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Autoridad: las escuelas, las comunidades locales y los padres deben tener la autoridad necesaria para tomar decisiones e introducir cambios. Sin ella, tiene poco sentido hacerlos responsables de las deficiencias. Afortunadamente, la mayoría de los países han delegado algún grado de autoridad para la toma de las decisiones desde el nivel central a otros niveles de gobierno. Sin embargo, se ha transferido muy poca autoridad a las escuelas. En aquellos países en que existen reformas destinadas a dar autonomía a las escuelas, la tendencia es a aplicarlas sólo parcialmente, en gran medida debido a la falta de confianza en sus capacidades.

La rendición de cuentas en educación un desafío para américa latina La rendición de cuentas es un proceso participativo, deliberado, oportuno y veraz que involucra a los funcionarios, actores e instituciones responsables de informar a la comunidad por acciones o omisiones en el proceso de su gestión. Los gobiernos latinoamericanos han sido tradicionalmente centralistas en la administración de la educación pública. De acuerdo a de Mello y da Silva (1992), la introducción de la supervisión educativa para controlar los aspectos formales privó a la escuela de la responsabilidad de rendir cuentas acerca de lo que era realmente importante; la ausencia de evaluación de los resultados imprimió a la gestión escolar un carácter ritual (2004), el tema de responsabilidad por los resultados en educación ha sido relacionado con la descentralización u otras formas de delegación de responsabilidad y autoridad hacia las escuelas. Muchos sostienen que una mayor autonomía y flexibilidad de las escuelas funciona mejor si existe un sistema claro que las hace responsables por su desempeño. Algunos ven la responsabilidad por los resultados como una fuente de castigos para los educadores o como un impedimento para el mejoramiento escolar. Esta connotación es desafortunada y puede crear resistencia —especialmente de parte de los profesores— hacia medidas que pueden resultar positivas. Lograr la rendición de cuentas en educación pública es complejo, no hay un solo encargado que asuma la responsabilidad por los bajos resultados. Cuando se tienen las posibilidades se prefiere la educación privada donde se puede exigir más que en la pública. Sin embargo la gran mayoría de la población no tiene las posibilidades económicas para acceder al servicio educativo privado. El aceptar que se dispone de una educación pobre hace

un llamado fuerte a la conciencia ciudadana y apela a la corresponsabilidad de contribuir y exigir como derecho una educación de calidad. En El Salvador ha existido tradicionalmente una especie de rendición de cuentas restringida al aspecto financiero, pero muy poco referida a los logros o avances educativos de las escuelas. Los resultados educativos suponen el conjunto de recursos humanos, simbólicos y materiales, ordenados de una manera concordante para logro de los propósitos educativos, que a nivel micro, están plasmados en el Proyecto Educativo Institucional de cada centro educativo. La rendición de cuenta en educación implica la responsabilidad de responder a lo siguiente: • ¿Cómo y en qué medida se le informa a las familias y a la comunidad en general sobre los resultados escolares? • ¿Cómo reacciona la sociedad a la información que recibe sobre el desempeño de las escuelas? • ¿Qué medidas toma la escuela, las familias y la comunidad para mejorar el trabajo y los aprendizajes? • Para exigir rendición de cuentas en educación se debe orientar a la escuela y a la comunidad educativa a responderse cuestionamientos como: • ¿Qué esperamos que los alumnos sepan y sean capaces de hacer? • ¿Qué tan satisfechos estamos con las competencias que los estudiantes han desarrollado? • ¿Qué tan preparados están los docentes para brindar una enseñanza eficaz e inclusiva? Las respuestas a estas preguntas dan sentido participativo a la contraloría social de la educación, todos los actores educativos son corresponsables puesto que el derecho y la obligación por a una educación de calidad es una tarea compartida. La contraloría social, contempla a las dos partes involucradas –a los que rinden cuentas, organismos institucionales como la escuela y sus funcionarios representativos (director, organismo administrativo, docentes) y a los que exigen cuenta (familias, padres, madres, comunidad local).

Rendición de cuentas Es la acción, como deber legal y ético, que tiene todo funcionario o persona de responder e informar por la administración, el manejo y los rendimientos de fondos, bienes o recursos públicos asignados y por los resultados en el cumplimiento del mandato que le ha sido conferido por el Estado.

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