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El oso Arturo y sus amigos

U

na tarde de domingo, el oso Arturo decidió quedarse

solo en la casa del bosque. Sus padres habían ido a visitar sus compadres yeyé y Juana y el no había querido acompañarlos. el oso Arturo se fue para donde sus amigos pimpín y ridi el oso Arturo, invito a sus amigos a su casa a jugar y a escuchar su música favorita. Pasado un rato estudiaron con sus cuadernos y sus libros, y pusieron su música favorita. Pasado un rato, se sentían aburridos y ridi les dijo que se fueran para el bosque a jugar, pero pimpín dijo que tenia mucha hambre, y le pidió comida al oso Arturo. Entonces el oso Arturo se fue a la cocina y les hizo un emparedado y un batido, los llamo a ridi y a Pimpín y les dio su algo. Arturo empezó a pensar como la estarán pasando sus papas donde los compadres. Ridi dijo que se fueran para el bosque a jugar con la naturaleza. Jugaron mucho rato y estaban muy felices jugando , todos tres cuando de repente, terminaron de jugar y decidieron hirmen para la casa de Arturo, cansados y agotados, al llegar a la casa los tres, las puertas estaban abiertas, ellos entraron a la casa y escucharon unos ruidos extraños muy bajos, en susurros. RIKI dijo serán los lobos que se dentaron, y pimpín dijo estos no son lobos son personas entonces decidieron ir a buscar a la policía, ridi y pimpín Antes de que pudiera cambiar de opinión, Arturo escucho un fuerte ruido en la parte alta de la casa, y oyó un fuerte ruido, como si la puerta de la entrada se hubiera abierto, y luego unas voces. Se puso de pie, sobre saltado. No podía ser sus padres. Aunque aquellas personas hablaban muy bajo, en susurros, escucho: No te preocupes, no hay nadie. Lo hacen siempre, todos los domingos dejan la radio encendida cuando salen de casa. Pues, ¿porque que hablas tan bajo? Es la costumbre repuso la primera voz en un tono más elevado. Arturo, lleno de miedo, reacciono. Ciegamente, sin pensarlo dos veces, sin calcular si sería un lugar seguro, se metió en el gabinete de la cocina allí se acurruco y se escondió entre las losas y el mercado, cubriéndose bien todo el cuerpo con uno de ellos. En ese momento se abrió la perta del cuarto y entraron los hombres.


-Te quedas aquí mientras yo subo a registrar arriba. -Bueno. Se escucharon los pasos del hombre por las escaleras. El que se quedo en la sala la atravesó varias veces, por el ruido que hacía, parecía tocar los muebles y coger algún objeto. Al fin, bajo el otro hombre. -Hemos tenido suerte-dijo ufano-. Esta señora es de las que facilitan las cosas. Todas las ollas estaban en un cofre. ¿Has hecho una ojeada a esto? -Nada de valor. Porcelana barata, libros, ya ves. Arturo sintió a los hombres muy cerca del armario. Tal vez le separaban de ellos diez centímetros. Su corazón latió con fuerza. Una mano tomo el pomo de la puerta. Veamos que hay aquí.

En ese momento, mientras la puerta se abría, de la cara del hombre surgía un gesto de espanto. Arturo oyó un estruendo en su interior como una explosión, y se oyó a sí mismo produciendo un extraño sonido: Grrrrrrr ¡ Grr! Habían llegado sus compañeros con el policía y los ladrones se asustaron tanto, que fue tanta la bulla que soltaron la bolsa con todo lo que se iban a robar, salido el oso Arturo de su escondite y en sus manos traía dos platos para quebrárselos a los ladrones, Los hombres, encogidos, atemorizados, daban gritos de horror. No pensaron, que se iban a encontrar con la sorpresa de la policía y sus acompañantes Fue entonces cuando Arturo se dio cuenta de que si se hubiera ido con sus papas, el robo hubiera sido mayor.. Los policías, se llevaron a los ladrones para la cárcel, y el oso Arturo subió a mirar que daños hicieron los ladrones. Vio la caja en donde su madre guardaba las joyas caídas en el suelo. El cuarto, además, estaba desordenado. Algunos de los


objetos que estaban sobre las repisas habían sido cambiados de lugar. Llevo la caja de las joyas al cuarto de su madre y ordeno un poco la sala. Finalmente, se sentó en la silla y se puso a pensar en lo sucedido, pensando, como le contaría a sus padres todo lo que había pasado. En esas llegaron sus padres de donde sus compadres, el oso Arturo les conto lo sucedido, los papas muy asombrados le dieron gracias a DIOS, de que a su hijo no le paso nada. Llegaron sus amigos RIKI Y pimpín y les contaron a los papas de Arturo que ya los ladrones estaban en la cárcel. Y todos quedaron unidos y felices



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