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Epifanio Garay

Sandra Lombana

Noticia del idioma

El diccionario de Cristóbal Colón

Claudia Peiro Reseña

Cantinflas

Andrés Ricardo Duque


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Claudia Peiro

“Canoa es una barca en que navegan, y son de ellas grandes y de ellas pequeñas”. Esa fue la primera palabra autóctona que el Almirante inscribió en su cuaderno de viaje el día 26 de octubre de 1492. Estaba describiendo las embarcaciones que usaban los nativos y, como no se parecían a ninguna de las que conocían en Europa, usó el vocablo local. “Son navetas de un madero adonde no llevan velas. Ëstas son las canoas”. En otra ocasión repitió: “Muy grandes almadías, que los indios llaman canoas”. Almadía es un arabismo para balsa o barca. Éste y otros detalles sobre el aspecto lingüístico del choque cultural que representó la llegada de Cristóbal Colón y sus hombres a América pueden leerse en el ensayo La andadura del español por el mundo (2010, Santillana), del filólogo cubano español Humberto López Morales, una apasionante historia de cómo este idioma se expandió en todo un continente y más allá, sin perder por ello la unidad lexical, gramatical y sintáctica. “De nada le sirven a Cristóbal Colón los intérpretes que le acompañan, expertos en latín, griego, árabe, arameo y hasta tártaro”, escribe López Morales en su libro. Una total incomprensión fue el resultado de estos primeros intentos (de hablar con los aborígenes). Todavía no sabían -Colón nunca llegó a saber- que no habían llegado a Cipango (Japón) ni al Catai-Mangui (China), pero sí que no le ha-

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El diccionario de

bía sido posible entregar las cartas que llevaba para el Gran Khan, en ‘la afortunada tierra de Marco Polo’». La primera etnia con la que tomó contacto Colón fueron los taínos, que poblaban las Antillas, Puerto Rico, Cuba y Jamaica, y vivían en la Edad de Piedra. Empujados por los caribes -una tribu agresiva y caníbal- estaban migrando hacia el oeste.

En sus intentos por comunicarse, los españoles empiezan a descubrir vocablos nuevos. En algunos casos, la novedad del objeto que quieren nombrar los lleva a adoptar la denominación indígena. Por ejemplo, la palabra canoa empieza a aparecer con mayor frecuencia, desplazando a almadía, que no le servía para describir acabadamente el tipo de embarcación local. Dice

López Morales: “Este proceso de penetración de un indigenismo, tras quedar vencedor sobre la palabra castellana, o usada en Castilla, se repite en varias ocasiones”.

“El ají es su pimienta” Por lo general, como se dijo, sucede cuando la cosa a nombrar -utensilio, planta, fruto, animal- no

existe en Europa y no tiene por lo tanto nombre español. De este modo, otros vocablos que quedarán incorporados al idioma conquistador son, por ejemplo, hamaca, cacique, ají y tiburón. Todos ellos aparecen en el “diccionario” colombino. En el caso de la hamaca, Colón empieza describiendo el objeto: “camas (que) son como redes de algodón”. Y más adelan-

A los ya mencionados, podemos sumar, para Sudamérica, voces tomadas del quechua y del aymara (como poro, cóndor, vicuña o yapa); del guaraní (como yaguareté, urutaú, matete), y del mapuche (choique, laucha, pilcha, cultrum).

te, el 3 de noviembre, escribe: “redes en que dormían, que son hamacas”. Del ají, el Almirante dice que “es su pimienta”. Otros términos indígenas presentes en el Diario de Colón no subsistirán. Es el caso, por ejemplo, de ajes (un tubérculo parecido a la batata), cazabe (pan), nitaine (un miembro de clase noble), tuob y nocay (términos usados para el oro), etcétera. Tendrán mejor suerte bohío y caribe. El 16 de diciembre, por ejemplo, el Almirante escribe sobre estos “niames, a que ellos llaman ajes”, pero la palabra no persistirá. Otra palabra tempranamente registrada en documentos oficiales (1500….) es jagüey como “pozo o depósito subterráneo de agua”. Pero este indigenismo pronto será abandonado por aljibe, pozo o cisterna. En cambio el antillanismo huracán, que recién se registra en la 2ª mitad del siglo, persistirá. En 1582, la Memoria de Melgarejo, dice: “suele haber tormentas [que] llaman huracanes”. Otra palabra que logrará imponerse es cayo, “islote, isla rasa, frecuentemente anegadiza”. El mayor caudal de palabras indígenas vendrá de la flora: guayaba, ceiba, guayacán, caoba, maní, mangle, papaya, aguacate, atole, cacao, camote, chocolate, mole, tamal, tomate, etcétera. Y de la fauna: guacamayo, manatí, iguana, caimán, jején, etc. Finalmente, objetos como piragua (palabra de origen caribe), maraca (sonajero) o barbacoa (fuego). Estos términos aborí-


IBAGUÉ, OCTUBRE 21 DE 2012 genes empezarán incluso a aparecer -normalmente, no como exotismos- en textos de Cervantes (cacao, caimán, huracán, caribe), Lope de Vega (macana, chicha, tambo) y también Tirso de Molina, Calderón, Quevedo.

Mestizaje y castellanización Con la llegada de Colón al continente, se inició un largo proceso de mestizaje. Cabe recordar las dimensiones de esta empresa colonizadora: “Los soldados españoles, dice López Morales, pisaron múltiples tierras: desde el sur de la Florida hasta lo que mucho después se llamaría Canadá, desde tierras floridanas hacia el oeste, hasta llegar a Texas. Hacia el otro extremo (…): de California a Alaska, más largos recorridos para ir desde la costa del Golfo de México a Iowa, de las Dakotas a Nebraska”. “Tan temprano como en 1503, una Instrucción Real ordenaba que se agrupara a los indios en pueblos ‘para ser adoctrinados como personas libres que son, y no como siervos’”, señala también el autor. Para castellanizar a los indígenas, la Corona

se apoyó en las órdenes religiosas, sin embargo frecuentemente fueron éstas las que contribuyeron a resguardar las lenguas nativas. El caso guaraní es quizá el más claro. Se dará una tensión: “Toda la segunda parte del siglo es testigo de esta dicotomía: la Iglesia, preocupada por la evangelización, inclinándose a favor de las lenguas indígenas mayores; el poder civil, con preocupaciones más terrenales, pero comprometido con la catequesis, votaba por el español”. La misión evangélica defendía por lo tanto la conservación de las grandes lenguas indígenas. “Los dominios españoles en América constituyen el único ejemplo que se conoce en el que lenguas dominadas, el nahua (náhuatl) y sobre todo el quechua, hayan salido fortalecidas en su extensión geográfica al finalizar el período de dominación”. Ahora bien, en términos generales, cumplido el proceso de expansión del idioma, fueron muy pocos los términos nativos que quedaron incorporados en el léxico español. A los ya mencionados, podemos sumar,

cluye Humberto López Morales, que, además del cúmulo de razones político-administrativas que así lo aconsejaban, la atomización lingüística del territorio americano parecía favorecer la implantación del español”. En efecto, del encuentro entre expedicionarios que se expandieron de norte a sur y de este a oeste, y que usaban todos el mismo idioma, y nativos que hablaban un sinnúmero de lenguas diversas, surgió como resultado la hegemonía de la lengua que representó un vehículo de comunicación único para todo el extenso dominio.

De la resistencia a la declinación para Sudamérica, voces tomadas del quechua y del aymara (como poro, cóndor, vicuña o yapa) ; del guaraní (como yaguareté, urutaú, matete), y del mapuche (choique, laucha, pilcha, cultrum). La castellanización de los indígenas fue sobre todo consecuencia del mestizaje. La descendencia de español e india (la mujer europea prácticamente no participó de la conquista) ya hablaba español, explica el filólo-

go.

Pero otro motivo por el que el español se impuso a los idiomas locales fue que, al momento de la llegada de Colón, pocas lenguas aborígenes eran mayoritarias. Sí lo eran, por ejemplo, el náhuatl (México), el quechua y el aimara (Perú y Bolivia), el chibcha (Colombia, Panamá), el guaraní (Paraguay) y el mapuche (Chile). “Es evidente, con-

De todas las lenguas que se hablaban en Hispanoamérica al momento de la Conquista, persisten hoy 271, no todas con el mismo vigor ni la misma extensión. Humberto López apela a la clasificación de Enrique Margery Peña, que definió cinco estadios: florecimiento, resistencia, declinación, obsolescencia y extinción. Las lenguas florecientes son las que poseen más de un millón de hablantes, tienen escritura y medios de difusión. Son sólo

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cuatro: zapoteco (México), aimara (Perú, Bolivia, norte de Chile y Argentina), guaraní (Paraguay, parte de Bolivia, sur de Brasil y norte de Argentina) y quechua (Ecuador, Perú, Bolivia y partes de Chile y Argentina). Las lenguas resistentes -22 en total- disponen de entre un millón y 100 mil habitantes, no tienen sistema de escritura y carecen de grandes posibilidades de difusión. Once de estas lenguas son mexicanas (el náhuatl es una, además del mazateco y el mixteco, entre otras), otras son el misquito (Nicaragua, Honduras), el quiché (Guatemala) el guajiro (Colombia, Venezuela) y el mapuche (Chile y Argentina). Las declinantes son las que tienen entre cien y diez mil habitantes -muy pocos de ellos monolingües- y pocos medios de difusión. Son 54, distribuidas en partes más o menos iguales entre México, América Central y del Sur. Las obsolescentes son las que tienen menos de 10 mil hablantes en su mayoría bilingües. El 90 por ciento de estas lenguas desaparecerá en un plazo más o menos breve. **Infobae.com

Estratosfera o estratósfera La pronunciación grave es preferida en España y la esdrújula, no tomada en cuenta por los diccionarios más antiguos, es más frecuente en numerosos países latinoamericanos. La palabra se refiere a la capa que se extiende entre aproximadamente doce y cincuenta kilómetros de la superficie de la tierra, por debajo de mesosfera, que llega hasta los 85 kilómetros y de la termosfera que se extiende hasta cerca de 700 kilómetros. La palabra se formó con el vocablo latino stratus ‘extender’, ‘desplegar’ y el griego sphaera ‘esfera’. El deportista extremo austríaco Félix Baumgartner se lanzó este domingo al espacio en caída libre para romper la barrera del sonido desde 38 km de altitud, una zona que corresponde, pues a la estratósfera. La existencia de la estratósfera se descubrió en 1902 y la palabra está en el diccionario de la Academia Española desde 1936, pero nunca ha sido actualizada. Esta definición -«la capa más externa de la atmósfera»-, ha sido superada por la ciencia desde hace varias décadas, a partir de los conocimientos aportados por la conquista del espacio por parte de la humanidad. Corominas señala que, en palabras como atmósfera y estratósfera, la forma «regular» sería la de pronunciación llana, que se corresponde con el italiano y el portugués, pero como hemos visto esta norma no se ciñe al uso, que en muchos lugares prefiere la pronunciación esdrújula o proparoxítona para ‘estratósfera’ y para ‘atmósfera’.


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Epifanio Garay, el más importante retratista Este novedoso y controversial artista fue tan adelantado a su época que utilizó la fotografía como modelo y soporte para sus obras. Epifanio Garay Caicedo es el autor de La mujer del levita de los montes de Efraím, pieza considerada la obra maestra del erotismo colombiano, y la única pintada en el siglo XIX; además, fue quien en 1900 hizo un ingenioso truco de perspectiva en la imagen del evangelista San Juan, que fue pintada en una de las pechinas de la catedral de Bogotá, pues en ella modeló en yeso el pie del santo para que sobresaliera de la cornisa, la cual fue objeto de algunas críticas porque se consideró que había demasiada teatralidad en su ejecución. Estas son dos de las curiosidades con que inicia la corta visita guiada por la sala permanente del Museo de Arte del Tolima, MAT, dedicada al retratista más importante del arte nacional, a cargo del guía Brayan Moreno Correa. La muestra exhibe siete piezas en distintas técnicas, pertenecientes a la colección Ortiz-Salazar, que fueron adquiridas en

la exhibición

Retrato. Óleo / lienzo.

anticuarios o compradas a personas que tras heredarlas las pusieron a la venta. “Los museos con obras de Garay son muy pocos y menos en esta cantidad; aunque no son los trabajos más importantes de su carrera, si abordan el tema que lo hizo famoso:

el retrato académico”, indicó el artista Darío Ortiz Robledo, presidente de la Junta Directiva del MAT, al mencionar que su adquisición no fue nada sencilla, pues el mercado del arte antiguo no tiene galerías especializadas.

El porqué de

Según indicó Ortiz Robledo, la exposición Epifanio Garay, además de permitir rotar la extensa colección permanente del Museo, pretende que los visitantes conozcan la historia del arte colombiano. “Hoy en día con toda la publicidad que tiene el arte contemporáneo, parece que se olvidara que el arte de hoy es el resultado de un proceso histórico y social, por tanto hemos acuñado como una de nuestras misiones mostrar el aporte que han dejado los artistas antiguos”, apuntó. Es así que la exposición no solo comprende retratos y bocetos sino una completa cronología, que fue elaborada por Ortiz, con base en información recaudada en sus continuos viajes a Panamá y en archivos privados a los que tuvo acceso. “Todas las exposiciones de la sala tres parten de una investigación, pensada para fortalecer la imagen de estos artistas, porque con el tiempo sus

del siglo XIX

FOTOS HÉLMER PARRA - EL NUEVO DÍA

Caricatura de ladrón de guerra. Tinta/papel.


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obras van siendo desconocidas por el público nuevo, entonces es vital hacer un ejercicio de memoria”.

¿Quién es...? Epifanio Garay, quien también fue reconocido como cantante de ópera y cronista de arte, nació el 9 de enero de 1849 en el hogar del pintor y ebanista Narciso Garay y de Dolores Caicedo, y murió el 8 de septiembre de 1903 en Villeta. En la cronología efectuada por el maestro Darío Ortiz se indica que se casó con la panameña Mercedes Díaz Remón, en 1873, con quien tuvo dos hijos, los cuales le siguieron sus pasos: Nicole fue pianista y compositora, y Narciso, violinista. Su formación la inició con su padre, y la continuó con don José Manuel Groot, luego asistió al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, a la Academia Musical de Nueva York y la Academia Julien Uno en París. Luego de la muerte de su progenitor se radicó en Panamá, donde realizó muchas de sus obras más famosas incluyendo retratos al óleo de Simón Bolívar, así como 36 retratos de los gobernantes de Panamá desde 1985, que

Entre sus obras más importantes figuran el retrato de Rafael Núñez, La mujer del levita de los Montes de Efraím y el retrato de Policarpa Salavarrieta.

Estudio de San Juan evangelista. Acuarela/papel.

Retrato de un constituyente. Óleo/lienzo.

le fueron encargados por el gobierno local y que permanecen en el Palacio Presidencial. En 1873 fue escogido como el mejor artista en un concurso organizado en Bogotá por el pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez para designar al director de la Academia Gutiérrez. Sumado a ello, fue premiado en 1882 por el gobierno colombiano con una beca para estudiar pintura en Europa, viajó a

París y se matriculó en la Academia Julien Uno, en donde tuvo como profesores a William Bouguereau, Boulanger, Benjamin Constand y Emilce Bonnat, a la vez que ganó uno de los primeros premios de la Academia Julián. Su beca fue suspendida a raíz de la guerra civil de 1885, por lo que debió interrumpir sus estudios y regresar a Bogotá al año siguiente, donde se dedicó de lleno a la pintura, atendiendo los encar-

gos de la sociedad, tales como retratos de señoras, señoritas, políticos, intelectuales y amigos. En 1893 fue nombrado director de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Por varios años fue profesor de la misma, y asumió de nuevo la dirección en 1898. Desde allí promovió la creación de las becas para los estudiantes de provincia e impulsó las clases de litografía, para las que contrató al profesor alemán Felipe

Retrato de mujer. Carboncillo/papel.

Eduardo Lehner e hizo importar piedras litográficas de Europa. Durante su rectoría, luchó por el mejoramiento de las condiciones de

los profesores. Infortunadamente, la Escuela fue cerrada con ocasión de la guerra de los Mil Días.


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El cuento Pesadilla

Elías Gómez García *

Cada diez días es el mismo sueño. No sé dónde sucede; creo que es un hotel de Amiens, o de Colonia, o de Tetuán. Una mujer muy joven y muy hermosa, desnuda, sentada en una cama cubierta con una sábana roja, lee frente a mí, en una hoja de papel A-3, uno de mis poemas (no sé cuál). Tiene los ojos empañados y me dice: “Es precioso, Elías, es precioso...” Repite esta frase continuamente, con una pausa de algunos segundos, y sin decir ninguna otra cosa. Yo no me canso de oírla ni de mirarla, pero pasados diez años tengo que admitir algo de lo que me di cuenta al poco tiempo: dos o tres centímetros por debajo de la rodilla, sus bellísimas y largas piernas se transforman en patas que terminan en pezuñas de un marrón oscuro casi negro. Entonces tengo miedo y quiero salir de la habitación, pero la habitación no tiene puertas ni ventanas. Me doy vuelta para no mirarla; quiero estar en mi casa, con mi gente, escribiendo en la vieja mesa; busco mi bolígrafo y mi libreta, pero cuando miro mi mano veo que no está, que el brazo termina en la articulación de la muñeca. La muchacha no ha parado de repetir la misma frase. La miro de nuevo y veo que sigue igual, pero su cabeza está invertida, y las lágrimas caen por la frente y por el largo cabello rubio que se derrama sobre los senos. Me despierto físicamente enfermo, y con deseos de que mis compañeras falten al trabajo y esté yo solo y haya mucho quehacer, y me doy una ducha helada y recorro todos los canales de televisión y me acuerdo de mi infancia, cuando rezaba. *Escritor español www.ficticia.com

El poema A mis obligaciones Pablo Neruda*

Cumpliendo con mi oficio piedra con piedra, pluma a pluma, pasa el invierno y deja sitios abandonados, habitaciones muertas: yo trabajo y trabajo, debo substituir tantos olvidos, llenar de pan las tinieblas, fundar otra vez la esperanza. No es para mí sino el polvo, la lluvia cruel de la estación, no me reservo nada sino todo el espacio y allí trabajar, trabajar, manifestar la primavera. A todos tengo que dar algo cada semana y cada día, un regalo de color azul, un pétalo frío del bosque, y ya de mañana estoy vivo mientras los otros se sumergen en la pereza, en el amor, yo estoy limpiando mi campana, mi corazón, mis herramientas. Tengo rocío para todos. * Poeta chileno www.poemas-del-alma.com


Cantinflas

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POR ANDRÉS RICARDO DUQUE RINCÓN*

Las más de 40 películas que realizó Mario Moreno indicaron la gran aceptación que alcanzó dicho actor mexicano entre el público de su país y en el de toda habla hispana. Él inició en el teatro ambulante o la carpa, nombre como se le conoció en México y que estaba en los barrios populares de la capital mexicana. Por la clase de público que asistía a este tipo de espectáculos, la atmósfera que se respiraba era bastante compleja y, según recuerda Cantinflas, “las representaciones eran duras e ingratas; los espectadores eran duros (…) El público golpeaba en las bancas de madera, silbaba y vociferaba su aprobación; pero si no estaba con usted, podría recibir fácilmente un jitomatazo o una botella vacía”1. Gracias a la popularidad que iba ganando pasó del escenario de la barriada al teatro de revista y de allí al cine. Sobre la manera como Mario Moreno creó el personaje de Cantinflas es poco lo que se puede decir, ya que para él este se desarrolló de manera natural y con el trascurrir del tiempo adquirió las características específicas como se le conoce hoy en día. En la jerga mexicana, Cantinflas es la fiel representación del pelado y que se entiende como “un individuo que representa el desecho humano de la gran ciudad. En la jerarquía económica es menos

que un proletariado y en lo intelectual un primitivo. La vida le ha sido hostil por todos los lados2”. Su debut en el cine fue en un papel secundario, en la película No te engañes corazón (1937), y solo dos años mas tarde alcanzó el reconocimiento del público, en el filme Ahí esta el detalle. En dicho filme Cantinflas representa el papel de un pícaro de la calle que se aprovecha del cariño de una sirvienta para lograr alimento, y refleja a un ser holgazán, cobarde y lascivo. En palabras de Carlos Bonfil3, se observa, sobre todo en los primeros filmes, a un individuo carente de todo reconocimiento social que se caracteriza por buscar los privilegios burgueses, el relajo, la burla de la autoridad, el machismo y una enrevesada manera de expresarse. Algunos consideran que lo mejor de sus interpretaciones está en sus primeros filmes, aquellos que realizó hacia las décadas de los 30 y 40, ya que los que ejecutó de allí en adelante solo eran una reiteración de un esquema, “previsible e invariable4”. Por otra parte, el personaje fue perdiendo algunas facetas éticamente reprobables y se hizo un individuo dotado de máximas virtudes, que plantearon un mensaje moralmente aceptable. Debido a su arrollador éxito entre el público de habla hispana, su popularidad atravesó fronteras y su fama alcanzó

a seducir a la industria de Hollywood. Fue así como participó en el filme de Michael Anderson La vuelta al mundo en 80 días, adaptación del libro del francés Julio Verne y donde representó al criado de Phileas Fogg, Passeportout. Debido al reconocimiento que adquirió por dicho papel en Hollywood, el director George Sidney filmó con él la película Pepe. Estas dos serían las dos únicas incursiones en la industria de cine norteamericana y de allí en adelante siguió realizando su trabajo en

México, a excepción del filme Don quijote cabalga de nuevo (1972), que realizó en España. El atractivo de Cantinflas radicó en que dicho personaje se convirtió en la voz de la inmensa población latinoamericana, de quienes no habían nacido en las altas esferas sociales y que veían en él un ser cercano a su realidad, llena de adversidades y angustias. Con la capacidad de revalidar la voz del desarraigado, de aquel individuo que sobrevive realizando las labores más humildes, la

Sobre la manera como Mario Moreno creo el personaje de Cantinflas, es poco lo que se puede decir, ya que para él, este se desarrollo de manera natural y con el trascurrir del tiempo adquirió las características especificas como se le conoce hoy en día.

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“Soy mexicano por nacimiento y desnutrido por lo mismo”. Mario Moreno mayoría de los filmes de Cantinflas se desenvuelve en contextos populares y, por consiguiente, los roles que interpreta son los de barrendero, portero, botones, vendedor ambulante y lustrador de zapatos, entre otros. Al igual que el gran comediante inglés Charles Chaplin, Mario Moreno representó de manera burlesca las penalidades que adolecen miles de seres y en cierta medida revalidó las palabras del gran cómico inglés al referir que “lo más saludable de la vida es reírse hasta de las cosas más trágicas; si es posible, debemos reírnos hasta de la muerte misma”5. Al respecto, el escritor inglés C.S. Lewis6 plantea que la felicidad no debe considerarse como un derecho. Para él resulta tan extraño cómo el derecho a tener buena suerte y la misma dependen de circunstancias ajenas al control humano. Lewis asume que la felicidad que queremos para aquellas personas que en verdad nos interesan debe ser completa y preferimos verlas sufrir, “que verlos felices de un modo despreciable y enajenado(7)”. Así mismo, Andre Maurois reafirma la relatividad de la felicidad y considera que el ser humano debe edificarla día a día; en sus palabras, la felicidad está formada por “luchas y torturas y siempre debe su salvación a la esperanza”8.

Si bien se considera que el trabajo cinematográfico de Mario Moreno reitera un modelo preestablecido, que le dio éxito y que se sostuvo gracias a la simpatía que irradió el personaje. No hay que desconocer que Mario Moreno supo revestir a su personaje de una serie de características únicas y de tal calado, que aun con el pasar del tiempo no pierden su magia. De ahí que gran parte de Latinoamérica tenga tan fijada la imagen del personaje de Cantinflas y lo reconozca como aquel exiguo ser de camiseta harapienta, sombrero, pañuelo alrededor del cuello, unos zapatos desgastados, un girón de tela que presume de gabardina y los pantalones descolgados, que se sostienen de forma milagrosa por un cordón a su cintura. Si bien su vestir es lamentable y refleja su condición humilde, no deja de causar gracia y simpatía. Además acompañado de una manera entreverada de hablar, que no solo deja perplejos a los personajes de la película: confunde al mismo espectador y su estrambótica manera de caminar y bailar, hacen de él un genio por haber revestido a un personaje de tan peculiares características. Docente en lengua castelana 1.BONFIL, CARLOS. CANTINFLAS. ÁgUILA O SOL. EDITADO POR EL CONSEjO NACIONAL PARA LA CULTURA y LAS ARTES. PRIMERA EDICIóN. MÉxICO. 1993. PÁg. 27 2.IBÍD. PÁg. 25 3.IBÍD. PÁg. 70 4.IBÍD. PÁg. . 87. 5. CHAPLIN, CHARLES. CITADO POR FRANCISCO PINA. CHARLES CHAPLIN. EDITORIAL gRIBALDO. MÉxICO. 1975. PÁg. 170. 6. C.S. LEwIS. DIOS EN EL BANqUILLO. EDICIONES RIALP, S.A. PRIMERA


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Nuevos libros

Viajes en el tiempo

Editorial: Plaza & janés Título: 22/11/63 Autor: Stephen King Páginas: 860

BOGOTá, COLPRENSA Luego de lograr el éxito en ventas y el favor de la crítica especializada, llega a Colombia la edición en español de la más reciente obra del reconocido escritor de obras literarias del suspenso y el terror, Stephen King: 22/11/63. El reto que se impuso este escritor estadounidense no fue para nada fácil, proponiendo en la historia un viaje a través del tiempo de un profesor de inglés, quien tiene la difícil misión de evitar el asesinato de john F. Kennedy. Maneja un suspenso distinto al que suele imprimir a sus más de 50 libros publicados, con la genialidad de su narración y la eficaz descripción de los lugares, lo que impactó tanto que antes de ser publicada ya se habían vendido los derechos cinematográficos para una adaptación al Séptimo Arte.

Las claves de Jobs Editorial: Alfaguara Título: Steve jobs Autor: Karen Blumenthal Páginas: 358 BOGOTá, COLPRENSA Son varios los libros que se han publicado, y que aún están por venir, sobre Steve Jobs, una de las figuras más importantes del panorama mundial de los últimos años. La escritora de ensayo juvenil y periodista Karen Blumenthal decidió presentar un perfil de un hombre inteligente de una forma muy inteligente. Ella decidió organizar la narración a través de los tres puntos clave del discurso de jobs ante los alumnos de Standford: “Lo importante es el camino, no la meta (Conecta los puntos); los verdaderos artistas cumplen (Sobre el amor y la pérdida) y Una cosa más (La muerte)”. Sin embargo, es casi inevitable no seguir en parte una narración lineal e imprimirle altas dosis de biografía al libro que genera inquietudes y señales sobre lo que fue la vida y obra de este genio de nuestros tiempos.

La ciencia y la fe

Para los más pequeños

Editorial: Intermedio Editores Título: Creer o no creer Autor: jorge Arboleda Valencia Páginas: 442

Editorial: Norma Título: Cucufato y Pirurita Autor: Alexandra Samper Páginas: 80

BOGOTá, COLPRENSA Aunque su profesión es la ingeniería, jorge Arboleda Valencia lleva décadas tras el estudio de las relaciones y diferencias entre fe y razón, y resultado de ello es su nuevo libro: Creer o no creer. Un libro sobre cómo las investigaciones más recientes han abierto el debate sobre diferentes temas bíblicos, porque día tras día las verdades de la fe entran en debate a través del desarrollo del conocimiento científico, por lo que el autor se limita a presentar el estado del conocimiento de la humanidad sobre distintos aspectos, desde el origen del Universo o el surgimiento de la vida. El debate comienza con temas como los postulados de la biología moderna que afirma que el sexo femenino apareció primero que el masculino, que apareció luego como una modificación completamente contrario a lo que dictan las llamadas Sagradas Escrituras.

BOGOTá

Esta historia de la escritora bogotana Alexandra Samper relata las vivencias de dos hermanos y sus travesuras, quienes tienen muchas sorpresas reservadas para los lectores. Samper, una de las nuevas e interesantes voces de la literatura infantil colombiana, presenta estos dos personajes que parecen juiciosos, pero que por circunstancias de la vida terminan involucrados en verdaderas aventuras para el deleite de los primeros lectores.

GERENTE: Miguel Ángel Villarraga EDITORA GENERAL: Martha Myriam Páez Morales COORDINACIÓN: Redacción Cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Sandra Patricia Lombana Miranda EDITOR: Hernán Camilo yepes Vásquez DISEÑO: Carlos Andrade jaramillo FOTOS: Hélmer Parra. Colprensa. Internet. TELS.: 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia. Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co culturales@elnuevodia.com.co - Facebook: Cultura El Nuevo Día. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


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