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Maracay, Sábado 8 de septiembre de 2012

Crónicas del Olvido

Noche oscura del alma, una novela fantasma ALBERTO HERNÁNDEZ

ta nos dice que ella está allí, moviendo los hilos del asunto. Carmen Vincenti forma parte de la larga fila de personajes que se agitan en medio de la noche. Vincenti conoce bien la topografía, los nombres de las que eran las calles de los pueblos, los de los edificios, clubes, los apelativos de muchos de los que quedaron enterrados en esa gran fosa común.

En una noche oscura, con ansias en amores inflamada, (¡oh dichosa ventura¡) salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada. San Juan de la Cruz

1.-

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oche oscura del alma, la novela de Carmen Vincenti, es una historia de fantasmas en el fragor de una tragedia dibujada en la costa central de Venezuela, en los días del deslave que dejó una innumerable cantidad de fallecidos y desaparecidos mientras el país se debatía en medio de unas elecciones que mostraron, posteriormente, la verdadera cara de la muerte. El país de aquellos días era la escena de una larga fila de cadáveres vivientes en un enclave turístico convertido en un gran cementerio de tumbas abiertas. Una interminable fila de voces que escapa de la caída de las rocas y del deslizamiento del Ávila hacia la costa guaireña. La novela de Vincenti (editorial el otro el mismo, Mérida, 2005) es un relato donde el amor frustrado tiene nombre en un personaje que cambia de rostro de acuerdo con el estado que se le antoja a la naturaleza o a la memoria del dolor. Adriana es un accidente existencial, un accidente que instaura un recorrido en varios tiempos y espacios, prolongados por la incertidumbre. (El lector, Yo lector, también fantasma entre las páginas de un libro que recorre el nervio narrativo que va de Caracas a Tanaguarena. La muerte y el amor destacan los capítulos titulados con adverbios de tiempo, lugar, modo, cantidad, negación, duda). Noche oscura, nombre del poema de San Juan de la Cruz, fraile del renacimiento hispano, fundador de los Carmelitas, ha servido a Carmen Vin-

centi para dar cuenta de una larga sombra de lodo, piedras, gritos, susurros y cadáveres que descubrió el desastre conocido como la Tragedia del Estado Vargas. Pero la de Vincenti es noche, con el alma, lo que la hace movimiento estático sobre el sueño, el sobresalto, el miedo, el terror, la desolación. Es decir, la muerte, la parálisis. Noche vierte toda su carga sustantiva con el pálpito del alma que la define, que la renueva, toda vez que es única porque se mantiene en la memoria sin cambios: desde ella y desde las mismas víctimas es una noche permanente. Noche oscura de una pesadilla que sufrió el alma de todo el país y que en la novela se hace paralela en la existencia de los personajes que la autora refleja a través de

Adriana, voz relatora y sufriente, personaje que habita con los fantasmas del deslave y con los fantasmas de su casa. A la vez ella fantasma. 2.La imagen del escape, de la huida de la zona del desastre en la que una fila de hombres, mujeres y niños, así como de animales dispersos, descubre la tesis de la polifonía. Pero además la del monólogo de la naturaleza. Son voces vivas en medio de una tumba. Voces que emergen del barro, del hueco de un apartamento, de la colmena de un edificio fantasmal. Hablan, comentan, dialogan, silabean, componen una sinfonía que activa la imaginación, no sólo la de quienes sufren la tragedia, sino la del mismo lector que

se convierte en un ser polifónico. Un lector múltiple, como ocurre con los narradores que estructuran la obra. Adriana actúa y nos cuenta desde afuera, desde la lejanía de su eco. También desde su más profundo adentro. Narra sin su nombre. Se desnuda y usa los ojos para contar la muerte, los destrozos, la soledad, la desolación, el ruido, el silencio, el miedo. Se confiesa desde una locura cercana. Es más, forma parte de las notas y comentarios de prensa que se intertextualizan en la novela. Da la impresión de que Adriana y los narradores que la rodean (siendo ella misma "intranarradora" o narradora interior) se hacen correlato, eco de las informaciones que la autora intercala. Se trata de una experiencia en la que la novelis-

3.Vale decir que la novela, que se muestra como un reportaje vívido, como una crónica en carne y hueso, es una crítica a aquellos días de ambición electoral de un país porque el resto de Venezuela estaba más atenta al sufragio que al naufragio-, que luego sintió su propio ahogo cuando abrió los ojos y vio la realidad. Y posteriormente, cuando la gran metáfora del desastre natural se convirtió en la hipérbole del posterior desastre político. La obra, también un símil que se ha hecho visible en la destrucción, no sólo de una zona del mapa de un país, sino de un grupo familiar, de un individuo (Adriana), revela la miseria discursiva de un personaje que piensa más en la ideología que en los afectos. Es más, su retórica elabora otra tragedia, la de la demagogia vertida sobre el dolor. Adriana, el personaje que somos todos, regresó al lugar de la muerte y lo recorrió para reconocerse en ella, en la muerte, para saberse hermosa como ella. Un sueño muy real la desplazó por una casa vacía, rota, ya sosegada, como ella misma. Noche oscura del alma es un espacio "con ansias en amores inflamada" y un golpe bajo en la conciencia de un país, ficcionado o no, que aún se mueve bajo las piedras. Una novela fantasma poblada de fantasmas. Una novela que ambula por la memoria de quienes aún suben los "ojos hacia las nubes cargadas de angustia".


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Qual piuma al vento JUAN MARTINS

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ual piuma al vento de Sonia Daniel me permitió afirmar la condición de una dramaturgia que se consolida desde la ciudad de Córdoba, Argentina. Esto lo señalo por una razón que ahora me es pertinente: establecer crítica interna con una autora que por lo demás viene trabajando como una excelente gestora en la Sala María Castaña: pedagogía, gestión y desarrollo cultural en un mismo lugar. Es sabido que tales factores son importantes en la dinámica de un dramaturgo. Y esto encuentro en Sonia Daniel, una dramaturgia que se aliena al recurso del humor, en la estructura de los diálogos, en la sintaxis, mejor dicho, en la sintaxis del relato teatral y la composición de lo escritural. Detengámonos un momento en ello: ya conocía de esta dramaturga su monólogo Dícese de la persona cuyo cónyuge ha muerto, representada con éxito en la ciudades de Maracay y Valencia en Venezuela, así como también en aquella, su ciudad, Córdoba y no con menos éxito. En éstas, ambas piezas, encuentro la instrumentación del humor como artificio de esa escritura, en la que el ritmo, el uso de modismos, el ardid de lo lúdico o la caracterización de los personajes le son comunes, confiriéndole un uso consciente al oficio teatral y la funcionabilidad de esa escritura en el contexto de su público y por consecuencia, la dimensión que pueda alcanzar al límite de esas fronteras. Es, como lo entendemos, una responsabilidad que tiene todo dramaturgo con su escritura teatral. Daniel, lo alcanza, lo edifica con responsabilidad. Por su parte, en Dícese de la persona cuyo cónyuge ha muerto el ritmo de la escritura, como vengo señalando, pone también al término de la representación aquel goce, el disfrute y la relación lúdica que establece éste con el espacio escénico a partir de una escritura en estrecho trato con su público, consolidándose con

su voz y con ello, haciéndola ya una representante de la dramaturgia cordobesa y por ende argentina. Esto por si solo no es suficiente, debe conformarse en la continuidad de un discurso, en la sistemática representación de esa voz que se figura como hemos podido advertir. En esto acuerda ya su público y el medio artístico de la ciudad. Lo que demuestra una continuidad de su trabajo. Queda evidenciado en la producción que hiciera Martín Dahir para Qual piuma al vento -comedia para pensar- en la Sala de Casa Grote, con las actuaciones de Nano Zanoni en representación de "Charro 1/(José)" y de Martín Dahir como "Charro 2/(Pablo) " respectivamente. Todo el indicio de esta dramaturgia acopla su estilo. Destacó el ritmo de la propuesta cuya formalidad discursiva deviene justo de la estructura dramática: humor, gracia y divertimento. El divertimento se estructuró a partir de la propuesta actoral. Su directora, Ana María Tenagilia coloca en el primer plano de la representación aquel uso actoral del discurso escénico, permitiendo que el público tomara del texto la dinámica del humor. Y esto se consigue gracias al uso adecuando de los diálogos: concisos y de corta extensión

como para acentuar el ritmo, por su parte, tanto Martín Dahir como Nano Zanoni lo construyen, acompañan lo que ahora encuentran en el texto: dinámica en los diálogos, aceleración en el tratamiento de ese diálogo por medio de una corporeidad gestual, verbal y de movimiento corporal lo cual acentuó la simetría en el espacio escénico. Es decir, tal divertimento no se recreaba por medio de la risa como único recurso: estaban para afianzarlo los movimientos, los desplazamientos y el uso de la iluminación para alcanzar el componente idiosincrásico del público. Tarea nada sencilla cuando los modismos de la lengua no se sitúan a un nivel de facilismo por parte de la dirección, por el contrario, quería conducir la risa hacia un lugar más exigente, la propuesta lúdica a la que aludía más arriba para referirme a la autora. Tal corporeidad del actor disponía esos elementos de comicidad en constante ritmo, goce y acordada figura de esos movimientos, sin abusar de los desplazamientos sobre el espacio escénico, permitiendo una estructura plana en cuanto al sitio que ocupaban los actores, pero con la intención de subrayar aquellos aspectos del diálogo y la com-

posición primera de la comedia: un texto bien escrito sobre esos límites de la dramaturgia. Así que el texto exige a los actores determinar la articulación de los diálogos: la caracterización de "Pablo" por parte de Martín Dahir destacó la construcción de esa máscara, entendiendo que la máscara aquí se define mediante todo el uso del cuerpo para tal caracterización del personaje. En eso se detuvo el público: en disfrutar esa caracterización. Pienso que el actor puede hacer descansar a este espectador suavizando la intensidad de esa utilidad de la máscara hacia una menos sobre actuación de algunos instantes de la actuación, permitiendo que lo ficcional pueda ser discriminado en una intención de lo caricaturesco de la propuesta y no sobre la risa fácil o lo acomodaticio por parte de la interpretación del texto dramático. Esto subrayaría la excelente corporeidad del actor que todos disfrutamos. Muy buena actuación en los registros del texto. En tal sentido, lo acompaña Nano Zanoni, incorporando la musicalidad del espectáculo a modo de elemento gracioso del espectáculo. Un tanto igual exquisita su actuación, organizando la simetría de la puesta en escena, ordenando la expresión del diálogo en tanto a la formalidad de la comedia y su ritmo, su propuesta lúdica. La dirección estuvo acertada en ese propósito de la representación. Sin embargo, la disposición escenográfica va por otro camino: no queda claro, a la luz de ese discurso, en qué momento es real o no el uso simbólico de dichos elementos escenográficos. Quizás poco importe cuando, para el espacio escénico, se ha consolidado la pertinencia con el público, el ritmo y el buen oficio dispuesto en la comedia. Más adelante su directora sabrá ordenar tal nivel del discurso en la medida que se desarrollen otras funciones, lo cual caracteriza la responsabilidad con aquella teatralidad alcanzada. Insisto, quienes tuvimos de público hemos obtenido placer e identificación con una dramaturga que tiene mucho que decirnos a través de sus come-

dias. El espacio reducido y limitado de la sala no le permitió a María Luisa Stille desarrollar su potencial como una excelente profesional del oficio. Además, en su momento, ha sido la directora de Dícese de la persona cuyo cónyuge ha muerto, quien confirmó el nivel exigente de esta dramaturga en los escenario venezolanos, con igual oficio y responsabilidad. De lo contrario el público venezolano no hubiese disfrutado por igual de este monólogo (en el que hay que destacar que ha sido interpretado por la misma autora en su rol de actriz). Sin embargo -regresando a la representación de Qual piuma al vento-, trató aquí Stille los cuadros escénicos a modo de que el espectador se identificara con tensión de la comedia y con el tiempo del relato teatral. Hecho que pudimos denotar cuando el público registró los tempos de ese relato con el inmediato aplauso al final. Comedia, respeto por el oficio y presencia en los escenarios de Argentina y Venezuela hace de esta dramaturga una prominente escritora a la espera de un público que no la defraudará. El elemento que se utilizó al colocar a la actriz-directora interpretando piezas musicales mejicanas le introdujo un elemento de cadencia que adentra al espectador sobre una situación la cual no espera: la risa, la comedia. Ese elemento de oposición es acertado puesto que recrea en el espectador su visión de lo latinoamericano, con los estereotipos y se introduce en una cadencia, con una musicalidad la cual produjo placer a los espectadores. Y ritmo a la escena por supuesto. Con todo, pongo en ejercicio la importancia de desarrollar una crítica interna: diálogo con la autora, presencia entre bastidores, vivenciado su experiencia directa en los distintos escenarios que mencioné y observando un proceso creativo en primera persona. Me siento entonces honrado como testigo de un proceso escritural de esta dinámica dramaturga de la que, como su público, espero mucho éxito. Gracias. Córdoba, 19 de agosto de 2012


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Entretextos Poéticas del ojo

FRANCISCO ARÉVALO

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oéticas del ojo, una mirada impertinente acerca de las artes visuales (1999-2008). Carlos Yusti. Ediciones del Perro y la Rana. Colección Armando Reverón. Serie Laberinto. 235 páginas. Comentar un libro de un pana es un atolladero, suele ser un trance angustioso donde uno teme meter un miembro inferior o medio cuerpo en el error. Es más fácil comentar libros de gente desconocida, fuera de la complicidad afectuosa, porque si se comenta algún entuerto o algún desacuerdo ése señor lo que más puede es nombrarme a mi progenitora y ella ni se enterará y tampoco yo pues me haré el Guilli como hace la mayoría de la gente en este país de gente intoxicada por lo lhig y cierta indiferencia que a veces uno cree es ignorancia y no es más que comodidad porque otro hará lo que a ti te corresponde o el pendejo de atrás que resuelva. Por ley natural algún día llegaremos a puerto seguro, ojala y no sea ruinosos y con las tablas del navío en la cabeza. Vuelvo con lo del comentario del libro de Carlos Yusti, porque tenía pautado hacerlo el domingo 26 de agosto a las 2:30 pm de la tarde en nuestro Parque Cachamay en el marco de la no sé qué edición de la Feria del Libro gubernamental, pero la tragedia de Amuay nos suspendió la conversa, pero será el sábado 22 de septiembre en la Sala de Arte Sidor a las 11:30 am, que lo haremos llueva o relampaguee. Por supuesto que yo no iba a leer, iba a intentar explayarme sobre esta recopilación de apreciaciones escritas concentradas esta vez en las artes plásticas nacionales e internacionales, Carlos es multidireccional en lo relacionado a crítica literaria y estética general. Por cierto que las nacionales me conmovieron, recordé a ese extraordinario pintor que es Francisco Gue-

rra España (Don Chicho) y que a mi entender, dentro de la ignorancia propia de quien ve y aprecia la vida en colores (en este caso el que escribe) no es nada ingenuo sino un ser humano sensible y excepcional, cuyo instrumento es un pincel, habitante de nuestro barrio Los Monos de Puerto Ordaz. Ese recorrido nos lleva tambien a Juan Loyola, si viviera me gustaría saber cual sería su obsesión en estos tiempos de turbulencia; Miguel Von Dangel; Juvenal Ravelo; Roger Herrera; Jesus Carneiro; María

Eugenia Catoni; Montse Morillo, esto en lo que tiene que ver con los nuestros. La segunda parte consta de artistas de otros países donde destacan: El Bosco; Andy Wharol; Jean Michel Basquiat; Francis Bacón, Christian Boltansky. Es la última parte titulada Ensayos sobre Arte donde Yusti da a conocer su vehemencia y criterio estético aunado al de un lector erudito de los movimientos plásticos que se han movido en el amplio espectro mundial. No olvidemos que el autor tambien es un pro-

vocador de vuelo alto que ha incursionado en la pintura y la caricatura manteniendo siempre un perfil audaz que trata de pintar con la ingenuidad de un niño pero manteniendo los criterios de un adulto, sus mujeres (pintadas) son de una lascividad que atosiga, sensualidad y sugerencias que van a destrozar la formas femeninas implantadas desde los centros del mercado humano de hembras. Tengo amistad con Yusti desde hace tres décadas, nos conocíamos por referencias e inevitablemente cuando nos vimos cara a cara hubo empatía y acuerdo en la manera de ver lo que nos rodeaba y vivimos la intensidad de la inquietud en un país donde lo que sobraban eran buenas intenciones, pero como dicen en las esquinas de la picaresca con eso no se preña, se necesita mucho sudor y movimiento y a decir verdad aquí le dejamos el país a los menos indicados: los incultos, los impostados; los aduladores; los roedores y los más peligrosos, los resentidos que no se cansan de utilizar como cuña la predestinación mesiánica que da paso al todo desacomodo peligroso que va en hondo progreso. Todas estas variantes ya pasaban por nuestras cabezas tres décadas atrás, ante eso sólo nos quedó el recurso de la escritura y por supuesto el de la lectura como principio hasta ético de la vida. Asumimos un compromiso con la palabra que haciendo una retrospectiva no para queja, a pesar de los Corneoles de la literatura y la cultura (palabras de él) que siempre ignoran adrede y creen que porque vivimos en el otro país(así nos dicen en otras latitudes) no pensamos más allá de nuestras narices. Ése otro país que le ha resuelto la vida de forma y fondo a una cáfila de malandros disfrazados de funcionarios y otros titulos inventados por el trance que vivimos y que me temo no va a pasar

nada porque este país no ha variado desde que José Ignacio Cabrujas (quien tenía parecido con el personaje motivo de estos dislates) lo comparó con un hotel, donde cada huésped que toca el poder deja las cosas peor que como las consiguió. Estamos muy jodidos porque de la renta petrolera vivimos todos y roen sustancialmente los de siempre: los aduladores; los lobiteros; los parapetos con titulos de empresarios que de 30 años para acá descubrieron que politica y negocio es ganar ganar y los demás que se masquen un cable o coman pasto del que aquí sobra. En una tarde de cervezas, mientras me hablaba Carlos de sus Poéticas del Ojo, hicimos esta radiografía de esta tierra que nos duele en los huesos, pero teniendo claro que escribir es una manera de amar este país de equivocaciones a veces divinas. Carlos tiene en su haber: Pocaterra y su mundo (91); Vírgenes necias (94; Cuadernos de Argonautas (96); De ciertos peces voladores (97); Los sapos son príncipes y otras crónicas (2006); Dentro la metáfora (2009). Mi buhardilla tiene en sus paredes colgadas alrededor de una docena de dibujos que me han dado el itinerario de Carlos Yusti en su oficio de escritor y pintor en serio. Por supuesto que ninguno de esos cuadros los he movido de su sitio, ni siquiera en los tiempos de los desencuentros y las indisposiciones que las hemos trabajado con discreta distancia, pues el tiempo nos ha creado a ambos un catalogo de amigos detestables o insufribles, ni siquiera eso a mellado el respeto que nos tenemos como oficiantes de algo que en estos tiempos de frivoleo pudiera parecer trabajo de desahuciados, pero como gozamos haciéndolo, sobre todo en esta ciudad de clanes y bandas nada santas. Bienvenida esas Poéticas del ojo.


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Maracay, Sábado 8 de septiembre de 2012

Poemas de Andrés Palencia (San Felipe, 1990) Estudiante de Educación mención Lengua y Literatura en la Universidad de Carabobo. Ha realizado talleres en el departamento de literatura de la dirección de cultura de la UC donde actualmente forma parte del comité de redacción de la revista La Tuna de Oro.

El fruto se sostiene a la vida y espera la madurez. sabe que alguien se ensuciará las manos con el polvo de su borde y desde adentro dará más vida para volver a crecer por eso busca permanecer entero aunque sea la concha quien recibe sol y gua y que todo provenga de la semilla para que no se pudra la fruta. Mi cuerpo bebe del agua Que han derramado los otros Para estar cerca de la vida Y extender esta gracia como ofrenda Aunque no tenga sed Si el cuerpo esta solo Se alejara de su fuente Ahora mi cabeza Controla el movimiento de mis manos Y el agua no viene a mí para darme vida Brota más parecida a la vergüenza y el engaño Debe haber un espacio vacío y limpio entre tantas cosas por todos lados el lugar donde me siento también se ensucia un poco Y la ropa mezclada entre colores ya nada se guinda ni se dobla en este lugar las machas en las paredes son mi reflejo Y me voy en pensamientos desde allí construir un orden Quizás soy este lugar por eso también tiemblo al igual que la cortina con la brisa del ventilador

Entrada Se cierra la puerta Esperando se tranque la cerradura Y veo todo desde afuera Es más fácil observar el patio Aun cuando esté lleno de mangos allí es posible hallar buena hierba Algo maduro y limpio Es una tranquilidad desde el engaño Pero las llaves me recuerdan Que debo cubrirme del sol y entrar en el desorden Entonces comprendo que la verdad aparece cuando se gira la manilla

Reflejo Quiero armar esta vasija y hacerla entera ajustar cada pedazo que le falta Solo conoce los quiebres que hay en ella quien agarra su asa y la expone a la luz del sol Y llena su envase e intenta beber de ella y solo consigue derramar su liquido Quiero armar esta vasija pero sé que existe el riesgo de cortarme Sus filos bien conocen la carne


Suplemento Cultural Contenido 08-09-12