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Cultura

Quetzaltenango, sábado 9 de febrero de 2013 • elQuetzalteco

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Por Francisco Cajas Ovando

"¡Una luz para la sombra de mi soledad!” He aquí al máximo exponente del dolor y la melancolía, poeta que nos lleva por inmensas catedrales de silencio hasta llegar a los altares de la soledad, donde se veneran los santos del olvido.

M

ecida por la tenue brisa, s e mueve una mustia flor, la que acaricia un frío mármol al deshumanizado hombre que hay debajo de ella, cenizas de un poeta. Aquel que recibió los aplausos de una etiquetada sociedad, que aplaudió con frenesí al laureado, una noche de gala de un lejano 1927 en el Teatro Municipal. Caminante detened tus pasos en la Calle de los Poetas del Cementerio General, ahí está quien escribió solamente a la tristeza, recitad su “Psalmo al Supremo Dolor”.

Suprema Lex

Es el dolor que abarca el alma humana en insondables pesadumbres, “no conoce la vida el que no ha sufrido", dice Platón. "El dolor es el gran maestro de los hombres”. ¿Qué hay de dolor detrás de cada máscara humana?, como Garrick, vemos al hombre reír a diario. Un psalmo al supremo dolor, la más

fuerte queja de un espíritu acosado por la miseria, la soledad, el abandono, eso nos muestra el poeta que nunca guardó en sí, más que este sentimiento. Belisario Escoto: “Había que oírlo- me decía mi abuelo, don Marcelino Ovandocomo dormía la voz y dormía al público dejándolo quieto, sin hablar, sin moverse”.

El mejor declamador

Así llamó el gran José Santos Chicano a Belisario Escoto, el mejor declamador de América, allá en 1918; cuando estuvo en Quezaltenango y lo escuchó. Belisario nació en Quezaltenango. Estudió en el Instituto Nacional para Varones de Occidente. Un viejo y amarillento volante que conservamos dice: “PRONTO”!! Gran Concierto Lírico Literario del Primer Declamador Nacional Belisario Escoto Gira Departamental, bajo el Patrocinio del Ministerio de Educación Pública. “Vea Programas”. Dirigió el Diario “La Idea”, “El Diario de Quezaltenango” y en Guatemala la revista “Alba”, escribió en el Diario de Centroaméri-

ca, Nuestro Diario y El Liberal Progresista. Figura en el Parnaso Quezalteco de J. Antonio de la Roca; en el poemario “El Son de los Que ya no Son” de Villagrán Amaya y en “Poetas de Guatemala”. Actor Teatral Villagrán Amaya lo consagra en su poesía: Hombre de blanca voz. Estrella muerta: Si te duele el silencio septembrino, si te cansa la sombra comprimida ven, ven y búscate un nido en mi recuerdo”. Su padre fue el pedagogo hondureño Pedro Escoto, su madre la maestra de Institución Primaria Margarita Arreola.

Cómo murió

Alberto Velásquez escribió que tenía tres circunstancias adversas; “su timidez provinciana, su negativa situación económica y espíritu bohemio”. Eso lo impulsó a levantar la copa. La copa, esa amiga del dolor, de la mano de la pobreza, aniquilaron al exquisito bardo. Y en esas calles retorcidas de la vieja Xelajú, con José Luis Álvarez, autor de Luna de Xelajú, chocaron sus copas, copas de acíbar, de impenetrable amargura, de supre-

Fotos: Luis R. Escobar

Tumba en el Cementerio General de la Ciudad Altense, cubierta de monte.

Lápida de la tumba de Belisario Escoto.

mo dolor. Solo, pobre y abandonado, buscaba a diario no solo la copa, sino cinco miserables centavos para pagar el cómo pasar la noche en el Mesón La Mazateca, y allí en el corredor, durmiendo sobre cartones, murió el 8 de septiembre de 1938. Como en vida lo fue, hoy la tumba de Belisario Escoto está abandonada y llena de monte, la suprema soledad que lo persiguió no le perdonó, ni aún muerto, ¡Ah, escribanos miserables, que habláis necedades y ponéis tonterías manchando cuartillas, acordaos de aquel que fue poeta, no fingido, como vosotros. Si os consideráis humanos, acordaos que lo que el fue vosotros sois, y lo que él es hoy seréis mañana. Vamos con un cuarteto de uno de sus poemas.

"Huertos de Silencio" "Huertos de silencio, de paz y de olvido, pensativos huertos llenos de oración; retiros de ensueño donde se ha dormido toda el agua mansa de mi corazón”. Por eso le llamaban el mayor exponente del dolor y la melancolía.

En este lugar funcionó el Mesón La Mazateca, donde vivió y murió el poeta.

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