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oparbo


04.

Oparbo

Oscuridad cerrada, sometidos en un estrato de materia fluida, negra y granulosa. Sin modo de calcular el tiempo, como encima de nébulas, acostados, achatados, quietos quietos, dejando que nos hiciera girar hacia donde girara, sin pensamiento alguno. 1. M Posibilidad A: Un rostro prefijado en un espacio neutro e inmóvil, con una mirada que traducía una ciega fe religiosa, no para esperar un premio o temer un castigo, sino por instinto de seguir un orden divino, en cual la irrupción del mal era tanto un pecado como una disonancia. Posibilidad B: Reconocemos el nuevo espacio curvo en detrimento de aquellas especializaciones newtonianas lineales y de los puntos de vista fijos, el conocimiento compartimentado se ha hecho inaceptable. Vivimos en un entorno en el que Pi reaparece, es redescubierto y ubicado en dicho nuevo espacio, su función es nueva, juega un nuevo papel que va más allá del área de una circunferencia. 2. R Todos los fragmentos se reúnen en el nuevo espacio curvo, un espacio diferente aunque no contrario. Irrumpe una fuerza giratoria simulando la centrifugación de una lavadora. 3. G Ese nuevo estado giratorio provoca la segregación de los sentidos, el desorden en la percepción sensorial corriente en el hombre. Cada vez que nos ponemos a contar las vueltas empiezan las discusiones, ya que en la oscuridad no hay puntos de referencia y terminamos peleándonos. 4. S Hemos aprendido antes que nuestros hábitos mentales hayan quedado fijados, similarmente, las ideas de Einstein parecerán más fáciles a las generaciones que han crecido con ellas; pero, para nosotros, se hace inevitable un cierto esfuerzo de reconstrucción imaginativa. El cerebro del nuevo rostro es atravesado por una línea infinitesimal que lo sesga, separa y absorbe. Allí, en el absoluto silencio de la oscuridad que lo acompaña en todo momento, deja los ojos abiertos a una clara penumbra que realza la vida misteriosa de las cosas, para llegar a ver cómo las horas quedan inmóviles, suspendidas en el aire.


5. M Ante las continuas fragmentaciones padecidas y por padecer, un casco salvaguarda la anomia que rodea al rostro. 6. C Nacían nuevos montículos empinados, torres inclinadas, nuevos vericuetos montañosos entre cajas poligonales, cubetas rodando en lo más alto, recortándose en el trasluz. El ánimo de las diferentes cubetas está dividido entre sentimientos diferentes. Por un lado el pánico, por el otro el deseo de triunfar ante las múltiples dificultades, por otro también la idea de que si las primeras compañeras habían sobrevivido y ahora avanzaban en una nueva etapa, era señal de que no era empresa imposible, y no estaba excluida que una victoria, aunque fuese arriesgada, pudiera constituir un bien para todas ellas. Las sucesivas compañeras querrían, en una palabra, al mismo tiempo defenderse, ser independientes, huir, ser vencidas y vivir una segunda etapa desconocida. 7. C Una mano en zoom, una bandeja brillante, un ladrillo que se oscurece y un colchón ondulante son los obradores y sirvientes que se ofrecen a un elemento desconocido y misterioso, a la cubeta. Son elementos, visitados por el sol en horas de sombra, son los que obran para cerrar boquetes de las murallas, juntan los fragmentos sueltos de las tejas y encajan en sus marcos hojas de nogal. Todo en un frenesí de continua actividad. La cubeta es recibida tendida como si durmiera. 8. C El misterio rellena la cubeta de logográficos, símbolos de escritura fonética o formas geométricas para poder entrar en su fase de reposo, solo el azar sabe cual de esos tres elementos será el decisivo para cruzar la densa luminosidad veraniega. 9. P Es una fase de reposo previamente rebosada. Flota un aire limpio y como no respirado por otros todavía, trayendo consigo también algo de aquella misma sensación de lo inusitado, de la sorpresa, que despierta un hondo gozo. Un gozo que ni los de la inteligencia, ni siquiera los del sexo, pueden igualarlo.


Oparbo es el cuarto libro de la colección Alear v_shots y está formado por dos partes indisociables, por un lado aparece un texto fragmentado y por otro lado unas ilustraciones que interpretan este mismo texto. Cada texto coincide con una de las nueve partes que conforman el reactivo reactivo Alear v_cd y funciona como introducción a las 12 páginas ilustradas siguientes. En estas cortas introducciones textuales se podrán identificar pasajes, frases, expresiones o simplemente sensaciones de otros autores de nuestra cultura contemporánea. Utilizo y transformo fragmentos seleccionados de obras de autores como Italo Calvino, Julio Cortazar, G. García Marquez, John Cage, Joan Fontcuberta, Bioy Casares, Frank J. Tipler, Samuel Becket, Joan Perucho, Lou Reed y J. L. Borges. Quien busque una lógica entre los autores mencionados no la encontrará de una forma evidente. El impulso azaroso hacia los libros que disponía en mi biblioteca era el sistema que determinaba la construcción desordenada de todo el texto. Mi interés se centró en cómo utilizando fragmentos de otros y manipulándolos podía crear mi propia historia y dirigirla hacia mi propio interés, a modo de mashup.

Alear v_shots / Oparbo  

Oparbo es el cuarto ibro de la colección Alear v_shots

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