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OPINIÓN_

EL TIEMPO Mar tes 31 de e n e ro de 2012

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< ASÍ COMO SUENA >

Sólo se necesita JJ FERMÍN A. DESDE LECHERÍA

U

na de las personalidades que más ha atrapado mi atención es la de Cassius Clay, el popular Muhammad Alí. Su espontaneidad y autenticidad han sido su marca de fábrica. Hasta que fue sometido por el mal de Parkinson, “El más grande” fue un hombre rudo, hablador y muy jocoso. Recientemente, Alí cumplió 70 años de vida y como era de esperarse, la cobertura de medios fue poco menos que extraordinaria. Destacaron los medios, sobre todo los internacionales, su tenacidad y compromiso en la lucha contra el racismo, su oposición a la guerra de Vietnam y su aporte a diversas causas sociales. Destacaron muy especialmente su sensibilidad humana y su muy particular forma de ejercer liderazgo. Fue inevitable entonces recordar un episodio de su vida publicado en su momento por el colega Tony Buzan y rescatado por Luigi Valdés en su libro “Lecciones de pasión y liderazgo”, que dice así: “Cuando estaba en la cumbre de su fama, poder y prestigio, Mohammad Alí solía caminar por un barrio pobre de Harlem, casi siempre seguido por un séquito de reporteros. En alguna ocasión, mientras caminaba por una calle llena de basura, vio a un indigente sentado sobre la acera. Luego de hacer una seña a los reporteros para que se alejaran, se sentó con aquel hombre y conversó con él por espacio de una hora. Cuando Alí se despidió de él y se marchó, me acerqué al hombre y le pregunté qué pensaba del boxeador. Él es el más grande, dijo el vagabundo. ¿Por qué piensas eso?, le volví a preguntar. El mendigo respondió que Alí le había preguntado cómo había llegado al estado en que se encontraba. Entonces le contó la triste historia de su vida y a Alí se le salieron las lágrimas mientras lo escuchaba. Fue entonces cuando el vagabundo me explicó por qué Alí era el más grande: Mientras yo lloraba, él lloraba conmigo”. Hablando en cierta ocasión sobre liderazgo, hace unos años, en nuestro programa de radio, con el buen amigo y barcelonés (aunque su nombre suponga lo contrario), el excomandante general de la Fuerza Aérea de Venezuela, general de División retirado Vladimir Filatov Riabkov, me dijo basándose en su experiencia, que la sensibilidad es una característica indispensable en el líder. Que ser sensible es permanecer alerta a todo lo que ocurre a nuestro alrededor. “La sensibilidad es interés, preocupación, colaboración y entrega generosa hacia los demás”, me dijo. Amigos lectores, necesitamos líderes ricos en valores pero que se destaquen por su sensibilidad humana. El líder sensible sabe ubicarse en la posición de los demás y siente lo que sienten los corazones de los demás, por eso sabe reconocer las necesidades expectativas de los demás y sabe cómo darles respuestas. Es así como suena. “El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderle y hablarle”. Jacques Duclós. Síguenos en twitter: @jjferminjr, o escríbenos al j jferminjr@gmail.com

< TRIBUNA DE LA DISIDENCIA >

Repensar la escuela (III)

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rradicar la violencia escolar no sólo pasa por hacer cambios importantes en el sistema educativo, también se requieren en el ámbito social y económico, pero mientras eso sucede algo tiene que hacer la escuela. Hay que prefigurar una escuela donde sus pilares fundamentales sean aprender a aprender y aprender a convivir. Alan Key, experto en computación, afirma que la mejor forma de predecir el futuro es inventándolo. En consecuencia, hay que preparar a los jóvenes para que aprendan a vivir en paz y en comunión con su comunidad, de esa forma se podrá inventar el futuro, porque es predecible una vida ciudadana en paz y en convivencia con nuestros semejantes. Repensar la escuela hará posible que eso suceda para bien de la especie humana. El fenómeno de la violencia escolar es lo más parecido a la Hidra de Lerna, cuando le cortas una cabeza se le regeneran dos. Son tantas las causas y tan conocidas

YONNY GALINDO DESDE CUMANÁ

que resulta ocioso mencionarlas, aparte de que nos sacaría del tema en cuestión. Lo trascendente en el tratamiento que se le debe dar a la violencia escolar es levantar nuevos paradigmas en la construcción de conocimientos y en la relación docente-alumno, pero no está de más decir que la escuela sola no puede. De poco sirve desarrollar competencias pedagógicas para prepararlos para la paz y la vida en comunidad si no se elaboran programas o políticas públicas que atiendan a la familia de cada uno de los estudiantes; si no se resuelven ingentes problemas económicos que afectan la vida del ciudadano y si no contribuyen los “mass media” a enterrar ideas como el relativismo moral, con una ética en sus propagandas y enfoques noticiosos o maneras de presentar lo que es noticia. Alguien podría decir, y con razón, que la escuela no puede esperar. Es cierto, no puede esperar.

Trabajemos, pues. Ah, pero conscientes de que la cabeza de la Hidra que hayamos decapitado en el aula (bueno, feliz quien tenga las herramientas para saberlo hacer), volverá duplicada cuando el joven regrese a su hogar, prenda la TV o cuando se interrelacione con su entorno del barrio. Ahora bien, hemos de incorporar otro elemento fundamental para hacer la tarea que le toca a la escuela, lo puse entre paréntesis: la formación docente. En vista de que la variable gobierno y sus políticas sociales no son susceptibles de ser manejadas directamente por la escuela, entonces no nos queda otra que hacer, actuar sin morir en el intento, sin importar que cabeza que cortemos, cabeza reduplicada. Hay que partir de la idea de que así como la fe se alimenta y se acrecienta desde la formación evangelizadora, pues bien, la praxis pedagógica, que lleva consigo mu-

cho de fe, se alimenta de los libros, de la investigación educativa, de la preparación del docente. Ahí encuentra su “evangelización”. De tal manera que repensar la escuela pasa porque el maestro se forme desde lo científico que involucra también lo humanístico, porque no hay ciencia sin ser humano, y no hay ser humano que se ocupe de los humanos sin espiritualidad. Preparar a los jóvenes para un futuro en paz y en convivencia con sus semejantes es posible desarrollando competencias que les permitan silenciarse para oír al otro; asociarse con los demás para la resolución de problemas y conflictos; saber llegar a acuerdos y compromisos de cumplimientos de los mismos. Cuando estas competencias se alcanzan, entonces nacerá un ciudadano que participará en la construcción de lo público para alcanzar la paz. Esas competencias le van a permitir desplazarse cómodamente entre diferentes grupos étnicos y culturales; es decir, que podrá vivir dentro de la diversidad.

< SIEMBRA >

Estamos en la recta final

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stas elecciones primarias van rapidito y muy bien, como tiene que ser, y ¡Ay, ayayayay! Tanto para los ganadores como para los que no pudieron remontar la cuesta a favor de sus candidaturas. Pero nada que lamentar, porque son gajes del oficio y del juego político, de donde resulta que los favorecidos por la mayoría de los que se oponen a la autocracia militarista, tienen la gran responsabilidad de derrotar a Chávez y a sus recomendados para gobernadores y alcaldes. Una pelea del joven David contra el mandamás Goliat, quien sabe muy bien que se juega la última oportunidad de permanecer en el poder y como es lógico suponer, va a echar el resto, valiéndose de todos los medios a su alcance, en especial el uso del amedrentamiento y la obstaculiazación para que la gente no vaya a votar. Fíjen-

FÉLIX ARANA DESDE LECHERÍA

se que ya está colocando sus militares de confianza en puestos claves, como también ha asignado a sus ministros predilectos las candidaturas para gobernaciones tan importantes como Carabobo, Miranda y Zulia, a todo lo cual habría que agregar un agresivo plan de viviendas, debidamente equipadas con toda la petrolera adentro, nuevecitos y sin uso, made in China, por cierto, para ver si logra resolver el problema de los damnificados por las lluvias y a los que están en la lista de los pobres, en pobreza extrema, y a alguno que otro vivián. Y los que no ganaron, ¿qué van a hacer? Porque no se van a quedar viendo los toros desde la barrera, pues tienen que cumplir la palabra empeñada públicamente, de ayudar al ganador, to-

mando en cuenta que el gran desafío termina cuando el CNE diga la última palabra, si lo que el pueblo desea es democracia o comunismo. No hay que olvidar la ineficiencia, los atropellos, el derroche, las malas juntillitas internacionales, la regaladera y los acuerdos secretos, y mucho menos las quejas acumuladas en los tribunales internacionales, pidiendo protección a los derechos humanos. Y mientras los millones que conformamos la oposición, nos preparamos en la recta final de las primarias, cabe preguntarse qué papel van a jugar los indiferentes, quienes suelen decir que a ellos la política les sabe a cuero de chivo, porque si no trabajan no comen y que con votos no se va al mercado, olvidándose de que el trabajito y la

comida pueden desaparecer si el gobierno es malo para resolver esos problemas. Ellos desestiman además la importancia de su opinión respecto al rumbo que deben tomar las cosas para que el país, que es de todos, tenga un mejor destino, mayores oportunidades de trabajo y comida más barata, porque está bueno de andar por ahí como si fueran extraños o turistas, ya que si este barco se hunde nadie se va a salvar. Ah, pero si por el contrario lo transformamos en un paraíso terrenal, mediante el esfuerzo y el empeño de todos, con el debido ejercicio de los derechos políticos, como el de ir a votar, el orgullo se impondrá sobre el paterrolismo y la indiferencia. Así que llegó el momento de tener listos los candidatos para las primarias, porque camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

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