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12 LA SOMBRA DEL CIPRÉS

Sábado 3.02.18 EL NORTE DE CASTILLA

LECTURAS

YASUJIRO OZU: ACENTO ATEMPORAL EDUARDO ROLDÁN

L

as célebres palabras de Novalis –«Otorgó a lo cotidiano la dignidad de lo desconocido»– parecen escritas con el arte de Yasujiro Ozu en mente. Quien, pese a la inmediata impresión de una obra marcadamente diáfana y con unas constantes sin apenas variaciones, ha sido y es víctima de una plaga de malentendidos y contradicciones, como todos los genios. Es de esperar que la publicación de ‘La poética de lo cotidiano-Escritos sobre cine’ por la editorial Gallo Nero ayude por fin a exterminar la plaga en el ámbito hispánico, o al menos a reducirla; pues ni el estudioso más dedicado y sagaz es capaz nunca de llegar a conocer la obra de un autor como el autor mismo –aunque le pueda descubrir hallazgos de los que el autor no era consciente–, y estas páginas recogen, por primera vez en español, la voz sin filtros del cineasta nipón. Pese al subtítulo, el volumen no consta exclusivamente de escritos, incluye también un par de entrevistas en la segunda de las tres partes que forman el cuerpo esencial: ‘Conversaciones sobre mi ofi-

cio’, ‘Unas palabras sobre mis películas’ y ‘Un arte rico en variedad’. En todo caso los escritos están atravesados de oralidad, y el tono del libro resulta así homogéneo, entero, orgánico, no una mera gavilla de piezas más o menos hermanadas por un tema y una presencia comunes. Tono orgánico que si no desfallece en ningún momento es gracias a la excelente traducción de Amelia Pérez de Villar, que logra además transmitir una vibración, una singularidad admirable; el lector que ignora el japonés no puede saber si Ozu se expresaba así o no, pero después de leer la versión de Pérez de Villar no se puede imaginar que lo hiciera de otra forma. Este carácter oral lo confirma el mismo Ozu al reconocer que le costaba mucho escribir cualquier cosa salvo guiones, y que aun estos eran más conversados que escritos. Exagere o no, los textos de Ozu, por lo general piezas breves de no más de tres páginas, se ‘limitan’ a decir lo que quieren decir con una sencillez y una hondura luminosas, con solo puntuales refugios retóricos que jamás se introducen por mera pirotecnia literaria sino como muleta aclaratoria. Uno de los malentendidos más extendidos sobre la obra de Ozu es el de considerarla la más japonesa entre las japonesas, aquella que mejor sintetizaría/sublimaría los rasgos

N

o creo que lo recuerden ustedes, pero empecé el curso con un artículo en el que les hablaba de una serie de autoras recientes, de este lado del charco y del otro, que estaban marcando una senda, o más bien sendas, si no nuevas al menos sí muy originales, revolucionando esto, y haciéndolo muy bien, de las así llamadas literaturas fantásticas y de ciencia ficción. En realidad, que las chicas pisen fuerte, que

aporten puntos de vistas o matices insólitos, que se fijen en bifurcaciones del camino que nosotros, la mutación XY, muy rara vez veríamos sin la ayuda de sus índices extendidos para enseñárnoslos, no es nada nuevo. Lleva años, siglos, sucediendo, tanto en este tipo de literaturas como en las más generales. Podría empezar a mencionar nombres y no parar: Youcenar, Tsvietáieva, Teresa de Ávila, Rush, Hildegard de Brigden, Butler, Carter, Plath, Gorodischer… Hace

son tal como aparecen en un principio, y que lo que llamamos mal en un momento dado, solo lo sea desde la perspectiva de ese momento. La evolución de personajes y situaciones, es una de la cosas que hacen hermosa a esta novela. Y aunque puedo ver más puntos en común con Terramar, un héroe, heroína en este caso, talentoso pero de origen humilde, al que el mundo se le queda pequeño, el desprecio de algunos compañeros, lo cierto es que la novela, en su brevedad, tiene su entidad propia. La dicotomía aparente entre novedad y tradición – el rechazo de la tradición por lo nuevo, el desprecio de lo nuevo por la tradición–, es uno de los temas centrales. Una dicotomía que la novela

sabe resolver muy bien –al menos en parte, queda ese final…–. La narración es brillante, de ritmo arrollador, con algunas ideas novedosas, y otras que, si bien no lo son tanto, fascinaran el ojo de nuestra imaginación con su fuerza. ‘Binti’, es también el primer trabajo de la editorial Crononauta. Un buen trabajo, envoltorio sencillo y atractivo para una obra compleja. Hay que agradecerles habernos traernos una autora que merece la pena leer, pero que otras editoriales de peso quizás consideraban demasiado arriesgada, ya que no entra en los esquemas comerciales, solo porque ellos han decidido que es lo que le gusta a la gente. Y lo bueno es que piensan seguir así.

Yasujiro Ozu, durante un rodaje. :: EL NORTE del cine japonés, una suerte de versión platónica de este. Es un malentendido que solo cabe explicar a través de los anteojos del espectador occidental, pues si se repasa la historia básica del cine japonés, vemos que tales supuestos rasgos comunes son más accidentales que comunes. Baste comparar la puesta en escena de la troika sagrada; el barroquismo épico de Kurosawa, la profundidad de campo y el privilegio por el plano secuencia sinuoso de Mizoguchi y el mondrianismo de los encuadres y el privilegio por el montaje en corte de Ozu poco tienen de común más allá de ser absolutamente idiosincráticos. Y no es solo que el genio crea su propio e intransferible universo: la variedad de propuestas de la troika es reflejo de la inmensa riqueza cinematográfica del

EL TALISMÁN DE LA COSTURERA

IMAGINACIÓN

insistir a lo largo del volumen, de que no existe una gramática cinematográfica general, no al menos en el sentido de poder trazar un paralelismo con la lingüística. El cine es una cuestión de técnica, mecánica, y las supuestas reglas narrativas –si bien que conocerlas– no pueden nunca suponer un corsé expresivo para lo que el cineasta quiere contar, que huelga decir es inseparable al cómo lo quiere. Cada cineasta fija –o debería fijar– las reglas ad hoc que necesite, que sienta, y olvidarse de manuales y tradiciones: lo que importa es alcanzar el «acento» (término cardinal para Ozu) del filme y mantenerlo en todas y cada una de sus partes. Una certidumbre en la libertad de acción que lo lleva a saludar las audacias de los jóvenes turcos de la Nouvelle

Vague con entusiasmo, desmontando de paso otro malentendido, el de su conservadurismo. Los elementos particulares de la gramática de Ozu –encuadres a la altura de un hombre sentado en la posición de loto; aborrecimiento del fundido encadenado; relativismo funcional de la regla del eje; uso de la música en los planos de situación, entre escenas y no en estas, etc.– son explicados con didactismo, comprensibles por el lego en vocabulario cinematográfico, y relativismo, pues no deja de insistir en el principio apuntado de que tales elementos y decisiones le valen –o le han valido hasta el momento– a él, y que en modo alguno han de tomarse como dogmas de fe. En este sentido, pocas filmografías hay más fascinantes que la del cineasta de Tokio para apreciar el proceso de destilación de un estilo; título a título, como un jardinero zen o un alquimista, Ozu va puliendo, afinando su voz. Es este proceso –un proceso moral– más que cualquier rasgo expresivo lo que termina por alumbrar ese «estilo trascendental» en el que Paul Schrader enmarcó al cine de Ozu. ‘La poética de lo cotidiano…’ presenta otros puntos de interés: ver cómo funcionaba la industria (compararla con la actual es darse cuenta de que hoy no existe), la opinión que a Ozu le merece la crítica profesional (no la desdeña), cómo entiende él el trabajo del actor (es preferible la contención)… Pero acaso su mayor valor, no material, es que una vez concluido al lector le ha dejado un poso irresistible de ganas por explorar las películas de este hombre orgulloso y humilde, holgazán e incansable, creador impar cuya obra, aun extensa, dejó trunca la muerte demasiado pronto.

CIRO GARCÍA

poco más de una semana murió Ursula K. Le Guin, que en cierta manera, en fantasía, es uno de los mejores ejemplos de esto que digo. Tal era la importancia de Ursula que estuvo propuesta para el nobel. Pero eso no es lo importante, lo importante, es que sus libros no solo eran hermosos, sino, también, necesarios. Y yo diría que estos tiempo, más necesarios que nunca. Hace un par de artículos les hablaba también Kameron Hurley, otra chica nueva y rompedo-

país del sol naciente. Ozu mismo desmonta el malentendido (antes de que este se asentase): «Probablemente soy el único que filma de esta manera en todo Japón. Quizá en todo el mundo». «Esta manera» se deriva del principio, en el que no deja de

‘LA POÉTICA DE LO COTIDIANO-ESCRITOS SOBRE CINE’ Yasujiro Ozu (trad. Amelia Pérez de Villar). Editorial: Gallo Nero. Páginas: 233.19 euros.

ra, de imaginación brillante, que me fascinó. Hoy les presento la primera novela publicada en español de Nnedi Okorafor, Autora americana, pero muy consciente de sus raíces nigerianas, que lleva algunos años ganando premios y dando de qué hablar en las revistas y foros literarios de Estados Unidos y de otras partes. Leída esta pequeña maravilla que se titula ‘Binti’, uno comprende que se hable tanto de ella. Dijo Ursula: «Una página de Nnedi Okorafor tiene más imaginación que todo un libro de fantasía épica normalita». No puedo estar más de acuerdo. Hay algo que recuerda a Le Guin en esta novela, especialmente a Terramar, como que las cosas no

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Ingmar Bergman, pasión centenaria  

Suplemento La sombra del ciprés del 03.02.2018

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