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A2 Del 29 al 04 de Febrero 2012 Palabra de fe

Transformación de vida Entre las personas que han llegado hasta nosotros, están aquellas que vienen buscando una salida. Ellas tienen problemas sentimentales, de salud, familiares, económicos, en fin, son problemas circunstanciales y la mayoría está así. Entre estas personas están las que entregan su vida a Jesús y entienden la propuesta del Evangelio. Porque Jesús no vino solamente a curar y liberar, sino también a salvar, y eso engloba todas las cosas, inclusive la salvación del cuerpo físico. Están las personas que buscan la solución de sus problemas, pero también existe otro tipo, la que se está convirtiendo, aceptando a Jesús, adaptándose a la Palabra de Dios y bautizándose en las aguas. Sin embargo, esas personas, que empatan con las que están llegando por primera vez, reciben las Sagradas Escrituras, las aceptan, comienzan a leerlas y cambian sus costumbres por las enseñanzas bíblicas. Entonces tenemos esas dos mayorías. El otro tipo de persona es aquella que

ya se liberó, tuvo un encuentro con el Señor, fue bautizado en las aguas y en el Espíritu Santo y tuvo su vida transformada. Estas personas son poquísimas y esa es nuestra mayor tristeza, porque apenas algunas personas, un porcentaje muy reducido, tuvo la vida transformada. Infelizmente es esa la realidad. Ahora, ¿cuál es la propuesta de Dios? ¿Qué quiere Él de nosotros? Dice el Texto Sagrado: “El espíritu del Señor Dios, está sobre mí, porque me ha ungido el Señor. Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad del Señor…”, (Isaías 61:1, 2). Nosotros tenemos esa incumbencia, pero queremos ver en la vida de las personas lo que un día sucedió con nosotros: la transformación. Usted necesita nacer de nuevo, de lo contrario, estará irremediablemente perdido. Que Dios bendiga a todos.

Cristiane Cardozo

En aquel día Es muy bueno leer el libro de Isaías. Me acuerdo cuando lo leí por primera vez, subrayaba casi todos los versículos. Fue escrito entre los años 701 y 681 aC y habla de lo que está sucediendo y va a suceder. Sólo Dios pudo inspirarlo. Vea: “Porque siete mujeres echarán mano de un hombre en aquel día, diciendo: Nuestro pan comeremos y con nuestra ropa nos vestiremos; tan sólo déjanos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.” (Isaías 4.2). Este versículo muestra la independencia de la mujer que nunca existió en aquella época. También muestra la ansiedad y desesperación por tener un hombre, al punto que a ella no le importa si él tiene otras seis. La mujer ya no necesita del hombre financieramente, pero está cada vez más obsesionada en llamar su atención. Ella se embellece más que nunca y ha conquistado el mercado laboral,

pero lo que ellas quieren es casarse, cueste lo que costare. Sea bueno o no. Sea él compatible o no. Aquel día llegó… “En aquel tiempo el renuevo del Señor será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación.” (Isaías 4:2–4). Sólo el Espíritu Santo lava la inmundicia a la que las mujeres se han sometido… pueden ser lindas y maravillosas, pero se deterioran por dentro. Si no vigilan, no se quedarán en Sión. Todos salen de Jerusalén, no mantienen la fe. ¿Usted también saldrá por su vida sentimental?

EDICION 104  

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