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Los “incómodos” hermanos presidenciales /8B

Vivimos en un mundo de InSeguridad nuclear/2B y 3B

FLASHinternacional www.elnuevosiglo.com.co

DOMINGO

A 30 DE LA GUERRA ENTRE ARGENTINA Y GRAN BRETAÑA

Oro negro: manzana de la disputa en

Malvinas

1 de abril de 2012


Flash

2B EL NUEVO SIGLO l DOMINGO 1 DE ABRIL 2012 l www.elnuevosiglo.com.co l Resulta inconsistente hablar de seguridad nuclear cuando muchos estados se resisten a firmar el Tratado de No Proliferación y varios emergentes buscan desarrollar energía nuclear

UNA MIRADA MÁS ALLÁ DEL DESAFÍO NORCOREANO

Una Cumbre más de “InSeguridad”

Por: Alexandra Mora Rodríguez*

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n Seúl, Corea del Sur, acaba de realizarse la segunda Cumbre de Seguridad Nuclear. Este cónclave que se originó en Washington en el año 2010, busca la participación de líderes mundiales alrededor de temas nucleares, dentro de los cuales se encuentra uno que connota alta complejidad y una preocupación generalizada; el terrorismo nuclear. La Cumbre de Seguridad de este año, que reunió a 50 países, manifestó la urgencia de emprender acciones políticas y alianzas concretas que bloqueen la posibilidad de que el material nuclear llegue a manos terroristas. Este llamado se evoca desde la cumbre pasada en la cual se acordó que “el terrorismo nuclear es una de las amenazas más peligrosas para la seguridad internacional”. Por ello, desde entonces, se insta al compromiso de asegurar todos aquellos materiales vulnerables con los cuales se puedan producir bombas en un corto plazo y susceptibles de ser comercializadas en el mercado negro. La agenda política que determinó la Cumbre en Seúl en realidad no registró grandes variaciones de aquella adelantada en el año 2010. Prácticamente las discusiones se detuvieron en los mismos temas: Reglamentaciones especiales para la utilización y el enriquecimiento de plutonio y uranio; Consolidación de depósitos de los residuos nucleares; Universalización de tratados internacionales sujetos a temas de seguridad y terrorismo nuclear; Reformas tanto políticas como financieras al Organismo Nuclear de Energía Atómica (OIEA); y Compromisos de la asistencia bilateral y multilateral.

LA AMENAZA de un misil balístico norcoreano fue tema “tras bambalinas” de la Cumbre Nuclear 2012 en Corea del Sur./Foto White House

Sin embargo para algunos analistas y líderes internacionales puede ser que la Cumbre haya resultado más fructífera de lo que se piensa, en la medida que sobresalieron posiciones preocupantes que propiciaron diálogos directos entre los gobiernos asistentes. Como fue el caso del presidente ruso Dmitri Medvédev con el presidente surcoreano Lee Myung-bak y el tenue acercamiento evidenciado entre Estados Unidos y China. Estos acontecimientos surgieron en razón a la presión internacional que se adelanta sobre Corea del Norte para que “se abstenga de efectuar pruebas de misiles de largo alcance capaces de transportar cabezas nucleares”. Y es que para nadie resulta novedoso que Corea del Norte desde que declaró en el año 2005 que poseía armas nucleares se ha convertido en una fuente de preocupación, al tiempo que ha desatado una crisis generalizada a nivel internacional por su pro-

grama nuclear militar. Varios son los incidentes y las provocaciones en las que ha incurrido desde entonces desencadenando álgidas posiciones por parte de las potencias nucleares frente a las reiteradas violaciones de las resoluciones de la ONU en materia de seguridad nuclear y de los acuerdos bilaterales que Estados Unidos ha firmado con el país del norte. Uno de ellos, el programa de suministro de alimentos que Washington mantenía hasta el pasado jueves con Pyongyang a cambio de una “moratoria en su programa de enriquecimiento de uranio, ensayos nucleares y lanzamientos de misiles”. No obstante más allá del protocolo de la Cumbre y de los temas que contiene y trata su agenda cabe decir que realmente la humanidad está lejos de una verdadera seguridad nuclear. Por el contrario, predomina un clima de InSeguridad por el hecho mismo de que las Relaciones

Internacionales siguen estando permeadas por aquella lógica clásica de la seguridad en la cual los Estados actúan de acuerdo a los dilemas que impone la seguridad y la defensa. Esta InSeguridad es evidente cuando se piensa en aquellos Estados que aún siendo sospechosos de manipular armas nucleares se encuentran por fuera del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT), como es el caso de India, Pakistán e Israel. O peor aún, aquellos otros que han renunciado o violado los términos del tratado como es el caso de Corea del Norte e Irán respectivamente. Frente a todos ellos, la preocupación se agudiza cuando se piensa en los nexos que mantienen con grupos y redes terroristas. Asimismo, la InSeguridad reposa en el solo hecho de que los Estados a los cuales el NPT permite la posesión de armas nucleares, es decir, Estados Unidos, Reino Unido, Francia,

Rusia y China, sean quienes reiteradamente prometan nuevas reducciones de armas cuando en realidad lo que están haciendo de manera clandestina, es sobrepasando considerablemente los límites en armamento atómico. Sumado a lo anterior, resulta inconsistente hablar de seguridad nuclear cuando los hechos y las cifras demuestran lo contrario. Amén de no se caer en la tentación de hacer alusión a estas últimas porque resultan ser bastante desalentadoras, los hechos advierten que en la actualidad son cada vez más los países en desarrollo que buscan generar energía nuclear. Entre ellos se puede mencionar a Arabia Saudita, Bangladesh, Jordania, Vietnam, Kazajistán, Turquía, Chile y Venezuela; de quienes preocupa los propósitos ya que estos se tornan difusos, pues es cierta la posibilidad de que le den un doble uso a la tecnología nuclear. Esto quiere decir, que aparte de desarrollar actividades de enriquecimiento destinadas para la producción de combustible para energía nuclear civil al mismo tiempo, fabriquen armas nucleares. Situación que conllevaría a una estrecha vigilancia. Y por supuesto, no se puede dejar de mencionar esa marcada InSeguridad que la misma naturaleza impone. He ahí el caso de la Central Energética de Fukushima, un accidente causado por un desastre natural que encendió instantáneamente las alarmas de los gobiernos alrededor del mundo y generó una preocupación colectiva por las consecuencias que se derivan del hecho mismo de mantener y apoyar el uso de la energía nuclear y por ende, de las centrales nucleares. Bajo este panorama, entonces sería más lógico hablar de Cumbres de InSeguridad Nuclear. Aquellas que tan sólo habiendo transcurrido dos hasta la fecha, redundan en el mismo discurso que carece de acciones y sanciones políticas concretas pero sobre todo, eficaces frente a los innumerables retos que impone la manipulación de las fuentes nucleares por los diversos actores. Así las cosas que no se espere que las Cumbres que se celebren en adelante tengan conclusiones diferentes a esfuerzos débiles frente al potencial nuclear existente, consumadas limitaciones frente a intereses geopolíticos y estratégicos y por lo tanto, indiferencia por la suerte de la humanidad. * Politóloga y Analista Internacional


Internacional l Se evidencia, una vez más, que el camino hacia la diplomacia multilateral nuclear efectiva todavía es largo.

Por. Walter Arévalo Ramírez*

www.elnuevosiglo.com.co l DOMINGO 1 de ABRIL 2012 l EL NUEVO SIGLO

REFLEXIONES SOBRE EL CÓNCLAVE NUCLEAR EN LA VECINA DEL SUR

Amenaza nuclear norcoreana, tema cumbre

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as armas nucleares, sin duda alguna, constituyen la última frontera y la mayor amenaza en términos de capacidad destructiva jamás creada o empleada en la historia de los conflictos bélicos. Y aunque esto no ha cambiado si lo ha hecho la manera de afrontar su proliferación. Habiendo aquellas demostrado su capacidad como arma de destrucción absoluta del enemigo con las apocalípticas imágenes del 6 y 9 de agosto de 1945 en Hiroshima y Nagasaki, el mundo aprendió a “relacionarse” con el poderío nuclear durante la Guerra Fría a través de la doctrina bipolar de la “destrucción mutua asegurada” la cual garantizaba que, independientemente de donde proviniera el primer misil, ya fuese de una famosa base de la Fuerza Aérea Norteamericana en Cheyenne, Wyoming o de un subversivo silo de misiles Soviético en Ucrania, la retaliación -ya prevista y automatizada- a la alerta de ataque nuclear sería tal, que se garantizaría la desaparición del adversario, incluso ante la destrucción propia a razón del inevitable daño del ataque inicial. Igualmente, a manos de las dos grandes potencias de la época, con su exclusividad en la detentación del armamento nuclear y su imperante tensión geopolítica, el mundo conoció los conceptos de nuclear deterrence o disuasión nuclear; la construcción de la amenaza probada de tener capacidad de ataque o retaliación nuclear como mecanismo de defensa y la Strategic Triad, un sistema originalmente americano pero pronto copiado por los soviéticos, que sostenía que la mejor disuasión a una amenaza de ataque nuclear proveniente del otro “bloque” era el establecimiento de un sistema que no pudiera ser vencido en un solo ataque, compuesto por tres pilares: aviones de largo rango con capacidad nuclear, misiles balísticos intercontinentales en tierra y submarinos con misiles nucleares, mecanismos de los cuales, siempre, uno de los tres garantizaría la reta-

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VIGILANTE permanece Occidente ante los planes nucleares norcoreanos, calificados como amenaza para la seguridad mundial por el presidente Obama, quien el pasado domingo visitó la frontera intercoreana./Foto White House

liación al enemigo antes de que este lograse una desactivación plena de la capacidad nuclear ( y porque no, la existencia) del otro. Todas las anteriores nociones forjaron la manera en que vemos la guerra y la amenaza nuclear y en la que aquella se libró durante 50 años, pero que hoy, por lo menos en lo que a la diplomacia respecta, ceden el lugar principal en el escenario, (sin abandonarlo, ya veremos cómo y porqué) a los mecanismos de concertación política y los escenarios multilaterales. De la dualidad que implica la existencia aun hoy de la dinámica nuclear estratégica clásica anteriormente planteada, basada en la expectativa de fuerza, la amenaza y el control del poder del átomo por dos (o más) potencias, fue sujeto e incluso, víctima, la Cumbre Nuclear de los días 26 y 27 de marzo llevada a cabo en Seúl, Corea del Sur pues en ella se escuchó -más fuerte que nunc- el ritmo de las dos canciones. Por un lado la diplomacia nuclear multilateral, desde lo esencialmente oficial y consensual, trabajando por objetivos de fácil comunión y, por el otro, la acción, según parece, aún vigente y tal vez en este caso necesaria de las llamadas potencias nucleares con sus mecanismos de disuasión, advertencia y sanción contra amenazas nucleares producto de una actual proliferación nuclear, especialmente localizada en los llamados “Estados fuera del orden”, coyuntura nunca siquiera

contemplada o permitida en una dinámica esencialmente bipolar como la de los años 60. La faceta principal de la Cumbre, es decir, su llamado institucional o su objetivo planeado con anterioridad, reunió a 53 Estados, representantes del 80% de la población del mundo, a la Unión Europea como organización supraestatal,a la Agencia internacional de Energía Atómica y a la Interpol, todos alrededor de la “Seguridad Nuclear”, entendida como una carrera hacia tres objetivos amplios, loables e innegablemente deseables, (como suelen ser los objetivos de las organizaciones internacionales, ellas en su mayoría, si se les define por sus finalidades casi poéticas, materializaciones del mas piadoso ius naturalismo). El primero, el debido manejo de material radioactivo para uso civil, objetivo herencia del boom de la energía nuclear en los años 60; segundo, el desarme y desmonte de material e infraestructura nuclear y la debida custodia y neutralización de tales elementos, objetivo histórico claramente justificado por las urgencias técnicas que dejó la caída del bloque soviético, tema de especial urgencia en los territorios de las ex repúblicas soviéticas y, tercero, herencia del 9/11; la consolidación de una política mundial de seguridad nuclear antiterrorista encaminada a evitar que material nuclear pueda ser usado por extremistas de cualquier índole.

En estas generales pero necesarias materias, para las cuales no es difícil llamar a la sociedad internacional a participar, la Cumbre mostró un reporte de resultados bastante humilde (producto de la revisión de los compromisos adquiridos en su edición anterior de 2010) y dejó como siempre, gran cantidad de acuerdos y nuevos compromisos, incluyendo enormes manifestaciones de desarme y reducción de arsenal y material atómico por parte de EE.UU. y Rusia, la consolidación de una institución nuclear forense internacional, el fortalecimiento de Interpol para combatir el terrorismo nuclear y la constitución de innumerables fondos internacionales para igual número de iniciativas relativas a las tres tareas mencionadas. Hasta aquí, la Cumbre hubiera sido todo un éxito, pero en cierta medida no lo fue, en tanto, los mayores y más urgentes problemas de “Seguridad Nuclear” no pudieron ser parte del escenario multilateral, sino que –otra vezpor asuntos estratégicos, políticos e incluso meramente pragmáticos, tuvieron que ser tocados detrás del telón, o “en la sala de al lado” con la fuerza, los imperativos y las amenazas más que con el consenso, como métodos. Estos temas fueron los de Irán y Corea del Norte, cuyo trato, una vez más, dirigido solo por parte de las superpotencias y mediante la diplomacia bilateral, la disuasión y las demostraciones de fuerza indican que el camino hacia la “diplomacia multilateral nuclear” efectiva todavía es largo, en tanto son las potencias, más que la comunidad internacional, quienes entienden la amenaza como propia. Durante los días del Summit en Seúl, cómo bien lo señalaron los medios informativos, la Cumbre, víctima en últimas de sus vacíos decisorios y de su falta de instancias para condenar casos concretos de los flagelos que pretende combatir, dedicándose a condenar en abstracto pero no a hacer llamamientos en concreto, se vio opacada por los terrenales esfuerzos norteamericanos -en inicio

unilaterales que luego recurrieron al balance regional (China y Corea del Sur)- por evitar que Corea del Norte ponga en órbita en las próximas semanas un llamado “satélite” que para Occidente no es más que una forma ya empleada por el régimen asentado en Pyongyang de probar misiles balísticos con capacidad nuclear, violando mediante el engaño y el fraude (o deception, otra de esas voces inglesas vitales en la estrategia militar) numerosas resoluciones de la ONU y acuerdos adquiridos incluso con el mismo Estados Unidos, que le ha ofrecido ayuda humanitaria a cambio de la cancelación de todos sus planes nucleares y el mejoramiento de sus estándares en derechos humanos. Ante la renuencia del régimen comunista a cancelar el lanzamiento, no fueron las condenas de la Cumbre Nuclear sino el ultimátum de Washington (al que luego se sumó un comunicado efectuado por Corea del Sur y la UE, pero fuera de la oficialidad de la Cumbre) el que constituyó el llamado al orden para una coyuntura que aún no ve su final. El caso anteriormente esbozado más que pretender condenar la efectividad de las instancias multilaterales en materia de seguridad nuclear, pretende ser la excusa para concluir que en lo que respecta a la seguridad y defensa, los esfuerzos multilaterales, hoy prolíficos, presentes en toda región del globo y de todo tipo, siguen estando subordinados a las dinámicas bilaterales de la fuerza, la percepción de la amenaza, la capacidad y voluntad de afrontarla, asunto que en temas de seguridad doméstica y de conflictos bilaterales del orden más convencional no debería asombrarnos (incluso aquellos, en escenarios multilaterales, ya tienen precedentes de solución), pero que en materia de amenazas nucleares globales nos debe llevar a preguntarnos si en realidad hemos superado la incertidumbre, la dependencia, e incluso la indiferencia a pesar de la zozobra, como en la guerra fría. *Politólogo y Abogado Rosarista. Profesor H. de la cátedra Análisis Político Internacional de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario


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4B EL NUEVO SIGLO l DOMINGO 1 DE ABRIL 2012 l www.elnuevosiglo.com.co l La Agencia de la ONU para los Refugiados urge US$145 millones de dólares adicionales para ayudar a los refugiados

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Por Jared Ferrie*

amid Yussef Bashir debió caminar durante 17 días con su esposa y sus cinco hijos para llegar a un campamento de refugiados en Sudán del Sur. Al llegar a Jamam se unió a otras 37.000 personas que también huyeron de la guerra que azota el sudoriental estado sudanés de Nilo Azul. Las condiciones en el campamento no son las que esperaba, afirmó. Hay escasez de agua limpia, y su familia tendrá que mudar su tienda de campaña antes de que lleguen las lluvias e inunden el lugar. De todas formas, se siente afortunado de haber sobrevivido al duro viaje. “Pasamos hambre en el camino, y otras personas murieron de inanición”, dijo Bashir. “Y con las lluvias, muchas personas fallecieron de neumonía”. Mientras la visita del actor estadounidense George Clooney al meridional estado sudanés de Kordofán del Sur sigue ocupando titulares en todo el mundo, agencias de ayuda se esfuerzan por responder al conflicto en Nilo Azul, que envió cuatro veces más de refugiados a Sudán del Sur. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que hay unos 82.500 refugiados procedentes de Nilo Azul en el nororiental estado sursudanés de Alto Nilo, y unos 20.000 se encuentran en Kordofán del Sur y en el norteño estado de Unidad. La ONU y Estados Unidos advirtieron que cientos de miles más podrían huir cuando se acabe la comida en el sur de Sudán, donde el gobierno lucha contra grupos insurgentes. Activistas acusan a Jartum de realizar bombardeos aéreos contra civiles. La semana pasada, Gran Bretaña y Estados Unidos exigieron a Sudán que dejara de realizar estos ataques, e instó al gobierno de Sudán del Sur a que cesara de proveer apoyo militar a los insurgentes. El rebelde Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte (SPLM-N) luchó contra Jartum en una guerra civil de dos décadas que terminó con la independencia de Sudán del Sur el 9 de julio del año pasado.

UNA emergencia humanitaria viven los sudaneses refugiados en el Nilo Azul. Aquí algunos niños y jóvenes recogen agua para asearse. /Foto Acnur

LA GUERRA SUDANESA

La emergencia olvidada en

Nilo Azul

El movimiento luego se dividió, y los políticos en Yuba aseguran que no mantienen vínculos con los insurgentes. Andrew Omale, coordinador de emergencias de la organización Oxfam Internacional, dijo que llegarán más refugiados cuando los alimentos se agoten en Nilo Azul, ubicado al sudeste de Jartum, en la frontera con Etiopía. “Debo decir que es muy lamentable que esta emergencia sea olvidada”, dijo a periodistas el 22 de este mes durante una visita al campamento. “Llamamos a la comunidad internacional a que apoye a los refugiados que se encuentran aquí”, indicó. Agencias de ayuda se apresuran a mejorar el campamento antes de que comience la temporada de lluvias en las próximas semanas. Oxfam Internacional instó a los donantes a que provean fondos ahora, pues prevé que se necesitarán tres veces más de alimentos y

de otros suministros una vez que se desaten las precipitaciones, que dificultarán el acceso a las carreteras y lo impedirán por completo a algunas áreas. Las lluvias también inundarán el área donde acampan la mayoría de los refugiados, por lo cual estos deberán ser trasladados a lugares más altos. La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó en una declaración difundida por correo electrónico el 14 de este mes que “una pequeña ventana de oportunidad permanecía abierta antes de que la temporada de lluvias dificulte la urgente provisión de asistencia humanitaria”. Clooney visitó el campamento de Yida en el estado de Unidad, y cruzó la frontera hacia Kordofán del Sur, donde habló con víctimas del conflicto. Desde entonces realizó entrevistas para diversos medios de Estados Unidos, se reunió con el propio presidente Barack Obama y testificó

ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de su país. Pero el conflicto en Nilo Azul recibe mucho menos atención. “Es muy difícil acceder a esta área, y probablemente es por eso que la comunidad internacional no le presta atención”, dijo Omale. Entisar Abas el-Mak llegó hace dos meses al campamento. “Desde que llegué aquí, mi hijo sufre diarrea y vomitó cuatro veces”, dijo, mientras esperaba en la puerta de una clínica de MSF. Kirrily de Polnay, médico de MSF, señaló que se registraban casos severos de deshidratación y de diarrea en el campamento debido a la falta de agua limpia, y que el pésimo saneamiento provocaba diversas infecciones de piel y ojos. En tanto, Hy Shelow, representante adjunto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, explicó que el agua subterránea se encontraba a un nivel tan profundo

que las máquinas perforadoras disponibles en Alto Nilo no lograban alcanzarla. Informó que la ONU instalaría plataformas capaces de hacer perforaciones de hasta 150 metros. Por su parte, Oxfam Internacional anunció que transportaba 160.000 litros de agua diarios desde tres pozos hasta puntos de distribución para los refugiados, que reciben uno seis litros diarios por persona, lo básico para sobrevivir. Pero algunos refugiados como Macda Doka Waka dijeron que el agua se había acabado en algunos puntos de distribución. Ella y otra decena de mujeres con sus hijos cavan un viejo pozo seco tratando de encontrar agua. “Hay muchas personas peleándose en el punto de distribución agua, y nosotras terminamos aquí, pues no queremos pelear”. Waka huyó de Nilo Azul hace dos meses, abandonando a su esposo, quien lucha en el SPLM-N. *Corresponsal de IPS


Internacional l Llegó la hora de revisar las estrategias que en el ámbito diplomático se conocen como nation-building

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Por Federmán Rodríguez (*)

istintos analistas parecen coincidir en que la misión liderada por los Estados Unidos en Afganistán empieza a fracasar. Algunos se apresuran a evocar el tradicional argumento de que era virtualmente imposible ganar una guerra irregular en un territorio inhóspito difícil de controlar, en el que por demás otras potencias con ambiciones imperiales habían fracasado. No faltan quienes se sorprenden que la Otan llegue a sostener ingenua o hipócritamente que uno de sus logros en Afganistán haya sido el poder controlar el espacio aéreo, con el propósito de ocultar su incapacidad para ejercer algún control territorial. Otros analistas se han concentrado en señalar los errores cometidos por los Estados Unidos en relación con su ambición de mantener su presencia militar. Para ellos parece improcedente que, en aras de cumplir con las cuotas de personal, se sometan a jóvenes soldados a campañas demasiado prolongadas o que no se repare en su condición psiquiátrica, luego de que tuvieran que padecer los horrores de la guerra en Irak. Para estos analistas era esperable que bajo estas condiciones, algunos soldados estadounidenses cometieran durante el último mes los actos más execrables de la campaña, tales como el asesinato a sangre fría de 16 afganos, la profanación de cuerpos sin vida y la quema de ejemplares del Corán. Por estas razones, es inevitable pensar junto con estos analistas que los Estados Unidos van a fracasar nuevamente en una guerra en un país asiático. No obstante, más allá del fracaso estratégico de la misión, no puede dejar de señalarse que la intervención en Afganistán fracasó porque se pretendió estabilizar y reconstruir el país conforme a una visión universal y hegemónica de paz y seguridad. Esta visión que por definición no respeta las diferencias entre sociedades parece encontrarse vinculada no sólo a la promoción sino también a la imposición de valores democrático-liberales. Estas estrategias se conocen en el ámbito diplomático simplemente como estrategias de nation-building, pero pocas veces

www.elnuevosiglo.com.co l DOMINGO 1 de ABRIL 2012 l EL NUEVO SIGLO

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ANÁLISIS SOBRE RESULTADOS E IMPLICACIONES DE ESTA PROLONGADA GUERRA

Más allá del fracaso estratégico en Afganistán de los valores democrático-liberales permite no sólo estabilizar y reconstruir el país, sino ante todo evita que se convierta en una amenaza para la seguridad internacional. El supuesto de esta postura se torna evidente: existe una relación consustancial entre la promoción e imposición de la democracia liberal y la construcción de la seguridad internacional. Los límites de la reconstrucción de naciones

DESDE el comienzo de la guerra en Afganistán parecía obvio que estabilizar y reconstruir un país conforme a unos valores que son ajenos a sus costumbres políticas era imposible.

se advierte que son estrategias de nation-building democráticoliberales, como si sólo hubiese una manera en la que las sociedades se pueden organizar políticamente. El discurso de la construcción y reconstrucción de naciones La reconstrucción de naciones como una estrategia para garantizar la seguridad internacional no es nueva. Durante la guerra fría por ejemplo fueron evocadas para reconstruir países como El Salvador, Congo y Namibia. Sin embargo, de los casos aislados y episódicos de este periodo se ha pasado a una cantidad significativa de intervenciones inspiradas en el discurso del nationbuilding. Sólo habría que recordar las intervenciones orientadas a la reconstrucción en Bosnia, Camboya,

el este de Eslovenia, Timor Oriental, Haití, Kosovo, Mozambique, Sierra Leona, Somalia y desde luego Irak y Afganistán. Los Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Europea y Naciones Unidas, entre otros países y organizaciones internacionales, invierten así cada vez más esfuerzos para reconstruir estas “naciones”. Las estrategias de nation-building no sólo parecen ser cada vez más frecuentes sino ante todo empiezan a concebirse como las principales estrategias para garantizar la paz y la seguridad en el ámbito internacional. Ahora bien, en el caso de la intervención de los Estados Unidos en Afganistán la utilización de estrategias de nation-building parece tener como propósito no sólo evitar que el país continúe siendo un

santuario para Al Qaeda, sino ante todo consolidar su hegemonía en el ámbito internacional. Vale aclarar que el ejercicio de la hegemonía, como lo ha precisado el profesor estadounidense Joseph Nye, depende no sólo de la capacidad para afectar lo que los otros hacen a través de incentivos o de estrategias coercitivas, sino ante todo de la capacidad para configurar lo que los otros quieren, configurando sus modelos y formas de vida. Para afectar lo que los afganos quieren los Estados Unidos han intentado promover un proceso de liberalización y democratización que por lo menos en teoría es consecuente con los valores que animan el sistema político estadounidense. Ante todo ha considerado que la imposición

Los valores de la democracia liberal sin duda representan muchas de las aspiraciones de distintas sociedades. Sin embargo, no puede servir de modelo para estabilizar y reconstruir naciones y mucho menos puede constituirse en la principal estrategia para garantizar paz y seguridad en el ámbito mundial. Su imposición de hecho puede generar el efecto contrario, pues conduce a desconocer las necesidades locales de la población y, en consecuencia, impide asumir una verdadera actitud y mentalidad democrática. El fracaso en Afganistán no puede ser leído sólo en términos estratégicos y tácticos, ante todo debería ser leído como el resultado de la imposición de una visión con pretensiones universales, que condujo a comprometerse en una campaña imposible de lograr. Desde el comienzo parecía obvio que estabilizar y reconstruir un país conforme a unos valores que son ajenos a sus costumbres políticas era imposible, y que presionar a tal grado a las tropas para lograr el objetivo traería consecuencias lamentables. Todo parece indicar que es necesario revisar y cuestionar las estrategias de nation-building en especial si aquellas, que se conciben como las principales estrategias para construir seguridad internacional en el mundo contemporáneo, responden a una visión hegemónica. Un mundo más pacífico y seguro depende necesariamente del reconocimiento de la diferencia. federman.rodriguez@urosario.edu.co. (*) Profesor de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.


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6B EL NUEVO SIGLO l DOMINGO 1 DE ABRIL 2012 l www.elnuevosiglo.com.co

EN LO que fue considerado una aventura militar, el general Leopoldo Galtieri ordenó el desembarco de tropas argentinas en las Malvinas el 2 de abril de 1982. Dos meses y medio después tuvieron que rendirse./ Foto AFP

l Los 74 días de enfrentamientos dejaron 649 muertos argentinos, 255 británicos y la soberanía de las estratégicas islas del Atlántico Sur sin resolver

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Por Daniel Merolla

a guerra de las Malvinas que estalló hace 30 años aseguró la reelección a la vencedora, la primera ministra británica Margaret Thatcher, mientras que la derrota provocó la caída de la dictadura militar argentina, pero no acabó con la disputa de soberanía sobre las islas del Atlántico Sur. La dictadura del general Leopoldo Galtieri, jefe de turno del régimen instalado en 1976, se cavó su propia fosa al invadir las islas la madrugada del 2 de abril de 1982, en lo que fue considerado como “una aventura militar”, sin “preparación ni organización”, según el Informe Rattenbach, nombre del general argentino que dirigió la investigación. La presidenta Cristina Kirchner acaba de levantar el secreto que pesaba sobre dicho informe, una lapidaria investigación de posguerra hecha por jefes militares que sugirió considerar prisión perpetua o pena de muerte para Galtieri y otros altos oficiales. Tres días antes del desembarco de comandos de la marina argentina en el desguarnecido archipiélago, la dictadura responsable de la desaparición de hasta 30.000 opositores, según organizaciones de derechos humanos, había sufrido un duro golpe con una huelga de la central obrera (CGT) que conmovió al país, cuya economía se desplomaba. “Ante la agitación social, la

TREINTA AÑOS DEL DESEMBARCO ARGENTINO EN LAS MALVINAS

La guerra que revivió a Thatcher y tumbó la dictadura dictadura sorprendió a la población con un acto antiimperialista. Asesinos de la talla de Galtieri no podían encabezar sinceramente ninguna gesta emancipadora”, dijo el historiador Felipe Pigna, autor del best seller Los Mitos de la Historia. Pero el llamamiento patriótico al sentimiento de toda una nación, educada en que las Malvinas “son y serán argentinas”, produjo un vuelco y las plazas se colmaron de fanáticos que apoyaban la recuperación de las islas, ocupadas por el Reino Unido en 1833, cuando echaron a las autoridades enviadas por Buenos Aires. La Dama de Hierro británica atravesaba un mal momento por sus impopulares medidas económicas, pero emergió de la guerra como paladín de la democracia y liberadora de la pequeña población de las Falklands (denominación británica), que hoy apenas suma unas 3.000 personas, en su mayoría súbditos británicos. “¡Hundan al Belgrano”! Thatcher despachó una fuerza de tareas que combatió en las islas, e incluso en áreas aledañas donde asestó un duro golpe con su orden “¡Hundan al Belgrano!”, un antiguo crucero estadounidense de la II Guerra Mundial, que fue torpedeado por los británicos, provocando

al hundirse 323 bajas argentinas. Aquellos torpedos también destruyeron cualquier atisbo de solución pacífica en momentos en que naciones de Latinoamérica apoyaban una negociación y el retiro de tropas argentinas con intervención de cascos azules de Naciones Unidas. Fueron 649 los muertos argentinos y 255 los británicos en 74 días de conflicto, con la rendición de las tropas de Galtieri, en su mayoría reclutas sin entrenamiento, el 14 de junio, tres días después de que el Papa Juan Pablo II influyera al llamar a la paz en una multitudinaria visita a Buenos Aires. El Papa acalló a los halcones de la dictadura que se aprestaban a duplicar las tropas en defensa del rebautizado Puerto Argentino (Port Stanley según Londres). La aviación argentina hizo gala de eficiencia al dañar y hundir buques de la flota británica, entre ellos la fragata “Sheffield”, pero las fuerzas terrestres, mal conducidas y mal equipadas, que sufrieron frío, hambre y hasta torturas de sus propios jefes, fueron aplastadas por la infantería y la aviación británicas. “Había una Junta militar que estaba tratando de sobrevivir e hizo un cálculo erróneo de sus capacidades y posibilidades de éxito. El error más grande no fue

operacional: fue la guerra”, dijo Juan Recce, experto en defensa en el Centro Argentino de Estudios Internacionales. Galtieri, aficionado al alcohol, cometió un error garrafal al creer que Washington no tomaría partido en favor de Gran Bretaña y sería neutral, a raíz de la cooperación militar argentina con los contras nicaragüenses y con los gobierno de El Salvador, Honduras y Guatemala, según el Informe Rattenbach. Si antes de la guerra había colaboración y un ambiente de diálogo con Gran Bretaña, después de la guerra Londres se volvió más duro que nunca en la defensa de la autodeterminación de sus súbditos. Nada de negociación Argentina ha probado desde entonces casi todos los métodos para que Gran Bretaña acepte negociar la soberanía como lo establece una histórica resolución con mayoría abrumadora votada por la Asamblea de la ONU en 1965. Las relaciones las restableció el ex presidente Carlos Menem (19891999), quien además cristalizó sus sueños de viajar a Londres, ver a la reina, recibir al príncipe Andrés en 1994 y al príncipe Carlos en 1999. Dicha estrategia de terciopelo llegó incluso a que su canciller,

Guido Di Tella, mandara de regalo a los malvinenses simpáticos ositos Winnie Pooh y les ofreciera un millón de dólares para que aceptasen la soberanía argentina. Todo fue inútil para lograr una negociación, así como tampoco da resultado la dureza de los Kirchner (el fallecido ex presidente Néstor y su esposa Cristina), al romper acuerdos e impedir que hasta cruceros turísticos de Malvinas hagan puerto en territorio argentino. Los malvinenses viven ahora una era de prosperidad, bajo protección de tropas y barcos británicos, con elevados ingresos por las licencias de pesca y de petróleo. “Lo nuevo es que las comprobadas reservas de petróleo son un activo estratégico de enorme valor. Esto le permite a Londres tener un recurso vital y le da a la isla un funcionamiento autónomo”, dijo Juan Tokatlian, director de Ciencia Política en la privada Universidad Di Tella y master en la universidad estadounidense Johns Hopkins. El politólogo Rosendo Fraga, miembro del Instituto de Historia Militar, dijo que “el gran tema de largo plazo en el Atlántico Sur son los recursos naturales de la Antártida”. “El Reino Unido -comentó- reclama soberanía territorial a partir de su presencia en Malvinas y esta pretensión choca con las que sostienen Argentina y Chile”. Pero al margen de los análisis, aquella guerra de hace 30 años arrojó como ganadores a Margaret Thatcher, que ganó mucha popularidad y se convirtió en el Primer Ministro que más duró en su país en el siglo XX (1979-1990) y a la sociedad argentina, que mientras lloraba a sus muertos y mutilados, recuperó la democracia cuando el agonizante régimen tuvo que llamar a elecciones en 1983./AFP


Internacional

www.elnuevosiglo.com.co l DOMINGO 1 de ABRIL 2012 l EL NUEVO SIGLO

DE INHÓSPITO ARCHIPIÉLAGO A BAZA ECONOMICA

El oro negro, jugosa manzana de la discordia l Resolver la soberanía de Malvinas es hoy más urgente ya que el telón de fondo es una gigantesca reserva petrolera

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esde su descubrimiento en 1998, los recursos petroleros en aguas de las Malvinas agudizan las tensiones entre el Reino Unido y Argentina, pero las amenazas de la nación sudamericana no parecen desanimar a las compañías británicas, que continúan sus campañas de exploración. Hace 30 años, el escritor argentino Jorge Luis Borges, horrorizado por la breve guerra entre los dos países por la posesión del archipiélago austral, la equiparó a “la pelea entre dos calvos por un peine”. Desde entonces, el descubrimiento de oro negro convirtió a ese inhóspito archipiélago barrido por los vientos en una baza económica importante. “Después de la pesca, el petróleo se ha convertido en la manzana de la discordia entre los dos países”, señaló Victor Bulmer-Thomas, investigador del instituto de relaciones internacionales Chatham House. En 1998, las primeras perforaciones llevadas a cabo principalmente por el gigante angloholandés Shell revelaron la presencia de hidrocarburos cerca de las costas de las Malvinas. Pero como por aquel entonces el barril de crudo valía menos de 10 dólares (contra 125 dólares hoy), se abandonaron todos los proyectos de explotación por falta de perspectivas de rentabilidad. La subida de los precios del petróleo 10 años después cambió la situación. En febrero de 2010, pese a las enérgicas protestas de Argentina, cinco pequeñas empresas encabezadas por Rockhopper y Desire Petroleum reiniciaron las perforaciones. Sin embargo, sólo Rockhopper ha logrado identificar hasta el momento una reserva de hidrocarburos significativa, el campo de Sea Lion, en la cuenca norte del archipiélago. La compañía espera empezar a desarrollarlo este año con vistas a una explotación comercial a partir de 2016. “Sabemos ya que Sea Lion se aproxima en tamaño al mayor campo del mar del Norte”, con unas reservas recupe-

EN 1998 las primeras perforaciones confirmaron la presencia de hidrocarburos en las costas de las Malvinas. Desde hace dos años empresas británicas comenzaron a perforar, pese a la protesta argentina

rables de unos 450 millones de barriles, recordó un reciente estudio de la consultora Edison Investment Research. Según las proyecciones de las petroleras, las perforaciones previstas en 2012 en la cuenca sur de las Malvinas deberían acreditar unas reservas de casi 8.000 millones de barriles en esa zona, recuerda el estudio. A modo de comparación, las reservas probadas del Reino Unido (esencialmente en el mar del Norte) son actualmente de unos 3.000 millones de barriles. Basándose en una estimación de unos 8.300 millones de barriles, los recursos petroleros de las Malvinas pueden generar unos 180.000 millones de dólares en impuestos al gobierno local durante toda la explotación, adelantaron los mismos analistas de Edison Investment Research. Aunque responsables locales consideran esta hipótesis como “la más optimista”, esas astronómicas cifras explican en gran parte la voluntad de Buenos Aires de seguir reclamando el derecho de su país sobre los recursos naturales de las islas. Argentina anunció este mes su in-

tención de entablar acciones judiciales contra las compañías petroleras involucradas en las actividades petroleras “ilegítimas” en el archipiélago. “Estas amenazas verbales no deberían asustar a las compañías presentes en las Malvinas, fuera del alcance de la jurisdicción argentina, pero participan en la subida de tensión al acercarse el 30 aniversario” de la guerra de 1982, indicó Bulmer-Thomas. De hecho, “Argentina busca por todos los medios frenar la explotación de los campos porque en cuanto se bombee el crudo en cantidades comerciales será sumamente difícil que logren sus reivindicaciones sobre las Malvinas”, estimó. La perspectiva de un ‘boom’ petrolero inquieta a las organizaciones ecologistas, por su posible impacto en el frágil ecosistema de las islas, pero satisface a una parte de su población, que espera los ingresos fiscales y la afluencia de trabajadores del petróleo para dinamizar la economía. La asamblea local ya ha previsto por otra parte que este filón permitirá financiar el mantenimiento de las fuerzas británicas en el archipiélago./AFP

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A. Latina cierra filas tras Argentina América Latina, más unida que hace treinta años cuando estalló la guerra de las Malvinas bajo dominación británica, ha dado un espaldarazo a Argentina en su reclamo de soberanía y resucita, con Brasil a la cabeza, una iniciativa para controlar el Atlántico sur. Los países latinoamericanos han apoyado unánimemente a Argentina y rechazado la presencia militar británica en la región, y pretenden corroborarlo en la Cumbre de las Américas en Cartagena en abril, informó esta semana la canciller colombiana, María Ángela Holguín. El canciller brasileño, Antonio Patriota, se lo dijo claro como el agua a su par británico William Hague en Brasilia a inicio de año: Brasil y la región “apoyan la soberanía argentina sobre las Malvinas y las resoluciones de la ONU que instan al gobierno argentino y británico a dialogar sobre ese tema”. Patriota informó a inicio de año que Brasil colabora con Uruguay para convocar una reunión de “La Zona de paz y cooperación del Atlántico Sur”, con países ribereños suramericanos y africanos. “Hay un interés de Brasil, Argentina, Uruguay de crear una área de seguridad del Atlántico Sur, hace décadas que eso estaba en agenda”, afirma el profesor de la Universidad Estadual Paulista, Tullo Vigevani. Pero ahora este interés es más acuciantes, después que Brasil descubriera gigantescas reservas petroleras en alta mar, frente a su costa. “El Atlántico Sur es extremadamente importante para todos los países de lado y lado del océano. La geología de esa región es un espejo, lo que hay del lado suramericano, existirá del surafricano, y ya se están descubriendo grandes reservas petroleras en la costa africana, además de la riqueza del océano, como la pesca”, señala Alberto Pfeifer, del Grupo de Análisis de Coyuntura Internacional de la Universidad de Sao Paulo. El reciente envío a la región de una fragata británica y al príncipe Guillermo en maniobra militar alimentó esa tensión y llevó a Argentina a acusar a Londres ante la ONU de militarizar el Atlántico Sur. En medio de ese aumento de tensiones y más allá de la retórica, los países del Mercosur y asociados se comprometieron en diciembre a prohibir el ingreso a sus puertos de barcos con bandera de las Malvinas, Perú acaba de dejar sin efecto la visita de una fragata británica, y el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, llegó a proponer la adopción de sanciones contra el Reino Unido. No fue tan abierto ni homogéneo ese apoyo 30 años atrás, en plena guerra fría, cuando buena parte de la región estaba bajo dictaduras convencidas de que el enemigo era el país vecino, afirma el profesor de Relaciones Internacionales de las universidades Nacional del Centro y de Buenos Aires, Raúl Bernal-Meza. “Existía una hipótesis de conflicto entre muchos países”, dice. Hoy los países latinoamericanos dependen menos de Europa y Estados Unidos y más entre sí, al tiempo que muestran una mayor voluntad de identidad común. “La existencia de la Unasur (Unión Suramericana de Naciones) le ha dado más cohesión a la posición de solidaridad con Argentina porque es mucho más fácil obtener acuerdos y consensos”, afirma Ernesto Velit Granda, catedrático peruano de Relaciones Internacionales.

Flash Internacional (8-15 abril)  

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