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IBAGUÉ, MAYO 23 DE 2010

FA CE

TAS CULTURA AL DÍA Literatura

El poeta Jaime Tello Nelson Romero Guzmán Deporte

Aeromodelismo Más que una práctica, una pasión Arquitectura

Cúpula geodésica Contra el calentamiento global


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IBAGUÉ, MAYO 23 DE 2010

Memoria y presencia del poeta Jaime Tello Editó la revista Zodíaco (Caracas). Con el apoyo del Ministerio de Cultura, la obra de Tello está siendo difundida en Ibagué a través de charlas y talleres en diferentes instituciones culturales y educativas; la revista Tiempo de Palabra igual realizará un monográfico sobre Tello, con una muestra representativa del autor espinaluno, gracias al Programa Nacional de Concertación 2010 de Ministerio de Cultura.

Nelson Romero Guzmán*

J

aime Tello nació en Espinal, Tolima, en 1918, y murió en Bogotá en 1996. Como poeta es autor del libro Geometría del espacio (Bogotá, 1951). Reconocido traductor de T.S. Eliot, lo fue también de poetas franceses, brasileros y japoneses. Fruto de esa labor son sus libros Jaikais de Basho y sus discípulos (1941), Cien años de poesía norteamericana (1965) y Cuatro siglos de poesía brasileña (1986). Estos valiosos aportes, más el ejercicio de la crítica literaria y el ensayo, preconizó el grupo de Mito, cuyos integrantes le dieron aire de modernidad a la literatura colombiana a través de la revista “Mito”, liderada por el poeta Jorge Gaitán Durán, la que se editó entre 1955 y 1962. En los años 40 y 50, Tello intentaba romper con el letargo de la poesía colombiana, introduciendo en los periódicos y revistas bogotanas como “Sábado” y “Bolívar”, la noción moderna de la poesía y del arte, el conocimiento de la obra de Eliot, Stephen Spender, Edgar Lee Masters o Emily Dickinson a través de sus comentarios críticos y traducciones. Por el lado de la literatura latinoamericana, en Londres tuvo amistad con José Gorostiza, de quien escribió un ajustado comentario de su reciente libro Muerte sin fin; igual se ocupó de Villarrutia y del primer libro de Maruja Viera. Tello dejó lúcidos ensayos sobre la literatura y el cine, la literatura y la música, entre otros motivos literarios y humanísticos que lo inquietaron.

Estudios, monografías y ensayos

Jaikais de Basho y sus discípulos (1941); El hombre y el paisaje colombiano (1959); Cerámicas venezolanas (1962); Un experimento joyceano (1964); 25 pintores de Venezuela (1965); La vida de Alexander Alexander escrita por él mismo (1978); Julio Pacheco Rivas: memoria de espejos= Amemory of mirrors (1989). La obra de Tello resulta significativa en la literatura colombiana, pero paradójicamente desconocida en el Tolima. En los años 40 y 50 Tello se destacó como ensayista, contribuyendo al conocimiento de autores que hoy resultan canónicos en la poesía latinoamericana como el mismo José Gorostiza y Villarrutia; sus traducciones de T. S. Eliot fueron editadas en la reconocida colección Visor de España. También fue un traductor enamorado de Emily Dickinson. “Geometría del Espacio” (Ediciones Espiral, Bogotá, 1951), es la obra más representativa de un poeta que supo asimilar en el lenguaje las tendencias novísimas de

la vanguardia europea y latinoamericana, del surrealismo y el futurismo principalmente. En su obra se reconoce su formación intelectual, pues conoció en lengua original la obra de los poetas ingleses que tradujo, igual los poetas brasileros, así como el pensamiento oriental a través del jaikú que vertió al español con plena exquisitez. El verso largo en Tello, los elementos de la vida moderna trasfigurados desde la visión poética del creador habitante de las grandes ciudades, nos llegan con frescura. Con la metáfora de las manos impregnó su poesía de extrañas imágenes, llenas de sorpresa e ironía, no exentas de una crítica soterrada, propia

del inconformismo, pero sin descuidar al poeta que supo ser. Vivió en Londres entre 1945 a 1947; luego en Norteamérica hasta 1948. Pasó una temporada en París. Entre 1949 y 1955 realizó una serie de charlas sobre poesía norteamericana en la Radiodifusora Nacional de Colombia; fue profesor de Literatura Norteamericana en la Universidad Nacional de Colombia y en la Central de Venezuela. Se radicó en Caracas desde 1971. Estudió Derecho y Ciencias Económicas, en la Universidad Javeriana, y Música en el Conservatorio Nacional de Bogotá. Fue profesor de la UCV y colaborador de la prensa venezolana.

Obra compilatoria

Stephen Spender Eight Poemas (edición bilingüe, 1962); 100 años de poesía norteamericana (1965); Poetas norteamericanos traducidos por poetas venezolanos (1976); Como crece la sombra: antología bolivariana de escritores y artistas colombianos (1980); Contemporary Venezuelan Poetry (1983); Cuatro siglos de poesía brasileña (1983); Los poetas a Bolívar (1983); Cortejo (1987).

Obra poética

Geometría del espacio (1951); Homenaje a Juan Ramón (1965); Geometría del espacio y otros poemas (1971); Concreciones (1988). *Escritor colombiano


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Palabra del día Abracadabra Esta palabra cabalística apareció hacia el siglo II de nuestra era, inscrita en amuletos, y se creía que poseía ciertas cualidades mágicas. El nombre se tomó de la palabra griega abraxas, que designaba un amuleto en el cual el término latino abracadabra aparecía 11 veces, cada vez con una letra menos hasta terminar con una a. El uso de estos amuletos era común en la secta dualista de los gnósticos creían en un dios y un demonio igualmente poderosos-, que pensaban que la salvación podía ser obtenida mediante el conocimiento esotérico, al que llamaban gnosis. Esta secta fue fundada en el siglo II por Basílides, un profesor de

la Universidad de Alejandría, quien postulaba la existencia de Abraxas, un ser que él vinculaba al culto del sol. A las siete letras griegas de abraxas se les atribuían números, cuya suma arrojaba un total de 365, la cantidad de días que la Tierra tarda en recorrer su órbita. Esta etimología de abracadabra es la que suscribe la Real Academia Española en su Diccionario. Sin embargo, no debe desdeñarse la opinión de etimólogos ingleses que señalan que el vocablo latino se puede haber originado en la expresión aramea abhadda kedabrah, que significa ‘desintégrate (un mal o una enfermedad) como esta palabra’.

Poesía Víctor Redondo Poeta argentino

La destrucción de la realidad

porque el mundo los sobrepasa en inteligencia, veut dire: la Tierra piensa.)

Como operación delicada que es, los poetas comienzan a roer la realidad con tal delicadeza e inocencia que nadie, juraría, creería que eso es lo que sucede. Se desmontan los mecanismos del pensamiento. La orfebrería mental se desvanece. La realidad se aleja del corazón. Desaparece el placer. (Otra manera de verlo: el mundo se aleja de los hombres

Se destruye la tapa de lo razonable: el cerebro estalla. Entonces la vuelta de tuerca, el golpe de efecto, retroceso para la ironía: se ha ido, se ha ido, repite la voz: se ha ido un hombre viejo que al enfrentar su vejez decidió arrancar de la muerte un argumento: la revelación de un misterio: ver lo que no existe.

Obras del artista tolimense Carlos Penagos.

El cuento

El Niño Daniel

Andrés Elías Flórez Brum*

Este es el niño. El niño Daniel. Desde muy pequeño se notó que estaba predestinado para hacer el bien. Nació atlético, bien formado. Aunque su belleza fuera un tanto física, también le sobraban atributos y cualidades espirituales. Desde los dos años aprendió a montar en bicicleta. Y desde el año nadaba y subía escaleras con facilidad. Además, su corazón era una fiesta de bondad y amor por los otros. La primera, la primera acción heroica fue cuando vio un perro que se había quedado varado en un montículo sin poder lanzarse a nadar en la alborotada corriente de un desbordado

río. Nadó sin tregua y sin descanso hasta donde estaba el perro aullando y regresó con él pegado a sus espaldas. Luego la acción heroica fue con un gato. Después del terremoto, el pobre gato maullaba en la franja de tejado de una casa que había quedado en pie. Sin saberse cómo, Daniel armó un andamio o improvisó una escalera y bajó con el gato sobre su cabeza. En la tercera acción, que nada tiene que ver con el Antiguo Testamento, se le oyó decir dos veces, “¡la niña, la niña!”. Vio la rata que estaba ya a centímetros de meter la cabeza en pos del pedazo de queso de la trampa. La trampa se encontraba sobre la baldosa, justo al lado de la tapa del horno de la estufa. La rata salió de su escondite --acaso madriguera-- y se acercó presurosa tras el olor del queso. No se sabe, entonces, si tomó con celeridad en sus manos la rata o la porción de queso de la trampa. Aunque no lo sabemos, sí se escuchó de lejos la detonación. *Escritor colombiano


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Aeromodelismo en la Capital Musical

Para pilotear un avión no es necesario ser una experto con miles de millas acumuladas, o tener unos muchos millones de pesos para poder comprar una avioneta. Para pilotear un avión en Ibagué sólo hace falta tener pasión y un control remoto. El aeromodelismo es una práctica capaz de reunir diferentes disciplinas como la aerodinámica, la electrónica y la aeronáutica. En la Capital Musical, los integrantes del Club de Aeromodelismo R/C Pijaos han comprendido las implicaciones de un deporte que hasta el momento no ha tenido la difusión necesaria para reunir a todos los interesados. “Desde 1995 Don Luis Eduardo Acosta tiene aeromo- delos. Él inicio sin nadie que lo orientara, tal vez guiado por algo que tiene en la sangre y es no dejarse derrotar por las pequeñas adversidades e intentarlo nuevamente. Jun-

to con su hijo Carlos aprendieron a los golpes y esos golpes los entusiasmaban a seguir una pasión que ha perdurado por varios años”, comentó Ricardo Bermúdez, uno de los fundadores del Club R/C Pijaos. Este deporte, según lo explican varios integrantes del Club, permite pilotear aviones a escala, que en algunos casos son construidos por sus propietarios, en los que se aplican todas las leyes de aerodinámica que rigen el vuelo de los aviones en los que están inspirados. “Aunque no está catalogado como extremo, si despierta en los pilotos o radiocontroladores diversas sensaciones que incluyen el circular de adrenalina, temor, alegría y, como en mi caso, la libertad, sí, la libertad de imaginar que yo soy el arriesgado piloto que va controlando esta máquina cumpliendo una misión por una parte y una de las grandes frustraciones del hombre por otra: el sueño se volar”, agregó Bermúdez.

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Actualmente, cerca de 18 personas hacen parte del Club que se reúne todos los fines de semana, para practicar e intercambiar conocimientos; así mismo, se divierten mientras ven a sus pequeños aviones surcar el cielo como verdaderas máquinas de vuelo. Para ello los pilotos toman una serie de precauciones, pues como todo deporte tiene una reglamentación, inicialmente comprueban el centro de gravedad, que es el punto en el que el avión tiene equilibrio, eso se efectúa con el avión posicionado horizontalmente en el suelo. Posteriormente, se revisa el nivel de carga tanto de las baterías como el del receptor, así como se verifica toda la estructura del aeromodelo y de las conexiones del motor. De otro lado, se revisan las frecuencias de cada uno de los equipos de radiocontrol y la pista en


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busca de obstáculos que impidan un buen despegue o aterrizaje. Una vez se lleva a cabo la parte preliminar al vuelo, se toma la velocidad del viento y la dirección, el avión está listo para despegar y sobrevolar la pista de vuelo, que puede llegar a ser hasta de un kilómetro a la redonda de donde se encuentra parado el radiocontrolador. “La pista en la que volamos está ubicada a tan solo 10 minutos a las afueras de la ciudad, por la carretera

Picaleña, vía Bogotá, el acceso vehicular es por detrás del Grupo Concalidad, frente al Molino Roa. Gracias a la amabilidad del señor Enrique Arbeláez y su familia podemos disfrutar, en sus terrenos cada fin de semana en las tardes, de un rato de esparcimiento al aire libre junto con nuestras familias”, comentó Ricardo, quien usualmente asiste con su hijo. Dentro del grupo que conforma el Club R/C Pijaos se pueden encontrar réplicas de aviones reales como el

Piper Cub J3, el Cessna 182 o el Piper Pawne, que es utilizado para fumigación. De igual forma, el Corsario, que es una réplica de un avión de la segunda guerra mundial, así como los espectaculares aviones biplanos y los aviones entrenadores que ayudan a capacitar a los nuevos pilotos del aeromodelismo sin riesgo de arruinar un avión en el que se han invertido tiempo y dinero. “En este momento el Aeroclub R/C Pijaos está en la consecución de la personería jurídica y por ende existen unos estatutos y un reglamento interno. Tenemos una Junta Directiva creada hace poco y con muy buenos deseos de incrementar nuestros integrantes, también estamos buscando la ubicación fija de las oficinas del Club, pues en este momento realizamos las reuniones mensuales en los hogares de los integrantes de la Junta Directiva”, afirmó Ricardo Bermúdez.


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La actriz Flora Martínez como Rosario Tijeras.

La peligrosa Rosario

Con-Fabulación, periódico virtual

L

a mafia y el hampa sicarial continúan desplegando una estelaridad equívoca, un protagonismo repelente y abyecto, en los canales de televisión colombianos dedicados, según postulan sus voceros, a denunciar los trágicos finales de los malos muchachos, pero no sin antes haberse regodeado y lucrado durante meses enteros retratando sus vidas, a veces cómodas, con frecuencia tempestuosas en el origen, pero siempre “singulares”, llamativas y lujuriosas. ¿Y qué importa una mala muerte frente a una gran vida? Tal es la respuesta que, seguramente, escucharíamos en las barriadas de las grandes ciudades o en las mansiones guachafas de los gerentes de producción de nieve, vapuleados

los unos por una cotidianeidad cruel sin mucha opción, y obnubilados los otros por la realidad gozosa de sus inverosímiles finanzas. Es increíble que sigan apareciendo series y melodramas con esta miserable temática, y que los modismos, las ocurrencias, las reacciones y, en suma, la patología temible del lumpen, se encuentre de moda y sea parte fundamental del espíritu social y referente y arquetipo teatral de muchos actores, especialmente los más juveniles, improvisados y mediocres; también asombra y preocupa que este recurso inescrupuloso sea bocatto di cardinale para muchos creativos, realizadores y libretistas. Aquí ya lo habíamos dicho: eso se llama traficar narcotráfico. Y no es que posemos de preceptos moralistas. El problema es de la hondura con que se afronte el problema del mal

como lo demuestran Bataille, Pasolini y Sade. Un caso digno de estudio es el de Rosario Tijeras. Nacida de la imaginación del escritor antioqueño Jorge Franco, esta pequeña novela pasó de la timidez y la discreción de sus primeras ediciones a la estrepitosa fama y el boato que le dona el cinematógrafo a las obras literarias, metamorfosis ambigua que seguramente es muy difícil rechazar, y por la que han pasado, casi siempre para su infortunio, Cervantes, Kafka, Kundera, Sthendal, Proust, Fitzgerald y hasta el temperamental, hereje y obsceno James Joyce. Una crítica a favor del libro en el periódico El Tiempo, escrita por el gurú de las columnas populares, Enrique Santos Calderón, la puso en la mira de los perseguidores de novedades literarias, recién vio la luz a mediados del año

1999. Hasta ahí la cosa era normal, pero después arribó la adaptación al cine, protagonizada por la eclipsante y sugestiva Flora Martínez, y entonces la sicaria mordaz y oportunista escapó del reino de la tinta al del celuloide con pasos triunfales. Sin embargo, ni Flora Martínez pudo esconder la pobreza de esta trama, por lo menos en su adaptación fílmica: muestrario -o bestiario- de Neorrealismo cursi e impostado, un híbrido de Corín Tellado y Dashiel Hammett, una simbiosis de Vittorio de Sica y Fernando Gaitán, de Amores perros y Cuando las colegialas crecen. Y si se tiene en cuenta de que el modelo representado por esta heroína no es muy ejemplar que digamos, el trasfondo del asunto se complica. Habitamos un universo filtrado hasta el tuétano por la

corrupción y la más cruenta violencia, en el que existe hace tiempo un Olimpo erigido a los mitos y las iconografías Camp de la mafia, y alimentar esta tempestuosa hoguera no parece una idea muy benéfica, sino un eslabón más del gran negocio, otro de sus tentáculos mortíferos. Hace poco, en un colegio de Medellín, una chica de apenas 14 años fue sorprendida con un expresivo revólver entre su maletín: la vida copia el mal arte y la mala literatura, y ya en los barrios subnormales empiezan a aparecer los remedos de Rosario Tijeras. Tal vez fue el gran maestro del guión Jean-Claude Carriere, el escritor de cabecera de Don Luis Buñuel, quien dijo que, cuando una novela o una obra de ficción es adaptada rápidamente al cine o la televisión esta es una gran noticia para los cinematografistas y una pésima noticia para el escritor del artificio. Pues bien, aunque el dinero que debe haber recibido por las adaptaciones de su novela no debe ser pírrico, no sabemos qué tan contento se encuentre el autor de Rosario Tijeras. El cine y la televisión le han arrancado de las manos a su primogénita, la han deformado, violado y ultrajado hasta el cansancio, convirtiéndola en un producto de consumo y en una heroína barata que le presta un flaco servicio al universo de la imaginación. Digámoslo sinceramente: Rosario Tijeras es el personaje más detestable, repelente y equívoco de la historia de la literatura colombiana... O por lo menos del cine. * Editorial, mayo 2010.


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Una exposición sobre el Tolima prehispánico para el país

Ángel Hernández Esquivel*

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a historia particular de esta exposición en el Banco de la República se remonta, precisamente, a la inauguración de la sala de exposiciones en el edificio del Banco, en el año 2007. En ese entonces planteamos la idea de producir una exposición que les permitiera a los actuales habitantes del Tolima entrar en contacto con las piezas arqueológicas de la región que hacen parte del Museo del Oro, y compartimos la iniciativa con las autoridades del Museo. La idea fue acogida con entusiasmo por la Subgerencia Cultural y las directivas del Museo, y recibió un nuevo impulso cuando en el Banco nos percatamos de que se trataba, en rigor, de una ilusión espontáneamente compartida con el personal científico del Museo Antropológico de la Universidad del Tolima. Así, Roberto Lleras lideró la planeación y puesta en marcha del proyecto desde la Subdirección Técnica del Museo del Oro, trabajando hombro a hombro desde el principio con el Grupo de Investigación en Arqueología y Patrimonio Regional, Grapa, del Museo Antropológico de la Universidad del Tolima, cuyos

integrantes desempeñaron un papel central en la producción de la exposición y del catálogo. Así nació y se desarrolló la exposición El Tolima Milenario, un viaje a la diversidad, en la que presentamos el resultado de un poco más de medio siglo de investigación arqueológica en el Departamento y una selección de 137 piezas de orfebrería, cerámica, piedra y hueso, pertenecientes a las colecciones del Museo del Oro y del Museo Antropológico de la Universidad del Tolima. En la exposición presentamos varias piezas de orfebrería pertenecientes a la colección del Museo del Oro, cuyos atributos formales las hacen representativas de lo que José Pérez de Barradas denominó en la década de 1950 “estilo Tolima”. Buena parte de las piezas de este estilo fue adquirida durante la década de 1940, y procede del valle del Magdalena tolimense, principalmente de la cuenca del río Saldaña, en inmediaciones de las localidades de Ataco, Ortega, Coyaima, Chaparral, Rioblanco y Campohermoso. Sin embargo, las piezas del estilo Tolima que conforman la colección del Museo provienen también de otros lugares ubicados dentro y fuera de los límites del actual departamento del Tolima. Algunas de las localidades asociadas al hallazgo de las piezas son Líbano, Venadillo, Ibagué y Guamo, en el norte, centro y sur del Tolima, pero también se han reportado hallazgos en los municipios de Viotá, Garzón, Íquira, Armenia, Calarcá, Belalcázar y Manizales, en los departamento de Cundinamarca, Huila, Quindío, Risaralda y Caldas. La variedad de diseños que presentan las piezas de la orfebrería de estilo Tolima es inmensa, pero dentro de ellas se destacan los pectorales que esquematizan la figura humana mediante ángulos rectos y miembros en escuadra, cuya armonía geométrica invita al goce estético del observador contemporáneo.

Son comunes también los pectorales con cabeza antropomorfa y terminaciones en forma de ancla que evocan colas de felino, los pendientes y pectorales con forma de murciélago esquematizado, y los colgantes y collares de cuentas planas, elaborados con figuras antropomorfas y zoomorfas (con representación de insectos, aves, peces o lagartos), generalmente lizas y sumamente esquemáticas. En esta muestra presentamos algunas de estas piezas, con el orgullo de sabernos herederos y depositarios de la herencia material de las comunidades que nos precedieron como habitantes del territorio que hoy llamamos Tolima. Hemos querido presentar las piezas de orfebrería; sin embargo, contextualizadas como apenas una parte de la cultura material de estos pueblos hoy desaparecidos, tomando distancia de la “fiebre de El Dorado” que oscureció la comprensión de los conquistadores europeos y sigue presente en muchas representaciones estereotípicas de nuestro pasado prehispánico. Esa contextualización, sin la cual nos enfrentaríamos a las espléndidas obras de orfebrería prehispánica del estilo Tolima como a testigos mudos de nuestro pasado ancestral, no sería posible sin la juiciosa investigación desarrollada por

los equipos científicos del Museo del Oro del Banco de la República y el Museo Antropológico de la Universidad del Tolima, que han encontrado en dichas instituciones espacios privilegiados para el desarrollo de sus investigaciones. Queremos hacer un reconocimiento especial a los doctores Clara Isabel Botero Cuervo y Roberto Lleras, directora y subdirector técnico del Museo del Oro del Banco de la República, y a los doctores Jesús Ramón Rivera Bulla y Héctor Villarraga Sarmiento, rector y vicerrector académico de la Universidad del Tolima, por su apoyo decidido e indeclinable para la producción de esta exposición, producto de un trabajo interinstitucional continuo de casi tres años. Así mismo, nuestro agradecimiento al doctor Guillermo Espinosa Reyes, presidente de la Cámara de Comercio de Ibagué, por su colaboración para la producción del presente catálogo que preserva la memoria de este esfuerzo. *Gerente del Banco de la República, Sucursal Ibagué (Fragmentos tomados del Catálogo)


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La cúpula geodésica: ¿solución al cambio climático? Biósfera de Montreal

Alfonso Carrero Herrán Arquitecto S.C.A.

La ciudad de Houston, Texas, es la cuarta más grande de EE.UU.; su posición geográfica la hace vulnerable a las inclemencias del tiempo: huracanes, tornados, maremotos, períodos prolongados de calor, que la afectan periódicamente. Estos fenómenos son originados en los desarreglos que por la acción del hombre han transformado el globo terráqueo y cuya manifestación palpable es el “cambio climático”. Para proteger esta urbe de los agentes atmosféricos y regular su clima, se ha propuesto un proyecto ambicioso y futurista denominado: “El domo de Houston” que no es más que la aplicación en gran escala de la cúpula geodésica, CG, del inventor americano Richard Buckminster Fuller. Una CG es parte de una esfera geodésica: un poliedro, cuerpo geométrico de muchas caras, generado a partir del icosaedro, sólido limitado por 20 caras Domo de Houston, Texas

iguales; o un dodecaedro, sólido de 12 caras; aunque puede originarse igualmente a partir de cualquiera de los sólidos platónicos (cubo, esfera, cono, cilindro, pirámide). Las caras de una CG pueden ser triángulos, hexágonos o cualquier otro poliedro. Todos los vértices deben coincidir con la superficie de una esfera o un elipsoide. La CG, a diferencia de las cúpulas tridimensionales, puede experimentar deformación global sin que ninguna de sus barras comprimidas hayan sufrido “pandeo local”. Richard Buckminster Fuller nació en Milton, Massachusetts, en 1895, y murió en 1983; este inventor, de múltiples artefactos, durante toda su vida buscó respuesta a la pregunta: ¿tiene la humanidad la posibilidad de sobrevivir final y exitosamente en el planeta Tierra y si es así cómo? Gastó toda su existencia tratando de absolver este dilema. Escribió 28 libros sobre este experimento e inventó y popularizó los términos: “sinergia” (integración de elementos que da como resultado algo más grande que

la suma de estos), ”nave espacial tierra” y “efermerización”; realizó muchos prototipos para la arquitectura como el “Stockade System Building” para producir viviendas ligeras a prueba de duras condiciones metereológicas e incendios, siendo su realización más conocida, como se ha señalado a través de este escrito, la CG. En 1940 construye la primera del mundo, que podía sostener su propio peso más el de sus alumnos que no creían en la pruebas; medía 4.2 metros de diámetro, armada con tubos de aluminio y una cubierta de vinilo en forma de tetraedro (poliedro de cuatro caras triangulares). Como futurólogo que era, Fuller sostenía que la humanidad dependería “pronto” (1940) de las fuentes de energía renovables como el sol y el viento. Fue un gurú del diseño, la arquitectura, la ingeniería y de las comunidades alternativas como “la drop city” (comunidad de artistas considerados hippies, cuyas viviendas eran CG) Con la CG se pueden conformar grandes espacios arquitectónicos agradables, aprovechando la facilidad constructiva, su economía y su extrema belleza geométrica. Su mayor aplicación se puede considerar en el proyecto del “Domo de Houston”, que pretende cubrir parte del centro de la ciudad en un área de dos millones de m² con una altura de 460 metros y un diámetro de una milla mil 600 metros. El domo deberá proteger el área cubierta de los huracanes especialmente y brindar la regulación del clima. La estructura está constituida por aluminios fabricados en Bremen (Alemania) y será cubierto con un material ligero y traslúcido como es el E.T.F.E.: un polímero de fluorocarbono de alta resistencia, con las características del teflón que no permite adherencias y

deja correr las lluvias libremente; resiste vientos hasta de 290 kilómetros por hora, soporta una temperatura límite de 800 grados centígrados y su peso es 100 veces menor que el del vidrio. La propuesta no sólo ha generado controversia entre la comunidad científica, sino en los mismos ciudadanos; algunos científicos consideran que desde los ángulos de la arquitectura y la ingeniería esto por ahora es una utopía, en contra de quienes creen que sí es posible construirlo pues poseen las bases científicas y gracias a la nanotecnología (manipulación de la materia a escala de átomos y moléculas), se dispondrá de materiales apropiados que permitirán la regulación del cambio climático en la gran ciudad y la salvación de muchas vidas frente a los desastres atmosféricos tan frecuentes en esta zona. Los más optimistas pronostican que una vez probado el inicial domo, una gran cúpula geodésica cubrirá no sólo el centro sino toda la urbe de Houston. Sus habitantes se encuentran expectantes ante esta obra que tiene propósitos reguladores del clima y de protección, pero será necesario evaluar otros efectos como los sicológicos y de comportamiento frente a esta mega obra arquitectónica. Todo esto será posible gracias a la clarividencia de Richard B. Fuller.

Cúpula Geodésica a base de Icosaedros DIRECTOR: Antonio Melo Salazar JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales COORDINADOR: Benhur Sánchez Suárez, Redacción cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Nazly Johanna Pita EDITOR: Billy Edison Zúñiga Valencia DISEÑO: Ingrid Johanna Bustos ILUSTRACIONES: Obras del artista tolimense Carlos Penagos FOTOS: suministradas, Internet/ EL NUEVO DÍA. Carrera 6 No. 12-09 Tels. 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


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