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Hemos decidido realizar este artículo, con el objetivo de aprender más de nuestra mitología antigua latinoamericana comparándola con la mitología griega pero ¿Qué buscamos comparar con las lecturas que he realizado y porque?

En primer lugar, hemos decidido comparar el origen de los dioses griegos con el origen de nuestros antiguos dioses latinoamericanos, a partir de la comparación de la teogonía de Hesíodo con, nuestro mito latinoamericano el sol y la luna. De esta manera, al contrastarlos hemos encontrado que son muy parecidos ya que ambos explican el origen de un dios, sin embargo el mito griego muestra dicho origen de una forma más detallada y en ambientes como coliseos o catedrales, y en contraste el mito del sol y la luna se cuenta de una manera más lúgubre y en espacios selváticos. Además se parecen porque relatan peleas entre ellos y aventuras.


Por otro lado, estos mitos tienen la misma estructura literal y los mismos objetivos, por eso nos atrevemos a decir que estos mitos, se pueden llegar a comparar como narraciones que nos brindan experiencia, que nos aportan sus autores para seguir nuestras vidas como ‘La vergüenza viene en ayuda de los hombres o los envilece’(Hesiodo,700 a.c.), en ambos hay héroes y ocasiones que nos ponen los pelos de punta, pero siempre nos aportan algo a nuestras vidas, el tener valentía al realizar nuestras tareas diarias tal y como pasa en el mito del sol y la luna cuando los dos tienen que entrar al fuego, sin embargo los dos mitos tienen una forma de relatarse diferente, la teogonía de una forma más fantástica y entretenida y el sol y la luna de una forma misteriosa e interesante.

Así pues los mitos griegos tenían una forma más poética de relatarnos sus mitos como en (Hesíodo, 700 a.c. teogonía) ‘Después de lavar su piel suave en las aguas del Permeso, en la Fuente del Caballo o en el divino Olmeo, forman bellos y deliciosos coros en la cumbre del Helicon y se cimbrean vivamente sobre sus pies’. Entonces podemos ver que en Latinoamérica se usa la narración en prosa. (El sol y la luna 2008), Luego los dioses dijeron: -¡Ea pues Nanahuatzin! ¡Ahora prueba tú! -Y este dios, cerrando los ojos, se arrojó al fuego. Cuando Tecuciztécatl vio que Nanahuatzin se había echado al fuego, se avergonzó de su cobardía y también se aventó. En conclusión, podemos decir que ambas civilizaciones no se llevaban mucha distancia en cuanto a sus mitos pues ambos llegaban al mismo objetivo, el de hacer y ayudar a prosperar sus civilizaciones, opinamos que si estas civilizaciones se hubiesen encontrado en algún momento de la historia una hubiese complementado a la otra en cuanto a su mitología.



El origen de los dioses