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FA CE

IBAGUÉ, OCTUBRE 3 DE 2010

TAS CULTURA AL DÍA ENSAYO

Sin silencio y sin inocentes

Carlos Arturo Gamboa ENSAYO

Ospina y Bolívar Literatura regional ENSAYO

Fernando Denis

Carlos Orlando Pardo


FACETAS

IBAGUÉ, OCTUBRE 3 DE 2010

Sin silencio y sin inocentes No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

Por: Carlos Arturo Gamboa*

Con la explosión de los nuevos medios masivos de comunicación que acceden a las plataformas virtuales como escenarios ideales para su desarrollo, aparece también la utopía de la democratización de las opiniones. Algunos, la verdad la mayoría, han usado estos nuevos dispositivos comunicacionales como escenarios de lo que Paula Sibila ha denominado “narraciones del yo”, quedándose en la enunciación llana, sin contenidos profundos, simples simulacros guiados por

Adolescencia La Organización Mundial de la Salud, OMS, define la adolescencia como “el período de la vida que transcurre entre los diez y diecinueve años de edad”. Constituye una fase de desarrollo psicosociosomático, situada entre la infan-

la necesidad de “ser vistos”. La sociedad del espectáculo presta sus nuevos territorios a los antiguos transeúntes que ahora sólo son navegantes del inmenso mar virtual, y muchos de ellos apenas sobreviven como náufragos en los islotes de Facebook, Sonico, Twitter, y demás dispositivos prestos a la acogida a los desesperados navegantes de livianas balsas. Sin embargo, otra muchedumbre más consciente, con un sentido crítico de las interacciones, va dejando sentires profundos por esos territorios virtuales por donde viaja. Co-

munidades que twittean enunciados críticos, grupos e individuos con sentido argumentado que inundan Facebook para llenarlo de contenido y, sobre todo, los blogueros. El blog, en mi pensar y sentir, ha sido el dispositivo más “democrático” de los ofrecidos por la WEB.20. En este artefacto se puede “decidir” el contenido que puede estar acompañado de sus propias creaciones, bajo formatos viables de alterar a los gustos de los auto-administradores, quienes deciden qué quieren decir y cómo lo quieren decir. Es cierto que también abundan los blogs de banalidades, pero son muchos los que han convertido el nuevo ejercicio de la escritura digital en un nuevo género, al que podríamos llamar blog-escritura. Durante la última campaña presidencial en Colombia, las comunidades virtuales adquirieron una significación desbordada, incluso creo que fue supra-valorada su importancia, pero lo que sí quedó demostrado es que estas mediaciones están construyendo otros tipo de sujetos sociales, que se mueven en masas bajo otras premisas societales, que construyen políticas desde otros entramados y que “amenazan” con cohesio-

Voltaire

nar un proyecto diferente. En ese escenario los señores otrora dueños de la palabra, andan “pre-ocupados” de cómo poner freno a esas sociedad que desbordan sus mecanismos de control ideológico y empiezan a aparecer intentos por acallar las voces. Miremos algunos dispositivos que ingresan a la escena: en Facebook, por ejemplo, existe una forma de censura, que rápidamente detecta los indeseados, como intento de trasladar la fuerza policial virtual al nuevo mundo. La plataforma NING.COM, que empezó como un ejercicio libre y que durante más de una año demostró ser flexible, dinámica y societal, decidió empezar a “cobrar” por sus servicios; esa lógica del consumo es la forma más discreta del veto, puesto que de paso se garantiza que la idea de democratización de los medios sea truncada. Ahora último se vienen presentando casos de ataques a blogs y blogueros, ya que este espacio se ha convertido en el bastión de la libre expresión mediática. Siendo un escenario que posibilita la crítica, la argumentación y la posibilidad de construir otras versiones que van casi siempre en contravía de las versiones oficiales, está

en la mira. El más reciente caso de “intento” de censura se da contra el bloguero Tomaz García, quien anuncia en su blog “Mundo Desgrafiado” que recibió una carta del abogado del señor J.J. Rondón (el rey de la propaganda negra) advirtiendo posibles demandas si continuaba atentando contra la moral. “Habrase visto, ¿desde cuándo los pájaros le tiran a la escopetas?”, diría mi vieja madre. Ante esta amenaza y otras menos visibles, como las interferencias, bloqueos y chuzadas a las cuentas de los blogueros, la comunidad no puede permanecer impávida. Bueno, al menos la comunidad virtual, porque la “otra” demostró en Colombia que puede vivir con peores atrocidades, como las chuzadas del DAS, las masacres y la parapolítica. Invito entonces a que rede-licemos este hecho, a que desde nuestros escasos escenarios de libertad renunciemos al silencio y que en un frente común, desde estos espacios y desde todos los que puedan crear e imaginar no sólo repudiemos el acto, sino que afilemos nuestras “plumas virtuales” para defender el derecho a Decir, es decir, a Pensar. *Poeta y escritor colombiano

Palabra del día cia y la edad adulta. La palabra adolescencia proviene de la raíz indoeuropea al- ‘nutrir’, ‘crecer’, de la cual se derivó la voz latina alere ‘nutrir’, ‘alimentar’, que dio lugar a alescere ‘crecer’, ‘aumentar’. A partir de

esta última, unida al prefijo ad-, se formó el verbo adolescere ‘crecer’, ‘desarrollarse’, y por último, del participio presente de este verbo, adolescens, -entis ‘el que está creciendo’, se formaron en el siglo XIII las palabras francesas

adolescent y adolescence, que muy pronto llegaron al español como adolescente y adolescencia, respectivamente. Unos dos siglos más tarde, se incorporó adolescence al inglés, así como adolescência al portugués y adolescenza al

italiano. La palabra adulto también se deriva del verbo adolescere —más precisamente de su participio pasivo adultus ‘el que ha crecido’—, introducida en nuestra lengua a finales del siglo XV.


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FACETAS

Los consejos de Onetti Del gran escritor uruguayo, cada día más reconocido y estimado, después de haber paladeado en vida el desconocimiento y la incomprensión, publicamos esta lista, ahora casi intachable, de consejos para quienes quieren escribir. Humor cáustico, precisión argumental y sabiduría no exenta de amargura son sus características. El autor de El Astillero, Para una tumba sin nombre, Dejamos hablar al viento, Juntacadáveres y Cuando ya no importe, nos guía con la dulce firmeza de un visionario.

I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

II. No intenten deslumbrar al burgués.

V. No sacrifiquen la sinceridad literaria

Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV. No escriban jamás pensando en la

a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI.

No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto

del gallo.

VII.

No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII. No olviden la frase, justamente famosa: dos más dos son cuatro; pero ¿y si fueran cinco?

IX. No desdeñen temas con extraña

narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X. Mientan siempre. XI. No olviden que Hemingway escribió: “Di lecturas de los trozos ya listos de mis novelas… Eso es lo más bajo en que un escritor puede caer”.

Tomado de “Con-fabulación”/ Bogotá.


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Región, literatura y Bolívar

Si bien es cierto que la historia la escriben los grandes investigadores, los escritores han tomado parte de ella y la han revitalizado con nuevos conceptos, con nuevas formas de comprender y contar los acontecimientos que han logrado construir la sociedad y la cultura como las conocemos actualmente. En el caso del escritor tolimense William Ospina, su fascinación por la vida de Simón Bolívar lo llevó a acercarse un poco más al ser humano que al hombre de acero y mármol que se erige sobre pedestales en la mayoría de las poblaciones colombianas y que sin lugar a dudas continúa siendo más una leyenda que una historia. Saltando entonces de hechos relevantes de la vida de El Libertador y de la repetida secuencia bélica de sus batallas por el continente americano, Ospina logró encontrar

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IBAGUÉ, OCTUBRE 3 DE 2010

a un hombre que como nombraría Nara Manzur a Marat: “Demasiado padre de quien no son sus hijos” para ver al verdadero caballero pensante y enamoradizo. Y es que si bien nos hemos acostumbrado a ese estratégico militar detrás de la espada y el caballo, existe un hombre enamorado de las ideas de una revolución ajena, un hombre que se entregó sin lugar a duda a los ideales ilustrados de una Francia que, citando de nuevo a Nara, “no supo instaurar la boutique de la Internacional revolucionaria” y que se quedó en el papel. El sueño de este hombre fue buscar un nuevo futuro para América Latina que apenas empezaba a forjarse a punta de sangre e ideales extranjeros. Y es precisamente esta introducción de ideas ajenas a las propias condiciones del continente las que terminaron

marcando las características específicas que constituyen hoy en día al pueblo del Sur. Tal vez dichas condiciones que desde el inicio de las repúblicas marcaron una cultura híbrida que se abre paso en un mundo globalizado son las que actualmente centran los movimientos regionales, pues la separación de la Capital de Colombia con el resto de las regiones siempre fue evidente y lo sigue siendo 200 años después. Es entonces el momento de encontrar dichas características en una de las formas más puras de expresión y memoria que hasta el momento se han desarrollado en el lenguaje y por ende en la humanidad: la literatura. Como rasgo esencial de las dinámicas sociales la literatura se constituye entonces como ese espejo en el que la urbe, y por qué no también lo rural, se encuentra con una imagen propia de sus condiciones y sus existencias que hasta el momento se le habían presentado como extrañas. Se advierte un relato que se teje a lo largo de las calles y carreteras y que se revitaliza en cada esquina: el anterior Encuentro Nacional de Poesía y Narrativa Ibagué en Flor dejó entrever que de Nacional tiene poco y no porque no tenga invitados o resonancia nacional, sino porque en realidad es una reivindicación de la literatura regional. Una literatura que si es cierto se construye dentro de un espacio geográfico y cultural determinado, nunca se le arrebata su condición universal que le es propia al arte.

William Ospina se convirtió en uno de los exponentes más importantes de la literatura de Colombia, pero al escucharlo hablar se precisa resaltar que su indicación de tolimense no se ha perdido y que mucho menos está lejos de desaparecer en medio de una historia que se sitúa en medio de la ficción y la realidad, como lo es la vida del Libertador. Lamentable pareciera entonces que los héroes departamentales se olvidaron y que las historias que en el Tolima se narran no tuvieran esa propiedad de poder trascender las fronteras del Magdalena. Al revisar entonces las propuestas de otros escritores locales que sin lugar a

duda poseen todas las cualidades para llegar lejos, es posible visualizar esa condición tolimense, esas palabras que se mezclan con algunos modismos paisas o costeños, pero que al igual que ocurre en el diario vivir de los que habitan este Departamento, encuentran un sentido propio y abundante dentro de los movimientos sociales que se forjan desde el individuo, desde los “ninguneados de abajo que no se conforman”, última cita de Manzur en este texto, y que en realidad son quienes constituyen la cultura y la pluralidad que encuentran espacio en cada verso, en cada línea de prosa que se extiende por valles y montañas, por artesanías y arrozales.

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El cuento

Sólo un sueño Hazsur*

He vuelto a las andanzas, a caminar por viejos y escondidos parajes, a deambular por rincones olvidados en el tiempo, a correr junto a los tordos y seguirlos por sendas vetadas para el hombre. Decidí que esta vez no dejaré de viajar, no me detendré, como en otras ocasiones, ni permitiré que me anclen y obliguen a conformarme con ser un ente sedentario y racional, no dejaré que me roben estos sueños de libertad o quiten las ganas de vivir. Para ello tendré cuidado, más que otras veces. Me ocultaré en los campos cordilleranos y subiré hasta las montañas que se alzan infinitas sobre las nubes y son custodiadas por seres alados y sin rostro. Si es necesario cor-

Poesía

No teníamos agua en la casa, y afuera llovía.

taré algunas flores para utilizar su polen, ese que en otras ocasiones casi me llevó a la muerte, y lo esparciré tras mis pasos para que nadie pueda alcanzarme. Si es necesario dejaré atrás este cuerpo, que tantos problemas me ha dado, y continuaré como lo que soy, un pensamiento. El sueño se apodera de mis acciones, trata de detenerme, el cansancio es infinito y doloroso, quizá producto de algún hechizo que ellos me lanzaron. Poco a poco me torno racional y pragmático, me introduzco en un sueño que no es sino la negra y oscura realidad, esa que tanto odio y de la que nunca he podido escapar, esa a la que siempre soy arrastrado y encadenado. Esta vez seré fuerte, no me dejaré derrotar y si es necesario utilizaré

aquellos hongos, esos que una vez un viajero me regaló, a pesar que cuando me contó sobre sus efectos tirité de horror y vomité y prometí que nunca los usaría sobre ser alguno, mas esta vez no estoy tan seguro de ello. Caminar, sólo deseo vagar por los bosques, cantar con las hadas, corretear a las ninfas y sentarme junto al lago de cristal. Esperar a que la dama, quien es su guardiana, despierte de su milenario letargo para así sentir su mano otra vez, y poder recorrer esas callejuelas en que el tiempo no tiene lugar, esas en que la Luna nunca se oculta y con su manto plateado las baña en la eternidad. *Gerardo Brevis. La página de los cuentos.

Nadia Escalante-Andrade Poeta mexicana

Sacamos las cubetas y las ollas para llenarlas con la lluvia.

decidía a llenarnos por dentro, y se derramaba por los brazos, humedecía la ropa y resbalaba hacia los pies como una sombra.

Sentados en la acera, esperábamos. Parecía que el agua inundaba la calle, pero no los recipientes. El aire, en cambio, entraba más fuerte en los pulmones, y era más aire que el aire de la casa, era como agua que no

Era lenta la generosidad del agua. Veíamos el fondo de las ollas, el acero que parecía poco a poco llenarse de sí mismo. El agua se volvía sólida y el duro material que la abrazaba parecía ondularse al

irse colmando. Respirábamos el aire con pereza mientras sonreíamos, absortos, a los sonidos que caían fuera de nuestro silencio. El agua acumulada era libre, una sola sustancia adentro del metal. Rebosaba y tuvimos la satisfacción de ver a un cuerpo salirse de sus límites sin dejar de estar lleno al desbordarse. También nosotros fuimos recipientes,

llenos del sonido del agua, respirando el aire de la lluvia que no había en nuestra casa. Nos miramos rebosar y sonreímos; éramos libres,

una sola sustancia cada uno, dos cuerpos de superficie generosa, y en el fondo de nosotros, el agua propia que ondulaba el material del recipiente.


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FACETAS

Palabras para el poeta Fernando Denis nas que lo han tolerado con una larga paciencia. Desde el director de cine Nieto Roa hasta nuestro pintor estrella Darío Ortiz, por ejemplo, han tendido su sombra protectora entendiendo que estaba ebrio de poesía y era un cazador de libélulas. Debo señalar no únicamente los dos dibujos de Darío Ortiz que aparecen en el libro, sino varios óleos que conozco con su cara asustadiza de asombro y de espera. No en vano grandes personalidades de la crítica y la literatura como nuestro amado poeta William Ospina, Juan Gustavo Cobo Borda, Antonio Caballero, Ramón Ripoll, entre centenares de admiradores suyos, han dejado su testimonio escrito del significado de la poesía de Fernando Denis. No hay con él, como ocurre con tantos otros, las solidaridades privadas y las negaciones públicas. El encanto de sus poemas que juegan como un imán para dejarnos atrapados sin salida distinta, está en el placer de verlo combinando con razonado equilibrio su juego

Carlos Orlando Pardo

Usualmente los poetas mueren del mal de olvido. La indiferencia y el desdén de muchos para los oficiantes los deja en tumbas sin nombre, mucho más en un mundo pragmático donde los intereses corren agitándose hacia otros lugares. No son pocos los poetas que logran un nivel decoroso y hasta lindando con las fronteras de la genialidad, pero la indiferencia los consume. Recuerdo ahora la noticia del periódico de época cuando se registró la muerte de José Asunción Silva y en una pequeña columnita decían de él para cerrar el registro:

parece que hacía versos. Aquí sin embargo, esta mañana de septiembre en Ibagué, tenemos un caso atípico como el de Fernando Denis, quien apenas en trece años de vida literaria ha logrado una consagración pública y un merecido reconocimiento. No es fácil que antes de cumplir los 30 años, con su primer libro, La criatura invisible en los crepúsculos de William Turner, en 1997, ya se le calificara como uno de los mejores publicados en el Siglo XX y que su libro anterior, Geometría del agua, de reciente aparición, haya sido considerado el mejor libro de poemas del año por la lista Arcadia que publica la revista

Semana. La vida sobre una hoja antigua, antología personal que hoy presenta en su admirable trabajo mi hermano Pablo Pardo con Caza de libros, es el sexto volumen de Fernando Denis, quien a lo largo de 59 poemas se reconfirma como una voz particular en toda América Latina. Buena parte de los medios dan cuenta en grandes titulares de su trabajo, pero usualmente se enfocan en la vida tormentosa de Fernando durante buena parte de su periplo. Por fortuna, y él mismo lo ha declarado en extensos reportajes, se ha tropezado con hadas madrinas y mece- Fernando Denis

entre la naturaleza y la cultura universal. Los que tuvimos la fortuna de nacer y crecer en la provincia, amamos los árboles y los crepúsculos, el bosque y el agua, el mar y los pájaros, por ejemplo, elementos esenciales en la obra de Denis, la que entremezcla con la pintura, los colores y desde luego las mujeres, otra columna vertebral de su poética, inclusive tomando la voz de Salomé o la Mohana, Remedios la bella o Manuelita Sáenz, Helena de Troya o Elvira Silva y sin dejar por fuera las sirenas. Rimbaud, Van Gogh, Dante, su adorado William Turner y los unicornios desfilan por sus versos. No quedan por fuera los poemas en colaboración como el hermoso pájaro lector que hiciera con William Ospina. Sus imágenes y versatilidad, sus provocaciones y asombros, el mundo que señala y nombra, el que nos descubre y nos vuelve sus cómplices, nos convierte en sus creyentes. Mucho más cuando dice con seguridad: vengo del desierto, mi reino está en la palabra.


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Cine colombiano para todos los gustos Colprensa

Pocas sorpresas se presentaron este fin de semana en la taquilla de Cine Colombia. Resident Evil continúa imparable en el primer lugar, donde ha permanecido durante sus tres fines de semana en cartelera. La cuarta entrega de esta cinta de ciencia ficción, basada en un popular videojuego, logró una acogida de 72 mil espectadores en 133 salas del país, contando con un promedio, por sala, de 542 asistentes. En sus tres fines de semana ya ha llegado a las 442 mil 117 personas. El último maestro del aire no le pierde el paso y permanece en el segundo lugar, con 43 mil 600 asistentes en 110 salas de cine, con un promedio por sala de 397 personas. En sus cinco fines de semana en cartelera, ya logró llegar a 669 mil 291 espectadores. Para sorpresa de muchos, en especial de la crítica especializada que no ha visto con buenos ojos la versión cinematográfica de ‘Sin tetas no hay paraíso’, en sus tres fines de semana de exhibición se ha sostenido en el tercer lugar, con un total de 214 mil 661, siendo la película colombiana, en el año, más vista en la taquilla nacional. Este fin de semana esta propuesta fílmica fue vista por 31 mil 606 personas en 74 salas. Su promedio por sala en asistencia fue de 428 espectadores. El mejor estreno de la fecha fue Wall Street: el dinero nunca duerme. Por primera vez en su carrera cinematográfica, Oliver Stone hace una segunda parte de una de sus películas, 23 años después de la presentación de la primera. Qué mejor la situación actual de la economía global para presentar una cinta sobre Wall Street. En su primer fin de semana logró el cuarto lugar con 24 mil 251 asistentes en 47 salas, con una acogida, por sala, de 516 personas, el segundo promedio más alto. Otro de los estrenos del fin de semana era la película colombiana La sociedad del semáforo, que en sólo 20 salas, convocó a nueve mil 950 espectadores. Su promedio por sala fue de 497 personas. Muy bueno para una cinta de autor, interesante, pero que a la vez no está dentro de los cánones del cine de entretenimiento.

TITULO: Contingencias AUTOR: Marcelo Manucci EDITORIAL: Norma

Tras años de inves tigación, Marcelo Manucci aparece con un nuevo libro: Contingencias, cinco desafíos de cambio para una nueva década. Este libro es un manual impecable para enfrentar lo que será o podría ser el futuro inmediato de los negocios. Es un how to ante unos de los desafíos más feroces de las últimas décadas que deberá enfrentar el mundo corporativo y la humanidad en general. Lectura obligada de un autor latinoamericano. Este libro de Marcelo Manucci presenta una concepción de la planificación para la inestabilidad que incluye conceptos, métodos y herramientas aplicadas a distintos tipos de organizaciones y proyectos que tienen que ver con tres aspectos: ¿cómo entender las nuevas reglas de juego del contexto?, ¿cómo hacer jugadas estratégicas?, y ¿cómo gestionar los movimientos corporativos?

DIRECTOR: Antonio Melo Salazar JEFE DE REDACCIÓN: Martha Myriam Páez Morales COORDINADOR: Benhur Sánchez Suárez, Redacción cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Nazly Johanna Pita López EDITOR: Billy Edison Zúñiga Valencia DISEÑO: Katherine Moreno ILUSTRACIONES: obras pintora colombiana Fanny Sanín FOTOS: suministradas, Internet, EL NUEVO DÍA. Carrera 6 No. 12-09 Tels. 2770050 - 2610966 Ibagué Tolima - Colombia Apartado Aéreo 5476908-K www.elnuevodia.com.co Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.


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