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Maracay, Sábado 05 de noviembre de 2011

Crónicas del Olvido

Los climas de pitol

ALBERTO HERNÁNDEZ 1.-

L

as imágenes de los muertos más cercanos, los re motos silencios de la tragedia. La fiebre intensa mientras la voz de la abuela y el correteo de las tías por la casa reverberaban en la duermevela del niño enfermo, dejaron en Sergio Pitol un eco en muchas de sus páginas. En sus viajes, en el cambio de paisajes y acentos, el autor mexicano encuentra a diario el mismo ajetreo de la infancia, la inquietud del universo y las sombras estiradas del cuarto donde imaginamos recorrió el mundo a través de la lectura. El niño que sigue siendo Sergio Pitol sufrió la muerte por inmersión de su madre en un río. La del padre llegó por meningitis, y su hermana, cercana en sufrimiento, se marchó para siempre acosada por

la desesperación. Un cuadro revelador que lo acercó a Dostoiewski, Tólstoi, Gógol y Faulkner, grandes narradores que fundaron el imaginario de quien es Premio Cervantes. ¿De qué manera hablar de un hombre como éste? ¿Cómo decir que no atendió a los altos fuegos del boom e hizo del contar una suerte de esponja en la que los recursos de la palabra fundaron la verdadera integración de los géneros? En su trabajo literario nos topamos con relatos, crónicas, reflexiones, todo producto de su primera vida enfermiza y tocada por el dolor y por los viajes. No en balde lleva en la piel y en la mirada el clima de Puebla, su casa de nacimiento en 1933; los sonidos de Praga, Belgrado, Varsovia, Roma, Pekín, París, Budapest, Moscú y Barcelona, donde ejerció como diplomático. 2.-

De este importante escritor latinoamericano dice Ednodio

Quintero "De Pitol he admirado siempre esa capacidad, tal vez innata, para la composición. Vale decir el manejo de la estructura en el relato. Vale decir el arreglo de los elementos en un todo. El entramado. La trama. No es gratuito que uno de sus últimos libros se titule Pasión por la trama." En efecto, su obra deslumbra por la cantidad de anotaciones autobiográficas, reflexiones sobre quehacer artístico, pasajes y crónicas sobre el mundo actual y la marca indeleble de sus viajes, todo en medio de una agilidad narrativa que lo convierte en uno de los más importantes narradores de habla castellana. Quintero precisa que "quizá el mejor ejemplo, al menos el que yo prefiero, de la eficacia de la estructura pitolesca, sea Domar a la divina garza, esa novela genial, hilarante y festiva que se lee de un tirón. Pues bien, el germen y la cápsula de esta invención nove-

lesca sobre las funciones del bajo vientre, una obra maestra del arte escatológico, se encuentra en El viaje, y aunque la "prueba" se nos ofrezca a posteriori, el hecho literario, que al fin y al cabo es lo que cuenta, estaba ahí, en el recorrido que hace el autor, en sus apuntes, y es retomado luego como testimonio de la génesis de la novela. Pitol nos muestra su cocina literaria, y mediante un salto audaz en el tiempo se adelanta a los críticos que alguna vez harán la exégesis de Domar a la divina garza, basándose en los materiales genéticos que le dieron origen". 3.-

Al saberse favorecido por el Cervantes, el novelista y traductor mexicano expresó: "Aquello que da unidad a mi existencia es la literatura; todo lo vivido, pensado, añorado, imaginado, está contenido en ella. Más que un es-

pejo es una radiografía: es el sueño de lo real". Quizá habla el niño atacado por la malaria, en medio del recuerdo de sus padres y su hermana. No deja de ser conmovedor que este extraordinario hombre de letras haya pasado por todo lo que también forma parte de nuestra desolación. Quizá auxiliado por la luz de una lámpara o por la dura entrada del sol por una ventana, el muchacho Sergio Pitol encontró la voz que hoy nos pertenece. De los sueños de Puebla, de los viajes, de las universidades, de la vida toda, emergieron: No hay tal lugar (1967), Infierno de todos (1971), Los climas (1972), El tañido de una flauta (1973), Juegos florales (1985), La vida conyugal (1991), Todos los cuentos más uno (1998), Soñar con la realidad (1998), Tríptico de Carnaval (1999), El viaje (2000), y Todo está en todas las cosas.


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Emma Rengifo

El pan

de una promesa SALVADOR RODRÍGUEZ

A

los seis años comenzó a heñir, sin saberlo, lo que sería su destino: hacer pan toda una vida. Mujer de virtudes cardinales hasta hacerse de virtudes teologales. Doña Carmen Rengifo, su tía, la llevó a su casa, en el Barrio Chupadero; y allí, la Negra Carmen la subía a un taburete para que amasara y alisara con un rodillo, la masa que luego veía salir del horno de tierra, con ojos de asombro, los guargüeros, calsadillas, besos de coco, suspiros, cortao y pavos rellenos. Las granjerías criollas de Carmen Rengifo eran vendidas en las pulperías y casas de familia de San Casimiro y el 4 de marzo enfrente de la Iglesia durante las Fiestas Patronales de San Casimiro Güiripa. Emma Dolores Rengifo nació en San Casimiro de Güiripa el 1º de mayo de 1933. Sus padres fueron Dolores (Lola) Rengifo y Francisco Martínez, natural de Camatagua, vendedor de tabaco en rama y panadero. Sus abuelos maternos fueron Asunción Guzmán de Rengifo y Zoilo Rengifo, primer policía que registra la historia de San Casimiro. Emma estudió de noche en la escuela Lucas Guillermo Castillo, ubicada donde está hoy la casa de Teresita Lovera de Páez en la calle Monagas. Su maestra de primeras letras fue Maruja Morales de Valero que luego fue directora de la desaparecida institución educativa, creada por el Gobierno del poeta y Dr. Aníbal Paradisi. Llena de nostalgia se marcha a los dieciséis años de edad a Caracas, donde se avecinda al conseguir trabajo en Pastas Allegri en el Barrio El Guarataro. Son los años en que Aquiles Nazoa, hijo ilustre de El Guarataro, recibe el premio nacional de periodismo por sus escritos humorísticos.

Quizá Emma tropezara en alguna esquina con el inolvidable autor de El Transeúnte Sonreído. A los tres años de trabajar en Caracas se viene a San Casimiro y se emplea en la panadería del Sr. Evencio Flores, ganando 3 bolívares diarios. Esta panadería estuvo ubicada en un cerrito cerca de El Tamarindo y de la pila de agua en la calle El Ganado. Hoy, en ese sitio, está la casa donde viven José Barrades (en la parte alta) y los padres de Naudy López (en la planta baja). Allí en esa panadería, Emma se enamora de Porfirio Muñoz con quien se casa el 14 de ju-

nio de 1959. De esta unión nacieron Nancy, Marco, Rubén, Aleixis, Coromoto, Luis, Xiomara, José y Rafael. En 1958 promete al Santo Casimiro hacer el pan bendito para regalarlo en la misa concelebrada el día del Patrono San Casimiro, si le permite tener una panadería. Mientras llega el provecho del santo, Emma arrienda la panadería Luz de Guía ubicada en la calle Mons. Arias Blanco, propiedad del Sr. Manuel Pérez y atendida por sus hijos Manuel (manolo) y Oscar Pérez. Este local fue construido por el albañil Sr. Presentación (presente) Sosa y el maestro Frei-

mon que vivía al lado de la casa de la familia Acevedo en el barrio La Bandera. El maestro Freimon fue el padre de José bichito. En la conversación con Emma, recuerda las lecciones que traía el libro de Juan Camejo. Le dice a Porfirio: "Tu recuerdas aquella que decía No como topocho verde porque me ampolla la boca". Por ahí se van, por esas veredas del repaso de la vida que comparten juntos, en las buenas y en las malas, como lo dicen ellos, por más de 52 años. Cuando Emma detalla su vida permanecen a su lado Porfirio y su hermano Julián Ren-

gifo, el popular Cangrejo, el mamarracho más espectacular que ha dado el carnaval sancasimireño. En 1963, el santo Casimiro le concede comprar unas bienhechurías al Sr. Antonio Silvera que le permite comenzar a construir lo que será su panadería y casa de habitación. En 1965 la panadería está en producción y trabajan en ese taller, donde la primacía de lo blanco es común en las cejas y pestañas de los diligentes compañeros y de los hijos de Emma: Porfirio, Rubén, Alexis y Ovidio Ovalles; este último como repartidor en bicicleta del pan en el comercio y casas de familia. La panadería Barrancón fue muy famosa por la catalina suave, los besos tiernos, los cortao bien resueltos, el exquisito pan salado, y el pan dulce para las visitas de la tarde con una buena taza de café y no olvidando las tunjas y el pavo relleno. En 1965, Emma comienza a pagar el favor del santo. Elabora los panes con sus propias manos, que son llevados a la Iglesia los 4 de marzo y ser repartidos entre los feligreses para que a estos no les falte la comida en sus casas. Mientras Emma cumplía, el buen pan y la buena atención de la panadería Barrancón cruzaba las fronteras de San Casimiro y llegaba el pan a Las Dolores, Güiripa, Guambra, El Altar, Camatagua, Camataguita, Guanayén, San Rafael de Orituco, Cua y Tácata. Emma y Porfirio se iban en una camioneta willys año 58 a recorrer esos sitios y pueblos a llevar el fruto de una promesa. Y se supo en esos caminos del hombre y de la mujer de bien y de Dios de la promesa de Emma y de la merced de San Casimiro, el santo que da el pan al pobre. A los 78 años de edad, Emma no elabora el pan bendito pero lo manda a hacer para seguir cumpliendo con la promesa a su benefactor San Casimiro.


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Retrato de mata en óleo sobre tela

LEONARDO MAICÁN

La estructura del pie es semejante a la de la mano, y quienes se interesen en ello podrán obtener una impresionante lista de homologías. Pero la mano tiene multitud de funciones, las del pie son muy limitadas. John V. Basmajian (Anatomía)

H

umildad, derivado del latín humilitas y ésta a su vez de humus que significa tierra, es un sustantivo abstracto por el que Edgard Mata siente una cierta alergia concreta. "El creador el artista- no debe ser jamás humilde", sostiene, y sus palabras dan lugar a una amena discusión que discurre entre lo ético y lo moral en el ser creador. Y agrega: "Del humilde todo el mundo quiere hacer leña". Así es Mata, hombre de encendido verbo, polémico, original, inteligente, perspicaz, agudo, necio y "sacador de piedra" en ocasiones. A este poeta pictórico de sombrero y legendario collar neolítico no le gusta mucho la televisión. Antes bien prefiere la radio, pues al contrario de "cabeza de vidrio" (como llama al televisor), el invento de Marconi (o de Nikola Tesla, la historia duda) solo le "entretiene" un sentido, el del oído, por lo que puede perfectamente estar escuchando la radio mientras trabaja. Él, que con sus manos, en virtud de la "multitud de funciones" que refiere el epígrafe del célebre anatomista canadiense, pasa buena parte de su tiempo trazando líneas y parábolas en el cielo, creando constelaciones totémicas donde la imaginación despliega sus alas de pájaro nocturno. En su mirada de ancestros griegos y kariñas, Edgard Mata lleva siempre un pincel invisible con el cual gusta de-

linear el alma humana. Entre tragos de "whisky blanco", me confesó Mata que nació en la población sucrense de Playa Grande en 1953, y que se crió en Maturín. Pintor, grabador, escultor, ceramista, y en sus ratos libres filósofo y poeta, Edgard René Mata Gómez se

ha convertido, a fuerza de empeño, dedicación y "necedad" en uno de los artistas plásticos más convincentes de Venezuela. Y discúlpame, amigo, que te haya llamado "artista" y "plástico" además, pues como bien me dijiste otra tarde en que bebíamos cerve-

za en El Molino "Yo no me considero artista; yo lo que soy es creador". El poeta y místico español San Juan de la Cruz escribió que "el más puro padecer trae y acarrea el más puro entender". Así, toda obra, desde el simple verso métrico del poeta enamorado hasta el más acabado cuadro pictórico, pasando por un sinfín de "casos y cosas", representan, en sentido figurado, o más bien en sentido literal, un parto. Y como todo parto, el del artista (el poeta, el pintor, el escultor...) no es menos doloroso. Parto, alumbramiento. Y "padecer dolor" no significa otra cosa que crear, parir ideas. Y en última instancia, entendimiento. De allí que, según las palabras de San Juan de la Cruz, "el más puro entender" radica en Dios, quien con doloroso parto ("el más puro padecer") dio forma y movimiento a la obra cumbre: El Universo. A escala humana, el artista (creador, como gusta decir Mata) es un Dios, puesto que crea. Pequeño Dios humano donde lo angélico y lo demoníaco no se repelen: se complementan. Complementos que en Edgard Mata, el creador, el hombre, el niño, el amigo, se conjugan en un solo verbo dionisíaco e intermitente. De forma ininterrumpida, sus creaciones (solo grabados) han estado presente en todos los salones Aragua desde el 2003 hasta hoy (2011). Aparte de eso, participó en el VII Salón Aragua (1984) con una pintura (un desnudo, del cual desconozco el título). Recientemente, este creador residenciado en Maracay fue galardonado con el Premio Batalla de Carabobo en el I Salón Regional Bicentenario con su grabado Homenaje a la mujer patriota. Entre otras creaciones representativas de Edgard Mata, destacan: La danza de Los Tacarigua (pintura), que se encuentra a la vista del público a

la entrada de la Casa de la Cultura, y rechazada por cierto en el Salón Aragua del año 1997; El cabeza de vidrio ilurbinista (grabado, año 2002 o 2003 "Mata no se recuerda bien del año"); Esto no es una hamaca (grabado, 2004 o 2005: "Tampoco se recuerda"); No a la extinción de los asurinis (III Salón Nacional Exxon Mobil, 2004), etc. Mención aparte merece Vanguardia, grabado con el cual participa en el XXXVI Salón Aragua (2011). Esta obra, Vanguardia, consta de cuatro "delantales" (políptico de 4 piezas): xilografía y colografía sobre tela. Vanguardia es una obra "viva", dinámica, interactiva e instrumental: el espectador puede ponerse un delantal y recorrer el museo. Para decirlo con palabras de Edgard Mata "La razón de ser de esta obra gráfica es la de sacarla del claustro de la pared y hacerla libre. Que camine, te salude, te recite poemas, te ofrezca un caramelo, te cante una canción... Y que luego los delantales regresen a la quietud de la pared como un acto mágico". El pez, junto a la mujer, son una constante en la obra de Edgard Mata. El pez, que es anterior al hombre, representa lo oculto, el subconsciente, aquello que permanece (cauto, silencioso) dentro de las "aguas". Y el agua, como sabemos, es sinónimo de vida, substancia donde se originó el "el primer ser". Por otro lado la mujer, al igual que el agua, simboliza la vida. La mujer es la "madre tierra" hecha carne y espíritu. Es la Venus que, despojada de su manto de inocencia, toma la espada para desbaratar yugos y cadenas, como se evidencia en Homenaje a la mujer patriota, porque la mujer (símbolo universal de la fecundidad) también es sacrificio y, sobre todo, conciencia. América, 28 de octubre de 2011


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NINOOFFF NINO POCATERRA

S

in miedo él se ha tragado la oscuridad y su piel se ha hecho eclipse de luna llena. A partir de este momento será noche eterna en la neblina en la bruma de una pipa. El diablo fuma la ralladura de uno de sus cuernos Gesta neblinas; el alucinógeno fermentar embrionario y sublunar, crea un nuevo temor y es el traje que atavía a la cruda madrugada que saluda en sombrero de mortal copa rebosada de olas y remolinos de fuerza intuitiva. Su frialdad confrontaba a los predicadores y los enfrentaba a su automatismo, mientras todos mentían ante la barbarie de poseer bienes a través de la manipulación de las almas nobles. Él, implacable, luchaba por mantener su identidad y no alejarse de sus ideales y de su misterio sobre la relación consigo mismo, protegiendo su voluntad de la irresponsabilidad moral de los demás a su propio destino. Nunca repugnó su pasado, su futuro no le importa; cuando el resto de la humanidad se torna imperfecta en las farsas vividas de la justificación del trauma y el psicodrama ingenuo de desperdiciar la vida, él solo es una montaña de granito viva, que regresa de la transición. Su cuerpo de alquimia de verde absintio se trasformaba en agua, lago, lluvia en el galopar de caminos, rocío, humedad o paciencia, tormentas frenadas en una pared de ladrillos, en calles de empedrados donde las pisadas llevaban a los cuerpos a estar en constante agonía y placer desmedido ante su mirada sombría y callada. En poderosa motivación de llenar la mente de las personas que se hacían ser superiores al humano promedio, y así su propia verdad les espantaba por conocer lo absurdo que en sus mentes habitaba como miembro común. Las líneas de sus manos tienen virtudes proféticas en la ciudad de las encrucijadas del

más allá de su íntima fuerza. Su estado de vida es su virtud de paradojas silenciosas ante situaciones que conoce allí frente a su mirada, ese poderoso veneno donde nunca entra una mentira y si logra entrar se trasformará en un gran grito de una última verdad para siempre. Apenas la noche avanza… Él está allí mirándote debajo del agua en algún lago, o algún estanque. Si sientes su mirada que no logras ver, no está ahogado ni muerto, está más vivo que mucha gente…. Siente su mirada callada entre las voces silenciosas de la noche sin caminos… Allí como eco rebotante de lados inexactos, aparece con pasos serenos de tacón marcado…vestido de espesa bruma, acércate y mira tu verdad, ahora puedes ser su adversario y discutir sobre lo absurdo donde lo marginal se revuelca, hay gente desplazada por todas las partes de la vida,

no del mundo… los escenarios cambian; las emociones predominan; su sabor en los labios, las mentiras ajenas vividas, el ciclo de los momentos y la aceptación del instante. Una voz se deja oír escondido tras el bulto trasfigurado del miedo glaseado de hipocresía y verbo fingiendo tener clase dice: Allí está, acuchíllalo…entre sus ropajes de manera trapera… Pero otra voz desde algún averno privado susurra al escondido: Búrlate de él si puedes, anda hazlo, te incito; hazlo ya o se su sombra y acéptate impío, Él se nace inmortal ya es noche y bruma de letra, recorrido por pulsos de escritor, todo libro posee una verdad… todo libro posee un secreto. Historias subterráneas, hogueras de fiebre, besos de verde encaje y sudadas frías del hierro al rojo vivo, que se enfría bruscamente al penetrar sublime al agua y continúa

templado; silbando humo como gemido de oscuridad, donde el hombre como raza poética se niega a caer sobre el camino pisado por el estiércol de un inframundo, donde la aventura es ser vulgar y mediocre mas allá de la expresión de la ironía que nacieron fuera de su planeta como almas analfabetas … Su mirada despide un olor a lirios blancos; sensual embelezo de zángano, su palabra posee, sus manos doblegan con la fuerza y la suavidad de su tacto… Él, solo un ser imaginario inventado por una clarividencia tan fuerte que se materializaba sobre la débil mente que le impide crecer, el se creó fuerte por los impactos de la vida… Una silueta de una sola pieza lo personifica y le da el matiz de la importancia. Él existe y yo no… La presión inhumana de la humanidad hacia él no se justificaba.

Todos ellos al abismo y el estruendo de no poder ser reales y verdaderos los destruía… la carencia de humanidad profunda es cruel y profana por ser el; único e incensurable…el auto desprecio no nacía de su última diáspora, él hace tiempo había despertado a su espíritu… la inercia es evolución también ante la mala influencia de Marte. Su figura se adentró como la palabra imaginada, susurra tus íntimas confesiones; haga su voluntad. Sus manos fuertes labran su melancolía de íntima soledad premeditada y absoluta. Revive su mirada en la única manera de ser, mirando hacia lo desconocido, fuerte en su cristalizada mente se ha tropezado al diablo y éste con miedo se aleja porque siempre le pisa la cola que se enreda cuando bailan tango, siempre de uno sus zapatos con la trenza suelta se aparece. (Fragmento) (Del libro Cartas de un rey a otro)

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