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IBAGUÉ, JUNIO 6 DE 2010

FA CE

TAS CULTURA AL DÍA Revista

Tiempo de Palabra Libardo Vargas Celemín Exposición

Grabados de América Latina en el MAT Arquitectura

Modernismo Alvar Aalto


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Tiempo de palabra un ejemplo y un compromiso

“ Y tened presente nadie habrá de perdonaros un gesto evasivo ni un suspiro a destiempo ni un bostezo mal disimulado”

Jaime Tello

Libardo Vargas Celemín*

L

a vida de las revistas es efímera, mucho más si se trata de una dedicada al arte y la poesía, en un medio tan hostil a las manifestaciones culturales como el nuestro, no obstante, un grupo de poetas, encabezados por Nelson Romero Guzmán y Pastor Polanía, llevan nueve años en la brega y acaban de publicar el número 12 de la revista Tiempo de palabra, lo que constituye una hazaña en favor de la producción artística, crítica y poética de la región. El número que acaba de aparecer tiene una significación muy especial, pues está dedicado al rescate de la memoria del poeta espinaluno,

Jaime Tello, desconocido en nuestro medio, pero uno de los intelectuales colombianos que durante gran parte del siglo anterior fue protagonista de la actividad literaria del país, ya como autor de poemas, crítico o traductor de autores tan prestigiosos como T.S. Eliot, lo mismo que de antologías poéticas de Norteamérica y Brasil. La aproximación que se hace del poeta Tello nos ubica frente a sus textos críticos, a una sucinta muestra de sus traducciones y a unos cuantos poemas que permiten intuir una línea de ruptura del texto convencional que imperaba en Colombia de mediados del siglo XX, y que él adelanto silenciosamente como pionero en esa tarea que continuaría posteriormente la revista Mito.

En los breves ensayos incluidos en la revista, transita con mucho conocimiento por la sutil poesía de Emily Dickinson, dialoga con los poemas de su amigo mexicano José Gorostiza, lo mismo que penetra con gran cautela en las líneas temáticas, especialmente la muerte en la obra de Xavier de Villaurrutia, para concluir con los acuciosos comentarios sobre poesía y música, de alguien que supo entender a plenitud los nuevos derroteros del arte de mediados del siglo anterior. Resulta doblemente reconfortante que estos artistas se hayan empecinado en “el redescubrimiento de una obra renovadora” y hayan concertado con el Ministerio de Cultura, el trabajo de investigación y la posterior socialización del mismo, pues esto nos está indicando que cada vez son más los interesados en conocer lo nuestro, como una forma de construir la historia regional que, como lo manifiesta la profesora Carmen Elisa Peñalosa, “lo literario se asume como legitimación de lo regional desde

la perspectiva de su ubicación frente a lo nacional”. Estamos saliendo del ostracismo al que estuvimos sometidos durante mucho tiempo, por una falsa creencia de que lo regional se limitaba exclusivamente al lirismo ramplón y a un costumbrismo desfasado de algunos simuladores de la palabra. Las investigaciones que se adelantan desde la academia y desde sectores interesados en la búsqueda de las posibles confluencias o desencuentros identitarios, nos están mostrando las posibilidades de redescubrir a autores como Jaime Tello y ubicarlo, más allá de exaltación gratuita, en el sitial que le corresponde como escritor y crítico, al margen de la invisibilidad propiciados por el centralismo cultural que padecemos. Tiempo de palabra se convierte en una ventana al mundo desde la región, en una plataforma desde la que podemos visualizar lo que ocurre más allá de los límites estrechos de la geografía regional, pero también en el espacio para que los lectores de otras latitudes

Palabra del día Palabra derivada del verbo holgar, ‘Estar ocioso, no trabajar’ y también ‘descansar, tomar aliento después de una fatiga’. La primera acepción, según el Diccionario académico, es ‘el espacio de tiempo en que uno está sin trabajar’ y la segunda, ‘interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar una protesta’. Holgar proviene del latín follicare (jadear), con base en la idea del caminante que se detiene para recobrar el resuello al final de una cuesta. En el Cantar de Mio Cid, holgar aparece como folgar, forma que se mantiene hasta hoy en portugués. Pero si holgar es descansar, cuando el reposo se torna habitual, el que lo disfruta se convierte en holgazán. En cambio, si hablamos de medidas sindicales de paralización de tareas, los que las llevan a cabo son huelguistas. En la mayoría de las lenguas nacionales modernas, el vocablo para denominar la huelga siguió otros derroteros: en francés es grève; en italiano, sciopero; en alemán, streik y en inglés, strike.

buceen en sus página, el verso escrito desde este territorio, la visión de mundo trascendente de quienes no claudican, ni ante el silencio sospechoso de los áulicos capitalinos, ni ante la mirada peyorativa de quienes se creen poseedores de las fórmulas universales de la poesía. Con esta publicación que nos entrega Tiempo de palabra, se siguen abriendo las perspectivas para ahondar en la investigación de obras y autores del Tolima, no para exacerbar estúpidos chovinismos, sino para confrontar valoraciones y dialogar con las propuestas estéticas que circulan por el mundo entero. Gracias a los amigos de Tiempo de palabra por el esfuerzo que están adelantando y sólo esperamos que este sea compensado con el apoyo concreto a la publicación y con la respuesta efectiva de su llamado al reconocimiento de los autores regionales, “Libres de imposturas”. *Grupo de Investigación en Literatura del Tolima. Escritor.

Huelga


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El cuento

El hormiguero más grande del mundo

Susana Arjona Borrego*

Imagina cuántas hormigas sin casa. En aquél prado inundado no podían volver a vivir y decidieron buscar un lugar mejor. Lo encontraron y llegaron a un bello prado soleado, lleno de mariposas, escarabajos, flores y hierba fresca. Algunas hormigas, las más trabajadoras, se pusieron manos a la obra, hasta que una hormiga les dijo: ¿Por qué no unimos nuestras patas y hacemos un solo hormiguero? Grande, pero donde podamos vivir todas juntas. Si hacemos eso, viviremos mejor y acabaremos el trabajo antes. Todas las demás hormigas se miraron: ¿colaborar todas juntas?, decían, pero si somos diferentes. ¿En qué?, preguntó la hormiga... Y no sabían la respuesta.

¡Colaborar todas juntas!, qué idea tan fantástica. Trabajaban de día con la luz del sol y de noche con la de la luna y la compañía de los búhos. Enviaban exploradores a buscar la mejor cosecha de cereales, las mejores casas del pueblo para encontrar el pan recién hecho. Al cabo de unas semanas tenían el mejor hormiguero. Nunca una hormiga había visto algo así. Era tan grande que había más habitaciones y galerías que hormigas. Pero disfrutaban tanto de colaborar juntas que siempre tenían un lugar para hormigas viajeras que estaban de paso. Por eso, mira bien dónde pisas cuando paseas. Puede ser que pienses que estás encima de un montón de tierra y sea el hormiguero más grande del mundo. *Escritora española

Poesía

Ebroul Triana Barrios Poeta colombiano Petroglifo Figuras rojas y amorfas reposan sobre la roca. Figuras de hombres y bestias se miden en un espacio. En la danza de colores y fuego los hombres y los animales se conjugan en un mismo color -sepia, rojo, amarillo-. Con un punzón y una rama de flecos, un hombre, en la caverna de su espíritu, se dibuja así mismo y a los otros seres. En su soledad de hielo y sombras mira hacia arriba y aviva el fuego. Nuevamente todos los seres toman vida.

Pregonero Por las calles empedradas,

el pregonero arrastra una campana para que aparezca la noche y llegue el silencio. Las paredes rojizas se pegan a su cuerpo rocoso. La campana evapora los pájaros nocturnos que picotean las ventanas no cerradas. Por las calles rugosas de voces los faroles copian las sombras, las pestañas de los techos, guardan golondrinas pintadas de tarde. Los pasos del pregonero muerden el segmento de nostalgia que conducen a la calle oscura. Poemas tomados del libro Ofrendas, recientemente publicado.

Obras de la pintora colombiana Marlén Beltrán.


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Grabados latinoamericanos

en el MAT Desde hace algunos años el grabado como técnica plástica en Colombia ha sufrido una especie de resurgimiento a raíz de la innovación estética de los nuevos medios de comunicación y de la certera influencia de Internet. De esta manera, los grabadores de América Latina en general encontraron una manera de adaptar esta nueva cultura de espectadores a sus imágenes construidas en países cambiantes y ajenos a sus propias urbes. La hibridación cultural logró entonces forjar nuevos artistas dispuestos a arriesgar la técnica tradicional, al situarla en el presente, sin percatarse entonces del éxito que lograría dicha transposición. Es así como actualmente se puede encontrar en el Museo de Arte del Tolima, MAT, el primer Salón Internacional de Grabado que reúne algunos de los artistas más importantes de América Latina, y que precisa la evolución de este milenario arte. Técnicas como la aguatinta, con la que se logran planos y texturas al espolvorear resina de colofonia sobre las planchas para luego sumergirlas en ácido y de esta manera adherir la tinta a la matriz, hace parte de la variedad de grabados, colores y formas que se pueden apreciar en la sala

principal del MAT. Técnicas que han recorrido un largo camino y proceso hasta nuestros días, pues es preciso recordar que el grabado apareció junto a la invención del papel, en China hacia el año 150 d.C.; así mismo, el grabado adquirió la importancia que actualmente precisa como arte a partir de la invención de la imprenta, en la que hubo el auge de las planchas metálicas para la fabricación de publicaciones. Del uso decorativo en libros y textiles a las grandes exposiciones y museos dedicados al grabado ha pasado mucho tiempo y los mismos artistas son conscientes de la importancia de un arte que nació para la reproducción. Estamos acostumbrados a ver piezas únicas e intocables en grandes museos o en fotografías, a decir verdad, por mucho tiempo fue difícil que artes como el cine, la fotografía o la música en medios magnéticos fueran considerados como tal, pues la reproducción suponía una pérdida de la entrañable esencia de la obra de arte. La reproducción acababa con el espíritu del arte y agotaba sus posibilidades de trascender. Por fortuna para muchos artistas y para muchos más espectadores, estas concepciones fueron cambiando poco a poco y el grabado adquirió el estándar que por mucho tiempo se le había negado, pues si bien el proceso de transposición de la imagen de la matriz

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IBAGUÉ, JUNIO 6 DE 2010 al papel supone una pérdida de la identidad, es este mismo proceso el que cubre de texturas y matices la obra y le permite nuevas posibilidades con cada impresión. Técnicas artesanales o químicas, la labor del artista sigue en vilo en el grabado sin importar que deba contar puntos o minutos de exposición a una reacción entre dos componentes. El grabado es entonces una posibilidad plástica más que por muchos años deleitó a los colombianos pero que poco a poco se fue desplazando, quizá por una sensibilidad europea robada y mal acomodada en nuestra sociedad latina o porque simplemente los artistas no avanzaron con la cultura. De cualquier forma, es preciso hablar del ahora y de los artistas que han reivindicado un arte que desde los 70 se encontraba latente en Colombia pero ajeno a nuestros museos. Así mis-

mo, es preciso resaltar la importancia de este primer Salón en la ciudad, que muy

seguramente continuará creciendo con cada una de sus ediciones.


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Treinta y ocho años de difusión cultural donde lo único que importa es la calidad del texto en sí, no sus abolengos, sus recomendaciones, la cantidad de premios acumulados, los libros publicados, las conferencias dictadas, los seminarios a los que han asistido, los títulos obtenidos, el perfil económico, el partido político, la moral y toda esa cantidad de cháchara que exigen los medios para publicar cualquier pinche texto? Por eso es que en el país hay más publicistas de la literatura que escritores.

Roberto Montes M.

Desde la publicación en los años veinte de la revista La Novela Semanal, del dramaturgo bogotano Luis Enrique Osorio, que publicó a los escritores costeños de principios de siglo, ninguna otra publicación del interior del país se había ocupado de nuestros autores hasta que apareció Puesto de Combate, del narrador zipaquireño Milcíades Arévalo. En 38 años, desde su fundación, sus páginas han difundido cuentos, poesías, ensayos, entrevistas y reseñas de escritores de la región Caribe. Con esta entrevista Magazín del Caribe hace un reconocimiento a la magnífica labor del amigo y escritor Milcíades Arévalo. ¿Cómo y cuándo apareció Puesto de Combate? Desde muy joven me fui de la casa y empecé a navegar. En uno de los barcos, conocí al capitán Ariel Canzani, un poeta argentino que al puerto que llegara, procuraba ponerse en contacto con los poetas de allí, para publicarlos en su revista de poesía Cormorán y Delfín. Yo le prometí que cuando yo volviera a tierra haría una revista similar. Viví muchos años en la costa y al regresar a Bogotá, trabajé con la revista Nadaismo 70 como corrector y conocí a casi todos los nadaístas; allí publiqué mi primer texto, con seudónimo, naturalmente. En esa época era muy difícil que cualquier principiante publicara en los periódicos y casi todas las revistas eran contestatarias, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego. Fue así como en 1972, apareció la primera entrega de Puesto de Combate. Se llamó así porque Puesto era un lugar, especialmente para los que comenzaban a hacer sus primeros pinitos en la literatura, y Combate, porque el combate era con las palabras. Comencé sacando cuatro entregas al año con mil ejemplares, después dos y finalmente las que se puedan hacer, dado que no hay quién apoye a estas revistas, mucho menos con un nombre contestatario como el nuestro, donde lo único que pedimos y hacemos es darle un espacio a la imaginación.

¿Ha contado con alguna ayuda oficial? Cuando funcionaba Colcultura me gané una beca, que me la pagaron con tanta dificultad que no me sirvió de nada. Por tanta demora y tramitología se me complicó la vida. Desde entonces me cansé de pasar proyectos, de pedir ayuda, tanto que hoy en día prácticamente vivo de milagro. ¿Llegar al No. 75 y dar a conocer por casi 38 años a tantos escritores y poetas tiene algún sentido en este país? ¡No! En este país no tenemos historia, ni memoria, ni mucho menos apoyo para los que creemos en la verdadera lite-

ratura, no en esa de farándula y aeropuertos sino en la que se crea cada día, en cada pueblo, en cada rincón del país. Muchos de los escritores y poetas colombianos que han venido a enriquecer nuestra literatura, se dieron a conocer a través de las páginas de Puesto de Combate. Sería injusto de su parte no reconocer que fui yo quien primero creyó en ellos. ¿Al frente de la revista ha estado siempre el mismo grupo directivo o ha variado con los años? Ha colaborado gente bella, Yamil TanNus, Omar Morales Benítez, Fernando Hernández Vélez y otros. Unos han llega-

do con expectativas financieras y otros con su capacidad intelectual, nada más. Como grupo nunca hemos existido. Yo he sido el que finalmente me he encargado de que el producto exista, se conozca, se divulgue, se lea y se comente. Los escritores que han publicado en Puesto de Combate son de todo el país, ¿cómo han logrado esto? Siempre he creído en la Sociedad de la Imaginación, en esa sociedad anónima de escritores y poetas que hay en el país, y también en la capacidad de convocatoria que tiene radio bemba. ¿A quién no le interesa publicar en un medio

Creo que todos los escritores costeños posteriores a García Márquez han tenido cabida en Puesto de Combate, ¿tiene algún vínculo con la región Caribe? Al comienzo dije que lo primero que hice al salir de mi casa fui irme a navegar. Después regresé y viví en la costa hasta el año 1967. Recorrí toda su geografía vendiendo libros, cacharros, prendas de mujer, collares de fantasía... Todo el paisaje, su gente, su alegría, sus pueblos me invitaban a la poesía. Por eso no es extraño que, si no puedo recibirlos a todos en mi casa, les abro las páginas de una revista donde puedan publicar sus fantasías. Lo mismo hago con gente de otras regiones. Vivo enamorado de todo cuanto he conocido. La envidia pasa por debajo de mis narices sin hacerme daño. ¿Por qué habrían de envidiarme si yo no hice el mundo? Sólo trato de sostener una revista lo mejor que puedo, sin vanagloriarme de mis glorias asombrosas. ¿Qué proyectos tienes para Puesto de Combate? Muchos y ninguno. Que la vida me alcance para llegar al No. 80. Publicar una selección de cuentos y otra de poesía. Publicar algunos de los libros que he escrito. Seguir buceando en la biblioteca de mis escritores amados. Hacerle un homenaje a los que creyeron en un sueño llamado Puesto de Combate, y si nada de esto puedo hacer, seguiré llamándome Milcíades Arévalo, un ser con todos los defectos y virtudes que le dio la vida. *Tomado del Magazín del Caribe. Libros y letras.


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En torno a La casa de Dostoievsky Jorge Edwards

Jorge Ladino Gaitán Bayona*

La casa de Dostoievsky es una bella novela de Jorge Edwards (Santiago de Chile, 1931), ganadora del Premio Iberoamericano de Narrativa PlanetaCasamérica 2008. Es el tipo de obra que recrea con vivacidad la época chilena y latinoamerica de los años cincuenta a los ochenta. Novela generacional, la denomina el propio escritor, pero también novela de artista en la que pueden verse reflejados muchos poetas del presente, independientemente de la nacionalidad, en tanto que ella ofrece un relato cautivante sobre las dificultades, ritos y anhelos de quien traba relación con la creación lírica: la participación en tertulias, la toma de posición frente un canon avasallador; la experiencia del viaje a lugares míticos de la escritura (París); la búsqueda de un estilo; y los encuentros y desencuentros con la política, el amor y la historia. La novela tiene el encanto de ser un poderoso retrato de la vida literaria chilena, sin perder de vista el horizonte latinoamericano y universal. El Poeta (cuyo nombre no es precisado en el texto literario) es un ego ficcional que, por un lado retoma la personalidad y obra del vate chileno Enrique Lihn y, por el otro lado, se nutre de la propia biografía de Jorge Edwards (su paso por Europa, su desilusión frente a la Revolución Cubana, la marcha de la Isla tras los excesos de autoridad de Fidel Castro). En sus páginas se evocan con nitidez las rivalidades poéticas entre Pablo de Rocka y Neruda, las realizaciones teatrales de Jodorowsky, la influencia de Mistral, Juan Emar y el grupo Mandrágora, la ciudad de Santiago en los cincuenta, sus cafés, calles antiguas, parques y zonas de encuentro (la misma casa de Dostoievsky era un pequeño refugio

de comprobada existencia donde pintores y escritores se reunían a darle rienda suelta a la bohemia y a las discusiones sobre la narrativa rusa y el arte universal). Del mismo modo, se aborda el caso Heriberto Padilla, que tanto dividió a los intelectuales del continente en torno a las censuras y persecuciones del gobierno cubano a sus artistas. La novela, en su profundo sentido crítico, pasa también cuenta de cobro a la Revolución de Allende y al Golpe de Estado de Pinochet en 1973. Aunque es bien sabido que Jorge Edwards ha estado cercano a la derecha en los años recientes, su apoyo a la candidatura de Sebastián Piñera, actual presidente de Chile, su novela no es sesgada a nivel ideológico y cuestiona tantos los excesos de la extrema izquierda como los de la extrema derecha. De hecho, hay pasajes de una fuerza notable, justamente los que recrean el miedo y la desesperanza del protagonista bien sea durante el régimen cubano o cuando se toma el poder Pinochet. El lector visualiza los estados de zozobra y desamparo de artistas que sienten en riesgo su vida al saber, por ejemplo, que el Estadio Nacional de Chile se ha convertido en centro de torturas. Por allí se escucha a Víctor Jara, a quien revientan sus manos y matan a culatazos por hacer canciones de protesta. Hay unas coordenadas de tiempo y espacio, al igual que unos referentes concretos (literarios, políticos e históricos) que le dan peso al texto narrativo. No obstante, los lectores que no sepan con exactitud la existencia de los mismos, no quedan excluidos del pacto ficcional, en tanto la novela en sus procesos de refiguración abarca esa realidad exterior y la pone en conexión a la vida del protagonista; es decir, la ficción da los recursos necesarios para la creación de sentido y hace lucir como propios esos referentes históricos. Hay un ansia de totalidad que, además, logra que otros referentes literarios sean absorbidos y tengan validez en la novela de Edwards. Así, el personaje de El paseo ahumada, libro de poemas de Enrique Lihn publicado en 1983 que hace parte del canon literario chileno y latinoamericano, conocido como el pingüino, ocupa un papel primordial en la última parte de la narración. La casa de Dostoievsky celebra a Lihn en una doble vía: refigura parte de su vida en el protagonista poeta y, a la vez, lleva de la poesía a la prosa al pingüino, su personaje insignia, un ser marginal con problemas mentales que tocaba un improvisado tambor a cambio de monedas y que participaba en las revueltas contra el régimen militar. Hay una enorme base enciclopédica en esta obra de 329 páginas. El juego intertextual es ameno y desata sentidos profundamente críticos frente a las devastaciones de la política. Es una novela de artista donde su protagonista es un poeta al que no sólo le toca elegir entre el cómodo silencio o la denuncia frente a los horrores del poder, sino también entre dos faros poéticos: Pablo Neruda o Nicanor Parra. El personaje opta por el padre de la antipoesía y así labra una obra que se nutre de voces de la calle, seres de la marginalidad, la ironía y el humor que cuestionan el statu quo. La novela seduce, además, porque no se conforma con presentar los altos dilemas estéticos de un escri-

tor, sino también los que abarcan su relación con la mujer, la familia, la soledad y el deterioro físico. El lector se compenetra con el protagonista, se ríe con sus mordacidades juveniles y sus comentarios demoledores a los textos líricos de sus compañeros, se siente cómplice en sus rituales con el vino en Santiago, Roma, París y la Habana tropical y hasta se duele con su muerte tras el duro cáncer. A nivel tímico la novela atrapa, narrativamente ocurre lo mismo pues hay pulso en la expresión, juegos con los recursos literarios y una escritura depurada en la que son bien logradas las redes entre el ser, la ficción y la historia. Vale agregar, finalmente, que para el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica 2008 participaron 557 manuscritos. El jurado fue conformado por la nicaragüense Gioconda Belli, la chilena Marcela Serrano, el argentino Ignacio Iraola y los españoles Álvaro Pombo y Miguel Barroso. La novela fue presentada con el nombre de La ciudad del pingüino. Al recibir el premio, de 200 mil dólares, afirmó Jorge Edwards: “Es una novela sobre la poesía, los poetas y las ganas de ser poetas, los que no lo éramos, queríamos serlo y todos los demás pertenecían a un fondo gris que no veíamos”. Entre múltiples reconocimientos recibidos por el autor en el pasado están el Premio Cervantes y el Premio Nacional de Literatura. Este destacado cuentista, ensayista y periodista tiene diez novelas publicadas, entre las que figuran Persona non grata (1973), La mujer imaginaria (1985), y El inútil de la familia (2004). *Grupo de Investigación de literatura del Tolima, UT, jlgaitan@ut.edu.co


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El modernista escandinavo

Alfonso Carrero Herrán Arquitecto SCA

una estructura autoportante. En 1925 se casa con Aino Marsio quien sería su colaboradora y posteriormente su socia en la empresa de diseño y elaboración de muebles de madera mundialmente conocida: Artek. En 1928 es nombrado miembro del Consejo Internacional de la Arquitectura Moderna, posteriormente se traslada a los EE.UU. Allí ejerce la docencia en el Instituto Tecnológico de Massachusetts M.I.T., en Boston, en el área de la arquitectura y el diseño. Realizó más de 200 proyectos de gran escala de los cuales sólo la mitad por razones económicas fueron construidos. Merecen destacarse, entre otros: el Sanatorio de Paimio (1929), la Biblioteca de Wipuri (1935), el Hall de la Universidad de Helsinki, la iglesia de Vuoksenniska (Finlandia), el Pabellón de Finlandia en la Feria Internacional de Paris (1937) el Pabellón Nacional de Finlandia en la Feria Exposición Internacional en New York 1937 y la opera de Essen en Alemania. Aalto fue uno de los precursores del Movimiento Moderno que llevó a su país y a toda la zona Escandinava, seguidor de la arquitectura orgánica y funcionalista de Wright. Sus proyectos se caracterizaron por la sencillez de sus formas, el buen manejo de los materiales, especialmente el ladrillo y la madera y el tratamiento de los techados inclinados de una sola superficie que le daban una riqueza espacial incomparable. Al lado de Le Corbusier, Gropius, Sert, Sullivan y otros hace parte de los fundadores del Modernismo, movimiento que se encargó de expander en toda la Europa septentrional. Es su país fue considerado como un verdadero héroe. Es otro de los grandes de la arquitectura de inicio del siglo XX.

Este famoso arquitecto finlandés es considerado el fundador del Movimiento Moderno Escandinavo. Nace el 3 de febrero de1898 en Kuortane; muere a la edad de 78 años en Helsinki el 11 de mayo de 1976. Ingresa a estudiar arquitectura y diseño al hoy Politécnico de Helsinki, graduándose a los 23 años (1921). Terminados los estudios superiores inicia un largo viaje durante dos años por toda Europa donde va asimilando las ideas y trabajos de sus contemporáneos Le Corbusier, Gropius, Brear, Sert y otros precursores del movimiento Moderno. Vuelve a su país en donde abre su estudio en una pequeña ciudad, posDIRECTOR: Antonio Melo Salazar teriormente lo traslada a la JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales capital Helsinki (1923) iniciando una exitosa carrera COORDINADOR: Benhur Sánchez Suárez, Redacción cultural EL NUEVO DÍA debido a la sencillez, a la PERIODISTA: Nazly Johanna Pita pureza de sus propuestas EDITOR: Billy Edison Zúñiga Valencia DISEÑO: Ingrid Johanna Bustos espaciales y al sofisticado ILUSTRACIONES: Obras de la pintora colombiana manejo del ladrillo y la maMarlén Beltrán dera que le dan identidad y FOTOS: suministradas, Internet/ EL NUEVO DÍA. Carrera belleza. Igualmente diseña 6 No. 12-09 Tels. 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima todos los muebles en made- Colombia Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co ra de cada una de sus ediTodos los derechos reservados. Prohibida la reproducción ficaciones. Crea la primera total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial silla de madera apoyada en Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.

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