Page 12

12 LA SOMBRA

DEL CIPRÉS

LECTURAS

Sábado 12.11.16 EL NORTE DE CASTILLA

Prada y el demonio de la inspiración En su última novela, ‘Mirlo blanco cisne negro’, el autor ha querido trazar el prototipo del auténtico artista de la palabra

ENRIQUE ÁLVAREZ

H

ay dos formas de leer la última novela de Juan Manuel de Prada, ‘Mirlo blanco, cisne negro’. Como una confesión personal, parcialmente autobiográfica, y, en tal sentido, como un ajuste de cuentas consigo mismo y con el mundillo literario español de hoy; o como una mera obra de ficción, es decir, como una novela pura y dura, en que la invención de personajes y circunstancias se inspira en un ámbito de la vida real muy poco frecuentado por nuestra novelística: el de los escritores y sus relaciones entre sí y con los editores que los promueven. El lector puede optar por cualquiera de las dos formas de abordar este libro, y puede también combinar ambas, pero lo que resulta indudable es que, por el modo de lanzarse y promocionarse, e incluso con el beneplácito expreso del propio autor, está prevaleciendo totalmente la

El escritor Juan Manuel de Prada. :: DAVID GONZÁLEZ-EFE primera, esto es, la consideración de que ‘Mirlo blanco, cisne negro’ viene a ser, como diría Camilo José Cela, «una purga del corazón» de Juan Manuel de Prada, que incluye tanto la sátira implacable

de la farándula literaria actual, con sus dos facciones turnantes, la de las «viejas glorias» y los «nocilleros», como la confesión, humilde e inverecunda, de los propios pecados y yerros que el escri-

Premios y premiados

H

ace no mucho les hablé de la última novela premiada con el Hugo, ‘El problema de los tres cuerpos’, del chino Cixin Liu. Mencioné la expectativa que había provocado al ser la primera que recibía este premio que no estaba escrita en lengua inglesa. Les dije también que, a mi juicio, aunque tenía cosas interesantes, tampoco me parecía una novela especialmente remarcable. Haciendo estas mismas consideraciones con un amigo fue como descubrí a Anna Starobinets. Lo que me dijo mi amigo fue que no entendía

cómo, si se trataba dar el premio a una novela escrita en otra lengua que no fuera el inglés, habían escogido precisamente ‘El problema de los tres cuerpos’, cuando había cosas por ahí bastante mejores, como, por ejemplo, cualquiera de las obras de la rusa Anna Starobinets. Yo había oído hablar de ella, pero aún no había leído nada. Resolví, en ese momento, enmendar esa carencia. Y así, dos libros después –aunque en realidad solo hacía falta uno–, he resuelto que mi amigo tenía toda la razón del mundo, y Anna Starobinets ha pasado a formar parte del

club selecto de ‘las escritoras que me gustan mucho’. En este club, que no es pequeño, pero tampoco muy extenso, encontraran ustedes a Ursula K. Legin, Angela Carter, Marguerite Youcenar, Angélica Gorodicher, Silvia Plath, Clarice Lispector, y a otras más que no menciono porque las enumeraciones demasiado extensas son de mal gusto. Se compara a Anna Starobinets con Stephen King – la King rusa, la llaman algunos publicistas, que saben mucho de vender pero no tienen idea de literatura–, pero lo cierto que es que no tienen

tor ha ido cometiendo a lo largo de su carrera. Una lectura que se limite a esto puede resultar un ejercicio entretenido en la medida en que se juegue a buscar los referentes del texto,

EL TALISMÁN DE LA COSTURERA CIRO GARCÍA

casi nada que ver. Sus tratamientos del hecho terrorífico, de lo macabro, son bastante diferentes, los efectos que consiguen, distintos. Por ejemplo, mientras que en King el terror suele tomar la forma de una amenaza concreta, en la escritora rusa son los hechos desnudos, o una acumulación de estos, los que van produciendo distintos grados de incomodidad, temor y extrañeza. También, y

los personajes en clave, la verdad real que su trasunto literario enmascara o revela; pero será a la postre un trabajo estéril y desorientador, porque el componente de ficción, no pequeño, que el escritor ha introducido, hace que el libro esté mucho más cerca, si se me permite poner estos ejemplos, del ‘Diario de un escritor’ de F. M. Dostoievski, que de ‘El pez en el agua’, de M. Vargas Llosa. Por el contrario, enfrentarse a ‘Mirlo blanco, cisne negro’ como lo que realmente es, una ficción realista, de ambiente madrileño contemporáneo, dejando a un lado el mayor o menor uso que el autor haga de su memoria y experiencias personales, permitirá a sus lectores adentrarse en una novela, si clásica y convencional en la forma, altamente original por el tema elegido y convincente por el retrato de sus personajes. Porque es en estos aspectos, los propiamente creativos, donde Prada da la talla como narrador. El novelista ha diseñado dos protagonistas de igual importancia cuantitativa en el curso de la historia: un escritor principiante de provincias que llega a Madrid, conoce a otro escritor, maduro y famoso aunque de reputación sulfúrica en el ambiente giliprogre de la farándula madrileña, y surgida la amistad el segundo ayuda al lanzamiento del primero, a partir de lo cual se desencadena un drama de egos y generosidades, de desafíos a la corrección política y allanamientos a la misma, que concluye con el triunfo del uno y la destrucción o el eclipse total del otro. El retrato de ambos, así como el de las figuras que los rodean y su entorno, es de gran brillo y verosimilitud, pero el mérito singular de esta

esto era inevitable, se la compara con Kafka. Y ahí no voy a dar ni quitar la razón. Solo apostillar que tal vez más que kafkiana –y, en serio, ¿alguien sabe a estas alturas qué significa realmente kafkiano?, quiero decir que el adjetivo se aplica a tantas cosas que…–, más que kafkiana, digo, Starobinets es una autora ‘metamorfosiana’. Con esto quiero decir que muchos de sus cuentos y su novela ‘Refugio 3/9’, son en cierta medida revisiones, variaciones, o indagaciones sobre ‘La Metamorfosis’. Hasta tal punto que uno de los protagonistas de la novela que hemos citado debe aprender el arte de metamorfosear. Estos cambios, que ocurren, salvo en dos o tres casos, al azar, sin agente externo que los

MIRLO BLANCO CISNE NEGRO Juan Manuel de Prada. Espasa. 2016. 440 páginas. 21,90 euros.

novela es el personaje del escritor maduro, Octavio Saldaña, al que uno bien podría imaginarlo convertido algún día en un mito o un prototipo digno de entrar en el parnaso de los grandes sujetos de la literatura española, que no llegan a una docena, un hidalgo loco, una alcahueta, un criadillo pícaro, un engatusador de mujeres, una bella esposa misticoide, un magistral enamorado... y ahora este escritor salvaje, genial y autodestructivo, en el que es seguro que Prada ha querido trazar, no tanto su autorretrato ni una copia de ciertos conocidos escritores tremendistas que pudieron ejercer algún magisterio sobre él, cuanto el prototipo del artista auténtico de la palabra, poseído por el entusiasmo creador (unas veces) y por el arrebato o el demonio de la perversidad (otras). Esto es, una encarnación de lo demoníaco (ora en sentido favorable, ora desfavorable, ambivalencia propia del Diablo, como nos enseñó Ernst Bloch) en el mundo de la literatura. Un ejemplo de lo que es, por decirlo con palabra más llana, la inspiración, ese impulso creativo, esa cosa que tanto niegan, porque la desconocen completamente, los escritores de nuestro tiempo, tanto las viejas glorias como los nocilleros.

provoque, no afectan solo a personas. Quiero decir que no siempre es el personaje el que cambia, aunque siempre es en mayor o menor medida víctima del cambio. Puede darse un cambio, más simple, pero no menos misterioso, de un documento, para que literalmente toda la vida del protagonista, se vea patas abajo. A veces, también, es el mundo entero el que cambia, dejando a los personajes a merced de unas circunstancias nuevas, desconocidas, a las que no saben bien como adaptarse. Por esta y otras muchas razones, estoy de acuerdo con mi amigo. A la hora de otorgar el Hugo, hay autores mejores, o más interesantes que el chino Liu. Anna Starobinets, por ejemplo.

Emily Dickinson, más allá de Terence Davis  

Suplemento La sombra del ciprés del 12.11.2016

Emily Dickinson, más allá de Terence Davis  

Suplemento La sombra del ciprés del 12.11.2016

Advertisement