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Maracay, Sábado 6 de abril de 2013

Crónicas del Olvido

El hombre caja ALBERTO HERNÁNDEZ

tal: La mujer de la arena y El rostro ajeno, novelas que lo colocan como uno de los más importantes creadores de la cultura de aquel país de las antípodas.

1.-

E

l hombre caja (Nuevos Tiempos Siruela, España 2012) es un libro raro, locamente surreal, sugerente. Es un libro que envuelve en una crisis a quien lo lee, toda vez que lo compromete con la angustia de quien tiene apresada la cabeza en una caja de cartón mientras anda desnudo por las calles. O en andrajos, como un santón que busca la eternidad o un laberinto para perderse del mundo. Kobo Abe (1924-1993), su autor, es un narrador nada parecido a la tradición japonesa. Es un escritor desobediente, amarrado a una libertad dotada de influencias visiblemente alejadas de la literatura nipona. Allí no están los crisantemos ni los rituales propios de esa cultura. Mucho menos "las violetas del tronco del viejo arce ", como dice el comienzo del lejano Yasunari Kawabata en Kioto. Tampoco el país blanco que el mismo autor nos mostrara en País de nieve. Kobo Abe se acercó temprana o tardíamente a Rilke, Poe, Kafka, Camus, Sartre y Beckett como lo pudo haber hecho a Ionesco, Cervantes o Rabelais. Kobo Abe transita por una modernidad que algunos críticos (Gregory Zambrano, entre ellos) califican como vanguardista occidental. El autor asiático se alejó de su imaginario y entró en un universo verdaderamente provocador. Se alzó y escribió influido por lo que pasaba en este lado del mundo. Zambrano ha llegado a afirmar que "Kobo Abe propone un modelo narrativo más comprometido con la crisis de sobrevivencia de sujetos sometidos a los rigores de esa

dinámica social, movida por las leyes del mercado y del desarrollo tecnológico. Quiere mostrar las profundas y vertiginosas transformaciones dictadas por las rupturas de la modernidad". Kobo Abe es un fuera de lote. Una verdadera sorpresa para el Japón de la época. Se puede afirmar que fue quien

impulsó a autores como Murakami y Banana Yoshimoto, entre otros. Maestro de extraños relatos, Kobo Abe es hoy motivo de tesis y estudios para poder entender o desentrañar lo que motivó su manera de decir, su manera de escribir. Dos obras de su autoría movieron la crítica occiden-

2.Nos ocupa El hombre caja. Leer esa novela es como imaginarse un pez fuera del agua. Asfixiante: como lectores entramos y salimos de las fronteras de una caja de cartón desde la cual el portador de tal objeto mira el mundo, lo recrea, lo borra, lo inventa, lo sufre, lo cambia. Digo: esta manera de hacer esta historia le permite a Kobo Abe ser otro, el otro que está dentro de la caja, el que quiere conservar su yo, su individualidad, su pequeño patio de juegos, su imaginario personal. El que sabe que afuera habita alguien que lo observa, lo acosa o lo ignora. En Hacer el mundo con palabras (Asociación de Profesores Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela 2011) Gregory Zambrano desarrolla un trabajo sobre "Los universos ficcionales de Kobo Abe y Gabriel García Márquez". En este estudio nuestro académico y poeta destaca que " Este ensayo es el resultado de una investigación en el campo de la literatura comparada. Su desarrollo se basa en tres niveles principales: análisis textual de las relaciones entre la narrativa de Kobo Abe y Gabriel García Márquez, a partir de algunos momentos fundamentales de la literatura occidental, tales como el surrealismo, la literatura fantástica, lo real maravilloso, el realismo mágico y la ciencia ficción". Pero Zambrano no se queda allí, se desplaza también hacia las "elaboraciones ficcionales que la obra de ambos autores plantea en torno al mundo real y al mundo imaginario,

esto es el problema del sujeto y sus representaciones". En El hombre caja casi todos estos elementos están presentes. Por supuesto, al japonés le falta el deslumbramiento que ofrece la lengua castellana, con la que García Márquez hace cabriolas, como las hizo Cervantes u otros autores de nuestra mirada occidental. La traducción seguramente trastoca el espíritu del texto original de Kobo Abe. No obstante, el autor nipón juega con las acciones para hacer del sujeto una representación del desequilibrio, del desajuste emocional, una suerte de demente que ambula por el mundo y se relaciona con otros sujetos "escindidos entre la realidad y los sueños, las ciudades impersonales, vertiginosas, inhumanas, donde existen esquizofrénicos, melancólicos, celópatas, autómatas y extraterrestres", como deja escrito Zambrano. 3.Quien se acerque a este volumen no se encontrará con un escritor de todos los días. Para permanecer en sus páginas es preciso no impacientarse. Tomar la angustia como parte del proceso de lectura. El hombre caja es un personaje que nos encierra, nos asfixia, nos confunde, nos hace parte del mundo de sus días y de estos que son peores. Este personaje no es nada normal. Para tenerlo a la mano es preciso repetir con él: "Un hombre caja auténtico nunca siente aburrimiento". Es decir, este sujeto es creativo, ve el mundo a través de una mirilla y desde allí se inventa él mismo. En verdad este personaje, este tipo encerrado en una caja, me ofreció la oportunidad de abrir la ventana y respirar el aire impuro de mi mundo, aunque siga siendo ancho y ajeno.


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Maracay, Sábado 6 de abril de 2013

Después de 40 años

Pink Floyd nos sigue convocando a explorar El lado oscuro de la luna CARLOS ANTONIO SILVA

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undamental, es el calificativo más exacto para definir el disco The dark side of the moon (El lado oscuro de la luna) del grupo británico Pink Floyd, el cual cumple 40 años de su primera edición. Esta obra referencial de la música pop, con una salud indoblegable, merece ser tomada en cuenta al revisarnos como género humano y a modo de precisar dónde está su encanto, en qué parte de su entramado artístico musical se esconde su masiva aceptación, y lo que es más sorprendente, ¿cuáles son los pilares para que esta obra se mantenga firme en el tiempo a pesar de las modas efímeras y una calculada intención del show bussines por promocionar la banalidad del gusto. Un sector importante de la crítica, y lo que es mas importante los millones de personas en el mundo que hemos sentido el sacudón a nuestra sensibilidad a partir de la aparición de esta obra, nos sentimos en la necesidad de conocer los pormenores de su gestación. A la par de hurgar en las razones de nuestra predilección, es muy válido echar ese cuento lleno de anécdotas, sorpresas y los secretos de la pasión por crear una obra de impacto colectivo. Más allá de su éxito comercial traducido en un récord imbatible de 750 semanas en la lista de éxitos (un promedio de 14 años), The dark side tiene una historia muy particular donde lo fortuito, la cohesión de un grupo en su mejor momento creativo, lo intuitivo y la conjunción de grandes talentos, marcaron la gran diferencia. Tras la ida de Syd Barret a consecuencia de su acentuada locura, el equipo conformado por Roger Waters (Bajo y voz), Nick Mason (batería) y Rick Wright (en los teclados y voz) decide reclutar a David Gilmour (voz y primera guitarra), quien tenía el compromiso histórico de ayudar a encaminar el proyecto hacia el éxito que todos esperaban. Con la incorporación de Gilmour, y luego de despedir discretamente la sicodelia, el equipo Pink Floyd realizó trabajos muy meritorios con la creación de bellas canciones como Set the controls for the heart of the sun (Ajusta los controles hacia el corazón del sol) y Let there more light (Deja que haya más luz), por citar dos ejemplos. A pesar de ello, el grupo sentía que faltaba algo. Había muchas ideas para componer grandes temas, y sobre todo había la necesidad de seguir adelante y no con-

formarse con ser una banda más. Lo que en el fondo ellos buscaban era crear discos temáticos que implicara una unidad conceptual. Ese primer paso se da parcialmente en el disco Meddle, (1971), el cual contiene un tema en particular intitulado Ecos, una especie de suite, el cual sirvió para un ballet, además de estar incluido en su film autobiográfico Pink Floyd en Pompeya. The dark side cobra vida en el estudio que en otrora fuera de Los Rolling Stones. Allí se logra componer una gran cantidad de temas que luego tomarían su perfil definitivo a partir de unas cartas con preguntas muy claves introducidas en los estudios de Abbey Road. Tales preguntas pensadas en forma curiosas estaban dirigidas a gente famosa que incluía a miembros de The Wings, como Paul McCartney y su mujer Linda. Las preguntas en cuestión eran de este calibre: ¿Que significa para ti la frase el lado oscuro de la luna?, ¿Tienes miedo a morir?, y ¿Cuándo fue la ultima vez que te pusiste violento y tenías razón?. Las respuestas mas originales y espontáneas fueron puestas en el disco, como la de Henry McColluch quien respondió "I dont know, I was really drunk at the time" ("No lo sé, estaba realmente ebrio en ese momento"). Estos fueron los tres elementos que a juicio de Roger Waters debían estar contenidos en la funda del disco. Al ser presentados los bocetos fue escogido por unanimidad el prisma que refleja los colores del espectro. Esto también obedece a la idea simbólica de la pirámide y el sentido vertical que refleja la espiritualidad del hecho creativo. Contrario a lo que había sido la normativa en el diseño de sus discos anteriores, en Dark side no querían que sus fotos aparecieran en la funda. Si entendemos este disco como un viaje notaremos, que poco a poco los temas se van conectando entre si en lo temático y musical. Después de la pauta introductoria del tema Speak to me, suena Breathe con una suave candencia y cuya parte melódi-

ca del piano, tal como nos señala Rick Wright , surge de un acorde de Kind of blues, de Miles Davis. Como hombre que viene del jazz tenia un pleno conocimiento de la importancia y la gran riqueza musical de esta obra, icono del jazz moderno. Inicialmente tocada en Mi, el tono es llevado a Sol. El acorde en cuestión le pareció maravilloso, al punto que noche tras noche intentaba tocarlo en su casa hasta que operó el milagro. El resultado no pudo ser mejor. Dark side puede entenderse también como un punto de encuentro de talentos que lograron una verdadera obra de arte. Uno de esos talentos es Alan Parsons, músico inteligente (creador del Alan Parsons Project) quien se incorpora al proyecto PF como ingeniero de sonido. Su trabajo fue calibrar milimétricamente cada sonido, cada mezcla con instrumentos muy precarios que en nada tienen que ver con el universo de la tecnología actual. Nos cuenta Parsons que para aquel entonces no había canales para meter tantos sonidos, razón por la cual había que ir cambiando los canales para poder avanzar. Esto implicaba una precisión rigurosa y puntual. "En esa época nada estaba automatizado", apunta Parsons. "Hacer una mezcla era como salir al escenario, como una actuación", agrega Gilmour. Parsons señala que esa precisión y mística se ha perdido últimamente. Esta de más decir que Dark side es el primer encargo técnico que hace Allan Parsons para Pink Floyd. No le quedaba mas remedio que arreglárselas solo. Una prueba de desafío fue el sonido de los relojes. Su tarea era sincronizar todos los relojes para que sonaran al mismo tiempo. "Eso fue un proceso nada fácil. Todo se tenía que hacer sin ayuda de ordenadores", indica Nick Mason. Era una tarea muy ardua buscar ese sonido en una cita con múltiples canales y volver a la grabación de los relojes. Es un trabajo de mucha precisión. Se tenía que valer del cronómetro y la seña. La cinta debía comenzar a girar en el momento justo

sin dejar lugar a baches. Era un trabajo artesanal. Otro hecho cargado de anécdotas fue la incorporación de los cantantes y el saxofonista. Un hecho que colinda entre lo fortuito y lo intuitivo fue la actuación de la vocalista Clare Torry en la pieza Great gig in the sky, en la cual se logra un resultado sorprendente. Antes de entrar al estudio se le dijo a Clare que pensara en algo horrible como la muerte. No se tenía nada escrito previamente. Ella tenía que improvisar. Al salir del estudio dijo que nunca en su vida se había sentido tan avergonzada. Para Roger Waters fue una actuación sencillamente increíble. "La música y órgano de Rick junto a la voz de Clare y la guitarra de Gilmour realmente fueron conmovedoras" Otra anécdota digna de traer a colación es la referida a la incorporación del saxofonista Dick Parry, quien ofrece dos actuaciones memorables en piezas claves del disco como son Money y Us and Them. (Nosotros y ellos) Recuerda Gilmour que había conocido a Dick años atrás cuando tocaba en un grupo de jazz. "Yo no conocía a otro saxofonista y tampoco me hubiera atrevido pedirle a otro que tocara". Para Gilmour era el mejor saxofonista que había oído en su vida. Si hay un tema gancho en el disco que incidió además en la popularidad de Pink Floyd, al punto de obtener el récord Guinnes, es Money. Se podría hablar de un tema comercial, pero Money es algo más que eso. Es una composición de Waters hecha en ritmo de blues que tiene además un riff de guitarra genial. "Lo bonito de Money-señala Wright- es la variación del compás". Este tema es una contradicción en si porque se critica el afán por el dinero, lo cual fue un objetivo que con mucho esmero quiso alcanzar el grupo. A manera de sorna pero con mucho de verdad, Waters señala que parte de la cohesión del grupo se basaba en dos aspectos: querían ser ricos y famosos. El tema comienza con el ruido de unas cajas registradoras que se abren y se cierran. Su temática esta orientada hacia una sátira mordaz. En esa crítica está planteada la banalidad que se desprende de la obsesión por el peder y el dinero. Trata sobre el consumismo propio de los años 70, lo cual se ha incrementado con el paso del tiempo. Pero tal afán material del grupo es sólo en apariencia porque al final prevalece la impronta artística y creativa. Lo cierto es que con Dark side (y en eso Money tiene una alta incidencia) el equipo Pink Floyd logra entrar en lo que Gilmour

llama la División de Honor de la Música Pop, lo cual se tradujo en felicidad y orgullo para el grupo, que saboreó las mieles de la fama con un estado de euforia que duró algunos meses. ¿Por qué Dark side es importante y por que mantiene su vigencia? Gilmour argumenta que las letras de Waters tocaron fibras esenciales y tienen el poder de seguir seduciendo a cada nueva generación. Se puede agregar que su interés se mantiene porque aún prevalecen los mismos problemas y carencias de una sociedad enferma y necesitada del poder esclarecedor del arte. En cada uno de los temas de Dark side está presente el abordaje de los principales problemas que aun permanecen ancados en el mundo contemporáneo. "Breathe" nos brinda el clima preparatorio de las reflexiones por venir en forma de oleadas musicales. "Time" habla del carácter implacable del tiempo y la importancia de trascender con un aporte fundamental para la humanidad. "Money" aborda las superficialidades y el vacío que se oculta detrás de la constante ambición por la fortuna material. "Brain Damage" como su nombre lo indica hurga en las paranoias y enfermedades mentales. Allí se siente aún la influenza de Barrett, "Us and Them", pieza de alto contenido filosófico plantea las diferencias entre los seres humanos y muestra su rechazo a la violencia. "On The Run" es una agitada persecución que culmina en una impactante colisión. "Any Color of Life" presenta un clima de calma y relax, con acertadas contribuciones de Wright. "The Great Gig In The Sky" , como ya lo indicamos es una alegoría a la muerte con la destacada actuación de la cantante Clare Torry. Y "Eclipse" que se encarga de hacer un cierre memorable. Al transitar esos caminos que pueden conducir a la muerte, la locura o la empatía, los integrantes de Pink Floyd supieron afinar acertadamente los comandos hacia el corazón del sol. Cuando Gilmour le tocó escuchar la cinta completa de un solo tirón, pensó : "Hemos hecho algo fantástico" La explicación de todo esto es que Dark side alimentado con los hilos de la pasión está hecho con criterio de trascendencia, con la suficiente audacia para dar paso a la innovación, con un sentido de unidad temática y conceptual y sobre todo con una clara noción del compromiso con esa humanidad que aún percibe con asombro la permanencia en el tiempo de una verdadera obra del arte musical del siglo XX.


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Maracay, Sábado 6 de abril de 2013

Julio Cortázar "Rayuela" revisitada (para Carlos Antonio Silva y Alfonso Solano, ambos cronopios) MANUEL CABESA

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iempre tuve miedo de leer Rayuela. En los siempre añorados años setenta, los suplementos culturales traían estudios heterogéneos acerca de ese libro que ya se consideraba mítico: se hablaba de Rayuela y el jazz, Rayuela y el budismo zen, Rayuela y la identidad política latinoamericana, Rayuela y el ajedrez, etcétera. Para un muchacho que se iniciaba en la lectura de la narrativa latinoamericana toda aquella profusión de teorías era intimidante. Sin embargo, la Semana Santa de 1995, decidí romper con todas mis aprensiones; así que colgué una hamaca en el patio y me dispuse leer el famoso libro, hallándome con la sorpresa de que eran más difíciles de entender los presuntos intentos de explicar la obra que la obra misma. Y es que Rayuela no es más que un resumen de las andanzas de Horacio, La Maga y Oliveira, especie de exiliados metafísicos que trasuntan por París y Buenos Aires sus angustias, sus temores, su carencia de amor. Realmente lo que convierte a Rayuela en un paradigma de la nueva novela latinoamericana es el manejo de su estructura, o mejor dicho la desintegra-

ción de su estructura que obliga al lector a participar con los ojos abiertos en la reconstrucción de un mundo con múltiples caras. Esta nueva forma de concebir el relato dio una vuelta de tuerca al concepto de escritura ficcional. En 1997, tuve la oportunidad de conversar con Carlos Noguera y decirle que de no haber existido Rayuela quizás él no hubiera estructurado su Historias de la calle Lincoln (1971) como lo hizo. Y nuestro querido amigo aceptó que era cierto, que en los años en que trabajaba su novela era imposible sustraerse de la influencia del maestro argentino. Pero no sólo Noguera sucumbió a la influencia de Ra-

yuela, un veterano como Carlos Fuentes publica en 1967 su novela más experimental: Cambio de piel. Como el libro de Cortázar, el de Fuentes permite y exige varias lecturas; la única manera de entender esta novela es "si se acepta su ficcionalidad absoluta. Absoluta ¿verdad? Es una ficción total. No pretende nunca el reflejo de la realidad. Pretende ser una ficción radical, hasta sus últimas consecuencias", ha dicho el propio Fuentes. Por lo mismo años un joven narrador argentino se inicia en la escritura siguiendo la lección del maestro, aunque con el paso del tiempo su trabajo de indagación lingüística del relato llevó a la novela más

lejos de los aportes de Rayuela. Manuel Puig da voz a una clase media cuya cultura se basa en los mitos de la cultura de masas, a través del cine y las radionovelas. Para lograr su cometido utilizó lo que podríamos llamar lenguajes paralelos: fragmentos de diarios íntimos, conversaciones, cartas, reportajes de prensa, informes, etc. Convirtiendo sus novelas en un collage que el lector debe desentrañar. La influencia de Rayuela se ha dejado sentir con menor o mayor intensidad en muchos narradores: quisiera destacar solamente dos últimos aportes: Abrapalabra de Luis Britto García (1980) y Los detectives salvajes (1998) de Roberto Bolaño. Evidentemente se trata de dos novelas distintas con desarrollos argumentales diferentes, unidas solamente por la intención que tiene cada una de redimensionar el mundo a través de una estructura narrativa que desafía la inteligencia del lector. Con respecto a la novela de Bolaño, hace poco Carlos Álvarez Garriga escribió lo siguiente: "sin un precedente como Rayuela y todo lo que desencadenó, seguramente Bolaño no se hubiera atrevido a escribir una novela tan ambiciosa y espléndida como Los detectives salvajes."

En su libro La nueva novela hispanoamericana (1969), Carlos Fuentes incluye el siguiente párrafo: "Sucede en Rayuela lo que, según LeviStrauss, define la relación entre el bricolage -el trabajo manual- y el mito: es una relación que se queda a medio camino entre los preceptos y los conceptos. Los primeros están determinados por la situación concreta en que se han dado, mientras que los segundos exigen que el pensamiento pueda poner, así sea provisionalmente, a los proyectos prácticos entre paréntesis. En virtud de esta tensión entre preceptos y conceptos, entre los actos y el lenguaje que al describirlos los destruye o pone entre paréntesis, entre los actos descritos y la vida silenciosa fuera de las marcas del libro, gracias a esta prodigiosa construcción verbal, Rayuela es a la prosa en español lo que Ulises a la prosa en inglés." No sé si Rayuela es el equivalente en español del libro de Joyce o si esa fue la intención de Cortázar al escribirlo, de lo que sí estoy seguro es que cincuenta años después de su primera edición esta novela inagotable continuará extendiendo su sombra sobre nuevos escritores y nuevas obras que sepan redimensionar sus enseñanzas.

Pronto volverán los buenos tiempos JOSÉ YGNACIO OCHOA

Pronto volverán los buenos tiempos" dirigida por Sergio D' Angelo con un guión construido por el propio D' Angelo y el actor Jorge Rodríguez. Esta propuesta evidencia una inexorable búsqueda hacia la identificación del hombre con su imaginario, con aquel otro mundo interior, acá importa poco lo que pueda suceder en el "afuera", es más importante lo que sucede en el mundo del personaje y su relación volátil que establece con sus sueños o sus fantasmas pero que se regodea en esa cápsula creada por su condición de hombre que se ve solo ante la despedida física de su esposa, amartela o amada. Es una realidad que se superpone a las temáticas de la cotidianidad para abrirle paso a una condición cercana al universo poético. Es una

metáfora que cobra vida con el pensamiento puesto en el pasado por un hombre que se sabe solitario, es una especie de soledad ritualizada desde la ausencia de ese ser querido. La propuesta no es fácil de digerir por el tratamiento o por la forma de concebirla. Es como un poema materializado en escena, por eso insistimos que no es nada fácil, pero el atrevimiento de D’Angelo lo lleva a desentrañar caminos desde las imágenes poéticas para llegar a lo que se pretende: la imagen única de cada función. Es un desconsuelo por esa partida de su amartelada, es una presencia agónica del sentimiento. Esa imagen de la mujer está representada en escena por Paula Fontán, quien no tiene texto alguno pero se justifica sus apariciones y digo apariciones pues ella, esa imagen que va y viene conduce al personaje a darle continuidad a la historia

como si ella fuese eso, una imagen etérea recordada contantemente por el personaje solitario. La iluminación merece un comentario pues marca en gran medida los cambios emocionales del personaje encarnado en Jorge Rodríguez quien le da vida a un personaje contradictorio pero sublime en su pensamiento hacia la mujer amada, decíamos de la iluminación creada y ejecutada por el director, pues creemos que solo él conoce el ritmo, los tiempos de las acciones, es la indudable complicidad creadora <de la cual hemos hablado en otras oportunidades> debe existir entre director y actor para poder acercarse a las imágenes soñadas por el personaje. El recurso utilizado en donde la imagen se superpone es un recurso cinematográfico pero utilizado en este caso con ecuanimidad y logra las imágenes deseadas. Son

como señales que se van vislumbrando en la medida que se ejecutan las acciones y se clarifica, si es que existe alguna posibilidad de esta, cuando se da la función. Esto demuestra que el ejercicio escritural y sobre todo el que está cercano a la condición poética puede ser susceptible al juego y creación de imágenes desde el espacio escénico. Entendemos que para llegar a esas imágenes y mantenerlas debe existir un criterio de creatividad correspondido con el sentimiento de poeta. Es como crear un poema en cada función, solo que éste es imagen ante el público. Destacamos la presencia del títere ejecutado por Claudio Casal quien con su participación conforma otra imagen dentro de escena para delinear el estado sublime del personaje ente la historia de él. Es el títere quien de alguna manera le dice en qué plano está el personaje o bien en el mundo te-

rrenal o en otro mundo que pertenece solo a su mujer deseada. La puesta denota un trabajo laborioso que permite destacar el goce estético que tiene el artista por la propuesta. El teatro es eso encanta desde la mirada del público. Encanta porque permite ver otros mundos ficcionados. Encanta porque le arranca emociones a quien lo siente desde la cercanía de su respiración en tanto el actor lo transmite con su talento. Otro aspecto importante a destacar es el tratamiento que se le da al espectáculo o las artes desde la intervención de la casa (Palpa 3742) común para luego ser transformada en un recinto para las artes escénicas. Es un digno esfuerzo que bien podría emularse. El caso de la Compañía Fantasma dirigida por Sergio D' Angelo y su bella gente aura éxitos en lo sucesivo. Buenos Aires, agosto 2012


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Maracay, Sábado 6 de abril de 2013

Las mujeres de Houdini Sonia Chocrón (2012) ANA MARÍA RAMÍREZ

Sólo habrá narrativa de vidas femeninas Cuando las mujeres no vivan más sus vidas aisladas en las casas y en las historias de los hombres. (Carolyn G Heilbrun)

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uando se nos indica que es tamos en presencia de una novela femenina, a nuestra mente vienen imágenes de lo que prototípicamente es esencial para la mujer: un manual de instrucciones para ser una buena madre o esposa o quizás, y extendiendo el asunto, se nos enseñe cómo ser más femenina en ciertos contextos y, además, se nos indiquen los registros apropiados para seducir al género contrario; en fin, se nos revele cómo comportarnos en sociedad para alcanzar objetivos. Sin embargo, en Las mujeres de Houdini de Sonia Chocrón, observaremos una novela que es contada desde el deseo de liberación y expiación de culpas. Las historias de estas mujeres retratan emociones, luchas y sacrificios que tejen un mundo ficcional idóneo para reconstruir historias y mostrar las realidades de un pasado. Sonia Chocrón, destacada escritora venezolana, nos presenta su primera novela femenina, que consta de 209 páginas y está subdividida en (14) catorce capítulos que desconstruyen y/o construyen historias y vidas con metáforas, otredades, intertextos, descripciones de eventos históricos, enredos, pasiones y desventuras, con el fin de rememorar un pasado para vivir un mejor presente. Ahora bien, al toparnos con la portada del libro, nos encontramos con una fotografía en tono sepia, una imagen de una pareja que simula viajar en un aeroplano "sobre los cielos de París". Notaremos, además, que La Torre Eiffel será cómo lo indica la voz narrativa "un horizonte más". Tal foto pareciera inducir al lector a un viaje por los recónditos mundos de los recuerdos, la mirada de felicidad y la sensación de libertad es la carta de invitación para iniciar nuestra lectura. Al abrir las primeras páginas del libro, encontraremos dos epígrafes que develan posibles temarios y escenarios: los secretos. Con este panorama, se inicia nuestra lectura con el capitulo París no era una fiesta, una narración que le rinde un tributo a los sujetos, anhelos y recuerdos que no están con Sara, una de las mujeres de nuestra obra. En una de sus clases, Ros-

mar Brito, profesora de la Upel Maracay, señalaba que las historias presentadas a través de la ficción venezolana han ido en la búsqueda de producir "una literatura propia que dé cuenta de la venezolanidad así como la necesidad de construir imágenes del país desde la letra". Señalamos esto porque vemos el sumo cuidado por parte de la autora en describir lugares de ciudades pretéritas como Caracas y París, además de mostrarnos una cara de las costumbres judeo-

cristianas, la situación de guerra que estallaría en tierras Europeas con el avance de las tropas nazi y el halo esotérico que envuelve a Lía y Sara, en otras palabras, se narrativiza las historias y costumbres de naciones, familias y mujeres para mostrarnos ese rasgo de venezolanidad del que hablaba Brito. Al continuar la lectura, encontraremos otros capítulos como: El escape del bidón de leche, El muro de ladrillo, Caída al vacío y la cel-

da de tortura china, que aunque no aparezcan en el orden que se han descrito, se han agrupado así por ser metáforas que permitirán que el lector comprenda cómo Lía, (abuela); Helena, (madre) y Sara (hija), han tenido que valerse de trucos, como los de Houdini, para desaparecer, tal como lo dice la voz narrativa "temporalmente". El resto de los capítulos que completan la novela están direccionados con el fin de darnos a conocer los secretos familiares, las transforma-

ciones individuales y las colectivas, que recomponen una historia mal trecha que ha llenado de angustias y avatares a las mujeres de esta obra. Notaremos que, al paso de la narración de la vida de esas mujeres, "el tiempo será el único que devele aquello que quedó silenciado". (Brito, 2007) Es de destacar que unos de los temas más atrayentes de la obra es la temática del escapismo como un acto de liberación y expiación de penas. El laborioso trabajo escritural de Chocrón no es el único que intente representar esa idea, puesto que desde el arte cinematográfico contaremos con propuestas similares. Repasemos el caso de Kamchatka (Marcelo Piñeyro, 2001), una historia que se desenvuelve en la última dictadura civil militar de Argentina (19761983), y que relata la forma de vida de una familia que se recluye en una finca, lejos de la ciudad y de los atropellos de ese momento. Ahora bien, la relación directa con la historia y hazañas al estilo Houdini es impresionante, debido a que presenta formas de intertextualidad y constante alusión al deseo de escapar. Otra pieza fílmica de reciente data es Brecha en el silencio (Luís y Andrés Rodríguez, 2013), historia que describe la desventura de Ana, mujer con discapacidad auditiva que toma como destino final el escape. Ambos trabajos fílmicos, al igual que el de Sonia Chocrón, se construyen desde la metáfora del escapismo. Entendiendo que cuando nos referimos a la palabra metáfora no lo hacemos para resaltar un recurso estilístico o fílmico, sino para explicarlo como un hecho del lenguaje y del pensamiento, el cual busca describir y explicar los acontecimientos del mundo desde la experiencia que el sujeto tenga sobre algo. Por eso, si la experiencia de mundo del sujeto recae en el campo del acto de magia o el ilusionismo de Houdini, observaremos expresiones tales como: desapareceré, hizo un acto de prestidigitación, escapó del bidón de leche materna. Expresiones empleadas por los personajes de ficción con el fin de referirse al acto de huir de situaciones desesperadas. Es decir, la metáfora de la que le hablamos es justamente eso: referirnos a algo en términos de otra cosa, pues, como lo aseveran los cognitivistas Lakoff y Johnson (2007) "la metáfora ha impregnado el lenguaje cotidiano". Así queda evidenciado que Las mujeres de Houdini (Ediciones Bruguera de Venezuela, Caracas 2012) es una novela estructurada desde el deseo del escape como única vía de encuentro consigo mismas y forma de resolución de problemas.


Suplemento Cultural Contenido 06-04-13