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IBAGUÉ, JULIO 24 DE 2011

FA CE

TAS CULTURA AL DÍA Literatura y placer

Escritoras bajo el signo de Eros (I) José Luis Díaz-Granados

Édgar Varón y sus vitrales

La luz se transforma en color

Hernán Camilo Yepes Vásquez Música de “Pala”

“Para tener la muerte entretenida” Jorge Ladino Gaitán Bayona


FACETAS

IBAGUÉ, JULIO 24 DE 2011

La percusión es la mayor manera de conocer otras culturas

Por Julio Cortázar*

El mundo musical es tan variado y sorprendente como el de los libros: hay de todos y para todos los gustos. Pero lo que sorprende más es que todos los días son más los jóvenes que se sumergen en estos fascinantes mundos, tan es así que todos los días los conservatorios se ven llenos de pequeños maestros cargados de enormes ilusiones, como las ilusiones de los pequeños poetas, cuentistas y novelistas que se dedican a escribir sus metáforas y presentan sus obras en las editoriales. Pero aún lo más sorprendente es que haya estudiantes que en lugar de especializarse en el violín o la flauta o el corno, buscan otro tipo de instrumentos, a veces raros como el bombardino, por lo enorme, o la ocarina, por su dulcísimo sonido. Pero aún sorprende más que haya estudiantes que se enamoren, como Diana Alejandra Melo, de los instrumentos de percusión. Por eso hemos querido hablar con ella para que nos cuente sobre ese flechazo de primer amor por ellos. - ¿Su infancia estuvo rodeada de músicos o música? - No realmente. Normal como en cualquier hogar colombiano de clase media - baja. En mi familia no hay músicos, así que fue una idea que se me ocurrió un día y decidí intentar y persistir. - ¿Cuándo supo que podía llegar a ser y

Contrabando Entre los francos, ban era la denominación de las numerosas prohibiciones que regían la vida de ese pueblo. La palabra se mantuvo en el francés e influyó así mismo

hacer música? - Nunca lo dudé. Lógicamente hubo altibajos y al comienzo no tenía muy claro si tomaría esta profesión como un pasatiempo o si me metería ciento por ciento en ella, pero al ver cómo cambiaba mi vida, entendí lo importante que es la música. - ¿Que la cautivó de los instrumentos que ahora toca? - La variedad. Me gusta la percusión porque hay miles de instrumentos y sus sonidos se combinan en tantos géneros y tantos estilos, y cada vez que encuentro uno diferente y trato de aprender, es como si todo empezara de nuevo y eso me encanta. También es para mí la mayor manera de conocer otras culturas, ya que los instrumentos de percusión en su mayoría son folclóricos.

- ¿Cómo define su mundo musical? - Es un sancocho. - ¿Cuáles han sido los compositores que le han llenado musicalmente su alma? - Podría hacer una lista enorme de personas que con su música han cambiado mi vida, pero más allá de las simples notas, está todo lo que ha rodeado a los compositores, a sus piezas y a sus intérpretes en el tiempo y en el espacio; por ejemplo: lo profundo que llega la trompeta de Miles Davis en medio del racismo de los años 50 en EE.UU. o las notas de Shostakovich en medio de la segunda Guerra Mundial y así le podría dar muchos más ejemplos… - ¿Cómo ve el mundo musical sinfónico de Colombia? - Es como un hijo no deseado. La verdad es que ser músico de orquesta

sinfónica es una profesión del primer mundo y como estamos en un lugar donde las necesidades son otras, es entendible el recelo. Por decirlo de algún modo, algunas personas reaccionan de forma negativa ante la idea de que un país y una ciudad deben tener una orquesta. Aún así, lo que nos hace falta son mentes capaces de convertir esas adversidades en ventajas y ganancias para la sociedad. - ¿Cómo surge Bossa Dúo? - Bosa es un afán de abrir espacios y oídos. En nuestro país son pocos los ensambles con un formato como el nuestro que hayan podido lograr una estabilidad y ser independientes. Además, si uno no está vinculado a una universidad o a una institución, es más complicado el tema logístico. Y súmele a esto que las convocatorias en su mayoría tienen límite de edad, o sea que si uno pasa los 25 años prácticamente se convierte en un cero a la izquierda. - ¿Es complicado en el país hacer este tipo de ensambles? - Lo más complicado es lo de los espacios, como dije antes. Creo que en Colombia no hay un gusto masivo por la música de cámara y tratar de llegar al público con un producto completamente nuevo es difícil. - ¿Qué proyectos tiene para desarrollar este próximo medio año? - Está próximo el V Taller Nacional de Marimba, que será organizado gracias a la ayuda de la Asociación de Música Sinfónica.

*Escritor colombiano. Director de la revista Libros y Letras.

Palabra del día en la formación del vocablo italiano bando, con el sentido de ‘edicto dado a conocer en forma pública y solemne’. Del italiano, bando llegó a Castilla con el mismo signi-

ficado. Uno de estos edictos o bandos establecía severas penas para quienes trajeran mercancías del exterior sin pagar los impuestos correspondientes a la Corona. Ha-

cerlo era contrariar el bando real, o sea, cometer el delito de contrabando, como explicaba Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana.

La palabra llegó también al inglés, como to ban ‘prohibir’ y al portugués banir ‘expulsar, alejar, prohibir el ingreso a alguien a algún lugar’.


IBAGUÉ, JULIO 24 DE 2011

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Escritoras bajo el signo de Eros (I) Por José Luis Díaz-Granados*

El poeta y filólogo español Dámaso Alonso reveló que la literatura española no se había originado en el anónimo Poema del Mío Cid, como se creía hasta mediados del siglo XX, sino en las jarshas de estirpe árabe surgidas varias décadas atrás de la famosa epopeya, y que no eran otra cosa que brevísimas y sugerentes manifestaciones poéticas de deseos eróticos -a menudo intensos e imposibles de satisfacer- por parte de mujeres enamoradas de “hombres ajenos”. Cuentan que las audaces mujeres escribían sobre un pedazo de papel (que ya había sido inventado por los chinos) y dejaban el testimonio de su incandescente anhelo al borde de la ventana o bajo la puerta del amado imposible. Allí les declaraban que “para tan aguada (muy crecida) azcona (lanza) / traigo aceitada mi halía (alhaja)...”, y cosas por el estilo. La verdad es que la literatura erótica se originó con el hombre (o mujer) mismo y sus raíces se pierden en la noche de los tiempos. Pero siempre ha tenido el denominador común de la cubierta lírica, de la sabia metáfora y de la oportuna imagen estética que la preserva de la obscenidad, que nada tiene que ver con el arte o la poesía. Si para la literatura erótica escrita por varones ha habido a lo largo de los siglos inquisición y censura, con mayor razón lo ha sido para la escrita por mujeres en un mundo donde, al decir del poeta Luis Vidales, “el machismo empezó cuando inventaron que Dios era hombre”. Pero esto no ocurría hace 2500 años cuando Safo, la legendaria poetisa griega, vivió en la isla de Lesbos rodeada

Anaïs Nin

de lindas doncellas que cantaban, recitaban y danzaban en su honor y a quienes celebró con fervor erótico en sus Stanzas y Epitalamios: “Otra vez me sacude el Eros / que afloja los miembros, / agridulce, indomable animal oscuro...” Por lo general, las grandes escritoras de tema erótico han logrado convertir en obra de arte maravillosas experiencias o profundas insatisfacciones. Para nadie es un secreto que las manifestaciones más perturbadoras se originan en la posibilidad de transgredir lo prohibido como la infidelidad, el lesbianismo (en el caso de las mujeres), el incesto o la

zoofilia. Djuna Barnes (1892-1982), quien de niña fue seducida por su abuela, narra en El bosque de la noche su amor apasionado y obsesivo por Thelma Ellen Wood, “una mujer alta, guapa y que bebía mucho”. Allí expresa que “una mujer es una misma, atrapada cuando te vuelves espantada. En sus labios, besas los tuyos”. En la novela, la protagonista lesbiana abandona a la amada (la propia Djuna) y empieza a vagar de cama en cama y de bar en bar, y termina en la sala de su casa, deslizándose en el suelo delante del perro “como si se preparara para otra conquista sexual”. En

la carta a Emily Coleman, Djuna Barnes fue aún más lejos: comparó a los Estados Unidos con un pene, diciendo: “Bueno, es grande, pero ¿y qué?”. Anaïs Nin (1914-1977), hija del pianista cubano-español Joaquín Nin, sobresalía por su belleza y delicadeza. Elegante, de pocas palabras, era el polo opuesto de la Barnes, quien era neurótica y lenguaraz. Sin embargo, Anaïs era profunda y reflexiva en la recreación del acto pasional a tal punto que lograba exacerbar las pasiones del más frío de los lectores. Su Delta de Venus escandalizó a los puritanos de Norteamérica, aunque no tanto como por su affaire amoroso vivido con Henry Miller y la esposa de éste, la sensual y enigmática June Edith Smith, o como en las descarnadas confesiones de sus Diarios, donde describe con lujo de detalles el incesto con su padre y la infinita gama de fantasías, gestos y vivencias sexuales que atravesaron sin tregua su existencia. A finales del siglo XIX, una joven rusa de 20 años llamada María Bashkirtseva fue tachada de “inmoral y erotómana” simplemente porque detallaba todos sus arteriales deseos libidinosos en un Diario escrito desde su lecho de tuberculosa. Por su parte, Ketherine Mansfield en sus Diarios dialoga con su corazón (quizá un amante simbólico) y le dice: “Te siento venir, estoy manchada y húmeda”. Autoras como Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras y Marguerite Yourcenar exploraron a fondo el océano inescrutable del amor y las posibilidades infinitas del erotismo. Algunas de ellas, como la Yourcenar, llegaron a la conclusión

de que “cuando uno se enamora, el sexo a que pertenezca el otro no tiene importancia”. Otras como Lou Andreas Salomé comprobaron que se podía amar con la misma intensidad a dos o tres personas a la vez. No en vano fue amante simultánea de ­Rilke y de Freud, mientras estaba casada con el lingüista C.F. Andreas. Su libro más célebre es precisamente un tratado titulado El erotismo, que publicó en 1910. El erotismo es un reto para el escritor. Debe ser original y, a la vez, no sobrepasar un milímetro la finísima línea que lo separa de la pornografía. Delmira Agustini, la febril uruguaya que murió asesinada por su marido enfermo de celos, expresó en verso inolvidable: “Yo soy el surco ardiente que espera la semilla...” Carmen Martín Gaite escribe en su poemario Después de todo: “Si tocara ahora mismo con mis dedos / el evidente hueco de tu ausencia”. La costarricense Ana Iztarú expresa: “El Sol nace en tu ingle”. Y la cubana Carilda Oliver Labra clama: “Sé mi animal / muéveme. / La vida cabe en una gota”. Por su parte, la poetisa norteamericana Sharon Olds (San Francisco, 1942), una de las más leídas en la actualidad, dice en su poema “Amor, mientras la regla”: “Los oscuros pétalos de mi sexo en tu boca, / iban sintiendo cómo la muerte iba yéndose cada vez más lejos, / olvidándome, perdiendo mis señales... “Y de algún modo todo lo que habíamos hecho, / la sangre, el rosa punteando en la cabeza, / y el perla líquido en la grieta, / todo eso bueno que habíamos hecho, / de algún modo iba cayendo / para encontrarse floreciendo allá abajo en el mundo...”. *Escritor colombiano. Con-Fabulación, periódico virtual.


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IBAGUÉ, JULIO 24 DE 2011

Édgar Varón y sus vitrales

La luz se transforma en color

IBAGUÉ, JULIO 24 DE 2011

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Édgar Varón no sólo está inmerso en el vitral. Pintura, escultura y mural lo han llevado desde 1984 a exponer en Bogotá, Armenia (Quindío), Santiago de Cuba (Cuba), Ciudad de Guayana, Cracovia y San Luis Missouri (EE. UU.), entre otros destinos.

Un vitral, vitró, cristalera o vidriera policromada, técnica que tuvo su auge durante los siglos XII y XVIII, es una composición elaborada con vidrios de colores, pintados o recubiertos con esmaltes, que se ensamblan mediante varillas de plomo. Todavía en la actualidad se corta el vidrio de patrones de tamaño real, se pinta y hornea, para luego ser unidos mediante tiras de plomo, bronce, o estaño.

Alegoría al fuego (abajo) y Árbol, unas de las actualmente ubicadas en el parque cementerio Los Olivos.

En un vitral se pone en evidencia un proceso más que emocional; para llegar a esa dimensión, un vidrio adquiere una mística nobleza, presto a convertirse en espíritu y arte. Esta es la premisa que durante más de 20 años ha convivido con el maestro ibaguereño Édgar Varón. Hacia 1990, con la orientación del vitralista Guillermo Sicard, en la recién creada galería Viva el Arte, inició una formación artística en busca de esta transformación, ratificando que el vitral puede abarcar tanto lo religioso como lo natural y lo erótico. Así ha trabajado Édgar Varón, además pintor y escultor, quien

Ancestros, una de sus primeras creaciones, de 1990 (1.8 x 2 m.).

permanece consciente de que el vidrio hecho vitral es la luz hecha color, con lo que ha logrado concebir una obra de aproximadamente 80 creaciones. Sus primeros trabajos, recuerda, fueron pequeños: hoy algunos de ellos adornan espacios como las salas de velación de Los Olivos de Ibagué y Espinal. Mientras observa una de sus creaciones, un tríptico ubicado en la tercera planta del centro de velación, agrega, de manera muy categórica, que “el vitral tiene una capacidad de comunicar cosas sensibles de la vida”.

talleres ocasionales que desarrolla en Viva el Arte. No duda en reconocer, sin embargo, que “en el país existen grandes vitralistas, pero el vitral contemporáneo exige una serie de técnicas a las que no llegamos porque no hay herramientas y mecanismos técnicos a la mano”. Y todo se fundamenta en lo económico. “Es una técnica costosa, pues la sola capacitación implica un costo elevado y el proceso técnico requiere de materiales onerosos, más que la pintura y la escultura”, indica.

Sus temas

El proceso

Un piso más arriba, un Jesucristo acompaña, con el sentido sacro de lo religioso, pero con la majestuosidad del arte del vitral. Esta temática, sin embargo, no es la única en que se ha enfocado el maestro ibaguereño. Obras de su propio legado pictórico integran su acervo artístico en el manejo del vitral, conformadas por tres elementos claves: las temáticas eróticas, “una de las insistencias de mi producción”, el cuerpo humano y la naturaleza, “de tal manera que la idea de lo religioso se ha superado incluso en mi técnica del vitral”, explica. Así, pues, Varón expresa que el vitral en el país tiene muchas posibilidades de innovación, y reconoce que en esta ciudad se está iniciando un proceso de llegar a los máximos niveles de expresión, paso a paso, gracias a

Fallecido el año pasado, Guillermo Sicard fue un famoso arquitecto, gestor del programa de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Bogotá, e instauró el trabajo del vidrio en la Facultad de Artes.

El vitralista no trabaja solo. Al menos no en el caso del maestro Varón, quien conforma un equipo con su compañera, Piedad Villarreal, quien se dedica al ámbito técnico de la elaboración del vitral, mientras que él a los detalles, el ensamble y “generalidades”. En promedio, un vitral de dos metros cuadrados de área puede tomarle dos semanas, tiempo en el que se sigue un dedicado y delicado proceso compuesto por cuatro diferentes componentes, cuyo primero es el boceto o “cartón”. “Se empieza con un diseño de la idea del artista y las necesidades del sitio donde se va a instalar: la filosofía de quien lo habita. A partir de allí, se establece la composición cromática delicadamente estudiada y cada pieza que la configura, para luego cortarla vidrio. “La escogencia de los cristales es definitiva. En su mayoría, son vidrios importados de EE.UU. y Europa, que ofrecen grandes posibilidades en texturas, colores y apariencias. “Una vez cortado se procede al ensamble, esto con técnicas como la cañuela de plomo y la Tiffany, a base de soldadura de estaño, entre otras que incorporan materiales sintéticos; con el tiempo surgirán muchas más, pues la técnica del vitral es muy versátil”. Para finalizar, están los acabados y la instala-

“(Mi obra) es un complemento para que se pueda superar la idea religiosa, aunque tiene un respeto con la persona y la naturaleza”. Édgar Varón

ción, que es la parte “culminante del proceso”. Como en todo proceso existe siempre un punto de innegable satisfacción tras el logro conseguido o de camino a él, en el caso del maestro Varón el encuentro se da una vez se efectúa el corte, segunda parte del proceso. “Es muy cuidadoso, pero (también) el más sublime, porque hay un gusto y un placer especial estético y emocional, en el momento en que con los cortavidrios y la destreza que se adquiere, mágicamente el vidrio va tomando forma. Un material tan difícil de manejar se va ennobleciendo”, considera. No sin antes aseverar que la instalación de un vitral es “la mayor satisfacción: (es) cuando se ve el conjunto con el sitio donde se instala, porque todo adquiere un sentido realmente lógico”.

Este se denomina “Cacique Calarcá”.

Toda una necesidad

Si bien los talleres de vitrales en Ibagué no son abundantes, para el vitralista Varón esta situación podrá contrarrestarla “el ingenio colombiano”, gracias al que, posiblemente,“habrá talleres, (pues) se necesita un poco de industria en el tema”. “En Ibagué la técnica aún no ha podido llevarse a un mejor escenario de tipo pedagógico, pero ahora que hay Facultad de Artes en la Universidad del Tolima habrá que incorpo-

Flor, de 2001.

rar esa técnica, aunque hay iniciativas permanentes de índole particular que desarrollan la técnica para acudir a ella”, manifiesta. “Se ve que en Ibagué hay recurso humano para la técnica (…). Es el enriquecimiento personal y espiritual de estar haciendo lo que uno quiere”, puntualiza.

Danza, de 1995.


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IBAGUÉ, JULIO 24 DE 2011

El cuento

La mosca que soñaba que era un águila

Augusto Monterroso*

Había una vez una mosca que todas las noches soñaba que era un águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes. En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a consciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto. En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos. Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada. Escritor guatemalteco

Poesía Adiós al siglo XX Lauren Mendinueta Poeta colombiana Así pasan los años Pasan los años, y aunque la vida me acusa de inmovilidad, también yo he viajado. Como una partícula de polvo he revoloteado por la casa y me he prendido a los libros. Como un insecto he reposado a la orilla de las acequias, o, simplemente, he sido una mujer que de tarde en tarde ha mirado hacia el mar buscando barcos olvidados por la neblina y que vuelven a la memoria, sin esperanza distinta de la muerte. La errancia y la proximidad Para José Luís Rojas

El vuelo de las gallinas no es muy distinto al vuelo de las horas; a pesar de los intentos fallidos nunca aceptan su limitada naturaleza. La hora es la medida indistinta del día humano, la gallina cobarde de la inmortalidad divina. Lo más lejano ocurre con la gracia de lo imposible, mientras el presente se deshace, fluye. El tiempo no se mide, se interpreta: así lo enseña la música. El hogar, mis lágrimas En el epílogo de mi historia deseo volver al hogar, a ese lugar poblado de mundos donde los viajes son hacia adentro.

Oigo el sonido de las sombras que sin alma me golpean ofreciéndome consuelo en lo que ya se ha ido.

Injusto es mi deseo de vivir pero de nada me sirve saberlo; persisto y estoy sola como una imagen huida del recuerdo.


IBAGUÉ, JULIO 24 DE 2011

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“Para tener la muerte entretenida” Por Jorge Ladino Gaitán Bayona*

“Si el cuerpo es como un sátiro sediento / la obligación es darle de beber (…). Mirar atrás es un error violento, / o que lo diga la mujer de Lot”, expresa Carlos Palacios (Pala, su nombre artístico) en su canción “Vivir”, del álbum Pala Bras (2006). La filosofía Carpe Diem, el gozar el día, el vino y los placeres legitimados para Occidente por el poeta latino Horacio, nutre las composiciones de Pala, un artista colombiano, considerado por el crítico musical Juan Carlos Garay como el cantautor del 2010, en su balance para la revista Semana de lo más relevante en dicho año en la escena musical nacional. Garay señaló frente al álbum Yo y ya (2010) del artista antioqueño: “Un cantante paisa que nos devuelve la fe en el diccionario. Con su acervo literario y su manera cáustica de ver el mundo, Carlos Palacios, ‘Pala’, se despacha con 11 canciones originales: un prontuario inteligente en lo lírico y pulido en lo musical”. (http://www.semana.com/cultura/10-discosdel-ano/149181-3.aspx). Justas palabras para valorar a un cantante y a un producto cultural que, en medio de un mercado saturado de ritmos efectistas que ocultan letras mediocres y sonidos repetitivos, se preocupa por que la belleza no sólo sea fruto de recursos poéticos en sus composiciones, sino también del acople armónico de su voz con el coro, guitarras, piano, batería y otros instrumentos que surcan su universo musical. El “acervo literario” luce necesario en los temas de Pala. En él, los usos de metáforas, símiles y alegorías no caen en lo almibarado o en elucubraciones mamertas de mucha letra y pobre sonido (tan frecuente en tantos impostores jugando a parecer Silvios o Drexlers). No se trata de un simple juego de ofrecer unos versos ingeniosos para captar la atención del escucha; el juego es demasiado serio como para reducirse a una canción. Hay un sentido de unidad que va más allá de cada disco y que permite establecer redes entre los trabajos de Pala en solitario, sin que por ello se nieguen las particularidades de cada uno: Amnesialand (2000); Colombianito (2003); Pala Bras (2006); Yo y ya (2010). Incluso, las redes podrían extenderse a las composiciones suyas en un bien logrado álbum a dúo con el bogotano Andrés Correa titulado Socios ociosos (2008). Decía Walt Whitman en Hojas de hierba que “quien camina una sola legua sin amor camina amortajado hacia su propio funeral”. Pala canta una y otra vez al amor, a sus redenciones y condenas, evitando romanticismos vacuos o descripciones lastimeras. En vez de hablar de la mujer que obsesiona y da mil vueltas a su doliente, prefiere decir en “Rubia como la Monroe”: “Para el loco veneno que sos no tengo antídoto”. A ella, la que agobia con su deseo, la acerca líricamente con frases sugestivas: “Te veo aquí, con ojos verdes asesinos / y con vientre de jabón. / Por tu lengua que me espía voy a ser James Bond”.

varios aspectos festivos y neurálgicos de Colombia: el café, sus montañas y mujeres, la pasión por el fútbol y las fiestas, sus escritores y artistas; pero también sus guerras fratricidas, sus narcotraficantes, Carlos Palacios, sus rezagos coloniales y su anquilosada Pala mentalidad inquisitorial. Frente a Colombia, sus horrores, como también sus espacios, recuerdos y alegrías que invitan al migrante a volver (tema desarrollado en canciones como “Casa grande”, “Colombianito” y “Siempre vuelvo a casa” del álbum Colombianito) sugiere que los muertos no pueden ni deben borrarse, lo cual no implica que la vida deba estar bajo el sino de la melancolía. Por eso canta al amor, al deseo, a la urgencia del erotismo sin importar edades o elecciones sexuales, al sentido de gozar la música y de despojarse de Juega con los intertextos fílmicos y musicales. Como taras, remordimientos y prohibiciones de la fe en aras si no fuera suficiente la palabra propia para instalar en su canción el ser femenino que intenta asir, recurre a del Carpe diem y de una ciudadanía menos rencorosa; la seductora voz de una invitada (Piedad Monsalve) al fin de cuentas de lo que se trata es de “tener la muerte para que, a la par del coro, recite con fuerza los ver- entretenida”, como dice en su canción “Vivir”, la misma sos de la cubana Carilda Oliver en su “Discurso de Eva”: en la que señala que “no hay que esperar el cielo de los justos “…¿Cuándo vas a molerme otra vez bajo la lluvia? ¿Cuándo? / si está justo en un labio de mujer”. / ¿Cuándo vas a llamarme pajarito y puta? / ¿Cuándo vas a Indudablemente, Pala, el médico graduado que no maldecirme?...”. Pala involucra con acierto al cuerpo de decidió ejercer su profesión porque en vez de la evisus canciones otras voces y textos, citándolas, por su- dencia literal del cuerpo y sus enfermedades prefirió el puesto, y dándole fuerza a sus intencionalidades. Tanto cuerpo sublimado de la música y la poesía (en las que en esta como en otras composiciones, ofrece al lector también se curan heridas propias y ajenas), es un artista guiños para que sepa sus gustos y las fuentes artísticas que merece ser escuchado y valorado por la riqueza que nutren sus canciones: el blues, el rock, el pop y el literaria y rítmica de sus discos. Es un artista culto que tango; John Lennon, Joaquín Sabina, Bjork y Charly evidencia en sus canciones una consciencia ética y esGarcía; León de Greiff, Baudelaire, García Márquez, tética de su oficio. Existe una coherencia entre sus realizaciones culFernando Vallejo, entre otros. ¿Y por qué las alusiones a Fernando Vallejo y a turales y los aprendizajes labrados en sus estudios mu“aquellos que alzando la luz del placer rehúsan morirse de vie- sicales en el Instituto Superior de Artes de La Habana jos”, como dice la canción “Superhéroes” del álbum (Cuba). Por sus canciones, limpias en sonidos y letras, Colombianito? Porque Pala como Vallejo (sin imitar la se deslizan armónicamente seres inolvidables: la bella “estética de la impugnación” del autor de La virgen de los mujer que “guarda un chelo en su garganta” (“Diana”); persicarios, sino desde los recursos líricos) no teme leer el sonas humildes que merecen celebrarse porque en su país, su doble moral, su catolicismo amañado, el odio difícil país logran ir “entre una zorra y un bus sobreviviendo” exacerbado y el cómodo olvido de sus compatriotas en (“Colombianito”); lesbianas orgullosas de su condición esta Colombia tan devota y tan festiva, a la que cabe y “travestis que miran de frente al dolor” (“Superhéroes”); odiar y amar al mismo tiempo: “…Tan pedigrí, tan medie- y enamorados de la vida que sueñan una Colombia val / mi Colombita tan monjita y tan sensual. / Tonta genial menos violenta y que, en contravía al proyecto de país que vas sonriendo por el borde del abismo. / Santa inmoral, en orgánico, nacionalista, conservador y ultra-católico tus ligueros guardas siempre un catecismo. / Culta y vulgar, y bosquejado por los presidentes gramáticos del siglo diplomada en meimportaunculismo. / Amnesia, ¿quién? Am- XIX, hacen un “amistoso ajuste de cuentas con Dios” para nesialand, / el funeral y el carnaval te dan lo mismo (…) ¡Loca decirle: “!Qué imperdonable! Poner al cielo en el himen: / ¡eso que vas entre tus Pablos, tus Gabitos, tus Boteros! / ¡Loca, mi es un crimen! / Tu vestidito de mago no me lo trago. / Lo de amor! ¿O quién declara guerras por floreros? / ¡Loca también imponer la culpa a cañonazos, / lo de Garzón callado a balazos, esta canción / que grita igual que te detesto y que te quiero…”. lo de multiplicar vino y no faso / yo no te lo paso” (“No te lo Los versos anteriores y otros de la bella canción “Co- paso”). lombita” (del disco Pala Bras) en su condensación líri- *Profesor UT, Doctor en Literatura de la Universidad Católica de Chile. jlgaitan@ut.edu.co ca pareciera un aleph borgiano en el que se encierran


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IBAGUÉ, JULIO 24 DE 2011 Editorial: Norma Título: El sueño de una pantera Autora: María Baranda

Editorial: Norma Título: Si funciona, cámbielo: cómo innovar sin morir en el intento Autor: Franc Ponti

Sara sabe que algo importante sucede. Hay un silencio fuerte en casa y deberá irse a vivir, junto con el pequeño Andrés, a la casa de la querida abuela Rosa. Con la abuela podrá compartir las preocupaciones por la enfermedad de mamá. El tío David y la odiosa de su novia Susana, la invitan a un campamento en la selva para hacer un álbum fotográfico de especies que le cambiará la vida. Experimentará un encuentro importante con una pantera, ¿real o imaginaria?, que le dará fuerza para vencer el miedo y esperanza para sortear cualquier dificultad.

Franc Ponti ha creado un libro verdaderamente innovador: Ha escrito tres libros en uno y ha escrito una trilogía sobre innovación: El primer libro, ¿Cómo innovar en tu vida sin morir en el intento? está dedicado a analizar cómo pueden activarse procesos de innovación en la vida de las personas y en su relación con la sociedad. Franc Ponti incursionó en América Latina con sus libros Pasión por innovar y Los 7 movimientos de la innovación, publicados por Grupo Editorial Norma. En tan solo tres años pasó a ocupar el primer puesto en ventas de la lista de autores de habla hispana publicados en la línea de gerencia de Editorial Norma. Es uno de los autores más solicitados por parte de empresas y universidades para impartir conferencias acerca de innovación y creatividad. Actualmente dirige el prestigioso departamento de Innovación y Emprendimiento de EADA, tal vez la escuela de negocios más importante de España.

Bogotá, Colprensa

Editorial: De Bolsillo Título: Con el pucho de la vida Autor: León Valencia Páginas: 227

Bogotá, Colprensa

El escritor colombiano León Valencia acaba de publicar un nuevo libro titulado “Con el pucho de la vida”, tras la presentación de “Tanja, una holandesa en las FARC”, en 2010. Una novela que deja entrever la complejidad del ser humano a través de historias de amores truncos, sacrificios atrevidos y existencias consagradas a ideologías radicales. Pero todo parte del suicidio de una estudiante colombiana en París, que suscita curiosidad en un periodista y que termina atrapado en nuevos misterios. León Valencia, quien en 2008 obtuvo el premio de periodismo Simón Bolívar, ha publicado también libros de ensayos con carácter político y social, pero ahora está explorando un lado más íntimo y literario a través de este nuevo trabajo.

Editorial: Ediciones Sin Nombre Título: Colombia tiene nombre de mujer Autor: Eduardo Cruz Vázquez Páginas: 304

“Colombia tiene nombre de mujer”, es un reencuentro a través de las letras entre el mexicano Eduardo Cruz Vásquez y Colombia. Un relato a la manera de diario novelado que describe con propiedad a nuestro país, a sus maravillas y conflictos. Esta obra, una co-edición de Ediciones Sin Nombre y la Universidad Autónoma de Nuevo León en México, fue presentada en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá y está basada en su experiencia como agregado cultural en Colombia entre los años 2001 y 2005. Es un texto que intenta condensar un conjunto de atributos, cualidades, experiencias, visiones patrimoniales y crítica de lo que es Colombia. Pero que también se explica a través del rol de la mujer en la sociedad colombiana.

DIRECTOR: Antonio Melo Salazar JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales COORDINADOR: Benhur Sánchez Suárez, Redacción cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Hernán Camilo Yepes Vásquez EDITOR: Billy Edison Zúñiga Valencia DISEÑO: Ingrith Johanna Buitrago Castañeda ILUSTRACIONES: Obras del pintor colombiano Augusto Rivera Garcés. FOTOS: Camilo Yepes - Suministradas - Internet - Colprensa Carrera 6a. No. 12-09 Tels.: 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


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