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Primera Parte. Indisciplina es la palabra que mejor define a Antonio Cassano. Un futbolista genial, brillante, sobrado de talento, capaz de lo mejor y de lo peor en el mismo partido. Ningún entrenador ha sabido encauzarle y siempre se ha salido con la suya. El incorregible „talentino‟ ha mostrado sus innumerables “cassanatas” allá por donde ha pasado, con desastrosos resultados para su carrera.

El mediapunta italiano, nacido en Bari hace ya 30 años, no ha tenido tiempo de aburrirse a lo largo de su carrera como futbolista. Su difícil infancia, nacido en el seno de una humilde familia napolitana, le obligó a forjarse un carácter peculiar debido al ambiente nada recomendable donde se crió. Las pequeñas plazas y estrechas calles de la capital de la región de Puglia fueron testigo de los inicios de Cassano con el balón. Un comienzo duro que marcaría su destino como uno de los jugadores de más calidad de su país, pero también como el más rebelde e impulsivo.

Cassano debutó con el Bari en 1999, pero sería en su segundo partido, con un golazo frente al Inter, donde sorprendió con su enorme calidad


Dos temporadas con el Bari, con un ascenso incluido, y tras dejar en ridículo a dos defensas míticos como Christian Panucci y Laurent Blanc en su segundo partido en la élite le permitieron fichar por el AS Roma por la cifra de 30 millones de euros.

Sufrió reiteradas llamadas de atención por parte de Capello por el uso del móvil durante las comidas y suspensiones por insultos a árbitros como el de Liga de Campeones contra el Arsenal, en 2003, al colegiado austríaco Urs Meier.

2. Un solo regate de calidad para zafarse de los defensas, Panucci y Blanc, y encarar portería.

1. Un control de espuela, insuperable, para encarar portería con técnica y velocidad.

3. El disparo al Un desembolso mayúsculo para lo que esperaran fuera uno de los futbolistas de mayor éxito de Italia y del mundo. Calidad no le faltó nunca, pero de lo que sí carecía era de disciplina y profesionalidad. El club romano siempre pasó por alto sus actuaciones. A la órdenes del gran Fabio Capello, ´talentino´demostró toda su calidad pese a faltar a varios entrenamientos y abandonar una sesión preparatoria por no señalar una falta a favor durante el “partidillo” de entrenamiento.

Las alegrías, pese al comportamiento del joven díscolo, eran mayores que los disgustos hasta ese momento, por lo que se trató con cierta indolencia al atacante.

palo corto deja sin respuesta al portero que, al contrapié, sólo puede ver cómo entra el balón.

Los famosos “cuernos” al colegiado Rosetti forman parte del fútbol italiano, por desgracia.


Hasta que en 2004 Franco Baldini, director deportivo del club romano, declaró, después de que Cassano se autoexpulsara dando un manotazo a Chiellini en el partido Roma-Fiorentina, que “todo ha sido distinto, mientras recogíamos con él más de los que se perdía. Pero ahora perdemos más de lo que cogemos”. Esto dio lugar a una bronca con el por entonces entrenador Rudi Voeller. La indisciplina continuó con el siguiente entrenador, Del Neri, quien le castigó con entrenamientos en solitario, exclusiones en convocatorias para partidos y hasta le dejó fuera de la plantilla en alguna ocasión. El distanciamiento entre Cassano y la directiva, el cuerpo técnico y el resto de la plantilla se tornó insoportable. En el final de su etapa en Roma ni su mayor defensor, el capitán Totti, le dirigía la palabra. El real Madrid, conocedor de esta situación, aprovechó para llevarse al italiano por 5,5 millones de euros. Una nueva estrella en un equipo galáctico en plena cuesta abajo. Más calidad en un mar de indisciplina, el ecosistema preferido para la estrella de Bari. Por supuesto Juan Ramón López Caro, entrenador del Real Madrid por aquel entonces, no pudo hacerse con el vestuario blanco y fue cesado.

La relación entre Totti y Cassano acabó deteriorándose. Al principio, como hermanos, el capitán del AS Roma defendió a capa y espada al crack de Bari.

Fabio Capello, un viejo conocido de Cassano, llegó para hacerse cargo del equipo. Pero los problemas no sólo no acabaron sino que se hicieron más patentes que nunca debido a la gran personalidad del entrenador italiano, quien le recriminó constantemente.


A estos episodios hay que sumar las actuaciones que describe en su en su biografía, Dico Tutto (Digo todo), donde explica: “En Madrid era aún más fácil porque estábamos en el hotel, podías invitar a quien querías y reunirte con ella en el corazón de la noche. Tenía un amigo camarero. Su misión era llevarme tres o cuatro ‘croissants’ tras haber realizado el amor. Me los llevaba a la escalera, yo acompañaba a la chica y hacíamos el cambio: él se llevaba a la ’tipa’, y yo me hinchaba de ‘croissants‘. Sexo y comida, la noche perfecta”.

Los problemas evidentes de sobrepeso lastraron su rendimiento en el club blanco y, poco a poco, dejó de formar parte en los planes del equipo.

Las discusiones con Capello se convirtieron en habituales, incluso llegó a dirigirse en los siguientes términos al entrenador “Eres un hombre de mierda, eres más falso que el dinero del Monopoly”. Esto sucedió tras un partido contra el Nastic de Tarragona en el que el atacante se quedó sin jugar tras varios minutos calentando. Sonado fue también el incidente con las cámaras de Cuatro al ser grabado junto a Mahamadou Diarra criticando duramente a su entrenador.

Ni la oportunidad de jugar en el mejor equipo del mundo hizo que Cassano sacará lo mejor de sí. No encontró nunca la motivación en Madrid para regalar esas tardes de disfrute, emoción y calidad que sólo se han visto con cuentagotas a lo largo de su carrera.


Otra vez. El Barcelona volvió a ser incapaz de desplegar su fútbol de toque ante un equipo cuya principal virtud fue el extremo rigor defensivo y la rápida salida al contragolpe. Inter, Chelsea o Milan han demostrado la forma de hacer daño a un conjunto que debe encontrar variantes ofensivas con las que hacer daño a estos predicadores del catenaccio. En los últimos años el juego del Barcelona ha sido el metrónomo que ha marcado el compás del fútbol mundial. Una mezcla exquisita de toque y fantasía, de técnica y talento que ha ido recopilando elogios por todos los confines del planeta. Muchos equipos han intentado en vano copiar su forma de jugar pero, sin esos “locos bajitos”, el objetivo es prácticamente inalcanzable. La pasión por el fútbol asociativo, la predominancia del aspecto ofensivo sobre el defensivo o la importancia de sacar el balón jugado desde la portería, son conceptos tácticos que se inoculan a los jugadores desde que desembarcan en la cantera del Barça y empiezan a pelear por el sueño de

debutar y consolidarse en el primer equipo.

Xavi e Iniesta, dos ejemplos paradigmáticos de juego asociativo.

Los propios jugadores foráneos que vienen al club catalán saben, independientemente de la fama mundial que les preceda, que serán ellos y no el equipo el encargado de imbuirse de esa


filosofía futbolística que tantos trofeos ha aportado a las vitrinas del club. El Barcelona ha conseguido levantar envidias “sanas” en otros equipos, no sólo por la gran cantidad de títulos levantados en los últimos años sino por la forma de conseguirlos sobre el campo. Bastantes conjuntos podrán presumir de haber ganado competiciones importantes; sin embargo, sólo unos pocos elegidos pueden decir con orgullo que su forma de jugar será recordada eternamente. Este Barça es uno de ellos. Nadie debería poner en duda el atractivo y la efectividad del plan de juego azulgrana. Su estilo, irrenunciable, es su bandera, la mejor carta de presentación para afrontar los partidos en los campos más difíciles del Viejo Continente. Con esos rondos interminables se ganaron, por poner un ejemplo, seis títulos en un año. Algo que nunca ha hecho nadie en la historia.

Los triunfos barcelonistas, alimentados bajo la premisa de mantener la posesión del balón, provocaron, ante la

impotencia de los equipos rivales de arrebatarles el cuero, el surgimiento de muy diversas tácticas defensivas para detener o al menos amainar la tormenta azulgrana. La mayoría de ellas sucumbieron ante el talento de Xavi, Iniesta o Messi; pero una de ellas, el más claro ejemplo de catenaccio italiano, está mostrando demasiada efectividad a la hora de cortocircuitar el engranaje del Barça.

La defensa del Milan no dejó respirar a Messi ni un segundo.

El Milan, un equipo inferior técnica y futbolísticamente al Barcelona, ha sido la última escuadra en sacar réditos de un planteamiento tan cicatero como efectivo. El Chelsea en la Champions pasada o en ediciones anteriores el Inter de Mourinho y el Madrid en ciertos momentos también obtuvieron marcadores favorables, basando su fútbol en el orden defensivo (juntando las líneas del equipo en muy pocos metros) y en rápidas salidas a la contra. El Barcelona tiene la posesión, el balón circula de una banda a la otra, pero la profundidad brilla por su ausencia. Esta táctica, siempre y cuando el equipo rival sea capaz de mantener el rigor y la


solidaridad defensiva durante los 90 y tenga la suerte de que los “genios” del Barcelona no tengan su día, es bastante efectiva. En otras palabras, el equipo anteriormente entrenado por Pep y hoy por Vilanova tiene un problema cuando tiene que perforar el entramado defensivo de estos clubes. Es verdad que no pasa muchas veces en la temporada. A lo mejor no sucede o sólo ocurre una vez, pero su superación en forma de victoria puede ser indispensable para ganar alguna competición. El Barça tiene, probablemente, el mejor “Plan A” en el fútbol actual. Sin embargo, fruto de esa forma de jugar tan marcada, le resulta difícil hacer variaciones en su esquema. El estilo, preciado y venerado, no debe suponer un tótem inviolable y debe ser modificado o, como mínimo, tener la posibilidad de cambiarlo en función de las necesidades del partido.

Drogba fue el verdugo del Barcelona en la pasada Champions.

En el verano pasado, fruto del sinsabor que dejó la inesperada eliminación a manos del Chelsea, empezaron a sonar delanteros que podrían reunir el perfil

para “desatascar” partidos. Jugadores que debían asumir un rol secundario a costa de militar en uno de los grandes clubes del continente. Se habló de Drogba, Klose o incluso Llorente. Parecía que se había entendido las necesidades de la plantilla pero, tristemente, se rechazó cualquier incorporación. Se dejó escapar la oportunidad y, visto el partido en San Siro, se están pagando las consecuencias.

El veterano delantero alemán Miroslav Klose sonó como posible refuerzo del Barça.

No se puede decir que una referencia en la delantera podría haber cambiado el signo del partido; sin embargo, sí que su entrada en el campo hubiera supuesto un cambio de esquema en el Barça. Proponer y quizá sorprender con otro tipo de partido a los italianos. Messi podría haber aprovechado como ese nueve fija a la zaga rival y haber dispuestos de más espacios. No es justo y además es imposible, por mucho que sea el mejor del mundo, esperar que el astro argentino emule en cada partido el gol de Maradona ante Inglaterra o el suyo ante el Getafe. Cuando las cosas vienen mal dadas y ante la ausencia de delanteros centro en la


plantilla la solución de urgencia es la siguiente: Piqué se disfraza de ariete. Como recurso desesperado puede valer, pero los técnicos deberían tener la opción de mirar al banquillo y poner en el campo a un atacante puro que aprovechara los balones colgados desde la banda (por Alves, Alba, Tello o Pedro) y generara espacios para las incursiones de Messi, Iniesta o Fábregas por el centro. En este tipo de partidos el Barça adolece también de la capacidad de sorprender con disparos de media y larga distancia. Esta virtud es de las pocas que no están en el currículum de Xavi, Iniesta, Fábregas o Thiago. La marcha de Keita, el único cuyo disparo lejano suponía una verdadera amenaza para el portero rival, no fue suplida con un jugador de sus características.

Keita, un ejemplo de profesional en el mundo del fútbol.

A estos factores hay que unir, principalmente, el buen hacer defensivo del equipo contrario, y de forma secundaria, se pueden mencionar la esquiva suerte que a veces ha tenido el equipo catalán y algunas decisiones arbitrales como mínimo desafortunadas

(la reciente mano de Zapata o el gol en fuera de juego de Milito con el Inter). Lo peor no sería que el Barcelona cayera eliminado de la Champions ante el Milan, lo verdaderamente perjudicial para el equipo sería volver a posponer la solución del problema que, por mucho que sea difícil de admitir, tiene el club. Si en el próximo mercado de fichajes los movimientos se reducen a la incorporación de un portero para suplir a Valdés, un central que refuerce la defensa y la llegada de Neymar por Villa, el Barça no habrá resuelto el problema. Otra vez habría que volverse a enfrentar al absoluto cerrojo de ciertas escuadras europeas con un único plan, sabiendo que si no funciona las alternativas son escasas.

Este equipo se ha ganado con creces el derecho a perder. Sus títulos y el inconfundible estilo de su juego son el mejor aval para seguir confiando en una hipotética remontada ante el Milan con el apoyo del Camp Nou. No se trata de pedir que el equipo renuncie al patrón de juego que tantos éxitos le ha dado, simplemente se busca ampliar las alternativas y variantes con las que afrontar los duelos más complicados de la temporada.


El joven futbolista suizo tiene suspirando a media Europa por sus servicios y es que no es fรกcil conseguir un centrocampista con la calidad de Granit.


Xhaka es un jugador muy completo. Tienen buen criterio a la hora de distribuir el balón, un gran sentido táctico y se sacrifica por el equipo en el aspecto defensivo. No destaca por ser un gran asistente al no sumarse demasiado al ataque. Físicamente es un futbolista muy fuerte pasando el 1,80, basando parte de su fútbol en su potencia física. Ha pasado por todas las categorías de la selección de Suiza, desde la Sub 17 hasta la absoluta en donde ya ha jugado la cifra de doce partidos, anotando tres goles, todo esto a sus tiernos 20 años. Este año se está teniendo que adaptar a la liga Alemana, ya que fue fichado por el Borussia Mönchengladbach este pasado verano procedente del equipo de su ciudad de natal, el FC Basilea. Con su anterior conjunto obtuvo ya la grata experiencia de ganar títulos ya que puede presumir de tener en su haber dos Supercopas suizas y la Copa nacional. Con la selección, fue campeón del mundial Sub 17 en Nigeria. Es cuestión de tiempo que los grandes equipos de Europa empiecen a fijarse en este jugador. El pequeño equipo de Mönchengladbach no le podrá retener demasiado tiempo. Es un jugador del agrado de la Premier y más pronto que tarde acabará recalando en alguno de sus equipos.


Hablar de Cafú en Brasil es mencionar una auténtica institución en el mundo del fútbol. Y comparar al joven Wallace con el gran capitán podría parecer a priori una temeridad pero, poco a poco, se está ganando el derecho a esta comparación. Oliveira es un jugador de banda derecha que, preferentemente, juega en la posición de lateral. Entre sus virtudes destaca, como buen brasileño, su facilidad para sumarse al ataque, dándole mucha profundidad a su equipo. Tiene buen golpeo de balón y centra al área con bastante frecuencia y peligro para el rival. En el pasado mercado invernal, el Chelsea lo fichó del Fluminense, pero lo dejó cedido hasta final de temporada en el equipo brasileño para que siga teniendo minutos. En el Chelsea tendrá la dura competencia de Branislav Ivanovic. En definitiva, si sigue con su progresión se hará un fijó en la selección que acuda al Mundial de 2014 y para su nuevo equipo será una buena variante para la defensa, aportando profundidad por el flanco derecho.


Revista 21-02-2013