Page 1


¿Qué es el arte?

3

Corazón 7 Cosido

Sueño de Buñuel 8

Pluma siniestra

9

Un café y 10 un futuro

Dar a ver

11

Calle 13 Tiempos difíciles 15 Secuencias de interior 16

Amada 18 Fotografía

19

20

Lucas Extrarradio de la libertad

Diane Arbus Ballenas, relleno

28

y encaje

29

Lola

Sombras 31 danzarinas Cuento por partes

I

34

22


U

n estruendo resuena en el andén de embarque, el último llamado se hace y el humo inunda la estación. Las puertas se cierran y la bocina suena con fuerza a modo de despedida. El chaca chaca de motor y riel se hace rítmico mientras los pasajeros se acomodan en sus asientos esperando que éste sea un buen viaje. El andén dice adiós con mano invisible y el último vagón responde con renovado entusiasmo pues el traqueteo le indica que empieza su aventura. El último vagón es el vagón de las artes, un extenso cubículo en donde letras, pinceles, instrumentos musicales comparten asiento con artistas de toda índole. Donde no existe un orden de las cosas sino que prevalece sobre todo el caos único de la inspiración. Tras esperar largo tiempo en el andén, un grupo de personas decidimos adentrarnos en el último vagón y formar parte de él en un nuevo viaje hacia La Cultura, y desde aquí los invitamos a ustedes, queridos lectores. El vagón de las artes adquiere tacto de papel, olor a habilidad y aspecto de revista, creando así un nuevo espacio literario y artístico del que no solo serás espectador sino en el cuál podrás participar de la mano de una cámara, tinta o pincel, cualquiera sea el instrumento que te acompañe. Porque en nuestro vagón las artes siempre viajan en primera clase.


¿QUÉ ES EL ARTE? Juan Antonio Méndez García

La respuesta a esa gran pregunta

oír el mismo discurso una y otra vez con

no está del todo clara para nadie. Puede

mayor o menor locuacidad por parte del

que nunca lo esté. Iniciamos la andadura

orador de turno. Quizá el arte sí que

de nuestra revista sobre las artes y pienso

radique en la elocuencia, en la forma de

que es lícito por mi parte compartir esta

organizar las palabras y el pulso de la voz,

inquietud para remover un poco los

nunca en la propia política en sí misma. Lo

conceptos establecidos.

cierto es que cualquiera puede ser político,

Todos conocemos las habituales manifestaciones

del

arte.

Sin

sólo hace falta voluntad, el apoyo de unos

duda,

votantes y mucho oficio. La repetición

podríamos enumerarlas una a una, casi sin

continua del discurso hasta la saciedad

dificultad: pintura, escultura, literatura,

quizá debería hacernos pensar en otra

fotografía, música, cine, etc... y así hasta

cuestión, ¿el arte es algo irrepetible y

conformar una larga lista, pero lo de menos

único? Puede que no, que toda forma de

son las categorías. Lo importante debería

arte sea capaz de ser reproducida, copiada

ser preguntarse por la naturaleza misma de

e incluso modificada para dar lugar a otra

aquello que puede gozar del privilegio de

cosa radicalmente distinta. Y esto puede

llamarse arte, independientemente de la

pasar una y mil veces, pero, ¿dejaría de ser

naturaleza del artista o de los posibles

arte? ¿hay menos valor en la copia? Una

receptores.

novela es reproducida en cada edición

Se suele entender muchas veces

cientos y hasta miles de veces, siempre

como arte todo lo que es capaz de generar

partiendo, eso sí, de un manuscrito

debate, crear airadas polémicas y de ir

original que pretendía ser una forma de

contra corriente. Sin embargo, también los

arte. ¿Deja de ser arte porque llega a un

políticos llegan a exasperarnos con sus

publico masivo? Me parece a mí que nada

discursos a menudo, encienden nuestros

más lejos de la realidad. Seguramente

ánimos y provocan reacciones encontradas

Walter Benjamin y Theodor Adorno, dos

entre la gente. ¿Es la política un arte?

eficientes

Posiblemente algunos dirán que sí, pero

escribieron

todos sabemos que nos hemos cansado de

sociología del arte, dirían que soy un

teóricos sesudas

semióticos tesis

sobre

que la


sacrílego por afirmar que la reproducción

primero al que se le ocurre algo en

mecánica y masiva no hace que algo deje

particular. Me pregunto si no será más bien

de ser arte. Desde mi punto de vista las

que ha sabido aprovechar la oportunidad,

predicciones apocalípticas de estos dos

un momento específico, adelantándose a

autores sobre la desaparición del arte como

otros que podrían haber llegado al mismo

tal y de la defensa de la exclusividad no

desarrollo. No quiere decir, por poner un

dejan de ser la defensa de un sistema de

burdo ejemplo, que el tipo que inventó la

arte decimonónico y hasta clasista. De ellos

estilográfica deba ser considerado un

proviene

temido

artista. Tuvo una idea antes que nadie,

mercantilismo del arte y eran incapaces de

cierto, pero eso no va más allá del puro

entender que el autor tenía que ganar

marketing y de sus derechos de autor.

dinero para comer y ganarse la vida, es

Pongamos

decir, era incomprensible para ellos que no

Lumiere, fueron los primeros en patentar

crearan “por amor al arte”. Obviamente no

una cámara de cine, no así en inventarla.

hay que negarles que luego ha habido una

Las películas de demostración de su

profunda deformación de todo el sistema,

invento, que rodaron ellos mismos, distan

en eso sí que acertaron. Hoy en día se

mucho de ser arte, son poco más que una

comercializan del mismo modo cosas que

rareza y como mucho el testimonio de una

pretenden ser arte junto a las que sí

época pasada. Con esa misma herramienta

deberían ser consideradas arte, y que

y

suelen obtener menos difusión. No entraré

personas

en la tan discutida cuestión de los best

verdaderas obras maestras del llamado

sellers literarios. Sea comercial o no, ahí no

séptimo arte. Quizá un signo inequívoco

está la cuestión, se trata de si es arte o no lo

de que algo es arte es cuando lo

es, y en ningún caso debe estar asociado al

descubrimos y no podemos evitar pensar:

concepto de limitado o exclusivo, ni

“¿En qué estaba pensando para hacer esto?

tampoco marginal. Es decir, el medio por el

Yo sería incapaz de algo así?” El proceso

que una supuesta obra de arte llega a sus

creativo suele alejarse de la racionalidad y

receptores no es lo importante, de lo que se

es

trata es de juzgar el contenido, no el

presentarsenos

continente. Que sea masivo no significa

original, incluso muchas veces considerado

que deba menoscabarse su labor creativa,

superfluo e innecesario, o que se sale de la

no es condición inecuánime.

norma habitual, y quizá por eso se asocia,

la

idea

del

tan

muy

otro

caso,

posteriormente fueron

los

capaces

inescrutable. como

El

hermanos

que

otras

de

crear

arte algo

suele diferente,

y

equivocadamente, a lo rompedor y lo

necesaria marginalidad surge también el

polémico. También, erróneamente, esas

manido concepto de que el artista es el

genialidades

Al

hilo

de

esa

supuesta

suelen

atribuirse

a


personalidades excéntricas o atormentadas.

Pollock, sus cuadros valen millones en

Tal cual parece que debería ir implícito con

cualquier corrillo de mercachifles del arte,

la capacidad de ser artista, cuando lo cierto

aunque esto último es accesorio. Muchos

es

múltiples

dirán que sus obras son sólo basura sin

ejemplos en los dos extremos. No faltan

sentido y que no se entienden, manchones

para enunciar casos clarísimos de gente

de pintura desordenados e inconexos.

creativa que son las personas más normales

Otros

del mundo, a veces hasta pueden resultar

argumentos para invalidar y descalificar la

anodinas. Pongamos el ejemplo de nuestra

opinión de los supuestos “ignorantes”,

nueva

el

aduciendo que no están preparados para

Cervantes, Ana María Matute, no puede

entender al artista. Vuelve de nuevo la idea

haber mujer más encantadora y normal, y

absurda de exclusividad y de circulo

nadie sería capaz de negar su sublime

cerrado del arte, que parece que da alas a

capacidad artística con la pluma. Habría

muchos para definir lo que es el arte, la

que discutir en profundidad si hasta cierto

verdad es que están en lo cierto en que sí

punto todos podríamos llegar a ser artistas,

que puede darse esa condición, pero, en

la cuestión clave es creer en uno mismo y

ningún

estar dispuesto a crear. Surge la eterna

necesaria. No dudo tampoco de que el

cuestión, ¿el artista nace o se hace? Si se

propio Pollock se considerase a sí mismo

pudiera aprender sería un oficio cualquiera,

como un artista, no en vano se pasó media

se trataría sólo de seguir el ejemplo de otro,

vida

como los políticos ya mencionados o

atormentado por no alcanzar su máximo

incluso los pasteleros o los cocineros, ¿hay

creador y luchando contra sus demonios

arte en lo que hacen? Lo más probable es

internos. Lo fundamental es que él creía

que el arte surja de dentro de la persona y

verdaderamente que sus pinturas eran arte,

lo fundamental es no saber cómo, ni el

lo sea o no, ese no es el caso, lo que me

mismo artista lo sabe, el verdadero artista

disgusta bastante es que se obligue a los

está siempre inmerso en una búsqueda

demás a reconocerlo como arte. Es este

continua. Yo diría que hay más de uno que

aspecto

se cree un artista, sin serlo, eso es

bohemio lo que puede llegar a ser irritante,

indudable,

asociar

lo que acaba provocando el rechazo de los

equivocadamente el éxito a esa condición

que son considerados poco eruditos. La

de creador. Lo cierto es que está en la

única consecuencia de este maltrato es que

naturaleza del propio artista el cuestionar

se cierre cualquier posibilidad de apreciar

su obra constantemente, no dar nada por

también estas formas de arte, que son muy

hecho. Pongamos el caso del pintor

válidas, porque nadie desea participar de

que

podemos

y

encontrar

reciente

y

premiada

se

suele

con

se

escudarán

caso,

luchando

cerrado

es

en

esos

mismo

inequívocamente

contra

y

mismo,

descaradamente


un grupo que te excluye y que minusvalora

hacerlo yo”, pues, creo que puede ser una

tu capacidad de apreciación. No hay cosas

buena señal de que estemos o no ante una

de mal gusto sino más bien intolerancia a

forma de arte. Hay muchas disciplinas

los gustos de los demás, creo que al arte

artísticas, pero la diferencia entre lo que es

debe

arte o no debería radicar en la capacidad

escapar

de

cualquier

tipo

de

encasillamiento.

del artista para sorprender usando de una

Puede que reconocer el arte se

forma creativa las herramientas de las que

trate más bien de estar en sintonía con el

dispone. Otras personas pueden estar

artista, y no lo digo porque nos evoque

dotadas de las mismas herramientas, pero

ideas o sentimientos, eso es otro aspecto

ante la imposibilidad de sorprender, de

secundario, ya que hasta el llanto de un

limitarse

niño nos emociona y no lo consideramos

suficientemente creativos, pues, no entran

arte para nada. Desde mi punto de vista

en la categoría de artistas. No creo que me

consideraremos arte aquellos procesos

equivoque si digo que puede que la

creativos suficientemente diferentes para

palabra arte esté englobando más cosas y a

impresionarnos

más personas de las que debería.

por

su

ejecución

y

a

su

oficio,

de

no

ser

originalidad. Yéndonos a otro ejemplo muy

En todo caso, queda en tus

claro, el bailarín Nureyev, nadie duda hoy

manos querido lector responder a mi

día que fue un artista de los pies a la

pregunta como buenamente puedas y

cabeza, aunque está claro que bailaba

quieras,

siempre

reflexionar y que sepas comprendernos.

las

composiciones

y

las

coreografías de otros, simplemente había algo sublime y distinto en la manera que tenía de hacerlo. Cierto es que aprendió a bailar como muchos otros, pero él estaba dotado de una naturalidad y una gracia especial que lo convertían en algo único sobre el escenario. Del mismo modo se puede aprender, por ejemplo, a tocar el piano o incluso a escribir, pero hay cierta “magia” en algunas personas que los hacen a los ojos de los demás únicos y especiales. Y puede que ahí radique la diferencia entre lo que no es arte o sí lo es, que sea sublime o no, si no recurrimos a la típica frase de: “eso también podría

sólo

espero

haberte

hecho


Amanda MarĂ­a Izquierdo


10


12


TIEMPOS DIFICILES Ariane Déniz Sieling

Una mañana cualquiera. Malhumorada, me desperezo e incorporo de un salto sobrehumano. El gato me saluda con un maullido al que correspondo con un sonoro bostezo. Mientras sostengo una taza de café, me acerco a la estantería y tomo con aire distraído un libro al azar. Hum, Tólstoi. Mis pestañas se enredan en las páginas, que me entretienen sólo unos instantes. De pronto, un grito desgarrador asciende por el patio interior. Me asomo. Vislumbro una maraña de rizos negros forcejeando con un ratero común. Doy un mordisco a mi croissant de chocolate. La mujer comienza a desgañitarse pidiendo auxilio. Después de todo, era un buen bolso. Suspiro y miro con nostalgia mis antiguas mayas y mi corsé dorado, que languidecen sobre la silla. Sí, corren tiempos difíciles. Sobre todo porque los superhéroes no cobraban el paro y no estaba el horno como para obras de caridad.


16


17


18


Jose Luis Cascajo MĂŠndez


22


Ni単o exasperado con una granada de mano de juguete, Central Park, 1961

23


Joven con rulos en casa, 1966

Gemelas. Roselle. N.J. 1967

24


Gigante judĂ­o en casa con sus padres en el Bronx. N.Y. 1970

25


Mujer enmascarada en silla de ruedas. 1970

26


Sin tĂ­tulo. 1970-71

27


B A LLE N A S, R E LLE N O Y E N C A JE

Amanda María Izquierdo

Eres lo primero de lo que quiero desprenderme cuando llego a casa. Siento tu tirantez tatuándome la carne, marcando continuamente tu presencia, y a pesar de que te necesito, quisiera lanzarte lejos y que cayeses en una hoguera donde se quemen objetos perdidos, objetos añejos, objetos innecesarios. Mientras me pregunto sobre tu real utilidad, te pregunto qué significas, cuántas veces te han quemado con sentido y cuántas otras te han rechazado por la opresión que impones. Sé que eres una pieza única que define mi naturaleza, pero también sé que, al mismo tiempo, me estigmatizas y te rebelas castigándome con ser el sostén de todo un género. Con sólo tenerte me perfilas y empiezas a etiquetarme incontables deberes sobre cómo tengo que lucir, pensar y sentir. Sí, condúceme a ser lo que todos esperan que sea, pues tú me dominas y yo me dejo someter. Aunque indiferenciarte supondría la libertad, yo te doblo suavemente en mi gaveta, listo para ser utilizado, otra vez, mañana.


LOLA

Alejandra Allueva

Como cada día Lola se despertó temprano cuando el aviso de las llaves tintineó en su cabeza y siguiendo el sonido vio a Roberto marchar. Aún no había salido el sol, el frío entraba por una pequeña rendija de la ventana que él cuidadosamente dejaba abierta para ella, y las estrellas sonaban como grillos lejanos, acompañadas de los primeros rugidos de motor. Lola, como siempre, volvió a acurrucarse bajo la manta hasta una hora después, cuando ya ansiosa, despierta y más animada saltó a la realidad y corriendo de un lado a otro dio la bienvenida a otro ocioso pero ajetreado nuevo día. Sola entre esas cuatro paredes Lola tomó su desayuno y se dedicó a remodelar el salón moviendo muebles de aquí para allá, tirando al suelo todo lo que no era de su agrado, lanzándose finalmente en el sillón, agotada por la novedad. Aún adormecida entre los cojines pensó que quizá a Roberto no le gustaría el nuevo orden, una imagen cruzó su mente y la hizo temblar, pero pronto lo olvidó, ya eran muchos años viviendo juntos, ya hacía mucho tiempo que estaba todo igual, ya era hora de un poco de cambio, de desenfreno, de comportarse como animales y seguir el instinto… aunque Roberto se negaría, siempre rechazando la posibilidad de ser libre. Él iba y venía de su trabajo, descansaba en casa los fines de semana y pasaba casi todas las tardes pegado al ordenador después de almorzar. Lola no lo entendía, pensaba que era mejor comer un poco, luego dormir, quizás pasear, su vida era una aventura cada día, dibujando en su mente posibles escondites, grandiosas travesuras, todo lo que quisiera, pero sólo cuando quería, y eso Roberto no lo entendía. A media mañana y con todo el trabajo de casa hecho, Lola decidió dar un paseo por el parque de enfrente, una pequeña plaza ajardinada que separaba la carretera de la zona residencial, pero que para ella era una especie de bosque perfecto en donde perderse corriendo al son de los pasos de otros amantes del deporte. Claro que ella se cansaba pronto, se relajaba un poco mirando envidiosa los patos del estanque y luego volvía lentamente a casa, calmada, lista para comer de nuevo y echarse una merecida siesta. Lola volvió a abrir los ojos con el conocido tintineo de las llaves de Roberto y rápidamente corrió a recibirle en el pasillo antes de que él descubriese por sí solo la sorpresa del salón. Todo fue perfecto, él abrió la puerta, la miró con ternura y ansiedad y tras dejar su maletín en el suelo la abrazó con suavidad, acariciándola y besándola, como siempre. Pero a medida que se adentraba en la casa, sus gestos eran más bruscos, su voz más agresiva, su sonrisa más pequeña y sus ojos más oscuros. De


pronto, las ojeras ocultas por la alegría de volver al hogar salieron de súbito asustando al instante a Lola, que retrocedió hacia la habitación al escuchar los gritos con su nombre ya provenientes del salón. Lola le quiso pedir perdón, quiso poder explicarle que no todo tiene que ser perfecto y que la perfección está en lo natural, quiso poder acercarse a él y obtener una caricia de perdón antes que un golpe, quiso tantas cosas… pero lejos, tras el marco de la puerta, vio como Roberto con el móvil en la mano, ya que el teléfono estaba hecho añicos en el suelo, hablaba sobre la definitiva separación. Lola no pudo reprimir un gemido de dolor y sus ojos preocupados le miraron a él con gesto de súplica. Pero era tarde, aunque injusto. A la mañana siguiente Lola se despertó con la luz del sol acariciando su espalda, el tintineo de las llaves aún no había sonado, debía de ser Sábado y ella no habría hecho bien las cuentas. Al salir en busca de Roberto lo encontró en el ordenador, como siempre. El salón seguía como ella lo había dejado el día anterior, quizá él estaría intentando acostumbrarse al cambio, o quizá lo ignoraba al igual que a ella, como una especie de fría despedida. Era la hora del paseo matutino cuando tocaron a la puerta. Era Doña Cecilia, hacía tiempo que no la veía, mucho tiempo, y Lola solo tenía un vago recuerdo de aquella mujer. -Doña Cecilia, muchas gracias por venir… Aquí la tiene, Chiguagua de pura raza ciertamente, con un gran genio como podrá comprobar. No entiendo como después de 3 años de buena conducta ha hecho esto… supongo que es cierto eso de que se vuelven locos. Lola lo miró esperando que fuese una broma, tampoco estaba tan mal el cambio del salón. Un agudo ladrido salió de su boca a modo de disculpa, pero la puerta se cerró. -Vamos Lola, a ver quién te querrá ahora- Susurró Doña Cecilia finalmente.


SDANZARINAS OMBRAS

ANA BELÉN GONZÁLEZ HERRERA


CUENTO POR PARTES CAPITULO I por Juan Antonio Méndez García

A través de las copas de los árboles lo divisó. Allí sentado, como de costumbre. Había tenido una mañana agotadora, llena de trabajo, y al contemplar aquel hombre sentado en el banco no pudo más que sentir algo de rabia. Él se dejaba las pestañas en su despacho, apenas disponía de unos breves minutos de descanso. Y allí estaba ese tipo tan tranquilo, absorto durante horas en su maldito periódico. A veces incluso creía que su mente le jugaba una mala pasada, que todo aquello era fruto de su imaginación. No lo había visto nunca llegar, ni tampoco irse. Le bastaba con echar una hojeada fugaz por la ventana para descubrirlo siempre en su puesto. Hasta llegó a pensar que era una estatua. Siempre en su sitio, pero pasando las páginas, sin levantar la vista para nada. Y ni un sólo día alguna pareja de enamorados apasionados o uno de esos grupos de jubilados eran capaces de sustituirle, de arrebatarle su lugar. Pero no era al único al que llamaba la atención, tras muchos días de vigilancia rutinaria se había percatado de que otros personajes de la plaza sentían su misma inquietud y curiosidad. Desde el barrendero al jardinero, hasta los ejecutivos que pasaban frenéticos gritándole a su teléfono móvil, los niños que jugaban cerca, el camarero que iba de aquí para allá atendiendo las mesas, la vieja que alimentaba a las palomas con pedazos de pan... todos ellos se habían percatado de aquella presencia. Incluso las madres que mecían los columpios se mostraban intranquilas ante la cercana y extraña figura. Sólo las tranquilizaba que jamás una mirada distraída de aquel personaje había recalado en sus retoños. Y las pelotas o los juguetes que acaban extraviados, aterrizando cerca del banco, no interrumpían la ávida lectura. Diariamente, hora tras hora, las inquisitivas miradas se centraban en el lector constante. Todos especulaban con su


presencia. “No es un tipo demasiado mayor.” - se decían - “No debe ser un jubilado”. A otros tampoco les parecía un indigente o un vago, se le veía bien vestido y arreglado. Debía ser culto. Alguien que se pasaba tantas horas leyendo tenía que serlo. Su rostro era seco y hosco, de pocos amigos, lo que siempre echaba para atrás a cualquier posible interlocutor. Quizá hasta fuera ciego y sordo. Descabellado, aunque posible. Una triste broma de ser humano, sólo una simple pose, un vano intento de aparentar ser alguien. Lo cierto es que era imposible saber si veía realmente tras aquellos lentes gruesos y oscuros. Estas teorías, a cada cual más ridícula, pasaban de una mente a otra. Todos los ojos posados en él descansaban al alba. Cuando llegaba la noche se quedaba solo. Entonces era cuando se levantaba, enrollaba el periódico y lo disponía debajo del brazo izquierdo. Luego con la diestra se quitaba las gafas y las limpiaba trabajosamente, no sólo por la doble labor de sujetar lentes y periódico, sino también por su afán de que quedaran bien limpias. Mientras lo hacía escrutaba la plaza mirando de un lado a otro. Dirigió su mirada por un instante al balcón desde donde un hombre sudoroso lo vigilaba escrupulosamente a diario, sólo entonces sonrió. Una mueca forzada que proviniendo de su gesto severo hubiera llenado de terror cualquier rostro que la contemplase. Al amanecer sería otra vez lo mismo. Se congratuló de que su sola presencia alterase las vidas de tanta gente. No necesitaba palabras ni gestos, ni tan siquiera observarlos. Su mera presencia era del todo suficiente para alterarles. Y él los conocía bien. A cada uno de ellos.


Tiempos DifĂ­ciles


Pr贸xima estaci贸n...

...Hasta pronto.

El Vagón de las Artes Nº1  

Primer número de la revista cultural El Vagón de las Artes.

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you