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Maracay, Sábado 21 de enero de 2012

Crónicas del Olvido

Diario de aguas ALBERTO HERNÁNDEZ

coherente, comprensible, potable, legible. De esas cualidades emergen los sonidos, la paz y las corrientes normales del río. Un río no es río cuando llueve en sus cabeceras, cuando se desborda. Se convierte en monstruo, en caos, en aquelarre, en muerte. Un río para serlo tendría que ser apacible, de lo contrario habría que verlo como humano. Los ríos y los lagos producen poetas. El mar, el océano: narradores. La acción del mar relata la épica, los viajes, los crímenes, la traición y el asalto. El desplazamiento de los lagos, dentro de su cuenca, habla, musita, imagina. Cuando inunda deja de ser lago, es devastación. Igual el río: siempre será un viaje, nuevos paisajes, ensoñación.

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l agua se desliza por los meandros del poeta. Podría leerse en cada uno de sus cauces las veces que el río lo mojó y lo secó bajo el sol. Podría decirse del Caramacate, corriente amarilla, lenta y descuidada que pasa por San Sebastián de los Reyes. El agua, entonces, es la mirada de un hombre que escribe bajo el rigor del trópico. Así, entre nubes, surge la poesía, la voz de Miguel Ramón Utrera hecha agua, silbido líquido, palabra que inunda las calles del poblado y traduce el susurro que entra en el bosque, en los hierbazales cerca de las cuevas donde se iluminan las creencias, los misterios. El agua se hace libro dedicado al poeta. De esta manera lo ha confesado en el epígrafe de su poemario, José Ygnacio Ochoa, Diario de aguas, publicado por Ediciones Estival. Edición que precede otros títulos que ya han comenzado a darle la vuelta al país. El agua corre por este libro en cuyas páginas respira el poeta Utrera y en el que aparecen códigos que revelan la pasión de su autor por el viejo juglar del Sur de Aragua. Ochoa lo canta con la presencia del río que pocos nombran por no conocerlo. Ochoa lo hace poesía de agua, con el mismo líquido de sus versos apagados detrás de todos los elementos de la naturaleza. El agua de este libro es una metáfora a quien se dedicó a inventar un paisaje. Un viaje por

cada uno de los mitos y rincones de San Sebastián. "Se construye una historia de desalojos/ desencuentros con iniciales/ escrúpulos agobiantes/ desde el comienzo/ un final que se deja/ escurrir con el requiebro/ solapado entre la esperanza/ el árbol con su rama/ anclada en el cauce/ del agua tibia". Así comienza este poema, este libro poema que hace al viejo poeta parte del agua que discurre o se queda. Doce veces Ochoa usa la palabra poeta y una vez el apellido de quien habla. Poeta en docena y Utrera en soledad para recogerse en el agua que Gaston Bachelard ha hecho teoría para entrarle al poema. El agua es, lo dice el teórico francés, cuerpo inocente, inicial, íngrimo, desnudo, puro, ensoñado, dulce como agua

de río o de lago, que no de océano, porque los mares no son nada inocentes, contienen todos los viajes y todas miserias del mundo. José Ygnacio Ochoa confirma el inicio de esta aventura: "Memoria/ pedazos alojados/ en el olvido celestial/ acompañado con la voz/ del poeta en su canto/ que nunca acaba", y lo destina a ser aparición en cada una de las páginas que escribió para que Utrera se moje una sola vez el rostro y las palabras. Bachelard lo asegura "No nos bañamos dos veces en el mismo río, porque ya en su profundidad el ser humano trae el destino del agua". 2.-

La poesía es voz líquida. La palabra, su semilla, germina. Por eso el habla del agua es

Por eso dice José Ygnacio Ochoa: Deja que el agua diga con su movimiento lo que no pueden decir los ojos Una página más adelante el poeta de Diario de aguas escribe: Recorre el estanque con la mirada de la distancia Y así, para expresar la última estación de agua, deja esta imagen: Tanto andar y no llegamos al final de la palabra.

Por todo eso, el poeta rinde "culto a la comarca…en su deambular con el juego/ de las aves al frente del ventanal claroscuro". 3.-

Biografía de un poeta a través de un elemento. El agua elabora el nombre, lo pronuncia. En el recorrido, en el ámbito del poema, su autor sólo dice "poeta", "el poeta": lo fi-

gura, lo dibuja, lo amasa con agua del río y de la lluvia. Adánico, comienza a nombrar lugares "Fluye el caudal del río/ la alcantarilla/ está en Pedregal/ al lado de la/ casona sola/ del poeta". El personaje es trazado en pocas palabras "Quien deambula en su soledad/ manifiesta el silencio", y así, Utrera, el aún no mencionado, transita con el silencio la única calle que de memoria lo reinventa. Recuperado el aliento, luego de calles y miradas a diferentes rostros, el autor escribe como para justificar el intento de saberse parte del mundo recorrido "En el camino nos encontramos/ con un túnel de árboles que une/ a las dos vías/ norte/ sur/ aquí/ allá/ sobre el ocaso de un diario de aguas". Entonces encuentra el motivo, la voz del libro, el título de esta cuenta pendiente con una biografía. El viaje, luego de entradas y salidas, converge con esta estación: La soledad de su nombre palpita constantemente en el aliento intenso de la palabra de Utrera son palabras continuas noche día vigilia impulsada por cánticos de seres inmaculados.

El agua corre por los meadros del poeta. Utrera es el poema. Su autor, en este periplo incesante, José Ygnacio Ochoa, aún se pregunta en qué río invisible estará instalada la mirada de quien inventó una comarca y le dio nombre al universo.


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Pablo Gómez en dos notas

LEONARDO MAICÁN

Gómez (como en "Alucinaciones") la presencia de figuras antropomórficas y totémicas ha cobrado una importancia vital en la "cromogonía" (la palabra es mía) del artista, elementos con los que Gómez inicia la búsqueda de arquetipos donde la memoria y el olvido yuxtaponen sus códigos de áncora oxidada para conformar un metalenguaje de miradas y acertijos. Diciembre de 2011

Una tela en blanco muestra la desnudez y la pureza de un recién nacido, donde el padre (el artista) lo viste y le da vida

Pablo Gómez

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onocí a Pablo Gómez gracias al poeta Guillermo Cadrazco, cuando éste trabajaba en el Mercado Libre, a comienzos del siglo veintiuno. Largas eran las tertulias (aderezadas con cerveza), de las que participaba asimismo el escritor Rafael Ortega, entre verduras, legumbres, frutas y un montón de nubes flotando sobre nuestras cabezas. P. Gómez es el mayor de siete hermanos (cuatro varones y tres mujeres). Este artista plástico de exuberantes colores nació en Maracay un 20 de julio de 1956, en su antigua casa ubicada en la Calle 9 de La Barraca. Una comadrona, de quien Pablo sólo conoce que se llamaba Miguelina, fue la encargada de atender el parto. San Elías reza su santo. Y no sé que tiene que ver lo antológico con lo ontológico, más allá del significante saussureano, pero este esgrimista del pincel es también un bravo pianista, instrumento que aprendió a tocar durante su pasantía por el Conservatorio de Música del estado Aragua, entre 1966 y 1974. Me habló de sus conflictos, de esos huracanes internos que estremecen el alma del creador "Pinto todos los días, no puedo dejar de hacerlo. Cojo mi pincel y aunque sea unas rayas trazo. Suelo pintar de madrugada". Por un instante mi mirada se fija en su rostro ovalado, de bigotes chorreados. Y de sus ojos castaños sale esta sentencia "El artista no duerme". Saltador de "talanqueras artísticas", en 1978 comienza su andar por las artes plásticas, terreno que se le antojaba propicio para desparra-

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mar sus demonios y fantasmas. En este campo, su primer duelo a muerte fue con la escultura, de la que conserva una vieja herida de guerra, cicatrizada por el tiempo: una mención honorífica en el Salón Tito Salas de Maracay (1984) con "Espejismos", obra en la que Pablo Gómez hace uso de un elemento innovador para la época como lo es el petróleo (alambre, cabilla, petróleo pesado). Esta etapa "petrolera" duró alrededor de 10 años. Por lo general, eran esculturas que representaban a seres humanos con las extremidades superiores deformes o mutiladas, o "escondidas" tal vez entre las "vestimentas" de las figuras. En todo caso, a través de sus mutilados, Gómez le comunicaba al mundo, al "establishment", su disconformidad ante la violencia, la gue-

rra y las catástrofes causadas por la negligencia del hombre (sus esculturas con petróleo aparecen a partir de la Tragedia de Tacoa, 19-12-1982). Otro "salto de talanquera", esta vez dentro de las mismas artes plásticas, lo condujo a romper con la escultura para abrazar el óleo, la tela y el dibujo. El Taller de Arte Libre, que funcionaba en la avenida Santos Michelena, detrás de la plaza Felipe Guevara Rojas, fue la escuela donde Pablo Gómez aprendió a domar el salvaje impulso de las líneas y el color. Su rostro se sonroja al recordar al viejo Edmundo Chirinos, quien fue su profesor de pintura y dibujo, así como al nombrar al fallecido artista plástico Jorge Chacón, su profesor de color, quien fue el que realmente lo llevó a incursionar en la pintura. Pablo Gómez formó parte

del Grupo Sabaneta, liderado por Jorge Chacón e integrado, entre otros, por Julio Jáuregui, Padrón, Caldas, Sucre, Pérez Galeano, Uzcátegui y José Omaña. El grupo se creó y se desintegró en la década del noventa, tras el fallecimiento de Jorge Chacón. Con la disolución del Grupo Sabaneta, Pablo Gómez cerraba un círculo, ciclo que dejó una profunda huella en la obra del artista aragüeño. Hay un cuadro llamativo en la obra de Gómez, que lleva por título "La comedia humana" (2008). Tal como lo sugiere el nombre, este collage es un claro homenaje a Balzac, y es, desde luego, un cuadro donde el autor refleja las contradicciones de la sociedad contemporánea, los antivalores. Al igual que otros creadores de la región, pero con un sello personal, en los trabajos de

El artista plástico Pablo Gómez ha venido desarrollando una obra pictórica caracterizada por un buen manejo de las líneas y el color, cuya temática (la soledad, la reflexión) gira alrededor de mesas, frutas y botellas de vino (quizá como reminiscencia de la cultura vinícola de sus antepasados lusitanos). Mesas rodeadas de colores vivos, en las que predomina el amarillo, el rojo, el azul y el verde. Mesas con sillas, donde con frecuencia se percibe la presencia de un hombre, en actitud reflexiva. Los títulos hablan por sí solos "Mesas con flores", "Botellas Nº 9", "Frutas tropicales", "La familia con frutas", "Bodegón con fresas". Pablo Gómez se sumerge en la cotidianidad, en la rutina de los días. Combina los dolores del hombre, sus nostalgias, anhelos y desdichas. Es el caso de la obra titulada "Manjares de la naturaleza con niño", cuadro en el que se percibe una sensualidad que palpita a través de todos los elementos que conforman la pintura: Un niño, un perro, una mesa, silla, frutas. Hay pues un hálito íntimo y familiar que atrapa al observador desde la primera mirada. Viaje y deleite de los sentidos. Vale destacar asimismo "Los mirones son de palo", donde la presencia de dos sillas vacías y el desarrollo de una partida de dominó sugiere la idea de un tiempo detenido, a la espera quizá del desenlace del juego, que es como decir el desenlace de la vida. Agosto de 2008


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José Rafel Pocaterra el gran cuentista

EDUARDO CASANOVA

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osé Rafael Pocaterra (1889-1955) podría tener algún parecido con Rufino Blanco Fombona, pero no pasaría de semejanzas superficiales que no resisten un verdadero análisis. Salvo el hecho de que ambos, deliberadamente, se alejaron del lenguaje poético en su creación literaria, tal como algunos escritores españoles de su tiempo, especialmente Pío Baroja, y que en algunos personajes de ambos puede haber un leve toque de los de Valle Inclán. Pero, a diferencia de Blanco Fombona, Pocaterra sí alcanzó la cumbre en uno de sus caminos: entre nosotros, y cuando hablo de "nosotros" no me refiero sólo a los venezolanos, ocupa el mismo lugar que Chejov entre los rusos. Es el gran maestro del cuento, una de las cumbres de la cuentística hispanoamericana. Sus novelas son también importantes, pero no alcanzaron el mismo nivel que sus cuentos, posiblemente por su deliberado alejamiento de lo que llamó alguna vez "el literaturismo agudo de prosas preciosas", que le impidió desarrollar del todo sus trabajos novelísticos. Hijo de Jaime Pocaterra y Mercedes McPherson (nieta de uno de los oficiales de la Legión Británica), nació en Valencia, Venezuela, el 18 de diciembre de 1889, y era casi un niño cuando aparecieron sus primeros textos en Caín, periódico que disparaba cañones de talento contra el gobierno de Cipriano Castro, razón por la cual estuvo preso durante un año cuando apenas tenía 19 años de edad. Inicialmente estuvo en el Castillo de Puerto Cabello, cuyas mazmorras veinte años después ocuparían los estudiantes de la Generación del 28, y luego en el Castillo de San Carlos, cerca de Maracaibo, donde aprovechó su tiempo para estudiar latín, griego e inglés y leer intensivamente los clásicos, no sólo del idioma castellano sino de otras lenguas. Fue liberado por ges-

tiones de González Guinán ante Castro, poco antes del viaje que llevó al "Cabito" a Berlín y a un exilio definitivo. Al caer el "Cabito" y subir al poder su compadre Juan Vicente Gómez, Pocaterra estuvo entre los que creyeron que el país entraba en un período de luz y libertad, y se convirtió en Secretario del ministro de Obras Públicas, Roberto Vargas (1909), a quien también acompañó como secretario privado cuando se convirtió (Vargas) en Presidente (gobernador) del estado Guárico. Y fue en Calabozo en donde escribió su primera novela; El doctor Bebé (1913); que inicialmente llevó como título Política feminista, se desarrolla en Valencia y es un fuerte panfleto en contra del doctor Samuel Niño, tachirense y amigo cercano de Cipriano Castro, que fue Presidente (gobernador) de Carabobo desde 1907 y fue ratificado en el cargo por Gómez después del derrocamiento de Castro. De esa primera novela de Pocaterra dice Domingo Miliani "Si Pardo englobó todos los sectores sociales en la novela, y Blanco Fombona descargó sus tintas ácidas sobre la burguesía de la capital, Pocaterra ceba su demoledor arte narrativo, como un virtuoso de la sátira y del grotesco, en la clase media provinciana, con sus burócratas y sus solteronas, con su moral gazmoña y sus prejuicios endémicos, con sus

políticos aduladores y cucañistas. El magisterio de Blanco Fombona es claro. Cuando este gran divulgador de la literatura hispanoamericana lanza la segunda edición de la novela, El doctor Bebé, en 1917, el volumen se abre con una carta de Pocaterra, donde reconoce 'El hombre de hierro fue para mí una revelación; yo caí en ese camino de Damasco desde el asno cansino, campanilleador y pueblerino, en que venía… La lectura de ese libro me hizo romper cuartillas y hacer trizas la papelería ridícula de los veinte años, con la atenuante de que no publiqué jamás nada de aquello; sentía ese pudor instintivo de los seres deformes para desnudarse ante los demás'." Poco antes de 1913, en Caracas, publicó Vidas oscuras, que para Domingo Miliani fue su mejor novela, porque en ella "El sentido de lo grotesco llega ahora a bordear lo magistral. Alcanza flexibilidad y dramatismo que faltaban todavía en El doctor Bebé, novela aún vacilante en su estructura. Aquella especie de alergia urticante que le producía la utilización de giros criollistas en la obra de juventud, ya no le preocupa." y se convirtió en secretario de un general. Luego de un período como secretario de un militar, en 1915, en Maracaibo, publicó varios textos en El Fonógrafo, periódico del cual fue co-director en 1916. En ese

período empezó a publicar sus Cuentos grotescos, que están entre los más importantes del género cuentístico de la lengua española. También en ese tiempo se manifestó claramente contra el imperialismo norteamericano. Por su apoyo a los aliados y su rechazo a los alemanes en la Primera Guerra Mundial es encarcelado nuevamente y debe irse del Zulia. En Caracas publicará su novela Tierra del sol amada y será colaborador de El Universal y de El Nuevo Diario, periódico gomista dirigido por Laureano Vallenilla Lanz, y paralelamente será colaborador de Pitorreos, de Job Pim, publicación antigomecista, lo que, a causa de una conspiración, causa su encierro en La Rotunda, a partir de enero de 1919. De esa experiencia de tres años saldrá una de las novelas testimoniales más importantes de Venezuela: Memorias de un venezolano de la decadencia. También escribe en ese tiempo su novela La casa de los Ábila (inicialmente Juan de Ábila), que publicó mucho más tarde, en 1946. En enero de 1922 fue liberado, fundó una pequeña editorial y finalmente tuvo que exiliarse a New York, donde se casó con Mercedes Conde Flores y de donde salió, hostigado por la diplomacia venezolana. En 1923 se estableció en Montreal (Canadá) como Director del departamento hispano de la Sun Life Insurance and Co., además de dar clases de español en la Universidad de Montreal. En ese período empezó a publicar Memorias de un venezolano de la decadencia y mantuvo una fuerte campaña contra la dictadura de Juan Vicente Gómez. Allí nacieron sus dos hijos, José Rafael y Héctor, que quedaron huérfanos de madre en 1925. En 1929 participó en la frustrada invasión del Falke, con el general Román Delgado Chalbaud y un importante grupo de exilados venezolanos, mescolanza de antiguos caudillos y jóvenes de la generación del 28. La invasión fue un rotundo fracaso cuando el 11 de agosto de 1929 El general Delgado Chalbaud y varios de los invasores fueron muertos en Cumaná, mientras otros que-

daron presos y algunos lograron escapar (entre ellos Rafael Vegas, que pasó un largo período de clandestinidad en el interior del estado Monagas, hasta que pudo escapar y llegar a París, afectado por el Mal de Chagas). El día del fracaso, Pocaterra quedó a cargo del buque, y decidió tirar el parque al fondo del mar antes de fondear en Trinidad, por lo que fue duramente criticado por algunos. Su actuación lo hizo alejarse de los exilados. Volvió a Canadá y se casó en segundas nupcias con la canadiense Marthe Arcand, a quien le llevaba 17 años. Dos años y medio después de la muerte del general Gómez (1938) regresó a Venezuela. En 1939 se incorporó al Congreso y ejerció varias funciones públicas. Durante la presidencia de Isaías Medina Angarita fue Gobernador de Carabobo, tras lo cual entró al Servicio Exterior. Durante el breve gobierno de Rómulo Gallegos fue embajador en Brasil y en Estados Unidos, en donde permaneció después del golpe de estado de noviembre de 1948, cuando le correspondió solicitar al gobierno norteamericano que reconociera a la Junta de Gobierno presidida por Carlos Delgado Chalbaud, a quien conocía no sólo como hijo de Román delgado Chalbaud, sino por su participación en la frustrada invasión del Falke. A raíz del asesinato de Carlos Delgado Chalbaud, en 1950, Pocaterra renunció a su posición diplomática y regresó a Montreal. En 1955 fue invitado como orador de orden para la celebración del Cuatricentenario de Valencia, en donde pronunció un discurso en versos en el que se manifestó claramente en contra de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Poco tiempo después el 18 de abril de 1955, murió en su casa canadiense. Dejaba a su paso por la tierra una sólida obra narrativa en la que destacan sus excelentes Cuentos Grotescos, que pintan como caricaturas a muchos personajes de su tiempo, o de todos los tiempos, como Panchito Mandefuá, que es el niño de la calle, el de entonces, el de ahora.


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Breves y antiguas

Fábulas Chinas TRADUCCIÓN DEL CHINO CLÁSICO: WILFREDO CARRIZALES

EL ZORRO QUE SE APROVECHÓ DEL PODERÍO DEL TIGRE El tigre buscaba todo tipo de animales para alimentarse. En una oportunidad atrapó a un zorro. El zorro dijo "¡Usted no se atreverá a comerme! El emperador del cielo me envió para que fuese el rey de todas las bestias. Si usted me come hoy, ¡violará el mandato del emperador del cielo! Si usted no me cree, yo caminaré adelante y usted me sigue detrás. Las bestias al verme, ¿no se atreverán a huir?" De acuerdo a esto el tigre avanzó con el zorro. Las bestias al verlo escapaban. El tigre no sabía que las bestias le temían y huían. Creía que le temían al zorro.

EL SEÑOR SHE AMABA LOS DRAGONES El señor She Zigao amaba los dragones. En el cinturón de sus trajes pintaba dragones y en sus vasijas para beber y en los cuartos y habitaciones grababa diseños de dragones. Entonces el dragón del cielo oyó la noticia y descendió. Metió su cabeza por la ventana para atisbar y su cola se arrastró hasta la sala principal de la casa. El señor She al verlo giró su cuerpo y escapó con su alma en vilo, pálido y sin poderse dominar. El señor She no amaba los dragones; amaba a lo que se parecía a los dragones, no a éstos. ASUMIR EL ASUNTO Había un médico que decía que era bueno en medicina externa. Un general de bajo rango regresó de la guerra. En su cuerpo traía una flecha que había penetrado profundo en el músculo. Aguardaba al médico para que lo curara. El médico tomó unas excelentes tijeras y cortó el extremo de la flecha que sobresalía. Luego se arrodilló para recibir sus emolumentos. El general dijo "La punta de la flecha aún está adentro. Se necesita extraerla con urgencia". El médico dijo "Esto es asunto de medicina interna. ¡No es asunto de mi responsabilidad!" REÍR CUANDO EL GRUPO RÍE Un ciego estaba sentado con un grupo de personas. El grupo vio algo gracioso y rió. El ciego también rió. El grupo le preguntó "¿Qué viste para reírte?" El ciego dijo "Ustedes se rieron, ¡yo también tenía que reír para no equivocarme!" EL REY DEL ESTADO DE YAN ESTUDIA EL ARTE DE LA LONGEVIDAD Un forastero le dijo al rey de Yan que él podía enseñarle

la técnica para ser inmortal. El rey envió a alguien para que aprendiera de él, pero el aprendiz no terminó el estudio porque el forastero murió. El rey de Yan se enfureció grandemente y mató al aprendiz. El rey no sabía si el extranjero le había engañado o si el aprendiz muerto había ido a estudiar tarde. Fundamentalmente creer en asuntos que no existen y además matar a un súbdito que no tenía culpa es no investigar la desgracia. Además el hombre no tenía nada más que su propia vida y no pudo evitar la muerte, ¿cómo podía hacer que el rey de Yan fuera inmortal? RATAS EN EL TEMPLO DEL DIOS DE LA TIERRA Las paredes del Templo del Dios de la Tierra se levantan con tablas y luego se enlucen con barro. Las ratas, por esta razón, se alojan aquí. Si se las humea es de temer que las tablas se quemen; si se las aniega es de temer que se desmo-

rone el enlucido de las tablas. Por eso estas ratas no pueden ser matadas, debido al Templo del Dios de la Tierra. APODERARSE DE LAS GALLINAS Había un hombre que cada día se apoderaba de las gallinas de sus vecinos. Alguien le dijo "No es la conducta de un hombre recto". Él respondió "Yo reduciré la cantidad. Cada mes me apoderaré de una gallina. Aguardaré hasta el próximo año y después pararé". VIGILANDO EL TRONCO A LA ESPERA DE LA LIEBRE En el Estado de Song había un hombre que labraba la tierra. En medio del campo existía un tronco. Una liebre vino corriendo y se estrelló contra el tronco. Se partió el cogote y murió. El hombre dejó a un lado el arado para vigilar el tronco con la esperanza de lograr otra liebre. No fue posible que lograra la liebre. Se convirtió en el hazmerreír de los habitantes de Song.

EL SEÑOR QUE CRIABA MONOS Y LES OFRECÍA BELLOTAS En la dinastía Song había un hombre que criaba bien a los monos; le gustaban los macacos y criaba una gran bandada. Él podía entender el pensamiento de los macacos; éstos también entendían las intenciones del amo. Él ahorraba las raciones de comida de su familia para satisfacer la demanda de los micos. Al poco tiempo la familia empobreció y debía restringir la cantidad de alimento de los macacos. Temía que la bandada de monos no se mantuviese sumisa. Entonces les engañó diciéndoles "Si les doy a ustedes bellotas para comer, tres por la mañana y cuatro por la tarde, ¿serán suficientes?" La bandada de monos al oírlo se levantó; se mostraba muy enojada. Al rato él dijo de nuevo "Si les doy a ustedes bellotas para comer, cuatro por la mañana y tres por la tarde, ¿serán suficientes?" Todos los monos al oírlo se tumbaron de bruces, contentos. EL DINERO DEL QUE MURIÓ AHOGADO Los naturales de Yongzhou son hábiles en nadar. Un día los ríos crecieron repentina y bruscamente. Cinco o seis personas se montaron a una pequeña barca para cruzar el río Xiang. En medio del río la bar-

ca se partió. Esas personas se lanzaron al agua para nadar. Entre ellas una, aunque nadaba con denuedo, pero lo hacía muy lento. Sus compañeros le dijeron "Normalmente tú nadas muy bien, ¿hoy por qué te rezagas?" Él respondió "En mi cintura enrollé mil monedas; son muy pesadas. Por eso me retraso". Los compañeros dijeron "¿Por qué no las arrojas?" Él no respondió; sólo movió la cabeza. Transcurrido un momento nadaba más lento aún. Las personas que ya habían cruzado el río se pararon en la ribera. Le gritaron: "Tú eres muy tonto! ¡Muy ofuscado! Incluso la vida, no puedes protegerla, ¿aun quieres qué fortuna?" Él de nuevo movió la cabeza, entonces murió ahogado. HACERSE PASAR POR UNO DE LOS EJECUTANTES EN UN CONJUNTO SIN SABER TOCAR LA FLAUTA El rey Xuan del Estado de Qi cuando llamaba a tocar la flauta, con seguridad deseaba que trescientas personas tocaran al mismo tiempo. Había un tal Nan Guo, falso ejecutante, que solicitó al rey tocar la flauta. El rey estaba muy contento. La corte le dio a Nan Guo el mismo salario que al resto de los ejecutantes. Después que el rey Xuan murió, el rey Min le sucedió en el trono. A él le gustaba escuchar la música interpretada por un solo ejecutante a la vez. El tal Nan Guo rápidamente escapó. LA SERPIENTE DEL ESTANQUE SECO El estanque se secó y la serpiente se iba a marchar. Una serpiente pequeña le dijo a la grande "Cuando tú te marches yo te seguiré. Los hombres al ver el movimiento de las serpientes, seguramente te matarán. Mejor sería que me llevases en el lomo. Los hombres creerán inevitablemente que yo soy un Dios". Entonces la gran serpiente cargó a la pequeña. Atravesaron el camino público. Los hombres se ocultaban al verlas y decían "¡Es un Dios!"


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