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TAS CULTURA AL DÍA Reflexión

La escritura, una prótesis del cerebro Roger Bartra El cuento

Marido y mujer Rusvelt Nivia

Homenaje póstumo

Maestro Carlos Ennio Naranjo: una eterna y arriesgada acuarela Hernán Camilo Yepes Vásquez


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IBAGUÉ, NOVIEMBRE 6 DE 2011

La escritura, una prótesis del cerebro Roger Bartra, Letras Libres* Es interesante comprobar que los avances que amplían a cada paso nuestra capacidad cerebral son al mismo tiempo objeto de sospecha e incluso de menosprecio. El cerebro humano se encuentra enlazado irremediablemente a una red simbólica y cultural, sin la cual es incapaz de funcionar con normalidad. A esta red la defino como un exocerebro. Se trata de un conjunto de prótesis que realizan externamente lo que el cerebro por sí solo no puede realizar. El habla es, sin duda, la parte más evidente del exocerebro. Pero también forman parte de estas redes externas las formas simbólicas no discursivas como el arte, la música y la danza, así como los mecanismos externos que amplían la memoria como la escritura. Las prótesis que amplían de forma artificial la memoria se han expandido extraordinariamente,­ hasta alcanzar las gigantescas proporciones de Internet y de las grandes bases digitales de datos. Esta ampliación del exocerebro ha generado muchas inquietudes. Hace poco, Mario Vargas Llosa ha señalado, con acierto, que estas redes no son simplemente una herramienta, sino que son una prolongación de nuestro cerebro, que se va adaptando a las nuevas prótesis (Más información, menos conocimiento, El País, 31 de julio de 2011). Pero el escritor se alarma ante los daños que esto puede ocasionar, señalados por Nicholas Carr en un libro reciente (¿Qué está ha-

ciendo Internet con nuestras mentes?, Taurus, 2011). Vargas Llosa cree que nuestros cerebros se vuelven dependientes e incluso esclavos de las nuevas prótesis, y que cada vez son menos capaces de pensar, prestar atención y memorizar de manera inteligente. Se trata de un viejo reflejo conservador. Me gustaría poner un ejemplo antiguo e ilustre. Platón estaba convencido de que la escritura era un peligro para la actividad inteligente del alma. En el Fedro (274C- 275B) recuerda el mito del descubridor de la escritura, el dios Toth, que se jactaba de que la escritura fortale-

Dignidad Dignidad significa, según el diccionario de María Moliner, ‘cualidad de digno’. Proviene del latín ‘dignitas, dignitatis’ y llegó a esa lengua procedente de la raíz indoeuropea dek-, vinculada con ‘docencia’, con ‘decoración’ y con ‘dogma’. Con el afijo -no-, esa raíz dio lugar al significado de ‘dignidad’, con el que llegó a nuestra lengua. En latín, Cicerón decía ‘nec dignitatem et

cería la memoria. Suponía que la escritura era el «remedio para la memoria y la sabiduría». Cuando Toth expuso su ­descubrimiento a Thamos, el rey de Egipto, él le contestó que, al contrario, “la escritura producirá el olvido en las almas de los que la aprendieren, por descuidar la memoria, ya que confiados en lo escrito, producido por caracteres externos que no son parte de ellos mismos, descuidarán el uso de la memoria que tienen ­adentro”. Para contrarrestar la falsa sabiduría que implicaba la prótesis de la escritura, los griegos

cultivaron el arte de la mnemotecnia. El cultivo de la memoria también usaba recursos externos, pero su objetivo era fijar los recuerdos en la memoria interior, en lugar de almacenarlos en textos escritos. Pero en realidad, como es evidente, ha sido justo la acumulación de recuerdos en memorias artificiales externas (libros, bibliotecas, pintura, escultura) lo que ha impulsado de manera extraordinaria las capacidades creativas de la humanidad. La acumulación artificial externa de ideas y emociones, junto con la consiguiente capacidad para comunicarlas masivamente, ha sido la base más sólida para construir nuestra moderna capacidad para ser libres. Me preocupa que se extienda una reacción irracional de alarma contra las mismas prótesis que han ampliado el libre albedrío de los humanos. Si somos capaces de decidir y de actuar libremente, ello no es debido a que cultivamos sobre todo los órganos internos de la memoria y de la inteligencia. Ha sido gracias a la extraordinaria ampliación del exocerebro. El uso de memorias arti­ ficiales gigantescas ha llevado a algún insensato, como el profesor que cita Vargas Llosa (Joe O’Shea), a afirmar que los libros se han vuelto superfluos y que él encuentra toda la información que necesita en Internet. Para él resulta inútil leer un libro ­completo. También dramática es la actitud del otro profesor en el que se apoya Vargas Llosa (Nicholas

Palabra del día

d­ eese nec gratiam’ (que no le falten los títulos ni el ­favor). En la primera edición del diccionario de la Academia, se define como ‘el grado y calidad que constituye digno’ o ‘se toma también por excelencia o realce’, En el Corpus de Referencia del Español Actual se cita este caso, de la revista Hispania Nova, del

Carr), a quien el uso intensivo de Internet le averió radicalmente la capacidad de concentración y de reflexión (como temía Platón que podría pasar con el uso de la escritura). En consecuencia, este profesor se aisló en las montañas de Colorado y escribió un libro que denuncia el poder ­esclavizador de la informática y de Internet. Uno de sus argumentos, apoyado en la neurología, es que las nuevas redes informáticas están cambiando la estructura de nuestro órgano de pensar, el cerebro. Por supuesto que así es, pero no veo que debamos por ello alarmarnos. Desde que se inventaron las más antiguas prótesis, el cerebro humano cambió para adaptarse a ellas. Quizá la que más cambió las estructuras neuronales fue la escritura. Otras prótesis fueron malignas, como las armas, a las cuales hay que tener mucho más miedo que a las redes informáticas. Vargas Llosa se lamenta de que, por culpa de la red, ahora los estudiantes son incapaces de leer libros completos. Yo no creo que sea culpa de Internet: siempre ha habido personas que no quieren ni pueden leer Don Quijote. Pero gracias a la red, ahora cualquier persona que posea una de esas maravillosas prótesis, que son los libros electrónicos, tiene la libertad de descargar en su aparato, sin ningún costo, el texto completo en español de Don Quijote. *Elcastellano.org

año 2003: “Sin echar por tierra en todas partes el coloso del despotismo, sostenido por los fanáticos y monopolistas, jamás podremos recuperar nuestra dignidad. Para esa empresa es indispensable que todos los pueblos donde se habla castellano aprendan a ser libres, a conocer y practicar sus derechos...”, Xavier Mina, 1816.


IBAGUÉ, NOVIEMBRE 6 DE 2011

El cuento Marido y mujer Por Rusvelt Nivia* Conversan en el bar de los cisnes. Juntos, se murmuran los secretos mimosos y suyos. Y sus manos se tocan con suavidad al vaivén de la bruma que se agita suspirada en la calle décima. El viento hoy es frío en Bogotá y ellos se beben el café caliente con las voces, adentro del establecimiento, que es apacible. La tarde reluce en la mujer, Aura; la sombra desaparece en la cara del joven, Felisín, mientras él reconoce a esa cineasta de ojos negros. Dejan otra vez las tazas sobre la mesa. En la rockola suena la música de Ely ­Guerra. Ambos se desean con timidez. Sus brazos los rozan con una parsimonia temblorosa. Lo importante es estar a

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El poema

solas. La piel de la fémina es serenática. Su alma aviva en mocedad su belleza. El enamorado entonces, con galanura, le acaricia una mejilla con sus dedos. Despacio, la consiente con felicidad. Huele su fragancia, le coge el pelo con sus labios. Sin embargo, no es capaz de besarla. De hecho, Felisín ve que acaba de aparecer el esposo por la entrada secundaria. Mejor entonces, corre la silla hacia atrás en un acto disimulado y sólo se pone a silbar a medida que Saleza se acerca y los saluda diciendo; Hola, mis amores, pero cómo están de bien, qué dicha de verlos. Ya aquí cierra la boca, por lo cierto que él guarda un revólver en el bolsillo del pantalón, desde hace casi dos días. *Escritor colombiano

Islas flotantes Por Aleqs Garrigóz* Una luz lechosa nos recorre de repente en esta circunvalación de no eclipsados trayectos, porque estamos tú y yo descubriéndonos en todas nuestras humedades cósmicas. Somos islas sin pecado ni gravedad que saben ir siempre al trino de un sol púber, a donde sea que haya un poco de polvo enamorado. Nuestras cascadas se comunican su gozo. Se extasía cada rincón salino en que nace un suspiro y las aberraciones de la música del tiempo explotan al chocar contra nosotros. Así, como los cabellos de un niño albino que pidiera nacer, así irradiamos un misterio que se refiere a la luz, aunque seamos tan oscuros como la antimateria. *Escritor mexicano Librosyletras.com


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IBAGUÉ, NOVIEMBRE 6 DE 2011

IBAGUÉ, NOVIEMBRE 6 DE 2011

Maestro Carlos Ennio Naranjo

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Una eterna y arriesgada acuarela

El dibujante de músicos, el crítico caricaturista, el enamorado de la academia, el amigo incondicional, el billarista de ocasión, el pintor y acuarelista de lápiz en mano todas sus mañanas recuerdan la esencia del fallecido maestro Carlos Ennio Naranjo Páez. Aunque nació en ­Bogotá, fue realmente la ­ Capital ­Musical de Colombia la testigo fiel del desarrollo y la extensión de su gran talento, gracias a su vocación de ­servir a los futuros artistas con el mayor compromiso desde el ángulo que fuera necesario. Pintando la historia La familia Naranjo Páez vio nacer a este ilustre servidor de la cultura el 14 de diciembre de 1934, en la capital del país; allí recibió, al igual que su primera formación y la básica secundaria, el título de maestro en Artes con énfasis en Pintura,

en la Universidad Nacional. Pero había que tomar vuelo y, así, su talento empezó a ser conocido tanto en la Universidad de Caldas, en Manizales, como en la Industrial de Santander, en Bucaramanga, dejando claro que lo suyo era la docencia y que Ibagué debía ser el siguiente destino para seguir ejerciéndola. En efecto, la Universidad del Tolima fue ese sólido caballete de su carrera. Allí ejerció sin cansancio en la desaparecida Escuela de Bellas

Bellas Artes, como maestro en arte y pintura, al igual que en el programa de Dibujo Arquitectónico. Aún así, era esta una carrera que no sólo plas­ maba en las aulas de clase; quienes le conocían reconocen que cuanta posibilidad de enseñar fuera de un salón a quien necesitase una desinteresada y amena asesoría, era aprovechada, pues para él importaba difundir lo aprendido.

No pasa por alto, tampoco, entre sus más cercanos amigos su apego hacia la Universidad aún después de pensionarse; por ejemplo, el maestro César Augusto Zambrano Rodríguez, para quien Naranjo tenía gran sensibilidad y estaba siempre dispuesto a mejorarla en todos sus ­sentidos. “Más que un profesor, era alguien luchador y una persona que cumplía y un

De su matrimonio hace casi 50 años con Blanca Stella Ocampo de Naranjo, tiene cuatro hijos: Gloria Stella, Sandra Consuelo, Carlos Eduardo y Édgar Mauricio.

Se cuenta algo más de 200, más las que están expuestas en museos y en la universidad. enamorado de ella: buscaba a toda hora embellecerla. Era totalmente disponible para cosas como un cuadro o una fotografía. Tenía muchos sueños para la ciudad”, manifiesta. Acuarelista que también pasó por el óleo y mínimamente por la escultura, dejó plasmada en sus trabajos una gran muestra de ese profesionalismo que le caracterizaría hasta en su obsesión por denunciar las anormalidades que ocurrían a su alrededor. Crítico a trazos En efecto, uno de los ‘cursos ex-

tras’ de que hizo y todavía hace gala el maestro Naranjo en las memorias es el de crítico irrefutable a través de la caricatura. Desdenes hacia la cultura, falta de servicios públicos y las situaciones adversas en el alma máter le daban de qué ‘dibujar’. Dichos trazos se caracterizaban por simples, coloridos, sarcásticos, arriesgados y hasta explícitos; todos, aún, cargados de todo su punto de vista de férreo rechazo y de anhelo por lograr mundo más correcto.

Disfrutaba ir a los pueblos y pintarlos. Gloria Stella Naranjo O.

Intacto se conserva este curioso toro de hace casi tres décadas, una de las pocas creaciones escultóricas del maestro Naranjo.


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IBAGUÉ, NOVIEMBRE 6 DE 2011

Hasta en su fa‘¡Naranjina!’ milia. Gloria ­Stella, Con El Patriarca la mayor entre sus Aunque desarrolló toda su vida viene la historia de cuatro hijos, co- artística en espacios como aquel sitio donde menta con total seel maestro Naranjo renidad que inclu- la Universidad del Tolima y el pasó sus ratos libres so los noviazgos Museo de Arte del Tolima, tam- luego de haberse de ella y de sus tres bién mostró sus obras en Bopensionado; a pesar hermanos, además de siempre presumir, gotá, Bucaramanga, Cúcuta, de lo que ocurría pues sus más cercaentre sus amigos Pasto e incluso en Venezuela. nos reconocen que más cercanos no no era un buen jugapodían quedarse sin un cómico retrato. dor, demostró que una mala jugada también El éxito de sus trazos era, sin duda, la de- reúne a los amigos. dicación que a ellos inyectaba: muy temprano “A él le gustaba el billar, pero en lo lúdiiniciaba el maestro Naranjo a pintar, no sin co, para charlar y encontrarse con sus amiantes leer el periódico, llenar un crucigrama gos; algo circunstancial. No iba por ganar y -otra de sus grandes pasiones- y esperar el competir sino, sencillamente, por divertirse”, desayuno, pero con un buen lápiz en mano. expresa el también pintor Edilberto Calderón, La casa, la universidad, el café billar El uno de sus grandes amigos, quien aclara que Patriarca, una reunión: donde estuviera, las ‘chepas’ o desvíos de bola eran típicos en la crítica le fluía, con rumbo a más de un él, por ello el apelativo de ‘naranjinas’. ­centenar de obras de pequeño formato que, Allí también mostraba sus dotes para la ca­entre otras cosas, hace varias semanas fueron ricatura, pues solía colgar cada diciembre, en ­expuestas en homenaje suyo en dicho sitio ese lugar, una muestra de esas creaciones de las que nadie escapaba. “Tenía una cartelera, de esparcimiento.


IBAGUÉ, NOVIEMBRE 6 DE 2011 donde desde el chistoso hasta el que se ponía bravo quedaba, al igual que muchas situaciones”, agrega. Su inspiración No gustaba de la televisión. A veces, escuchaba noticias radiales, pero siempre pintaba. Naranjo vivió, además, enamorado del paisaje, pues cada viaje a un pueblo era un motivo para inmortalizar en acuarela los colores que cada escenario ponía ante sus ojos. Así, persisten las memorias sobre viajes innumerables a sitios predilectos por él como Girardot, Venadillo, Guamo, Espinal, Gualanday, Alvarado, Mariquita, Salento (Quindío), Honda y Chaparral, entre otros; también

Así fuera amigo del rector, lo dibujaba. Era muy polémico. César A. Zambrano R.

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Dos murales dejó el maestro Carlos Ennio Naranjo como vivo testimonio: uno, Los años viejos, que permanece en el bloque 32 de la Universidad del Tolima. El otro estuvo en el antiguo Panóptico, pero desapareció tras la remodelación del lugar, sin que le fuera avisado. cuando alguno de sus hijos debía viajar. El artista Calderón le acompañó muchas veces en aquellas travesías; unas pocas con rechazo, producto de circunstancias adversas, pero muchas otras con la anécdota de una mujer que alguna vez les ofreció una “totumada de guarapo” en agradecimiento. “Ahí se da uno cuenta de que a la gente le gusta mucho. Él estaba fascinado”, expresa, y admite que la amistad fue otra de sus grandes virtudes; con tal afirmación coincide el maestro Zambrano, quien se muestra orgulloso de la hermandad

durante más de 30 años con Carlos Ennio. “Él siempre estuvo muy cercano, participando de todas las actividades y proyectos (entre ellos el Auditorio Mayor de la Música de la Universidad del Tolima), y también al doctor Héctor Villarraga (vicerrector académico) y al maestro Ricardo León Franco”, agrega. “Fue un encantado del paisaje, las casas antiguas, los personajes y los techos. Su fundamento era el paisaje. Era supremamente inteligente, conocía profundamente cosas de la vida y de la ­historia”, puntualiza. Tiempos difíciles Pero la enfermedad quiso callarlo hace aproximadamente un año y cinco meses, cuando le fue detectada la miastenia, que lo obligó a permanecer hospitalizado en la clínica Minerva. La posibilidad de volver a tomar un ­pincel o un lápiz en sus manos era mínima, dada la alta influencia de esta dolencia, a la que el maestro Naranjo intentaba sobreponerse. “Ya no podía caminar no

salir solo, pues se cansaba; tenía siempre que salir con nosotros”, apunta su hija ­ Gloria. Y añade que en septiembre de este año su estado de salud se agravó pues a la parcial pérdida de la visión que sufría se sumó una dolencia pulmonar. “Él trataba de pintar durante los últimos meses, pero no lo conseguía, y no lo habíamos podido operar ya que es algo muy delicado; nos producía miedo esa enferme-

Músicos como Amina Melendro de Pulecio (foto), Jorge Villamil, Cantalicio Rojas, Beethoven, Bach, Brahms, Mozart y Tchaickovsky quedaron inmortalizados en sus óleos, para un concierto ofrecido hace cerca de 20 años en la plazoleta Darío Echandía.

La miastenia es autoinmunológica y causa debilidad y fatiga en los músculos de los ojos, la cara, garganta y las extremidades. dad”, comenta, con la voz entrecortada pero, a su vez, con el orgullo de tener un padre como él, fuente viva de amor por la tierra que lo vio triunfar en diversos campos. Ahora serán el alba y el horizonte los que sin duda se tiñan de suave acuarela, con tonos emanados de la amistad que destacó en vida al maestro Carlos Ennio Naranjo y que permanecerá siempre en la memoria de quienes han conocido sus creaciones.


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IBAGUÉ, NOVIEMBRE 6 DE 2011

Editorial: Norma Título: América Nazi. El último refugio de los hombres de Hitler Autores: Jorge Camarasa y Carlos Basso Páginas: 232

Editorial: Plaza & Janés Título: La Cúpula Autor: Stephen King Páginas: 1130

Bogotá, Colprensa Criticado por muchos pero leído por muchos más, al menos así lo demuestran las astronómicas cifras de libros vendidos, Stephen King no deja de sorprender, a unos y a otros, con su capacidad creativa que le viene bien a la industria editorial mundial. Ahora, llega con La Cúpula, una historia desarrollada en los lugares preferidos por el autor, una pequeña ciudad, que suele ser tranquila y normal, hasta que algo invisible e impenetrable cae sobre dicho lugar, y como al estilo El Ángel Exterminador, de Luis Buñuel, nadie puede volver a salir, tampoco nadie podrá entrar. Es ahí cuando el misterio y las situaciones al límite típicas en King aparecen. Según el propio autor, es una de sus más ambiciosas novelas, donde los personajes van cruzando sus límites en la medida que consumen sus provisiones y sienten que hasta el oxigeno puede empezar a desaparecer.

América Nazi. El último refugio de los hombres de Hitler expone por primera vez una visión de conjunto de la infiltración nazi en América Latina, desde los planes expansionistas del Tercer Reich a principios de los años 30, hasta el alojamiento y la protección que los criminales de guerra encontraron en estos países tras su fuga de Europa. Jorge Camarasa es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó en las revistas La semana y El periodista y en los diarios La Razón, Clarín y La Nación. Publicó la novela La ola (1984) y la crónica El juicio (1985), sobre el juzgamiento a los jefes de la última dictadura militar. Es autor de los libros sobre la migración nazifascista: Los nazis en la Argentina (1992), Odessa al Sur (1995), Puerto Seguro (Norma, 2006) y Mengele. El Ángel de la muerte en Sudamérica (Norma, 2008) que lo convirtieron en un referente internacional sobre el tema.

Editorial: Plaza & Janés Título: Dime quién soy Autor: Julia de Navarro Páginas: 1100

Editorial: Fondo de Cultura Económica Título: ¿De quién es la tierra? Autor: Marco Palacios Páginas: 256

Bogotá, Colprensa Marco Palacios Rozo, profesor bogotano del Centro de Estudios Históricos de el Colegio de México y de la Universidad de Los Andes, ha publicado varios estudios en torno al Café en Colombia, así como las diferentes fuerzas políticas en el país. Ahora, el turno le corresponde a temas como la propiedad, politización y protesta campesina en la década de 1930 en Colombia, un tema que aún está por analizar. Cómo se organizaron dichas protestas, qué pedían en su momento, son algunas de las preguntas a las que Marcos Palacios les busca respuesta, intentando develar si realmente se puede hablar de una “rebelión agraria”. Todo esto siempre entorno de la eterna pregunta: ¿De quién es la tierra?

Bogotá, Colprensa Si hablamos de la edición número 17 es porque ya es un fenómeno editorial, como lo es la nueva novela de la escritora y periodista Julia Navarro, Dime quién soy. En ella, la autora hace un especial repaso por lo que fue el Siglo XX en Europa, desde la II República hasta el recorrido por la Guerra Fría. Todo esto con unos personajes bien logrados e inolvidables, llena de historia y aventura. Del presente, con una periodista que investiga la vida de su bisabuela, va hacia el pasado para ir reconstruyendo paso a paso ­vidas íntimas que a la vez generan la estructura de una visión de la historia del Viejo Continente de una manera diferente.

DIRECTOR: Antonio Melo Salazar JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales COORDINACIÓN: Redacción cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Hernán Camilo Yepes Vásquez EDITOR: Cristian Camilo Arroyo DISEÑO: Carlos Augusto Delgado Gutiérrez FOTOS: Archivo. Colprensa. Suministradas ILUSTRACIONES: Obras en acuarela y caricatura del maestro Carlos Ennio Naranjo Páez Carrera Sexta No. 12-09 TELS.: 2770050 - 2610966 Ibagué - Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


Facetas 06 de noviembre