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IBAGUÉ, ABRIL 25 DE 2010

FA CE

TAS CULTURA AL DÍA Cuento

Epifanía Héctor Tizón Exposición

Cerámica y orferería Banco de la República Cine

Fantasía domina la taquilla Cómo entrenar a tu dragón


FACETAS

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El grito del Ameeé, o el pincel

de la magia en la cordillera de la historia Esperanza Carvajal Gallego*

¡Cómo no enamorarse de la historia! Pero no de aquella, tantas veces contada y amañada en libros celosamente conservados en bibliotecas escolares, para infortunio de quienes no tuvieron la posibilidad de conocerla en otra forma, sino a manera de dogma idealizando personajes siniestros, que llegaron haciéndose llamar conquistadores y aún así, hay quienes los exaltan y agradecen su legado. Por fortuna, hoy nos encontramos con un libro de cuentos titulado El grito del Ameeé, escrito por el inquieto historiador, escritor y periodista Camilo Pérez Salamanca, quien después de emprender una pesquisa rigurosa, consultando fuentes de alta confiabilidad que reposan en anaqueles casi olvidados

por el tiempo y la memoria, los recrea reconciliando la historia y la ficción a través del maravilloso puente de la literatura, donde la palabra cobra otro valor. Así, de manera magistral, Camilo Pérez Salamanca introduce al lector en una serie de acontecimientos como fue la llegada de los dioses, esperada por los nativos, las guerras y la defensa contra el exterminio; de igual manera, la comprobación de su divinidad. De esta manera, el lector salta maravillado de una a otra historia donde se cruzan hechos y personajes que contagian su ternura o provocan risa incontenible por las inusitadas anécdotas, como lo acaecido al ilustre “Aníbal Silvestre y Granada” en uno de sus viajes. Cada uno de los cuentos

aquí plasmados entreteje su encanto, no sólo por el contenido que los habita, sino también por la fluidez del lenguaje y la incorporación de imágenes que los alejan de los lugares comunes. He aquí algunos de estos elementos: “la cordillera parecía sostener el cielo”, o “es una cuesta que lleva al firmamento”. No encuentro en el libro de Camilo Pérez Salamanca pretensión distinta a la del goce estético basado en la memoria de un pueblo aguerrido e injuridado. En buen momento saludamos este texto para deleite de sus lectores y esclarecimiento de algunos hechos, justo en los albores del bicentenario de la Independencia. *Escritora colombiana. Texto tomado de la contracubierta del libro.

Palabra del día Pretensión, pretencioso La escritura de estas dos palabras de origen común, una con s y otra con c, es una de las muchas paradojas de la ortografía castellana, que se explica porque la primera nos llegó directamente desde el latín, mientras que la segunda pasó antes por el francés. Ambos vocablos provienen del latín praetensio, onis, formado a partir del verbo praetendere, que a su vez se formó del verbo tendere (estirar, extender, montar una tienda) con el prefijo prae(ante, delante, enfrente). Para los romanos, praetendere era equivalente a ‘poner por delante’, ‘interponer’ y, en sentido figurado, ‘poner un pretexto’. Praetendere muros Marti era ‘colocar murallas entre sí y el enemigo’ (Virgilio). En la inexorable evolución del significado de las palabras, praetendere se convirtió en inglés en to pretend, con el sentido de ‘fingir’, ‘simular’ y en portugués, en pretender, con la denotación de ‘aspirar a’, ‘proponerse’, ‘tener intención de’.

En español, pretender significa ‘querer ser o conseguir algo’, ‘intentar conseguir algo’ y también ‘aspirar al amor de una persona del sexo opuesto’, mientras que pretensión expresa el ‘derecho que alguien cree tener sobre algo’. En francés, el verbo latino evolucionó a prétendre, del que se derivaron, entre otras, las palabras prétendant (pretendiente), prétendu (pretendido), y prétentieux. Esta última llegó a nuestra lengua como pretencioso, cambiando la t por una c, con el significado de ‘presuntuoso’, pero fue criticado durante muchos años como un galicismo indeseable. Pretencioso apareció por primera vez en el dicciona-

Obras del pintor colombiano Jesús Niño Botía

rio de la Academia en la edición de 1927, marcado como “galicismo”, pero 43 años después, en la actualización de 1970, quedó consagrado como vocablo castellano castizo, sin marca de extranjerismo, tal como ha ocurrido incontables veces a

lo largo de la Historia con muchas voces de nuestro idioma. La c galicada (afrancesada) no fue recogida por el portugués, una lengua más fiel al latín, que se quedó con pretensão y pretensioso.


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Poesía

El cuento

Miguel Florián

Epifanía

Héctor Tizón* Algunas veces, antes de que anocheciera, se podían distinguir en el pálido horizonte unos trazos difuminados semejantes a nubes. Pero ya nadie recordaba la lluvia. La aridez sólo era morigerada por la humedad que en los amaneceres destilaba el rocío de las escasas plantas. Para los de aquí, descendientes de adoradores del sol, el sol es el infierno, que seca la piel antes de que la muerte llegue; estos hombres ya ni siquiera saben defenderse porque han perdido el concepto del mal. Hacía mucho tiempo que no nacía una mujer en estos pagos, y por falta de hembras los varones mozos debían exiliarse; ya sólo quedaban los ancianos; las mujeres, multíparas, morían, y a los jóvenes se los llevaba el camino. El día en que las dos comadronas anunciaron la inmi-

nencia del nacimiento fue, para todos, de fiesta. Por la forma esférica y no ovoidal del abdomen, por el rumor silencioso como de vientos profundos que las viejas oían al poner sus orejas sobre el vientre grávido, y por la entrañable suavidad y tibieza de la piel, estuvieron seguras las parteras del inminente advenimiento. El hecho se expandió por las comarcas: ahora, otra vez, iba a nacer una hembra; y esto era como una esperanza y como una flor. Con el anuncio se preparó el ágape, que sería una comida fraternal y primitiva: cordero asado con hierbas amargas, y maíz; y música de viento. El pueblo no era grande, apenas siete casas, con sus corrales circulares de piedra seca. Se obstinaba la gente en construir sus casas en esta paramera, sólo apta para senderos de cabras, cuando a lo sumo podría ser habita-

da por el viento polvoroso. Un cuento inmemorial pretende que aquí, o muy cerca de aquí, alguna vez existió un lago; nadie lo cree pero nadie lo niega, y todos los pequeños pueblos de esta región lo reclaman para sí. Algunos hasta han creído ver los rastros o vestigios de ruinas, de cobijos de pescadores que echaban sus redes a la luz de la luna. Los pequeños pueblos no son más de tres, separados entre sí por leguas tan yermas como las del país de Caín, a quien el Señor había condenado a vagar por el desierto. De allí salieron dos hombres, impulsados por el rumor del nacimiento, y estos dos se hallaron en un cruce de senderos con otro más, y los tres juntos emprendieron el camino. Casi no hablaron entre ellos, puesto que lo que pudieron haberse dicho ya cada quien lo sabía. Los tres viajeros pasaron la noche a la intemperie y durmieron encogidos junto al fuego que se extinguió al amanecer. Sólo dos tenían cada cual una alforja; uno de ellos llevaba un pequeño pellón, y el otro una ollita del tamaño de una mano, con su tapadera; el tercero era tan pobre que no llevaba nada. Al amanecer del quinto día avistaron una delgada columna de humo que se mantenía erguida porque a esa hora el viento se recata. Apuraron el paso, pero el sol les ganó en llegar. No tuvieron que hacer ninguna pregunta y, enseguida, los tres estuvieron junto al jergón donde yacía la criatura recién nacida, que acababa de morir. Tampoco en el camino de regreso hablaron entre ellos, tampoco ahora tenían nada que decirse. Quizá porque todos sabían que vivir ahí era como una extravagante vanagloria. *Escritor argentino, Gaceta Literaria Virtual.

Poeta español

Lluvia El agua deslíe la consciencia, una a una empapa las imágenes, se agitan sus reflejos, tiemblan sólo un instante sobre la herida. Nunca acabará la lluvia. En la memoria llueve, vuelvo a ver los charcos de la infancia, una manta empapada sobre vagas cabezas, y un rostro muy fugaz de mujer. Siempre estuvo lloviendo, los pájaros perdidos buscaban entibiarse en nuestra sangre. Aquella boca de tibia luna enmudecida y fría, sobre la yerba húmeda... ¿Adónde lleva el agua esas semillas?, ¿en qué mar desembocan?, ¿en qué madre germinan?, ¿acaso el alma es tierra y luego, ya en sazón, fructifican bajo el temblor de la memoria? Tocar el mundo

Los días y los pájaros

a Diego Granados Los días se parecen a los pájaros -vienen y luego van- y siempre dejan una herida de luz. Huele a musgo su vuelo, a países de escarcha, a savia de madroños escondidos... (Hay una fuente oculta que derrama blancos ríos de sed, y un campanario azul, mecido por el viento). De qué cielo, de qué elevada dicha, los pájaros descienden.

con nuestras manos ciegas, y luego, en el recuerdo, otro mundo renace más intenso. Aquella mano posada sobre el tiempo, aquella frente con su gesto de arcilla, y este turbio afán del hombre por alzar su casa derruida bajo la tempestad, esta inquietud de abrir en las ondas de todos los regatos la entraña encendida del musgo. Sí, ¿en qué océano en qué lecho se vierten las palabras?, ¿qué muelles refugian a sus barcos? El cielo es agua quieta, y el polvo, y los vestigios que espejean y abrasan en su luz la consciencia. Náufragos todos bajo idéntico aguacero, peregrinos del sueño, creciendo sobre el pecho del tiempo, sosteniéndonos sobre la mano incierta de un dios que nos ignora. De qué amor. Los días se parecen a los pájaros, igual tristeza dejan cuando pasan, la misma oscuridad, igual silencio.


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El Tolima cuenta su historia a través de orferería y alfarería

Los antiguos pobladores del Tolima dejaron huellas de su cultura y su forma de vida; miles de años después los investigadores y antropólogos tolimenses se han dado a la tarea de revivir los recuerdos de sus antepasados. Resultado de más de seis años de investigación y colaboraciones entre el Museo Antropológico de la Universidad del Tolima y el Museo del Oro del Banco de la República, son la exposición Tolima Milenario y el catálogo homólogo que la acompaña, y que podrán ser apreciados por los tolimenses en la sala de exposiciones del Banco de la República hasta el 15 de septiembre. Esta investigación comprende un recorrido cultural por toda la región en la que se han clasificado los artefactos encontrados en diferentes periodos que ayudan a seguir cronológicamente el desarrollo de aquellos a quienes los españoles alguna vez nombraron pijaos. La etapa inicial corresponde a los primeros pobladores que eran grupos humanos de recolectores, cazadores y horticultores asentados en pequeños campamentos que fueron encontrados posteriormente por los arqueólogos de la Universidad del Tolima y quienes después de arduas excavaciones en las colinas de Chaparral, Fresno y Roncesvalles, encontraron indicios de la vida de esta cultura.

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“La evidencia material asociada a su vida cotidiana está compuesta de artefactos de piedra para moler, machacar, cortar, raspar y perforar. Dichas herramientas estaban dirigidas hacia el aprovechamiento de frutos, granos, cuescos y nueces de palma, y otros recursos andinos”, comentan en el ca-

tálogo los investigadores del Grupo de Arqueología y Patrimonio Regional de la Universidad del Tolima. Posteriormente y con la evolución de la manipulación de elementos naturales y artificiales, aparecen en una segunda fase los aborígenes que han sido denominados como ceramistas tempranos, pues con un profundo cambio en las tradiciones nómadas de las comunidades estas pudieron encontrar lugares aptos para la agricultura y desarrollar técnicas de alfarería. En el mismo catálogo se muestra el predominio de la evidencia de cerámicas que muestran una unidad cultural en la mayoría de los asentamientos que se ubicaron en el valle del Magdalena a una altura máxima de 500 metros sobre el nivel del cauce del río. “La figura humana se representó esquematizada sobre algunas piezas, espaldares de sillas y de manera realista en muñecos y vasos con personajes sentados en butacos, piezas profusamente decoradas con diseños en pintura negra (a manera de pintura facial y corporal)”, agregan los integrantes del grupo de investigación. Con el primer milenio después de Cristo se presentó un cambio en el estilo de cerámica de estas sociedades ya mucho más organizadas, pues construyeron caseríos que contaban con un número mayor de familias conviviendo. Esto dio paso a la creación de nuevas técnicas de elaboración de artefactos que les permitió llegar a la metalurgia, ubicada especialmente en la cuenca del río Saldaña que contaba con uno de los depósitos de oro aluvial más importantes del centro del país. Estas piezas representativas de un periodo temprano de orferería pertenecen a la colección del Museo del Oro y hacen parte ahora de la exposición

Tolima Milenario, que luego de dejar la Capital Musical empezará su itinerancia por las diferentes sedes del Banco de la República en todo el país. De esta manera los colombianos tendrán la oportunidad de realizar el maravilloso recorrido por la cultura del Tolima y las piezas únicas que se crearon en el proceso de asentamiento y desarrollo, que se gestó en los valles de los ríos más importantes del Departamento.


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Luís Rozo*

U

n comentarista se atrevió a decir que la película era una representación de la sociedad norteamericana, en la cual los sujetos humanos acaban devorándose unos a otros como los tiburones, si de lo que se trata es de conseguir el dinero, objetivo por el cual se utiliza cualquier medio, arrasando si es necesario con quien se tenga que eliminar del camino. Tanto el personaje de Perdición (Doble indemnización, 1944), como el de La dama de Shanghái, no tienen escrúpulos a la hora de asumir esta postura bastante peligrosa para los ingenuos y bobalicones que no se distancian desde el principio. El dinero justifica todos los medios para conseguirlo, en tanto una sociedad en su ética de conjunto, en su dinámica general, impone esta mediación para poder vivir. ¿Pero actualmente cuál sociedad no impone este principio para vivir? El socialismo

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real lo hace igualmente, no sólo el capitalismo galopante que se vive en la mayoría de las naciones del mundo “civilizado”. El dinero se impone como el medio imprescindible para vivir y no caer en los avatares de la sobrevivencia o en la pendiente escabrosa de la miseria. Quien por falta de un ingreso mensual permanente y seguro despierta y no tiene con qué movilizarse, o para el alimento, o como para pagar la renta, desarrolla una actitud moral proclive al crimen o al acto delictivo para conseguir lo necesario y suplir las necesidades. Ahora bien, cuando estos mínimos no son suficientes, por los hábitos de consumo suntuario que muchos sujetos interiorizan como fundamentales, pues se asume la ambición que ve la solución en el gran golpe o en el gran robo o crimen que proporcionará el botín suficiente en función del sueño paradisiaco que traducido puede revestir el más abierto sentido literal y prosaico: “conseguir el churro francés

La dama de Shanghái como marido, la casa quinta con piscina, el BMW y muchos, muchos dólares que sobren y no falten” (texto de una mujer común y corriente encontrado en un clóset). La ambición de tener el estatus más alto de vida o lo que se le parezca, arrastra el modelo de representación del buen vivir, como proyecto de vida. Y el amor ¿dónde queda? Si se conjuga la belleza física con el placer y éste arrastra el afecto, el cariño, el aprecio, entonces el que se deja convencer de esta conjunción resulta cayendo en un fatal convencimiento, pues muy seguro le llevará a la debacle y al abismo. El amor predicado de las más disímiles maneras como el sentimiento por el cual vale la pena seguir viviendo y considerado como la exaltación del afecto más puro y humano, se convierte en un arma letal para la destrucción del otro, para el irrespeto a su integridad moral y espiritual, incluso física. El amor como mecanismo para hacer depender a una persona llevándola a una manipulación sin escrúpulos, se convierte en un instrumento de degradación y descomposición que no tiene límites, incluso no deteniéndose para llegar al crimen. El cine negro ha podido caracterizar a este prototipo de mujer fatal, fatal para quien entra en contacto con ella, como un ser que se asume en su carga de inmoralidad aliada con el cinismo, lo que lleva al personaje a encarnar los rasgos más abiertos de la deshonestidad y la falta de honradez. En la misma dirección nociones como solidaridad, lealtad, amistad, cariño, afecto, sinceridad han desaparecido de su léxico. Estas cualidades no son predicables sólo de la mujer fatal, los hombres que se lían como serpientes con ella se corresponden con su precariedad espiritual y sensible. Son astutos e inteligentes como ella, pero estas habilidades están en función de similares objetivos a los que

su ambición les impulsa. Dinero, poder, manipulación, mentira, son factores que llevan al crimen como la más lúcida coartada existencial de estos personajes. Que Orson Welles se esté refiriendo sólo a Norteamérica, no impide que en otros territorios, en los cuales este modus de vida se vuelve una referencia casi obligada, no existan similares modelos con estructuras mentales moldeadas con valores semejantes. Si tratamos de precisar qué conocimiento derivamos de esta película sobre “el amor y sus demonios”, lo que constituye el foco de nuestro seminario en este semestre, tendremos que asumir que desde este tipo de películas, en las que incluimos Perdición, La Dama de Shanghái, Vértigo es imprescindible, se desmitifica la idea del amor como expresión de sentimientos no contaminados por intereses crematísticos, o expresión de la pureza del alma, para introducir la preocupante idea del amor como medio de manipulación e irrespeto al otro, o de su aniquilación espiritual y física. Por último, planteemos de qué manera Orson Welles formula una apreciación en su película La Dama de Shanghái, Vértigo sobre Norteamérica. Lo hace con una metáfora muy fuerte y gráfica. Michel O’Hara refiere un suceso del cual fue testigo en una conversación que soporta con Bannister, Grisby y Elsa la dama fatal: “Una vez bordeando las costas del Brasil (Orson Welles realizó un documental sobre Brasil) vi el océano tan oscurecido por la sangre que parecía negro y el sol se ocultaba tras la línea del horizonte. Nos detuvimos en Fortaleza y varios marineros sacamos los aparejos para pescar un rato. Yo fui el primero en enganchar algo, era un tiburón, luego apareció otro y otro y otro, hasta que todo el mar se llenó de tiburones y más tiburones, no se podía ver el agua. Mi tiburón se había

soltado del anzuelo y el olor o talvez la mancha porque sangraba a borbotones, hizo que los otros enloquecieran. Aquellos animales se devoraban entre sí. En su locura se comían unos a otros. Se sentía el frenesí del asesinato como el viento azotándole a uno en los ojos y se olía el hedor de la muerte que emanaba del mar. Nunca había visto algo peor hasta la reunión de esta noche. ¿Y saben una cosa? Ni uno de los tiburones de aquel cardumen enloquecido sobrevivió. Ahora los dejo”. La idea de la competencia, de la habilidad del más fuerte para sobrevivir, la descomposición a que son sometidos todos los escualos prefiguran en una fuerte metáfora la finalidad a que son sometidos los miembros de un colectivo. Pero también es por la referencia al prototipo de personajes y dinámicas desarrolladas entre ellos. Igualmente por los sucesos en que se ven implicados los sujetos fruto de sus acciones que son vehiculizadoras de valores. La personalidad de los roles está configurada por la desconfianza, por la prevención que se exhiben entre sí, por la forma tan externa en que se relacionan, por esa retención afectiva que se manifiestan unos a otros, por esa actitud de serpientes al acecho, en particular denotada por la mirada estática de Grisby, el más revulsivo de los rostros configurado en el cine. La humanidad, en cuanto dimensión de cualidad sensible proclive al respeto y consideración por el otro, ha desaparecido de los rostros, gestos y movimientos de los cuerpos de los personajes. Esto se nota aún más cuando vemos a estos anglosajones y su glamurosa heroína Elsa, La dama de Shanghái, en un pasaje fugaz, en medio de los nativos mejicanos cuya fisiognomía es absolutamente subordinada y al margen. *Director de cine colombiano. Cinemateca del Tolima.


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IBAGUÉ, ABRIL 25 DE 2010 José Luís Díaz-Granados

José Luis Díaz-Granados*

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arece que al fin los biógrafos de Shakespeare han terminado por ponerse de acuerdo en que el poeta murió a causa de una intoxicación etílica a la temprana edad de 51 años. Aquel 23 de abril de 1616, por coincidencia, el mismo día, mes y año en que moría Cervantes-, los vecinos comentaban que durante la noche anterior el autor de Romeo y Julieta “había bebido demasiado vino”. El que un autor literario haya sido de manera predominante consumidor de vegetales, de café o de drogas heroicas puede constituir algo sencillamente anecdótico: Balzac bebía 50 tazas de café negro al día (o mejor, durante la madrugada) y sólo así se sentía estimulado para escribir. George Bernard Shaw sólo comía vegetales sin haber probado jamás la carne ni el alcohol. Y la mayoría de los novelistas del movimiento “beatnik” probaron la marihuana, la cocaína y el LSD. Pero que un escritor sea (o haya sido) un dipsómano impenitente parece ser casi un ritual paralelo al de su amor por las palabras. No existe una razón lógica para creerlo. Incluso alcohólicos tan reconocidos como Hemingway, Karen Blixen o John Steinbeck aconsejaban no escribir jamás bajo los efectos etílicos. Sin embargo, no son pocos los textos y los libros en los que especialistas han intentado hallarle

una explicación racional a esta extraña relación entre la creación literaria y la adicción al alcohol. Precisamente Hemingway, quien en La Habana hizo famosos los eslogan: “Mi mojito en La Bodeguita; mi daiquiri en El Floridita”, podía beber en un sólo día buenos tragos de vodka, ron y vino, al tiempo que ponderaba las “virtudes medicinales de la ginebra”. Un día, escribiendo en un café de París sintió sed. “Pedí un ron Saint James -recordó en sus memorias-. Con aquel frío me supo a gloria, y seguí escribiendo, sintiéndome muy bien y sintiendo que el buen ron de la Martinica me calentaba el cuerpo y el espíritu”. William Faulkner, quien al igual que el noruego Knut Hamsum recibió el Premio Nobel de manos del rey de Suecia en lamentable estado de embriaguez, afirmaba que para escribir sólo se necesitaba un sitio acogedor, una mesa con una resma de papel, lápices y una botella de whisky. “¿Bourbon?, le preguntó el periodista refiriéndose al ron ordinario de Nueva Orleáns. No, respondió el novelista, no soy tan melindroso”. Las borracheras de James Joyce eran tan famosas en su exilio continental que no hay cronista de la “Generación Perdida” que no las registre. Su pobre mujer, Nora Barnacle, lidiaba con paciencia aquellas rascas de vino electrizante de Trieste, o del “Fendant de Sion” de Zúrich,

Escritores y alcoholes

que según Joyce sabía a “mineral metálico”. Según José María Valverde, “el alcohol y las reiteradas infecciones dentarias comenzaron a dañar los ojos de Joyce”. Zelda, la conflictiva mujer de Francis Scott Fitzgerald, sentía celos de la literatura. Apenas el autor de El Gran Gatsby se sentaba a escribir algunos párrafos de su nueva novela, ella lo arrastraba a una nueva borrachera hasta que él perdía el conocimiento luego de pelear y hacer las paces. Al otro día, trataba de curar la resaca sudando alcohol en largas caminatas con Hemingway para luego volver a intentar nuevos párrafos frente a su máquina. Beodo hasta el “Delirium tremens” fue el desdichado y fascinante Edgar Allan Poe, al igual que Paul Verlaine, borracho feroz que casi mata con arma de fuego a su madre viuda, a su esposa y a su luciferino compañero Arthur Rimbaud. Pero el colmo del descaro lo llevó a cabo Truman Capote, el impecable narrador de A sangre fría, cuando ante 75 millones de televidentes declaró tartamudeando por la embriaguez: “Soy marica, borracho y chismoso. Pero soy un genio”. El genial poeta galés Dylan Thomas, después de haber asombrado al mundo literario anglosajón con su Retrato del artista cachorro, realizó cuatro giras triunfales por los Estados Unidos, al término de las cuales murió luego de haber ingerido alcohol sin parar durante un mes. Tenía 39 años. Un novelista olvidado, Halldor Kiljan Laxness, autor de Las campanas de Islandia, respondió a la pregunta de los reporteros acerca de lo que pensaba hacer con la fortuna obtenida con el Premio Nobel de Literatura en 1955: “Me la voy a beber”. Lo que sin duda hizo, al igual que sus antecesores en el galardón: Sir Winston Churchill,

dipsómano archiconocido, los ya citados Faulkner y Hemingway, el existencialista sueco Pär Lagerkvist y el controvertido André Gide. El poeta colombiano León de Greiff, célebre por su cotidiana tertulia literaria del Café “Automático” de Bogotá, con Jorge Zalamea, Arturo Camacho Ramírez, Juan Lozano y Lozano, Jorge Artel y Luis Vidales, entre otros, celebró en sus versos las delicias extrañas del kirsh, el korn, el vodka, el aguardiente, el coñac, la chicha y el mezcal. Pero también decía: “Bebamos en las cráteras de oro / que modeló el cincel benvenutino, / champán bullente y bullicioso vino”. Y no son pocos los poemas de De Greiff y de muchos otros poetas en los cuales se evoca al gran idólatra del vino Omar Khayyam, quien a su vez exaltó los dones y frutos de la bebida como símbolos de

alegría vital y de optimismo. En fin, la lista de los escritores-dipsómanos sería interminable y agotadora -Rulfo bebiendo pulque en las tiendas del D.F.; Miguel Ángel Asturias rescatado del guaro por una bella argentina; Onetti repleto de whisky mientras garrapateaba noticias en una agencia de prensa, “y el indio Darío borracho”-, pero haría válida la afirmación del poeta Juan Manuel Roca cuando se estaba proyectando la Casa de Poesía Silva en Bogotá: “Aquí se debe exhibir la pluma de José Asunción Silva, la estilográfica de Guillermo Valencia, la pipa de León de Greiff, la máquina de escribir de Aurelio Arturo, el cacho de marihuana de Barba-Jacob y la botella de todos”. *Escritor colombiano. Con-Fabulación, periódico virtual.


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CINE: ‘Un dragón cazó a Alicia’ Colprensa

Fueron seis semanas en las que la versión oscura de “Alicia en el país de las maravillas” de Tim Burton se sostuvo en el primer lugar de la taquilla colombiana. Tuvo que llegar una de las nuevas obras de DreamWorks, “Cómo entrenar a tu dragón”, para que en su segunda semana en cartelera se apoderara del primer lugar.

La diferencia fue mínima, pues “Cómo entrenar a tu dragón” logró 59 mil 86 espectadores en 97 salas, mientras que “Alicia” obtuvo 58 mil 173 personas en 130 salas. Por sala la distancia es notoria, pues la obra de DreamWorks convocó 610 asistentes en cada una, mientras que la obra dirigida por Burton llegó a 447. En sus acumulados, “Cómo entrenar a tu dragón”, con

MÚSICA Año Zero: Pignoise Año Zero es el título del sexto álbum de Pignoise, con el que comienza una nueva andadura discográfica con Sony Music.Un disco producido por Dani Alcover, quien ya trabajó con el grupo en cuestión de gustos (2007) y anunciado en televisión (2006). Masterizado por Ted Jensen en Sterling Sound. El álbum se abre con Año Zero, una playa instrumental de 37 segundos que sirve de introducción y da paso a Todo se muere. Después llega Cama vacía, canción que refleja la evolución de Pignoise abordando el tema generacional desde una mirada diferente y con una música de gran riqueza.

Cuando el destino nos alcance: Lori Meyers Cuando el destino nos alcance es el cuarto álbum de Lori Meyers, grabado a inicios de 2010 en Los Ángeles, California. Está formado por 11 temas en los que trabajaron durante un año en Loja Sound, con la producción del argentino Sebastian Krys, en los estudios Castle Oaks Productions. Participa el ingeniero Orlando Vitto y el técnico David Sutil. Los teclados y la electrónica tienen un peso mayor que en los álbumes anteriores con Mi realidad, como primer avance.

Distinto: Diego Torres Guapa es el adelanto del álbum de Diego Torres para 2010, Distinto. Un tema compuesto junto a Noel Schajris, Sin Bandera, y con la producción de Rafa Arcaute. Se realizó con un videoclip dirigido por Jorge Caterbona, en el que también aparecen Andrea Pietra, Federico D’Elia, y la voz de Ricardo Darín. Diego Torres apuesta por su lado más rockero e innovador en su primer disco con Universal Music. El artista ha decidido estrenar, además de nueva compañía, canciones con un nuevo giro musical que le confiere un toque diferente a su propuesta musical.

sólo dos fines de semana en cartelera, llega a 374 mil 198 espectadores, mientras que “Alicia” en seis semanas llega a un millón 393 mil 868 personas en Colombia. Dos estrenos se ubicaron en el tercer y cuarto lugar, respectivamente. En el tercer lugar, presentándose en 58 salas, está “Legión de Ángeles”, un thriller apocalíptico, un tema cada vez más recurrente en

la cinematografía mundial. Esta vez Dios pierde la fe en la humanidad y envía sus legiones de ángeles para borrar al hombre de la faz de la tierra. Un grupo de personas, con la ayuda del arcángel Miguel, intentarán detener la destrucción. “Una noche fuera de serie”, otro de los estrenos, ocupó el cuarto lugar, con 29 mil 940 personas en 40 salas. Su promedio por sala fue de 749 espectadores.

LIBROS Editorial: Norma Título: Me Llamo... Autor: Colección Me llamo... es una colección juvenil de biografías de personajes universales, que devela diferentes áreas: historia, ciencias, arte, cultura y literatura. Cada volumen nos presenta el pensamiento, vida y obra de algún personaje, así como el ambiente del mundo en el que vivió. Para el 2010, Editorial Norma lanza esta colección enfocada en personajes importantes de nuestra historia Patria, esto con motivo de la celebración del bicentenario de la Independencia de nuestro país. Los personajes de este primer bloque son Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Antonio Nariño.

Editorial: Norma Título: Caótica Autor: Philip Kotler Philip Kotler, el afamado gurú de los negocios y el marketing, le revela al mundo su nuevo libro. En este presenta su mirada sobre ¡una gran nueva era! a la que, según afirmó, hemos ingresado después de la crisis. Este no es un libro sobre la crisis; es un libro que explica cómo se desarrollarán los negocios después de la misma. Kotler señala la necesidad de una nueva manera DIRECTOR: Antonio Melo Salazar de pensar diseñada JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales para maniobrar en COORDINADOR: Benhur Sánchez Suárez, Redacción intermitentes pecultural EL NUEVO DÍA ríodos de disturbio PERIODISTA: Nazly Johanna Pita EDITOR: Billy Edison Zúñiga Valencia económico. Caótica DISEÑO: Ingrid Johanna Bustos describe un nuevo ILUSTRACIONES: Obras del pintor colombiano sistema de gran alJesús Niño Botía cance para la gestión FOTOS: suministradas, Internet/ EL NUEVO DÍA. Carrera de las olas de incerti6 No. 12-09 Tels. 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K dumbre que afectan www.elnuevodia.com.co a los clientes, emTodos los derechos reservados. Prohibida la reproducción pleados y a las otras total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial partes interesadas. Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


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