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TAS CULTURA AL DÍA Arte y empeño

Dibujando una vida

Hernán Camilo Yepes Vásquez Interacción discursiva

Hablando entre médicos y pacientes Óscar Iván Londoño Zapata El poema

Alas de seda

José Eustasio Rivera


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Joven y constante

Entre bolígrafos, car­ boncillos y óleos ha crecido este quindiano, quien con sus dificulta­ des y sueños vive en Ibagué dedi­ cado a lo que más disfruta: pintar y dibujar.

trazo para lla vida Cada día hay un trazo nuevo en la vida de Jorman Sánchez: no importa si es en bolígrafo, en lápiz carboncillo o en vistosos pinceles, lo real realmente cierto es que todo ayuda a fortalecer su caminar y su pasión: el arte. Tiene tan solo 17 años de edad, más de 600 dibujos ela elaborados y vendidos y la convic convicción de que nada es fácil en la vida, si se quiere salir adelante y dar ejemplo con ese talento que Dios le dio y esa sencillez que nunca lo abandona. Ibagué es su actual casa, la que lo ha visto pasar su adoles adolescencia, en el colegio Guillermo Angulo Gómez, de donde egre egresó, y el Centro Técnico y Tec Tecnológico San José, donde pudo Dicursar algunos semestres de Di seño Gráfico.

En la actualidad, vive en una humilde vivienda en el barrio Las Brisas, de Ibagué, y reparte casi todas las 24 horas del día entre los dibujos y la colaboración en la tienda que tiene su padre; de hecho pinta hasta la medianoche.

La clave infancia Sánchez confiesa que a los cinco años empezó a dibujar, no con la inmensa pasión con que hoy lo hace, pero sí con dedicación e interés por igualar y mejorar cada forma que veía, en especial en los dibujos animados japoneses. Mil pesos eran su excusa para esta búsqueda: su padre se los obsequiaba para la merienda en su escuela y, a la vez, los ahorraba para comprar láminas de Dragon Ball y Naruto, entre otros, y dar rienda suelta a su creación artística. Así, entre primeros trazos, fue

Jorman viajó a Bogotá tras haber ganado una beca de la academia Fábula, pero, debido a dificultades económicas, se trasladó de regreso a Ibagué.


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“Exponer equivale a una gran responsabilidad. Es como si tuvieras un gran poder”. Jorman Sánchez

construyendo la importancia de las formas humanas, la ropa y el ambiente de sus personajes y demás aspectos como el color y la figuración, para sentir más gusto y hasta obsesión por el dibujo. “Siento que esto me llena de mucha satisfacción”, indica, y reconoce que “uno en la vida tiene que arriesgarse”, por eso sigue en ese camino que tomó y que, aunque difícil, le ha mostrado que “todo es con esfuerzo y dedicación: ser persistente”. Y ser persistente ha consistido, en la vida de Jorman, en estudiar bastante, no precisamente en una universidad o un instituto avanzado, algo que no ha podido hacer realidad por sus difíciles circunstancias académicas. Sin embargo, sí aprovechar su cercanía con el maestro Darío Ortiz Robledo, gracias a un fortuito encuentro hace un año con un reportero gráfico de esta ciudad, con quien ha aprendido a ser artista y persona a la vez.

El complemento Ser tan joven, para Jorman, no es un impedimento; de hecho, siente orgullo de su decisión y hasta indica que “es un ejemplo muy bueno para que quienes tienen mi edad se moti-

ven para hacer algo como esto. Es una oportunidad muy grande”. Con esa motivación, estudia el trabajo de maestros como Rembrandt van Rijn, Peter Paul Rubens, Pablo Picasso, Diego Velásquez y Michelangelo Caravaggio, aunque su gran anhelo sería reproducir la complejidad de Rubens. Por ahora, su narración diaria y primordial se basa en el retrato, en ejemplares de todos los formatos, ya sean pequeños, medianos o grandes, gracias a una fiel cámara fotográfica que lo acompaña. “Ninguna buena obra se hace en un día”, reconoce.

Sobre la posibilidad de exponer, dice que aún no se siente listo para ello, pues tiene como prioridad seguir evolucionando, con los estudios pequeños de sus artistas favoritos y las libretas, los lápices y los bolígrafos que nunca faltan en sus viajes. “Lo que dice si realmente eres un maestro es una obra grande, cuando pones 10 cuerpos alineados de una forma que expresan sentimientos, te alejas de ella y te sientes satisfecho y te motivas a decir ‘ahora voy a hacer algo más grande’”, dice. Y en lo académico, a pesar de no haber gozado de la educación en el arte de su interés, el figurativo, por falta de escuelas para ello, piensa que por ahora seguirá solo: así se lo aconsejó el maestro Ortiz. “Darío Ortiz por lo general trabaja solo y me dice que si quiero aprender tengo que hacerlo así (...). Y la ciencia va muy de la mano con el arte, porque hay que estudiar mucho la anatomía, las sombras y las masas”, expresa. Pero también continuará con esa enseñanza que le ha quedado grabada en sus fibras más sensibles: “Con el ego no llegas a ningún lado y se te cierran las puertas. Incluso los consejos más pequeños me hacen crecer más como persona y como pintor”.

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Me han dicho que vaya a estacionarme a pintar en la carrera Tercera y no quisiera ir, pero si toca, lo hago. Jorman Sánchez

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El discurso médico influye en la cura de los pacientes

Reflexiones sob discursiva entre m Es importante que el médico, tanto en su ejercicio de formación universitaria como en su labor profesional, reflexione acerca de la importancia de la interacción discursiva en el mejoramiento de las condiciones de salud del paciente.

Oscar Iván Londoño Zapata*

La cita 5 a.m. El sonido del despertador interrumpe tu breve sueño. Decides hacer pereza 10 minutos más que se convierten en 30. Te levantas con apuro, pues debes cumplir la cita médica asignada para las 6:10 de la mañana. No pudiste cambiarla porque el dolor de cabeza que duerme contigo desde hace varios días amenaza con quedarse en el lecho más tiempo. Te bañas, vistes tu cuerpo todavía adormecido y sales a cumplir el compromiso. Llegas al imponente edificio y el color blanco de sus paredes te hace dar más sueño. El olor a medicamentos agita tu estómago. Pagas la consulta y te sientas a esperar el llamado entrecordato del médico: -Sebastián Montealegre, consultorio 4-. Atraviesas el pasillo que parece no tener fin. Llegas al consultorio y encuentras a una mu-

jer vestida de blanco. La saludas; sin mirarte ella contesta y agrega: -Siéntese-. Te pregunta el motivo de la consulta y empiezas la narración que no has preparado porque simplemente estuviste tan ocupado atendiendo al dolor de cabeza que no tuviste tiempo para pensar lo que vas a decir. Ella no te mira… Le cuentas qué te pasa, qué sientes… Mientras tanto la mujer te pregunta por lo que siempre respondes en todas las citas médicas: dirección, número telefónico, indaga acerca de la genealogía patológica de tu familia desde los bisabuelos hasta llegar a ti. Pero te das cuenta en ese momento de que no conociste a los bisabuelos. ¡Ni modo! Toma nota de lo que dices. Después de unos minutos de silencio (porque no sigues hablando) te pide ir a la camilla, aunque de camino solicita pesarte. Alojas el cuerpo en la pesa y ves cómo la caprichosa manecilla se ubica en 99... Te sientas luego en la camilla, ella se acerca y toma tu presión. Ubica el estetoscopio en el pecho y empieza a escuchar profundos secretos del corazón, incluso los más guardados, temidos, odiados. Después, abres la boca

y la observa con un palito parecido al de los helados que comías cuando eras niño. Vuelves a la silla del escritorio y ante su silencio le preguntas: -¿Qué tengo?-. Te sorprenden la actitud y las palabras obesicon las que dice el diagnóstico: obesi dad tipo dos… -¿Tipo dos?- piensas. Debes bajar 25 kilos en pocos meses, la presión está en 180, los riñones van a colapsar… A este paso solo vivirás hasta los 35 o 40 años… ¡Y tienes 30! Sientes una mano pesada que te aplasta. La miras con rabia. Sabes que en el fondo tiene razón, pero te disgustas por la forma como lo dice. Le preguntas cómo vas a bajar 25 kilos en tan poco tiempo. Le dices que has hecho todas las dietas mal hechas que has podido y que sientes perdida la guerra contra el sobrepeso. Le dices también que comes ensaladitas, que ya no te deleitas con las chocolatinas francesas que tanto te gustan, que tu mamá le quita la piel al pollo cuando lo prepara, que te engañas comiendo pan integral, en fin… Y recuerdas en ese momento la consulta con la nutricionista y su listado interminable de alimentos que no puedes comer. Al final, ella simplemente dice: -Eso es lo que debe hacer, usted verá-.

*Oscar Iván Londoño Zapata es licenciado e Castellana y magíster en Educación de la F Ciencias de la Educación de la Universidad Hace parte de la Asociación Latinoamerica dios del Discurso, Aled, y es docente de la F Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de dad de Ibagué. oscar.londono@unibague.ed


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bre la interacción médicos y pacientes

en Lengua Facultad de d del Tolima. ana de EstuFacultad de e la Universidu.co

Médicos y pacientes: Las voces en el discurso médico La relación médico - paciente ha sido estudiada durante varias décadas por ciencias y disciplinas como la medicina, la sociología, la piscología, la antropología, la lingüística, la sociolingüística, el análisis del discurso, entre otras, que reflexionan sobre los múltiples fenómenos de tal interacción. Las ciencias del lenguaje, en particular, abordan manifestaciones lingüísticas y discursivas que constituyen la situación de consulta médica como un evento comunicativo polifónico, es decir, como una situación de comunicación real en la que circulan múltiples voces en los discursos de los agentes involucrados (médico, paciente y acompañante). Al comprender cómo se construye la comunicación entre dichos agentes, se puede mejorar no solo la relación médico - paciente, sino que además aumentaría la posibilidad de que este último logre curarse satisfactoriamente (Cordella, 2002). De tal manera, la cura exitosa del enfermo guarda relación tanto con el diagnóstico, su interpretación, la terapia y los medicamentos como con las estrategias discursivas que emplea el médico para comunicar ese conocimiento generado en la consulta. Al responder ¿Cómo es la palabra del discurso médico? Jimmy Washburn (2001) plantea que este es un “un híbrido semántico colectivo” (p. 69), pues en dicha enunciación se articulan diversos discursos acerca de la salud desde la ciencia, la religión, los medios de comunicación, la atención al paciente, las políticas sobre la salud,

los reglamentos de las clínicas, entre otros. Es por ello que puede definirse como un discurso polifónico. Investigaciones desarrolladas por Marisa Cordella (2002) apuntan a considerar que los médicos, en su interacción de consulta con el paciente, llevan a cabo tres funciones en el discurso a través de voces específicas. Es decir, que el discurso del médico está compuesto por tres voces diferentes: la médica, la educadora y la empática. Mediante la primera voz el médico busca información acerca de la condición de salud del paciente. Es el diagnóstico general a partir de preguntas y respuestas. Además, se interpretan también exámenes que el paciente lleva a consulta y se evalúa si este siguió o no recomendaciones de consultas anteriores. Pienso en este punto en las formas discursivas con las que algunos médicos

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comunican a los pacientes diagnósticos de enfermedades terminales. En ocasiones son tan fuertes y fríos sus discursos que influyen de manera negativa en el enfermo. O también cuando comunican a los familiares del paciente sobre lo mismo. Por su parte, la voz educadora “está vinculada con el conocimiento médico que se ha adquirido durante la formación profesional, además de estar en consonancia con las reglas institucionales médicas donde la consulta se lleva a cabo” (Cordella, 2002, p. 124). Gracias a ella, el médico da a conocer al paciente las explicaciones científicas sobre la condición de su salud, acerca de la enfermedad que lo aflige y el tratamiento que debe seguir. En este momento de la interacción es importante que el médico use un discurso que no sea hermético, es decir, que emplee palabras y expresiones que no limiten la comprensión del paciente de su enfermedad. No obstante, algunos médicos sienten temor al dar informaciones amplias de los diagnósticos y tratamientos, pues piensan que los pacientes podrían diagnosticar o prescribir erróneamente a familiares y amigos. hora bien, es importante que esta


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explicación científica sea lo suficientemente clara para el paciente, pues ante ambigüedades en el discurso médico estos empiezan a (re)construir representaciones erróneas sobre sus enfermedades. O confirman otras creencias que ya han elaborado o aprendido. En ocasiones las personas construyen o comparten ideas acerca de las enfermedades que si no son aclaradas podrían repercutir de manera negativa en su recuperación, así como en su modo de vida y en las relaciones interpersonales con familiares y amigos. Un ejemplo claro es pensar que una enfermedad es contagiosa cuando no lo es. La voz empática busca ayudar al paciente a que exprese libremente sus pensamientos y sentimientos acerca de lo que siente al estar en situación de enfermedad. Aquí se reconoce que el individuo no es solo un paciente en el sentido biológico, sino que también es una persona, por lo que el médico debe crear empatía con este y demostrar atención e interés sobre lo que él narra o describe. Es importante que el médico: no arrebate el turno del paciente en la conversación, emplee estrategias de cortesía verbal, modele su entonación y atienda a las palabras que emplea, para que así el diálogo sea solidario

y cooperativo con la situación del paciente. Es importante dejar en claro que con lo anterior no se justifica una relación asimétrica paternalista o maternalista entre el médico y el paciente, en donde el primero ordena y el segundo obedece. De esta perspectiva, todas las voces del discurso médico se construyen con base en los elementos de la situación de comunicación: el lugar, los participantes (edades, roles, profesiones), el tiempo, entre otros aspectos, por lo que este discurso debe ser una enunciación recontextualizada. Es por ello que no es lo mismo explicarle a un niño de ocho años de edad sobre la infección en los riñones que lo aflige, que a un adulto mayor quien sufre de lo mismo. Cabe preguntarse, además, ¿de qué manera puede influir el breve tiempo de consulta, que debe ser cumplido por el médico dadas las disposiciones institucionales, en las formas de interacción discursiva entre él y su paciente?

REComEndACionES En suma, es importante que el médico, tanto en su ejercicio de formación universitaria como en su labor profesional, reflexione sobre la importancia de la interacción discursiva en el mejoramiento de las condiciones de salud del paciente, para lo cual debe autoevaluar su discurso con el fin de deter­ minar si hay presencia o no de las voces médica, educativa y empática o analizar si hay prevalencia de una sobre las otras. Por tanto, es fundamental que indague acerca de los usos que él o ella y sus colegas hacen del len­ guaje en las consultas y en otras situaciones de enunciación. De igual manera, es necesario redefinir las repre­ sentaciones que se tienen del paciente y de la con­ sulta, pues, sin duda, este se constituye no solo como un ser biológico, sino también psicológico, afectivo, social y cultural. Una consulta no solo debe concebirse como un evento en el que una persona formula a otra, sino que debe llevarse a cabo con una vocación formati­ va, pues es relevante que el enfermo se eduque de manera más profunda acerca de su condición médi­ ca y que comprenda las complejidades del diagnós­ tico y el tratamiento. Esto llevará al paciente a cuidarse de manera más apropiada y a mejorar las formas mediante las cuales comunica al médico sus dolencias o proble­ mas de salud. Bibliografía Cordella, M. (2002). La interacción médico-paciente en escrutinio: Un estudio de sociolingüística interaccional. Revista Onomázein (7), pp. 117-144. Washburn, J. (2001). Discurso médico: fijación de realidades. I Parte. Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica XXXIX (97), pp. 67-73.


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El cuento La partida Alberto Chimal*

Una madre vio morir a su pequeño hijo en aquel temblor espantoso, el que destruyó la ciudad de Appa, pero no pudo resignarse a su muerte y rogó a los dioses que se lo devolvieran. Los dioses, compadecidos, no dejaron que el alma del pequeño entrase en el Otro Mundo y la devolvieron a su cuerpo. Pero ya saben cómo son los dioses: el cuerpo no dejó de estar muerto, no se aliviaron sus múltiples heridas, así que el corazón de la madre pasó de la dicha de tener a su hijo, de no haberlo perdido, al horror de ver sufrir a la pobre criatura, prisionera de su carne lastimada. Y luego vino el asco, sí, el asco, porque el niño comenzó a pudrirse, y los gusanos lo devoraban, y gritaba llamando a la muerte pero, como he dicho, ya estaba

muerto. La madre, enloquecida, lo apuñaló una vez, dos, tres, muchas; luego lo apedreó, lo envenenó, lo estranguló... Pero el niño sólo gritaba, sólo sufría. Al fin ella lo tomó entre sus brazos, piel rasgada, huesos rotos, sangre negra, y lo arrojó a las llamas de una hoguera. Y el desdichado ardió, y fue humo y ceniza, y el viento lo dispersó y lo confundió con el aire, y entonces la madre se consoló bien o mal. Pero no debió hacerlo porque en esos restos impalpables estaba aún el alma doliente, y esa alma sigue hoy en el mundo, dispersa pero viva, como lo sabe todo aquel que respira, que abre la boca y siente de pronto la tristeza. *Escritor mexicano

El poema Alas de seda José Eustasio Rivera*

vibra el sol y en la brisa se difunde un suspiro.

Persiguiendo el perfume de risueño retiro, la fugaz mariposa por el monte revuela, y en esos aires enciende sutilisima estela con sus pétalos tenues de cambiante zafiro.

Al rumor de las lianas y al vaivén de las quinas, resplandece en la fronda de las altas colinas, polvoreando de plata la florida arboleda;

En la ronda versátil de su trémulo giro esclarece las grutas como azul lentejuela; y al flotar en la lumbre que en los ámbitos riela,

y la gloriosa en el brillo de sus luces triunfales, sobre el limpio remanso de sernos cristales pasa, sin hacer sombra, con sus alas de seda. *Escritor y poeta colombiano

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RETRATOS MEXICANOS

EN SUS 20 AÑOS

DIPLOMACIA Y FICCIÓN

Editorial: Tusquets Título: El mal de la Taiga Autor: Cristina Rivera Garza Páginas: 126

Editorial: Alfaguara Título: Luna latina en Manhattan Autor: Jaime Manrique Páginas: 294

Editorial: Mondadori Título: Acoso textual Autor: Raúl Vallejo Páginas: 156

BOGOTÁ, COLPRENSA Nacida en la frontera entre México y Esta­ dos Unidos, Cristina Rivera Garza es una de las nuevas voces de la literatura azte­ ca, que estará presente en Colombia en las próximas semanas. Esta escritora no llegará con las manos vacías, pues esta vez presentará una nue­ va novela corta, El mal de la Taiga, en una producción donde ensaya técnicas narra­ tivas interesantes que dan una visión dife­ rente a la obra. El argumento de esta obra es una buena excusa para llevar al lector a los paisajes de la humanidad más profunda, con el en­ cuentro de un detective que acepta bus­ car a una esposa que abandonó el hogar para irse a Taiga con otro hombre.

BOGOTÁ, COLPRENSA Hace 20 años, el escritor colombiano Jai­ me Manrique, quien está radicado en Nueva York, presentó por primera vez su novela, Luna Latina en Manhattan, que ahora es dada a conocer en edición de bolsillo. Se trata de una novela desquiciada, loca y llena de pasiones que tienen persona­ jes raros, a través de eventos anómalos y picarescos que parece que solo pueden tener como escenario la conocida como Capital del mundo. Es una divertida historia de un inmigrante colombiano homosexual que transita por las calles de Nueva York entre prostitu­ tas, millonarios, narcotraficantes y viejos pseudoliterarios.

BOGOTÁ, COLPRENSA Junto a su extensa carrera diplomática, Raúl Vallejo cuenta con una destacada obra en el campo de la poesía, el cuen­ to, la novela y el ensayo, lo que le ha vali­ do contar con galardones como el Premio Casa de las Américas, entre otros. Editado por primera vez en 1999, es un retrato de las realidades virtuales que inundan el mundo de hoy, con la explo­ ración del protagonista, un joven uni­ versitario, de sus varias personalidades virtuales. Es una de las primeras obras en América Latina en la que el uso de correos electró­ nicos hacen parte de la narrativa episto­ lar que desarrolla Raúl Vallejo, donde las palabras van y vienen a través del cibe­ respacio.

POR LAS METAS

Editorial: Norma Título: ¡Comience! Coautores: Leonard Schlesinger, Charles

Kiefer y Paul Brown Páginas: 222

BOGOTÁ, COLPRENSA Emprendedores, jóvenes empresarios, profesionales recién graduados, gerentes y directivos, todos se enfrentan día a día a la incertidumbre y a los cambios. Para encararlos es vital decidir y actuar oportu­ namente y con energía y valor. Es difícil predecir la dirección de los suce­ sos y la única manera para sobrellevarlos es arriesgándose a iniciar proyectos e ideas manteniendo la mente abierta para aprender en el camino. Pautas para determinar estrategias y tác­ ticas, convencer personas de sus ideas, minimizar los riesgos financieros, enten­ der por qué “hacer, aprender y construir para hacer de nuevo” es la mejor ruta para lo que se propone.

GERENTE: Miguel Ángel Villarraga EDITORA GENERAL: Martha Myriam Páez Morales COORDINACIÓN: Redacción cultural EL NUEVO DÍA PERIODISTA: Hernán Camilo Yepes Vásquez EDITOR: Óscar Alexánder Varón DISEÑO: Andrés Cubillos Callejas FOTOS: Camilo Yepes. Jorge Cuéllar. Archivo. Suministradas. Internet. TELS.: 2770050 ­ 2610966 Ibagué ­ Tolima ­ Colombia. Apartado Aéreo 5476908­K www.elnuevodia.com.co culturales@elnuevodia.com.co - Facebook: Cultura El Nuevo Día. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa del Grupo Editorial Aguasclaras S.A.. ISSN: 021545-8.

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