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IBAGUÉ, MARZO 14 DE 2010

FA CE

TAS CULTURA AL DÍA HISTORIAS

Buenos Aires

La ciudad para las mujeres solas CINE

Avatar

Un clásico de cine de ciencia ficción MÚSICA

Chopin

Doscientos años de legado


FACETAS

IBAGUÉ, MARZO 14 DE 2010

Clásico del cine

Avatar:

un clásico del cine de ciencia ficción Antonio Mora Vélez *

A

vatar, del director de cine James Cameron, es la película más taquillera de la historia y estuvo a punto de ganar el Oscar como la mejor producción cinematográfica de este año por las siguientes razones: Primero, porque fusiona, con la mejor y más moderna tecnología, las imágenes de escenarios naturales y actores reales con escenarios y actores producidos con la magia de la animación por computadora. En segundo lugar, porque la producción recupera, mejorado con la tecnología digital de hoy, el formato de 3D (1) que proporciona una mejor fidelidad de la imagen y un realismo que nos hace casi participar como testigos presenciales de la acción que se desarrolla en la pantalla. Y en tercer lugar, porque la trama reviste de una gran actualidad como lo veremos al final de este artículo. En Avatar una gran potencia que ya domina los viajes interestelares, los Estados Unidos, decide desalojar de su hábitat a una raza inteligente que vive en un planeta llamado Pandora, para ocupar su territorio y explorar en él ricos yacimientos de un mineral estratégico y de alto valor comercial. Los aborígenes de Pandora, llamados los Na’vi, viven en sana paz con la naturaleza, a la que veneran y cuidan como su más preciado tesoro cultural. Y no entienden, por ello, por qué se les perturba y por qué unos extraños pretenden desalojarlos de su gran árbol, lugar en el que han forjado su civilización. Para lograr sus propósitos, los terrícolas del Imperio invasor, crean dobles de los altísimos habitantes de Pandora, tres metros de estatura aproximadamente, pero con la mente en blanco para que sean utilizados por seres humanos (2) en labores de

inspección del planeta -que tiene una atmósfera amoniacal irrespirable-- y de indagación de las costumbres y principios religiosos de los na`vis para utilizar dicha información en la estrategia de guerra que han diseñado. Pero ocurre que uno de los hombres escogidos para esta tarea de manejar un cuerpo na’vi, se enamora de una nativa y se pone al frente de la lucha de defensa de los pandorianos, de su territorio y de sus riquezas, razón por la cual al final termina abandonando su cuerpo humano imperfecto, era inválido de sus piernas, y residiendo en el cuerpo na’vi que le fue adjudicado (o sea, en su avatar), y convertido en uno de ellos. Al final de la película no sólo los seres inteligentes de Pandora sino los animales y las plantas toman partido en defensa del planeta y logran desalojar a los invasores que llegaron con el objetivo de apoderarse de sus riquezas naturales. El momento culminante del filme es justamente cuando los animales terrestres y voladores entran en acción y salvan a los nativos de una derrota que se veía venir por la superioridad militar de los invasores. Tal situación es posible porque, según el creador de Avatar, todos los seres vivos de Pandora se comunican entre sí por medio de una red de sensores que semejan los nervios del cerebro humano y bastó un llamado del personaje central de la historia al árbol que transmite los mensajes a la divinidad para que todo el planeta como un solo ser vivo respondiera a la agresión. La ciencia-ficción es un género que permite trasladar la acción a otros escenarios ubicados en planetas y épocas distantes y manejar de ese modo los problemas de mayor ac-

Notas: (1) Digo recupera porque la 3D es vieja. La primera película en tercera dimensión (3D) que yo disfruté, la proyectaron en el cine Don Pepe de Calamar (Bolívar) en el año 1953. (2) Esta idea de la utilización de un cuerpo humano por la mente de

Inventar un mundo es mo­ nopolio exclusivo de los grandes creadores. James Cameron, un incurable adicto a la grandeza, figu­ ra entre estos últimos. Su nueva película, Avatar es el camino más despejado y convincente hacia otro universo que hoy pueda imaginarse. tualidad de La Tierra. Con ese procedimiento llamado extrapolación, los autores de ciencia-ficción podemos hacer crítica social y política sin nombrar a los actores reales del conflicto que inspiran nuestro argumento. Del mismo modo que George Or­well criticó la concentración de dinero y poder en la sociedad de su tiempo, Ray Bradbury criticó toda forma de totalitarismo y Walter Miller Jr señaló la estupidez de la guerra, James Cameron en el cine lo hace ahora con el afán de apoderarse de los recursos energéticos ajenos que caracteriza a la sociedad contemporánea. A nadie escapa que Pandora, el hermoso planeta de Avatar, es Iraq y Afganistán hoy y puede ser Venezuela mañana: objetivos de una gran potencia que desea apoderase de sus fuentes de energía utilizando cualquier pretexto.

otro la toma James Cameron del cuento Call me Joe (Llámame Joe, 1957) del escritor norteamericano de CF, Paul Anderson. En el relato de Anderson un humano entra en el cerebro de un pseudojoviano -también creado artificialmente-- para poder cumplir las tareas de la expedición terrícola en Júpiter. Al final resulta, como en la película de

Pero en Avatar hay algo más, el filme es una oda al triunfo de un pueblo inferior en fuerza militar y tecnología, pero convencido de su derecho y de la justeza de sus ideas, pero sobre todo, compenetrado con su tierra y todas sus formas, con los seres vivos que la pueblan y con los espíritus que la animan. Tal y como ocurrió en Vietnam, en Avatar las tropas de los Estados Unidos de ese futuro hipotético pero seguramente deseado por sus dirigentes, tuvieron que abandonar el planeta, humillados y vencidos, y vigilados por los soldados na’vis, que Cameron muestra esbeltos y altivos, como para que no quede duda de sus simpatías por ellos. Es, como les decía al principio, la gran carga ideológica, el gran mensaje político de la película. James Cameron es uno de los grandes directores de cine de nuestro tiempo. Con solo dos películas, Titanic y Avatar, ha entrado de lleno en el salón de la fama de la cinematografía. Y con la última, no sobra agregar, ha cimentado más la unión del cine y la ciencia-ficción, una unión que se inició en 1931 con Frankestein, el filme de James Whele basado en la novela homónima de Mary Shelley, unión que ha sido beneficiosa para ambas modalidades estéticas y que puede mostrar una buena cantidad de películas famosas que se cuentan entre las grandes realizaciones del cine universal. *Escritor colombiano.

Cameron, que el humano queda más conforme con el cuerpo ocupado y con el planeta explorado, entre otras razones porque en él ya no es un lisiado como en La Tierra, igual que el personaje de la película Avatar.


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Chopin, doscientos años

Fryderyk Franciszck Chopin

C

elebramos este año los doscientos años del nacimiento de este genio de la música polaco. Compositor y pianista, adscrito al movimiento romántico, es considerado como uno de los más grandes compositores de música para piano. Nació el 4 de marzo de 1810 en Zelazowa Wola, cerca de Varsovia. Hijo de padre francés y ma-

dre polaca, comenzó a estudiar piano a los cuatro años; a los ocho ofrecía un concierto privado en Varsovia. Más tarde estudió armonía y contrapunto en el conservatorio de dicha ciudad. También fue precoz como compositor; su primera obra publicada data de 1817. Dio sus primeros conciertos como virtuoso el año 1829, en Viena, donde vivió durante los dos años siguientes. Salvo breves ausencias, a partir de 1831 vivió en París, donde se convirtió en un prestigioso profesor, pianista y compositor. En 1837 inició una relación íntima con la escritora francesa George Sand. En 1838 enfermó de tuberculosis y se trasladó a Mallorca, en las islas Baleares. Allí, en la cartuja de Valldemosa, Sand lo atendió en su enfermedad hasta que las continuas disputas entre los dos condujeron a su ruptura el año 1847. A partir de entonces su actividad de conciertos se limitó a varios recitales en Francia, Escocia y Gran

El oficio más viejo del mundo Sergio Ramírez*

Quiero detenerme en una imagen que es el símil de mi oficio de escritor: un mueble. Puede que les resulte un ejemplo un tanto arbitrario, pero mi abuelo materno era ebanista por afición; y además de pastor evangélico, era rabdomante, el que tiene el don natural de descubrir fuentes de agua bajo la tierra con la ayuda de una vara que se inclina para señalar el sitio oculto, gracias a una fuerza misteriosa. Del trabajo cuidadoso de sus manos conservo una hermosa mesa de roble, de amplia superficie y patas torneadas como airosas cariátides sin rostro que sostienen su arquitectura simple pero firme. Esta mesa, es la mesa sobre la que descansa la computadora en que escribo, los libros que consulto, mis cuadernos de apuntes. Con este ejemplo, pues,

quiero recurrir a todo lo que de fábrica, artificio, factura, tiene la escritura de ficciones, “máquina de variada invención”, como se decía en tiempos de las novelas de caballería. Para fabricar un mueble se parte de una idea de árbol, el árbol que se alza ante los vientos entre la abigarrada y oscura multitud del bosque. Es necesario elegir uno de ellos, apreciar su fuste, las rugosidades de su corteza, la extensión de sus raíces, la solemnidad de su estatura, la frondosidad de su ramaje, y entonces, hay que cortarlo. Y después de cortarlo, aserrarlo en piezas, ensamblar esas piezas, darles una forma; cuidar que las junturas no dejen luces 3/4entre juntura y juntura no puede pasar la luz, saben de sobra los buenos artesanos3/4; y por fin tallar, lijar, barnizar. Nada sobrevive de aquella forma de árbol, pero es

el árbol. Entre el árbol y el mueble, entre la materia del árbol y la transformación de la materia en un mueble, queda de por medio la apropiación de esa materia, apropiación que es el proceso de convertir la realidad en imaginación y la imaginación en lenguaje; un proceso que requerirá de diversas herramientas, como las del carpintero que era mi abuelo: plomada, escoplo, buril. Y rigor, disciplina, sentido de las proporciones, medidas de la estética, amor de la perfección aunque la perfección se vuelva siempre inaprensible. Volver a lijar, volver a pulir.

Bretaña. Murió en París el 17 de octubre de 1849, víctima de la tuberculosis. Prácticamente todas las composiciones de Chopin son para piano. Aunque expatriado, siempre fue leal a Polonia, un país desgarrado por las guerras; sus mazurcas reflejan los ritmos y melodías del folclore polaco y las polonesas están marcadas por el espíritu heroico de su patria. La influencia que sobre él ejerció el compositor de ópera italiano Vincenzo Bellini también se puede apreciar en sus melodías. Las baladas, scherzos y estudios (cada uno de ellos centrado en un problema técnico específico) son muestra de su amplísima obra para piano solo. Su música, romántica y lírica, se caracteriza por las dulces y originales melodías, las refinadas armonías, los ritmos delicados y la belleza poética. Influyó notablemente sobre otros compositores, como el pianista y compositor Franz Liszt y el compositor francés Claude Debussy. Sus obras publicadas incluyen 55 mazurcas, 27 estudios, 24 preludios, 19 nocturnos, 13 polonesas y 3 sonatas para piano. Entre sus otras obras destacan los Conciertos de juventud, en mi menor y fa menor opus 11 y opus 21, respectivamente (ambos para piano y orquesta; en los dos se aprecia la influencia, tanto en su forma como en la melodía, de los conciertos para piano de Johann Nepomuk Hummel), así como una sonata para violonchelo y piano y 17 canciones.

Tachar, sustituir, desechar. No dejar luces en las junturas. También podríamos utilizar el ejemplo de una prenda de vestir, que me permite hablar de los procedimientos ocultos, esos que nunca pueden exhibirse a los ojos del lector porque conspiran contra la credibilidad del artificio, como serían las costuras de un traje. O el revés de un bordado. Voltear la tela al revés para examinar las costuras, es solamente un vicio del lector que lee como escritor y quiere ver la calidad de las puntadas, o la trama de revés de la tela, donde se esconden los secretos del procedimiento. Pero ésta es una deformación del oficio, que no le deseo a nadie que emprende la lectura de un libro por el gusto y el placer de leer, que es, al fin y al cabo, la razón de que exis-

tan los libros. Entrar en la lectura de un libro es entrar en la novedad que no debe ser mancillada. La costumbre, la familiaridad, terminan matando la sensación, o la ilusión de novedad, cuando uno lee como escritor para advertir los procedimientos, las mecánicas de relojería del libro, sus costuras, la trama al revés del bordado. Es la misma familiaridad que permite descubrir, en la sala de la casa ajena que nos ha seducido la primera vez, tras repetidas visitas, las sombras de humedad en las paredes, la rotura de la alfombra, la insistencia de la presencia de determinados objetos que si nos maravillaron al principio, ahora nos resultan demasiado pobres, un desorden y un descuido que antes no estaban allí. Es la desilusión de la intimidad la que se apodera del ánimo, y en esa desilusión empiezan a habitar también ruidos, voces, olores, con su presencia incómoda. *Escritor nicaragüense (Fragmento). Libros y Letras, Agencia de noticias culturales.


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Mujer sola en Buenos Aires María Isabel Vargas Arango Buenos Aires, 2010

El título de esta columna podría sugerir el bien consabido “Mujer sola en Buenos Aires busca…”sin embargo no es así; por alguna manía, ya ancestral, no me gustan los artículos en los encabezados. Hace más de veinte años llegué por primera vez a Buenos Aires, y quedé deslumbrada por su belleza; no sabía cómo describirle a mi hijo, quien había viajado a Europa antes de los 10 años, lo que era esta ciudad; recuerdo que le mandé una postal que decía: “… es como si estuvieras a la vez en París, Barcelona y Madrid, con un espíritu un poco Londinense…”; a pesar de tanta historia, tanto dolor, tanto tiempo y mucho de latino- americanización, si se me permite esta palabra, lo que escribí en esa postal sigue siendo así. Sin pensarlo demasiado, hace ya tres años salí de Colombia y no dudé por un minuto en que la ciudad en la que quería y podía vivir era Buenos Aires; en mi inconsciente estaba profundamente grabada mi experiencia

argentina; muchas veces por mi pertenencia al mundo del libro, y otras por desafortunadas historias de desamor, vine de visita o de trabajo, y siempre me sentí en mi casa; toda una paradoja si consideramos la distancia no sólo física sino cultural que existe , o mejor, existía entre los dos países; Buenos Aires siempre fue la capital cultural de Latinoamérica, y Bogotá, a pe-

“La libertad consiste en el libre manejo del tiempo”, dijo alguna vez en Bogo­ tá, la psicopedagoga francesa Madelei­ ne Goutard, en una conferencia sobre educación preesco­ lar, y refiriéndose a los niños; Buenos Aires y los largos años de vida me han confirmado que esa hipótesis también es válida y cierta para los adultos.

sar de la famosa frase de don Miguel Cané, de que era la Atenas suramericana, me inclino más a pensar que, como dice uno de los más maravillosos graffiti que vi hace ya unos años allá en esa ciudad situada a dos mil seiscientos metros más lejos del oxígeno, Bogotá siempre fue “la tenaz suramericana” Una mujer sola, ya grande, como dicen los porteños, eso quiere decir mayor de cincuenta años, ¿se va a hacer una nueva vida en una ciudad que no es la suya, sin amigos, sólo conocidos gra-

cias, y a empezar de cero? sí, es la única ciudad de Latinoamérica que se lo permite: acá una mujer sola puede vivir muy bien, una mujer sola puede salir a cualquier hora a un café, y digo bien a cualquier hora, sin que nadie piense que anda en busca de nada distinto a tomarse un buen café o lo que quiera, a leer un libro, o el periódico, a escribir un artículo para EL NUEVO DÍA, o simplemente a sentarse durante el tiempo que le de la gana a mirar a la gente que entra y sale, a la que va por la calle, o a dejar

La mujer sola no se tiene que andar preo­ cupando por ¿qué me pongo?, ¿con quién voy a ir al baile, o al cine, o al teatro?, puede quedarse conversando de fút­ bol o de literatura, inclusive de música, mi amigo Franco el “tano” que vende diarios y revistas. Continúa / Pág. 5 /


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Viene / Pág. 4 / volar a la imaginación, como dice el bolero. Sí, nadie se le va acercar a interrumpirla, ni a exigirle que consuma más, o a pedirle nada de nada. Una mujer sola en Buenos Aires puede vivir en cualquier sitio, a nadie le parecerá extraño, ni le importará que viva dónde y cómo quiera; la mujer sola puede ir al cine y salir a las dos de la mañana con tranquilidad a coger sin peligro un taxi, puede ir a todos los conciertos al microcentro porteño, salir feliz o decepcionada, entrar a un bar a tomarse un trago, o los que le provoquen, y se sentirá tranquila, sin miedo a ser asaltada, y si es abordada por algún tipo, el mismo no se sentirá agredido ante un “no gracias”; esa misma mujer no tiene que andarse preocupando por cómo va vestida, a nadie le importa si en verano sale en vestido de baño a broncearse al parque que queda frente a su casa, o si en invierno se va a la ópera o a un concierto de cámara, en tenis y jeans; la mujer sola en Buenos Aires no es considerada una “minusválida”, ni una “pobrecita, tan solita que vive”, trabaja como todo el mundo, lo vergonzoso sería no hacerlo, no tiene preferencias en los buses, que anoto al margen, sí paran en los paraderos, y además esperan a que la gente suba o baje sin arrancar, ni en el metro a menos de que realmente esté impedida para ir de pie; hace cola como todos los mortales, y maneja los horarios sin dar explicaciones porque nadie se las va a pedir. La mujer sola no se tiene que andar preocupando por el consabido ¿qué me pongo?, ¿con quién voy a ir al baile, o al cine, o al teatro?, puede quedarse conversando de fútbol o de literatura, inclusive de música, con el “diarero”, mi amigo Franco el

“tano” que vende diarios y revistas ayudado por sus sobrinos, unos hincha frenéticos de Independiente, y lo hacen con tanto amor y dedicación, que hay que ser muy fuerte para no terminar comprando la revista Hola, o Gente, o Caras; con el “kioskero”, el de la tienda, o con el de la “florería”, Federico mi amigo, que vende flores y ante todo es un gran literato, un hombre de origen campesino, con cara de indígena norteño, nacido en Jujuy, quien es la persona que conozco, ajena al mundo literario y cultural porteño, que más sabe de literatura, es un gran lector y tiene un gusto literario adquirido a través

de sus más de cuarenta años de lectura, consiguiendo libros prestados, usando las bibliotecas públicas y además informándose de las novedades literarias en los suplementos culturales; sin que alguno de ellos piense que “esa colombiana me está coqueteando…” Mi inconsciente había registrado bien, algo raro en mí, que Buenos Aires era la ciudad ideal para una mujer grande, sola y ante todo libre. Pienso que el hecho de que en una urbe de más de diez millones de personas, hayan desviado una avenida, la “9 de Julio”, la más ancha del mundo, para no tumbar una casa que es

parte de la memoria de la ciudad, en este caso la embajada de Francia, es un acto de civilización, y a mí, a pesar de la falta que me hacen mi hijo, las corridas de toros y las “montañas verdes de todos los colores,” me es imprescindible la civilización. Y hoy, por fortuna, puedo decir que no me equivoqué.

“El hombre que al estar bailando tango, no hace ver a la mujer como una Reina, él nunca será Rey.”

Anónimo


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Poesía

Palabra del día

Yesid Morales Ramírez

Catarata Palabra proveniente del latín cataracta, que a su vez se tomó del griego kataractes, que tenía dos significados, tal como ocurre hoy en español. Por un lado, cataracta era una cascada, vocablo que nos llegó en una de las versiones latinas de la Biblia, cuando se describe así el diluvio universal: Abriéronse las cataratas del cielo y llovió durante cuarenta días y cuarenta noches. Pero cataracta podía ser también una verja o puerta de metal empleada para impedir el paso. De la primera acepción, se deriva el significado actual de catarata como cascada en nuestra lengua; de la segunda proviene su empleo en español para referirse a una afección de la vista, cuando hay un obstáculo que impide el paso de los rayos de luz.

El cuento

S

i Atlanta jugaba con Rácing no sería bueno atropellarse con la multitud y habían decidido juntarse en el bar cercano a la cancha. El Ruso llegó un poco atrasado, entretenido por un amigo que le regalara una entrada, dijo, y los tres salieron caminando por Dorrego. -Hoy ganamos, Ruso -dijo el Bebe palmeándole el hombro. -Dios te oiga, pero Racing viene primero -agregó Alberto cuando del subterráneo de Corrientes surgió un malón flameando una bandera. -¿Así que vos ya tenés la entrada, Ruso? -Sí. En la puerta del edificio donde vivía el Bebe un remolino de gente los separó y al cruzar la vía, Alberto preguntó. -Che Bebe, ¿y el Ruso? -No sé, andará por ahí adelante. Siguieron por Humboldt, retrocedieron a la barrera del ferrocarril y al no verlo el Bebe suspendió la búsqueda. -Vamos, ya empieza y este Ruso boludo ya vendrá. -¿Dónde se habrá metido? -se dijo Alberto y entraron. En los primeros minutos no sucedió nada interesante, salvo un derechazo del nueve de Atlanta por encima del travesaño y el Ruso metiendo con delicadeza la mano bajo la blusa de Nora. Ninguno de los equipos se preocupaba por atacar, en cambio Nora estiró una mano y dejó el dormitorio a media luz. El inicio prometía: el diez de Racing se apresuró en

Haber sido otro

Obras de la pintora colombiana Carmenza Delgado

Un emotivo encuentro Eduardo Pérsico*

Escritor colombiano

un contragolpe y el Ruso se quitó despacio la camisa mientras Nora cumplía el rito de acariciarle el pecho. En Atlan­ta, el medio campo era luchado, pero al abandonar el Ruso sus mocasines, Nora, descalza, se subió sobre sus pies y trastabilló en la alfombra riendo como una chiquilina. El encuentro siguió sin variantes hasta la media hora, cuando Alberto reclamó un foul en el área de Racing y el Bebe lo secundó puteando al referí que pitaba siempre en contra de Atlanta. Sin reclamar ningún penal Nora y el Ruso se devoraban y la mujer levantó las piernas al infinito en un gemido cuando el Ruso se venía se venía y en la misma jugada ella cruzaba la línea del gol del alma y de todos los sentidos... En tanto Racing hacía valer su mejor condición física, luego de la primera emoción de la tarde Nora pegadita al Ruso le murmuraba en el oído, ya que los del departamento contiguo no eran sordos ni ciegos como ese referí hijo de puta que durante el primer tiempo cero a cero pitó siempre en contra de Atlanta y ni cobró un penal evidente al revolcarse los dos sobre la alfombra del área chica. En el entretiempo Alberto y el Bebe estiraron la cabeza pero no vieron al Ruso que se perdía el partido por tener sus ojos entornados y echando humo al cielorraso, el tarado. Con el clima algo fresco los jugadores tomaron agua natural, Alberto y el Bebe manotearon dos vasitos de Pichi Cola y Nora, contrariando el reglamento de su casa, sirvió dos traguitos de whisky sin hielo.

Al principio del segundo tiempo no hubo nada interesante, salvo dos cruces hacia la izquierda del ocho de Atlanta y las manos del Ruso recorriendo minucioso el cuerpo de Nora, recostados en la cama al cambiar de arco. Pero cuando Racing abrió el marcador tras un tiro libre que desvió un defensor, hubo un griterío y ahí Nora y el Ruso se preguntaron la hora aunque el juego seguía emocionante como en la primera etapa. Faltando cinco minutos para terminar Alberto y el Beto no hallaban consuelo si no empataban, el Ruso y Nora se besaron en una arremetida final antes de abrir sigilosos la puerta del departamento por donde se filtró un delantero de Atlanta para anotar el justiciero uno a uno... El Ruso se apuró en llegar, averiguar cómo fueron los goles y todavía ver el final cansino bajo un sol en retirada. Todo dicho, y al reencontrarse en la vereda con sus amigos Alberto le preguntó. -¿Qué te pareció, Ruso? -Que el referí nos robó el partido -soltó la remanida frase que el Bebe no le creyó. -Callate traidor; te fuiste a la tribuna visitante. Con hinchas como vos nos vamos al descenso -se despidió riendo el Bebe ya entrando al edificio donde su esposa estaría mirando televisión. *Escritor argentino

Haber sido otro, un guerrero, por ejemplo. Luchar, no con palabras en la oscuridad de la idea, sino gozar el color apacible de la tregua, en los brazos de una cautiva bélica. Haber sido otro un adivino o un mago en la feria de cualuier ciudad antigua. Haber sido más útil, más libre. más abstruso. Haber sido de verdad uno mismo. El regreso del dolor Ha regresado el dolor Desde la huella de otros días. Ha regresado el dolor Como la impronta De un renacimiento nunca deseado. Su fuerza irraciojal crea fantasmas: Atropella los espejos de la fiebre. Altera la danza de las horas, Contamina los perfiles de la risa. Sí, el dolor ha refresado con sarcasmo, Con una mezcla de temor y de insolencia. Ahora lo usual es callar, cerrar los ojos, Desoír los llamador de la lógica, Abrazarse en medio de la sombra Con otro ser que no busque interrogantes. De su más reciente libro Monólogo de uno que no sueña, publicado por la Secretaría de Cultura del Huila.


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Educación en la comunicación (II) Jairo Rivera Morales*

Dedicado a periodistas y comunicadores.

Para ejercer cabalmente el periodismo debe tenerse el empeño de cumplir una de las más bellas tareas: Hacer algo bueno por los demás, informando, debatiendo, cuestionando, controvirtiendo las ideas, los sucesos, las propuestas, las decisiones; todo esto, dentro de un supremo respeto por la verdad. Ello implica compromisos y obligaciones de carácter ético. El periodismo es una misión sagrada. Para ser periodista es menester un sentido del sacrificio y del aprendizaje perenne. Sin una prensa libre, reflexiva, comprometida y valerosa, dedicada a defender sus principios y a informar verazmente a la sociedad, la democracia no puede realizarse. Las tensiones y los peligros que conlleva este ejercicio profesional que por tal razón deviene en intangible, deben convertir al periodista en un apóstol insobornable de la verdad, enfrentado, sin proponérselo, a todos los poderes. En el mundo moderno, los intereses materiales y los movimientos financieros, indefectiblemente terminan zurciendo una espesa telaraña, destinada a empañar la visión de los cronistas y analistas más genuinos y avezados. Hacer el seguimiento del desenlace de los hechos no resulta fácil, para nada, en un medio caracterizado por los escándalos en cadena, muchos de ellos inducidos por turbias tentativas y por viles

intrigas, cuyo objetivo esencial es el de confundir a la opinión pública. Por todo ello, la prensa independiente es uno de los supuestos básicos de una sociedad libre y bien informada. La premisa de esta correspondencia debe ser, obviamente, una relación de confianza mutua entre el periodismo y la comunidad. Pero la libertad de empresa no debe ahogar a la libertad de expresión, como desafortunadamente está ocurriendo en el periódico “El Tiempo”, el más reconocido de los medios colombianos de comunicación. Los intereses creados, las mafias, los políticos corruptos, los funcionarios “torcidos”, los contratistas deshonestos, los traficantes de influencias, los oscurantismos de todas las denominaciones, persiguen a la prensa libre, tanto como los corifeos del unanimismo y los agentes de gobiernos despóticos. Todos ellos se sentirían a gusto, simplemente con periódicos, revistas, noticieros y programas facturados a la medida de sus desafueros e intereses. Para enfrentar tantas y tan sórdidas conminaciones se requiere solidaridad de la comunidad; pero, también, perseverancia, coraje, objetividad y honradez por parte de los periodistas. Precisamente por eso Kapuscinki tituló así uno de sus últimos libros, publicado por la colección “Crónicas” de la Editorial Anagrama: Los cínicos no sirven para este oficio, con un subtítulo: ‘Sobre el buen periodismo’. Inspirados en estos referentes, y en principios fundamentales de carácter científico -algunos de los cuales han sido aquí esbozados-, instamos a la comunidad tolimense a reconocer y practicar los valores que ellos implican, atendiendo a lo expresado en un bello texto acerca del saber y el narrar, por Jesús Martín Barbero: “Si comunicar es compartir la significación, participar es compartir la acción. La educación sería entonces el decisivo lugar de su entrecruce. Pero para ello deberá convertirse en el espacio de conversación de los saberes y las narrativas que configuran las oralidades, las literalidades y las visualidades. Pues desde los mestizajes que entre ellas se traman es desde donde se vislumbra y expresa, toma forma, el futuro”. Aquí y ahora, iniciamos una convocatoria para que “todos, por el bien de todos” asumamos una verdadera cruzada para cualificar y desarrollar la cultura de la comunicación que los directivos de “EL NUEVO DÍA” y “Facetas” han vislumbrado como un proceso colectivo de creación y participación. Nadie debe olvidar que la comunicación, más que un hecho natur al es un aprendizaje perenne. Los procesos que brindan desarrollo, con-

solidación y continuidad a la genuina comunicación, suelen verse interferidos por variables como: ruidos durante el envío -tergiversaciones del lenguaje o chismes-, o ruidos personales -rodeos-, tales como inseguridades, timidez excesiva, falta de estima, entre otros. La constatación de esta realidad debe llevarnos a rescatar dos conceptos imprescriptibles para todo desarrollo comunicativo: Autoestima y asertividad. Si la autoestima -crecimiento personal sin evaluaciones ni chantajes hacia sí y hacia los que nos rodean, fuerza interna que centra y organiza los procesos individuales- es baja, todas las demás valoraciones se habrán de trastornar. Los niños suelen ser muy asertivos, van directo a sus necesidades y sentimientos, y se caracterizan por ser expresivos, descriptivos y hasta plásticos en sus percepciones y opiniones. Hay que rescatar en cada uno de nosotros el niño interior que los prejuicios y las suspicacias nos han llevado a perder. ¡Deconstruir el aprendizaje equivocado! La comunicación y la educación son actos de amor. Pero el amor es, ante todo, la dación de uno mismo, no la patológica fascinación por sí mismos de la que desafortunadamente hacen gala -¡todavía!- algunos miembros de las comunidades educativa y comunicativa, que en la práctica resultan develando egos tan desproporcionados como malsanos. El amor implica -para decirlo con un término kantiano- una verdadera mayoría de edad en la historia existencial. Lo bello de asumir una causa es entregarse a algo más grande que uno mismo. Decía el poeta decimonónico: “¡Feliz el que consulta oráculos más altos que su duelo!”. *Político y ensayista colombiano.


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Germania (Welfhauptstadt)

Alfonso Carrero Herrán Arquitecto SCA. N.B. Este artículo puede generar algunas suspicacias por lo que significa para la historia de la humanidad el Nacional Socialismo Alemán. Pero mas allá de revivir implicaciones políticas o históricas, se enmarca dentro del espíritu de los textos que sobre arquitectura periódicamente publica EL NUEVO DÍA (Facetas). En este caso se trata de mostrar la fallida propuesta urbanística y arquitectónica de la ciudad que según sus inspiradores seria la capital del mundo después de la Segunda Guerra Mundial.

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esde cuando Adolfo Hitler asumió el poder en Alemania le molestaba el “espíritu provinciano” de Berlín, que no se compadecía con la importancia del país y era imperioso colocarlo a la altura de otras capitales mundiales como Londres, París y Washington. Esta obsesión se convirtió en parte central de la visión para el futuro de Alemania, después de la esperada victoria de la II guerra mundial. Decide el Fürher encargar al arquitecto Albert Speer miembro del ejército y del partido nazi (Speer fue reconocido como el arquitecto del III Reich o el “arquitecto del diablo”) iniciar el proyecto de la nueva urbe a partir de la renovación urbana del centro de Berlín. La idea general era desarrollar en un cuadrado de 46 kilómetros de lado un asentamiento en donde se implantarían una serie de edificios representativos del régimen y demás equipamientos de la ciudad superiores en escala y dimensiones a los mundialmente conocidos. El proyecto se iniciaría construyendo un eje de cinco kilómetros de largo por 150 metros de ancho y en cuyo recorrido se encontraba los edificios estatales, eje conocido como “La Avenida de la Victoria”. Esta además serviría para la realización de grandes desfiles militares y para tal efecto el tránsito se desviaría por una vía subterránea de recorrido igual a los eventos militares; algunos tramos se alcanzaron a construir. El Plan también incluía dos nuevas estaciones de ferrocarril y como parte del eje norte-sur, el aeropuerto de Teml­hof. Speer y sus principales colaboradores, Meter Klinke, Hans Stephen, Willie Schelkes, frente a tan faraónica empresa les surgían permanentemente obstáculos y dudas, al ser consultados con el Furher, lo único que les respondía era: “soluciónalos”. Ante esta posición el arquitecto Speer se convierte en el gran inspirador de los proyectos y el realizador de los avances de las obras. La Avenida de la Victoria se iniciaba con el Arco de Triunfo de Hitler con una altura de 100 metros y una base de 250 mtrs, muy superior al Arco del Triunfo de París; solo sus bases se alcanzaron a construir, posteriormente fueron demolidas. En el otro extremo del eje se encontraba una gran Plaza de 350 mil metros cuadrados, conformada por una serie de edificios, remataba en el Volkshallen

(Hall del Pueblo) con cabida para 150 mil personas y una cúpula, diseñada por el propio Hitler inspirada en el Panteón de Agripa en Roma, de 200 metros de altura (16 veces mas grande que la cúpula de San Pedro) y una base de 250 metros de diámetro. A los otros lados de la Plaza se encontraban los edificios del Palacio del Furher, el Reichstag, la Cancillería y el edificio del Alto Mando del Ejército Alemán. Todos los planos de arquitectura e ingeniería de estos colosales edificios fueron realizados contemplando soluciones asombrosas como pilotes especiales para el fango y materiales 100 por ciento antibombas. En el recorrido del eje se encontraba el Estadio Olímpico a construirse en granito rojo, en donde se realizarían los Juegos Olímpicos de 1936 con una capacidad de 400 mil espectadores (10 veces más grande que el Campín de Bogotá), sin duda el más grande escenario deportivo del mundo muy superior al estadio que hoy ostenta ese título: El Maracaná en Río de Janeiro. Sólo se iniciaron los cimientos, por la guerra las obras fueron abandonadas. Al final sólo se construyeron el Edificio de la Cancillería, el estadio olímpico actual (10 veces menor al propuesto, inicialmente allí se escenificó el Mundial de Futbol de 1974), los pilares del Arco del Triunfo de Hitler y algunos tramos de la vía subterránea de la Avenida de la Victoria. Las demás obras fueron desechadas por los efectos de la confrontación bélica. La gran duda surge sobre el terreno pantanoso de Berlín en el sentido si resistiría el peso de tan superiores estructuras. Para tal efecto se construyó un gran cilindro de hormigón que después de tres años se hundió siete pulgadas (17.5 centímetros.) muy superior al factor portante de 2.5 pulgadas. Albert Speer había sido nombrado por Hitler el 30 de enero de 1937 como Inspector General de Construcciones con el rango de Secretario de Estado. En el juicio de Nuremberg fue condenado a 20 años de prisión saliendo libre por pena cumplida en 1966, en medio de un escándalo mundial.

En su retiro en Bergohf se dedicó a escribir autobiografías que encerraban muchos pasajes del régimen nazi, de Germania y del mismo Hitler. Muere en septiembre de 1986. Sin duda la visión de Germania se constituyó en el proyecto urbanístico, arquitectónico y de ingeniería más ambicioso de la primera mitad del siglo XX por su costo, escala y la monumentalidad de los edificios propuestos, no exceptos de eclepticismos y réplicas de famosos monumentos neoclásicos. Siempre existió la duda si esta enorme empresa en tiempos diferentes al de guerra se hubiera podido realizar. Algunos críticos aseguran que desde el punto de vista técnico era irrealizable, más aun cuando el fangoso suelo de Berlín no se podían asentar” esas grandes estructuras. Sin embargo la realización completa de todos los estudios y diseños mostraban a la luz de la ciencia y de la tecnología disponible era factible adelantarlos, en época de paz. Hitler había previsto concluir Germania después de la guerra y celebrar allí una Feria Mundial en 1950 y luego retirarse. La novela alternativa del escritor Robert Hams, “Fatherland”, (1992) prevé que la Alemania Nazi habría ganado la Segunda Guerra Mundial, realizando las visiones de Hitler y Speer y de un construido y colosal Berlín alrededor de 1964, sin duda la verdadera capital del mundo. La historia dio su veredicto. DIRECTOR: Antonio Melo Salazar JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales COORDINADOR: Benhur Sánchez Suárez, Redacción cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Nazly Johanna Pita DISEÑO: Ingrid Johanna Bustos. FOTOGRAFÍA: ILUSTRACIONES: Obras de la pintora colombiana Carmenza Delgado FOTOS: Suministradas, internet/ EL NUEVO DÍA. Carrera 6 No. 12-09 Tels. 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


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