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Maracay, Sábado 3 de marzo de 2012

Crónicas del Olvido

Retazos de otros días ALBERTO HERNÁNDEZ

REGRESAR DEL SUSURRO ajar las escaleras y sentir el silencio acuoso de la mañana. Poner el pie (derecho o izquierdo) y contar y recontar 1, 2, 3, 4, 5, 6…hasta que el infinito nos diga que las horas se han encargado de manchar la espera. Colocar las plantas de los pies muy juntas, a una distancia prudencial, para que cuando vengan Hércules Poirot y Edgar Allan Poe tomados de la mano se silben al oído el secreto de algún homicidio no resuelto. Cuestión de estilos, de silencios y susurros que incursionan por la boca abierta del cadáver asistido por los detectives. "Déjenme pensar en el lóbulo animal, en la huella dactilar de la mano derecha, en la pupila retraída". Quedarse con las manos en el vacío. Buscar con qué vencer es solead que cuela con desgano por la escena del crimen. Está allí el lienzo invisible, tentando mi imaginación, robándose la iniciativa. Con desparpajo casi infantil encaro la altura de la iglesia desde la cual se advierte la pérdida del equilibrio del niño sacristán, la caída, el agujero del miedo en el estómago. Frente a mí el vómito. Mi cabeza reposa en la orilla de la acera. Me hundo en el mar. En el aire cubierto de nubes. El ahogo, el susurro en la puerta de la vieja casa. La escalera podrida por el tiempo.

B

EL ROSTRO La mano comenzó a buscar

en las arrugas. Los dedos, hinchados de líneas, adivinaron la forma de la cara. Y así enfrentaron la ira y el lamento. Hosco, el anciano inició una risa estridente, sin dientes, desde los labios apretados. Después, otras vez, la mano en el mentón y luego en los pómulos. SE ACERCAN CON LA NOCHE Las miré venir en medio de la oscuridad hacia los ojos desmesuradamente abiertos de la niña. La madrugada, la pesadilla, el agua por debajo de la puerta. Cuestión de camas y colchones. Cuestión de dormidos y despernados. Cuestión de espíritus burlones. La inundación. No me pregunte usted por la ventana. No hay manera de salir. Mis

amigos lejanos no vendrán. Aquellos que han vueltos los ojos con indignación ante mi cuerpo ahogado. Las hormigas comienzan con mis pobres testículos. El evento ya es noticia: la oferta del día: el color de mi carne en las pantallas públicas. Con la noche llegaron. Se llevaron todo, hasta los deseos de escapar de la subida del lago. Allá, donde quedaba una isla, están los duendes, los muertos que jamás podrán llegar a tierra firme. ESCAPES 1.-

A nocturnas de una sed infinita, paseo mis labios por una palabra jamás pronunciada. La saboreo sin miedo, sin ninguna necesidad. En medio de

la palabra aparece el silencio. El momento de callar, de cerrar los párpados y desaparecer. Sigiloso el mundo cambia de sitio. La lluvia, su llegada inesperada, dice del escape.

sar, me saluda. Siento el homicidio pegado a mi cuello. El cisne dobla la cabeza débil. Y toscas tempestades bajan a acariciar el puñetazo inesperado.

2.-

Si alguien se me acerca, huyo. Mis manos han abandonado la turbia daga. Me mueven antiguas maneras de desaparecer. Presiento que alguien llegará a mi puerta. Sólo oigo los secretos de quienes están a punto de entrar.

La maldición a la belleza surgió de la boca del mendigo. Bajo el techo quebrantado el cuerpo ulcerado, agónico, a la llamada ecuánime. En medio de la peste. 3.-

Los guerreros van dejando la sangre: se mueven en un griterío insoportable: se someten a una locuaz algarabía. 4.-

Pasa el enemigo con su risa común. Me espera con el acecho en sus manos. Me deja pa-

5.-

6.-

A diario, casi a cada hora, nos persigue la mirada de algún fantasma escondido bajo el manto de la impunidad. El día es escurridizo. Una mujer, colmada de duendes y doncellas, copula con la sombra, entre flores podridas.


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Maracay, Sábado 3 de marzo de 2012

Entretextos

2 libros de ensayos John Maxwell Coetzee

FRANCISCO ARÉVALO

J

.M. Coetzee en 2003 se alzó con el Premio Nóbel de Literatura, menos de él no se podía esperar porque es uno de los escritores contemporáneos más prolíficos. Por cierto que leyendo sus ensayos me pude percatar de que habla elogiosamente de nuestro poeta Rafael Cadenas, a quien sin ningún tipo de mezquindad ya se le puede decir que se merece con todo el respeto que implica también el Nóbel. Coetzee es autor de novelas construidas partiendo de la premisa de lo impecable. Desgracia es una de las más celebradas, considerada como un requisitorio contra el poder y la opresión y díganme si no es para escribir sobre las arbitrariedades hechas rutina en un país como Sudáfrica donde le tocó nacer hace 72 años y que tan sólo pudo ver aires de democracia hace tan sólo dos décadas. Siguen

en la lista: Vida y Época de Michael K; Infancia; Juventud: El maestro de Petersburgo; La Edad de Hierro; Esperando a los Bárbaros; Foe; Elizabeth Costello; Hombre Lento y la más reciente: Diario de un Mal año. La lista sigue pero estas son de fácil consecución en nuestro país ya traducidas. Pero lo que me motiva a escribir de Coetzee son sus en-

sayos, ya que son de una vehemencia conmovedora ligada con la sutileza que viene en el paquete de la genialidad. Contra la Censura. Ediciones debate. 350 paginas. De sabio es que bajo la censura no florece la literatura o puede sobrevivir a hurtadillas. La censura la ejerce el poder que tiene diversas formas por no decir rostros. Se censura por

moralismo, por intereses económicos que terminan en el cesto de lo político y otras mezquindades que han sobrevivido por siglos. La censura opera de diversas maneras. Ante la maquinaria opresiva se aplica la autocensura que valga la pena decir es una de las más nocivas pues deja en el autor un amargo que no se supera con la facilidad que esperan los arregladores de entuertos mentales. Coetzee ha lidiado con estos fenómenos de manera inteligente y se ha impuesto. Este libro es un compendio que se pasea por toda esas máquinas amorfas que tienen como fin acabar sutilmente con la verdadera libertad de expresarse. Los censores expertos en matar ideas y que por ningún lado les vemos y que son parte de un poder parecido a la Hidra de la Odisea. Costas Extrañas. Ediciones Debate. 365 paginas. En este volumen se recogen ensayos y conferencias magistrales. Leemos a Coetzee fluido moviéndose con gimnásticos giros por los grandes enigmas que han venido asediando a escritores

y artistas. El capítulo dedicado a Borges es exquisito, como el dedicado a Rilke o a Amos Oz. También conseguimos trabajos dedicados a los también nobeles Doris Lessing y Joseph Brodsky. Hay que detenerse y disfrutar del concepto de lo clásico que hace el autor. Cito: "En un primer sentido, el clásico es aquel que supera los limites del tiempo, que retiene un significado para las épocas venideras, que vive". Y pone el ejemplo de Bach quien desapareció de la conciencia pública tras su muerte para después resucitar 80 años más tarde gracias al entusiasmo de Félix Mendelson, vigoroso y celebrado a veces hasta el fastidio. Hay que leer este libro y pasearse por lo que influyó en la formación de este escritor de conformación intelectual superior. En sus obsesiones y en sus maestros, para así comprender una vida dedicada a la literatura confrontando los espacios rutinarios del mal gusto, encarnado tanto en los embutidos ideológicos como en los extremos del mercado que estupidizan.

Centenario del automovilismo en Aragua OLDMAN BOTELLO

E

n1911 circuló el primer vehículo en Maracay. Se lo trajeron al general Gómez desde Caracas. Era un modelo Ford T o Ford de Tablitas, como le decían. Tenía capacidad para seis pasajeros, cuatro atrás y dos adelante traídos al país por la empresa El Automóvil Americano, de los Phelps y cuyo primer chofer y mecánico fue el villacurano Edgar J. Anzola. Fue Edgar Jair Anzola un interesante personaje, pionero de todo lo útil en el país: de la mecánica de aviación, del automovilismo, de la cinematografía documental y dramática, de las radionovelasy pro-

Don Edgar J. Anzola en la plenitud de su vida

gramas humorísticos por radio y hasta de la televisión, ya en la tarde de su vida. También fue caricaturista consumado y escritor de guiones dramáticos o de humor para

la radio y el teatro haciendo pareja con el insigne humorista Rafael Guinán. Había nacido en Villa de Cura el 23 de marzo de 1893 y murió en Caracas el 14 de diciembre de 1981, a los 88 años de edad. El 12 de enero de 1912, hace cien años, el general Gómez se vino solo, con el chofer y un ayudante, desde Caracas a Maracay; recorrió 22 leguas o cien kilómetros. No llevaba escolta ni aparato militar. Arribó a Maracay y aquí fue recibido con muestras de cariño. Quien pocos años más tarde sería presidente provisional de la República durante siete años (se dijo desde entonces que la provisionalidades en Venezuela eran las que más duraban), el guanareño Victorino Márquez Bustillos, le escribió desde Caracas, diciendo: "Ese

viaje de Ud., respetado Jefe y amigo, verificado en automóvil y llevando por toda comitiva un compañero cuya fidelidad y devoción hacia usted es indiscutible, prueba evidentemente que la paz y el progreso de Venezuela han llegado a su mayor desarrollo". Y el abogado Pedro Vicente López Fontainés también le manifiesta que "Con su ida a Maracay en automóvil y su regreso en el mismo vehículo, le cabe a usted la satisfacción de haber inaugurado en Venezuela esta rápida forma de locomoción entre poblaciones distantes". En ese enero de 1912, hace cien años, se celebraban las sextas ferias de Maracay y vino mucha gente de Caracas y otras ciudades en el Gran Ferrocarril de Venezuela, pero el general Gómez prefirió viajar solo, en su

automóvil recién adquirido. En Maracay se inauguraron hace cien años y en tal oportunidad, el servicio de luz eléctrica con la planta de El Castaño (de allí quedó el nombre de Planta Vieja), se inauguró el Teatro Circo Maracay en el cruce de las calles Santos Michelena y Soublette, primer centro de arte que se conoció en Maracay, el puente de El Zanjón (hoy cruce de avenida Bolívar y Sucre). Ya son cien años del automovilismo en Maracay y Aragua y también el centenario de los viajes en automóvil de Caracas a Maracay y viceversa, cuando los vehículos eran pocos en Caracas y en la provincia y los chauferes, como les decían, no se atrevían a viajar por caminos, ni carreteras, llenas de polvo, huecos, zanjas, salvando ríos, quebradas y un largo etcétera.


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Maracay, Sábado 3 de marzo de 2012

El árbol de la vida: la ley del padre terrible

MAIKEL RAMÍREZ

"La culpa es la espuela y el freno del deseo" (Octavio Paz: El laberinto de la soledad)

E

n lo que atañe al psicoanálisis, la familia parece tener dos funciones fundamentales: a) formar la subjetividad del individuo; b) integrar a éste en un orden simbólico de relaciones sociales que a la postre se proyectarán en la sociedad. Esto ocurre, nos dice Terry Eagleton en Teoría literaria: una introducción, porque a diferencia de los otros animales la sobrevivencia del ser humano en sus primeros años de vida depende enteramente de los padres. Podemos establecer una asociación entre estos aspectos teóricos y El árbol de la vida, reciente filme del cineasta Terrence Malick. El filme nos habla de Jack (Sean Penn), hombre cuya vida actual está desequilibrada por su tormentosa relación con el padre (Brad Pitt). Podemos trazar la crisis de Jack a un sentimiento de culpa inconsciente. ¿De qué es culpable Jack? La respuesta es de desear durante su infancia la muerte del padre. El pequeño Jack reza para que su padre muera e incluso, flirtea con el parricidio cuando se siente tentado a halar el gato hidráulico que sostiene el vehículo que su papá repara. Estrictamente, el problema del protagonista es no superar la fase edípica con éxito, a saber, el deseo por la madre (Jessica Chastain). Nos dicen que mientras el infante se alimenta del cuerpo de la madre descubre placer. Es decir, surgen las zonas erotógenas. Un beso no es otra cosa que la activación posterior del goce que el niño disfrutó cuando lo amamantaban. Durante la infancia, el niño concibe su cuerpo y el de la madre como uno solo, en otras palabras, ambos forman una unidad: el sujeto no tiene

ni subjetividad ni género. A propósito de la vida del hombre, Octavio Paz anota en El laberinto de la soledad: "niño, descubre la feminidad en la madre o en las hermanas. Y desde entonces el amor se identifica con lo prohibido" La fase edípica consiste en la identificación del niño con el padre, su rival. Éste simboliza la Ley que, a juicio de Lacan en las formaciones del inconsciente, ordena la prohibición al niño: "no te acostarás con tu madre". Esta Ley prefigura las otras leyes que el futuro adulto encontrará en la cultura. Los psicoanalistas sostienen que el niño se somete al padre por el peligro de castración latente (la madre no tiene falo) y de ahí se sigue que el infante se identifique con el padre y acepte su rol de hijo como parte de una vasta red de relaciones sociales. Pero superar la fase edípica conlleva reprimir el deseo por la madre, lo que da surgimiento al inconsciente. De vuelta a El árbol de la vida, hemos de observar dos segmentos claves para entender lo que ha sido explicado. En uno, Jack espera a que el padre abandone la iglesia para saltar por encima de los bancos del recinto, luego ocupa el asiento de piloto del carro y entonces se alternan planos subjetivos cuando observa al padre y encuadres del niño en ángulo contrapicado (cámara mirando hacia arriba) cuando mira a la madre a su lado, lo que magnifica su imagen. Es claro que el pequeño fantasea con ocupar el lugar patriarcal, como cuando dicta la ley a sus hermanos en ausencia del padre. Su comportamiento en la iglesia es de irrespeto por la autoridad. En el otro segmento, ante la mirada perpleja del padre, Jack vocifera "ella sólo me ama a mí". Tanto en su documental La guía de cine para el perverso como en su libro El sublime objeto de la ideología, el filósofo y psicoanalista Slavoj Zizek afirma que el padre se convierte en una ley traumática cuando debemos obedecerle no porque sea sabio, bueno o justo, sino de manera dogmática por el solo hecho de ser nuestro padre. Así, el padre atenta con-

tra el principio de placer del niño. Hay momentos en el filme de Malick en los que el padre dicta leyes irracionales: sentados a la mesa, ordena a uno de los niños que se vaya por haber reído, y al reírse Jack de esto le pregunta si lo está desafiando; a otro de los pequeños le emplaza a sentarse a dos pulgadas de la mesa. Pero lo que veda a sus hijos él lo hace. Es el patriarca que dice "sólo yo puedo gozar". Zizek ha realizado una de las interpretaciones más originales del psicoanálisis de los últimos tiempos al relacionar esto con la política, orientación que también sigue Ana Teresa Torres en La herencia de la tribu para explicar la relación de los venezolanos con los héroes de la independencia. Se ha señalado que El árbol de la vida está inspirado en la vida real de una familia norteamericana de los años 50. Dentro de este ámbito, el lingüista cognitivista George Lakoff, en su libro No pienses en un elefante, elabora la tipología binaria del padre en la sociedad norteamericana: el padre que nutre y el padre estricto. Este último es el tipo de padre que le advierte a su hijo que el mundo es un sitio perverso, lleno de gente vil que se puede aprovechar de su buena fe. Por tanto, debe aprender a pelear, porque ser bueno es ser débil. Este tipo

de padre premia a quien acepte la autoridad y castiga con severidad a los indisciplinados. Es decir, construye al consabido 'ganador' de la sociedad norteamericana. En este sentido, el papá de Jack es un padre estricto. De allí su constante ley severa contra su progenie. Con todo, notamos que el padre fracasa como el modelo ideal para los niños, ya que por factores ajenos a él se convierte en un perdedor, categoría estigmatizada en la cultura norteamericana, cuyas complejas causas no podrían ser previstas por la reductiva teoría del superhombre racional del cual habla Ayn Rand en su obra, digna de un sujeto del siglo XVIII. Podemos ubicar la inversión de la problemática de este film en la memorable novela de William Golding El señor de las moscas: ante un inminente ataque nuclear, un grupo de niños es evacuados en un avión, pero éste se estrella en una isla. Los pocos niños sobrevivientes se reúnen y se organizan en las diversas labores para poder sobrevivir, pero algunos infantes se dedican a cazar y pronto se abandonan a las actividades de placer. Estos niños ganarán la adhesión del resto del grupo y se tornarán salvajes a tal grado que asesinarán a quien no se someta a su ley. En las pági-

nas finales del libro, los niños persiguen a Ralph para, según se sugiere, cortar su cabeza y colocarla en una estaca, pero en el último instante llega un grupo de militares a la isla y los niños sueltan sus armas y rompen en llanto. Se evidencia que la llegada del adulto es la llegada de la ley. Los niños se someten a la autoridad paterna y renuncian al principio de placer. Es indudable que un científico como Isaac Asimov, creador de los robots positrónicos, habría abominado los robots boxeadores de Gigantes de acero, de Shawn Levy. No obstante, el filme trata sobre la conflictiva relación padre-hijo, como bien lo ha observado el poeta Willy McKey. Sugiero interpretar este filme como la lucha del hijo por el padre y no al contrario. Dicho con otras palabras, es Max quien le permite a su padre superar sus traumas cuando le deja controlar el robot. Antes de ese momento, Charlie era sólo una versión castrada de sí mismo, un padre desprovisto de la ley simbólica. El segmento señalado es el cuadro de una familia reunida y de los roles organizados padre-madre-hijo. El árbol de la vida concluye con lo que parece ser el inconsciente de Jack: se reencuentra con sus padres y sus hermanos, pero se mantiene distante como un extraño. En una serie de imágenes inconexas le toca el cabello a la madre, quien está de espaldas a él, como simbolizando la renuncia de Jack. Luego, de vuelta a la realidad, vemos al protagonista tratando de darle sentido a su entorno. Para Lacan, el individuo siempre perseguirá en vano la unidad que tenía en la etapa preedípica, antes de ser arrojado tras el deseo. A dos cultores de las letras Permítanme aprovechar este espacio para felicitar a dos poetas de nuestra región: Manuel Cabesa y Néstor Mendoza. El primero, por una larga trayectoria que obtuvo un merecido reconocimiento en octubre del año pasado; el segundo, por erigirse ganador del IV Premio Nacional Universitario de Literatura mención poesía. Mis respetos para ellos.


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Maracay, Sábado 3 de marzo de 2012

Premio de la XVIII Bienal Literaria “José Antonio Ramos Sucre” 2011 MARÍA DE LOS ÁNGELES RUÍZ

NOCHE DE GATAS Comienzo noche, termino madrugada. Comienzo madrugada y termino noche. Sol, lluvia, sol, lluvia… No sol, no lluvia. En esta casa no se duerme. Las gatas ojerosas quieren cazar libélulas y palomas mientras todos descansan. Jugar con ratones rojos, con lápices de colores, con sacapuntas, o con lo que haya sobre la mesa… Revolver las bolsas de la basura, las fotos, las letras, las ropas: los sedimentos llenos de polvo de las vidas anteriores, de las tierras anteriores… En esta casa no se duerme. Se dibuja, se canta, se gime, se llora, se piensa y se dice y se piensa y se dice y se piensa y se dice… Y a veces, no se dice nada pero se intuye, telepáticamente o se susurra con cada salto de pulga de una gata a la otra. Sonámbulas de ausencias, sonámbulas de día y de noche, sonámbulas de desidia… En esta casa no se duerme. Las camas son demasiado grandes y están siempre llenas de fantasmas, de susurros, de intrigas… Lo mejor es dejar la ventana abierta y saltar, en un impulso felino, abalanzarse sobre un pájaro-rata y alcanzar a chuparle la sangre antes de que los huesos se rompan contra el mármol de la planta baja.

DESPECHO

LA CASA DE MIS SUEÑOS…

De bolero, de la voz de piel de gallina de La Lupe. De botella: gruesa, traslúcida, alta, delgada, con pliegues, sin tapa, verde, marrón, con etiqueta, pesada…vacía. De olor etílico y de olor a náusea, náusea etílica, náusea de bilis, náusea de construcción-enel-estómago de pánico y pérdida. De fotos gastadas por los ojos, por los dedos, por las insistencias. De masturbación con invocaciones de lengua y ojos tuyos (tushos-gasho-shushos). De caminatas con sólo dos pies talla 36, demasiado pequeños para tanto camino y tanta prisa. De nueve de la noche, once de la noche, una de la mañana, cinco, neve de la mañana. De mediodía y de merienda. De cerrar los ojos, abrirlos, entrecerrarlos, sacarlos, extirparlos, invertirlos, masticarlos. De olor a naftalina. De sábanas aceitosas. De papel y de tinta.

Quiero tener una casa sin zancudos, ni fantasmas. Quiero un cuarto ciego para la luz de las 5:45 de la tarde. Una cama limpia de huellas y promesas. Un lavaplatos sin cadáveres de cucarachas que se terminan comiendo las hormigas. Una ouija para traer el arca de mis animales sepultados. Un comedor sin motos, sin cajas de arena, sin perros muertos y especialmente, sin humillaciones de cuchillos y tapas de ollas en los codos. Un sofá con Alzheimer, para los yesos de colores, los pelos y las pulgas. Unas escaleras sordas, que no guarden el eco ponzoñoso de las muletas subiendo y bajando. Para terminar, una almohada de agua dulce.

(Estos textos pertenecen al libro Putas metamórficas, ganador del mencionado concurso "Ramos Sucre")


Suplemento Cultural Contenido 03-03-12