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PROGRAMA DE EDUCACIÓN CÍVICA Y ÉTICA

ello, la moral encuentra en el civismo su condición de realización, el paso del ideal y del deber a la realidad y el hacer. Hostos señala que la moral sólo se hace real a través de las costumbres y éstas surgen en la vida cívica al calor del derecho. A pesar de su estrecha relación, moral y civismo constituyen dos dimensiones humanas y, no obstante, son dos objetos de estudio separados. Es evidente la cercanía del civismo con la moral. El civismo prepara para el cumplimiento de las normas sociales; la educación moral induce a la formación de valores, juicios y reglas que cada persona adopta ante la vida. La capacidad humana que permite que un valor moral determine el comportamiento humano y, de ese modo, lo ideal se haga existente (fáctico), es la conciencia moral. Cuando la conciencia hace suyo ese valor, este se interioriza y se convierte en deber. El deber actúa como una fuerza que nos obliga a actuar en conformidad con el valor para lograr el ideal del bien. Cuando con la práctica y la experiencia moral, el deber se hace hábito o disposición, éste se convierte en virtud. La virtud es una disposición o hábito para actuar en conformidad con el ideal del bien. Debemos aclarar que no se trata de que la conciencia existe primero para luego apropiarse de los valores. La conciencia nace al proceso mismo de apropiarse de dichos valores; del mismo modo que el pensamiento nace en el proceso mismo de construir el conocimiento. Esto implica que la conciencia moral nace al calor, por ejemplo, de relaciones como la amistad, en la que aprendemos a ser honestos. Por eso dice Hostos que: “así como las ideas intelectuales provocan otras ideas y todas juntas se encaminan y tratan de encaminarse hacia la verdad, las ideas morales provocan la práctica del bien, de que son representaciones ideales.”

2. La conciencia moral y ética El modelo de conciencia ética que presentamos es heredado de la tradición moral que en nuestra América ayudara a fundar Eugenio María de Hostos. Es un modelo que integra aspectos cognitivos, afectivos y conductuales que han sido destacados por diferentes corrientes de pensamiento, las cuales se han ocupado del desarrollo moral. Hablamos de conciencia ética para distinguirla de la conciencia moral. Para entender esta distinción hay que aclarar la diferencia entre moral y ética. La moral se refiere a nuestra capacidad para reconocer la diferencia entre el bien y el mal y actuar en conformidad con el bien y de acuerdo con un conjunto de principios y valores que hemos desarrollado como miembros de una determinada comunidad (familia, iglesia, pueblo). La conciencia moral significa que experimentamos la actividad humana desde valores morales particulares, nos sentimos obligados a actuar conforme a ellos y en efecto, así lo hacemos. El desarrollo de esta conciencia es tarea fundamentalmente del hogar y de la iglesia. El de la conciencia ética, de la escuela.

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Educacion civica y etica  
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