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Ibagué, 26 de julio de 2009

La riqueza del lenguaje previene el Alzheimer El País*

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os cerebros de 38 monjas que han sido analizados después de muertas y la comparación con los escritos de parte de ellas cuando ingresaron en el convento, a la edad de unos 20 años, indica que aquellas que tenían mayor habilidad lingüística en la juventud fueron menos propensas de mayores a desarrollar Alzheimer, pese a que sus cerebros tenían las marcas típicas de la enfermedad. «Un rasgo que nos intriga del Alzheimer es cómo afecta a las personas de modo diferente, hasta el punto de que un individuo en cuyo cerebro se aprecian graves placas y masas enredadas, es decir, los signos de la dolencia, pueden no mostrar síntomas que afecten a su memoria, mientras que otro individuo con el mismo tipo de lesiones en las mismas áreas cerebrales puede acabar con un caso agudo de la enfermedad», explica Juan C. Troncoso, de la Universidad John Hopkins (Baltimore, EEUU) y autor del estudio. La investigación, cuyos resultados se han dado a conocer en la revista Neurology, de la Academia Americana

de Neurología, se basa en estudios clínicos de mujeres de la congregación católica de las Hermanas de la Escuela de Notre Dame que viven en EEUU. Los científicos determinaron dos grupos: uno con las monjas que tenían problemas de memoria y signos de Alzheimer en el cerebro y otro con las que tenían memoria normal y carecían de indicadores de la enfermedad. Luego correlacionaron los datos con los análisis de los escritos de 14 de las mujeres del estudio correspondientes a la edad de ingreso en el convento, rondando la veintena. Estos análisis se basaron en la cantidad media de ideas expresadas por cada diez palabras y midieron también la complejidad gramatical de cada texto. El resultado es que la puntuación en fluidez verbal a los 20 años era un 20 por ciento superior en el grupo de mujeres que no desarrollaron problemas de memoria en su edad madura, en comparación con las que si los tuvieron. El análisis de complejidad gramatical, sin embargo, no mostró diferencias entre ambos grupos de monjas. «Pese al pequeño número de participantes en el estudio, el hallazgo es fascinante», afirma Troncoso. «Nuestros resultados muestran que una prueba de habilidad intelectual a

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los 20 años puede indicar la probabilidad de mantener capacidades cognitivas normales cinco o seis décadas después, incluso aunque se tengan lesiones del Alzheimer en gran cantidad». El estudio también ha medido cómo el crecimiento de las células cerebrales puede ser parte de su respuesta temprana o cómo dichas neuronas pueden prevenir la pérdida de la memoria pese a que haya grandes lesiones de Alzheimer en el cerebro. Los investigadores han encontrado un incremento significativo del tamaño de las células cerebrales en las monjas que tenían habilidades cognitivas normales aún con lesiones de Alzheimer, en comparación con las personas que tenían problemas de memoria y con las que mantenían habilidades cognitivas normales sin signos de la enfermedad. «Tal vez las habilidades mentales a los 20 años son indicadoras de un cerebro que estará mejor preparado para afrontar las enfermedades a edad avanzada», concluye Troncoso. *Madrid. El castellano.org.

LA PALABRA DEL DÍA Amatista

La amatista, también conocida como 'cuarzo violeta' o 'cuarzo lila' es la variedad más apreciada de ese cristal. Las piedras más perfectas se tallan para joyería, y el resto se utiliza en la confección de objetos de arte. Junto con el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda, es una de las piedras preciosas más apreciadas, al punto que algunas amatistas ornan la corona británica. La intensidad de su color violeta varía según la cantidad de hierro que contenga pero, como es muy sensible al calor, al ser sometida a altas temperaturas adopta un www.elnuevodia.com.co>Léalo.

color amarillo (a 450ºC) o anaranjado fuerte (500ºC). Entre los griegos, esta piedra era considerada un remedio contra la embriaguez, tal vez debido a su color vino; de ahí su nombre amethystós (sobrio, no embriagado) derivado de methein (estar borracho). Según un antiguo mito helénico, Dionisio (el dios del vino y de los viñedos, también conocido como Bakkhos, y asimilado como Bacchus por los latinos y Baco en español) se había enamorado de una ninfa, por lo que Diana, celosa, convirtió a la bella joven en un cristal. El

amante, transido de dolor, derramó sus lágrimas sobre aquella piedra, que adquirió entonces su color característico. Sin embargo, otro mito narra que Rhea le regaló la amatista a Dionisio para librarlo de la locura temporaria del vino. Debido a esa tonalidad, que con frecuencia se acerca al púrpura de los hábitos episcopales, la amatista es conocida en francés, además de améthyste, como pierre d'évêque (piedra de obispo).


Ibagué, 26 de julio de 2009

América Latina (1760-2010) Por José Steinsleger*

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n Honduras y América Latina el enemigo es, cómo no, Hugo Chávez y la revolución bolivariana. Y antes de Hugo, Fidel y la revolución cubana. Y antes, los chicos de Moscú. Y antes, los nacionalistas populares. Y antes, los liberales desmelenados. Y antes, los caudillos de la independencia. Y siempre, ayer y hoy, los pueblos de color. Identifiquemos las cuatro semillas de nuestra identidad política moderna: el impacto de las reformas borbónicas en América española (1760-1788); la independencia de Estados Unidos (1776); la revolución francesa (1789); la lucha antiesclavista y anticolonial de Haití (1791-1804). Y a riesgo de ser esquemáticos, fijemos los cinco periodos que zarandearon el proceso emancipador de nuestros pueblos: 1790-1830. Los hijos rebeldes de las élites criollas se adhieren a las ideas de la Ilustración y a los ideales de la Constitución estadounidense. Cuando Napoleón invade España (1808), los criollos forman juntas emancipadoras (1809-10). Hidalgo, Bolívar y Artigas serán sus líderes más esclarecidos. La guerra no tarda en llegar. Con excepción de Cuba y Puerto Rico, España pierde sus posesiones en América (batalla de Ayacucho, 1824). México y Buenos Aires se desentienden de la independencia. Las oligarquías más tenaces y racistas se hacen fuertes en Colombia, Venezuela y Perú. 1830-1870. Luchas entre liberales y conservadores. Washington piensa la doctrina Monroe (1823) contra la Santa Alianza europea, pero la dirige contra México, que pierde la mitad de sus territorios (1848). En el decenio de 1860 (sacando partido de la guerra civil de Estados Unidos), Francia interviene en México. En tanto, Inglaterra financia la guerra que reduce a cenizas el recio nacionalismo de Paraguay (guerra de la Triple Alianza: Argentina, Brasil, Uruguay, 1865-70). 1870-1910. Los liberales sueñan con ser progresistas. No obstante, su racismo científico los condena a ser meros gerentes del capital extranjero. En Chile, Londres estimula el expansionismo oligárquico-militar: Bolivia queda sin mar (Guerra del Pacífico 187984). En Ecuador, el liberal Eloy Alfaro emprende una revolución laica y anticlerical (1895). Más al sur, las grandes migraciones europeas modifican el mapa demográfico subregional. Estados Unidos ocupa Puerto Rico, interviene en la guerra independentista de Cuba contra España, apoya la independencia de Panamá y ocupa la estratégica zona del canal interoceánico. A inicios del nuevo siglo, las cañoneras del imperio imponen su voluntad en las naciones de la cuenca caribeña. 1910-1950. En coincidencia con el primer centenario de la independencia, México estremece al mundo y a los pueblos de América con una revolución de amplios alcances políticos y sociales. Sus ideas llevan sello liberal, pero sus acciones son revolucionarias porque surgen del llano y responden a paradigmas desconocidos por la cultura universal. Inquietos por el México bronco, los yanquis aprietan las tuercas de la dominación en América Central y el

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Los Rebeldes, la novela que consagró a Sandor Márai Por: Roberto Careaga C

Caribe. No obstante, en Nicaragua muerden el polvo de la derrota a manos de Augusto C. Sandino. De filiación liberal, Sandino será la primera expresión concreta de lucha nacional, popular y antimperialista. Simultáneamente, el impacto de la crisis capitalista mundial (1929) desconcierta a las oligarquías feudales y a las burguesías gerenciales del capital extranjero. Pero también a otros sectores que, inspirados en la revolución rusa (1917), creen en la universalidad de las burguesías y los proletariados. En México, Argentina y Brasil, otras corrientes se plantean si es posible defender la soberanía y la justicia social, sin desarrollar la industria nacional. 1950-1990. Con mayor y menor intensidad, América Latina ensaya distintas experiencias de industrialización. Los tecnócratas imponen nuevos eufemismos: desarrollo y crecimiento. Pero el crecimiento se hará a expensas del desarrollo social. Golpes militares proyanquis, luchas políticas interoligárquicas, centrifugaciones ideológicas burguesas. Cuba proclama el carácter socialista de su revolución (1959-61). Grandes movilizaciones obreras, insurgencias populares armadas. Triunfo de la Unidad Popular en Chile (1970). Violento freno a la industrialización. Terrorismo de Estado. Estabilización macroeconómica, ajustes estructurales, crisis del petróleo y recomposición de la economía mundial, vía revolución tecnológica. La deuda se dispara. América Latina, exportadora de capitales. El Estado: obra de demolición del sector público. Economía mundial de mano de obra barata, aparición del sector informal, hiperinflación y aparición del narcotráfico. La pobreza como sistema: el neoliberalismo desmantela los avances relativos en salud, empleo, alimentación, educación y vivienda. En el decenio de 1990 el llamado Consenso de Washington ordena: el mercado –y no la política– tomará las decisiones. Crecimiento hacia afuera, volatilización del dinero, privatizaciones, desagrarización, corrupción institucional. No pocos sectores de izquierda se tragan el cuento: fin de la historia y de las ideologías. Dictadura mediática, inseguridad y criminalización de la lucha social.

*Colombia Plural/julio de 2009

Iba a suicidarse en un solitario departamento de Estados Unidos, ya viejo y cansado. Pero antes sería una celebridad en Hungría. Tenía 30 años y un par de libros publicados prometedores. Pero la novela que verdaderamente consagró a Sándor Márai (1900-1989) fue Los rebeldes, la historia de un grupo de jóvenes húngaros que intenta sobreponerse a la amargura que pesa sobre Europa en medio de la I Guerra Mundial. Publicada originalmente en 1930, Los rebeldes acaba de ser lanzada en español por primera vez. Es la última entrega del rescate de Márai en que está embarcada hace una década la editorial Salamandra. Sin fecha definida aún para llegar a Chile, la novela era especial para el autor de El último encuentro: en 1988, un año antes de su muerte, Márai aceptó revisar el texto original para una edición del libro en Canadá. Protagonizada por jóvenes que deambulan por los límites de la ley, Los rebeldes causó un fuerte impacto en la sociedad húngara de la época, por la crudeza con que retrata la desesperación de sus personajes. Al mismo tiempo, la novela fue el inicio de la exitosa carrera de Márai: antes de dejar para siempre su país, en 1948, publicó casi 40 libros, entre novelas y obras de teatro que agotaron rápidamente sus ediciones. Antes, como ahora, era un best seller. La I Guerra Mundial está terminando cuando arranca Los rebeldes. Tibor, Ábel, Erno y Béla son cuatro amigos que se enfrentan al primer verano fuera del colegio. Por lo que saben, pueden ser sus últimos días con vida: pronto los llamarán a enrolarse al Ejército y sumarse al frente de batalla. En lugar de quedarse esperando, el grupo entra en una dinámica en que desafían constantemente las reglas. Están prácticamente solos: sus padres y sus hermanos mayores están en la guerra. Ellos no quieren ser adultos. Se entregan al alcohol, fuman sin parar, apuestan, tienen sus primeras experiencias sexuales y cometen algunos robos, aparentemente, sin consecuencias. Suelen sacar cosas de sus casas y llevarlas a un departamento que usan de guarida. Son unos adolescentes sin control que se divierten montando improvisadas escenas teatrales. Pero todo se puede venir abajo: dejan entrar a su círculo a un hombre mayor que oscurecerá sus días de desenfreno. Paralelamente, Tibor cruza los límites y roba a la empresa de su padre un alto monto de dinero. Amarga y algo desesperanzadora, Los rebeldes fue la novela que Márai le dedicó a la adolescencia. También fue un retrató de las consecuencias laterales de la Gran Guerra en su país. Pero también de toda Europa: la escribió tras un largo viaje por el continente en el periodo de entreguerras. *Escritor y crítico chileno. Libros y letras. www.elnuevodia.com.co>Léalo.


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Ibagué, 26 de julio de 2009

Su vida se apagó, pero su legado vivirá por siempre

Carolina Hinestrosa, símbolo de la lucha contra el cáncer

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unque no tenía superpoderes, Carolina Hinestrosa se convirtió en la heroína de muchas mujeres en el mundo, que como ella padecen en carne propia el cáncer, enfermedad que recientemente apagó su vida, pero no su legado. Su luz dejó de brillar, el pasado 21 de junio, a sus 50 años, como resultado de un sarcoma de tejido blando, un tipo de cáncer agresivo y poco común, resultado de un tratamiento de radiación efectuado hace 15 años, cuando la fatídica patología tocó su puerta por primera vez. Contrario a lo que muchas personas diagnosticadas de cáncer de seno harían: llorar, encerrarse en ellas mismas, o simplemente rendirse, ella convirtió su sufrimiento en una oportunidad. Desde el área metropolitana de Washington D.C., su lugar de residencia por casi 20 años, se transformó en una líder y abanderada para luchar a ‘capa y espada’ en defensa de reformas de salud, de mayor acceso a servicios médicos de calidad, y para abogar por la detección, diagnóstico y tratamientos oportunos del cáncer. Es así como en 1996, esta bogotana de nacimiento e ibaguereña de corazón y crianza, con un grupo de sobrevivientes y profesionales de la salud fundó Nueva Vida, la única red comprensiva de apoyo para latinas con cáncer, en el área metropolitana de Washington D.C., cuando se recuperó de su primer cáncer de mama. “Carolina siempre fue una mujer muy inteligente, brillante, fuerte, alegre y bondadosa, que en medio de la adversidad descubrió las grandes dificultades que tenían muchas latinas diagnosticadas con cáncer, y más aún para conseguir tratamientos y apoyo, lo que la llevó a convertirse en su voz”, manifestó Marina Hinestrosa, una de sus hermanas. “Desde su creación, Nueva Vida se perfiló como una entidad para atender, informar y educar a latinas afectadas por el cáncer. Esta organización aboga por el acceso a servicios, para que las pacientes con esta patología reciban asesoría y apoyo en diferentes áreas. Nueva Vida ha sido un modelo para muchas otras redes de apoyo que se fueron constituyendo con el tiempo”, indicó Marina Hinestrosa, quien por muchos años se desempeñó como periodista y que hoy trabaja en la oficina de información del gobierno de Santa Clara, un condado de los Estados Unidos. Según su testimonio, el fuerte compromiso de su hermana Carolina por mejorar la situación de las víctimas del cáncer, la llevaba a enfrentarse, con diplomacia, pero a la vez con mucha firmeza, frente al Congreso de Estados Unidos, en encuentros internacionales tan recientes como a fines del 2008 en París, o frente a representantes de compañías farmacéuticas, para interceder por más fondos para investigación, o para promover tratamientos basados en evidencia o cuestionar el alto precio de las medicinas. www.elnuevodia.com.co>Léalo.

Reconocimientos póstumos

El fallecimiento de Carolina Hinestrosa, una líder en la defensa del cuidado de salud de calidad, fue sentido hasta por el Congreso de los Estados Unidos, que el 6 de julio le efectuó un reconocimiento por su importante labor. En recortes de periódicos, que su hermana trajo a esta redacción, el Senado de Estados Unidos lamentó su deceso, a la vez que señaló que “se necesitan más personas como Carolina, y que se ha perdido una voz muy importante en la defensa de mujeres pacientes que padecen de cáncer”. Igualmente, Nueva Vida le ofreció un homenaje póstumo como ella siempre lo soñó: Un concierto de recaudación de fondos para respaldar su causa durante casi dos décadas. Según contó su hermana, en Bethesda, Maryland, y en Ibagué, en lugar de funeral se efectuaron misas para celebrar su vida, a las que los asistentes Su incansable lucha por la defensa de las pacientes con cáncer fue para Carolina Hinesno vistieron de luto, y en vez de flores, efec- trosa su mayor reto, para salvaguardar la vida de las nuevas generaciones. En la foto, tuaron donaciones tanto para Nueva Vida posa con su hija Isabel. como para la Coalición Nacional Contra el Cáncer de Seno, en Washington D.C. orgasus amplios conocimientos y experiencia en el ramo, y por su nización de la cual ella fue Vicepresidenta Ejecutiva de Planeación y Programas durante los últimos cinco liderazgo para ofrecer la perspectiva de los consumidores. años. “Otra entidad que también aboga por la salud la declaró “Ar- Quién era Carolina Hinestrosa tista en la defensa de los derechos de los demás”, en un recoCarolina Hinestrosa fue una bachiller del colegio Santa Terenocimiento efectuado hace tan solo una semana, en Washington sa de Jesús de esta ciudad, y economista del Colegio Mayor de D.C., indicó su hermana Marina, quien al preguntarle qué haría Nuestra Señora del Rosario en Bogotá. Trabajó en Fedearroz y si pudiera tener de nuevo a Carolina, contestó “… no pararía de en la Presidencia de la República. abrazarla, y luego le diría cuánto la queremos y la extrañamos, Posteriormente, viajó a los Estados Unidos en 1985 tras aunque su espíritu continúa tan vivo como antes”. Además de las palabras de consuelo que amigos y colegas una beca que le otorgó Fulbright para cursar una maestría en le profesaron a la familia Hinestrosa por la repentina partida de Desarrollo Económico en la Universidad de Western Illinois en Carolina, uno de los actos que más los ha conmovido es que el Macomb, Illinois. Su éxito la llevó también a ejercer la economía gobierno estadounidense acaba de expedir un reporte dedicado en Nueva Zelanda, donde vivió por cuatro años. Luego regresó a su tierra natal para desempeñar su profea su memoria, en el cual se reseñan los resultados de cómo se pueden hacer mejoras a la reforma de salud y establecer cuida- sión en destacadas entidades, entre ellas Coruniversitaria, donde fue directora de Planeación por dos años. En 1993 se trasladó a dos de calidad comparativos. Esta investigación fue desarrollada por un comité convocado Washington D.C., donde recibió en 2001 el título de una maespor el presidente Obama, que involucró a alrededor de 20 cientí- tría en Salud Pública de la Universidad George Washington. “Ella estudió esa maestría luego que le diagnosticaron cánficos y a Carolina Hinestrosa, invitada a este selecto equipo por


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les y federales de la Academia Nacional de Ciencias y la Fundación Susan G. Komen. Tras su partida, Carolina deja a su hija Isabel y su esposo Michael Moses, un matemático y profesor de la Universidad George Washington, en Washington D.C., sus padres, Fabio Hinestrosa y Marina Villamizar de Hinestrosa, cuatro hermanas: Martha Fabiola, Marina, Ángela María y María Cecilia y un hermano, Guillermo, quienes están interesados en buscar la forma de seguir contribuyendo a la obra que Carolina dejó.

Su secreto

Como una ‘caja de sorpresas’, puede considerarse la vida de Carolina Hinestrosa, una mujer exitosa y emprendedora orgullosa de ser colombiana, pero que guardó un secreto, no por vergüenza sino porque quiso dejarlo como un recuerdo de su adolescencia. Se trata de su título de Reina Nacional de la Canción Colombiana, obtenido en Villavicencio en 1974. “Cuando tenía 16 años, y luego de ganar el reinado de comparsas del folclor del Club Campestre de Ibagué, la invitaron a representar al Tolima en la decimotercera versión de este evento, lo que aceptó, ya que además de bella y extrovertida tenía una hermosa voz, que le había dado triunfos en el colegio”, recordó Marina, al mostrar con orgullo un álbum lleno de recortes de periódico y fotos que sus padres Fabio Hinestrosa y Marina Villamizar de Hinestrosa El amor por su familia conformada por su hija y esposo Michael Moses, le dio guardan como un tesoro. la fuerza que necesitaba para enfrentar sus adversidades. En medio de sonrisas y suspiros de nostalgia, expresa que tras esa corona llegaron otras invitacer de seno, con el fin de aprender más sobre salud, para poder ciones para nuevos reinados, pero Carolina siempre las rechazó, ser más efectiva y tener mayor autoridad desde el punto del participando sólo como embajadora por el Tolima en otros certá- En 1974 Carolina se alzó con la corona del decimotercer Reinado Nacional de la Canción Colombiana. vista del consumidor en sus campañas por la defensa de las menes. pacientes afectadas por el cáncer”, indicó Marina Hinestrosa. “En 2002 en un artículo de InFocus, una publicación de la Academia Nacional de Ciencias, Carolina defendió la necesidad de programas de desarrollo y mejoría de la detección y el tratamiento del cáncer de mama”, recalca un artículo del periódico The Washington Post, publicado el 27 de junio con motivo de su fallecimiento. “Ella decía que no era suficiente lo que se estaba haciendo, luchaba porque las pacientes tuvieran más información y estuvieran mejor informadas sobre sus opciones. Hablaba de tratamientos basados en evidencia, no solamente tratamientos de ensayo, a veces más dañinos que la misma enfermedad”, agrega al recordar la labor incansable de Carolina, quien siempre concluía sus presentaciones preguntándole a los científicos, congresistas, representantes de compañías farmacéuticas y líderes de salud: “Cómo van ustedes a hacer el mundo mejor para Isabel?”, Isabel es su hija que acaba de cumplir 18 años, hacia quien sentía un compromiso enorme para mejorar las alternativas de salud para ella y las generaciones futuras”. La trayectoria de Carolina en Nueva Vida la hizo merecedora de reconocimiento mundial, a tal punto que hace cinco años fue invitada a formar parte de la Coalición Nacional contra el Cáncer de Seno, institución de la que fue Vicepresidenta Ejecutiva de Planeación y Programas hasta su fallecimiento. Su misión en esta entidad, que representa más de 300 organizaciones, fue llevar la voz de la mujer, especialmente de las hispanas a paneles donde se deciden las políticas de salud, inLa imagen reseña a Carolina Hinestrosa junto con sus seres queridos en la celebración del aniversario de sus padres Fabio Hinestrosa vestigación y guías para tratamiento. También es de resaltar su participación en comités naciona- y Marina Villamizar de Hinestrosa. www.elnuevodia.com.co>Léalo.


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Leila Guerriero:

“No encuentro placer en inventarme una historia” Por Sergio Villamizar D. Bogotá, Colprensa

Muy cercana es la relación de Leila Guerriero con el periodismo en Colombia. Sin haber visitado el país antes de 2006, empezó a realizar trabajos especiales para diferentes revistas nacionales, desde su natal Argentina, y en constante comunicación con sus editores vía correo electrónico. Pero además, Guerriero creó una red de contactos de periodistas en América Latina, “mafia del periodismo escrito”, como ella lo dice, para que nutran las revistas que ella edita en Argentina, donde hay varios periodistas colombianos, por lo que Leila tiene una muy cercana relación con el país. Por eso, Colombia es uno de los primeros países, después de Argentina, donde se publica Frutos Extraños, la primera recopilación de crónicas de la escritora argentina, quien se ha destacado por las altas dosis de humor, ironía e incluso de picardía en sus narraciones sobre hechos reales. “Desde el 2006, cuando fui invitada a la primera edición del Festival El Malpensante, vine con una idea completamente distinta a la ciudad que me encontré. Esperaba un lugar hostil y me encontré con una Bogotá que me encanta”, comentó la periodista argentina. Siempre hay un motivo para “volver a casa”, como ella dice cuando viene a Colombia, no lo desaprovecha para disfrutar de la ciudad, de su olor, su humanidad y sobre todo el poder caminarla. Ya son más de 15 años en el mundo del periodismo, desde que llegó a uno de los diarios dirigidos por Jorge Lanata en Buenos Aires, con las ganas de que le publicaran un cuento, y le vieron tanto talento que la contrataron como periodista, aunque jamás había tenido experiencia en dicha profesión. Se encuentra de nuevo en Colombia para presentar esta primera recopilación de sus crónicas y siempre reflexionando sobre el oficio del periodismo.

De selección

- ¿Cómo fue la labor de seleccionar las crónicas que debían estar en Frutos Extraños? Uno va realizando una preselección en medio de la escritura, vas teniendo unas crónicas que sientes que pueden llegar a estar en una antología, si se llega a tener la oportunidad de hacerla. Pero una antología para mí no era una simple reunión de texto que a mí o al editor le agradaran. Siempre sentí que debía tener un ritmo interno propio y una lógica. Si las crónicas tienen su atmósfera, sus altas y sus bajas, la reunión de estas debía ser fiel a este tipo de desarrollos. - ¿Cuáles son las principales características de las crónicas de Leila Guerriero? Creo que el humor es una de las más evidentes características de mi escritura. Pero en esta antología se encuentran crónicas viejitas, pese a la vergüenza que me produce publicarlas porque siento que ya no escribo así, pero a la vez me parecía interesante presentar la evolución de una narrativa periodística. - ¿Cómo siente que ha cambiado su narrativa? Yo antes era mucho más barroca y florida. Mis textos eran como habitaciones inglesas llenas de empapelados, con muchos muebles y llenas, llenas de muchos detalles. Ahora, en el último tiempo siento mi prosa más seca. No digo que sea peor o mejor, simplemente sí puedo ver que estoy escribiendo de otra manera. - Entre tantas crónicas, ¿fue difícil escoger unas y dejar otras de lado? Yo soy muy organizada con mis archivos, entonces desde un prinwww.elnuevodia.com.co>Léalo.

cipio tenía claro que había algunas crónicas que tenían que estar en la antología, como es el caso de un gigante de más de dos metros que tiene una vida normal, también el llamado Rey de la Carne o los antropólogos forenses. Hay otras que sientes que son buenas pero tienes que pensar si pueden ser de interés más allá de la Argentina, como la historia de la madre que mata a su hijo minutos después de parirlo. Con todo esto, propuse más de 50 texto a los editores de Alfaguara para llegar a un consenso, publicar las que yo estaba segura de publicar y luego tener una mirada crítica por aquellas de las cuales dudaba. En tu propio trabajo no puedes tener una mirada objetiva, así que necesitas una mirada externa que te dé nuevas luces sobre tu trabajo.

Todo sobre periodismo

- Además de las crónicas incluyó un capítulo con sus reflexiones sobre periodismo. Siempre, desde el principio estuvo claro que incluiríamos los textos sobre periodismo como un capítulo aparte. La idea del libro se gestó en tres partes, empezando por las crónicas y perfiles, siguiendo por los pequeños ensayos y terminar con los textos sobre periodismo. Es una estructura relativamente fácil de hacer porque yo, periodísticamente hablando, no me muevo por muchos carriles, me dedico a la crónica y uno que otro artículo diferente, pero no hago columnas de opinión y ese tipo de cosas. - ¿Qué significó para Leila hacer este repaso por su carrera periodística? Es muy interesante porque es mirar tus aciertos y errores, darte cuenta que utilizabas muchos adjetivos y ahora eres más concreta en presentar las ideas. Me di cuenta que me gusta la incomodidad a la hora de emprender la escritura de un texto. Siempre está el fantasma de auto plagiarse o caer en formulitas para hacer las cosas. Veo que siempre tomé distancia con ello y tratar de nunca ser la misma a la hora de escribir. - ¿Por qué creé que hay menos crónicas en los medios masivos de comunicación? Es cierto que la crónica cada vez se concentra más en ciertas publicaciones como revistas y magazines dominicales. Pero tampoco creo que sea culpa de los medios. Creo que hay mucho cronista que se queda con una fórmula de trabajo y no salen de ella, lo cual para mí sería demasiado aburrido. - ¿Ha pensado en escribir ficción? Yo escribía ficción cuando era chiquita, pero cuando llegué al periodismo no volví a sentir la necesidad de volver a la ficción. La realidad es una materia prima súper interesante y si permaneces allí lo suficiente te regala cosas maravillosas. Siempre me hace gracia que la gente se me acerque y me diga que les gusta mi trabajo pero que debería escribir ficción, como si mi escritura en el periodismo fuera una especie de desperdicio. Es como las mujeres hermosas, divinas que nunca pensaron en ser modelos, que desean ser biólogas y a todo el mundo le parece un desperdicio que esa mina no aparezca en bikini en la tapa de una revista. La mirada de desconcierto cuando la gente piensa que escribir periodismo es un escalón para la gran ficción, cuando la verdad no lo veo así. Lo curioso es que leo más ficción que periodismo, pero de ahí a tener ganas de escribir cuento o novela hay mucha distancia. No encuentro placer en inventarme una historia, me encanta que las cosas sucedan para luego contarlas tal como sucedieron.

Las crónicas de Leila Guerriero se publican en diferentes medios de comunicación de Iberoamérica.


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EL CUENTO

Fotos de la tía Por Andrea Romero*

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> POESÍA

Luis Cernuda

Poeta español Orillas del amor

Una vez en casa de mi madre, hablando sobre fantasmas, me contó una curiosa historia sobre una tía suya. Su tía era una mujer rara, solitaria y muy huraña, nadie quería saber de ella y ella de nadie, ni tan siquiera de su familia. Vivía en un pueblecito de Castilla, con muy pocos habitantes, en una casita de piedra, bastante apartada del resto. Sólo salía para comprar lo necesario. Se llamaba Claudia, pero en el pueblo se la llamaba la Loca. Una vez la vieron bajar corriendo por el sendero que llegaba a su casa, desmejoradísima y con los ojos desorbitados, chillando que estaban ocupando su casa y que a ella de allí no la iban a echar. La gente del pueblo no hacía más que hablar de lo mal que estaba, que estaba para que la encerrasen. La abuela de mi madre estaba desesperada por lo que le ocurría a su hija y de lo que se hablaba en el pueblo. Los intentos que hacía por hablar con ella, eran vanos. A la tía de mi madre, en la soledad de su retiro, le dio por fotografiar sus habitaciones. Tenía una rara obsesión por plasmar en papel todas las partes de su casa. Tengo que decir que su gusto por la fotografía venía de su padre, fotógrafo de profesión. Ella sabía todo lo que tenía que saber de fotografía, como revelados, tipos de papel etc. Y disponía de todo lo necesario para su elaboración. Su padre la enseñó a saber del oficio, y cuando él murió, todo el material pasó a pertenecerle, ya que ninguno de sus otros dos hermanos tenía el menor interés. Su casa disponía de un gran salón con cocina y un largo pasillo con cuatro habitaciones y dos cuartos de baño. Fotografiaba las habitaciones desde diferentes perspectivas. Un día se dispuso a fotografiar una de las habitaciones que quedaba al fondo del pasillo, con una luz media. La puerta estaba entornada y sólo asomaba una parte del armario. Un armario de color haya y un barnizado que lo hacía brillar casi como un espejo. El revelado de las fotos le mostró algo que se reflejaba en el armario. Esto sería la causa de sus últimos días en el pueblo. En esos días, se repetían las bajadas de la tía al pueblo como una loca y vociferando. “Están en mi casa”, “No me van a echar ”. La tía veía en las fotos caras reflejadas en el armario. Cada día veía más caras y todas distintas, siempre en el mismo sitio. Caras que mostraban piedad, otras tristeza, maldad, angustia, dolor, horror. Esto a la tía le empezó a obsesionar y la aterrorizaba, no se atrevía a pasar del salón y se instaló allí, dejando a las caras toda la parte del pasillo con sus correspondientes habitaciones. No comía ni dormía, vigilaba su territorio como un perro guardián. En el pueblo ya no la veían, y su madre no hacía más que lamentarse de que era muy mayor y no tenía fuerza para ayudarla. Un día empezó arder la casa de la tía. Le había prendido fuego a la vez que gritaba: “Es mía… míaaaaa” Ese día la encerraron en un manicomio, la tía estaba ida. Ella le contó todo a su madre en una de las pocas visitas que aceptaba recibir. *Escritora española

Como una vela sobre el mar resume ese azulado afán que se levanta hasta las estrellas futuras, hecho escala de olas por donde pies divinos descienden al abismo, también tu forma misma, ángel, demonio, sueño de un amor soñado, resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba hasta las nubes sus olas melancólicas. Sintiendo todavía los pulsos de ese afán, yo, el más enamorado, en las orillas del amor, sin que una luz me vea definitivamente muerto o vivo, contemplo sus olas y quisiera anegarme, deseando perdidamente descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma, hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto. Orillas del Duero Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. Girando en torno a la torre y al caserón solitario, ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. Es una tibia mañana. El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana. Pasados los verdes pinos, casi azules, primavera se ve brotar en los finos chopos de la carretera y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. El campo parece, más que joven, adolescente. Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, y mística primavera! ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, espuma de la montaña ante la azul lejanía, sol del día, claro día! ¡Hermosa tierra de España!

Obras del pintor colombiano, fallecido en París, Darío Morales www.elnuevodia.com.co>Léalo.


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El País de la Canela Por Javier Fernández de Castro*

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a segunda entrega de la vasta trilogía que el colombiano William Ospina está dedicando a la conquista de Perú y el descubrimiento del Amazonas llega avalada por la obtención del premio de novela Rómulo Gallegos correspondiente a 2009. La Conquista de América fue una hazaña desmesurada, cruel y sanguinaria hasta límites inverosímiles, pero también asombrosa. Por lo tanto no es de extrañar que el relato de unos pocos episodios le den al autor para llenar tres gruesos volúmenes. A pesar de lo cual la acumulación de información es tan ingente que, en ocasiones, para no abrumar en demasía al lector , el autor se ve obligado a caer en un cierto esquematismo. El primer volumen se llamaba Ursúa en honor del expedicionario navarro que supuestamente debía hacerse con el dominio del Amazonas en nombre de la Corona española. Este segundo volumen se llama El País de la Canela porque era así como se conocía la zona peruana del Alto Amazonas y cuya exploración por parte de Gonzalo Pizarro y Orellana permitió que éste navegase por vez primera a todo lo largo de un fabuloso río hoy conocido como el Amazonas. Es de suponer que en el tercer volumen, La serpiente sin ojos, regresará al principio para culminar el relato de aquella desgraciada expedición iniciada por Ursúa y terminada a su manera por Lope de Aguirre, también conocido como el Loco o el Traidor. El relato de todo ello corre a cargo de un narrador, posiblemente hijo de un moro converso y una amerindia al que su padre dejó por toda fortuna una mentira piadosa, pues para asegurarse de que no correría la suerte de los mestizos en América hizo creer a todos que la madre fue española y cristiana. Pero advierto desde ya que eso de que "el relato corre a cargo de un narrador" no es un eufemismo sino una férrea decisión estilística que condiciona

decisivamente la fabulación. Porque se trata de un narrador omnipresente, indesmayable y único, que ha tomado la palabra en la primera línea del tomo primero y que posiblemente no la suelte hasta finalizar el tono tercero. Él dice, conjetura, juzga, recuerda y se encarga de dar voz a todos los demás personajes. No hay diálogos. Ni cambios de puntos de vista. Ni tampoco cualquier otro de los muchos recursos que los novelistas han inventado en nombre de la amenidad, la pluralidad y hasta la contradicción en lo fabulado. Conste, sin embargo, que esto no es tanto una crítica como una descripción de lo que el lector va a encontrar. La decisión estilística es tan férrea que no cabe otra sino entregarse incondicionalmente a lo que el narrador tiene que contar. Y que no es poco. Al contrario. Es como un volcán de acontecimientos alucinados y alucinantes, encadenados por una suerte de fatalidad que es lo más parecido a un despeñadero socavado por el delirio, la avaricia y una crueldad exacerbada por un valor y una capacidad de sufrimiento sólo comparable a la capacidad de provocar sufrimiento en los demás. Pero hay una circunstancia narrativamente perversa que viene a introducir una dimensión inesperada. Al lector que no esté muy versado en la historia de la conquista de América le basta navegar un poco por Internet para quedar sucintamente informado de quienes fueron Pizarro, Ursúa, Orellana, López de Aguirre y sus respectivas hazañas y tropelías. Con lo cual, si el lector quedaba al principio un poco inerme ante la omnipotencia de la voz narradora, una vez lograda la información necesaria recupera sin saberlo la condición del niño que escucha un cuento. Pues como bien sabe todo aquel que haya contado cuentos a niños, a estos no les preocupan

en absoluto la moral, la verosimilitud o la justicia de lo que se les cuenta. Lo único que de verdad quieren es saber cómo acaba el cuento, pues a partir de ahí ya no deben ocuparse de nada más salvo disfrutar de la narración. Lo cual en este caso es más necesario porque el autor está tratando de reproducir un larguísimo cuento que un personaje (el supuesto mestizo) le cuenta a otro (el infeliz Ursúa) y el narrador muchas veces se deja llevar por la pasión y no siempre respeta el orden cronológico ni la sucesión lógica de los sucesos. Pero quien acepte esta regla de juego tendrá su recompensa porque, como ya he dicho, la historia es alucinante y alucinada y el lenguaje narrativo es de una gran calidad y potencia evocadora. Además, el autor parece haber llevado a cabo una larga labor de documentación y ello es algo que enriquece y dignifica un texto, poniéndolo muy lejos del mero ajuste de cuentas histórico. *Escritor, periodista y crítico literario español.

DIRECTOR: Antonio Melo Salazar JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales PERIODISTA: Sandra Lombana COLABORACIÓN: Luz Ángela Castaño González COORDINADOR: Benhur Sánchez Suárez, Redacción cultural EL NUEVO DÍA, DIRECTOR GRÁFICO: Ernesto Lombana, ASISTENTE: Ingrith Johanna Buitrago Castañeda, FOTOGRAFÍA: Obras del pintor colombiano, fallecido en París, Darío Morales, Fotos suministradas / EL NUEVO DÍA, Fotos Luis Eduardo Noriega-Colprensa. Carrera 6 No. 12-09 Tels. 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8. www.elnuevodia.com.co>Léalo.

Facetas Julio 26  

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