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Catequesis sobre la oración (2) Cuando un persona ora, se puede decir que ora todo el hombre (la mente, los gestos, las palabras…). Sin embargo, las Escrituras suelen usar (aparece ¡más de mil veces!) un término para referirse al lugar del que brota la oración: el corazón. Pero cuando la Escritura se refiere al corazón está lejos de referirse a algo meramente sentimental o blandengue. El Catecismo nos enseña que «el corazón es la morada donde yo estoy, o donde yo habito (según la expresión semítica o bíblica: donde yo “me adentro”). Es nuestro centro escondido, inaprensible, ni por nuestra razón ni por la de nadie; sólo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Es el lugar de la decisión, en lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas. Es el lugar de la verdad, allí donde elegimos entre la vida y la muerte» (Cat. 2563). Y así podemos entender que Jesús se refiera al corazón como fuente de los actos malos y los buenos: «del interior del corazón de los hombres proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, los deseos avariciosos, las maldades, el fraude, la deshonestidad, la envidia, la blasfemia, la soberbia y la insensatez. Todas estas cosas malas proceden del interior y hacen impuro al hombre.» (Mc 7, 21-23); «El hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca lo bueno, y el malo de su mal saca lo malo: porque de la abundancia del corazón habla su boca.» (Lc 6, 45). Que Jesús diga que el primer mandamiento es amar a Dios con todo el corazón (Mt 22, 37). Que reproche la dureza de corazón de sus discípulos o del pueblo cuando no creen... (cf. Lc 24, 25). En lo que toca a la oración, no hay palabras más apropiadas que las de Jesús citando al profeta Isaías: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy lejos de mí”» (Mc 7, 6). Es el corazón el que ora. Si éste está alejado de Dios, la expresión de la oración es vana (Cat. 2562). Si oramos de modo mecánico, mientras nuestro corazón está en otras cosas, entonces no estamos rezando. La oración es un diálogo de un hijo con su Padre. «En la nueva Alianza, la oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo» (Cat. 2565). No puede ser algo mecánico, un mero pedir favores. La oración es conversación con quien nos ama.

Lecturas de la semana

Lunes 7: Jon 1, 1-2, 1. 11 | Sal: Jon 2, 3-5. 8 | Lc 10, 25-37 Martes 8: Jon 3, 1-10 | Sal 129 | Lc 10, 38-42 Miércoles 9: Jon 4, 1-11 | Sal 85 | Lc 11, 1-4 Jueves 10: Mal 3, 13-20a | Sal 1 | Lc 11, 5-13 Viernes 11: Jl 1, 13-15; 2, 1-2 | Sal 9 | Lc 11, 15-26 Sábado 12: 1Cr 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2 | Sal 26 | Lc 11, 27-28

6 de octubre de 2013 El Salvador PARROQUIAS D o m i n g o X X V I I T. O r d i n a r i o San Marcelo Auméntanos la fe Las lecturas de hoy nos hablan desde distintos puntos de vista de la fe. Quizás el enfoque que más nos llama la atención sea el de Jesús en el Evangelio. Ante la súplica de los discípulos: «¡auméntanos la fe!» les responde con una parábola que hoy en día resulta chocante: «somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer». Podemos escandalizarnos ante esto: “somos unos pobres siervos”… Pero es que la soberbia humana nos hace olvidarnos muchas veces de lo que somos: criaturas de Dios; elevadas a la categoría de Hijos por pura misericordia, cierto, pero criaturas al fin de al cabo. Cuando procuramos vivir la fe, cuando intentamos agradar a Dios, pensamos que estamos dándole algo nuestro, que nos tiene “casi que estar agradecido” por hacerle caso… pero estamos confundidos: en realidad estamos haciendo lo que tenemos que hacer. No es que demos parte de nuestro tiempo a Dios, es que el tiempo es de Dios y se lo “robamos” cuando no se lo dedicamos a Él; no es que tengamos que hacer un hueco a Dios en nuestro atareado día, es que el único fin de nuestro día es Dios, pues para Él hemos sido creados y sólo Él durará en la Vida Eterna: las cosas que tenemos cada día entre manos son un medio para llegar a ese fin que es Dios: qué triste convertir el trabajo, la compra, la comida en el fin de nuestras vidas… Pero esto requiere fe, sabernos llamados a ser de Dios en cada instante de nuestra vida, saber que somos suyos y todo se lo debemos a Él. No dudar de Él, que nos ama con la ternura de un Padre. Entonces, nuestra vida cobra otro sentido, y “nuestras cosas” se convierten en camino para llegar a Dios. Así, el justo vivirá por su fe (1ª lectura), pues para el que tiene fe hasta lo más insignificante tiene un sentido eterno y se sabe cumpliendo su deber en todo momento.

Avisos Parroquiales - Si algún niño o chaval no se ha apuntado todavía que lo haga cuanto antes en el despacho parroquial. Para comunión en 2º de primaria, para confirmación 2º ESO. - El próximo sábado 12, Fiesta de la Virgen de El Pilar, no es día de precepto, por lo que las misas serán el horario habitual de todos los sábados: 8,15 y 18,30.


D o mi n g o X X V I I T. O r d i n a r i o - C i c l o C Antífona de entrada En tu poder, Señor, está todo; nadie puede resistir a tu decisión. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que hay bajo el cielo. Tú eres dueño del universo.

Primera lectura

Oración Colecta Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura de la profecía de Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4

¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Te gritaré: «Violencia», sin que me salves? ¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas? El Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.»

Salmo responsorial

Salmo 94

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.» Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R/. Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/. Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R/.

Segunda lectura

Lectura de la 2ª carta de san Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14

Querido hermano: Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio.

No avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús. Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Aleluya

Evangelio

La palabra del Señor permanece para siempre; y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos.

Santo Evangelio según san Lucas 17, 5-10

En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: —«Auméntanos la fe.» El Señor contestó: —«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”. Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»

Oración de las Ofrendas. Recibe, Señor, la oblación que tú has instituido, y por estos santos misterios, que celebramos para darte gracias, santifica a los que tú mismo has redimido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de la Comunión. Bueno es el Señor para el que espera en él, para el alma que le busca.

Oración de la Comunión. Concédenos, Señor todopoderoso, que de tal manera saciemos nuestra hambre y nuestra sed en estos sacramentos, que nos transformemos en lo que hemos recibido. Por Jesucristo nuestro Señor.


Parroquia El Salvador