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INFORME ESPECIAL es una iniciativa colectiva, de muchos empresarios de la noche, que son consientes de lo que pasa en la ciudad, de la fatalidad en la que puede terminar la rumba de uno de sus clientes. Indica que desde hace unos meses los empresarios se han unido no solo para pensar en estrategias de mercadeo debido a la dura situación económica de los establecimientos por el impacto de la ley zanahoria en la ciudad, sino también para hacer conferencias, campañas, alianzas estratégicas, que permitan llegar a cada cliente con el mensaje de no mezclar alcohol con gasolina. “Los controles deben ir mucho más allá de una simple cacería de borrachos” Así lo indica el médico toxicólogo Jorge Quiñonez Toro, director de la línea toxicológica de Cali y encargado del área de intoxicación de la Secretaría de Salud de la ciudad, además estrechamente vinculado al fenómeno de la alcoholemia en los caleños. Según el profesional de la salud, existe la doble moral al condenar solamente al que mata a una persona por manejar en estado de ebriedad, pero nunca se censura a aquel conductor que a partir de una cerveza se pone al volante. “Esa doble moral existe en todo el país, Cali no se queda por fuera”, manifiesta. Quiñonez es enfático en explicar que 50 mg de alcohol en la sangre son necesarios para considerar a una persona en estado de alcoholemia, esto equivale, según el grado de alcohol de la bebida, a dos cervezas, inconcebible para quienes tienen el hábito de tomarlas mientras conducen su automóvil, que en Cali no son pocos. “Las campañas, los mensajes masivos por medios de comunicación siguen siendo muy blandos con lo que dicen. A la gente hay que hablarle con la verdad y enterarla de que con solo una cerveza el ser humano comienza a perder reflejos, deja de estar en sus cinco sentidos, al ciento por ciento”, asevera. El funcionario agrega que en el caso de Cali la tarea no está hecha: los controles de Tránsito parecen tomarse las calles, pero solo cuando la gente está sobria; en las noches, los con-

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Edición No. 57 / Cali, del 27 de julio al 2 de agosto de 2013 / Valor $ 1.500 / www.elpueblo.com.co

En Cali las autoridades ya tienen identificada una ruta que han denominado “la ruta del alcohol”; la componen las vías por donde transitan los caleños que entran o salen de los sitios de vida nocturna o de rumba, como comúnmente se conocen

troles brillan por su ausencia. “Mientras tanto, la cabeza visible de una de las dependencias más importantes para una ciudad debe dedicar tiempo considerable a defenderse, sin poder cumplir del todo su labor”, apunta. Según lo establecido para los niveles de alcohol en Colombia, estos van desde 50 mg hasta 200 mg en la sangre, mientras que para el resto del mundo van de 100 mg a 300 mg. Apropósito, la lectura que hace el toxicólogo es de un atraso en el que Colombia se encuentra a nivel cultural frente al consumo de bebidas alcohólicas: “Los colombianos somos absolutamente desmedidos, por eso tienen que ponernos niveles más bajos comparados con otros países para comenzarnos a sancionar y que la fiesta no pase a mayores”, dice. Quiñonez Toro reflexiona sobre algo que según él es preocupante, las restricciones que con dureza se aplican en una comunidad donde “los ricos” conducen borrachos y atropellan a “los pobres”. Se sustenta indicando que los últimos casos más sonados de conductores ebrios que han ocasionado accidentes cumplen con un perfil alto, personas con alta posición social, en un carro lujoso, y que de manera reprochable conducen en estado de embriaguez, causando la muerte a personas que son simples trabajadores. “Los controles deben existir en Colombia para que los ricos no atropellen, mucho menos maten, a los colombianos de a pie”, concluye.

De 90 pruebas de alcoholemia que se pueden practicar en promedio en un operativo, cerca de 30 salen positivas

ACTUALIDAD Datos clave En la actualidad, en Cali y Yumbo hay una importante cantidad de negocios nocturnos que trabajan con el ICAP International Center for Alcohol Policies, (Centro Internacional para el desarrollo de políticas del alcohol). El ICAP es auspiciado por las grandes licoreras del mundo desde el área de Responsabilidad Social Empresarial. No obnstante, de las licoreras colombianas ninguna se ha vinculado. R con R o rumba con responsabilidad es una organización que asesora negocios nocturnos en materia de seguridad y logística. En el momento hay un trabajo intermunicipal con administraciones locales del Valle para controlar la actividad nocturna sin restringirla.

La ruta del alcohol comprende los siguientes puntos

Entrada o salida a Cali por el sector de Menga, una de las más reconocidas zonas de vida nocturna de la ciudad. El sector pertenece al municipio de Yumbo, por lo que las discotecas y bares funcionan hasta las 6:00 a.m

Entrada o salida a Cali por el corregimiento de Juanchito. El sector más conocido de actividad nocturna. Este corregi-

miento pertenece al municipio de Candelaria, por lo que la ley zanahoria no aplica. La vía al mar en el kilómetro 18. La actividad los domingos al caer la tarde ha tomado fuerza. Motociclistas y conductores de automóviles descienden hacia la medianoche por una de las vías de más cuidado de Cali, después de haber consumido sustancias alcohólicas. Barrio Granada, uno de los lugares por excelencia de ex-

Los horarios de rumba en Cali:

De lunes a jueves: hasta la 1:00 a.m. De viernes a sábado: hasta las 2:00 a.m. Domingos: hasta las 11:00 p.m. La administración puede hacer cambios según los acontecimientos que haya en la ciudad, como la Feria de Cali o, en la actualidad, los Juegos Mundiales.

clusivos bares, discotecas y restaurantes. Aunque la actividad en la zona obedece a los horarios de la ley zanahoria, según las autoridades, el consumo de licor se da en altas cantidades y, por lo general, quienes salen de estos sitios se van para Menga a continuar la rumba. La carrera 66, al sur de Cali, desde hace diez años es el sector escogido para el funcionamiento de bares, discotecas y estancos.

Edicion 57  
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