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Sábado 12.11.16 EL NORTE DE CASTILLA

LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

Las orillas de la vida

Cuatro historias en busca de la verdad olvidada

JOSÉ GIMÉNEZ CORBATÓN

L

La muerte no es, como se cree, algo malo. Es ella, mejor que la vida, una buena amiga del hombre, la que lo libera de cualquier mal. La que lo hace, al fin, libre, permitiéndole abandonar lo que llama existencia con las manos, los hombros y el corazón ligeros, sin carga de ningún tipo: otra orilla de la vida que guarda la felicidad. En sus tinieblas reina el fulgor de la luz y la abundancia, pues ya nada le falta. Pero no desaproveche el hombre su estancia en la tierra, por breve que sea: contemple el mar, el horizonte, el aire. No se deje engañar por los aparentes avances que las invenciones modernas le aportan: empiezan por distraerlo del tedio, o así lo parece, pero no tardan en decepcionarle obligándole a esperar otras. Así, le esclavizan. El progreso puede resultar un maestro difícil: ¿hasta dónde pretende llevarle? Debería bastar con dirigir la mirada hacia el claro cielo, transitar desde el comienzo hasta el final del tiempo paso a paso. Si bien es cierto que se ha de vivir entre el abismo indomable de una vida libre, y la obligación de compartirla con los demás en la jaula que ello comporta, trate el hombre de buscar un equilibrio entre la verdad que le sugiere el incesante fluir del cercano río o la inquietud eterna, altiva y al tiempo sosegadora del mar, y los avances inevitables por los que apuesta. No permita que el teléfono o la penicilina, son solo dos ejemplos, tan útiles, le atrapen más allá de lo imprescindible. ¿Vale la pena errar por la existencia después de haber dejado de ser aptos para ella? No queda pues sino vivir de contradicción en contradicción: resulta el único modo de que la duda se resuelva en certidumbre. El párrafo anterior glosa algunas de las vivificantes reflexiones que atesoran los personajes de ‘El río sin descanso’, novela corta de Gabrielle Roy (1909-1983) que

Gabrielle Roy.

Roy no niega las contribuciones de este progreso, pero refleja la perplejidad de los modos de vida tradicionales la gijonense Hoja de Lata Editorial nos ofrece junto a los relatos ‘Los satélites’, ‘El teléfono’ y ‘La silla de ruedas’, ficciones que ella misma agrupó bajo el título ‘Tres novelas esquimales’. Después de leer el conjunto, dice mucho (y mal) de nuestra actual industria editora que sea esta la primera vez que se traduce al español a la escritora quebequesa, una de las más notables representantes de la literatura canadiense del siglo pasado. Roy, como explica Olaya González Dopazo en el prólogo, nació en una familia francófona afincada en la provincia de Manitota, de población de habla inglesa. La marginalidad que tal situación le supuso la hizo sin duda interesarse por sectores considerados in-

EL RÍO SIN DESCANSO Gabrielle Roy. Prólogo de Olaya González Dopazo, Traducción de Luisa Lucuix, Gijón, Hoja de Lata Editorial, 2016, 268 páginas, 18,90 euros.

feriores desde el punto de vista social, como los obreros, los inmigrantes, o las diversas etnias que pueblan Canadá. Destaca Olaya González que para Roy «la figura del otro es una metáfora del ser humano que no pertenece a la cultura dominante», lo que la lleva a mostrar en sus libros «una profunda pasión por la diversidad humana» y a aspirar a un «multiculturalismo fraternal», consciente de las dificultades que tal voluntad acarrea a los pueblos «desposeídos, exiliados o colonizados». Pueblo colonizado es el de los esquimales, protagonistas de las cuatro narraciones que conforman la presente entrega. Roy, que trabajó como reportera después de ejercer de maestra con alumnos de familias inmigrantes, señala en una breve nota que conoció la cultura y el modo de vida esquimal («Somos prácticamente los últimos hombres del mundo que no conocen la guerra. Porque somos demasiado pobres y estamos lejos de las rutas de invasión…», afirma uno de sus personajes) en un viaje realizado a Ungava, península situada entre la Bahía de Hudson y el Mar del Labrador, al sur de la Tierra de Baffin. Roy describe el paisaje de tales regiones relacionándolo de modo simbiótico con sus primitivos y ancestrales habitantes. Nos hace compartir las inquietudes de los esquimales de Fort Chimo, población a orillas de la desembocadura del Koksoak, «río sin descanso». Son seres que se debaten entre la vida ancestral, que tan bien han sobrellevado hasta la llegada de los «blancos» del Sur, y los avances –casi siempre generosos- que estos les aportan. Roy no niega las contribuciones de este progreso, pero refleja y se identifica con la perplejidad, la duda permanente, que suscitan en los modos de vida tradicionales. Elsa Kumachuk, el rico y complejo personaje protagonista de la novela, simboliza a la perfección el conflicto que vivía la escritora: ambas, cada una a su modo, se muestran abocadas a «avanzar a través de lo desconocido». El resultado, en el caso de Roy, son unas historias de muy gratificante lectura.

Cuando la música se electrificó :: V. M. NIÑO Que Jordi Sierra y Fabra es el escritor español que más títulos publica al año es conocido, que toda esa producción va encaminada al público juvenil también, pero que sus comienzos laborales fueron en la radio fórmula, ya no tanto. Atando ambos cabos Siruela le ha encomendado hacer la ‘Historia del rock’ en su colección Nos gusta saber. El resultado es un interesante repaso por la evolución de una música basada en bandas pequeñas, sonido amplificado y sobre todo, la combinación de guitarra eléctrica, endemoniado ritmo y frenesí danzarín. Desde mediados de los 50 hasta hoy, el rock con todas las ramas es el árbol que domina el bosque sonoro de nuestro tiempo. Especialmente curioso resulta su relato de las primeras décadas, el manantial de la música negra del que brotó, el proceso de integración racial, la importancia del lí-

der vocal de grupos de cuatro o cinco intérpretes que barrieron a las bandas de metales, pequeñas orquestas más caras. El aire subversivo por los movimientos ‘diabólicos’ que provocaban al ser escuchada dio al rock una dimensión estética y social. Tomó las radios y sus detractores intentaron frenar su expansión haciendo saltar el ‘caso Payola’, que se repetiría con cierta periodicidad. Llevaron a los tribunales a

HISTORIA DEL ROCK Jordi Sierra y Fabra. ilustraciones de Xavier Bartumeos. 270 páginas. 19,95 euros.

los disc-jockeys acusados de aceptar sobornos por pinchar determinados discos. Respuesta; las radios piratas. La historia de los Beatles, la de los Rollings, la del rock folk de Dylan, están en sus comienzos. Estados Unidos y Gran Bretaña compiten por la hegemonía en un mercado ya anglosajón. El sonido Motown, el movimiento hippy los grandes festivales encabezados por Woodstock. Los sesenta son un frenesí continuado en el que se suceden nuevas bandas de rock, canción protesta, rythm&blues, los ecos del soul, todo cabe en esa nueva corriente. En 1967 se produce la primera ópera rock, ‘Hair’, underground en su origen y al medio año en Broadway. Todo es susceptible de comercializarse. El club de los 27 (los suicidas), el glam, el walkman, y una larga lista de bandas que han añadido capítulos a esta entretenida historia.

Un amigo inmensamente grande :: V. M. N. Algunos de los mejores cuentos para niños han salido de padres o familiares, de quienes tienen que entretener a su prole, de quienes pueden escribir ‘a medida’. Shel Silverstein, poeta, cantautor, guionista, llega 17 años después de su muerte por las traducciones que Kalandraka está haciendo de sus cuentos. Los destinatarios eran sus hijos. Ya dimos cuenta aquí de su excepcional cuento ‘El árbol generoso’, en el que el medio ambiente y la amistad centraban el mensaje. En este caso es también la amistad el

¿QUIÉN COMPRA UN RINOCERONTE? Texto e ilustración de Shel Silverstein. Kalandraka. Colección Libros para soñar. 48 páginas. 15 euros. A partir de 4 años.

motor que une al niño y una peculiar mascota, un rinoceronte. De desproporcionadas proporciones, este amigo, que siente igual que su dueño, causa catástrofes y no sabe medir sus fuerzas. Sin embargo, sus dimensiones no son ningún problema. El rinoceronte las saca provecho haciendo otras cosas con sus semejantes. Con unos recursos gráficos mínimos, Silverstein juega con el desequilibrio físico y la proximidad psíquica con el niño. Es una amistad sin prejuicios, por encima de cualquier condicionante externo.

Emily Dickinson, más allá de Terence Davis  

Suplemento La sombra del ciprés del 12.11.2016

Emily Dickinson, más allá de Terence Davis  

Suplemento La sombra del ciprés del 12.11.2016

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