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Edición No. 57 / Cali, del 27 de julio al 2 de agosto de 2013 / Valor $ 1.500 / www.elpueblo.com.co

MEDIOAMBIENTE ACTUALIDAD

Recuperación del jarillón del río Cauca será una realidad E

l Cauca es uno de los ríos más importantes del país, que impacta seis departamentos en su recorrido. Puede considerarse, en comparación con otros ríos del mundo, como una corriente de agua de gran estabilidad; sin embargo, procesos de evolución del Valle y del río lo han alterado y han generado grandes cambios en su forma y características, haciéndolo más propenso a las inundaciones. Ahora se busca, con un macroproyecto, dar una solución definitiva a las inundaciones, al menos, en su paso por Santiago de Cali. Antes de entrar al valle de su mismo nombre, el río Cauca ha pasado por la primera alteración artificial de su caudal, en la represa de Salvajina; una hidroeléctrica construida en 1985 por la CVC, cuya función primaria es la de controlar las aguas del Cauca en la temporada invernal, para evitar inundaciones en el departamento. Al menos esa era la intención. Pero al entrar al Valle del Cauca, el río pierde las montañas que lo encauzaban por largos tramos en direcciones fijas y entra a un valle abierto donde se vuelve sinuoso, con múltiples meandros, es decir, menos recto en su trayectoria y con curvas en su cauce, cada vez más pronunciadas. Además de poseer gran cantidad de madreviejas, aguas estancadas producto de antiguos cauces del río. Desde 1957 se estudian estos desplazamientos en el cauce, que se han registrado, mediante análisis de aerofotografías, en los años 1957, 1977 y 1998. Estos cambios se han intensificado como consecuencia de la fuerte extracción de materiales de arrastre que se ha realizado manual y mecánicamente durante casi todo el año. Estas circunstancias, en combinación con la geología, establecen una condición especial tanto para el río como para toda su cuenca.

Con maquinaria pesada fueron desalojadas centenares de familias del jarilllón del río Cauca

dos, gallinas, letrinas, lavaderos y perforaciones, además de la filtración subterránea de aguas, fueron deteriorando el terraplén. Con los años, más de 12.000 familias estaban asentadas en el jarillón. Entonces, se prendieron las alarmas por el peligro que representaban para ellos mismos y para las urbanizaciones que se construyeron próximas al dique. Las administraciones locales diseñaron planes para resolver esta situación. El primero de ellos en 1986, cuando realizaron desalojos masivos, con apoyo de la fuerza pública. En 2000 se diseñó el Plan Estratégico para la Recuperación y Conservación del Jarillón del Río Cauca; en 2005, desalojos con reubicación y un plan a de recuperación a siete años, plan que, por supuesto, no se cumplió.

Para contrarrestar estos impactos nocivos, a lo largo del río, en su paso por el oriente caleño, la CVC construyó en los años sesenta un dique o jarillón de 17 kilómetros de longitud y 1.70 metros de altura, con una zona seca y una zona húmeda o zona de inundación.

Ante la preocupación porque se presentara un hecho de incalculables proporciones, se anunciaron recursos por 4.000 millones de pesos en su etapa inicial, correspondientes a la sobretasa ambiental del Municipio de Santiago de Cali, de la vigencia 2010, para adelantar el proyecto de recuperación, pero nada pasó.

Poco a poco, personas de escasos recursos, desplazados en su mayoría, empezaron a habitar el dique y construyeron sobre la corona de este. La actividad humana sobre el dique protector ha hecho que se debilite. Criaderos de cer-

Para entonces, las afectaciones eran mayores y estaban perjudicando las orillas, la berma y los taludes del jarillón. Aquellas generadas por los humanos, por los escombros, se sumaron por primera vez al impacto de la hormiga

Desde diciembre de 2012, las familias censadas del jarillón están siendo reubicadas en la etapa V de Potrerogrande. Son aproximadamente 8.000 personas arriera. “Un jarillón supremamente vulnerable ante un colapso”, según el estudio del Instituto Cinara, de la Universidad del Valle.

Con la ola invernal de 2010, se habló de las acciones que se emprenderían para la recuperación del terreno y la reubicación de las familias, solo algunas de ellas, en zonas seguras. Pero a pesar de ello y de que se han ejecutado proyectos e invertido recursos, no se logra ningún resultado contundente ni se evacúa a las familias que habitan allí. En febrero de 2011, la CVC señaló que se requería una inversión superior a los $100.000 millones para la recuperación del jarillón del río Cauca, a lo largo del oriente caleño, según lo establecido en la reunión del Comité Cauca Verde. Las acciones de recuperación van desde el desalojo de quienes hayan invadido el lugar recientemente, la recolección de escombros depositados irregularmente, el control de la hormiga arriera, la erradica-

ción de especies arbóreas que atenten contra la estabilidad del jarillón, hasta la limpieza de los canales y mantenimiento a los afluentes del Cauca a su paso por Cali, entre otras, ejecutadas para evitar que se produzca una tragedia en caso de se registre una emergencia por las lluvias. Ello, con el fortalecimiento del control y la seguridad del jarillón, para la cual se priorizó la posibilidad de montar, junto con la Policía, una estación de guardas ubicada en el territorio en cuestión. Igualmente, se comprometieron con revisar el tema de estudios, la situación de la hormiga arriera, la continuidad del trabajo con los afluentes que llegan al río Cauca. Con las medidas iniciales enfocadas más a lo jurídico y cultural, ejecutadas durante seis semanas, se dio inicio a la reorganización de las riberas, que obliga a cumplir, al menos

El río Cauca cambia su morfología al entrar al Valle del Cauca, debido a factores como la extracción de materiales de arrastre

Edicion 57  
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