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OPINIONES

elQUETZALTECO MARTES · 12 de noviembre de 2013

EDITORIAL

Piedra de tropiezo

El efecto de las denuncias de las mujeres

El nuevo traje del rey

Quizás no se trata de que las denuncias hayan bajado, sino que a raíz de la aplicación de las leyes, los hechos en contra de mujeres, víctimas de todo tipo de violencia, estén disminuyendo considerablemente.

E

l próximo 25 de noviembre se conmemorará una edición más del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, por lo mismo, vale la pena una revisión anticipada al respecto. ¿Cuántos casos, al menos los denunciados, se conocen en Quetzaltenango este año? ¿Cómo está el panorama respecto al seguimiento de los hechos? Y, ¿Qué acciones se están emprendiendo para que las mujeres puedan tener una vida más digna? Estas y otras situaciones queremos despejar luego de haber recopilado algunas cifras sobre las denuncias. Si un problema, cualquiera que sea, no se denuncia a tiempo, no solo no pasa nada, sino que se torna "normal" la situación. Esto es lo que ya no pasa con las mujeres violentadas, principalmente luego de la creación, aprobación y aplicación de nuevas normativas que sancionan y castigan severamente a los agresores. Cuando se implementó, por ejemplo, la Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer, la que no tiene medida sustitutiva en contra de los acusados, hubo un gran giro; para comenzar, algunos agresores, por la fuerza de la ley, prefirieron abstenerse de su carácter, temperamento y acciones, porque saben de las consecuencias drásticas en su contra al incurrir en atropellos a la dignidad de la mujer. Sin embargo, no todos lo han visto de ese modo, porque los hechos siguen, pero seguramente con un menor porcentaje de incidencia. Por lo mismo, corresponde hacer fuerza en la educación para la prevención.

Antes de la referida conmemoración, en los archivos del Ministerio Público (MP) este diario encontró 721 denuncias de mujeres, de enero a agosto del presente año; un promedio de 90 casos al mes y tres registros diarios. Con este panorama debemos sacar algunas conclusiones básicas, pero que deben dar paso a acompañamientos importantes. Primero, diremos que el problema prevalece, a pesar de las nuevas formas de aplicar la justicia en contra de quienes son hallados culpables. La ley ha cumplido su parte cuando los administradores de justicia dictan sentencias apegadas a los hechos, sustentadas en testimonios y pruebas. Pero siguen los casos. Algunos pueden ver que las cifras de denuncias son bajas y que puede ser por dos razones. Porque realmente hay una toma de conciencia progresiva o porque los procesos no avanzan y se prefiere desafortunadamente el silencio por encima de la justicia. Aparte de lo anterior, hay que ver un factor importante en los últimos casos que han trascendido a lo público. Los protagonistas son jóvenes, tanto víctimas como victimarios. La triste historia de los jóvenes Stephanie Estrada Neill y su exnovio Óscar Fernando Zacarías; Candelaria Sánchez, asesinada por su pareja, Pedro Andrés Otzoy, ambos de 20 años, y Yoselyn Gabriela Argueta Solís, 18, quien habría sido atacada fatalmente por su novio, Milton Chávez Yac, 20. Estos ejemplos deben provocar acciones públicas de prevención, especialmente dirigidas a jóvenes, porque antes de las denuncias debe haber labor educativa para frenar los incidentes lamentables.

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Rodrigo Pérez Nieves

Sé que quizás no tenga que ver con la realidad chapina, pero viendo las acciones en el Congreso sueño de nuevo esta historia.

S

eguro conocen la historia del reyezuelo al que unos sastres le propusieron hacerle un traje de seda cosido y bordado con hilo de oro y con brocados de diamantes, que solo podía ser visto por personas puras de corazón y ministros eficientes. He soñado con esa prenda y con los estrategas políticos del Congreso y el poder Ejecutivo; perdón, con los sastres del reyezuelo. Veo al presidente de diputados y diputadas, con su enorme mazo exigiendo que el traje sea terminado lo antes posible, para que las masas irredentas del reino se deleiten ante tan sublime ropaje. Los sastres fueron sinceros, ¿sí?, la magnífica prenda de vestir solo puede ser vista por personas de gran inteligencia y capacidad de diseño de estrategias políticas exitosas. Los demócratas y

promotores de la participación de la ciudadanía serán incapaces de apreciar su belleza inconmensurable y su efectividad política al responder a los deseos de los súbditos que ansían vivir en un reino esplendoroso con educación de calidad, respeto a las leyes y una institucionalidad a prueba de modistos que hacen trajes invisibles, ¿no? No sé bien porque narro esta historia del más grande escritor de cuentos infantiles: Hans Christian Andersen. Quizá por lo declarado por el reyezuelo del éxito de la captura de Barreda. Recuerden, no solo los colores y los dibujos eran hermosos, sino que la prenda confeccionada poseía la milagrosa virtud de volverse invisible para toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida. El día que el reyezuelo viajó Quiché, una niña pura de corazón dijo, “mira, el rey va desnudo”, así todos se dieron cuenta que los modistos eran unos farsantes, pero ya habían huido con el oro y los diamantes. Quizás por eso pienso tanto en el cuento del traje del reyezuelo, porque en cierta manera es necesario que los liderazgos tengan cerca a gentes que sean como niños, que dicen lo que ven y no engañan. pngeneral@gmail.com

Perspectiva

Los Acuerdos de Paz y la democracia (Parte II) Adán Pérez y Pérez

Un alto porcentaje de los guatemaltecos no conocemos nuestras obligaciones y derechos. No leemos las leyes del país.

N

o obstante, que en la Constitución Política de la República, en el artículo 72, se lee “Fines de la educación…Se declaran de interés nacional la educación, la instrucción, formación social y la enseñanza sistemática de la Constitución de la República y de los derechos humanos”. Los guatemaltecos no leemos el contenido de la Carta Magna y de otras leyes, por lo mismo, no exigimos el cumplimiento de nuestros derechos y obligaciones. El desconocimiento parcial o total de la legislación del país no nos permite, como sociedad, dirigir nuestros esfuerzos hacia la misma dirección. Por eso con frecuencia escuchamos interrogantes como las siguientes: ¿En la Constitución Política de la República no se encuentran las aspiraciones de nuestro

pueblo? ¿En el país no existen políticas educativas? ¿La reforma educativa es copia de otro país? Si los ciudadanos o sectores sociales que plantean estas y otras preguntas leyeran e interpretaran el contenido de la Constitución Política, la Ley de Educación Nacional; seguro cambiarían de opinión y de actitud, pasarían de las preguntas a la exigencia de la observancia de nuestros derechos y al cumplimiento de las obligaciones. De lo anterior surge una gran verdad relativa, que para fortalecer y construir la democracia en el marco de los Acuerdos de Paz, todos los ciudadanos debemos conocer la legislación fundamental del país. En este sentido, el Gobierno, en representación del Estado guatemalteco, debe crear estrategias para que toda la población conozca -como mínimo- el contenido de la Constitución Política de la República, porque este conocimiento es un imperativo constitucional. Al conocer nuestros derechos y obligaciones, se rompería el círculo vicioso de exigir lo que ya está plasmado en la legislación del país. Entonces, conocer nuestros derechos y obligaciones nos permitirá exigir y cumplirlos. Usted ¿Ha leído la Constitución Política de la República? apperez10@gmail.com

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