Issuu on Google+

Catequesis sobre el Credo (1) Durante todo este año de la fe, vamos a dedicar cada semana este espacio de la hoja dominical a comentar el Credo, siguiendo el Catecismo de la Iglesia Católica (abreviado CIC). Lo primero que nos dice el Catecismo al comentar el Credo es que el hombre es capaz de Dios. ¿Qué quiere decir esto? Que Dios no es inasequible al hombre, sino que todos podemos llegar a conocerle de un modo cierto. En primer lugar, podemos constatar que el hombre es un ser religioso por naturaleza. A lo largo de la historia y de las culturas, esta profunda aspiración del hombre hacia lo sobrenatural se ha manifestado de diversas formas. Incluso en nuestro descreído mundo actual, por medio de nuevas creencias como el New Age, la energía espiritual, el destino, el espiritismo, adivinos, médiums, etc. Ya san Agustín, a finales del siglo IV, se refería a esto cuando escribía: «nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti» (Confesiones, 1, 1, 1). El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre. Ese deseo de felicidad sin límites, de amor eterno, de inmortalidad... sólo lo puede satisfacer Dios. Sin embargo, el hombre puede desconocer, olvidar e incluso rechazar explícitamente esa unión íntima y vital con Dios, bien sea por ignorancia o indiferencia, por no entender el mal en el mundo, por el escándalo del mal comportamiento de los creyentes... (cf. CIC 29). ¿Y cómo puede el hombre llegar al conocimiento cierto de Dios? Se puede a través del mundo creado y de la persona humana. A través del mundo: por el movimiento, el devenir, la belleza, el orden… Así lo afirmaba san Pablo: «lo invisible de Dios, desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad» (Rm 1, 20). A través del hombre: por su apertura a la verdad y belleza, por su sentido del bien y del mal, por su libertad, por la conciencia, por su aspiración al infinito (¡siendo él finito y limitado!). Todas estas cualidades nos hablan del alma humana, que sólo puede tener su origen en Dios, que es quien colma todas esas aspiraciones del hombre. (cf. CIC 31-35). «La Santa Madre Iglesia, mantiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas» (CIC 36). Pero para ello el hombre debe buscar con todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad y de su corazón, dejándolo libre de prejuicios. Aún así, Dios nos supera y ni siquiera podemos hablar de Él más que con imágenes, con nuestro limitado lenguaje. Por eso, el hombre no es abandonado a que le descubra por sus propias fuerzas, sino que Dios sale a su encuentro, se revela al hombre que necesita su revelación para llegar a conocerle con certeza. Pero de esto hablaremos la semana que viene.

Lecturas de la semana

Lunes 3: Is 52, 7-10 | Sal 95 | 1Co9, 16-19. 22-23 | Mt 28, 16-20 Martes 4: Is 11, 1-10 | Sal 71 | Lc 10, 21-24 Miércoles 5: Is 25, 6-10a | Sal 22 | Mt 15, 29-37 Jueves 6: Is 26, 1-6 | Sal 117 | Mt 7, 21. 24-27 Viernes 7: Is 29, 17-24 | Sal 26 | Mt 9, 27-31 Sábado 8: Gn 3, 9-15. 20 | Sal 97 | Ef 1, 3-6. 11-12 | Lc 1, 26-38

2 de diciembre de 2012 El Salvador PARROQUIAS D o m i n g o I de Adviento San Marcelo Estad siempre despiertos Hoy comienza un nuevo año litúrgico, y de nuevo comenzamos el tiempo de Adviento que nos tiene que servir para prepararnos a la venida del Señor. —«Y… ¿qué venida?» La respuesta más inmediata puede ser «para la venida del niño Jesús en Navidad». Pero si nos fijamos en las lecturas de hoy, se nos está hablando de otra venida muy distinta: la segunda venida de Cristo. El Adviento nos recuerda las dos cosas: que hemos de prepararnos para celebrar bien la primera venida de Cristo en la Navidad, pero también que hemos de prepararnos «para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre» (2ª lectura). El mismo Señor anunció que volvería, como escuchamos hoy en el evangelio y queda reflejado en muchas parábolas. A lo largo de la historia muchos han dicho que se acercaba ese momento, pero el caso es que no sabemos a ciencia cierta cuándo será. Pero es algo que ocurrirá, y lo mismo que podría ser dentro de cientos de años, podría ocurrir en el transcurso de nuestra vida... —«¿Qué hemos de hacer pues?» —«Velar». Una y otra vez nos lo repite Jesús: «velad, porque no sabéis el día ni la hora» (Mt 24, 42; 25, 13). No sirve pensar que “algún día ya mejoraremos…” ¡Ahora es el momento! Este año de la fe es un momento único en nuestra vida para recomenzar, para tomarnos en serio nuestra fe, profundizar en ella, pasar largos ratos cada día ante el Señor que nos espera lleno de amor en la Eucaristía y que es quien nos puede transformar de verdad. Este Adviento debe ser un tiempo de salir al encuentro de Cristo (oración colecta), de dejar a Dios actuar en nuestras vidas en serio. Quitémonos el lastre de tantas y tantas cosas vanas que esclavizan nuestro corazón y que nos impiden amar. Sigamos el ejemplo de nuestra Madre, María. Pronto celebraremos la Inmaculada. Ella, la criatura más excelsa, lo que hizo fue dejar actuar a Dios en ella. Hagamos nuestro sinceramente ese «hágase en mí según tu palabra» y veremos las maravillas de Dios en nosotros.

Avisos Parroquiales Lunes 3 de diciembre: Solemnidad de San Francisco Javier. Es día de precepto en Navarra. Las Misas a las 9, 11 y 12 en El Salvador y a las 13 en Artica. La exposición del Santísimo a las 18:30. Jueves 6 de diciembre: es fiesta civil pero no religiosa. Las Misas serán a las 8:15 y a las 19:30 en El Salvador. A las 18:30 habrá Exposición del Santísimo. El viernes 7 habrá Adoración Nocturna a las 21:30 h. También participaremos en la Oración de los jóvenes con el Obispo, a las 21.00 en la capilla de San Fermín. Sábado 8 de diciembre: Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Es día de precepto. Las Misas a las 9, 11 y 12 en El Salvador y a las 13 en Artica. Habrá exposición del Santísimo a las 18:30. Ya están disponibles los Evangelios del año 2013 en la sacristía. Cada ejemplar cuesta 1,5€.


En fin, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.

Domingo I de Adviento - Ciclo C Antífona de entrada A ti, Señor, levanto mi alma: Dios mío, en ti confío; no quede yo defraudado; que no triunfen de mí mis enemigos, pues los que esperan en ti no quedan defraudados.

Primera lectura

Oración Colecta Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo ... Lectura del libro del profeta Jeremías 33, 14-16

«Mirad que llegan días -oráculo del Señoren que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá, y en Jerusalén vivirán tranquilos, y la llamarán así: “Señor-nuestra-justicia”».

Salmo responsorial

Salmo 24

R/. A ti, Señor, levanto mi alma. Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/. El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R/. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad, para los que guardan su alianza y sus mandatos. El Señor se confía con sus fieles y les da a conocer su alianza. R/.

Segunda lectura

1ª carta de san Pablo a los Tesalonicenses 3, 12-4,2

Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente; para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre.

Aleluya (Sal 84, 8)

Evangelio

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Santo Evangelio según san Lucas 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -«Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

Oración de las Ofrendas. Acepta, Señor, este pan y este vino, escogidos de entre los bienes que hemos recibido de ti, y concédenos que esta eucaristía que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de la Comunión. El Señor nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto.

Oración de la Comunión. Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos, con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.


C_01_Adv_1