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TAS CULTURA AL DÍA El poeta Jorge Rojas

Centenario de su nacimiento

Pedro Bernardino Sosa Rubio Violencia en la década de los 50

Cinco relatos para entender el conflicto Hernán Camilo Yepes Vásquez El cuento

Pluscuamperfecto David García Contreras


FACETAS

IBAGUÉ, OCTUBRE 9 DE 2011

Centenario del nacimiento Por Pedro Bernardino Sosa Rubio*

Conferencia dictada en el aula Máxima de la biblioteca Darío Echandía con motivo del centenario del nacimiento del poeta colombiano Jorge Rojas el 15 de septiembre de 2011. En 1939, el poeta Jorge Rojas decidió publicar unos cuadernos que los tituló Piedra y Cielo. El objetivo de este proyecto lo definió con el siguiente argumento. “Es hora de que nuestra poesía sea sopesada y medida y se lance resueltamente a la conquista de sus ocultas y permanentes minorías”. La primera entrega salió en septiembre de ese año. El ejemplar uno publicó la famosa poesía escrita por Rojas La ciudad sumergida, que le dio fama internacional. Este bardo nació en la población boyacense de Santa Rosa de Viterbo, el 20 de noviembre de 1911. Era hijo de Luis A. Rojas Pérez y Ana Rosa Castro Mariño, quienes le agradaban todos los apuntes literarios que el escritor leía. Cuando tenía un año y seis meses lo llevaron sus padres a Bogotá, donde vivió el resto de su vida. Por una grave enfermedad digestiva, no pudo estudiar durante cinco años. Curado milagrosamente terminó su bachillerato en el Colegio de San Bartolomé, en Bogotá. Estudió derecho y economía en la Universidad Javeriana, pero nunca se graduó. El escritor tolimense Juan Lozano y Lozano criticó los planteamientos políticos y las ideas que traían los cuader-

nos antes mencionados. Le puso a este movimiento cultural el nombre de Piedracielismo. En aquella época lo calificaron de revolución literaria. Sus integrantes fueron escritores y poetas como Jorge Rojas, Eduardo Carranza, Gerardo Valencia, Darío Samper, Carlos Martín, Tomás Vargas Osorio y Arturo Camacho Ramírez, quien era oriundo de Ibagué. Tuvieron como parámetro el simbolismo del español Juan Ramón Jiménez y el estilo moderno de algunos poetas de aquella época. Reunidos en un café céntrico de Bogotá, hacían tertulias culturales y comentaban las obras que habían escrito. Camacho Ramírez nació en Ibagué el 28 de octubre de 1910 y murió en Bogotá el 24 de octubre de 1982. Hizo poesías referentes al caracolí, al cámbulo, árboles típicos de nuestra región. En la composición poética titulada Canciones vanas, apreciamos unos versos dedicados a la intérprete y compositora ibaguereña Leonor Buenaventura de Valencia, por este bardo colombiano. Las obras de poesía escritas por Jorge Rojas le dieron renombre internacional. En la revista Zig - Zag, que circuló en su colegio, publicó unos cuartetos que denominó Yo envidio a los muertos. En esa época comenzó su afición por componer versos. En 1937, Eduardo Carranza hizo que le publicaran unos poemas en el periódico El Tiempo.

Fue director del Instituto Colombiano de Cultura, donde los presupuestos estatales para la cultura eran exiguos. Se publicó una valiosa colección de pequeños libros que tratan de asuntos literarios y científicos. Solo costaban la módica suma de tres mil pesos. También se remodeló el Teatro Colón de Bogotá y se creó el ­Instituto Colombiano de Antropología. En 1984 fue nombrado Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua. El poeta fue amigo


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del poeta Jorge Rojas de eminentes escritores como Dámaso Alonso, Pablo Neruda, Jorge Guillén y Pablo Salinas. Estos últimos fueron poetas que integraron en España la brillante generación literaria de 1927. La obra poética de Jorge Rojas comprende sonetos publicados en sus libros titulados soledades I, II, III, La forma de su huida, que salió a la luz pública en 1939; los sonetos Rosa de agua y numerosas poesías escritas en diferentes modalidades de versos como tercetos, alejandrinos y otros. Sus temas estuvieron dedicados al mar, las mujeres, la muerte, el agua, el aire, la naturaleza y las actividades cotidianas. Son famosas también las poesías conocidas con el nombre de Parábola del Nuevo Mundo, El cuerpo de la patria y Nocturno de Adán. Hablando de la poseía que llamó La ciudad sumergida, comenta Eduardo Carranza: “Es una inmersión en el mundo nebuloso de los recuerdos; viaje maravillado hacía atrás, por la sangre y por los sueños; indagación clarividente en lo ancestral que nos circula por las venas del cuerpo y el alma”. En el campo del teatro, el poeta Rojas intervino en varias obras teatrales cuando estudiaba en el Colegio de San Bartolomé. Fue felicitado por

sus actuaciones. En 1948 compuso su máxima obra teatral llamada La doncella de agua, que fue estrenada en 1949. Su amigo, el pintor Alejandro Obregón, y Enrique Grau hicieron las figuras y los bocetos de lo decorados en este trabajo artístico. Amada, hija de un anciano patriarca, vive muy feliz en medio del bosque, las plantas y los animales. Aparece un joven vecino del lugar llamado Angelo que se enamora de la doncella. Ella acepta una relación amorosa. Pasado algún tiempo, el bosque ha desaparecido. Lo destruyen los buscadores de madera y los que negocian con las riquezas de la naturaleza. Amada está arrepentida porque se entregó al campesino Angelo. Quiere purificarse en el agua. El medio ambiente en que vivía no existe y ella busca un río. Al entrar en sus aguas, se la lleva la tormentosa corriente y muere ahogada. No hallaron su cadáver. Sólo encontraron su túnica. Angelo decía que era una doncella de agua muy pura. En esta época los depredadores de la naturaleza abundan y se camuflan legalmente en compañías que quieren convertir la tierra en un inmenso desierto. De su vida privada podemos decir que en 1980 falleció su esposa María Mejía. Era aficionado a la bebida fina, practicante del deporte del tenis y en alguna época de su vida amante de los juegos de azar. En numerosas ocasiones Jorge Rojas visitó nuestro Departamento. Cuando fue remodelado el Teatro Tolima, estuvo en contacto con Ismael Santofimio, un historiador ciego oriundo de Ibagué que fue muy conocido en nuestra ciudad. Admiró al expresidente Darío Echandía y perteneció a su grupo po-

lítico. Viajó al exterior con el poeta ibaguereño Arturo Camacho Ramírez para visitar al Premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias. Fueron excelentes amigos y presidieron numerosas tertulias literarias en el Tolima y en el país. En 1993 el poeta lírico escribió el libro que denominó Huella, que trató interesantes temas como el suicidio, el sueño, la noche, el animal mitológico del unicornio y sus viajes por Europa, especialmente a España y Francia. Y otros de singular belleza poética. Cuando iba a cumplir 84 años de edad, el bardo Jorge Rojas falleció en Bogotá, el 12 de mayo de 1995. En ese mismo año se publicó “Facetas”, como un homenaje póstumo al ultimó libro que escribió antes de su muerte. Uno de sus versos dice: “Y se vive eternamente la vida / siempre, siempre la vida / sin pensar en la muerte”. Al conmemorar en este año el centenario del nacimiento de Rojas, citemos las palabras de elogio que hizo su amigo el piedracielista Eduardo Carranza: “Jorge Rojas es uno de los grandes y auténticos poetas de que puede ufanarse la literatura contemporánea en Colombia”. Hay que leer y analizar detenidamente la obra poética de ese boyacense que nos lleva a querer nuestra patria, tan pródiga en grandes exponentes de la literatura mundial e iberoamericana que han creado la imagen positiva de Colombia en el universo, exenta de violencia y de noticias negativas. *Miembro Fundador de la Academia de Historia del Tolima.

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Violencia en la década de los 50 Cinco relatos para entender el conflicto IBAGUÉ, OCTUBRE 9 DE 2011

IBAGUÉ, OCTUBRE 9 DE 2011

Relatos cruentos, llenos de tortura, dolor y muerte ha venido dejando el conflicto armado a lo largo de la historia de nuestro país. Muchos se han quedado en la tradición oral, mientras que otros pasaron a ser ese detonante para no olvidar las épocas pasadas para no repetirlas, tal como se nos enseña en el argot. Década de 1950, gobiernos de los conservadores Laureano Gómez y Mariano Ospina. Esta época tuvo una gran carga de violencia, que quedó retratada en cinco novelas analizadas por la antropóloga de la Universidad Nacional Myriam Jimeno Santoyo. Orientada por el filósofo del mismo claustro doctor Rubén Sierra Mejía, la investigación, de aproximadamente 60 páginas y año y medio de trabajo, actual-

convencido, a cuyo autor le impresionaba mucho que en su campamento guerrillero tenía una virgen del Carmen. Finalmente él, al verse cercado por las tropas del Gobierno, huyó a guerrillas y su compañero de armas, también antioqueño, fue asesinado. “Encontró también, aparentemente, como relato histórico, el pesar de miles de campesinos ante la muerte de este, su defensor. Otro referente para destacar es de elementos comunes, al dar nombres, fechas y datos como de quién era el Presidente, quién el Arzobispo, quién el Obispo, quién el Gobernador, quiénes los alcaldes locales, qué hacían y cómo actuaron con la violencia”.

Según la antropóloga Jimeno, en 1946 inició la publicación de novelas; luego, en 1954 se presentó el mayor número de publicaciones de dicha época: nueve. mente en proceso de compilación, partió de las lecturas que, de niña, la doctora Jimeno revisaba en su clase de Español.

1.

Lo que el Cielo no perdona, del presbítero Fidel Blandón Berrío, de 1954:

De este documento, destacó la doctora Jimeno Santoyo, algunos diarios exaltaron el valor de los sacerdotes para relatar los eventos atroces que estaban ocurriendo en el territorio nacional. “Es una mezcla entre novela y crónica, con los sucesos que a partir de 1949 ocurrieron y que se extendieron al Noroccidente antioqueño, ligados a las luchas electorales de ese momento entre liberales y conservadores”. Lo que el Cielo no perdona, añadió, “relata los acontecimientos en va-

Aparte: el sitio web Agencia Prensa Rural complementa que las denuncias del cura Blandón describían las masacres de la época: los criminales uniformados destrozaban cuerpos, jugaban fútbol con sus cabezas y se fotografiaban frente a sus víctimas. El cura recogía en costales los restos y los sepultaba a escondidas, porque estaba prohibido enterrar a los muertos. rios de esos pueblos del Noroccidente, y cómo los campesinos iban siendo expropiados de la tierra y luego sufriendo, al comienzo, golpizas y latigazos, también muerte bajo tortura por fuego y otras maneras crueles. “Aparece otro elemento: dos campesinos de Antioquia decidieron crear una guerrilla con dos frentes, para enfrentar la injusticia. Uno de esos personajes, al parecer, se llamó Aníbal Pinedo, un católico muy

2.

Viento Seco, por el médico Daniel Caicedo, sobre el Norte del Valle, 1953

“Es el best-seller de las novelas de la violencia, pues en 1953 y 1954 tuvo 60 mil

Tanto su amplia difusión como su construcción desde las regiones colombianas fueron los criterios en que se basó la selección de los cinco textos. copias. Los académicos de hoy en día escasamente imprimimos unos mil ejemplares de nuestros libros. Ese libro fue editado en Buenos Aires, y muy rápidamente se convirtió en un éxito. “Narra el relato de una pareja de campesinos, en el pueblo de Ceilán, un nombre real, nada ficticio. Comienza con un ataque de la policía conservadora al pueblo, que no sólo lo incendió sino también las casas de los campesinos a su alrededor. “Describe masacres históricas en otros pueblos del Norte del Valle; da una de las peores descripciones de crueldad; también nombres de quiénes fueron los asesinos, sus seudónimos, las formas de sevicia y cómo los alcaldes y los curas locales incitaban a los asesinos. “Narra, también, la crueldad en que un campesino, primero, perdió a su única hija, violada, y luego mataron a sus padres y a todos sus trabajadores. “Él huyó junto con su esposa, desde su casa rural en Ceilán, hasta Cali, ambos sufrieron muchas peripecias para llegar allí; se refugiaron en la casa Liberal, que fue luego atacada por la policía conservadora, todo ello considerado como otro un hecho histórico. “Este novelista, similar al anterior, decidió crear una guerrilla e irse al Llano, y fue muerto cuando soñaba llegar allá, un lugar tildado por el sacerdote Blandón Berrío como el sitio donde se iba a ver una revolución para confrontar al gobierno conserva-

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Esta presentación hizo parte del foro Tolima 150 años 1861 – 2011, que desarrollaron en conjunto las academias de Historia del Tolima y el Huila.


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dor y sus atropellos”, finalizó.

3.

El Cristo de espaldas, de Eduardo Caballero Calderón, hacendado del Norte de Boyacá, en 1952.

“A diferencia de las dos anteriores, él crea una trama ficcional más ela­ borada, que ocurre en un pueblo ficticio del páramo de esa región, donde estaban por acontecer las elecciones y llegó un sacerdote nue­ vo y joven. “Este cura fue rápidamente asedia­ do por todas las autoridades para que ayudase a hacer trampa en las siguientes elecciones; la contraposi­ ción que usa Caballero Calderón es que era un cura de promesas, que quería llevar luz eléctrica al pue­ blo, una buena escuela y una buena educación, y que se aterraba de los odios ancestrales de los campesinos y entre liberales y conservadores. “Da una imagen de la opresión de los campesinos a mano de los hacendados; toda la trama gira en torno de la tierra, de cómo la violencia era utilizada por un hacendado conservador para ex­ propiar a hacendados y campesi­ nos liberales, al igual que se des­ envuelve alrededor del crimen a un hacendado conservador, asesinato que achacaron a su hijo, que era liberal, y a quien el sacerdote logra salvar y lle­ var a otro pueblo, pero en ese transcurso el pueblo se quejó ante las autoridades conser­ vadoras y ante el arzobispo; retornó el cura viejo y el otro salió derrotado. “Es la novela que más cla­ ramente muestra todas las imágenes cristianas del do­ lor y está relatada desde la voz de este cura, pero a pesar de la idea cristia­ na, es interesante su in­ sistencia en que era un pueblo que se resistía al progreso, y que los con­ servadores y liberales compartían las llama­ das “pasiones irracio­ nales”.

4.

Sin tierra para morir, Eduardo Santa, 1954.

“Eduardo Santa también ha publicado ensayos de sociología y poesía. Esta novela salió en unas primeras edicio­ nes traducidas al checo, pues él estaba en ese país en una misión diplomática. “Él también situaba claro el tiempo y geografía de los hechos: periodo preelectoral de 1949, con Laurea­ no Gómez como aspirante a la Pre­ sidencia. “Era un pueblo en el Valle del Mag­ dalena con nombre ficticio y que esta­ ba empapelado de publicidad de don Laureano. Un pequeño hacendado, su hijo y su hermana luchaban desde hace unos años por conservar un pe­ queño terreno muy bien situado, con

Cerca de 100 escritores en 20 años de novelas fueron tomados en cuenta para la selección final. mucha agua y muy lindo, de los acosos de alguien que pasó de ser un vende­ dor de ungüentos y pócimas mágicas a convertirse en hacendado conserva­ dor, que empezó a usar las autoridades para ir a expropiarlas. “Este campesino luchó, entonces, por no vender la tierra a su vecino, el ga­ monal conservador, pero se vio cada vez más acosado: desaparecieron y mataron al novio de su hija, una de las

autoridades empezó a acosarla; todos sus trabajadores le aconsejaron unirse a las guerrillas del Llano’. “Él no hizo caso, y dudó mucho, pero luego se decidió. Esa noche lo atacó la policía conservadora, violaron a su hija y a su hermana y también lo mata­ ron; y luego fueron tirados al río, por eso el título ‘Sin tierra para morir’. “Como en las otras, él narró y usó las metáforas de la violencia como una plaga y un desastre natural que empezó lentamente alrededor de los años 50 y que se fue incrementando hasta las peores crueldades. Este texto era narrado por los trabajadores que decidieron unirse a las guerrillas del ­Llano”.

5.

Las guerrillas del Llano, de 1955, de Eduardo Franco Isaza.

“No es una novela, sino una crónica y un relato testimonial de por qué se unió a las guerrillas del Llano y cómo éstas fueron creciendo y luego sufrie­ ron reveses importantes en los años 1950, pero también cómo se rearma­ ron de nuevo y crearon un comando del que fueron artífices él y Guadalupe Salcedo. “Repentinamente, Guadalupe deci­ dió aceptar una página en la paz del gobierno de Rojas Pinilla. Cuando las guerrillas se sentían muy victoriosas cobraban impuestos y tenían un inten­ to de gobierno local; en ese momento exitoso, sin explicación alguna se en­ tregaron y esto le costó a Franco Isaza el ser condenado a 25 años de prisión, entonces vivió largo tiempo fuera del país, inicialmente en Venezuela, don­ de escribió este relato”. “Creo que nunca estudió, aunque hizo algunos cursos de Derecho. Es hijo de un hacendado de Boyacá, oriundo de Sogamoso, y murió hace un par de años”, concluyó.

Los libros eran, en su mayoría, liberales, porque eran los excluidos y oprimidos; aunque no sólo hubo novelas sino también cuentos y poesías: buscaban una manera de hablar. Esa es mi tesis.


El cuento

o t c e f r e scuamp

Plu

Por David García Contreras*

En Tecuto nunca nadie ha recibido un engaño en los últimos 70 años. Al menos no uno, sino tres o cuatro en cada ocasión. Así es la vida en Tecuto, un país como cualquier otro gobernado por hombres y mujeres aleccionados en las más prestigiadas universidades del mundo. Los futuros gobernantes se forman bajo las más estrictas normas de calidad educativa, con un solo objetivo en mente: crear líderes sociales. De tal forma que cuando alguien es clasificado como parte de la clase política se le asocia, automáticamente, con un grupo de expertos en el arte de gobernar. Y es por ello que se considera imprescindible el estudio de una materia, muy de moda entre las altas esferas de la intelectualidad tecutense: la estadística. Por eso no es extraño escuchar a los políticos con motivo de un discurso, en una entrevista de banqueta, en medio de un acalorado debate televisivo o a lo largo de un tedioso y siempre exaltado informe de gobierno, hablar de estadísticas. Se les oye hablar de medidas de tendencia central, de medidas de dispersión, de polígonos de frecuencia, de histogramas, de prismogramas, de diagramas figurados, de logarítmicos, de curvas de tiempo, de índices de preferencia y de ecuaciones compensadoras que, muy pocos fuera de un reducido grupo, entienden. Los habitantes de Tecuto son personas bombardeadas, en todo momento, por datos y cifras que se van enriqueciendo con datos y cifras del minuto siguiente. Todo ello con el fin de expresar los logros, que siempre se presume son muchos, en los diversos campos de la vida tecutense y que pocas veces corresponden con la realidad. Pero el problema nodal de Tecuto no es la estadística, una materia como otras inventadas por el hombre, sino su uso. Y es que esta claro que todos estos años los gobernantes del país han vívido creyendo, con abnegada vehemencia, que la estadística es la ciencia del Estadista. Fuera de esto, todo es perfecto en ­Tecuto. *Escritor mexicano

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Poesía La última forma de su huida Por Jorge Rojas*

El humo de mi pipa ya no es humo sino la fuga azul de mi cerebro hacia la orilla última del mundo y hacia el último mundo en que te pierdo. Acabando en el mundo del recuerdo, sin olanes de límite en los brazos, no nos definen términos los cuerpos, y tan solo mi pie mueve tu paso. Ya no hay brisa que pase entre el abrazo ni mi sangre suspira por tus venas. No hay beso que separe nuestros labios, ni punteros de instante mientras juegas. No hay sombra para dos cuando a mí llegas en el desvelo de la madrugada, porque el límite interno de mi esencia es el límite externo de tu alma. Fuiste la desazón, y eres la calma. Eras el horizonte, y en el filo de mi partida anulas mi llegada. De tanto que eras mía te he perdido. El humo de mi pipa ya se ha ido confundiendo a la niebla del pasado; desnuda estabas, de humo te he vestido y el humo que te viste te ha llevado. *Poeta colombiano


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BOGOTÁ, COLPRENSA

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Editorial: Seix Barral Título: Lo que nunca se sabrá Autor: María Cristina Restrepo Páginas: 226

La escritora antioqueña María Cristina Restrepo, luego de “Amores sin tregua”, “La mujer de los sueños rotos” y “El miedo, crónica de un cáncer”, acaba de publicar su nueva novela, llamada “Lo que nunca se sabrá”. Una mezcla bien lograda entre belleza lírica e intriga presenta esta escritora en su nueva obra, que se desarrolla en medio de la Segunda Guerra Mundial, cuando la familia Rojas debe dejar París para volver a su natal Medellín. Un relato de familia interior, lleno de verdades y personajes muy bien logrados, todo ambientado en la primera parte del siglo XX, una época que en la literatura colombiana está para explorar aún más.

Editorial: Fondo de Cultura Económica Título: Por las sendas de la memoria Autor: Octavio Paz Páginas: 274

BOGOTÁ, COLPRENSA

Editorial: Mondadori Título: Metamorfosis en el cielo Autor: Mathias Malzieu Páginas: 250

En este volumen se compila los textos introductorios elaborados por el escritor Octavio Paz entre 1990 y 1997, como un homenaje a la vida y el recorrido del poeta y ensayista mexicano, quien cumplió 97 años de vida. La reunión de estos textos permitirá al lector tener una visión abarcadora del pensamiento del autor acerca de su obra, en la que siempre ha resaltado su doble presencia vital en la ruta que parte de la escritura de cada texto o poema, hasta la reflexión necesaria en el preciso momento de escribir dichos prólogos. Dichos textos abordan diversos temas sobre la vida del autor y de sus experiencias intelectuales, de manera autográfica, a la vez que el autor resuelve en ellos sus apreciaciones sobre la literatura, el arte, la cultura, la política y la sociedad del siglo XX.

BOGOTÁ, COLPRENSA

Una historia sobre los deseos

imposibles es el tema principal en “Metamorfosis en el cielo”, la nueva obra del escritor francés Mathias Malzieu, reconocido por novelas como “La mecánica del corazón”. En esta obra, el joven Tom Hematoma quiere volar, de ahí que se convirtiera en acróbata, aunque no es el mejor de todos, y entre tantos intentos por ser el mejor y alcanzar el cielo, pero pronto le detectarán una grave enfermedad. Inicia un tratamiento lento y doloroso, habitando constantemente una clínica, que le gusta recorrer de noche, cuando conoce a una deslumbrante mujer pájaro, de quien cae irremediablemente enamorado. Así, entre el amor y los deseos de mejorar su salud, deberá decidir si acepta el trato de intercambiar la vida humana por una nueva aventura.

DIRECTOR: Antonio Melo Salazar JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales COORDINADOR: Redacción cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Hernán Camilo Yepes Vásquez EDITOR: Hernán Camilo Yepes Vásquez DISEÑO: Ingrith Johanna Buitrago Castañeda FOTOS: Internet. Camilo Yepes. Colprensa. ILUSTRACIÓN PÁGINA 7: Portada de El Altruista, libro de cuentos del periodista tolimense Raúl Ospina Ospina Carrera Sexta No. 12-09 TELS.: 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K - www.elnuevodia.com.co Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


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