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Maracay, Sábado 10 de diciembre de 2011

Crónicas del Olvido

Hueso

de mis huesos (Para recordar a Adriano González león)

-ALBERTO HERNÁNDEZ-

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res respiraciones usa Adriano González León para meterse en el libro y, más, hacerse hueso de sus palabras: la mujer, la ciudad y la rosa. Trinidad que se imbrica a tal punto de decirse una sola. Este primer libro de Adriano no es su primer libro de poesía, pero sí de poemas, porque en la prosa de González León siempre ha estado presente el filo novedoso del hallazgo poético. Hueso de mis huesos (Rayuela, Taller de Ediciones 1997) es el encuentro con la carne verbal de las imágenes. El Adán acostillado, el que despierta hecho en una mujer, construido desde su propia sangre, que es el poema interior multiplicado. Cuatro actos para arribar a la errancia, al extravío. A partir de la inocencia de perderse en el bosque de las palabras, Adriano entra en la ciudad, ajado por las luces y el "vacío en las ventanas". Una ciudad de sobras, de "despojos" donde un "mar de hierros pulidos/ velámenes de acero", arruma también el olvido y las lágrimas. 2.-

La ciudad se hace presente en la voz de Adriano González León, y lo hace como una metáfora cósmica: "Ayer, por cierto, en el libro de Astrología que siempre/ nos regalan, bellamente ilustrada, estaba la

constelación de Orión./ Estaba la Osa Mayor". La ciudad venerada entre los escombros, en medio de la fetidez de la humanidad. Bajo la concavidad del infinito está Ishtar, pintada en el cantar de Gilgamesh: "Atraviesas el cielo con furor/ a la búsqueda de tu padre divino/ para ejecutar la venganza. / Sé que eres capaz de romper los cerrojos/ del infierno/ Invitar a los muertos para la cena/ Proferir grandes lamentos/ Pero también tu mano levanta las hierbas/ llena de frutos la ciudad/ pinta los muros". La mujer es la ciudad plena -rosa de plata. La ciudad es una mujer deseable y aborrecible. Y la noche siempre en el comienzo. Hueso de mis huesos es el génesis de Adán y Eva, la juntura de las carnes y el amanecer de los huesos que son uno solo en la constante de la ciudad derrotada, del paraíso escindido.

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Allí están Dulcinea, Ofelia, Isolda, todas en una sola ciudad que se repite en el ojo de "alguien" multiplicador del paisaje. La ciudad revela lo que es. De tanto ser calles y edificios agoniza en follaje, buril, duende. Ciudad encontrada después del extravío. Para ser mujer basta la noche. Siempre la noche en el párpado de la ciudad, en la carne tejida del tiempo. La rosa, consagración surreal y temblorosa. En esta primera aventura de Adriano González León sigue estando el cronista, porque mira hacia atrás y se tropieza con los fantasmas, con los nombres que en otros libros rivalizan con la memoria. Pero la ciudad de Adriano es también la entrada en el bosque, la que nunca ha perdido los aromas del monte, la atmósfera de los altos andinos. Se deja sentir la voz de un campesino griego en el nom-

bre del frailejón, palabreado de referencias, de símbolos y altares donde el poeta tiene sus devociones. La tierra de sus adentros, la que aporta la sangre y las distintas savias olvidadas. El paraíso perdido, el eco de Milton, la utopía húmeda y fragante. Desnudo el hombre, desnuda la mujer: regreso al jardín de los cuatro ríos donde Dios lavó los pies y el dolor. Del polvo, la palabra, "por eso obedecí a tu voz y omití el ángel". Sobre las copas de los árboles la ciudad encontrada. El paraíso -a un lado-, silencioso: "Me tendiste tus brazos desde el árbol. Yo me sentía el primer caballero y no podía desairarte. Ese cambio de cortesías quebrantó las ordenanzas, pero nos hizo conocer el bien y el mal. Ni ángeles, ni demonios, ni dioses, nos volvimos humanos.../ Y comenzamos a comernos la tierra con amor". Acto final que reconstruye el imaginario de una vocación permanente. (Junio 1998) LA VOZ ENVUELTA DE ADRIANO En los inesperados ojos de Adriano González León vibra Quevedo, entre cielo de manes y lemures, como si al sólo adjetivo ingresara la voz -las otras voces- envuelta en la luz de un idioma nuevo, siempre revelador. Hace años de Adriano, así como de Efraín Hurtado, siempre vertical en Calabozo, sereno en su silencio. Y hace años de Adriano en aquella voluntad de agregar a Dios el

oficio de verlo volátil entre poemas y tragos de licor, entre sombras y lucidez. Puedo decir que allí estaban Villon y todas las arenas arboladas de Khayyam, próspero de linajes y saltos a vacíos inequívocos. Ya no es difícil decir que la palabra regresa con un hombre cuyo equipaje viaja entre las piedras del río filosófico. La palabra es el lugar de la ofrenda. Anudados como estamos, tornamos a las viejas estaciones. La magia -el encanto que nos entrega el silencio- es la misma palabra en ese "tráfico sereno" llamado tiempo. Aquella lectura, pronunciar la estirpe y la raíz del verbo, aguza la soledad. Desde la imagen donde desaparecemos, hasta la página completa de la muerte y sus asuntos. ¿Qué lugar tener presente? ¿Qué no-lugar? ¿En qué momento se nos acerca el fantasma de Borges? La palabra ronda la desolación. He allí la voz, sigilosa, retirada por la fuerza inquebrantable del sueño. Hasta esos ríos va la tierra. Imán y consagración. La poesía revela, oculta. Sin dejar la aventura del vivir, la agonía de quien a diario se enfrenta a la tragedia, al morir. La palabra, bálsamo, barro, tentación y secreto. Negada a la salvación. Es así como Adriano, en la eterna paciencia de quien habla, cuenta, inventa, sueña, sale de sus adentros y nos entrega sus fantasmas. Dijo de Borges, avisó de la terquedad de Quevedo. Y abrevó en la noche para que los libros y la mirada tuviesen su paraíso, su eterno retorno. (Febrero 1995)


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Sangre en el diván

-FRANCISCO ARÉVALO-

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eyendo el extenso reportaje convertido en libro de 255 páginas, "Sangre en el Diván", de la periodista Ibéyise Pacheco y publicado por Grijalbo, que por cierto me prestaron, sobre el asesinato de una joven a manos de un reputado siquiatra , empezaron a pasarme por la mente pasajes no muy gratos de ciertos notables personajes que nos ha tocado conocer por su exposición inapropiada o escandalosa en nuestra querida Tierra de Gracia. El primero, el caso de un Presidente de la República que nos gobernó un lustro ebrio, dicho mejor: borracho. Hasta los Piaroas del Amazonas sabían de las bebentinas del susodicho, pero nadie se atrevía a entablar una discusión seria sobre el desequilibrio del Sr. Presidente en turno. Gracias a Dios salimos tabla de su ebriedad y resaca, pero sin reservas de oro. El otro es el caso de Linda Loaiza, joven ultrajada y maltratada física y sicológicamente por un individuo hijo de un respetado académico que, a pesar de pagar una relativa prisión levantó frustración y el sabor amargo de la impotencia tanto en la agraviada como en los que pedimos todavía justicia. Ambos casos obedecen antológicamente a los abusos del poder y a la falta de sindéresis de nuestra sociedad que muchas veces no desarrolla mecanismos públicos eficientes de defensa y control, esto sin caer en el bobalicón moralismo cuando no en la trillada ética que casi nadie tiene muy clara pero la manosean más que a una hetaira, todo esto obedeciendo al orden de una doble moral o la moralidad doble faz buena para fijar la falsedad o lo mejor que se le puede arrimar: estafa cívica, escoja lo que más le suene. Cuántos casos han quedado impunes aprovechando relaciones encumbradas que

crean poder arbitrario y que nos aleja de ser una sociedad cuya característica añorada es la de ser modernos como llave que abre la puerta de la civilidad. Este trabajo de Pacheco lo intenta, pero cierta saña descubre un afán de destrucción del personaje responsable del asesinato de Roxana Vargas, que no termina con certeza culpabilizar sino que nos aloja en un cuarto donde se respira un aire de venganza ligada con odio que le quita seriedad al abominable acto. No quiero salir en defensa de Edmundo Chirinos, a quien considero desde muchos años atrás un impostado más, uno de esos disfraces casi perfectos que pasean orondos por los estudios de radios y plantas televisivas ni hablar de los foros en prensa disertando y

marcando diferencias que el tiempo se ha encargado de derrumbar como a un muro voluminoso de anime. Un enmascarado que maneja una información demostrativa de su desviación narcisista, cuyo objetivo siempre fue el hacer ver que era un hombre detrás del poder omnímodo que marcan las acciones y los decires en nuestro día a día. No en vano se jactaba de ser un lector estudioso de la obra de Herman Hesse que lo hace considerarse un elegido por aquel código hoy en día en decadencia del estigma de Caín. Como corolario o diadema manejaba odiosamente esa postura de único salvador que suelen utilizar como muleta ciertos mostrencos oficiantes de la medicina y labores afines quienes desafían con

estupidez los avances educacionales de los pacientes, por no decir que consideran que en este país todavía se maneja el accionar campechano de los enfermos que ven en el médico su resguardo , su blindaje existencial sin objetar ni mucho menos pedir explicación de proceder pues se consideran infalibles. Pero entrémosle al texto en cuestión sin más rodeos, sometamos esas 255 páginas a la criba de la razón, porque -como escribió Sartrelas palabras son armas y deben usarse para defender las mejores opciones. En este caso creo que quieren o pretenden convertir esta cosa bien vendida mediáticamente en una pieza literaria, pues no lo es, lo pudo ser pero el dramático o mejor conceptualizado realismo (nada que ver con el mágico) la convirtió en una pieza panfletaria que levanta cierta morbosidad que lejos de ponernos a reflexionar termina dejándonos una sensación de oportunismo periodístico con ropaje denunciador que no le pierde mucho el rastro a aquellas publicaciones que reseñaban la saña con que se ejecutaban crímenes de variados calibres, me refiero a la Crónica Roja. Es aquí que reivindico el trabajo del maestro Fermín Mármol León cuando de este subgénero se trata, pues su obra "4 crímenes 4 poderes" es un trabajo muy serio que trata los factores de poder que componen nuestras sociedades y allí donde se anida con más frecuencia la perversión ligada con la arbitrariedad convertida en delito y por supuesto no juzgada. Cuatro casos que estremecieron en su momento a la sociedad venezolana y que hasta cierto punto nos sometió a un proceso de revisión y reflexión. Con "Sangre en el Diván" no ha pasado ni pasará eso, está construido para escandalizar, lejos se encuentra de someter a la reflexión nuestra descomposición y desacomodo estructural, aquí hay una competencia desmedida por ocupar un espacio que a fin de cuentas saca de circulación a un personaje de la feria de las

imposturas o vanidades en que se ha convertido el país para integrar otro (la autora con el debido respeto) es posible que no se haya percatado. Pero analizándolo en frío, qué nos deja sustancialmente este libro que pudo ser mejor estructurado, mejor pensado y hasta mejor escrito, a la prueba me remito: El capítulo que describe los desvaríos de Chirinos a mí en lo particular no me da luz mucho menos veracidad, eso de tratar al implicado como orate delirante es un recurso que le ayuda, es conocido que con los locos ni a misa, mucho menos al estrado en busca de justicia que conlleva a pena prisión. Él trató de burlarse de un país que estuvo alerta y en espera del juicio y digo esto porque es conocedor de las debilidades tanto de nuestra justicia como todo el poder que hay detrás, no se puede decir de él que estaba obrando inocentemente, sabía que podía salir airoso del vaporón tan sólo con llevar el caso a su espacio elucubrador y artificioso, sólo que tantos años trabajando desde la impunidad y con tantas víctimas (se encontró en su morada un archivo fotográfico de pacientes desnudas y una que otra sirena de la jetset capitalina) terminaron liquidándolo, como creo que sucede a la larga con todo disfrazado que anda campante entre delito y delito pavoneándose del poder que puede tener para así seguir en el circulo vicioso de ejercer cierta inteligencia al servicio de la perversión más condenable. Por cierto, la última parte es una entrevista parcial (lastimosamente) realizada por la poeta Miyó Vestrini. De paso es la pieza más valiosa, es allí donde uno descubre que hay ciertas mentes brillantes al servicio del mal. Lo demás vaya anotándolo, amigo lector, viene una película tan ruidosa como el libro, todavía no la han anunciado pero lo vaticino, un posible libro de Chirinos intentando convencer sobre su inocencia y el sabor excrementoso de que en este país abundan los Edmundo Chirinos.


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Charlie Haden: Pureza y Profundidad

-ALFONSO SOLANO-

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ener buen oído en la música, no significa solo captar ciertas ondas o sonidos ordenados en una escala y transmitirlos a través de un instrumento. Es algo que va más allá de la música misma, algo que solo poseen ciertos seres muy privilegiados. El oído de Charlie Haden, no solo capta estos delicados sonidos, si no que además escucha lo que otros no oyen. Este dotado Contrabajista percibe melodías y tonalidades que están en consonancia con su origen y su sensibilidad. Desde muy pequeño escuchaba los "aires" de la música que en la familia Haden eran tradicionales. Él proviene de un medio de músicos country. Charles Edward Haden es oriundo de Shenandoah del estado de Iowa, así que la música era parte de su entorno cotidiano. El ha confesado: "Me gustan las músicas que tienen una cierta pureza y una cierta profundidad , de cualquier parte del mundo que ellas provengan, y esta calidad...se reencuentra particularmente en las músicas populares...esto sin duda es lo que me acerca a James Cotton, Carlos paredes o a Dinno Saluzzi, con los cuales afortunadamente, he grabado..." Esto sin duda le permite una amplia posibilidad de interacción con el mundo musical y sobre todo, le permite alimentarse de todas estas tendencias, para así enriquecer su interesante y amplio idioma musical. Probablemente estas motivaciones le inclinaron a grabar un disco de boleros latinoamericanos al lado del pianista cubano Gonzalo Rubalcaba al cual le une una estrecha relación personal y musical. Haden le habló al joven pianista de su deseo de grabar boleros, trozos en tempo lento que le tocan particularmente. Le pidió que le enviara sus preferidos entre los cuales hizo su selección que fue idéntica a la de Rubalcaba. Fue de esta mane-

ra como nació "Nocturne" (ganador del premio Grammy 2001 al mejor album de jazz latino) un disco de Boleros con un grupo de músicos de excepción entre los cuales se encuentra el guitarrista más importante de la música contemporánea de jazz: Pat Metheny, su amigo, coterráneo, y compañero de aventuras musicales. BAJOS Haden toca el contrabajo de una forma muy particular. El no es un virtuoso del instrumento, lo conoce profundamente pero no toca velozmente, ni mucho menos. Haden es un arquitecto de sonidos sutiles y transmite bellas melodías con una economía admirable. Al respecto ha declarado: "Yo concibo la música de forma global, digamos orquestal... existen diferentes estilos de tocar bajo, y como lo he dicho, el mío está ligado a mis orígenes. Por otra parte uno no elige un estilo: uno toca según su manera de ser, y uno descubre poco a poco su sonido, su propia música..."Al referirse a los estilos está paseándose directamente por los contrabajistas que han hecho escuela en el instrumen-

to, A saber: Jimmy Blanton, Ray Brown, Oscar Pettifford, Paúl Chambers o Wilbur Ware y a él particularmente lo que le gustaba de estos bajistas era la profundidad de la sonoridad "Frondosa" que estos tenían. De la misma manera como el bajista de la gran orquesta de Ellington en sus años de comienzo: Wellman Braud, quien precedió a Blanton, tocaba unas líneas sostenidas con gran fuerza y elegancia. Todos estos bajistas poseían sonoridades magníficas y, es a esto a lo que Haden es sensible. LA PEDAGOGÍA Haden siempre tuvo inquietudes pedagógicas, pero su interés en esto va más allá de la simple forma. Desde hace algunos años enseña en el Instituto Californiano de las Artes en donde tiene la oportunidad de discutir y plantear cuestiones de orden espiritual a propósito de la música. Haden emplaza a sus alumnos y los ayuda a pensar de una forma reflexiva: "¿que es la inspiración?, ¿qué es un solo?, ¿Tienen Uds. Deseo de sostener un solo?...una de las cosas que les impide a los jóvenes músicos a encontrar su propia voz es

que se consideran músicos de jazz. Ellos buscan pues imitar a otros músicos de jazz, en vez de buscar su propia musicalidad. Yo les enseño a olvidar el jazz y a pensar únicamente en términos de musicalidad... Imagínense que no hay estilos, categorías... Yo les hago escuchar cosas que me parecen esenciales: Shostakovich, Rasmaninov, Ravel, Poulenc... para mostrarles que no hay categorías, sino solo belleza." Esta forma de concebir la música es lo que ha dispuesto a Haden para alimentarse de los más diversos universos sonoros. Y esto, sin duda alguna, ha enriquecido de forma valiosa su manera de tocar e improvisar. Su espíritu abierto y su amplia visión lo han llevado a concebir la música como un universo integrado en donde se dejan de lado cosas que se aproximan a la mera concepción académica de la forma. Para él la creatividad en todas las artes, es un don que se recibe y que implica responsabilidades: para lo cual es necesario estar a la altura de este don y requiere, además, de un esfuerzo mayor por tratar de ser cada vez más un ser humano sencillo, generoso y abierto, si se quiere llegar a ser un buen músico. Tal es su filosofía y el modo en que este especial músico concibe la expresión musical. EVOLUCIÓN Trascendencia es el término más apropiado para describir el dilatado curso que ha tomado la carrera de este bajista. Desde sus comienzos, cuando se aproximó a un universo tan intenso como complicado al lado del fundador del movimiento del Free Jazz: Ornette coleman, Haden sabía que su búsqueda no iba a ser tan sencilla. La manera de concebir la música de Ornette y su forma de expresarla era un vehículo apropiado para el bajista y con esta base, al lado del Saxofonista Dewey Redman y el baterista Ed Blackwell, estos particulares artistas se preguntaban como dar forma a la música que nacía de un mundo hasta ese entonces,

desconocido para ellos. Lo más importante fue según Haden que estaban "sobre la misma amplitud de ondas sobre ese plano..." y esto contribuyó a que el grupo se integrara de una manera espectacular. Haden llegó a entender este lenguaje, esta forma musical que desde el principio, provocó controversias. Pero no se quedó allí. Su incansable afán de proveerse de tejidos melódicos diversos para alimentar su edificio sonoro, le ha llevado a crear agrupaciones en donde la magia creativa y la recreación de melodías tradicionales encuentran un sólido puente hacia el futuro. Fue así como nació su cuarteto West en 1986. Él mismo declara al respecto: "Con el cuarteto West, yo no busco reproducir la música por su simple melodía. Nos hemos inspirado en la belleza de estas canciones populares de una época que ha producido mucho de ella, pero con un enfoque actual...por otra parte la sonoridad del cuarteto, al igual que la relación de sus miembros no ha cesado de evolucionar. Es esto lo enriquecedor..." Pero, no conforme con este proyecto, su preocupación intelectual y humana lo ha llevado a denunciar injusticias cometidas contra los derechos humanos y en políticas agresivas de las potencias mundiales contra la segregación racial o religiosa. Esta inquietud lo llevó a crear, junto a la arreglista Carla Bley la "Liberation Music Orchestra" una 'orquesta de combate' como él mismo lo ha declarado. Seguramente no pasará mucho tiempo para ver el alumbramiento de una nueva producción de la LMO, que como las anteriores buscará reproducir un sonido de conjunto, aunado con los excelentes arreglos de Carla Bley donde se sostiene un discurso musical denunciativo, inquietante, expectante, global. Música de hoy, música del futuro, música del alma y de inquietudes humanas, como la que nos tiene acostumbrado este prodigo hijo, nacido bajo el amplio cielo de Missouri.


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Ejercicios de microficción

GABRIEL PAYARES

EL VAMPIRO

Versión del Quijote Un día se cansó del orden de su biblioteca, derribó los libros al suelo y se dispuso a crear su propio canon literario. Al día siguiente, se cansó del orden en el menú del restaurante, y arremetió contra el cocinero hasta imponerle su propia noción de gastronomía. Otro día distinto se cansó del orden reflejado en las señales de tránsito, y decidió andar en lo sucesivo a contramarcha. Y así, en pocos días, se fue metiendo en mayores problemas. Al final de la semana, la gente lo tenía por loco. Al final del siglo, por Libertador.

Nunca se supo si se trataba realmente de un vampiro. Eso tampoco impidió que los campesinos empuñaran con furia el azadón y tras arrinconarlo en una esquina del granero lo hicieran pedazos antes de que el párroco llegara. Nadie, sin embargo, alzó su voz para exigir una pesquisa: el difunto Rey no gozaba de la lealtad de sus seguidores.

MONSTRUOS Esta noche terminan años de encierro miserable. Reclamaremos el lugar que nos han arrebatado en el mundo. En cuanto apaguen todas las luces y el carcelero se disponga a dormir, abriremos poco a poco las puertas de madera y treparemos imperceptiblemente a su cama. La libertad será el gemido de miedo que brote de su joven garganta.

AUTORRETRATO para Virginia Riquelme Después de tantos años ejerciendo el oficio de psiquiatra, le dio un buen día por dedicarse a escribir; quería dejar constancia de su paso por el mundo. Encerrado en su estudio durante varias horas diarias, redactó lo mejor que pudo una nutrida autobiografía. No encontró nunca un título apropiado para su obra, pero dio, al releerla, con el más acertado de sus diagnósticos.

EL SUICIDA El valor y la determinación que nunca le flaquearon durante su largo viaje en ascensor a la azotea, se esfumaron de golpe, poquísimos segundos antes del impacto, en un grito tardío de sincero pero ya vano arrepentimiento.

EL ESCLAVO Lo más doloroso de haberme separado de mi mujer no fueron los años de amargas peleas, ni el modo en que la eché de la casa después de haberla hallado en brazos de mi mejor amigo, ni el triste reencuentro con una soledad no planificada, ni las engorrosas explicaciones que me fueron alejando de los amigos en común, sino esta eterna sensación de que en cualquier minuto puede que ella regrese, y yo, una vez más, al instante y sin siquiera pensarlo, haga de tripas corazón y la perdone.

DEVUELTO AL REMITENTE Querida: Ayer llegó en el correo la carta de amor que nunca escribiste. La reconocí porque traía el perfume que siempre quise regalarte. Mi primer impulso fue redactar estas líneas y hacértelas llegar de inmediato, para que supieras que yo también te he olvidado; pero al final pudo más el desánimo y lo eché todo de una vez a la basura. No me escribas más.

LA VENGANZA La locura del navegante nos tomó a todos por sorpresa. Después de arrojar sus sextantes por la borda y de hacer jirones nuestro único mapa, se ahorcó en su camarote sin dejar siquiera una nota de despedida. Desde entonces navegamos en círculos, gritando a los cuatro vientos entre improperios su nombre, y preguntándonos quién de nosotros desataría su tan terrible venganza. (Tomado de lasmalasjuntas.com)

Suplemento Cultural Contenido 10-12-11  

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