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El Año de la Fe (III) [… Continuación de la Carta Apostólica de Benedicto XVI sobre el Año de la Fe]

4. A la luz de todo esto, he decidido convocar un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013. En la fecha del 11 de octubre de 2012, se celebrarán también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II, con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe. Este documento, auténtico fruto del Concilio Vaticano II, fue querido por el Sínodo Extraordinario de los Obispos de 1985 como instrumento al servicio de la catequesis, realizándose mediante la colaboración de todo el Episcopado de la Iglesia católica. Y precisamente he convocado la Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en el mes de octubre de 2012, sobre el tema de La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Será una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe. No es la primera vez que la Iglesia está llamada a celebrar un Año de la fe. Mi venerado Predecesor, el Siervo de Dios Pablo VI, proclamó uno parecido en 1967, para conmemorar el martirio de los apóstoles Pedro y Pablo en el décimo noveno centenario de su supremo testimonio. Lo concibió como un momento solemne para que en toda la Iglesia se diese «una auténtica y sincera profesión de la misma fe»; además, quiso que ésta fuera confirmada de manera «individual y colectiva, libre y consciente, interior y exterior, humilde y franca». Pensaba que de esa manera toda la Iglesia podría adquirir una «exacta conciencia de su fe, para reanimarla, para purificarla, para confirmarla y para confesarla». Las grandes transformaciones que tuvieron lugar en aquel Año, hicieron que la necesidad de dicha celebración fuera todavía más evidente. Ésta concluyó con la Profesión de fe del Pueblo de Dios, para testimoniar cómo los contenidos esenciales que desde siglos constituyen el patrimonio de todos los creyentes tienen necesidad de ser confirmados, comprendidos y profundizados de manera siempre nueva, con el fin de dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado. [Continuará…]

Lecturas de la semana

Lunes 24: Prov 3, 27-34 | Sal 14 | Lc 8, 16-18 Martes 25: Prov 21, 1-6. 10-13 | Sal 118 | Lc 8, 19-21 Miércoles 26: Prov 30, 5-9 | Sal 118 | Lc 9, 1-6 Jueves 27: Ecl 1, 2-11 | Sal 89 | Lc 9, 7-9 Viernes 28: Ecl 3, 1-11 | Sal 143 | Lc 9, 18-22 Sábado 29: Dan 7, 9-10. 13-14 ó Ap 12, 7-12a | Sal 137 | Jn 1, 47-51

23 de septiembre de 2012 El Salvador PARROQUIAS D o m i n g o X X V d e l T. O r d i n a r i o San Marcelo El Señor sostiene mi vida Es impresionante leer y releer en el libro de la Sabiduría las palabras que hoy hemos escuchado en la primera lectura, pues describen casi literalmente lo que ocurrió siglos después de ser escrito con Jesús en la cruz. Sin embargo, hoy vamos a considerar estos textos a la luz del salmo responsorial y del evangelio. Después de el texto angustioso del libro de la Sabiduría, repetimos: «El Señor sostiene mi vida». Vemos que, a pesar de la tribulación el salmista no desconfía de Dios. En la tradición judía, el salmista es principalmente el rey David; pero para los primeros cristianos, el nuevo y auténtico rey David es Cristo, por lo que los salmos se convierten, en cierto modo, en la oración del mismo Jesús. Y a Él se pueden aplicar estas palabras. A pesar de la angustia de saber que hombres violentos le persiguen a muerte (salmo) y que será entregado en manos de los hombres y lo matarán (evangelio), no deja de confiar en el Padre, y sabe que Él es dueño de todo lo que pasa y que sostiene su vida. Y nosotros… ¿cómo andamos de confianza en Dios? Nos resulta tan fácil olvidarnos de que somos hijos nada menos que de Dios y que nada de lo que ocurre escapa a sus designios amorosos… ¡Cómo le duele nuestra desconfianza! Cuando perdemos la paz porque no tenemos lo que queremos, porque aparece la enfermedad o la dificultad, por la cercanía de la muerte… «El Señor sostiene mi vida». Qué bueno es repetir esto ante lo que no entendemos, para mostrar nuestra confianza en Dios que brota del amor. Pero solemos estar tan ocupados en discutir sobre quién es el más importante (evangelio), es decir, aferrados a una forma de ver las cosas desde una perspectiva tan terrena, sin contar con que Dios actúa realmente y que te ama ¡a ti! de modo especial... Jesús, como siempre, nos da la solución: el que quiera ser el primero, que sea el servidor de todos. Saliendo de nosotros mismos nos daremos cuenta de que quizás el prójimo sufre más que nosotros y no pierde la confianza... Y aprenderemos a confiar en quien todo lo puede y nos ama, aprenderemos a pedir bien (2ª lectura) y con confianza plena.

Avisos Parroquiales En El Salvador continúa abierto el plazo de inscripción para la catequesis de Comunión y Confirmación. Empiezan la catequesis de Comunión los de 1º de Primaria, y la de Confirmación los de 4º de Primaria o a partir de 3º de ESO. La catequesis comienza la primera semana de octubre. Las reuniones con los padres serán: Comunión: el martes 25 de septiembre: 1º a las 17 h; 2º a las 18 h; 3º a las 19 h. Confirmación: 1º el lunes 24 a las 18 h. Y el miércoles 26 los de 2º a las 18 h. y 3º a las 19 h.


D o m i n g o X X V Ti e m p o O r d i n a r i o - C i c l o B Antífona de entrada Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor. Cuando me llamen desde el peligro, yo lo escucharé, y seré para siempre su Señor.

Primera lectura

Oración Colecta Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo; concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo... Lectura del libro de la Sabiduría 2, 12. 17-20

Se dijeron los impíos: «Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él.»

Salmo responsorial

Salmo 53

R/. El Señor sostiene mi vida. Oh Dios, sálvame por tu nombre, sal por mí con tu poder. Oh Dios, escucha mi súplica, atiende a mis palabras. R/. Porque unos insolentes se alzan contra mí, y hombres violentos me persiguen a muerte, sin tener presente a Dios. R/. Pero Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario, dando gracias a tu nombre, que es bueno. R/.

Segunda lectura

No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones. Aleluya. Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

Santo Evangelio según san Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: -«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: -«¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: -«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: -«El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Oración de las Ofrendas. Acepta propicio, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que alcance en el sacramento eucarístico los bienes en que ha creído por la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Lectura de la carta del apóstol Santiago 3, 16-4, 3

Queridos hermanos: Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia. ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra.

Antífona de la Comunión. Tú, Señor, promulgas tus decretos para que se observen exactamente; ojalá este firme mi camino para cumplir tus consignas.

Oración de la Comunión. Que tu auxilio, Señor, nos acompañe siempre a los que alimentas con tus sacramentos, para que por ellos y en nuestra propia vida recibamos los frutos de la redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

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