Page 1

especial • 3

VIERNES 7 DE JUNIO DE 2013 EL TRIBUNO JUJUY

» PERIODISMO EN CARNE PROPIA

El custodio, una pesadilla LAURA BALLATORE

ElTribuno Jujuy lauraballatore@hotmail.com

El día anterior un equipo del diario había fracasado en su intento por obtener aunque sea una foto del presidente de aquel entonces, Eduardo Duhalde, que había llegado a la provincia en una visita privada. Se sabía que estaba descansando en algún pueblo de la Quebrada de Humahuaca, pero nada más. La misión que teníamos con el experimentado fotógrafo Hugo Fernández era ubicarlo como sea. El destino inicial era Purmamarca: teníamos el dato de que la primera dama, Hilda “Chiche” Duhalde, adoraba este maravilloso lugar. Cuando llegamos, comenzamos a caminar por la zona de la iglesia y vimos a un agente de la Policía Federal, parado en la esquina, en una actitud que nos llamó la atención. Como lo conocía de vista me acerqué y le pregunté si el presidente se encontraba en el hotel que estaba en frente. Se puso nervioso, me dijo que no podía darme esa información y comprendí que Du-

halde estaba allí. Le dije a Hugo, vamos a tener que estar atentos, en cualquier momento sale, y en menos de un minuto vi a Duhalde bajando por una pequeña escalera exterior del hotel. Lo mío fue instintivo, aceleré el paso y en un segundo estaba frente a frente con la máxima autoridad del país. “Buen día señor presidente, soy periodista de un diario de la provincia, ¿puedo hacerle una nota?”, le dije tras darle la mano con firmeza. Sorprendido me respondió que si lo dejaba realizar un paseo que tenía planificado, más tarde me iba a atender. Entonces como de la nada apareció un custodio con traje y anteojos oscuros. Muy nervioso, comenzó a increparme a los gritos, diciéndome que no debía haberme acercado al presidente. Le respondí que si había logrado vulnerarlos era por su propia ineptitud y que me dejara realizar mi trabajo. Tras el incidente, decidimos ir a la Posta de Hornillos a hacer tiempo para volver al mediodía a Purmamarca. Lo cierto es que cuando llegamos a la posta nos encontramos con una amiga que nos comenta que estaba al frente del equipo que iba a servir el almuerzo del presidente y su reducida comitiva.

itinerario. Por supuesto que era una broma, pero estaba tan alterado que al parecer se la creyó. Sin cuidar los modos, nos prohibió el ingreso a la posta. Claro que con el fotógrafo no acatamos el pedido y nos dispusimos cubrir la actividad, cueste lo que cueste. Y así fue, ingresábamos por una puerta y cuando nos descubrían, salíamos por otra. Por cualquier rincón nos escabullíamos para dolor de cabeza de la clave los custodios que a esa altura estaban más preocupados por sacarnos que “En menos de un minuto vi a de la propia seguridad del presidente. Duhalde bajando por los peldaños Cada paso y hasta los bocados que de una pequeña escalera exterior daba el mandatario eran retratados del hotel “. por la cámara indiscreta de Hugo que, cuando era sorprendido, huía sin que pretendía que le dijéramos cómo nos los custodios pudieran alcanzarlo. En habíamos enterado que el presidente una escapada nos topamos con la coiba a almorzar en ese lugar. Hugo, cina y una amable cocinera nos ofremuy serio, le responde que teníamos ció los mismos platillos que estaba deun satélite que nos marcaba todo el gustando el presidente. En un moTras recorrer la posta y tomar fotografías, nos ubicamos en el acceso principal a esperar. Cerca de las 12 llegó el auto con los custodios y más atrás la camioneta que traía al presidente y su esposa. El hombre con el que había tenido el incidente en Purmamarca, enojado, se nos acerca y de muy mal modo

mento dado estábamos comiendo unas exquisitas empanadas fritas junto al chofer que había llevado al presidente. El mencionó los lugares que habían visitado, que Duhalde se apunó y le dieron para masticar hojas de coca. Agradecimos la comida y nos ubicamos frente al lugar por donde iba a salir Duhalde. Cuando se abrió la puerta, apareció el molesto custodio con la misma perorata, que lo teníamos cansado, que a dónde iba nos encontraba. En ese momento, el presidente me llama, entonces cuando intento avanzar, alguien tiraba de mi ropa: el custodio. Le digo, con un tono poco conciliador, “¿nos ves que me está llamando el presidente, te hago caso a vos o al presidente?”. Duhalde, distendido, respondió a todas las preguntas. Cuando nos retirábamos de la posta, apareció otra vez el custodio vociferando. Como ya había obtenido la nota, le respondí lo que se merecía: “yo hice mi trabajo y vos fracasaste, nunca te vas a olvidar de los jujeños”.

Esp070613 003p  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you