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Frank Lloyd Wright, el gran arquitecto

facetas cultura al día

IBAGUÉ, 31 DE ENERO DE 2010


2 FACETAS>

Ibagué, ENERO 31 DE 2010

“Louis, presiento que este es el comienzo de una gran amistad”

Fotografías de Alejandro Sánchez Gallardo

Por ANDRES RICARDO DUQUE RINCÓN*

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l proyecto (la película “Casablanca”) data de 1942 y se estrenó al año siguiente, fecha para la cual Estados Unidos entró a la Segunda Guerra Mundial. Dicho filme fue dirigido por Michael Curtiz y fue protagonizado por Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid y Claude Rains en los papeles principales. En los Oscar de 1943 “Casablanca” ganó tres premios: mejor guión adaptado, mejor director y mejor película. La historia está envuelta en un hecho histórico real cuando Francia, derrotada por la superioridad del ejército Alemán, pactó un tratamiento especial de ocupación donde el invasor asumió el control directo de la parte norte francesa, en tanto que la parte sur mantuvo una cierta autonomía bajo el llamado “gobierno de Vichy”, con el mando de Pétain; pero sometido a las directrices nazis. En el mismo régimen se encontró la zona del Marruecos Francés en el norte de África, en cuya costa occidental está la ciudad de Casablanca. Es en este complejo contexto histórico donde se desarrolla el film debido a que fueron muchos los refugiados de diversa índole quienes tratando de huir de los nazis se desplazaron hacia la ciudad de Casablanca; lugar que se convierte en uno de los pocos territorios donde se puede conseguir un visado de salida para viajar a Lisboa, y desde allí a América. Uno de www.elnuevodia.com.co>Léalo.

los establecimientos más frecuentados es el café americano de Rick, propiedad de Richard Blaine. Inesperadamente, dos visados caen en sus manos, lo cual lo convierte en objeto de principal interés, tanto para las autoridades como para el recién llegado Víctor Lazlo, un líder de la resistencia que viaja en compañía de su esposa Ilsa. Ésta había mantenido en el Paris libre, un amorío con Richard, quien es abandonado inesperadamente cuando ella se entera de que su marido (Víctor) había sobrevivido a un campo de concentración. Richard siente que ha sido burlado y guarda un sentimiento de rencor hacia Ilsa. Ahora la vuelve a ver y aunque se aclaren las cosas y se reaviven sus sentimientos románticos; Richard consciente de la importancia de Lazlo para la resistencia, consigue embarcar a Víctor y a Ilsa en un avión hacia Lisboa. La película termina con la famosa frase de Richard al prefecto de policía francés Renault: “Louis, presiento que este es el comienzo de una gran amistad”. Generalmente, el público solo ve el producto ya terminado y lejos se encuentra de conocer todo el proceso que requiere llevar una película a la pantalla gigante. Este es el caso de “Casablanca” cuyo guión fue el producto de varias manos y paso por muchos inconvenientes para su término. La idea del guion para la película comenzó a gestarse cuando Murria Barnett, quien había observado como cientos de personas trataban de huir de Europa debido a la persecución nazi, realizó junto a su colaborador Joan Allison un guión teatral que explotó dicho tema y que se tituló “Everybody comes to Rick’s” . Una vez concluida la obra vagó por las productoras de Broadway sin llegar a ser presentada en los escenarios y decidieron intentarlo entre las productoras de cine californianas. La historia llegó a los estudios de la Warner en los Ángeles, a las manos de Wallis, quien tomaba todas las decisiones creativas relativas a las producciones en curso. Desde el primer día, 12 de enero de 1942 (fecha en que adquirieron los derechos de la obra) hasta el 26 de noviembre de 1942 (fecha del estreno), Wallis se responsabilizó personalmente de supervisar todo lo concerniente a la preproducción producción y postproducción de la película. El encargo de convertir “Everybody comes to Rick’s” de obra teatral a guión cinematográfico fue asignado al equipo de guionistas formado por Mackenzie, Kline y Cofee. Ellos entregaron la primera versión del guión el 23 de febrero de 1942, pero este no le convenció del todo a Wallis y fueron sustituidos por los hermanos Epstein. Ellos realizaron cierta parte del guión y Wallis tuvo que encargarle esta vez a Howard Koch el final. Los inconvenientes no acabaron allí, Humphrey Bogart había leído el guión y se negó a participar en la película si no se reescribía por completo la relación entre Rick e Ilsa. Wallis le pidió ayuda a un viejo amigo suyo, Robinson, quien tenía indicaciones precisas sobre lo que debía o no debía tocar. Aunque parecía todo arreglado, Wallis no se encontraba satisfecho con el final y de nuevo llamó a los hermanos Epstein quienes por fin le lograron dar un buen término al guión. En “Casablanca” afortunadamente, cada escritor se limitó a aportar lo que a su juicio faltaba en el guión, respetando lo

escrito por los anteriores colegas, fue sin duda la suma del talento y los aportes individuales de quienes intervinieron quienes hicieron de este filme lo que es hoy en día, un clásico, que se hace inexcusable no ver. Ahora bien, teniendo en cuenta lo que asegura Francis Anne y Vayone Goliot–Lete acerca de que toda película “constituye un punto de vista sobre tal cual aspecto del mundo”(1) ; en el caso del film “Casablanca” se observa cómo se encuentra reflejado un sentimiento antinazista de la sociedad Norteamericana de mediados del siglo XX, debido a que Estados Unidos se enfrentó contra la Alemania de Hitler para la Segunda Guerra Mundial y todo la carga negativa recae sobre quien simboliza este régimen en la película , el Mayor Alemàn Stresser. Por otro parte, (como se presenta en todas la mayoría de las películas estadounidenses), quien encarna los ideales de justicia y libertad no puede ser otro que Richard, el típico norteamericano que arriesga todo (tranquilidad, amor), hasta la vida, en pos de un mundo mejor. De esta manera, Europa, ante su incapacidad para resolver sus problemas, depende de un salvador, los Estados Unidos, reflejado en el personaje interpretado por Bogart, quien ha albergado en su bar a quienes pretenden escapar de la persecución nazi y sobre todo salva a quien personifica la resistencia europea, Víctor Lazlo. Muchos exigirán que se presente una razón válida para detenerse a observar los filmes clásicos y no filmes modernos; sin lugar a dudas la calidad no depende del tiempo en que se realice uno u otro, los clásicos guardan un estilo característico de una época, que no se volverá a repetir debido a que se manejaban otros ritmos y otras técnicas; los filmes que se realicen ahora serán únicos y no se pretenderá que más adelante se ejecuten otros parecidos, cada época se guarda ese “derecho”. Observar las películas de Chaplin o Buñuel, entre otros, es de algún modo respetar la memoria y el legado de muchas personas que dejaron reflejados allí, esperanzas, sueños, sufrimientos y utopías; despreciar el cine clásico es dejar que la estupidez de la inmediatez y el entretenimiento fácil, aplasten grandes páginas fílmicas del séptimo arte. Eso sin dejar de reconocer que, como lo asegura Jullier Laurent, en ciertas ocasiones algunas obras fílmicas consideradas como de gran calidad logran un efecto adormecedor, “quién de nosotros no ha admitido alguna vez como legítimo sostener determinada obra como un ineludible monumento de arte cinematográfica, pero que, por lo demás, nos habríamos aburrido a muerte con ella” (2). En el caso particular para algunos será un sacrilegio saber que me costó bastante llegar al final de la que es considerada la mejor obra del cine de todos los tiempos, “Ciudadano Kane”; lo que deja en claro que aquí el juicio del gusto universal en muchos casos no coincide con el particular. Notas:

1-Goliot–Lete, Vayone y Anne, Francis. Principios de análisis cinematográfico. ABADA editores. Madrid. 2008 2-Jullier Laurent. ¿Qué es una buena película? Editorial Paidos. Barcelona.2008 *Estudiante de licenciatura en lengua castellana. UT


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“Los aguinaldos”: entre el teatro cómico y político Por: MARÍA GLADIS PACHECO ROJAS *

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La violencia en Colombia ha sido la fuente inagotable de diversas creaciones literarias a lo largo de la historia. Ésta, tomada como punto de partida para reflexionar, mofarse, conmover o desarrollar una postura política, da paso a la construcción de diversos textos que bajo múltiples visiones han dado a conocer la problemática social del país desde siglos atrás. De esta manera, las guerras situadas en el siglo XlX sirvieron como detonante en la creación de un texto dramático llamado “Los Aguinaldos”, escrito por José María Samper en 1857. Su autor fue un tolimense nacido en Honda (1828), quien se destacó por ser humanista, literato, periodista y político. Como escritor se dedicó a varios géneros de la literatura y escribió algunas obras de teatro, como “La Conspiración de septiembre”, “El hijo del pueblo”, “Dios corrige, no mata”, “Un alcalde a la antigua y dos primos a la moderna” y “Percances de un empleo”, en las cuales, “[…] recurriendo a la sátira y a la ironía, describió los vicios, las actitudes y la cotidianidad económica y administrativa de la Sabana, los llanos, los pueblos del Alto Magdalena y Santafé de Bogotá” (1) Como comedia, “Los aguinaldos” muestra aspectos simples de las relaciones sociales a través del humor negro donde subyace una crítica frente a la sociedad moralista y polarizada, en la cual las máscaras ocultan, niegan o anulan sus verdaderas intenciones:“[…] ¡pues! ¡Sí ministros! Asentistas son aquí contrabandistas, al derecho y al revés; -mi apuesta saldré ganando al estilo del país, pues no es un grano de anís un padre de contrabando” (2). La anterior cita permite observar que la intención comunicativa de este texto dramático es criticar las entidades públicas como la iglesia y el estado, pues enuncia frases que reformulan el concepto de consagración y lleva a la mofa ineludible de lo formal y lo sacro. Además, los diálogos y el lenguaje en verso indican que para aquel momento

no se buscaba un lenguaje propio, lejos del influjo español, pero se debe rescatar, por otro lado, la vinculación que este texto tiene con su contexto socio-cultural, pues busca sentar las bases de los conflictos múltiples de la Colombia del siglo XlX, denotando en el autor una abstracción social frente a los momentos de crisis de la época. La historia que aquí se lee, inicia con la acción de Casimira, quien, en busca de cobrar un aguinaldo, llega a la iglesia a las 3 de la mañana acompañada de Don Pablo y Camila. El juego entre ella y Andrés consiste en sorprender al oponente disuadiéndolo, burlando las miradas inquisidoras de los demás actantes y cantando “el aguinaldo”. Así comienza el juego entre estos dos jóvenes, en el cual muchos se ven envueltos, puesto que se presentan varios conflictos intermitentes donde cada personaje maneja uno de forma individual, pero que al final se

mezclan con el de los otros en una situación paródica y divertida. La sorpresa se da entonces, cuando se descubren entre las penumbras Camila, Ramón, Andrés, Casimira y don Pablo, quienes en busca del amor oculto, a escondidas, terminan envueltos en una situación bochornosa que da paso a las malas interpretaciones entre ellos mismos, y a reconocer el aguinaldo como una forma de ocultar la verdad entre una sociedad llena de tabús y falsas presunciones de moral. Con todo, la exposición de diferentes puntos de vista en los personajes, muestran también las ideologías que los conforman, relacionando diversas posturas sin hacer triunfar ninguna. En este sentido los discursos son diversos formando una riqueza ideológica y viendo en los personajes la múltiple gama de la sociedad. Por lo cual estos últimos son “redondos” (3); comple-

jos desde lo discursivo aunque sencillos en los rasgos que los caracterizan. Sus diálogos están cargados siempre de crítica, haciendo que cada interacción con el otro lleve a la reflexión en aspectos como el amor, la política, la religión y las costumbres locales. La forma en que estos se entrecruzan recrea la lectura volviéndola lúdica, pero a su vez compleja, pues son varios los aprietos que se mezclan y que el lector-espectador descubrirá al final de la obra. CITAS BIBLIOGRÁFICAS:

1 “Gran enciclopedia de Colombia”, en http://www. lablaa.org/blaavirtual/biografias/sampjose.htm, (ví: 15 de Noviembre del 2009) 2 José María Samper, Los Aguinaldos, Bogotá, 1857, P. 178 3 Antonio Garrido Domínguez, Teoría de la Literatura y literatura comparada “El texto Narrativo”, Madrid, 1993 *Licenciatura en Lengua Castellana, U. T. mariuerosima@gmail.com www.elnuevodia.com.co>Léalo.


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Frank Lloyd Wright, el padre de la arquitectura orgánica Por ALFONSO CARRERO HERRÁN(*) ESPECIAL PARA EL NUEVO DÍA

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l gran arquitecto norteamericano de inicios del siglo XX Frank Lloyd Wright, es considerado el padre de la arquitectura orgánica y funcional quien la definió: “las partes están referidas al todo, al igual que el todo está referido a las partes”. Nace el 8 de agosto de 1867 en Richland Center, Wisconsin; fue el primer hijo de Rusell Wright y Ann Lloyd Wright. En 1885 se matricula en la Universidad de Wisconsin. Se traslada de Madison a Chicago (1887), trabaja en el estudio de Joseph Layman Silsbee y más tarde en el de los arquitectos Adler y Sullivan en donde se encarga de realizar los diseños de viviendas. En 1892 abre su propio estudio en Chicago; un año después presenta su obra en una exposición en el Chicago Architectural Club, recibiendo buenos comentarios y creando inquietudes en la crítica y los visitantes. Escribe un libro, su verdadero credo de sus convicciones espaciales, que denominó Work Song. En 1897 lleva su estudio a Steinway Hall (Chicago) dedicándose al diseño de viviendas de pradera y sus respectivos mobiliarios, cuyas características son estar ligadas al entorno, con una serie de cubiertas que sobresalen considerablemente de sus fachadas y que junto a las ventanas forman una secuencia horizontal. El centro de estas viviendas es una gran chimenea, donde alrededor de ella se organizaban los demás espacios teniendo una planta prácticamente libre. Los espacios se abren a los otros creando una transparencia visual, una gran profusión de luz y la sensación de amplitud y abertura, con diwww.elnuevodia.com.co>Léalo.

visiones de materiales ligeros y techos de diferentes alturas. La casa Winslow en River Forest, Illinois se constituye en una de las más famosas de esta serie de viviendas en pradera. Por primera vez establece la diferencia entre “espacios abiertos y espacios cerrados”. Aplica en muchas de sus obras, sobre todo en viviendas, reminiscencias de la arquitectura Maya. En 1905 con su esposa Catherine hacen su primer viaje al Japón en compañía del matrimonio de los Willita, sus clientes; comienza a coleccionar y negociar estampas japonesas, afición que más tarde le serviría en el diseño de su gran obra en el lejano oriente: el Hotel Imperial de Tokyo. En 1909 viaja a Europa y en 1920 presenta su obra en la Exposición de Berlín, donde obtuvo gran reconocimiento; publican sus proyectos siendo de gran aceptación e influencia positiva entre los jóvenes arquitectos europeos. Retorna a EE.UU. y diseña su propia casa: la Taliesin, incendiada en tres ocasiones y reconstruida otras tantas veces. Vuelve a Japón (1915), abre su estudio en Tokyo y se dedica al diseño del Hotel Imperial presentando una novedosa cimentación con soportes basculantes hidráulicos, que le permitió resistir el terremoto que sufrió la ciudad (1923) en donde la mayoría de las construcciones colapsaron. Este famoso y tradicional hotel fue demolido en 1960. En 1932 publica un libro sobre Planeación Urbanística con las que inicia las tertulias en la escuela de Taliesin, donde asisten arquitectos y artistas renombrados del siglo XX como John Lautner y E. Fay Jones. En la escuela se presenta un modelo de “Ciudad Horizontal” donde se

Casa Taliesin

Casa de la Cascada (Pensilvania EE.UU)


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le da especial tratamiento al automóvil para que los habitantes puedan llegar a todas las partes de la ciudad. Pero sin duda el proyecto más conocido de Wrigth es la Fallingwater (La Casa de las Cascada) en Ohiopile Pensilvania de la cual sostenía Wrigth: “es una de las más grandes bendiciones que se puede encontrar aquí en la tierra”. Sin duda, no hay nada que se pueda comparar con la armonía y la simpática expresión del principio de serenidad y reposo que se produce mediante la combinación del bosque, río y roca con los elementos de la construcción Esta obra goza de celebridad mundial gracias a las fotografías tomadas desde la parte inferior de las cascadas, mostrando los sobresalientes balcones y terrazas. Wrigth consiguió establecer una intima relación entre los habitantes de la casa y la cañada. Cuando el nuevo edificio Administrativo de S.C. Johnson and Son Company en Wisconsin (1936-1939) abrió sus puertas, causó inmediatamente sensación en el mundo entero. La revista Life lo describió: “espectacular, como la más ostentosa escenografía de Hollywood; representa sencillamente la respuesta de un genio creativo al problema de diseño de un edificio más funcional y más confortable y también el

más bello posible para ejecutivos y empleados de Johnson Wax”. El edificio es un espacio herméticamente cerrado con luz cenital; en la sala de trabajo se eleva un

bosque de finas columnas que se abren, a manera de pétalos, para formar el techo. En la medida que trascurría la vida del gran arquitecto sus obras

Museo Salomón Guggenheim (Nueva York)

fueron más exitosas, sobresaliendo, entre las últimas, el edificio de la Torre de Harold C. Price Company en Bartlesville Oklahoma en 1957 con su planta cuádruple y su cimentación flotante de hormigón. Solo un cuadrante de la planta se usó para vivienda, las otras tres para oficinas. Pero quizá la última y más reconocida de Wrigth es el Museo Salomón Guggenheim en Nueva York (terminado en 1959), basado en la idea del arquitecto: el observador por medio de rampas que dan a un espacio central vacio iría recorriendo lentamente la exposición, teniendo a la mano el ascensor en todos los niveles. Igualmente defendió sus muros inclinados hacia el exterior para poder observar los cuadros u objetos expuestos con mejor perspectiva y mayor iluminación natural. Paralelamente publica su último libro: The Living City. Frank Lloyd Wrigth fallece el 9 de abril de 1959, justamente días antes de ser abierto el museo neoyorkino al público. Wrigth pasó a la historia como el más grande arquitecto americano y uno de los mejores del mun-

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do de la primera mitad del siglo XX. Inspirador de la arquitectura orgánica y funcional, de la planta libre y de la relación visual entre espacios abiertos y cerrados. Maestro de la vivienda individual (diseñó mas de 300, la mayoría de ellas con sus respectivos mobiliarios) con un profundo respeto por el entorno, los nuevos materiales y la horizontalidad. Fue, además, un apóstol de la enseñanza de la arquitectura, cualidad que ejerció en su escuela de Taliesin. Sus publicaciones y propuestas urbanísticas como la Ciudad Horizontal y los avances en materia constructiva y estructural, 50 años después se siguen aplicando sin mayores modificaciones. Junto a Le Corbusier, Gropius, Alvar Aalto, Niemeyer, Mies Van der Rohe, Ming Pei, y Philip Jhonson integra el listado de honor de las grandes figuras del arte mayor de la pasada centuria Bibliografía:

Bruce Brooks Pfeiffer. “Frank Lloyd Wrigth”. Editado por Peter Gössel y Gabriele Leuthauser. Impreso en Alemania 1990. (*) Arquitecto SCA www.elnuevodia.com.co>Léalo.


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> Algún día

EL CUENTO

Por Tania Alegría*

Y no te callas, Óscar, y no te callas. Algún día dejaré de escucharte, no sé cómo, no sé cuándo, pero algún día no te escucharé más. Si no fuese a causa de la lavadora sería por cualquiera otro motivo, dices que estropeo todo lo que toco, pero a ti no te interesa saber que la lavadora lleva años funcionando todos los días, no vas a perder la oportunidad de decirme torpe e imbécil. No te callas, Óscar, y yo estoy muy cansada después de todo el día trabajando, los niños tan revoltosos, tú con toda esa rabia, y aún me toca hacer la cena. Y tú insistes en que no soportas mi dejadez. Conozco tan bien tus furias, Óscar. Es siempre lo mismo. Ya lo veía venir. Me acusas de que no conseguiste el ascenso por mi culpa, de que si tuvieras una casa presentable y una mujer capaz podrías invitar al jefe a venir a casa, y ofrecerle una cena, pero no, con una mujer como yo, ¿cómo podrías hacerlo? Lo peor es que te enfureces cada vez más a medida que gritas conmigo. Si al menos me dejaras sola en la cocina, fritando las malditas patatas, si al menos aquí yo pudiese tener un poco de paz o silencio. Pero no, Óscar, tienes que cumplir el rito completo, del insulto al puñetazo. No sé cómo ni cuándo dejaré de escucharte, Óscar, pero sé que algún día pasará. Ya imaginé tantos modos de cómo acabar con esto, de cómo acabar con todo, pero después pienso en los niños, cuando no me tengas a mí para insultar y abofetear te volverás en contra ellos, descargarás en ellos tus frustraciones, tus iras, tu violencia descontrolada. No puedo más Óscar, no podré aguantar mucho más tiempo esta puñetera vida. Algún día esto tiene que acabar. Ahora me atormentas a causa del coche que no puedes comprar, de lo que sería tu vida si no te hubieras casado conmigo. Me callo, Óscar, porque es peor cuanwww.elnuevodia.com.co>Léalo.

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POESÍA

Alfonso Quijada Urías Poeta salvadoreño

Los bebedores de café

do te respondo. Sólo deseas que te conteste para pegarme. Algún día dejarás de hacerlo, Óscar, no sé cómo, no sé cuándo, pero algún día será. Me da vergüenza cuando salgo al pasaje y las vecinas me miran, todas las noches escuchan como me gritas, como me insultas, y saben que me pegas. Y los niños tienen miedo, tapan sus cabecitas con la ropa de cama cuando en la noche están acostados y te oyen gritar. Y ahora qué, Óscar, también soy culpable de que la casa necesita pintura, de que tus pantalones están mal planchados, y ahora qué, Óscar, ¿cuándo vas a callarte? ¿Cuándo tendré fuerzas para acabar con esto, para dejar de escucharte para siempre? Algún día no estaré aquí, Óscar, ya no debería estar. Hay tantas maneras de huir, el gas, el veneno, los raíles del tren. Algún día, Óscar. Si no fuera por los niños… Ya te acercas y gritas cada vez más fuerte. No descansas hasta que no me das una bofetada. Ahora me dices ramera y ya no me callo: ¡ramera es tu madre! Grito para apurar el puñetazo que siempre llegará, más tarde o más temprano, aprendí que mejor si más temprano. Era lo que querías. Vienes hacía mí con aquella mirada que conozco tan bien, el aliento de animal, la fuerza concentrándose en el brazo con que habrás de golpearme. ¡Ramera es tu madre! Vuelvo a gritarte. Y te acercas más. Mejor así, después de pegarme te irás al cafetín a emborracharte

y lastimarte de la puta vida, y yo terminaré de freír las patatas y daré la comida a los niños y me echaré en la cama para llorar con la boca enterrada en la almohada porque no me escuchen. ¿Hasta cuándo, Óscar? Te miro con rabia de ti y con pena de mí, los brazos caídos, la garganta seca. Ahora me dices puta. ¡Puta es tu madre! Consigo gritar y giro la cara para esquivar el golpe, cierro los ojos y empiezo a levantar la mano para proteger el rostro, pero el golpe tarda, el golpe no viene, abro los ojos y de repente veo. Veo y comprendo. En una fracción de segundo tu mirada aterrada baja de mi cara a mi brazo, de mi brazo a mi mano, de mi mano al mango de la sartén, del mango del sartén al aceite hirviendo. No lo había pensado, Óscar, pero ahora lo veo en tus ojos: hoy es el día. *Escritora portuguesa

Para el próximo mes habremos engordado hasta decir ya no caminaremos como cerdos acostumbrados a la siesta, al casi descanso eterno; por algo nos criaron celestes, con el permiso de cometer toda clase de pestilencias. Este año, como todos, nos quedamos en casa contemplando el jardín, meditando sobre la muerte y el origen del ser. Por la misma época en que subían las montañas, hasta quedar cagados como niños de pecho, otros muchachos, que no eran de ninguna manera razonables, por otro lado, gente que no cruzó los brazos, ni jugó al líder. Hubo quien se creyó la bragueta de Panurgo, hubo quien empezando de marxismo le dio el tiro de gracia. Hubo. Hoy se aprende afuera de casa, lejos del old spice: En cualquier lugar donde nos sorprenda la muerte bienvenida sea Nosotros los bebedores de café, guardamos tu ejemplo para alimento de nuestra polilla, acobardados, gordísimos, sin poder levantar el pie derecho, perfumados, grandes provocadores de una guerra pacífica, en este país de el perdedor, al año del sacrificarse en la pirámide funeral.

Pecado genial

Te besara recorriera y lamiera de punta a punta a flor de piel te habitara y mordiera feroz humanamente loco en la más alta sima de tu cadera alpina quemándome de tanta inmensidad de insaciable lascivia con los dientes amándote sacándote la música del cuerpo alaridos y llamas reventando tus cuerda desnudándote más hasta dar con tu cuerpo el más oscuro y puro parirte un sol adentro mi pecado genial


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La mujer difícil de Libardo Vargas Celemín

Libardo Vargas Celemín Por JORGE LADINO GAITÁN BAYONA*

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Alguna vez, el argentino Jorge Bocannera reveló que el microrrelato tiene la capacidad de condensar en su brevedad una mirada incisiva que desestructura el mundo y la ficción para estremecer al lector; certero por su lenguaje conciso y porque apunta a aspectos impresentables de la vida humana, la historia e incluso la literatura. Habría que tener en cuenta lo anterior al abordar el libro Una mujer difícil y otros textos breves (2009) del colombiano Libardo Vargas Celemín, en tanto los microrrelatos allí contenidos, desde el humor negro, la paradoja y otros valores estéticos, apuntan su aguijón a las relaciones de pareja, las complejidades del universo femenino y las seducciones de la globalización en medio del hambre y la miseria. Del mismo modo, varios aguijones literarios son arrojados contra las barbaries acontecidas en Colom-

bia, las masacres, secuestros, hechos impunes, atmósferas de miedo y falsa solidaridad de tantos que convierten el dolor ajeno en apenas un asunto mediático. Las cuestiones anteriores no son tratadas a la ligera o desde reduccionismos panfletarios. En ocasiones se insinúan desde recursos poéticos y en otras se confrontan desde la expresión cuidadosa, mordaz e irónica tendientes a que desde “la síntesis narrativa” se genere la explosión de sentidos que hace del microrrelato un goce artístico, intelectual y humanístico para el lector. No sólo en este libro de Libardo Vargas Celemín sino en otros anteriormente publicados por el autor a nivel cuentístico (Tururá, Las estaciones del olvido y Más allá del infierno) se detectan unas recurrencias temáticas y procedimientos en torno a la literatura como palimpsesto (la posibilidad de la creación desde el goce intertextual) y a la situación política y social de Colombia. Frente a este último fenómeno, cómo no evocar

a Roland Barthes en El Grado cero de la escritura cuando señala que “la historia se presenta entonces frente al escritor como el advenimiento de una opción necesaria entre varias morales del lenguaje” (12); por lo cual, como es el caso de la narrativa de Libardo Vargas, se busca que desde la esfera ficcional se tome una posición histórica. De ahí que varios traumas de su país sean recreados en su último libro donde se establece en dos de sus partes, desde texturas literarias pequeñas, hondas miradas críticas a la violencia, la desmemoria y los horrores de su patria: la primera parte da cuenta de un contexto local y nacional donde sucedes cosas extrañas en la cotidianidad y la tercera refiere una Colombia donde el crimen, la amenaza, la indolencia y el rencor desatan sus amarras. De gran factura literaria resultan al respecto los microrrelatos “Perdón por no olvidar”, “Para participar en el programa”, “La moda” y “El paseo”, porque en ellos la ironía es demo-

ledora, no reduciéndose al tropo, sino siendo variante rica, múltiple y de triple carácter (axiológico, representativo y táctico), la cual, devaluando las realidad mostrada en el nivel literal de la narración, da cuenta de un país donde lo que debiera ser excepción a la regla por ir en contravía al respeto por la vida, la tolerancia y la dignidad, se “normaliza” por la resignación social y porque, así la crueldad invente nuevos trucos, ya nada asombra en una nación donde la muerte y las desgracias del prójimo son el pan diario. En varias historias de Libardo Vargas Celemín el lector descubre la contracara de lo que de su país cuentan los medios de comunicación y la historiografía oficial. En cierta forma, en ellas opera la imagen del ángel benjamiano, ese que narra la historia a contrapelo, es decir descubriendo “documentos de barbarie” donde otros ven “documentos de cultura”. Al respecto, téngase en cuenta su texto breve “Recuerdos de Bojayá” (el que cierra la tercera parte del libro), en el que se indica actos de inauguración de obras y documentales que exhiben en el presente casas pintorescas en Bojayá (Choco, noroeste de Colombia) donde en el 2002 la muerte y la sevicia habían entrado en orgía desenfrenada (119 personas muertas cuando una pipeta bomba estalló en una iglesia en medio del combate entre guerrilla y paramilitares); las nuevas acciones de aparente civilización intentarían en vano “arrancar ese folio absurdo de la historia” pues “las huellas del dolor estaban ahí, en cada gesto, en cada palabra esculpida en la memoria, en cada herida supurante y en cada boca silenciada” (Vargas Celemín, 2009, 88). La base enciclopédica del escritor le permite jugar con los intertextos, nutrirse de obras literarias para realizar sus breves palimpsestos, instalando en la última parte de Una mujer difícil y otros textos breves veinte microrrelatos en los que celebra, transgrede e imagina variables a obras del canon universal. Del mismo modo, deja que en

sus páginas se deslicen algunos escritores con los personajes que los persiguen y obligan a la escritura. Por allí cruzan José Saramago, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Robert Louis Stevenson, François Rabelais, entre otros. En definitiva, si “bajo la presión de la historia y de la tradición se establecen las posibles escrituras de un escritor dado” (Barthes, 2006, 24), se puede indicar que la literatura y las infamias del pasado y el presente colombiano son las fuerzas principales que han agitado el universo ficcional de Libardo Vargas Celemín desde su primer libro Tururá (1990) hasta el más reciente Una mujer difícil y otros textos breves. En este último, además, se exploran otros asuntos ya no sólo de Colombia sino de la aldea global, de la mujeres y sus visiones del amor, el tiempo y el cuerpo, del ser humano actual en sus trivialidades, proyecciones, evasiones, miedos y pérdidas de compromisos sociales pues mientras muchas cosas raras ocurren en los contextos cercanos o universales, bien sea en términos de desplazamientos, hambre o violencia o ya sea porque se da un prodigio de la naturaleza, hay muchos que evaden la cuestión porque se encuentran “viendo televisión, conectados a la red o simplemente hablando por celular” (Vargas Celemín, 2009, 29). El texto fue tomado de “Sieteculebras, Revista Andina de Cultura”. Cusco (Perú): Número 27, Diciembre-Marzo 2010, p. 68. BIBLIOGRAFÍA

Barthes, Roland (2006) El grado cero de la escritura. México: Siglo XXI Editores. Boccanera, Jorge (2004). “La grandeza del relato breve”. 27/11/2004 (citado el 12/10/2009). …..http://www.edicionesdelsur.com/articulo_149.htm Siles, Guillermo (2007). El microrrelato hispanoamericano. Buenos Aires: Ediciones Corregidor. Vargas Celemín, Libardo (2009) Una mujer difícil y otros textos breves. Bogotá: Universidad del Tolima, Editorial Universidad.Nacional. *Universidad del Tolima, Colombia, jlgaitan@ut.edu.co

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Una Zoé muy literaria Con una larga trayectoria como novelista, poetisa y guionista de cine, esta escritora de origen cubano, que vive en Francia, fue una de las invitadas al Hay Festival en Cartagena. Por NATALIA ESTEFANÍA BOTERO MEDELLÍN, COLPRENSA-EL COLOMBIANO

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u nombre evoca una combinación que si se pronuncia despacio suena musical. Zoé Valdés. Y resulta poética si se explora el significado de su primer nombre: vida, en griego, como dice esta escritora de origen cubano. En su trayectoria hay novelas, así como guiones de cine, libros de cuentos, poemarios, y La Nada Cotidiana, que tal como ella reconoce, es la obra que la da a conocer. - ¿Dónde comienzan sus obras? Es decir, ellas vienen con una imagen, una palabra, un cuento, la historia de alguien.... “Depende de la historia. Cada historia tiene su propio movimiento, que empieza siempre en un estado de semivigilia. Yo empecé escribiendo poesía, es la razón por la que la imagen resulta una constante, la imagen lírica. Pero a mí me gusta contar, manejar la fórmula tan antigua del ‘Había una vez...’, o sea, no es que mis historias comiencen necesariamente con esa frase, es

que la estructura del “había una vez” forma parte esencial, vital, de la poética de la historia. Soy una especie de laberintóloga de los sueños, y de la irrealidad. Resulta agradable penetrar, como Alicia, por una puertecilla, y surgir por otra después de haber tenido que afrontar una complicada elección ante una numerosa variedad de salidas. Y después, por supuesto, la vida me inspira enormemente, la de alguien, y la mía”. - ¿Por qué Los misterios de La Habana es su obra más personal? “En realidad ese era el cintillo que puso el editor; el libro salió publicado hace tiempo. Sin embargo, no niego que me siento muy implicada por las anécdotas y misterios habaneros. Nací en La Habana Vieja, y conocí la mayoría de esas leyendas; muchas de ellas las viví de manera muy cercana. La Habana es una ciudad sumamente literaria, como París (donde vive). En ambas ciudades me siento más literaria que real”. - ¿Cree que un escritor puede desligarse de su contexto políti-

co y dejar que su obra aparezca “pura” con respecto a su postura frente a la vida y la situación del mundo? “No lo creo, incluso cuando un escritor se declara ajeno a lo político está politizando su posición, que es la de no verse enredado en ningún compromiso político. Desligarse es también una forma válida; sin embargo, en la mayoría de los casos, a mi juicio, resulta una respuesta cobarde frente a los compromisos que tiene el escritor, como figura de pensamiento. Aprecio la pureza en la literatura y en el arte, no creo que la política provea de impurezas una obra, no siempre. No sucedió con Albert Camus, por ejemplo, ni con tantos escritores franceses que fueron políticos por la buena causa, por la causa de la libertad. Ahora, predicar la democracia y la libertad, y cantarle las loas a un dictador, eso sí ensucia, empaña, opaca la obra, sin duda alguna. Yo soy impura por los cuatro costados”. - ¿Qué queda de la Zoé que empezó a escribir hace más de una década? “Perdone, yo empecé a escribir con 17 años de manera seria. A esa edad ya tenía un poemario terminado con un título muy pretencioso: Respuestas para vivir. Más bien eran preguntas para vivir. Hoy, incluso, poseo más preguntas que respuestas. Mientras más vieja, más dudas”. - ¿Cuál es la parte más odiosa de ser escritor? “En mi caso, hablar sobre mí misma. Soy una persona bastante solitaria, me gusta oír a los demás, quedarme tranquila en un rincón, o trajinando con mis libros”.

“La hoja en blanco me da deseo, jamás pavor... “La hoja en blanco me da deseo, jamás pavor. Siempre que veo un papel en blanco necesito escribir en él. Mi proceso es simple, deseo contar una historia, deseo vivirla a través de la palabra, deseo soñarla, modificarla, dudar de ella, y de mí. El deseo de inventar mueve todo en mí, es fascinante, porque disfruto de ese proceso que es bastante destructor.

El deseo no es nada cómodo vivirlo de manera creativa, pero es una aventura única, misteriosa, espléndida de estar conectada con un más allá potente, más potente que la vida misma”.

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