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Edición No. 57 / Cali, del 27 de julio al 2 de agosto de 2013 / Valor $ 1.500 / www.elpueblo.com.co

MI CIUDAD

Los regalos que le quedan faltando a Cali

La capital del Valle cumplió esta semana 477 años. La tímida celebración de dos días no pudo con todo el ruido que le generó a la ciudad ser la sede del segundo evento deportivo más importante en el planeta Tierra. En medio de tanto ambiente festivo, igual se hicieron los respectivos honores. La fiesta para la Sultana del Valle estuvo buena, solo que faltaron algunos regalos por entregar. ¿Cuáles fueron? Foto: Álvaro Osorio

Santiago de Cali cumplió el jueves 25 de julio 477 años de existencia.

T

ímidamente Cali dejó ver que este año cumplió 477 años. La celebración, que no alcanzó a sonar tanto como la fastuosa inauguración de los Juegos Mundiales por la gran expectativa que había del certamen, contuvo una que otra reflexión y sí mucho del sentimiento de los caleños. Los honores comenzaron desde el 24 de julio: historiadores, periodistas, políticos, todos hablaban del buen momento de la ciudad, sede en los últimos meses de grandes eventos de carácter internacional y se está preparando para otros tantos que ya están en la agenda de la ciudad. La lista de presentes para la Sucursal del Cielo es larga; sin embargo, Cali sigue esperando uno que otro regalo que, para la segunda ciudad más importante de Colombia, es significativo.

Los regalos pendientes

Según el politólogo e historiador Libardo Orejuela, el primer regalo que no ha recibido Cali es el cubrimiento de la alta deuda social que existe con su comunidad. “Cali pertenece a las denominadas ciudades de doble estructura,

donde a un lado se pone el derroche de las clases más altas y al otro, la cruda realidad de los tugurios, lo que genera una desigualdad que aterra, resentimientos y que hace que una ciudad se desarrolle según los intereses de cada grupo poblacional por aparte, no uniformemente”. El otro regalo que deberá ser entregado a Cali es el pago de la deuda con sus afrodescendientes, que pertenecen a grandes porciones de miseria poblacional de la ciudad, vienen de regiones azotadas por la violencia, sobre todo del suroccidente colombiano, nace, crece y se desarrolla en medio de la falta de oportunidades. “Observe los semáforos de Cali, aquellos niños que hacen malabares en muchos semáforos, son niños ‘afro’, que trabajan para su sustento, no están en lo que deben estar a esa edad, jugando o estudiando”, dice Orejuela. El tercer regalo para Cali, según el análisis de Orejuela, sería la paz, necesaria luego de una violencia desatada y con más fuerza en los últimos cinco años, con terribles indicadores y por la cual Cali ha recibido golpes fuertes, razón que la ha convertido en “la capital de la guerra”.

La lista de presentes para la Sucursal del Cielo es larga; sin embargo, Cali sigue esperando uno que otro regalo que, para la segunda ciudad más importante de Colombia, es significativo El cuarto regalo será cubrir la deuda educacional, que se ve representada en los altos índices de deserción escolar, concentrada en la educación media y superior. “A las generaciones jóvenes caleñas debe enseñárseles que una cultura no solo avanza impulsado proyectos artísticos como la salsa; las capacidades no pueden reducirse de esa manera y el gobierno está en la obligación de impulsar la educación”. Aunque el académico considera valioso el esfuerzo de la

actual Alcaldía, opina que el sector más “acomodado” de la sociedad caleña no ha contribuido lo suficiente para entregarle a Cali regalos que garantizarían la celebración de toda la ciudad.

Cali es una ciudad fracturada

Por su parte, el exministro de Salud caleño Gustavo de Roux indica que la ciudad ha avanzado notoriamente en muchos aspectos: la recuperación de Emcali, el tránsito, el funcionamiento del MIO, la cultura ciudadana, el aumento de la inversión extranjera, el trabajo urbanístico… componentes que han llenado de optimismo a los caleños y que son responsables del nuevo aire que se respira. Coincide en que un regalo, quizás el principal, es pagarle la deuda social a Cali, una ciudad fracturada, con más de la mitad de la población excluida y con unas diferencias muy profundas entre negros e indígenas. La administración municipal debe hacer su mayor esfuerzo por darle ese regalo a Cali, cubrir esta deuda y acercar a la población, para que haya intereses más generales que moti-

ven a la comunidad a trabajar de forma conjunta. Explicó que en la actualidad la administración implementa una estrategia denominada TIO (Territorios de Inclusión y Oportunidades), con la que se pretenden tres objetivos: Primero, identificar territorios para determinar dónde está concentrada la precariedad; segundo, sincronizar y articular la focalización de la inversión pública; y la tercera, construir tejido social y ciudadanía. De Roux fue enfático en afirmar que es urgente incorporar a la ciudadanía caleña a procesos participativos. La pobreza no solo está representada en los pocos ingresos, sino también en la falta de buenas condiciones para vivir (vías, servicios públicos, de salud, etc). “El desarrollo de las capacidades y el desarrollo humano son dos grandes regalos que se le pueden dar a Cali, poco ostentosos pero sí valiosos, importantes y que le permitirán a la comunidad no desperdiciar, más bien aprovechar, el buen momento de la ciudad en todos los demás aspectos”, concluyó.

Edicion 57  
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