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Invisible para las mujeres “Me importan las mismas cosas que me importaban antes, lo que pasa es que hay cosas que me importaban mucho a las que dejo de importarles yo con los años. Recuerdo cuando le preguntaron a Bioy Casares, que tenía ya 83, 84 años: ¿cuándo notó usted que empezaba a ser invisible para las mujeres? ‘Hace un año’, contestó. Bueno, yo lo estoy empezando a notar ya. ¡Y con mucha bronca!”

Menos sabio y más viejo “Yo no me veo más sabio con el paso del tiempo, ¡me veo más viejo! Me veo con muchísimos miedos a envejecer, a morirme. No tengo nostalgia, pero sí tengo memoria, y me acuerdo de que yo era un trueno. Ahora vengo a Buenos Aires y no puedo prenderle fuego, ni salir por las noches, y voy por allí con guardaespaldas, ¿no te jode eso?” –¿Y cómo quiere que lo recuerden? –Yo no quiero que me recuerden, lo que no quiero es morirme. –Bueno, todo llega. –¡No me recordéis, por favor! Invitadme una copa vivo, ¡carajo!

El día y la Noche “En esta nueva etapa de mi vida descubrí el placer de desayunar, de dormir la siesta, de ver telebasura... ¡Una mierda! (risas). Antes, la vida era más al límite, más peligrosa, pero mucho más divertida. No sabía uno dónde iba a despertarse ni con quién, ni siquiera sabía cómo se llamaba uno. A veces dicen: ¿viviste los ’80 en España? Sí. ¿Y te acuerdas? Sí. Entonces, si te acuerdas, es que no los viviste. Digamos que además de la noche yo estoy descubriendo el día, y no está mal, no está nada mal. Pero con lo que estoy claramente fritado es con que Charly García esté más gordo que yo. ¡Ah, eso me da muchísima bronca! (risas).” –Suelen compararse los procesos que vivieron ambos, con sus respectivos “retiros” y “regresos”. ¿Cree que son comparables? –¡No, de ninguna manera! ¡Si yo al lado de Charly soy la Madre Teresa de la puta que lo parió! (risas). De verdad, soy una monja de clausura al lado de él. No se me puede comparar, no sólo por sus disparates vitales, también en su talento no se puede comparar. Ni se debe.

Morirse a los 30 “Yo pensé como Rimbaud que había que morirse antes de los 30 años, que las personas de más de 30 años no tenían vergüenza. Lo sigo pensando, hace 30 años que no tengo vergüenza. Así que el futuro ya lo viví. Me hace muchísima ilusión tocar en la cancha de Boca, luego ir a Montevideo, pero no me hagan pensar más allá. Sé que me voy de gira hasta octubre, y ojalá que sigamos vivos después. Eso es todo.”

22 DE ENERO DE 2010 / 41

El Periodista 186  

Edición 186

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