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IBAGUÉ, SEPTIEMBRE 11 DE 2011

FA CE

TAS CULTURA AL DÍA Semblanza

Rufino José Cuervo Pedro Bernardino Sosa Rubio Los diccionarios:

Notarios del uso

Pedro Álvarez de Miranda Maestro Jairo Alberto Bocanegra

El sueño encantado de nacer en Ibagué Hernán Camilo Yepes Vásquez


FACETAS

IBAGUÉ, SEPTIEMBRE 11 DE 2011

Semblanza de Rufino José Cuervo

Por Pedro Bernardino Sosa Rubio*

Conferencia dictada en el aula máxima de la biblioteca Darío Echandía con motivo de centenario de la muerte del escritor colombiano Rufino Cuervo. José Rufino Cuervo Urisarri nació en Bogotá, ciudad llamada “La Atenas Suramericana” por el escritor Miguel Cané, el 19 de septiembre de 1844. Su padre, Rufino Cuervo, fue un ilustre pedagogo, jurista, periodista y político que ocupó la Presidencia de la República por varios meses en 1847. Su señora madre, Francisca Urisarri, era de ascendencia vasca. Fue bautizado por el arzobispo de Santafé de Bogotá Manuel Mosquera. Heredó de su padre un acendrado espíritu católico y un amor ilimitado por la lectura de los grandes clásicos de la literatura universal. Especialmente, leía a los cultores de la lengua española. Desde pequeño tuvo una gran capacidad intelectual para el riguroso estudio de numerosas lenguas que aprendió en sus viajes por el universo. Llegó a dominar más de 20 idiomas. Por algunos años se dedicó a la enseñanza del latín y del griego en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Dictó clases en otros establecimientos educativos. Toda su vida la consagró al estudio, el análisis y la investigación de la lengua castellana. Con la colaboración de Miguel Antonio Caro escribió La gramática latina. Una de sus obras más importantes fue el libro denominado “Las apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano”: allí describe las voces utilizadas en el hablar común de las gentes oriundas de la capital colombiana. Algunas las considera impropias al correcto uso de nuestro lenguaje. Respecto a estas críticas, Cuervo afirmaba: “Yo, por mi parte, declaro que aunque juzgo inevitable la disgregación del castellano en época todavía distante, procuraré siempre escribir conforme al tipo existente aún de la lengua literaria, aunque de él se aparten los españoles y los americanos”. Muchas de estas palabras que él criticaba han sido incorporadas “Al nuevo Diccionario de la Academia de la Lengua Española”. También elaboró otros trabajos lite-

rarios traduciendo al gran poeta latino Virgilio. Hizo comentarios biográficos referentes a su hermano Ángel Cuervo, al escritor Sergio Arboleda. Escribió prólogos a las poesías de Antonio Gómez Restrepo y de Julio Flórez. Mantuvo correspondencia con Miguel Antonio Caro. Hizo versos a la Madre de Dios. Perteneció don Rufino a la generación denominada clásica, que abarcó los estudios literarios, filosóficos y lingüísticos. Contó con egregias figuras como Ezequiel Uricoechea, Miguel Antonio Caro, Rafael Pombo, José Manuel Marroquín y otros. Después brillaron con luz propia Marco Fidel Suárez, Rafael Mejía Carrasquilla, José Félix de Restrepo, Juis López de Mesa, el tolimense Luis Flórez, Manuel Antonio Bonilla y otros cultores de la lengua de Cervantes. En el año de 1892, José Rufino, en compañía de su hermano Ángel, cedió una cervecería a su propiedad y se marcharon ambos a la ciudad de París; nunca volvieron a Colombia. Comenzaban una etapa de su vida diferente a la que habían vivido en nuestro país. Recorrieron varias naciones aumentando sus conocimientos y aprendiendo nuevos idiomas. La privilegiada inteligencia de Cuervo es reconocida por el viejo continente europeo. A su residencia de la capital francesa acuden eminentes cultores de idioma castellano, para hacer varias consultas sobre nuestra lengua vernácula. En otras ocasiones contestaba las dudas gramaticales sobre nuestro idioma; quedó como prueba irrefutable los 22 tomos que se ha publicado de sus cartas. El primer tomo del “Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Caste-

llana” apareció en 1886; el segundo, en 1893. En 1896, murió su hermano Ángel, quien lo había apoyado en todos sus planes literarios en tierras europeas. Se sintió solitario y vinieron sus quebrantos de salud. En una de sus cartas escribía: “Siento que ha muerto la mejor parte de mí”; “hoy me siento también medio muerto”, “al dejar él esta vida, se llevó mi mejor parte”. En Colombia, José Asunción Silva había afrontado una situación parecida, cuando murió su hermana Elvia, que lo condujo al desespero y al suicidio. Varios escritores hicieron comentarios de los últimos días de Rufino José en París. Entre ellos citamos a Miguel Antonio Caro, Tomás Rueda Vargas y la gran escritora Emilia Pardo Bazán, quien hizo un análisis de su obra literaria en enero de 1912. Su espíritu religioso lo llevó a recibir el sacramento de la extremaunción, a preparar su alma para el encuentro definitivo con Dios. Las lecturas de “La Imitación de Cristo”, escrita por el beato Tomás de Kempis, lo hacían reflexionar sobre la brevedad de la vida y los placeres del mundo. En París vivió con austeridad practicando obras de caridad hasta que llegó el 17 de julio de 1911, día en que exhaló su último suspiro. Sus escritos fueron llevados a la Biblioteca Nacional de Colombia. Nunca fue renuente al reparto dadivoso de sus dineros, que los dejó a la beneficencia de nuestro país y dispuso que el arriendo de sus fincas fuera repartido a un tipógrafo pobre. Al morir se elaboró una máscara mortuaria en París por el escritor Marco Tobón Mejía. Sus restos están en un cementerio de Francia, y deben ser repatriados para que reposen de manera definitiva en

nuestra patria. En 1942, el Ministerio de Educación nacional de Colombia creó el Instituto Caro y Cuervo, para continuar el “Diccionario de Construcción y Régimen”. Más tarde el instituto obtuvo el premio Príncipe de Asturias de Construcción y Humanidades. El centenario de fallecimiento de José Rufino nos lleva a reflexionar sobre la importancia de nuestro idioma castellano. Algunos niños, jóvenes y adultos lo reducen a su mínima expresión porque no utilizan la gran cantidad de sinónimos, palabras y expresiones gramaticales que tiene el lenguaje heredado de nuestros antepasados. No desconocemos la trascendencia que tiene el lenguaje inglés en la actualidad y su necesario conocimiento, como era en otras épocas el latín en el Imperio Romano, el francés en el mundo y otras lenguas de países que dominaron la tierra. Pero se debe dar prioridad en Colombia y los países hispanoamericanos a la enseñanza del castellano. Escuchemos esta reflexión hecha por el eximio filólogo Cuervo: “Nada, en nuestro sentir, simboliza tan cumplidamente a la patria como la lengua: en ella se encarna cuanto de más dulce y caro para el individuo y la familia, desde la oración aprendida del labio materno y los cuentos referidos al amor de la lumbre, hasta la desolación que traen la muerte de los padres y el apagamiento del hogar; un cantarcillo popular evoca la imagen de alegres fiestas, y un himno guerrero la de gloriosas victorias. “En una tierra extraña, aunque halláramos campos iguales a aquellos en que jugábamos de niños, y viéramos allí casas iguales a donde se columpió nuestra cuna, nos dice el corazón que, si no oyéramos los acentos de la lengua nativa, deshecha toda ilusión, siempre nos reputaríamos extranjeros y suspiraríamos por las auras de la patria. De suerte que mirar, por la lengua, vale para nosotros tanto como cuidar los recuerdos de nuestros mayores, las tradiciones de nuestro pueblo y las glorias de nuestros héroes”. Rufino José Cuervo será recordado como el eximio escritor colombiano comprometido con nuestro idioma y con la literatura patria de renombre nacional e internacional. *Miembro fundador de la Academia de Historia del Tolima


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Los diccionarios: notarios del uso

Por Pedro Álvarez de Miranda* El País

La única fuente de que disponemos para conocer la historia de una lengua, y por tanto la de su léxico, son los textos -todo tipo de textos- escritos en dicha lengua. De ahí que la lexicología y la lexicografía históricas, como cualquier otra rama de la lingüística diacrónica, sean actividades eminentemente filológicas. Cabe incluir a los diccionarios entre esos textos, siempre que se sea consciente de que se trata de un tipo muy particular de textos. Son, en realidad, metatextos, son pura metalengua: el vocabulario no está en ellos usado, sino que está tan solo (y mejor o peor) registrado y descrito, aunque a veces, además (miel sobre hojuelas), vaya ejemplificado... precisamente con textos (ahora sí), sean reales, auténticos, sean ideados ad hoc por el lexicógrafo. Los diccionarios, verdaderos notarios del uso, constituyen por tanto, en su serie histórica, un material subsidiario, un complemento muy valioso de la indagación textual. ¿Cuáles son, en el caso de la lengua española, esos repertorios complementarios? ¿De qué diccionarios antiguos disponemos? La respuesta está conectada con un hecho que debe inmediatamente destacarse y puede incluso, como hispanohablantes, enorgullecernos. En el conjunto de la lexicografía europea España se situó, hasta el siglo XVIII, en una posición de vanguardia. El primer diccionario en que una lengua moderna es lengua de partida, y no de llegada, es el bilingüe españollatino de Antonio de Nebrija (publica-

Escenografía En el antiguo teatro griego, los actores interpretaban la obra detrás del coro. El espacio que ocupaban era más ancho que profundo y en su fondo se erguía una pared, skené, decorada con columnas y esculturas, y en la que se abrían entre tres y cinco puertas.

do en fecha que no consta, probablemente 1495). El primero monolingüe de cierta envergadura fue el Tesoro de Covarrubias (1611) cuyo cuarto centenario estamos ahora celebrando. Y el mejor, más rico y más moderno de los diccionarios compilados en Europa durante la primera mitad del XVIII fue sin duda el Diccionario de la lengua castellana en seis tomos (1726-1739) de la Real Academia Española, conocido como Diccionario de autoridades en referencia a su riquísima documentación textual. Como arranque no está nada mal. Tenemos un ejemplo ilustre de la precedencia de los textos sobre los registros lexicográficos. No por muy conocido es menos pasmoso que el ya mencionado diccionario de Nebrija registrara, pongamos que hacia 1495 -podría ser incluso un poco antes-, el primer indigenismo americano de toda la lexicografía española, la palabracanoa: “Canoa, nave de un madero: monoxylum, i”. Ojalá todos los diccionaristas posteriores hubieran tenido la misma rapidez de reflejos. Como fecha de primera documentación de canoa, y habida cuenta de la del Descubrimiento mismo, la consignada podría por sí misma satisfacer al historiador más ávido. Pero es que si Elio Antonio conocía esa voz era, indudablemente, por su presencia previa en un texto, la primera carta de Colón anunciando su llegada a las Indias, fechada el 15 de febrero de 1493 e impresa en un pliego incunable del mismo año: “Ellos tienen todas las islas muy muchas canoas; son de un solo madero...”.

Si por principio, entonces, el uso de una palabra ha de preceder a su registro lexicográfico, es evidente que documentar por vez primera una voz en un diccionario implica necesariamente un cierto fracaso, el de no haber logrado el ansiado testimonio textual previo. No olvidemos, sin embargo, que hay palabras tan características de la lengua hablada, y no de la escrita, que con ellas ese «fracaso» es perfectamente comprensible. Entonces el testimonio diccionaril puede resultar decisivo y ser más que bienvenido. El verbo apabullar, en el significado que es hoy común (“abrumar, dejar confuso” a alguien), no es posible documentarlo en textos antes de la década de los años cuarenta del siglo XIX. Sin embargo, el Diccionario de

autoridades lo había recogido en 1726, en su variante apagullar, explicándolo con cierto lujo de detalles y hasta con un ejemplo inventado, todo ello valiosísimo: “Dar un golpe o palo a otro con fuerza y cuando está descuidado. Es voz vulgar y usada en Andalucía en este sentido, y más frecuentemente en el metafórico, para dar a entender que a uno le cogieron de repente sin dejarle qué decir ni qué responder; y así dicen: le apagulló y dejó confuso, sin tener qué decir”. A falta de pan, buenas son tortas. A falta de textos, buenos, muy buenos son los diccionarios. *Pedro Álvarez de Miranda (Roma, 1953) es catedrático de Lengua Española de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Real Academia Española.

Palabra del día Con el tiempo, skené, que además significaba ‘cobertizo de ramas’ o ‘choza’, pasó a designar no sólo pared, sino también escenario, espacio donde los actores representan la obra. De skené, junto con graphos ‘acto de escribir, describir o dibujar’, se formó skenogra-

phia, que pasó al latín como scaenographia. Según Aristóteles, Sófocles se convirtió en el primer escenógrafo al usar fondos pintados en sus representaciones teatrales. Olvidada en el bajo latín durante varios siglos porque la Iglesia había condenado al tea-

tro, la palabra renació en 1547 en francés, en un texto sobre arquitectura; por la misma época, apareció en italiano como scenografia; en 1673, en español como escenografía, y en el siglo XVIII, en inglés como scenography. Como espacio en el cual los

actores representan, la escenografía -ya sea meramente alusiva, como en el teatro griego, o claramente realista, como en la dramaturgia europea de fines del siglo XIX- es siempre una consecuencia directa del texto representado al que está estrechamente vinculada.


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Maestro Jairo Alberto Bocanegra

El sueño encantado de nacer en Ibagué

Si hay alguien que con todo el derecho defiende el sentido de pertenencia por un territorio es aquel que ha abierto por primera vez sus ojos en él y, de ahí en ade­ lante, ha hecho lo posible para que su identidad no sea arrebatada por el paso ineludible de los años. En efecto, Jairo Alberto Bocanegra nació aquí, tierra que lo recibió y lo dejó componerle uno de sus himnos de corazón: Ibagué, sueño encantado, que, gracias al dueto Viejo Tolima, entre otros grandes intérpretes, es una de las cartas de presentación de sus más de 40 años de carrera artística.

Desde pequeño

Nacido en 1953, atribuye su vocación musical a una

temprana formación en el Conservatorio del Tolima, con clases de las maestras Clara Lucena (esposa del ­compositor tolimense Aureliano Lucena), Ligia de Ba­ rreto (soprano y solista de los Coros del Tolima) y Leo­ nor Buenaventura de Valencia, ‘la novia de Ibagué’, ella en el piano. No menos importante es, también, el gran José Ig­ nacio Camacho Toscano, toda una institución en la mú­ sica, cuando el maestro Bocanegra integraba los Coros del Tolima, “por allá cuando Amina Melendro de Pule­ cio empezaba con su bachillerato musical”, recuerda el ­protagonista de esta historia. Saltando un par de años, está su adolescencia, la de El Club del Clan, espacio de los años 60 en que, rememora, compartió con artistas como Óscar Golden, Vicky, Billy Pontoni y Claudia de Colombia; experiencia esta que significó su incursión oficial como intérprete. Le siguieron el Orfeón Popular, del maestro Camacho Toscano, y La Orquídea de Plata Phillips, musical de 1967 en que, siendo un niño, representó al Tolima, y vio nacer también a Jesús David Quintana y Silva y Villalba, entre otros. Viajó, en 1969, al Concurso Mundial de Coros en Arezzo, Italia, con los Coros del Tolima, siendo solista gracias una oportuni­ dad que le brindó doña Amina Melendro de Pulecio. Luego participó en el Festival Inter­ nacional de la Voz, junto con otros 20 países y con el apoyo de la Orquesta Sinfónica del plantel, conformada por italianos, alemanes, españoles y colombianos.

Cambio de faceta

Cuatro festivales ganados como can­ tautor le dieron a entender que lo suyo tam­ bién era scomponer; prueba de ello, están Mi niña, mi amor, con éxito en Sincelejo; Quiero, en Manizales; Adiós, amor, en Bogotá, y Vi­ virás siempre en mí, en Armenia, compuesta junto con su tío Félix Eduardo Peña. Dicha experiencia le otorgó el mérito para entrar junto con Claudia de Colombia y Óscar Golden, entre otros, a la disquera CBS, de Norteamérica, donde grababan artistas como Jorge Negrete, Pedro Infante, Carlos Gardel, Roberto Carlos, Carusso, Leo Dan y Leonardo Fabio. Luego estuvieron el Exitómetro Los 13

“... Ibagué musical, luna de plata eres tú; Ibagué, un edén: todo aquel que pasa quisiera volver; Ibagué, mito y luz, paisaje embrujado es tu amanecer; te despiertas con la aurora y te duerme un tiple al anochecer...” (Fragmento de Ibagué, sueño encantado, 1985)

Con el comandante Alejandro Navas y sus dos hijas Linda Cristal y Dania Antonella, luego de la presentación de Fe en la Causa.

fabulosos y la presentación, en 1992, con la Orquesta Filarmónica de Bogotá en el Teatro Colón, de su obra América India, compuesta en conmemoración de los 500 años del Descubrimiento de América. Debutó, 10 años después, con la Phillips, que le mo­ tivó a participar en la OTI, producción que dirigió el maestro Rodrigo Silva, del recordado dueto Silva y Vil­ lalba, con la canción Qué bueno es llegar a casa, que tam­ bién grabara Viejo Tolima. Y es precisamente el maestro Silva su nuevo com­ pañero de aventuras musicales, con quien recientemente grabó un disco compacto con boleros de siempre llama­ do Su Majestad el bolero, con obras de todas las épocas en este género.

Compositor entregado

En Ibagué, sueño encantado hay inmerso amor a la tierra; en El Derecho a la Vida, defensa de la existencia, y en Somos la Fuerza, el Himno al Soldado y el Himno del Bicentenario, una proclama acérrima de la soberanía y de la patria: siempre hay un mensaje para entregar. Con la primera, por ejemplo, una danza vals de 1985, confirma que componer y cantar es amar a dos hijos por igual, pues, recuerda, la compuso en un viaje desde Bo­ gotá y la presentó de su voz en el Teatro Tolima, en un evento denominado SOS por la Música Colombiana, frente a personalidades como Alfredo Collazos (hijo del fallecido Eduardo Collazos, del dueto Garzón y Colla­ zos) y el desaparecido Alfonso Viña Calderón. A partir de allí, sintió que nacía un himno de corazón para la ciudad, melodía que ha sido grabada por Viejo

Bocanegra Martínez: familia completamente musical. Se evidencia en la OSI, donde Yolanda Martínez, la esposa del maestro, se encarga de la logística; Dania Antonella es directora Ejecutiva; Linda Cristal actúa como solista vocal, pianista y violinista, y Ariana María de Los Ángeles integra los coros infantiles. Entre tanto, Jairo Alberto Jr., el hijo mayor, abogado, ha ganado concursos de composición de música colombiana.

Tolima con arreglos del músico Noel Charry (en su versión más conocida), al igual que coros fi­ larmónicos, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, el dueto Silva y Villalba y Los Inolvidables, entre otros. A pesar de no ser un himno oficial, siente que “ya tengo el honor de que sea el himno del cora­ zón de los ibaguereños. Si en cualquier momento este gobierno u otro quisiera formalizarlo, bien­ venido sea, pues sin necesidad de oficios suena y gusta; eso para mí importa”. En cuanto a El Derecho a la Vida, fue com­ puesta hace 30 años recreando la historia de un bebé en gestación que se despide de su progenito­ ra cuando se entera de que va a ser abortado. “La grabé en 1991 con mi voz (...) La presenté durante los 100 años de la Arquidiócesis de Iba­ gué, invitado por monseñor Juan Francisco Saras­ ti, en ese encontes arzobispo de Ibagué, quien en­ tregaba cargo al monseñor Flavio Calle Zapata”. Esa obra fue interpretada por la Orquesta Sin­ fónica Iberoamericana (OSI), que fundó hace 10 años, y también sonó en la voz de sus hijas Linda Cristal (en balada ranchera) y Ariana, ella de actuales 12 años de edad. Recuerda jocosamente que esa obra había sido pre­ sentada como compuesta por el Manuel ­Alejandro, des­ tacado por creaciones para Juan Gabriel, Raphael y Ca­ milo Sesto, entre otros, que la calificaron como perfecta y que cuando supieron que era de su autoría le sugirieron cambios. “Eso siempre ocurre con grandes composito­ res”, expresa. “Fue tomando fuerza, pues pasó a ser grabada y está recomendada por Televisa. Hace unos cuatro años me enteré de que esa obra había sido bandera de un festival contra el aborto”, reconoce.

Himno a la Vida, por su parte, fue una obra presen­ tada en Bogotá, en 1999, para despedir el siglo XX, por invitación del Distrito de Bogotá. Para esta melodía se unieron las bandas sinfónicas de Cundinamarca y la del Distrito y la Orquesta Filarmónica de Bogotá, con 40 actores y 130 voces infantiles, en un espectáculo dirigido por Luis Fernando Pérez, ibaguereño egresado del Con­ servatorio. Entre tanto, Fe en la Causa fue compuesta como es­ tandarte para la campaña que este año inició el Ejército nacional, gracias a un encargo del comandante Alejandro Navas. “Ya la tenía en mi mente como borrador, cuando se accidentó mi sobrino, general Alfredo Bocanegra Na­ via, comandante de la Quinta Brigada, hijo de mi herma­


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La Fundación Musical de Colombia da la cara bonita por Ibagué en el país. que tanto la Orquesta como la Corporación Coros del Tolima, que yo presido, puedan revivir y mostrar por qué nos llamamos Capital Musical”.

Actitud musical

Rescatar los valores musicales desde la familia ha sido la prioridad en la familia Bocanegra Martínez, pues que hasta sus pequeños nietos entonen un bambuco le llena de gran satisfacción, la misma que siente al recordar los aires andinos que sonaban en la época de Garzón y Collazos, cuando grabó con la CBS. Y es la misma perseverancia la que le ha llevado a aprovechar bien la amistad de maestros como Rafael Escalona, Jorge Villamil, Álvaro Dalmar e Isaac Tacha quienes, en una dificultad emocional que tuvo hace algún tiempo, “me motivaron a seguir adelante para presentar mi obra América India”. Amistad que se reforzó mucho más cuando grabó su álbum conjunto con ellos: un Larga Duración (LP, por sus siglas en inglés) en que “cada uno aportó canciones de su autoría. Algo gratísimo y significativo para mí, como tomilense”, añora. Se siente capaz, aún, de pararse en una tarima y cantar, haciendo que a la gente le guste, más si se trata de obras de su autoría, pues piensa que es doble la satisfacción al lograr hacerlo, la misma que le han significado sus cerca de 150 composiciones a lo largo de composición y aprendizaje para presentarla en las honras fúnebres del uniformado, que se efectuaron en la Catedral de la Escuela Militar de Cadetes. Esta obra fue presentada el pasado 2 de junio, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, de Bogotá, ante la cúpula militar y la empresa privada; de allí surgió otra solicitud, pero de la Fuerza Aérea, recientemente grabada: Somos la Fuerza, que espera presentar en noviembre en Ibagué.

La Orquesta

En la actual batuta artística del maestro Germán Camacho Serrano, director musical del Conservatorio de Ibagué, reposa el trabajo que inició hace 10 años y que reúne en la actualidad a cerca de 80 personas,

“Si hay alguien que no me quiera yo le quiero, pues la música no es de envidias, rencores ni egoísmos; la música une”.

en su mayoría egresados del plantel musical, gracias al apoyo del Ejército. “Nació a raíz de una solicitud del general Freddy Padilla de León, en ese tiempo comandante de la Quinta División, parte de la Sexta Brigada, quien vino a Ibagué y quería un concierto para celebrar los 185 años de la institución, con una obra que representara al soldado colombiano. Entonces, con El Himno al Soldado nació la Orquesta, que brinda oportunidad a músicos tolimenses egresados de los Conservatorios de Ibagué y del Tolima, en una agrupación que también incluye músicos que no permanecen en esta ciudad. Es Iberoamericana porque “debemos estar integrados, pues somos muy ricos musicalmente hablando, integrando instrumentos sinfónicos como tiple, guitarra, tambora y acordeón, con electrónicos como el bajo, la batería y la guitarra eléctrica. Podemos interpretar la Quinta Sinfonía de Beethoven y un bambuco”, afirma Bocanegra. Se lamenta de que “no existe sueldo (en la OSI), pero estamos revisando proyectos para que a través de Mincultura se pueda sostener con más recursos del Estado. (...) Ya nos pidió enviar el proyecto para


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El que quiera tomar (una obra) que la tome: qué mejor para uno como compositor. satisfacción al lograr hacerlo, la misma que le han significado sus cerca de 150 composiciones a lo largo de su trayectoria. Pero algunas de sus obras le ocasionan un mayor orgullo, pues les tiene una misión especial. “Hay obras a las que pienso una voz determinada; por ejemplo, Mi amada maestra, que pensé para José José. Así, hay obras que compongo para mi voz, la de mis hijos o las de cuetos”, tal como sucedió con Ibagué, sueño encantado.

Sus inspiraciones

Hombres y mujeres que dejaron todo por la música y otros que aún ponen su más grande cuota por la música tradicional viven en el recuerdo del maestro Jairo Alberto Bocanegra. Por ejemplo, Cantalicio Rojas, Leonor Buenaventura de Valencia, Pedro J. Ramos, Emiliano y Aureliano Lucena, Luis Alberto Osorio, Darío Garzón, José Ignacio Camacho Toscano y Manuel Antonio ­Bonilla. “Si se me escapa alguno, ofrezco disculpas”, dice, mientras menciona también a Mario Arbeláez, exdirector del Instituto Municipal de Cultura, “un hombre muy valioso a quien debo mucho”; César Zambrano

Aquí amamos los ritmos foráneos y se ha olvidado nuestros aires autóctonos.

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Aquí, con Ariana de Los Ángeles, la hija menor; Yolanda Martínez, su esposa, y Dania Antonella, la mayor.

“que ha hecho por nuestra tierra cosas inmensas y a quien debo que Ibagué, sueño encantado suene más: un enamorado de esta obra”. Agrega en la selecta lista al director de banda Reynaldo Murillo, “enmarcado con letras de oro, pues fue integrante de mi primera orquesta, Los Mohanes, cuando apenas éramos estudiantes del Conservatorio”; también a Humberto Jaramillo y Germán Camacho Serrano, quien “es de esta casa, mi hermano”. Por último, y no menos importantes, están Flo-

rentino Camacho, “quien hizo un arreglo de Ibagué, sueño encantado de manera didáctica para el Conservatorio de Ibagué”, al igual que Luis Fernando Pérez, quien fue director de Himno a la Vida en Bogotá. Por todo y más, entre integración familiar, apoyo y rescate de nuevos talentos y aprendizajes mutuos, transcurre la vida de Jairo ­Alberto Bocanegra, con la firme convicción de trabajar en conjunto por una Ibagué que haga valer a la eternidad ese sueño encantado de ser eterna Capital Musical.


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IBAGUÉ, SEPTIEMBRE 11 DE 2011 Editorial: Norma Título: Malabares con el tacón de aguja Autor: Josefina Barrón Páginas: 221

Editorial: Sextopiso Título: Diarios de bicicleta Autor: David Byrne Páginas: 348

BOGOTÁ, COLPRENSA

BOGOTÁ, COLPRENSA

Aunque en la mayor parte de las grandes urbes del mundo se está incentivando el uso de la bicicleta para mejorar su movilidad y disminuir el impacto en el medio ambiente, David Byrne, exlíder de Talking Heads, lleva más de 30 años recorriendo ciudades como Nueva York en dos ruedas. Este libro es un conjunto de crónicas en las que plasma su visión personal sobre la vida en las ciudades que ha habitado y que ha recorrido con su bicicleta. Un interesante ejercicio donde el autor muestra una visión diferente de cómo es visto quien anda en bicicleta por las más grandes ciudades del mundo, donde usualmente es calificado de pobre. En las Vegas, por ejemplo, quien anda en bicicleta es sinónimo de que lo ha perdido todo en las mesas de apuestas de sus lujosos casinos.

Josefina Barros ha cursado una interesante carrera en los medios de comunicación peruanos durante los últimos años, además de publicar algunos libros sobre el mundo contemporáneo, incluso sobre el arte de hoy. Ahora, con la experiencia de ser una mujer de éxito, presenta este libro sobre cómo la mujer ha luchado por el lugar protagónico que tiene en la sociedad de hoy en día, con su belleza como arma letal, pero a la cual le han agregado su compromiso e inteligencia. Este libro da en el clavo en horrores de cosas que las mujeres hoy deben encarar, pero de las que pocos hablan. La autora las analiza, exaltando de la mujer de hoy en día que es más culta, regia, bella e interesante.

Editorial: Norma Título: La casa de Elisa Autora: Nora Cecilia Navas

Editorial: Mondadori Título: Barrio Hereje Autor: Gabriel Pabón Villamizar Páginas: 278

BOGOTÁ, COLPRENSA

Quizá partiendo de la idea que dicta que las guerras del futuro serán religiosas, Gabriel Pabón Villamizar hace una inspección urbana entorno a las diferentes formas de religiosidad que habitan en ella, abarcando el espectro cómico y trágico de sus principales personajes. Se trata de los mundos contenidos en grandes y caóticas ciudades como Bogotá, donde parece que todo puede ser posible, donde cada barrio tiene su propia iglesia y su propia tribu urbana, donde las confrontaciones cada vez son más serias y totalmente intolerantes. Luego de ganar el Premio Internacional de cuento Juan Rulfo, otorgado por Radio Francia en el 2001, Gabriel Pabón ha elaborado una serie de libros que van de la ficción a la crónica con muy buenos resultados.

Elisa vive en la Costa pacífica colombiana, en una casa sobre el agua en la que se reúnen todos sus amigos a oír las historias de la abuela: leyendas de espantos y apariciones que suceden en todas las regiones del país y que contribuyen al imaginario tradicional colombiano. Este divertido libro fue ilustrado por el célebre autor e ilustrador Jairo Buitrago. Nora Cecilia Navas nació en Bogotá, donde trabaja como docente. Ha publicado dos libros en Torre de Papel Azul: Catire Valentín y Catire Valentín y Pili, una serie inspirada en su gran cariño por los Llanos Orientales de Colombia.

DIRECTOR: Antonio Melo Salazar JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales COORDINADOR: Redacción cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Hernán Camilo Yepes Vásquez EDITOR: Hernán Camilo Yepes Vásquez DISEÑO: Ingrith Johanna Buitrago Castañeda FOTOS: Internet. Suministradas. Camilo Yepes. Colprensa. Carrera 6a. No. 12-09 TELS.: 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


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