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Suplemento infantil del diario EL TIEMPO. Premio Nacional de Periodismo 1990 Miércoles 27 de abril de 2011 - Año 22 - No. 1.160

ABUELA HECHICERA, ABUELA COCINERA Si hay alguien en el mundo que sea una gran hechicera esa sin duda es mi abuela: ¡Hechicera y cocinera! Tiene un libro de recetas escrito con gran destreza, desde estofados de carne a hechizos para princesas. Los conjuros escondidos entre sopas y purés, para que nadie los robe, ¡eso sólo yo lo sé! Algunas veces mi abuela me deja leer lo que ha escrito de entre todos sus hechizos éstos son mis favoritos. Juan Guinea Díaz, escritor español

“No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados”.. Adam Smith, economista y filósofo escocés (1723-1790)

¿Quién dijo…?: “Nunca pude estudiar derecho”… EL JOROBADO DE NOTRE DAME.


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Miércoles 27 de abril de 2011

Día Internacional de la Danza

Ciencias

Caperucita siglo XX

Texto: Fabiola Jordán / Aisamar Figuera (Pasantes)

CAMBIARON EL MUNDO

41) Primer mamífero clonado: En 1996, la oveja “Dolly” se convirtió en el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Sus creadores fueron los científicos Ian Wilmut y Keith Campbell, del Instituto Roslin de Edimburgo (Escocia). 42) Antibiótico: En 1928, Alexander Fleming obtuvo por casualidad del hongo Penicillium notatum, una sustancia para combatir las enfermedades causadas por ciertos microorganismos. En el campo de la medicina, ayudó a salvar miles de vidas durante la Segunda Guerra Mundial. 43) Aguja hipodérmica: En 1853, Charles Pravaz (cirujano francés) construyó una jeringa de cristal con una aguja hueca, con la que por primera vez pudo inyectar un medicamento a un paciente. Continuará…

Entre las Algas

Según reseña el portal www. mcu.es, el objetivo de esta celebración es reconocer la universalidad de la danza y su capacidad de atravesar barreras políticas, culturales y étnicas, lo cual queda demostrado en la gran cantidad de géneros que se identifican en el mundo. En Venezuela, es el joropo uno de los más conocidos. Belkis Sosa, directora general de Danzas Guanta, habla de él como un baile que define o caracteriza la idiosincrasia de nuestro pueblo. “Forma parte de la danza nacionalista, muy ensayada en esta institución. También practicamos danza tradicional y moderna, con coreografías que se acompañan de música y vestuarios de mucho colorido. Las damas destacan con sus llamativas faldas con varias capas, confeccionadas en lana o terciopelo”. Para Sosa la danza no sólo te proporciona entretenimiento, sino que facilita la integración y permite expresar sentimientos y emociones a través del movimiento.

El 29 de abril es un día especial para los exponentes del baile. Miles de academias alrededor del mundo se prepararan para celebrar el Día Internacional de la Danza, un homenaje a Jean Georges Noverre, destacado coreógrafo francés, considerado el creador del ballet moderno. La fecha fue instaurada por el Comité Internacional de la Danza, en 1982. Desde entonces, cada año se difunde un mensaje redactado por una figura del baile mundialmente conocida. “La Danza es disciplina, es trabajo, es enseñanza, es comunicación. Con ella, nos ahorramos palabras, que, tal vez, otras personas no entenderían y, en cambio, establecemos un idioma universal que nos es familiar a todos. Nos da placer, nos hace libres y nos consuela de la imposibilidad que tenemos los humanos de volar como los pájaros, acercándonos un poco al cielo, a lo sagrado, a lo infinito...”, decía el año pasado Julio Bocca, bailarín principal del American Ballet Theater (1987-2006).

Germán Berdiales

¿Sabes quién es…?

Chuíto y Jacinta van a la Chuíto y Jacinta van a escuela la escuela Visitamos la UE Integral Venezuela , y un grupo de amigos respondió nuestra pregunta:

YOLANDA MORENO

¿Te gusta la danza nacionalista?

El Zoarces viviparus es la primera especie de pez que se sabe amamanta a sus crías. Esto ha sorprendido a los investigadores de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, quienes lo descubrieron por casualidad mientras disectaban a una hembra preñada.

Una niñita el monte cruza. Luce una roja caperuza y lleva al brazo una cestita. Como está enferma su abuelita, va ella, de parte de mamá, con un rollito de manteca y una olorosa y rica torta. En el camino encuentra al lobo, que le pregunta adónde va, y ella respóndele muy hueca: -Voy donde a usted no le importa. El lobo ríe como un bobo, pues ya no sirve para nada, y abre la boca desdentada para reír con la niñita que es y no es Caperucita.

Bárbara Rivas 9 años, 4 grado “Sí me gusta. El Congreso del Instituto Internacional de Teatro instauró el Día de la Danza en 1982. Como ejemplo de danza nacionalista tenemos al Joropo”.

Valentina Acevedo 11 años, 6 grado “Sí, me parece interesante. Como ejemplo tenemos al Burrito Sabanero y a la música llanera que sirve de fondo para algunos bailes”.

Yorgellys Pinto 11 años, 5 grado “Sí me gusta. Se celebra el 29 de abril de 1982. El Tambor es muy conocido por formar parte de las danzas nacionalistas”.

Angely Espinoza 11 años, 6 grado “Sí, me agrada. En esa fecha se montan tarimas en diferentes lugares para presentar obras y coreografías, de diferentes bailes como el Joropo”.

César Lozada 10 años, 5 grado “Sí, me encanta. He bailado Joropo y Tambor en el colegio. La danza es la forma de expresar los sentimientos y emociones a través del cuerpo”.

Ronald Mata 11 años, 6 grado “Sí, bastante. La danza es una manera de socializar. Además, permite que nos expresemos. A través de la danza se destaca el talento venezolano”.

“La bailarina del pueblo venezolano” como se le conoce, nació en la Parroquia San Juan, en Caracas. Empezó en la danza a los 13 años, luego se convirtió en estrella internacional. Con su agrupación “Danzas Venezuela”, ha llevado nuestro folklore a diversos países del mundo y ha merecido reconocimientos por su trabajo como bailarina y coreógrafa.


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Miércoles 27 de abril de 2011

Colorea las figuras que pertenecen al mismo grupo

Una estrella de mar nos cuenta

EL HOMBRECITO DEL SEMAFORO Pedro estaba en la esquina muy atento mirando el semáforo para poder cruzar la calle, cuando de repente le pareció que el hombrecito rojo del semáforo le hacía un gesto. “Me parece que comí muchas papas fritas y me cayeron mal”, pensó Pedro. Miró otra vez, y se dio cuenta de que no tenía visiones, el hombrecito de arriba lo estaba llamando, y con el dedito diminuto le decía que se acercara. “Debe andar mal el semáforo”, pensó Pedro, e intrigado se acercó para ver mejor. Entonces fue cuando el muñequito por fin le habló: -Estoy muy aburrido, ¿no quieres charlar un ratito? -dijo el muñequito. Pedro abrió los ojos grandes como dos huevos. “¡No lo puedo creer! ¡Me habla! No, ya sé -pensó-, alguien me está haciendo una broma”. Miró para todos lados pero no había nadie por allí, solo él y el hombrecito rojo del semáforo. -Vamos, antes de que venga el verde. Cuéntame algo, Pedro –replicó el hombrecito rojo. -¿Realmente me estás hablando a mí? –dijo Pedro. -Sí. Ay, me voy, me voy, ¡chau, chau! –y titiló hasta que desapareció. Entonces se iluminó el otro, el verde, mientras gritaba a todos los peatones: – ¡Vamos, vamos, pasen, pasen todos! ¡Vamos, rápido! ¡Hey! ¿Y tú no cruzas, Pedro? ¡Vamos, rápido que me voy! Me voy, listo, ¡chau!” –dijo el hombrecito verde, y desapareció. Pedro no lo podía creer. Claro, nunca le había prestado tanta atención al semáforo de peatones. ¡Qué se iba a imaginar él que los muñequitos hablaban! -¡Vamos! ¡Ahora es el momento! Vamos que los espero, crucen, crucen... Bueno... ¡Se acaba el tiempo! ¡Crucen rápido! ¡Chau, chau! ¡Me voy! –dijo el verde. Toda la gente había cruzado ordenadamente y un señor miró a Pedro como preguntándole qué hacía que no cruzaba. Pero Pedro estaba tan entretenido con el hombrecito rojo que se quería quedar para charlar un rato más. -¡Eh! ¿Todavía aquí? Bueno, pero ahora no puedes cruzar porque aparecí yo, charlemos de nuevo –dijo el rojo. En ese momento, Pedro vio que venía un muchacho caminando deprisa, sin ganas de esperar el semáforo. -¡Hey! ¡Para! –gritó el muñequito rojo, pero el chico no lo escuchó y se puso a cruzar la calle. ¡No se imaginan el desparramo que se armó! Venían varios coches y, para no atropellar al muchacho, el primero frenó de golpe y los de atrás comenzaron a chocarlo ¡y se armó un lío bárbaro! -¡Ayyy! ¡Viste que te dije! –le dijo el muñequito rojo a Pedro, mientras desaparecía, para darle paso al verde. -¡Uy! ¡Qué desastre! –dijo el verde-. ¡Por qué no esperó un poquito hasta que apareciera yo! Pedro vio llegar las ambulancias, gente enojada, gente triste, coches rotos y el susto en la cara del muchacho que nunca se olvidaría de aquel día. Los hombrecitos del semáforo siguieron haciendo su trabajo de aparecer, desaparecer y cuidar a las personas. Y aunque algunos todavía no les presten la atención que merecen, ellos siguen trabajando incansables para nuestra seguridad. Escrito por: Mónica Saver, argentina

Manuel Aguirre


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