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Periódico «EL PODER DEL ESPÍRITU»-Comunidad «Santa María»-RENOVACIÓN

CARISMÁTICA CATÓLICA-EDICIÓN MENSUAL 143-ABRIL 2012-GRATUITO


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Abril: Mes de

«TRIUNFO» «El pueblo entero se postró rostro en tierra, y adoró y bendijo al Cielo que los había conducido al triunfo.» (1 Macabeos 4:55)

«EL SANTUARIO SE HALLABA DESOLADO EL LUGAR SANTO, SU ALTAR, PROFANADO...» ¡CAYERON ROSTRO EN TIERRA EN ORACIÓN! «LOS MACABEOS COMBATIERON ESE DÍA CON DECISIÓN, DENUEDO Y VALENTÍA Y SE ABOCARON A LA PURIFICACIÓN...» «EL PUEBLO ENTERO SE POSTRÓ Y ADORÓ CUANDO EL NUEVO ALTAR, SE DEDICÓ»... ¡REGISTRÓ LA VIVA SAGRADA HISTORIA! «HICIERON NUEVOS OBJETOS SAGRADOS Y CON SUS OJOS AL CIELO, ALZADOS LE BENDECÍA POR DARLES LA VICTORIA...» «POR HABERLOS AL TRIUNFO, CONDUCIDO POR LA PURIFICACIÓN Y DEDICACIÓN...» MES DE «TRIUNFO» PARA ABRIL, ELEGIMOS, ¡TRIUNFO DE CRISTO, RESURRECCIÓN! JUAN CARLOS

«Sus heridas os han curado» (1 Pe 2:24),

éste es el anuncio que Pedro dirigió a los primeros convertidos. Aquellas llagas, que en un primer momento fueron un obstáculo a la fe para Tomás, porque eran signos del aparente fracaso de Jesús; aquellas mismas llagas se han vuelto, en el encuentro con el Resucitado, pruebas de un amor victorioso. Estas llagas que Cristo ha contraído por nuestro amor nos ayudan a entender quién es Dios y a repetir también: «Señor mío y Dios mío». Sólo un Dios que nos ama hasta cargar con nuestras heridas y nuestro dolor, sobre todo el dolor inocente, es Digno de fe.» (Pascua 2007)

S.S.Benedicto XVI

LA VERDAD CULMINANTE DE NUESTRA FE

Jesús, tres días después de Su Muerte en la Cruz, resucitó de entre los muertos como Primicia. Del mismo modo, nuestros cuerpos mortales también resucitarán. Esta verdad que profesamos en el Credo, es esencial en nuestra fe. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica (Compendio; Nº 126): «La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, y representa, con la Cruz, una parte esencial del Misterio pascual.» Pero, a lo largo de la historia, hubieron diversas corrientes, perdurables hoy en día muchas de ellas, que se opusieron a esta verdad revelada en la Palabra de Dios. Hoy por ejemplo, abundan filosofías que hablan de «reencarnación» así como aquellas que sostienen que lo único que importa es el presente porque después de la muerte -dicen- no existe nada más. También en la Iglesia Primitiva (así llamada a la de los primeros siglos después de Cristo) se infiltraron algunas herejías con respecto a la resurrección. Por eso es que Pablo dirigió una carta a los hermanos de Corinto explicándoles lo siguiente: «...si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos de vosotros que no hay resurrección de los muertos? Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe. (…) si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: estáis todavía en vuestros pecados. (…) Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los hombres más dignos de compasión! ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron...» (ver 1 Corintios 15:12-24). El Catecismo también pone luz, siguiendo las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, acerca de esta cuestión: qué es, quiénes resucitarán, cómo, cuándo. Veamos lo que nos dice: 997 ¿Qué es resucitar? En la muerte, separación del alma y el cuerpo, el cuerpo del hombre cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado. Dios en su omnipotencia dará definitivamente a nuestros cuerpos la vida incorruptible uniéndolos a nuestras almas, por la virtud de la Resurrección de Jesús. 998 ¿Quién resucitará? Todos los hombres que han muerto: «los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación» (Jn 5, 29; cf. Dn 12, 2). 999 ¿Cómo? Cristo resucitó con su propio cuerpo: «Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo» (Lc 24, 39); pero Él no volvió a una vida terrenal. Del mismo modo, en Él «todos resucitarán con su propio cuerpo, del que ahora están revestidos» (Concilio de Letrán IV: DS 801), pero este cuerpo será «transfigurado en cuerpo de gloria» (Flp 3, 21), en «cuerpo espiritual» (1 Co 15, 44): «Pero dirá alguno: ¿cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida? ¡Necio! Lo que tú siembras no revive si no muere. Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano..., se siembra corrupción, resucita incorrupción [...]; los muertos resucitarán incorruptibles. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad (1 Cor 15,35-37. 42. 53). 1000 Este «cómo ocurrirá la resurrección» sobrepasa nuestra imaginación y nuestro entendimiento; no es accesible más que en la fe. Pero nuestra participación en la Eucaristía nos da ya un anticipo de la transfiguración de nuestro cuerpo por Cristo (…) 1001 ¿Cuándo? Sin duda en el «último día» (Jn 6, 39-40. 44. 54; 11, 24); «al fin del mundo» (LG 48). En efecto, la resurrección de los muertos está íntimamente asociada a la Parusía de Cristo: «El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar» (1 Ts 4, 16). Agustina Spegazzini

STAFF

*Dirección General: Juan Carlos Hovhanessian Diego Hovhanessian

*Asesor Espiritual: Monseñor José Guido Pesce *Redacción:

Florencia Adanalian Alba Acosta Miriam B. de Mavilian Lourdes Chiappetta Laura Gómez Lucía Hovhanessian Milagros Hovhanessian Lidia I. de Papazian Geraldine Miguel Lic. Anahí Raggio Hugo Rucci Lic. Valeria Salinas Agustina Spegazzini

*Coordinación de contenidos: Dra. Mónica V. de Adanalian *Distribución y envíos postales: Liliana E. de Francia y José Francia *Diagramación y Coordinación General: Roxana B. de Hovhanessian

Dice en Hechos 2:24: «A Él, Dios lo resucitó y lo libró de los dolores de la muerte, porque de ningún modo podía quedar bajo su dominio». Por la Mano del Padre, y su divina actuación, Cristo fue levantado a la vida plena y eterna. Lo resucitó, haciéndolo trasponer para siempre los límites de este mundo al VENCER DEFINITIVAMENTE A LA MUERTE, y lo exaltó dándole el Nombre que está sobre todo nombre. Los cristianos, tenemos por la fe, certeza de este hecho. Sabemos que, por la intervención de Dios, Él vino a encontrarse con los discípulos, ya resucitado, VIVO. No fue una «aparición» ni una «visión»... pudieron tocarlo, habló y comió con ellos, caminó a su lado. «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mateo 28: 20). Qué enorme anuncio hemos recibido los creyentes!!! Por Cristo, tenemos: Vida Eterna. Como los apóstoles que vieron frente a ellos el triunfo del Evangelio, presente en la Persona del Señor y sintieron que ya nunca más estarían solos, a nosotros también debe animarnos una certeza: ÉL VIVE. Hoy como Cabeza de la Iglesia, nos alimenta en la Sagrada Eucaristía, nos habla a través de Su Palabra mostrándonos Su Voluntad y sanando nuestras dolencias. Cómo no agradecerle Su infinito amor cumpliendo Su llamado: «Vayan por todo el mundo y anuncien la buena nueva a toda la creación» (Marcos 16:15). Laura Gómez

yo estoy con vosotros

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«Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe. Y somos convictos de falsos testigos de Dios porque hemos atestiguado contra Dios que resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si es que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: estáis todavía en vuestros pecados. Por tanto, también los que durmieron en Cristo perecieron. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los más dignos de compasión de todos los hombres! ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron. Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo. Pero cada cual en su rango: Cristo como primicias; luego los de Cristo en Su Venida. Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en ser destruido será la Muerte.» (1 Corintios 15:12-26). Esencia y Potencia de la Vida Cristiana. «¡Cristo Resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron!» «... NO TEMAS, SOY YO, EL PRIMERO Y EL ÚLTIMO, EL QUE VIVE, ESTUVE MUERTO, PERO AHORA ESTOY VIVO POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS Y TENGO LAS LLAVES DE LA MUERTE Y DEL HADES.» (Apocalipsis 1:17-18) ¡Gloria a Jesús, el Señor! La Resurrección es el centro de la fe cristiana «¡Jesucristo es Dios!», pues resucitó de entre los muertos como prometió. «¡Jesucristo es la Verdad!» «¡Jesucristo es el Salvador!», porque murió por nuestros pecados. Sabemos que somos perdonados. «¡Jesucristo es la Resurrección y la Vida!», porque venció a la muerte. Sabemos que también nosotros resucitaremos. Cristo Resucitado Vive e intercede por nosotros: «Pero Éste posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre. De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por Él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor.» (Hebreos 7:24-25). ¡ÉL ES EL GRAN SUMO SACERDOTE! ¡Gloria a Su Nombre! Detengámonos un instante en algunas cosas que San Pablo refiere en este pasaje. Dice, «Si Cristo no resucitó, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe...» ¡Cuánta audacia y cuánta sabiduría espiritual! ¿Qué esperaríamos? ¿Tendría sentido nuestra fe...? Así como cuando dice, «Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los hombres más dignos de compasión!» En los días del «Gran Apóstol», el cristiano era pasible de frecuentes persecuciones. Como familia estaban reducidos al ostracismo. Casi con seguridad, marginados y en la mayoría de los casos en extrema pobreza... ¿Qué razón podría haber para todos esos padecimientos, si Cristo no hubiera resucitado y perdonado los pecados...? ¿Cuál sería su esperanza de la vida del tiempo venidero...? «Si no hay Vida Eterna»... ¿Padecer en el presente...? ¿Se entiende por qué dice lo que dice, «el Campeón del Evangelio»?: «VACIA SERÍA NUESTRA FE»... Y «SERÍAMOS DIGNOS DE COMPASIÓN...»

PASCUA

RESURRECCIÓN ¡Todo para poner el énfasis, el relieve en el fundamento de nuestra fe y vida cristiana!: «¡Pero no! ¡Cristo resucitó de entre los muertos como PRIMICIA de los que murieron!» «¡ÉL ES EL PRECURSOR!» «¡ÉL ES EL VENCEDOR DE LA MUERTE!» «¡ÉL ES LA PLENA GARANTÍA DE NUESTRA RESURRECCIÓN!» Tal como lo va a enseñar el Espíritu Santo por medio de Pablo en los siguientes versículos de este Capítulo 15, hasta el final del mismo, hablando de la resurrección física y corporal. Veamos: 1)-El cuerpo físico: «CORRUPCIÓN» El cuerpo resucitado: «INCORRUPCIÓN» 2)-El cuerpo físico: «DESHONRA» El cuerpo resucitado: «GLORIA» 3)-El cuerpo físico: «DEBILIDAD» El cuerpo resucitado: «PODER» 4)-El cuerpo físico: «ANIMAL» El cuerpo resucitado: «ESPIRITUAL» 5)-El cuerpo físico: «DE LA TIERRA» El cuerpo resucitado: «DEL CIELO» Maravilloso, ¿verdad? Esta es la realidad de la Pascua de Cristo: ¡Resurrección! Es lo que nos enseña la Palabra de Dios, fuente de la fe genuina. Recuerdo que la primera vez -hace muchos años- que enseñamos sobre el «cuerpo resucitado» desde lo que nos revela la Sagrada Escritura en este pasaje, muchísimos hermanos comenzaron a descubrir, con una nueva mirada, el «espíritu» de la Pascua de Cristo, Nuestro Señor, en el seno de Su Santa Iglesia. Fundamento de nuestra fe, que se manifiesta, por otra parte, de manera misteriosa, más concreta y real en cada celebración Eucarística en la Santa Misa: «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, ven Señor Jesús...» «¡Amén!» «¡Ven Señor Jesús!» «¡Cristo resucitó de entre los muertos como PRIMICIA de los que murieron!» ¡Feliz Pascua de Resurrección! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

¡CRISTO, LA PRIMICIA!»

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TE ALABO, OH DIVINO CORDERO «DE ENTRE LOS MUERTOS», PRIMERO EN TU GLORIOSA RESURRECCIÓN... FUENTE DE LA CRISTIANA ALEGRÍA DE NUESTRA VIDA, LA GARANTÍA... «¡DE LA TRIBU DE JUDÁ, EL LEÓN!» GLORIA A CRISTO, EL VENCEDOR MANANTIAL DEL ETERNO AMOR «¡EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA!» GRABASTE LA PALABRA «VICTORIA» POR TU SANGRE, EN MI MEMORIA AL RESCATAR, MI ALMA PERDIDA... RECIBE MIS VERSOS EN ADORACIÓN PRIMICIA DE ETERNA ESPERANZA... A TI, SEÑOR, GLORIA Y ALABANZA... ¡PLENITUD DE VIDA Y RESURRECCIÓN! facebook.com/JuanCarlosHovhanessian

JUAN CARLOS HOVHANESSIAN www.elpoderdelespiritu.org


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Cristo ha entrado en la historia humana cambiando su curso Juan Pablo II

1. «Haec est dies quam fecit Dominus». «Éste es el día en que actuó el Señor». En el libro del Génesis se dice que primero fueron los días de la creación, durante los cuales Dios llevó a cabo «los cielos, la tierra y sus ejércitos» (2,1); modeló al hombre a su imagen y semejanza, y el séptimo día dio por concluida la labor que había hecho (cf. 2,2). Durante la Vigilia pascual hemos escuchado esta narración sugestiva, que nos remonta a los orígenes del universo, cuando el Señor puso al hombre como responsable de la creación, haciéndole partícipe de su misma vida. Lo creó para que tuviera la plenitud de la vida. Sin embargo, vino el pecado y, con él, entró la muerte en la historia del hombre. Con el pecado el hombre fue como separado de los días de la creación. 2. ¿Quién podía volver a unir la tierra al cielo y el hombre a su Creador? La respuesta a esa pregunta inquietante nos viene de Cristo, quien rompiendo las cadenas de la muerte, ha hecho brillar sobre los hombres su luz admirable. He ahí porqué esta mañana podemos gritar al mundo: «Éste es el día en que actuó el Señor» Es un día nuevo: Cristo ha entrado en la historia humana cambiando su curso. Es el misterio de la nueva creación, del que la liturgia nos ha dado sorprendentes testimonios en estos días. Con su sacrificio en la cruz, Cristo canceló la condena de la antigua culpa, y reconcilió a los creyentes con el amor del Padre. «¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!», canta el Pregón pascual. Aceptando la muerte destruyó el pecado de Adán. Su victoria es el día de nuestra redención. 3. «Haec est dies quam fecit Dominus». El día en que actuó el Señor es el día del asombro. Al alborear del primer día después del sábado, «María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro» (Mt 28,1), y fueron las primeras en encontrar la tumba vacía. Testigos privilegiados de la resurrección del Señor, dieron esta noticia a los Apóstoles. Pedro y Juan corrieron hacia el sepulcro, vieron y creyeron. Cristo les había hecho sus discípulos, ahora se convierten en sus testigos. Así se realiza su vocación: ser testigos del hecho más extraordinario de la historia, la tumba vacía y el encuentro con el Resucitado.[...] 7. En este día la Iglesia, exhorta a la alegr��a en todo el orbe: «Ha llegado hoy el gozoso día, esperado por todos nosotros. ¡En este día Cristo ha resucitado, Aleluya, Aleluya!»(Canción polaca del s. XVII).[...] CRISTO ES LA VIDA NUEVA: ¡ÉL, EL RESUCITADO! «URBI ET ORBI» (PASCUA 1999)

VERDADEROS INSTRUMENTOS EN MANOS DEL SEÑOR

“Por tanto, hermanos míos, os ruego por la misericordia de Dios que os presentéis a vosotros mismos como ofrenda viva, consagrada y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que debéis ofrecer. No viváis conforme a los criterios del tiempo presente; por el contrario, cambiad vuestra manera de pensar, para que así cambie vuestra manera de vivir y lleguéis a conocer la Voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.” (Rom 12:1-2). Busquemos siempre, queridos hermanos, la humildad. Limpiemos nuestra mente y nuestro corazón del orgullo, la vanagloria, la soberbia... del “creer que somos mejores” que los demás, despreciándoles. Seamos amables con todos, sin fijarnos en la condición social o intelectual, “no nos estimemos en más de lo que conviene” (dirá también el Apóstol Pablo). Seamos prudentes en el hablar, tengamos a nuestros hermanos como más dignos que nosotros mismos. Que nuestro amor sea sincero, no finjamos “amar para quedar bien”...el AMOR ES SINCERO y requiere esfuerzo, sacrificio, es un amor que va más allá de las emociones y que se percibe en gestos fraternos, en maneras de saludar, en miradas... Esto se hace no sólo «con quien tengo afinidad» sino con todos por igual. Sirvamos al Señor en Comunidad con una mente renovada, con gozo, alegría y esperanza de corazón. Seamos verdaderos “instrumentos” en Manos del Señor, compartiendo las necesidades de los demás y siendo hospitalarios. Creo que es una época muy apropiada para reflexionar acerca de cómo está nuestra vida, en lo personal y en lo comunitario, como miembros y servidores de la Iglesia del Señor. Pidamos al Señor que podamos discernir lo que es bueno y lo que es malo a los ojos de Dios, pues Él nos quiere limpios -de corazón y mente- para usarnos en la Extensión de Su Reino. Dios te bendiga!!! Celia M. de Hovhanessian

¡Armenia Vive! 1915 - 24 de Abril - 2012 Puede que el mundo entero no reconociera, ignorara el dolor del pueblo armenio en su conjunto, cosa que gracias a Dios, no es así del todo. En nuestra amada Argentina se ha establecido el día 24 de Abril: «Día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos» en conmemoración del Genocidio Armenio. Francia ya reconoció los asesinatos como genocidio, pero la nueva ley que el Presidente Sarkozy promulgará, castigará la negación del genocidio de armenios en 1915. El Presidente Francés ignora las amenazas de Turquía que, como es su costumbre, no se hicieron esperar incluso, caricaturizando en medios turcos, en imágenes de diarios, al Presidente Francés. Armenia, por su parte, por medio de su Presidente Serge Sarkisian le escribió una carta diciendo: «Francia ha reafirmado su grandeza y su poder, su devoción a los valores humanos universales». Puede, incluso, que quienes vivieron la misma tragedia, motivados por actuales intereses, ignoren el primer genocidio del siglo XX. («EL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ISRAEL, AVIGDOR LIEBERMAN HABLÓ EN PÚBLICO CONTRA (¿¡!?) EL RECONOCIMIENTO DEL GENOCIDIO ARMENIO»...) (PUBLICACIÓN DEL DIARIO ARMENIA EN ARGENTINA DE FEBRERO 2012, N° 13.424 - TAPA) .

Lo que no se puede ignorar es la realidad y esta tiene que ver con el testimonio de vida. Mi padre, huérfano a causa del genocidio -como tantísimos- a los 4 años. Mi abuela materna a los 9, desterrada, junto a su hermanito de 4, al desierto de «DER EL ZOR», donde centenares de miles de armenios fueron «arrojados» de sus casas, familias, posesiones, para que murieran de hambre y de sed, mientras sus opresores se quedaban con sus tierras y propiedades, matando, masacrando a sus mayores, como en el caso de mi abuela, que murieron 25 personas de su círculo familiar. También perdió de su mano a su hermanito, en una de esas «noches de terror y muerte» en el desierto, a quien buscó mientras tuvo vida -vivió hasta los 77 años- en esta bendita Argentina. Todos sus bienes -los de sus padres y abuelos- saqueados. Su casa, sus afectos y hasta sus juguetes... ¡Todo! Muerte, violaciones, orgías de sangre y locura, tantas de ellas, registradas. Cosas que recordarlas para narrarlas, cuesta horrores, por lo bestiales. ¡Da vergüenza ajena! ¿Cómo puede alguien hablar con semejante liviandad, al negar lo evidente? ¿No es cómplice? ¿Quiénes están usurpando esos territorios? ¿Quiénes están viviendo en «mi casa», la que me correspondería por herencia de mis mayores a mí y a mis hermanos y parientes...? Armenia es milenaria, su origen es incluso bíblico. Su herencia cristiana data del 301 -1° Reino, Nación Cristiana del mundo- por eso ¡es imposible negar

Por JUAN CARLOS HOVHANESSIAN

la realidad! ¡Es imposible negar la verdad! Por más espurios intereses diplomáticos, políticos, protocolares que se esgriman. ¡Es imposible negar los hechos! Los asesinos genocidas, los bestiales «depredadores», ladrones de tierras, saqueadores, corruptos, pervertidos, impíos, despiadados, son los discípulos del Maligno. Nadie escapará del Juicio de Dios, sea ateo, agnóstico, judío, musulmán o cristiano. ¡Nadie! El Buen Dios devolverá a cada cual según han sido sus obras. En este mundo, los intereses, son capaces hasta de «negar la realidad»... Pero, ¡ay de aquellos en Aquel Día! «¡Bienaventurados los que trabajen por la Paz!» «¡Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia...!» «¡Bienaventurados los de corazón puro, pues ellos verán a Dios...!» (Ver Mateo 5). ¡Armenia Vive! ¡Gloria a Jesucristo!

«¡ARMENIA VIVE!» EN CADA NIÑO QUE AL NACER TRAE AL MUNDO UN AMANECER QUE ALEGRE ANUNCIA EL GORRIÓN... EN CADA NUEVA BELLA FLOR EN CADA DULCE POEMA DE AMOR... ¡ARMENIA VIVE EN SU CORAZÓN! EN CADA VERDE PRIMAVERA EN CADA FLORECIDA PRADERA SE ESCUCHARÁ UNA CANCIÓN... EN CADA OLA JUNTO AL MAR EN CADA PALOMA AL ARRULLAR... ¡ARMENIA VIVE EN SU CORAZÓN! EN CADA ESTRELLA BRILLANTE EN CADA HORIZONTE DISTANTE SE OIRÁ UN CELESTIAL PREGÓN... EN CADA PÍA EXTENDIDA MANO EN CADA MÁRTIR CRISTIANO... ¡ARMENIA VIVE EN SU CORAZÓN! A LA TIERRA DE MIS MAYORES DE CRISTIANA HERENCIA VIVIENTE... EN MIS VENAS LA SANGRE VALIENTE... ¡VIVE, ARMENIA DE MIS AMORES!

JUAN CARLOS


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facebook.com/DiegoHovhanessian

Lo que NO y lo que SÍ...

forma terminaremos pecando. El enojo no puede ser la opción del cristiano frente a la adversidad. 4° No te apures: «No te acalores por los malvados…» (v.1). Debemos ser pacientes. No hay que «acalorarse», apurarse. Dice Santiago 5:11 acerca de la paciencia: «Mirad cómo proclamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Habéis oído la paciencia de Job y sabéis el final que el Señor le dio; porque el Señor es compasivo y misericordioso». 5° No obres el mal: «Apártate del mal y obra el bien...» (v.27). Obrar el mal necesariamente tendrá consecuencias negativas para quien lo hace. Dice la Biblia: «Tribulación y angustia sobre toda alma humana que obre el mal…» (Romanos 2:9).

La honradez implica rectitud de ánimo, integridad en el obrar, siendo coherentes entre lo que decimos (la fe que profesamos) y lo que hacemos. 6° No seas rebelde: «…mas el rebelde será aniquilado y el futuro del malvado frustrado.» (v.38). La rebeldía nos priva de las bendiciones de Dios. El rebelde nunca prospera. 7° No seas soberbio: «He visto al malvado arrogante empinarse como cedro del Líbano; pasé luego y ya no estaba, lo busqué y no lo encontré.» (vs.35-36). «Castigo para los arrogantes -soberbios- y azotes para la espalda del necio.» (Proverbios 19:29). Y lo que SÍ debemos hacer: 1° Espera en el Señor: «Descansa en Yahvé, espera en Él…» (v.7). «…mientras que a los que esperan en Yahvé él les renovará el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse.» (Isaías 40:31). ¡Aleluya!

2° Se generoso: «El malvado toma prestado y no devuelve, pero el honrado se compadece y da…» (v.21). 3° Habla bien y con sabiduría: «La boca del honrado susurra sabiduría, su lengua habla con rectitud…» (v.30). Habla la Palabra del Señor. Declara sus bendiciones. «Que Dios me conceda hablar con conocimiento y tener pensamientos dignos de sus dones, porque Él es quien guía a la sabiduría y quien dirige a los sabios.» (Sabiduría 7:15). 4° Obra el bien: «Confía en Yahvé y obra el bien, vive en la tierra y cuida tu fidelidad…» (v.3) y «Apártate del mal y obra el bien…» (v.27). No basta con no obrar el mal, nuestro deber es obrar el bien: «No nos cansemos de obrar el bien; que a su debido tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos.» (Gálatas 6:9). 5° Confía sólo en Dios: «Confía en Yahvé y obra el bien…» (v.3). «Confía en Yahvé de todo corazón y no te fíes de tu inteligencia…» (Proverbios 3:5). 6° Se fiel a Dios: «…vive en la tierra y cuida tu fidelidad…» (v.3). 7° Se honrado: «…Yahvé sostiene a los honrados.» (v.17). «El malvado toma prestado y no devuelve, pero el honrado se compadece y da...» (v.21). «…los honrados poseerán la tierra, habitarán en ella para siempre. La boca del honrado susurra sabiduría, su lengua habla con rectitud…» (vs.29-30). «Observa al íntegro, mira al honrado, tendrá futuro el hombre de paz…» (v.37). Dice el diccionario de la palabra «honrado»: «que es incapaz de estafar, engañar o robar». La honradez implica rectitud de ánimo, integridad en el obrar, siendo coherentes entre lo que decimos (la fe que profesamos) y lo que hacemos. Si te mantienes en estos principios, querido hermano, ten la seguridad de que Dios obrará en ti y por ti, y verás cumplidos los anhelos de tu corazón: «…disfruta pensando en Yahvé y te dará lo que pida tu corazón.» (v.4). Dios te bendiga!!! EXTRAÍDO DE LA ENSEÑANZA

«Creo en la resurrección de la carne y la Vida Eterna» «Creo en la resurrección de la carne y la Vida Eterna» es parte de nuestra profesión de fe. Pero ¿sabemos a qué nos referimos cuando decimos esto? «Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también nuestra fe… Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los hombres más dignos de compasión! ¡Pero no! Cristo resucitó…» (ver 1 Corintios 15). En la muerte se produce la separación del alma y el cuerpo. Mientras que el cuerpo es sepultado, el alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado: «Él transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso…» (Filipenses 3:21 versión: El Libro del Pueblo de Dios). La resurrección es para todos los hombres que hayan muerto: «…los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.» (Juan 5:29 versión: El Libro del Pueblo de Dios). Y así como Cristo resucitó con Su propio cuerpo, en Él «todos resucitarán con su propio cuerpo» (Concilio de Letrán). Esto ocurrirá con Su segunda venida, al final de los tiempos: «El mismo Señor bajará del cielo con clamor, en voz de arcángel y trompeta de Dios, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar.» (1 Tesalonicenses 4:16). Jesús arroja más claridad sobre este tema: «…en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo.» (Mateo 22:30). En una de las catequesis de Juan Pablo II leemos: «el matrimonio, esa unión en la que, según dice el libro del Génesis, «el hombre... se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos una sola carne» (2:24) (…) pertenece exclusivamente a «este siglo». El matrimonio y la procreación, en cambio, no constituyen el futuro escatológico del hombre. (…) Ese «otro siglo» (…) significa la realización definitiva del género humano, la clausura cuantitativa del círculo de seres que fueron creados a imagen y semejanza de Dios, a fin de que multiplicándose a través de la conyugal «unidad en el cuerpo» de hombres y mujeres, sometiesen la tierra. Ese «otro siglo» no es el mundo de la tierra, sino el mundo de Dios, el cual (…) lo llenará totalmente, viniendo a ser «todo en todos» (1 Cor 15:28). (…) Las palabras pronunciadas por Cristo sobre la resurrección nos permiten deducir que la dimensión de masculinidad y feminidad -esto es, el ser en el cuerpo varón y mujer- quedará nuevamente constituida juntamente con la resurrección del cuerpo en el «otro siglo». Entonces, resucitados con nuestro propio cuerpo, cada cual seguirá siendo varón o mujer. No ángeles, sino semejantes a los ángeles en tanto que ya no moriremos y seremos conformados según la Vida Eterna a la que hemos sido llamados por Dios. Ese será el momento en el que nos encontremos con Él «cara a cara», y seremos para siempre abrazados por Su Amor: «...no queremos que estéis en la ignorancia respecto de los muertos, para que no os entristezcáis como los demás, que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús.» (1 Tesalonicenses 4:13-14). Lic. Anahí Raggio

PREDICADA POR

DIEGO HOVHANESSIAN «Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos está en ustedes, el mismo que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que habita en ustedes.» (Romanos 8:11). Hermanos, Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos y le dio Gloria, también nos resucitará con Su Poder. Pero en esta vida Él nos da la «Vida», por medio de Su Espíritu. Este mismo que resucitó a Cristo, ese Poderoso Espíritu, está en tí. ¡Habita en ti, tú eres templo de Él! (ver 1 Corintios 6:19). En Romanos 8:6, dirá que el Espíritu tiende a la vida y la paz. En esta Pascua 2012 deseo que, aún en los momentos de dificultad, trates con todo tu corazón de vivir esa vida y esa paz que el Espíritu de Dios propone en ti, para que seas feliz. ¡Él te bendiga! Geraldine Miguel

HABITA EN TI

Dios tiene un designio para nuestras vidas, un plan de bendición por el cual es necesario adentrarnos en el conocimiento de Su Palabra. De esta forma somos instruidos acerca de quién soy, qué tengo y qué puedo en Cristo Jesús. Por la Palabra se renueva nuestra manera de pensar, haciéndonos personas felices y capaces de vivir como verdaderos amigos de Jesús, en comunión con Él. Por eso quiero compartir contigo esta serie de revelaciones que hallamos en el Salmo 37, que de manera práctica y sencilla, nos dirán cómo comportarnos, qué hacer y qué no para mantener nuestra vida en obediencia y adherida a la Voluntad de Dios. Una guía para aplicar en todo momento y en todo lugar. Porque… la Palabra de Dios es la clave para vencer!!! Lo que NO debemos hacer: 1° No envidies a quienes viven apartados de Dios: «No te acalores por los malvados, ni envidies a los que hacen el mal…» (v.1). «Envidia y malhumor acortan los días, las preocupaciones producen vejez prematura.» (Eclesiástico 30:24). 2° No hagas «justicia» por mano propia: «Desiste de la ira, abandona el enojo, no te acalores, que será peor…» (v.8). «Pues Yahvé hace justicia a su pueblo, se compadece de todos sus siervos.» (Salmo 135:14). No nos toca a nosotros hacer justicia cuando nos hacen mal: debemos dejar que sea Dios quien lo haga. Dios es justo. 3° No te enojes: en el mismo versículo: «Desiste de la ira, abandona el enojo, no te acalores, que será peor…». Y si te enojas «...no pequéis; no se ponga el sol mientras estéis airados, ni deis ocasión al diablo.» (Efesios 4:26-27). Es real que podemos tener un momento de contrariedad o enojo –aunque no es lo ideal–. Por eso la Palabra nos dice, de manera clara y terminante, que no podemos permanecer enojados, porque de esta

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Periódico "EL PODER DEL ESPÍRITU" Pascua 2012