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Tlamatini Publicación informativa y de reflexión de la Facultad de Humanidades

Volumen I, año dos, números 12-13 Nueva época Abril-octubre de 2007.

Contenido: Páginas 2-3 La literatura, una forma de rebeldía contra el olvido Ángeles María del Rosario Pérez Bernal Páginas 3-4 Vida y obra de Luis Mario Schneider Arturo Trejo Villafuerte Página 4 La palabra en El Olvido: el Departamento de Filología de la Facultad de Humanidades Margarita Hernández Martínez Páginas 5-7 Las aventuras de Eddy Tenis Boy Humberto Florencia Saldívar Página 8 Me duele la memoria MMA Página 9 Profesionalización del escritor Humberto Florencia Saldívar Página 10 Cándido, El embalsamador Luis Mario Schneider Página 11 Dibujo de Luis Mario Schneider Vicente Quirarte Página 12 Luis Mario Schneider: Un legado hecho institución José Luis Herrera Arciniega Página 13 Estudiantes de Humanidades erigen la biblioteca Alejandro Ariceaga José Luis Herrera Arciniega Página 14 La loca de la casa Presencia de Humanidades en Uni Radio JLHA Páginas 16-23 Lista de titulados: febrero-septiembre de 2007 Página 24 Escritores del taller de poesía Sor Juana Inés de la Cruz


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E d i t o r i a l

orre el siglo XXI y la incapacidad lingüística de los hombres no permite concebir una realidad alejada de la indiferencia, la lucha por el poder, el mecenazgo, la enemistad cultural y culturosa, la necedad de la lucha de sexos y la desmemoria. Abrigados, los seres irracionales, con el argumento de que el inicio del siglo siempre es cismático, buscan cómo destruir al otro, porque en casa necesitan dineros, confort, refocilamiento, tranquilidad. Y jamás piensan en trabajo conjunto, ni en la posibilidad de permitir al otro ganar un lugar, un espacio donde la libertad sea el bosque, el río, el mar; donde la manifestación de la lengua construya la realidad del universo. ¿Cómo se podría amar al Otro cuando no se respetan los gustos, placeres, ideas, deseos; cuando no se comprenden los temores, las obsesiones, las locuras y, sobre todo, los sueños; cuando se habla de permanencia, de eternidad, si la Realidad indica rupturas, hartazgos, indiferencia? Nuestra educación, la universitaria, adolece de la falta de precisión semántica, metodológica; se muere en la abulia docente, en la apatía institucionalista, la desidia estudiantil. Quizá sólo una decena de estudiantes, maestros y autoridades construyen armonía, tranquilidad académicas, pero los más siempre buscan prebendas, juegan con la conciencia de los jóvenes, tejen necedades ideológicas. La humanidad ya no requiere líderes, sino humanos que sepan cómo utilizar su ser sensible, su capacidad de abstraer la realidad y transformarla mediante la rebeldía lingüística, adosándose en la lucha cognoscente y la generación de conocimiento, vistiéndose con el alma de natura para desguindar la falsedad y la mentira política, docente, académica, institucionalista. Las cruentas batallas ya no son respuesta a las miradas del cosmos, tampoco el medio para evolucionar; ahora se necesitan nuevas formas de pensar, de incubar la realidad cada día más heterogénea, cada año más disímbola, cada milenio más caótica. A la humanidad le urge una nueva estructura social para sacudirse la muerte del alma, la desolación del espíritu. Cada segundo el hombre no encuentra caminos, no sabe por dónde andar: el crimen contra el espíritu se lo mira todos los días: núbiles pieles ajadas por la infamia, hogares masacrados por el químico veneno del imbécil, dialécticos rostros desgarrados por la ira de los sexos, multitudes orando arrancadas por el fuego del poderoso. Y todo se conjuga: sin porvenir académico, sin oportunidades de empleo, sin libertad de pensamiento, la humanidad no puede viajar, camina sin rumbo, naufraga y, quizá, sólo quizá, muere en su propio veneno irracionalista: la incapacidad lingüística para nombrar, equilibrar y encontrar nuevas formas de mirar el desarrollo del universo y, por ende, de la humanidad. * * * Y así, la memoria, el trabajo de recuperar imágenes, nombres, gente, lugares, permite reconstruir espacios, atmósferas donde los pocos, los muchos puedan encontrar paz, solacidad, tranquilidad para hurgar y encontrar preguntas, interrogantes que permitan mirar el universo desde otra perspectiva. Por ello, este número muestra lo que genera el trabajo conjunto, la disposición y la gestión académica y cultural: el Departamento de Filología “Luis Mario Schneider”.

La literatura, u na for m a de rebeld í a contra el olvido *

Ángeles María del Rosario Pérez Bernal

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El olvido es una de las formas de la memoria, su vago sótano, la otra cara secreta de la moneda. Jorge Luis Borges

l olvido, tema recurrente en la literatura latinoamericana, es el nombre de esta finca. Dato curioso. Quizá así la llamó su anterior dueño, Luis Mario Schneider, tal vez con ese nombre se la vendieron y él quiso conservarlo, acaso porque sabía que ese es el destino de todos y de todo. Pero dar el nombre de “El Olvido” a un lugar es una rebeldía contra dicho destino. Al menos, una rebeldía breve y temporal, porque obliga a recordar que allí se llama “El Olvido”. Así, esta fecha memorable para nosotros, en que inauguramos la primera fase de nuestro Departamento de Filología, un día será olvidada, como los que hoy nos reunimos. Pero también jugamos, con este acto, a la rebeldía. Por un tiempo, que espero sea muy largo, este sitio recuperará el uso que tenía cuando Schneider vivía: será un espacio para la literatura. Será un sitio para la investigación, la enseñanza y, ¿por qué no?, para la creación literaria. La literatura, por cierto, también es un acto de rebeldía contra la desmemoria. Poseer una biblioteca como esta equivale a contar con un enorme arsenal. Armas cargadas de sueños, como lo ejemplifica el poeta al hablar del libro de Macbeth: Apenas una cosa entre las cosas / pero también un arma. Fue forjada / en Inglaterra, en 1604, / y la cargaron con un sueño. Encierra / sonido y furia y noche y escarlata. / Mi palma la sopesa. Quién diría / que contiene el infierno: las barbadas / brujas que son las parcas, los puñales / que ejecutan las leyes de la sombra, / el aire delicado del castillo que te verá morir, la delicada / mano capaz de ensangrentar los mares, / la espada y el clamor de la batalla. / Ese tumulto silencioso duerme en el ámbito de uno de los libros / del tranquilo anaquel. Duerme y espera. Una guerra puede ser librada con dos tipos de armas, las que matan el cuerpo o las que aniquilan la alienación del sujeto; las primeras son las convencionales: espadas, pistolas, metrallas…; las segundas, la pluma o el texto literario. Estoy convencida de que las más eficaces son estas últimas. Su obra es como la de la suave gota de agua que orada la dura piedra. Venimos a interrumpir el sueño de estos libros, venimos a no dejarlos en paz para que ellos tampoco nos dejen en paz. “El conocimiento es aflicción de espíritu”, diría el Eclesiastés, pero también es crecimiento de espíritu. ¡Oh dicha de entender, mayor que la de imaginar o la sentir!, clamaría un ente no menos ficcional que este vestigio de sueño que somos. Estamos aquí acaso con la esperanza socrática de que al conocimiento le es inherente la bondad y la justicia; acaso porque sabemos que memoria y olvido, las caras de una misma moneda, nos acercan a la mismidad, esa síntesis de nuestra personalidad que implica equilibrio e inclusión armónica. El nombre de este poblado también está relacionado con la manera de librar batallas. Además de que Malinalco significa “Lugar de la flor del zacate”, existe la leyenda de que el dios Huitzilopochtli abandonó aquí a su hermana, Malinalxóchitl (“Flor de Hierba”), quien poseía facultades de hechicería y las utilizaba para la guerra, táctica con la que Huitzilopochtli no estaba de acuerdo, pues creía que se debía vencer con la fuerza y no con la magia. Así, Malinalxóchitl se quedó a vivir aquí con su gente. El texto artístico ejerce una especie de influjo mágico en el lector, al punto de transformarlo y convertirlo en otro. Su efecto no es ajeno al de los sortilegios de Malinalxóchitl. Esta biblioteca se hallaría entonces en un sitio estratégico. Reside en “El Olvido”, el sótano de la memoria, y éste, en los dominios hechiceros de Malinalxóchitl. Sitio propicio para la alquimia, sin lugar a dudas. Vine por primera vez a la finca El Olvido un día de noviembre de 2005, Jorge y Guille me mostraron la biblioteca y el archivo con emoción y, a la vez, con preocupación. Emocionados porque eran los guardianes de un tesoro; preocupados porque éste debía, a la larga, ser correctamente aprovechado. Si continuamos con la analogía del libro con el arma, abandonar los libros sería como rendirse. A ellos les inquietaba que este arsenal quedara subutilizado. Meses después surgió la idea, que se convirtió en proyecto, de que el Centro Cultural “Dr. Luis Mario Schneider” se transformara en el Departamento de Filología “Dr. Luis Mario Schneider” (DFLMS) de la Facultad de Humanidades. Al mismo tiempo, la universidad había decidido poner a la venta algunos de los bienes que el filólogo argentino legó a nuestra universidad. Así pues, se propuso que como estrategia para apuntalar la instalación del DFLMS, se invirtieran los recursos resultantes en un programa que sirviera para establecer la Cátedra Extraordinaria “Luis Mario Schneider” de nuestro


Departamento de Filología, la cual estaría dedicada a la contratación de investigadores invitados, la realización de actos académicos y la publicación de obras especializadas. Todo ello con la finalidad de contribuir al desarrollo del conocimiento en el área de literatura hispanoamericana. La biblioteca está lista. “Nuestra mente es porosa para el olvido”, dijo alguien; juguémosle una trampa temporal a la mente y al olvido. Hagamos de esta finca, “El Olvido”, un sitio memorable con nuestra pasión por la literatura, que es un modo de pasión por la vida. * Texto leido el 17 de septiembre de 2007, en la inauguración del DFLMS, de la Facultad de Humanidades.

Vida y Ob r a d e L u i s M a r i o Schneider

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Arturo Trejo Villafuerte

o tenemos cómo agradecerle y pagarle a Luis Mario Schneider (1931-1999) todo lo que hizo por la literatura mexicana. Por principio, su intensa labor de investigación que nos puso en bandeja de plata a lo más íntimo de Antonieta Rivas Mercado (sus Cartas a Manuel Rodríguez Lozano); los destellos luminosos de los estridentistas en Jalapa en El estridentismo o una literatura de la estrategia; las peripecias de Antonin Artaud en la tierra de los rarámuris (Viaje al país de los tarahumaras); las inquietudes de los surrealistas en México y el surrealismo (19251950); la obra del insigne poeta hidalguense Efrén Rebolledo, de quien reunió su dispersa producción y tuvo el tino de hacer sus Obras completas; además de los trabajos sobre Octavio Paz, los Contemporáneos, Gilberto Owen, Jorge Cuesta, Valle Inclán, Carlos Pellicer, López Velarde, José Joaquín Fernández de Lizardi, Víctor Sandoval, dos poetas rusos en México (Balmont y Maiakovsky), Diego Rivera, Frida Kahlo y un largo etcétera que, de verdad, es largo. Lugar especial tiene su labor como docente en la aulas y fuera de ellas, además de pormenorizado trabajo editorial y lúdico, con lo que confeccionó a un grupo de nuevos escritores que observamos la literatura de otra manera. Cuando lo conocí ya directamente, lo había observado antes en la Zona Rosa, en un café que tenía don Jacobo Glantz, me imagino que con Margo Glantz, sentado en una mesa que daba a la calle o estaba en la calle, con un gazné en el cuello y un traje color beige, combinado con una camisa azul cielo. Era el lugar de moda, y yo, que siempre he sido muy callejero, siempre andaba por ahí y pensé –al verlo vestido así y en esos lugares– que era un actor de cine o de teatro, tipo Mauricio

Garcés, hasta que años después lo vi en un acto literario y supe que ese seudoactor era en realidad el doctor Luis Mario Schneider, especialista en literatura.

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Entre 1982 y 1983, Sandro Cohen me comentó que había un trabajo en una editorial llamada Oasis, a la que asistí hasta las calles de Oaxaca para encontrarme con que el director general era, ni más ni menos, Schneider. Trabajé muy a gusto con él y me permitió, como jefe de Producción, colega y amigo, sugerir algunos títulos y autores para la colección de Los Libros del Fakir, como Tres de ajo(dido) de Emiliano Perez Cruz, Lo demás viene en barco de Alejandro del Valle y muchos más –de los cuales no me arrepiento, excepto del de algún ex amigo que ni era poeta ni nada, pero en ese entonces era amigo– y en las otras tantas colecciones que ahí se armaban. A lo largo de mi vida, en distintos momentos, he conocido a muchos argentinos “buena onda”: al inmenso maestro Jorge Luis Borges, en el Festival Internacional de Poesía de Morelia; a Mempo Gardinelli, en la Dirección de Literatura del INBA y luego en la misma editorial Oasis; a Máximo Simpson, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, de quien fui su adjunto de profesor durante varios semestres y él a la vez me presentó a Elena Jordana y Stella Calloni, ambas habitantes de un departamento en la calle de Shakespeare número 13, donde se hacían las ediciones El Mendrugo y nosotros (el Taller de Poesía Sintética) publicamos el libro Doce modos; luego, gracias a Gustavo Sainz, conocí a Alfredo Veiravé, director de la editorial Sudamericana, y a su hija Delfina, a quien invité a que conociera la ciudad de Toluca, disfrutara del “Mosco” y las tortas de Los Portales; años más tarde conocí a José María Fernández Unsaín –el jefe de jefes de la Sociedad General de Escritores de México–, con quien aprendí infinidad de cuestiones literarias, administrativas y de la vida, además de las comidas mensuales que ahora extraño mucho por la reunión de amigos que ahí ocurrían y que Víctor Hugo Rascón Banda, con una actitud totalmente regiomontana, ha abolido por completo; y claro, Luis Mario Schneider, con quien me unió el trabajo, el gusto por la literatura y la labor editorial. Nacido en Santo Tomé, provincia de Corrientes, Argentina, el 12 de abril de 1931, desde su primera llegada a México se sintió atraído por el tequila, el tabaco y las mujeres de nuestro país. Tuvo varias estadías en Estados Unidos, y de una de ellas surgió la invitación a un joven poeta que entonces firmaba como Sanford y que en la actualidad es Sandro Cohen. Luego de su regreso a México, adquirió una finca en Malinalco, Estado de México, donde pasaba los fines de semana, que intercalaba con su estancia en su departamento de la calle de Xicoténcatl, en Coyoacán, donde como anfitrión siempre ofrecía espléndidas cenas y variados y buenos vinos. Luis Mario tenía varias manías: Una: Nunca ponía fechas al dedicar un libro. Dos: Fumaba a todas horas y eso le produjo –a la larga– la muerte. Tres: Se arrepentía de su producción poética, y en una ocasión, cuando me encontré uno de sus libros de poemas, Memoria de la piel (1966) en una librería de viejo, cuando le pedí que me lo firmara, lo tomó entre sus manos y lo guardó en uno de los cajones de su escritorio con llave. Nunca me lo firmó y nunca volví a ver el libro. Lo suyo eran los ensayos, la investigación, la docencia y el trabajo editorial. Aunque publicó una novela, La resurrección de Clotilde Goñi (Joaquín Mortiz, México, 1977, 130 pp.), con la que ganó incluso, si la memoria no me falla, el Premio Xavier Villaurrutia. Ya estando instalado plenamente en Malinalco, comenzó una nueva aventura editorial: los Cuadernos de Malinalco, con los cuales honraba al lugar donde vivía y publicó a muchos autores


4 que merecían ser publicados. Gracias a él no se les cerraron las puertas a muchos autores que, apestados por sus actitudes, posiciones políticas y situación mundana, no serían aceptados tan fácilmente, como fue el caso de Francisco Cervantes, “El Poeta Monstruo”, Orlando Guillén y don Rubén Salazar Mallén, por ejemplo, entre los casi 50 autores que por esos papeles y tintas desfilaron. Octavio Paz escribió sobre él: Luis Mario Schneider ni es pájaro ni vuela: excava, descubre, resucita. Con tacto, con inteligencia y perseverancia, frente a nuestra funesta manía de enterradores, exhuma, revela, revive. En México amamos a nuestros escritores a condición de que estén muertos; los sepultamos, a veces en vida, bajo montañas de elogios vacuos (otros bajo carretadas de vituperios) y construimos con sus obras suntuosos mausoleos que después nadie visita. Pero Schneider, explorador de los valles infernales y de las ruinas abandonadas de nuestra literatura, regresa de cada una de sus expediciones con un texto desconocido, un poema olvidado, un cuento rescatado, unas cartas perdidas. Nos devuelve la memoria, trabaja a favor de la vida. Ahora, al ver instalada en lo que fue su casa el Departamento de Estudios Filológicos de la Universidad Autónoma del Estado de México que lleva su nombre, nuestro amigo y mentor, nuestro editor y compañero de chamba, como él decía, seguro que estaría muy satisfecho y feliz; y entonces sacaría, de nueva cuenta, un buen vino de su cava y un cigarrillo dorado para celebrar y brindar por esta buena nueva, con la que se beneficiarán –seguro– muchos autores que están en la sombra y que a partir de este momento, con las investigaciones de los jóvenes estudiantes y los eméritos investigadores de este departamento, cobrarán nueva vida y nuevo aliento. Otro argentino enorme llamado Jorge Luis Borges decía que la verdadera muerte era el olvido, y Luis Mario Schneider no ha muerto, sigue aquí en nuestra mente y en nuestro corazón eternamente. Malinalco, Méx., 17 de septiembre de 2007.

La palabra en El Olvido: el Departamento de Filología de la Facultad de Humanidades

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Margarita Hernández Martínez

omo cada año, la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México celebró la transición entre el final del verano y el comienzo de sus actividades académicas con una semana cultural salpimentada de conversaciones, sorpresas y reencuentros; presentaciones de libros, conferencias y talleres. Destacó particularmente la inauguración de la primera fase del Departamento de Filología “Dr. Luis Mario Schneider”, verificada el pasado 17 de septiembre en la finca El Olvido, inmueble que cedió su denominación de Centro Cultural Universitario consagrado al recuerdo de este escritor argentino-mexicano. Localizado en la carretera Malinalco-Chalma, en el barrio de San Juan –para mayor referencia, a la izquierda de los arcos que anuncian la cabecera municipal–, este hermoso edificio construido al estilo de las capillas catalanas del siglo XII alberga una colección vasta y variada de objetos artísticos. En primer término, resguarda poco más de 17 mil volúmenes que, por un lado, manifiestan –al calor de las dedicatorias autógrafas al poeta, profesor, editor y, sobre todo, investigador– los

vaivenes propios de su larga y sinuosa trayectoria personal; por otro, configuran un panorama preciso e incluyente de la literatura latinoamericana del siglo XX, que lo mismo se aproxima a la generación de los Contemporáneos que al movimiento estridentista. En segundo lugar, acoge alrededor de 250 cajas repletas de valiosos documentos –la mayoría de los cuales representan hallazgos únicos, resultado de pacientes pesquisas en archivos, bibliotecas, hemerotecas, oficinas del registro civil y parroquias– relacionados con las indagaciones literarias conducidas, durante más de cuarenta años, por el autor de Refugio, Cuentos del amor infinito, Memoria de la piel y Ruptura y continuidad. Finalmente, cobija un repertorio conformado por poco más de 290 pinturas, grabados, fotografías y esculturas provenientes de diversas regiones del mundo. La nueva designación de la finca El Olvido no sólo obedece a razones académicas –enfocadas al fomento de la investigación y la creación literaria dentro de los programas de licenciatura y posgrado impartidos en dicha facultad, además del fortalecimiento de sus lazos con el Instituto de Investigaciones Filológicas, El Colegio de Michoacán y la Universidad Autónoma de Morelos–, también procura conservar, mediante las resonancias del espíritu inquisitivo y riguroso característico de Schneider, el sentido primigenio de la ciencia filológica. Situada en el cruce entre philos y logos, su práctica requiere amar con humildad, más allá de la literatura, las distintas expresiones del lenguaje para, en último término, reconstruir, criticar y valorar –sin perseguir verdades absolutas– el patrimonio vivo depositado en las palabras. Por estos motivos, la puesta en marcha del Departamento de Filología invita, tanto a los estudiantes como al público en general, a sustraer la cultura de los lugares comunes, según los cuales se yergue, inmóvil e incuestionable, en las vitrinas y los museos. El propio Schneider, más preocupado por escribir breves introducciones que grandes estudios, aprendió a vislumbrar en su biblioteca la entrada hacia un mundo dinámico. Por tanto, la opinión de Octavio Paz resulta acertada: Schneider (...) con tacto, con inteligencia y perseverancia, frente a nuestra funesta manía de enterradores, exhuma, revela, revive. Schneider, explorador de los valles infernales y de las ruinas abandonadas de nuestra literatura, regresa de cada una de sus expediciones con un texto desconocido, un poema olvidado, un cuento rescatado, unas cartas perdidas. Nos devuelve la memoria, trabaja a favor de la vida.

Así, mientras asistimos a la oportunidad de sondear la vitalidad del arte en El Olvido, sólo resta esperar la inauguración de la segunda fase, constituida por un área adecuada para el trabajo de futuros becarios e investigadores. El Departamento de Filología funcionará de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 horas, y el sábado de 10:00 a 14:00 horas. Para aprovechar la travesía por el sur mexiquense, es recomendable visitar, en horario de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, el Museo Universitario “Dr. Luis Mario Schneider”, localizado en Amajac esquina con Agustín Melgar, barrio de Santa Mónica, a unos pasos de la zona arqueológica de Malinalco.


Las aventuras de Eddy Tenis Boy

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Humberto Florencia Saldívar

ueves por la tarde, me encontraba en mis oficinas de University Street y Tollocan Boulevard, cuando un sujeto con el pelo relamido, barbado y con un peculiar habano en la boca, solicitó mis servicios como detective para localizar el paradero de un chavo conocido en la cofradía de los Coyotes Enlodados como Eddy Tenis Boy. Acepté el caso, desde luego, ya que seguir la pista y las constantes literarias de un detective poco ortodoxo sin duda resultaría un reto. Así que la primera reflexión sobre el asunto consistió en colocar a Eddy en la línea humorística porque se trataba de un chavo que se lleva la vida de manera bullanguera, viviendo en un penthouse de una casa en construcción, sin un horario de trabajo definido, comiendo a placer a costillas de sus jefes, disfrutando del selecto repertorio de Status Quo, soñando con repetir las proezas de Bruce Lee, y enfrascado en el terrible dilema existencial de conseguir que su chava algún día le dé la prueba de su amor… Y entre tantas actividades, todavía se da tiempo para resolver los crímenes de su barrio y más allá de sus fronteras. Por este motivo, no faltó que alguno de los sospechosos lo emparentaran con Pepe Martínez de la Vega y su genial detective Peter Pérez. Por ello, otro nombre surgió en la lista de posibles autoridades cercanas a Eddy, como es el caso del mismísimo Rafael Bernal, quien cuenta con un par de cuentos policiacos donde sigue la conformación del detective de deducción y cuya característica le sirve para burlarse de un sistema. Pues bien, mi primera línea de investigación proviene de los inicios literarios de Eduardo Villegas Guevara, cuando deambulaba por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Eran los tiempos en los que frecuentaba el taller de cuento coordinado por Orlando Ortiz, cuando simplemente firmaba sus escritos con el seudónimo de Eddy Boy: los tenis, aunque propios de su indumentaria, llegarían después… Y en la medida que maduraba el personaje, lo que parecía un simple mote, su seudónimo de batalla, fue conformándose en su personalidad, lo que puede comprobarse en la trilogía que hoy presentamos a su juicio y que lleva por título Las aventuras de Eddy Tenis Boy. Un caso difícil, me dije, sobre todo porque se trataba, quizá, del personaje más querido por Eduardo Villegas. Esta inicial hipótesis se fundamentaba en que el autor recurría constantemente al joven investigador privado, y porque, sin duda (queda confirmado por las declaraciones de Villegas), en Nezayorck se localizan todas sus amorosas pesadillas: desde los valedores que se la juegan para apoyar al amigo y que a la hora del toquín aprovechan para compartir experiencias existenciales, también se encuentran los judas que se quedaron sin placa pero que conservan el instinto por madrear al primer baboso, sin olvidar que en aquellas regiones (Neza como el hijo bastardo del desamparo), conoció las sentencias de Rockdrigo: ahí fue donde dejó embarrado su corazón. Sabemos que Eddy Tenis Boy obtuvo el grado de detective por correspondencia, ya que la licenciatura no le ha servido ni para presumirla entre los intelectuales. Sin duda este detective disfruta de las mieles del Gobierno del Cambio, y por ello

jamás se quedará sin chamba: cada día se incrementa el grado de rencor entre los ciudadanos, con lo que se garantiza la permanencia de la criminalidad. Pero pasemos a las pistas: 1. Eddy Tenis Boy es un chavo que nos cuenta sus aventuras. Con este planteamiento de relatar las experiencias personales, nos remite a la picaresca. Pero asimismo podemos pensar en un tratamiento a lo Conan Doyle cuando Sherlock se dispone a compartirnos sus memorias. De esta manera, al seguir la línea del personaje-narrador, las tres novelas que componen el libro (El misterio del tanque, El misterio del perro botijón, El misterio de la ranita –misterio como idea de planteamiento del problema y al modo de Holmes, Red Scout, Ellery Queen, Agatha Christie–) se desarrollan desde la perspectiva del investigador, así es, tal y como el manual del perfecto detective lo recomienda. Los clásicos del género se valieron de este recurso, empezando por Sam Spade y continuando la línea con Mike Hammer; y hasta el día de hoy sigue siendo el mejor modo para conducir el suspenso, construir ambientes y para propiciar las tensiones dramáticas, al menos así queda demostrado por Thomas Harris con Dragón Rojo; de este modo se llevan a cabo las confusiones, el enredo y los planteamisntos de dispersión de la trama central, autores tales como Chandler y los españoles como Pérez Reverte o el mejor de todos: Manuel Vázquez Montalbán. Pero sobre todo, por el manejo rudo/real del lenguaje, lo que permite una idea de individuo que pertenece a un centro urbano de la criminalidad (cómo la percibe y cómo la hace suya): escritores de la talla de Rafael Ramírez Heredia, y el de un valedor de Eduardo como lo es Juan Hernández Luna (Premios Hammet de novela policiaca).


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Sin embargo, aunque el narrador es el personaje principal, al inicio de cada capítulo interviene una voz distinta de la del protagonista, una especie de conciencia que asume la presentación de cada momento en la trayectoria del detective nezayorkquense: Donde vemos que Eddy salió… Donde nos cuenta… Donde vemos… De cuando… Donde Eddy nos cuenta cómo lo capturó y donde una damita cumple lo prometido… etcétera, y donde, curiosamente, dejamos de saber del investigador cuando deja de ser virgencito y regar las flores aplicando la justicia por su propia mano. Curiosamente, la última pista que tenemos de Eddy es cuando pierde la inocencia, por lo que nos preguntamos y sacamos la conjetura para insertarla en el vacío: ¿será que, a partir de ese momento, el carácter de Eddy dejará de mostarse como un chavo dirigiéndose a chavos? ¿Acaso se volverá rudo? ¿Regresará a Neza o se internacionalizará?, al igual que Christopher Marlow cuando recibe la compasión, la gracia y la divinidad de una dama, y por consiguiente, cuando deja de ser un guerrero solitario (característica de la literatura policiaca). ¿Destruirá su título de investigador privado para dedicarse a la burocracia o a intentar ejercer la licenciatura que estudió? Volvamos al planteamiento inicial de los capítulos. Con esta propuesta hay un juego temporal. Esta voz que prepara al lector para las aventuras del protagonista pareciera que trata de construir la leyenda del personaje, procura que se recuerden sus andanzas, porque quizá nunca existió más que en la imaginación

de unos cuantos, de ninguno, o del lector; tal vez viva en los rencores de los tiras gandallas, en las soledades de las mujeres que lo amaron y que nunca se las dieron, con los valedores que admitirán haberlo visto abordar un chimeco. ¿Dónde se encontrará ahora? La última vez supimos que se fue a echar un rol por Acapulco, pero a lo mejor regresará para resolver el misterio de los hombres que son víctimas de sus propios rencores, de sus miedos individuales, de sus amores sin solución, esto es, el misterio de los que nos reunimos a contar lo que un día podremos hacer con nuestras vidas, y que un sistema, las obligaciones, los odios de los otros nos obligan a comportarnos como ellos no pueden ser. ¿Por qué seguir escribiendo bajo el título del género policiaco? Porque los detectives se aproximan a la idea quijotesca de exponer las locuras, las obsesiones, los instintos de la sociedad. Moralmente condenamos al criminal, pero en el fondo, todos quisieramos traspasar la frontera de las buenas costumbres: todos aspiramos a ser vistos como individuos ejemplares, perfectos, pertenecientes a una familia perfecta, pero los detectives ayudan a exponer el otro lado del hampa, esto es, el malechor es capaz de burlarse y traspasar el orden legal de las “buenas costumbres”. Por consiguiente, la novela policiaca nos permite la posibilidad de pecar sin experimentar culpas, porque siempre podemos echarle la culpa a quien delinque. Por su parte, el detective juega un papel importantísimo en la evolución de la novela, porque funciona como conciencia,


pasa a ser el otro lado del dólar (Ross MacDonal). Al fin y al cabo, todo detective debe pensar como si fuese el criminal, y el escritor de policiaco deberá tener la solución al enigma para comenzar a escribir: ¿será por ello que hemos perdido la pista de otras aventuras de Eddy Tenis Boy? ¿Será que se está pasando al otro bando?… Bueno, no piensen mal, me refiero al lado del delincuente. Finalmente digamos que los enunciados de cada capítulo, al igual que en la narrativa folletinesca, ayudan para ir generando el suspenso. Cada capítulo es un mundo cerrado, concluyente, donde aparecen personajes y descubrimos que están más pirados del mundo que el propio delincuente. Por ejemplo, en El misterio del perro botijón, al valedor de Eddy lo tienen amenazado de muerte sus cuñados si no aparece la hermana extraviada: por un lado en los carnales de la chava se despierta el instinto asesino, y por la víctima, su lado mediocre. En El misterio de la ranita, la hermana de la asesinada se nos presenta como una mujer con enormes odios y rencores, quizá más terribles que los del propio asesino. La única diferencia es el lado en el que se colocan frente a la bronca moral-legal. 2. Encontramos otra relación de Villegas con la literatura en la que participan jóvenes que no alcanzan los 25 años. Es el caso de Sallinger y del protagonista que se enfrenta a los valores paternos. Quizá haya influencia de José Agustín, Eusebio Ruvalcaba, y desde luego con Emiliano Pérez Cruz. De esta manera, el lenguaje juega un papel importante en el desarrollo y evolución del protagonista: el mundo se contruye desde el lenguaje. Entonces surge la siguiente pregunta: ¿Quiénes fueron los maestros de Eddy en el mencionado curso por correspondencia? Desde luego que los clásicos. Ordena todo como en la novela de deducción o mental. En El misterio del tanque intenta recabar información, realiza un estudio de posibilidades, deduce e induce al lector hacia diferentes soluciones, y posiblemente el texto sea el menos siniestro de los que componen la trilogía. Lo que vuelve a remitirnos a la novela mental. Contrastando a los autores antes referidos, y poniendo atención al tipo de discurso utilizado para explicar y razonar una “realidad” desde luego urbana y la perteneciente a los bajos fondos, sin duda nadie como Chester Himes. La relación con este escritor no está por el simple referente del epígrafe, sino que Himes nos revela criminales mostruosos, con deformidades de personalidad, capaces de matar por el solo hecho de que la víctima invadió o se le ocurrió traspasar una frontera geográfica; son seres apocalípticos que se hacen acompañar por animales y se esconden dantescamente en diferentes círculos del infierno individual. Pero pasemos a las pruebas: El misterio del tanque Aunque se autodenomina detective sin ayudante, termina teniéndolos en la figuras de sus padres, de la hermana Nereyda (quien da un toque social, de crítica: estudia sociología), su jefa que le echa las cartas, sin ignorar a sus valedores, quienes terminan siendo los que en realidad resuelven el misterio. Aquí se advierte la importancia de describir los hechos, tenerlos ordenados. Expone, como dijimos, su gusto por Bruce Lee (aunque el manejo de los chacos le sirve para maldita la cosa), por el Che (quizás de ahí provenga su confrontación con los dignos representantes de la ley, oséase, los tiras), Status Quo y por ello su gusto por rolar la vida. Con ello, podemos apreciar una

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parodia a Bond, ya que ninguna chava se escapa a sus encantos. El misterio del perro botijón Vuelve a tocar el tema de los desaparecidos, pero ahora el criminal tiene afinidades espeluznantes y traumas psicológicos, lo que nos recuerda a Ross MacDonald. La justicia, lejos de ayudar, complica las investigaciones. Su criminal está lejos de repudiarlo plenamente; no podemos dejar de reconocer que se concentran en convertirse en una fuerza que atemoriza la misma legalidad del Estado. Se trata de un texto con tintes sociales, más política, ya que de aquí proviene parte de todos los males. Una característica peculiar que se suma a lo antes dicho es que pone atención en los alimentos y a su digestión, sí, como Vázquez Montalbán. El misterio de la ranita Se trata del único que no es misterio sino persecución del criminal, de los móviles constantes y la forma de acorralarlo para que caiga, a la manera de George Simenon. No nos explica su opinión personal sobre la justicia: viviendo en Nezayorck difícilmente podríamos pensar que es inocente, ya que se sabe preparado con una carrera universitaria que le sirve para una cosa: para nada, y no porque cree en salvar o reorientar el mundo. Simplemente lo hace porque el caso está ahí y su instinto lo lleva a resolverlo, porque lo buscan, o porque se topa con la criminalidad. En fin, se trata de una trilogía que nos permite divertirnos y soñar con la posibilidad de convertirnos en el héroe de las damicelas y quizá, algún día, ellas se compadezcan de nuestros espíritus atormentados con la sublime recompensa de cerrar los ojos, arroparnos en ellas, y dejar que el mundo siga su curso.


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Me duele la memoria

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iro los laberintos de la memoria. Acucioso tomo mi palabra. Se desgarra. Llora. Brama… Y aparece un fantasma. Un sarcoma escancia la garganta. Abre mi palabra. La deja agotada. Y pienso en todos los que se fueron de la tierra. En todos aquellos que ya no vieron el crepúsculo. En todos aquellos que sus manos estamparon en el asfalto. En todos aquellos que lloraron sangre y coraje bramaron. Pero también en los que preguntan. Sí, aquello ocurrió aquella tarde. Los disparos silbaban. Olía a muerte. Nos lo hablaron nuestros padres. Lo leí en los periódicos Y…, y no dejo de vomitar sangre, moho, estiércol. Y sigo mi cansancio. Veo la sangre, el lamento. Las señales. Los primeros soldados disparando. Una horda de estudiantes corriendo tras el viento de la noche. Dolor. Indiferencia. Mentira. Silencio. Un fantasma que duele, que sangra. Una noche sin noche. Un silencio sin valor. Una palabra sin sonido. Luego el llanto, la sangre y miles de hombres, como dardos olvidados, pisados por el hartazgo de poder, por el cáncer de la rabia, por la vanidad de la plutocracia y por una medalla al valor. De qué sirvieron las marchas, las largas horas de hambre y huelga; de qué los lamentos y la sangre; de qué las palabras y las voces. Muchos han hablado, inquirido al mal gobierno, denostado al poderoso, vilipendiado la metralla. Mas ninguno ha buscado entre el fango, entre los escombros del espectro. Sólo palabras vociferado. Todos elucubran el rostro del culpable, la risa del sicario. Pero nadie roba los archivos, nadie tan osado. Entonces se calla la sangre. La palabra ya no sirve. Y pienso en los que preguntan… Sí, puedo hablarles a mis hijos de la sangre, mostrarles el dolor y la miseria de los hombres, pernearles los hechos, los actos brutales del ejército. Y…, y no dejo de regurgitar alacranes, pedazos de mierda y fango; montañas de meconio y ácido clorhídrico. Y sigo pensando… Muchos sobrevivieron al cansancio. Los pocos viven de la sangre, junto al fantasma y a los espectros de los muertos. Algunos aprovecharon el momento y llegaron a mamar del sistema. Otros, ungidos por el verbo, gozan de la riqueza que da el dolor de la memoria. Todos son uno, todos son nadie. Sólo la memoria surge triunfante. Sólo el fantasma está presente. Hasta cuándo estaremos en silencio, dejando que el trueno del cañón y la prepotencia acallen la garganta de los náufragos. Hasta cuándo permitiremos que sigan preguntando… He leído todo lo relacionado a la noche del tenoxca; visto películas que hablan de sangre y agua; hurgado entre montañas de espectros, y…, y mi corazón late despacio. Casi se detiene. Mas avanza, cansado, ungido del placentero bálsamo que da la muerte. Todo pudo suceder esa noche. Las elucubraciones son permitidas en las horas sin crepúsculo. Bravucones, los párvulos libros cuando la sangre sale de la Sangre. Todo pudo suceder esa tarde. Drogados fusiles soliviantando a la muerte. Soeces nubes saciando su berrinche. Pudo todo suceder aquella noche. Hasta que la muerte dejara de ser Muerte. Hasta que el verbo no supiera de la lluvia. Y sigo buscando en los laberintos de la sangre. La memoria me causa llanto. Apenas tenía cinco años. Y sin embargo, duele la sangre. La sangre es sangre a pesar de ser sangre asfaltada. A pesar de ser sangre sin sangre. A pesar de ser sangre enlutada.

Pica como tálamo infausto. Llaga como viento infiel y libertino. Y se hunde en los resquicios del espíritu. Para qué las palabras; para qué la desgracia de haber nacido con sangre de traidor y lengua mentirosa; para qué tener en el alma la transa y la humillación del Alma. Y sin embargo, retumban en mis oídos las voces, los cantos y, lejana, casi apagada, la garganta de los muertos más redivivos que la noche. Nada parecido al relato del presente. Nada confiable como el grito del medroso dolor del espíritu. Nada más verdadero como el aullido de la plaza. Y me pregunto: ¿es necesario estar en la plaza para escuchar los lamentos? ¿Es indispensable haber presenciado la sangre para sentir el dolor de la muerte? ¿Es preciso conocer a los sobrevivientes para mirar correr la sangre esquilmada de dolor y sentir la desgracia en el centro del alma? Y sigo escuchando las necias voces de los que se dicen sensibles. De los que escriben y tienen estiércol en lugar de sangre. De los que hablan a grito pelado y no sienten el viento en los belfos… Vaya voces que nos legaron. Vaya espíritus medrosos que nos heredaron. Vaya silencio de palabra que arrellana los esteros. Vaya aguerridos dardos que huyen con el viento desierto de la furia apagada y sin sangre. Y sigo escuchando los gritos. Las balas. Las tanquetas que horadaban el asfalto y hacían crujir los huesos de los párvulos pensadores. Las manos que arrebatan la luz de los espíritus. Y quedo callado. En silencio absoluto. Esperando el fantasma. Y hay, todavía, quien pregunta: Y qué con el 68… Ojalá la escolopéndrica muerte les ajara sus ventrículos.

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P r ofesionalización del esc r i t o r

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Jesús Humberto Florencia

esde que se habla de la “profesionalización del escritor”, las instituciones tratan de aprovechar (o explotar) al autor al máximo. Con el fin de promover la obra o, en el mejor de los casos, para compartir con otros su experiencia literaria, el acto termina convirtiéndose en una especie de hoguera de las vanidades: por un lado significará un constante esperando a Godot, y por la otra parte justificará los salarios en diferentes dependencias bajo los exitosos resultados en el número de conciertos, presentaciones, talleres, conferencias, etc., y que bien pueden consultarse en cualquier archivo muerto. Pero, ustedes dirán, si este tipo es renuente, por qué aceptó presentarse aventando choros con pose de intelectual. Por varias razones, de las cuales nadie se salva: a) por un palomazo: el escritor de a de veras no pudo venir y me enviaron en su lugar; b) por amistad; c) porque de esta manera puedo faltar al trabajo, y d) porque para compartir la experiencia literaria, como el acto sexual, se necesita de la otra parte (aunque sea de la mano). ¿A poco no es mejor que desmenucemos las obras de los que sí merecen el título? Cuando uno descifra y habla de las estrategias literarias de un escritor, estaremos percibiendo las inquietudes composicionales y las obsesiones del otro. Sólo un ejemplo, entre los muchos escritores que me atormentan y apasionan: José Revueltas, cuando habla del leprosario y la mirada del enfermo. Pero si ya están los grandes, para qué escribir. Se dice que los temas están agotados, pero lo que se modifica, se mueve y evoluciona es la perspectiva desde la cual el autor se coloca y experimenta. De esta manera hay escritor para cada necesidad: a) el cazador de éxitos; b) a quien su libro le permite establecer una relación amorosa; c) el funcionario de Canal 22; d) el que se asume como “escritor comprometido”; e) o el que simplemente escribe porque esto le permite proponer mundos alternos. A mí me gustaría ser de estos últimos, porque en su propuesta coloca al individuo frente a su lado luminoso que tiende a... De esta manera, ojalá pudiera lograr que el lector se coloque en el raciocinio del doctor Farabeuf , fascinado y atormentado frente a su singular discernimiento de la tortura; que se reconozca en el Vadinho o en la Tieta de Jorge Amado, para quienes el mundo es percibido desde el cuerpo, por las sensaciones placenteras y sin experimentar culpa alguna; hacer que el otro se reconozca en las debilidades de sus padres; que sepa que todos llevamos un oscuro pájaro de la noche que cultiva los más selectos monstruos de nuestras vidas; saber que tarde o temprano, Larsen o Juntacadáveres vendrá por nosotros; que ninguna acción humana puede reivindicarse frente a nadie, porque al igual que el Conde don Julián de Goytisolo, todos llevamos un fiel traidor; porque Aura,

cuando más cercana esté a nosotros, siempre se nos desvanecerá y nos mantendrá buscándola para conseguir un instante, el mismo instante de conciencia que aterra a los personajes “históricos” de Roa Bastos; me encantaría contar con la lucidez verbal de los narradores policiacos. En fin, la obra negra sigue en construcción. Con esto, mis pretensiones son explorar el lado oscuro de los corazones divinos. La política, los videoescándalos, los crímenes sin resolver, los cardenales narcosatánicos, los más de 120 millones de mexicanos apretándose las ansias de prosperar reposando en el sumidero del Fobaproa, la venta de estampitas de san Calderón, el de la sonrisa que se burla de los incautos… Todos ellos, y aún más, son simples distractores. A mí no me interesan las grandes celebridades, sino las intenciones ocultas: el héroe, para llegar a serlo, se vale de acciones horripilantes; el santo que se digne de serlo habrá de experimentar en carne y espíritu propio por lo menos de un pecado capital: la naturaleza humana es trastocada en su fibra más sensible; el salvador, para redimir a sus semejantes, tuvo que condenarse; los que, desde la mirada ajena, son los padres más amorosos, más honorables, más responsables, perfectos, en realidad son materia de inspiración y riqueza para los psicoanalistas y para las investigaciones de Fiser; las niñas bonitas-pulcras-que rezan los rosarios-que cumplen sus tareas-que son obedientes y perfectas hijas de papá y mamá son las mejores y más sabrosas putas que jamás la imaginación haya concebido, y ni el más rico de los hombres alcanzará la bendición de gozar su cuerpo; los niños admirables, trajeados o de sport, los futuros dirigentes y dadores de trabajo a los mexicanos del mañana, los premios Nobel de Economía y de la Paz, en realidad son los más precisos torturadores, los que llegan a comprender que la humanidad es simple ganado que deberá ser estudiado y procesado por zootecnistas y carniceros. Para finalizar que me hayan permitido apuntar breves horizontes de afinidades para el proceso de creación: Son muchos los libros, individuos y expresiones culturales con las que se dialoga, pero quizá sea el mito de Orestes el que siempre me ha acompañado, y de ahí partir hacia diferentes temáticas. Sartre identificaría las calamidades individuales relacionándolas con las moscas, que tienen la forma, el zumbido y la pestilencia que cada uno de nosotros quiere ver y que puede explicar. Orestes carga el peso de una tradición familiar, y aunque jamás se propone componerlo, con su accionar reorienta, da un nuevo sentido a la forma de percibir y explicar el mundo. Orestes llegó a Comala, se disfrazó con la personalidad del Carajo para sumergirse en sus apandos interiores, recorre las Américas alucinantes de Arenas, les da madruguete a sus opositores como en La sombra del caudillo, se transforma en el zumballú descrito por José María Arguedas… En fin, sobran las intertextualidades con las que interconecto la experiencia composicional.


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unca hubo una vez un embalsamador que rellenara pájaros y escuerzos con tanta pasión como Cándido. El día de su boda le regaló a Marieta un cisne rubio que encontró muriéndose entre los juncos de la laguna. Después de diecinueve años de matrimonio, cuando nació su único hijo Miguel, colgó en su cuna una tijereta coluda como un colibrí, hasta que un día tuvieron que retirarla porque el niño quiso comerle la cabeza. Por ese entonces vivían los tres: Marieta depilándose siempre con el cerote frente al espejo carcomido; Miguel jugando con las plumas de las aves o las vértebras de las víboras; Cándido trabajando en la piecesita de la derecha, la más iluminada, la que tenía en la ventana latas de durazno florecidas de malvones. La prolijidad de la familia era comentada por los escasos amigos que la visitaban, especialmente la del hombre, quien siempre sonreía como desvirtuando la desdicha de los que pensaban en su cruel oficio. La perfección de su labor no escapaba tampoco a las críticas, ni siquiera esa manía de no recibir animales si él mismo no los cazaba. Jamás Cándido embalsamó un chingolo si él no lo mataba (se solía recordar entre los amigos la anécdota del sabio Hussay que le trajo un día una boa para que la trabajara). Gustaba venderlos ya acabados, con la satisfacción de haber sido él quien salía a buscarlos, viviendo la hora y el lugar del encuentro. Sentir correr por sobre sus dedos el líquido colorado y tibio y,

Cándido, El embalsamador Luis Mario Schneider

lo mejor, el calor espeso de los cuerpecillos apretados en el saco de cuero. Si había algo que también gozaba, no menos que preparar la maleta para los viajes por el monte o por el campo, eran los instantes en que Marieta limpiaba sigilosamente la pieza de la derecha, mientras el hijo relamía las plumas o construía casas con las vértebras de los lagartos. A su regreso, las habitaciones volvían a adquirir ese tufo oloroso y cálido de los pájaros húmedos, mezclado al gusto agrio de las gotas mojadas. Entonces Marieta y el niño se recluían en el comedor de ventanas con cortinas de crochet, sin olvidar el cerote y el espejo. Así iba transcurriendo la fama de Cándido, el embalsamador. Jamás se supo de alguien capaz de rellenar tres pichones de palomo fijados en la ansiedad de sus picos hambrientos; de dar el lustre cobrizo y la mirada esquiva a la mulita desorientada y de mantener la cresta roja y flexible de un gallo. Pero quien conociera a Cándido —como yo lo conocía— sabía que no era feliz. Conocía demasiado su oficio para no dejar de pensar en lo que está antes del oficio. No se quejaba de la precisión, ni de la destreza de su índice al introducir la lana en los cuerpos huecos. Tampoco de las tardes en acecho para sorprender a las perdices, justo en el momento en que despliegan su sociabilidad, cuando están sobrias y elegantes; o de los amaneceres de las garzas bajo el primer desperezo de sus alas. No. Eso no bastaba. Todavía seguía haciendo acumulación de sensaciones. Simples formas esquemáticas de sentir, repetidas, o quizás algunas nuevas, pero continuos y preciosos subterfugios de una totalidad que aún no se abarcaba. Que estuviera fuera, pero que saliera de sí mismo. Cándido buscaba amar desde la construcción, desde construir el principio. Crearlo con la exactitud pura de lo recién hecho, pero pensando en su destrucción para igualar todo en la perfección de una sola cosa. Pensaba en la obra, en su obra, donde fuera el único creador absoluto. De qué valía volver a dar vida muerta a una anguila o a un sapo, si no podía darles vida total. La sonrisa de Cándido fue haciéndose una mueca. Nunca había pensado en la muerte y ahora le atormentaba. Sus

salidas se espaciaban durante semanas, volviendo a veces sólo con las trampas inútiles y el saco al hombro, caminando de memoria. La gente comenzó a condolerse, pensando en los años de Cándido, el embalsamador, y en la viudez que pasaría Marieta sin un centavo y con un niño de años. La mujer suma y hacía callar a Miguel cuando quería repetir el nombre de los pájaros que ella misma le enseñó. El hombre se olvidaba de comer y estaba siempre con la cabeza erecta mirándose a sí mismo. Pero un día todo cambió. Marieta recordaba la hora exacta por la sonrisa con que apareció Cándido: las tres de la tarde, siete días antes de Navidad. Habló tanto el hombre que ella jamás supo lo que dijo, embebida en cierta luminosidad de su rostro, y hasta lo vio joven y titánico como veintidós años antes, cuando le colocó el anillo y ella no sabía qué hacer con el ramo de azahar. No quiso contradecirlo en nada, aunque estuvo sola porque el hombre se llevó al niño con él. Esos siete días volvió a ser dichosa. Más, mucho más, cuando los vio acercarse. No mentía si afirmaban que venían envueltos en una aureola, que explotaba una claridad a su alrededor, tan brillante que enceguecía, y que resplandeció de golpe cuando Cándido, el embalsamador, le entregó el hijo, livianito, mientras le decía con una sonrisa simple: —Tengo que hacerle los ojos del mismo color que los tenía. Del libro Cuentos de amor infinito. (Cuadernos de Malinalco No. 50) IMC/ UAEM. México, 1999


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eí por primera ocasión el nombre de Luis Mario Schneider asociado a la literatura mexicana, en un libro de José Joaquín Fernández de Lizardi publicado por la unam. Cursaba la preparatoria, y el nombre sonoro del investigador me evocaba al del descubridor de las ruinas de Troya. Mi adolescencia imaginaba al doctor Schneider como un venerable sabio de barba blanca, exigente e inaccesible. Vi por primera vez a Luis Mario Schneider —por intermedio de su amigo y discípulo Sandro Cohen— la tarde de un domingo de 1981. Un hombre con la frescura de Peter Sellers y la galanura de Cary Grant nos invitó a entrar, con una sonrisa a la que no afectaba trabajar el séptimo día de la semana. Recuerdo sus muebles rústicos, sus cuadros, su colección de armadillos, su generosidad para compartir el pan y las cebollas —literalmente— que esa noche tenía. Vinculo ambos recuerdos porque resulta imposible pensar en el académico Luis Mario Schneider sin evocar su alegría de vivir. Su capacidad de trabajo era igual a su capacidad de gozo, y en esa afortunada conjunción se encuentra la lección del maestro. La historia de la literatura y de quienes la estudian es la historia del hombre melancólico, según el grabado emblemático de Durero. Luis Mario nunca supo del dominio del sol negro y prefirió vivir y enseñar a vivir bajo el signo del astro luminoso que nutría sus vigilias de estudio y hedonismo en Malinalco. Fiel a la parte germana que corría por sus venas, nunca ponía primeras piedras: concluida una investigación, había iniciado, imaginado y a veces terminado, nuevos proyectos. Fiel a su temperamento latino,

Dibujo de Luis Mario Schneider

Vicente Quirarte

sabía que la vida es demasiado seria para tomarla en serio. Por esa convicción, no ofrecía publicar un folleto ostentosamente dedicado a la Historia general de los elefantes. En cambio, entregaba gruesos volúmenes que contenían, humildemente, una introducción a la historia de los elefantes. Luis Mario es el ejemplo de lo que es y debe ser un investigador universitario: el que cava para encontrar la luz y compartirla. Luis Mario era una fiesta. A su lado, la comida se volvía un torbellino de ideas y una exploración del alma. Pedirle un consejo era no encontrar la solución, pero siempre saber que transitaríamos por una vía más alegre y menos ingrata que la que nos imponemos como penitencia. En reuniones de cuerpos colegiados, en sesiones de trabajo académico, en consejos editoriales, su punto de vista siempre era optimista y sano, preciso y relajado. Sugería y aceptaba opiniones con una generosidad poco común entre colegas. Tenía la cortesía para pedir prestada una idea, y a partir de ella construía una obra generativa. Recuerdo un hermoso ensayo suyo sobre la electricidad en la literatura mexicana escrito a partir de una imagen de la La rumba que comentamos incidentalmente. Con su seriedad de investigador y su espíritu creativo, escribió una verdadera monografía de las maneras en que la electricidad modificó los hábitos de la sociedad mexicana finisecular. A México llegó, de México se enamoró, y a su estudio dedicó sus mejores afanes. José Luis Martínez, decano de nuestros investigadores literarios, ha enlistado las numerosas obras en las que Schneider tuvo parte. La lista de Schneider asombra por su fecundidad y versatilidad: de Maiakovski y Artaud a la cocina mexicana, de Valle Inclán a los espacios sagrados, de la poesía amorosa a la novela, Luis Mario fue un hombre de letras en el más amplio sentido del término. Sus ediciones de autores mexicanos son herramientas de las que difícilmente un estudioso de la literatura puede prescindir. No solamente nos enseñó una nueva forma de leer a Xavier Villaurrutia, a Jorge Cuesta, a Gilberto Owen. Preocupado por el fenómeno humano, convencido de que los escritores no son nombres sino seres de pasiones, se convirtió en verdadero embajador de nuestras

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letras, como la ocasión en que logró que los estridentistas, enemistados entre sí, se reunieran para evocar y celebrar su generosa aventura juvenil. No menos importante que su labor de rescate y sistematización de las obras completas de autores miliares fue su trabajo como editor, particularmente de jóvenes autores. Fundador de los Cuadernos del Fakir y de los Cuadernos de Malinalco en sus dos series, editó los trabajos iniciales de quienes hoy forman parte de nuestra historia literaria. Aventurero generoso, apostaba por quien estaba en el camino, animaba y exigía, apoyaba y cuestionaba. Nadie como él para sugerir un título, para eliminar el adjetivo que lastra o el artículo que empobrece. Galante para aprender, pedía la opinión de sus verdaderos pares, los jóvenes que siempre saben más —porque sienten más— que la voz de la experiencia. Cuando un investigador y un creador de la altura de Luis Mario Schneider deja de estar físicamente con nosotros, el consuelo más frecuente es repetir que nos queda la inagotable herencia de sus páginas. Por el vasto abanico de sus miras, vuelvo a los libros de Luis Mario Schneider con más frecuencia de la que pudiera pensar. Al leerlo escucho su voz, pero me hace falta su necesaria muletilla del “¿Me entiendes?” No, doctor Schneider, no perdono a la vida desatenta, no comprendo a la muerte enamorada. Sé que en cualquier instante levantaré los ojos de sus páginas y usted llegará a esta Biblioteca Nacional, ataviado con su sonrisa por bandera, siempre dadivosa para todos.


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o hay nada más personal que los libros. Así sean 17 mil. Acaso lo intuyó Luis Mario Schneider cuando decidió que su monumental biblioteca –en dos sentidos: como edificio y como acervo– habría de quedar bajo el cuidado de la Universidad Autónoma del Estado de México. Ocho años después de su muerte, la herencia material de este escritor argentino se ha concretado en un museo universitario en Malinalco y, en esa misma población sureña, en la fundación del Departamento de Filología de la Facultad de Humanidades. Pero ambos proyectos son, sobre todo, el resultado de una herencia espiritual, la de aquel hijo de la localidad sudamericana de Santo Tomé, provincia de Corrientes, cuyas obras más significativas versaron, de manera fundamental, sobre la historia de la literatura mexicana. Pues México en lo general y el Estado de México en lo particular se le introdujeron al torrente sanguíneo a un Luis Mario Schneider que consiguió convertirse en una de las principales autoridades sobre nuestra literatura nacional. A mediados del pasado mes de septiembre se hizo oficial esta primera fase del novísimo Departamento de Filología –quizá primero en su tipo dentro de la estructura académicoadministrativa de la UAEM–, con una formal ceremonia de inauguración presidida por el rector José Martínez Vilchis, por la directora de la Facultad de Humanidades, Rosario Pérez Bernal, así como por los responsables de cuidar el cumplimiento de las intenciones de Luis Mario Schneider: el ex rector y actual director de Museos de la universidad, Jorge Guadarrama López, y

Luis M a r i o S c h n e i d e r : Un legad o h e c h o i n s t i t u c i ó n

José Luis Herrera Arciniega Guillermina Martínez Rocha, albacea del propio Schneider. En esa oportunidad, hubo coincidencias en señalar la importancia del legado del escritor e investigador argentino dentro del trabajo que, atendiendo a su esencia, lleva al cabo la UAEM en el campo de las humanidades. Incluso hubo espacio para las anécdotas, como las contadas por Guillermina Martínez, sobre aquellas tardes en que, al amparo de un rico mezcal, se empezó a alimentar en Luis Mario Schneider la idea de que su herencia material –que la intelectual es para todos aquellos que se interesen en ella– fuera preservada por una institución, esto es y sin retórica, la máxima casa de estudios en el Estado de México. El escritor respondió con creces a esa capacidad de convencimiento de Jorge Guadarrama y Guillermina Martínez. Luego de su deceso en abril de 1999, se conoció la magnitud del legado que estaba dando a la comunidad universitaria de la entidad: su casa, su biblioteca y recursos a partir de los cuales se ha logrado dar forma a una presencia tangible de la universidad en la región sur del estado, pero con una proyección que la hará rebasar las fronteras, tal como el Museo Universitario que se edificó en un terreno propiedad de Luis Mario Schneider, en el casco urbano de Malinalco pero cercano a la famosa zona arqueológica del lugar; una instalación pequeña pero modernísima, que obliga al regreso luego de recorrer sus salas montadas con una creativa museografía. Y la biblioteca que fue siempre el centro de la finca El Olvido. Construida siguiendo el modelo de una capilla catalana, fue el sancta sanctorum en el que Schneider elaboró parte de su vasta obra, y es el espacio apropiado para resguardar sus cientos de volúmenes con los que se facilitará la construcción de una idea más amplia sobre lo que es la literatura de América Latina, de México y del Estado de México. En feliz paradoja, El Olvido es la sede del Departamento de Filología que alimentará una memoria colectiva desde los estudios literarios. Su acervo está especializado en literatura, con 17 mil libros ya debidamente clasificados conforme a los criterios institucionales de la UAEM –y con la posibilidad de consulta de su catálogo en línea–, más tres mil ejemplares de revistas y, de manera señalada, una cantidad superior a las 250 cajas con numerosísimos documentos reunidos por Luis Mario Schneider a lo largo de su periplo intelectual por la literatura del continente. El objetivo de la naciente institución es generar conocimiento

especializado sobre historia y crítica de la literatura hispanoamericana, a lo cual se agrega vincular su actividad con la investigación y los programas de licenciatura y posgrado de la Facultad de Humanidades, y de instituciones afines (el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, El Colegio de México, entre otras). Sus líneas de investigación son las de literatura hispanoamericana, literatura mexicana, con énfasis en el periodo intermedio del siglo XX, y cultura regional. En rigor, el aprovechamiento de la finca El Olvido como institución cultural lleva más de un lustro, pues en ella funcionó primeramente un centro cultural; empero, sus alcances serán mayores a partir del trabajo que se realice dentro del Departamento de Filología, como resultado del interés y de la gestión de los universitarios por cumplir con los deseos de Luis Mario Schneider, que se han vuelto, por supuesto, en los deseos de nuestra colectividad universitaria


Es tudiantes de Humanidades erigen la biblioteca Alejandro Ariceaga

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dscritos al programa de Brigadas Universitarias Multidisciplinarias, un reducido pero empeñoso grupo de estudiantes de la Facultad de Humanidades dio vuelta a la vulgar percepción de que en el servicio social sólo se sirve para sacar fotocopias; consiguieron algo que en ocasiones ni siquiera las instituciones logran realizar: la conformación de una biblioteca en una zona cuya población realmente requería ese servicio. Una sencilla instalación cultural y educativa con un gran simbolismo: se la bautizó con el nombre de Alejandro Ariceaga, el universal escritor toluqueño

que falleció el 27 de septiembre de 2004 en Barcelona. Los responsables de esta biblioteca son Alma Delia Baltasar Medina, Azalea Belem Eguía Saldaña, Elías Fuentes Guillén, María Guadalupe López Vidal, Diana Rosas Carvajal, Nadia Soria Ortega, Eugenia Valencia García. Con excepción de Elías Fuentes, egresado de Filosofía, las demás son alumnas de Letras Latinoamericanas. Puestos a realizar su servicio social, los integrantes de este grupo conformaron una brigada universitaria que ideó el proyecto de establecer una biblioteca. No cualquier cosa, no nada más cubrir el requisito, sino organizarse para atender una profunda necesidad social. El lugar elegido fue el barrio de Guadalupe, en San Mateo Atenco, una zona con los problemas típicos de cualquier conurbación que ha visto cambiar su otrora modo de vida rural, que ha dado paso a otras necesidades, entre ellas, las educativas. Los brigadistas trabajaron durante meses en labores de gestión, no siempre exitosas, con autoridades estatales y municipales —descubrieron que no resulta tan fácil “vender” la idea de implantar una institución cultural con innegable beneficio para una comunidad—; obtuvieron eco a su propuesta en los representantes delegacionales del barrio de Guadalupe, con quienes se concertó la asignación de un espacio físico y, más tarde, la contratación de una persona que atendería la nueva biblioteca (al parecer el apoyo ha aumentado ahora a dos personas). Otro esfuerzo no minúsculo fue conseguir el acervo bibliográfico. Hubo quienes apoyaron, quienes no; quienes brindaron libros útiles y en estado de uso, y quienes vieron —como suele ocurrir— una oportunidad para deshacerse de volúmenes en malas condiciones u obsoletos. Al final, dicho acervo ha superado los mil volúmenes, y aun habiendo cumplido con el objetivo inicial —instalar la biblioteca—, los brigadistas no se desprenden del proyecto y están viendo cómo incrementar el número de libros, sobre todo al haberse verificado que la comunidad estudiantil en este barrio atenquense está acudiendo de manera profusa y cotidiana al domicilio de Allende 104 en esa localidad. Incluso organizaron un taller de promoción de la lectura, que

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José Luis Herrera Arciniega

sin duda fue un incentivo para atraer la atención sobre el sitio. A la hora de decidir la denominación, la propuesta que prevaleció fue el nombre de Alejandro Ariceaga. De esta forma, acaso se ha edificado la primera biblioteca en el Estado de México que rinde homenaje a un autor básico de la literatura mexiquense contemporánea. No hay casualidades sino coincidencias: la biblioteca fue inaugurada prácticamente al cumplirse el tercer aniversario del fallecimiento del autor de Camada maldita, Placeres, Cuentos alejandrinos, Ciudad tan bella como cualquiera. Se han reducido las distancias entre Toluca, Barcelona y el barrio de Guadalupe en San Mateo Atenco.


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La loca de la casa Presencia de Humanidades en Uni Radio

a Facultad de Humanidades y Uni Radio han establecido un vínculo con la participación directa de integrantes de la comunidad académica de la primera en la estación radiodifusora de la Universidad Autónoma del Estado de México. A partir del pasado 11 de septiembre, empezó a transmitirse el programa La loca de la casa, clara referencia a la imaginación, como el elemento que debe animar la barra cultural de Uni Radio en su horario vespertino. Se trata de una relación entre dos instituciones universitarias mediante la cual se da cauce a una posibilidad de desarrollo profesional a los egresados de Humanidades en un

medio que, si bien casi centenario, continúa a la vanguardia dentro de las posibilidades y necesidades de comunicación de nuestra sociedad contemporánea, sobre todo porque la de Uni Radio es una oferta encuadrada dentro de la tradición de la radio cultural y específicamente universitaria. Cabe señalar que esta participación ocurre en el ámbito de la barra cultural de la radiodifusora —pues ésta cuenta también con sus espacios musicales, informativos, académicos, etcétera—, de manera que el espacio asignado cada martes se dedica a temas generales de difusión cultural, aunque la actividad propia de la Facultad de Humanidades en ese renglón, forma parte destacada de sus contenidos. En una primera etapa, dentro de la facultad se hizo una convocatoria pública a mediados de

este año para estimular la participación de locutores, conductores, guionistas y reporteros provenientes de la comunidad estudiantil. Una vez realizada la correspondiente selección, se han incorporado a esta emisión de La loca de la casa las alumnas Beatriz Almazán López, Yesenia Esparza Holten y Berenice Gaitán Correa, en calidad de conductoras, e Irene Becerril como locutora. La producción y coordinación corren a cargo, respectivamente, de José Luis Herrera Arciniega y Martín Mondragón Arriaga, ambos docentes de la propia facultad. De manera gradual se espera la incorporación de otros colegas a funciones como realización de los guiones y locución, como ya lo hicieron Sara Rivera y Rogerio Ramírez Gil, quienes realizan la sección “Sanación de la lengua”; y Eugenio Núñez Ang, con “Puesta en abismo: literatura y cine; cine y literatura”. La loca de la casa se transmite los martes de las 19:00 a las 20:00 horas, en Uni Radio, en el 99.7 de la banda de frecuencia modulada. jlha

Universidad Autónoma del Estado de México Dr. en A.P. José Martínez Vilchis Rector M. en Com. Luis Alfonso Guadarrama Rico Secretario de Docencia Dr. en C.A. Carlos M. Arriaga Jordán Secretario de Investigación y Estudios Avanzados M. en C. Eduardo Gasca Pliego Secretario de Rectoría Dra. en Ed. Lucila Cárdenas Becerril Secretria de Difusión Cultural M. en E.P.D Guillermina Díaz Pérez Secretaria de Extensión y Vinculación Ing. Manuel Becerril Colín Secretario de Administración M. en A.S.S. Felipe González Solano Secretario de Planeación y Desarrollo Institucional

Facultad de Humanidades Dra. en E.L. Ángeles María del Rosario Pérez Bernal Directora Lic. en H. Magdalena Pacheco Régules Subdirectora Académica Mtra. en E.L. Josefina García González Subdirectora Administrativa Editor responsable: Martín Mondragón Arriaga Diseño y formación: Roberto Sverdrup Viniegra Corrección de estilo: Sara Rivera Fotografía digital: Roberto Sverdrup Viniegra Tlamatini es una publicación cuatrimestral de la Coordinación en Letras Latinomericanas y de Comunicación Humanística, con un tiraje de 1000 ejemplares. Paseo Tollocan esq. Paseo Universidad, Ciudad Universitaria. Correo electrónico: revistatlamatini@yahoo.com.mx


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Revista electrónica semestral Monedero de Palabras Facultad de Humanidades Lineamientos

Estudiantes y docentes de la Facultad de Humanidades

¡Escuchen! Hum a n i d a d e s en U N I r a d i o Todos los martes 19:00 a 20:00 hrs. 98.7 FM

Coordinador del programa: Lic. en L.L. Martín Mondragón Arriaga. Coordinador de programación: Mtro. en E.L. José Luis Herrera Arciniega

1. Monedero de Palabras es una revista electrónica que publica la producción académica (trabajo monográfico, ensayo, reseña, artículo) de la comunidad estudiantil de la Facultad de Humanidades. 2. El consejo de la revista está conformado por estudiantes y maestros de la facultad. 3. Los textos deben tener una extensión máxima de veinte cuartillas y mínima de cinco (letra de 12 puntos y a doble espacio), entregarse en versión impresa y con respaldo electrónico e ir avalados con la firma de un maestro de la materia o de la facultad. 4. El consejo de la revista someterá a evaluación los textos. 5. La revista se reserva el derecho de hacer los cambios editoriales que considere convenientes. 6. Los autores ceden los derechos de su colaboración a la UAEMéx, de acuerdo con los lineamientos de la propia universidad. 7. Cualquier otro asunto no previsto en los anteriores será resuelto por el consejo de la revista. Monedero de Palabras tiene seis secciones, de acuerdo con el tema que trate la colaboración: a) Letras. b) Filosofía. c) Artes teatrales. d) Ciencias de la información documental. e) Historia. f) Subterráneos: creación literaria o gráfica. La entrega de los materiales es en la dirección electrónica monederodepalabras@gmail.com o en el Departamento de Comunicación con el Lic. Roberto Sverdrup o en la Coordinación de Letras Latinoamericanas con el licenciado Gregorio Martín Mondragón Arriaga.

Los alumnos que deseen colaborar para Tlamatini reseñando libros editados por la UAEM o cualquier editorial estatal, y quienes quieran realizar trabajo periodístico, solicitar información en la Coordinación de Letras Latinoamericanas y en Comunicación Humanistica, ubicadas en el edificio administrativo y en la sala de cómputo de posgrado, respectivamente, o a la dirección electrónica revistatlamatini@yahoo.com.mx


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Lista de titulados Febrero-septiembre de 2007 Febrero 2007

Jueves 15, 9:00 horas, auditorio de Arte Dramático. Licenciatura en Arte Dramático. Florinda Rebollar Loza. Generación: 1999-2004. Asesor: Mtro. Eugenio Núñez Ang. Ensayo: Adela: la rebeldía derrotada. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Jueves 15, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Jazmín Dominguez García. Generación: 1998-2003. Asesor: Dr. Francisco Xavier Solé Zapatero. Tesis: La religiosidad en Al filo del agua de Agustín Yáñez Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Lunes 19, 11:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Óscar Ortega Flores. Generación: 1996-2001. Asesor: Mtro. Pedro Canales Guerrero. Tesis: Política educativa y condiciones de las escuelas de la municipalidad de Ixtlahuca, 1889-1904. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Miércoles 21, 17:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Españolas. Juana Hernández Conzuelo. Generación: 1980-1984. Asesora: Dra. Margarita Tapia Arizmendi. Tesis: Animación a la lectura informal por el rescate de valores. Compilación de varios materiales de lectura para aplicarlos en la Escuela Secundaria Particular núm. 0275 Mano Amiga, Cualcan, Lerma. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Viernes 23, 9:00 horas, sala de video. Licenciatura en Historia. Felipe Santiago Cortez. Generación: 2000-2005. Asesor: Dr. Gerardo González Reyes. Tesis: Territorialidad y legitimidad de tres pueblos en la vertiente oriental de Matlaztzinco: Ocoyoacac, Tepexoyuca y Cuapanoaya, siglos XV-XVIII. Resultado: aprobado con mención honorífica.

Viernes 23, 11:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. Jonathan Christy Baldazo Delgadillo. Generación: 1999-2004. Asesor: Dr. Manuel Velázquez Mejía. Tesis: Pasión, muerte y resurrección de la moral en Nietzsche. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Lunes 26, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Gustavo Solano Hernández. Generación: 1998-2003. Asesora: Dra. Hilda Lagunas Ruiz. Tesis: Desagüe del valle de México: proyectos y participación de los trabajadores, 1555-1633. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Miércoles 28, 9:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. María Elena García Díaz. Generación: 1995-2000. Asesora: Dra. Hilda Lagunas Ruiz. Tesis: Los exvotos al Señor de Zacualpilla: 1895-1977. Resultado: aprobada por mayoría de votos. Miércoles 28, 11:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Héctor Mata Cabrera. Generación: 1995-2000. Asesora: Dra. Hilda Lagunas Ruiz. Tesis: Los exvotos al Señor de Zacualpilla: 1895-1977. Resultado: aprobado por mayoría de votos. Marzo 2007 Lunes 12, 9:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Olliver Alberto Carmona Mañón. Generación: 1998-2003. Asesor: Dr. Leopoldo René García Castro. Tesis: El Códice de Malinalco, descripción e interpretación de un documento pictográfico colonial. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Miércoles 14, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Españolas.


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Susana Moreno Gutiérrez. Generación: 1982-1986. Asesor: Mtro. Eugenio Núñez Ang. Memoria: La lectura de textos literarios en la Escuela Secundaria núm. 74, comunidad de San Jerónimo. Ixtapantongo, Ixtlahuaca, México. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Viernes 16,10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. María del Carmen González Ramírez. Generación: 2001-2006. Asesor: Mtro. Miguel Ángel Sobrino Ordóñez. Tesis: La estética de Friedrich Schiller, la belleza como posibilidad de unidad y reconciliación entre razón y sensibilidad. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Lunes 26, 12:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Cinthia García González. Generación: 2001-2006. Asesor: Mtro. Gerardo Meza García. Tesis: El dolor en el amor cortés a través de los personajes: Francesca, Paolo y Giovanni en Francesca de Leopoldo Lugones. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Miércoles 28, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. Felipe Castañeda Garduño. Generación: 1980-1984. Asesor: Dr. Juan Monroy García. Tesis: La praxis creadora, transformadora de la sociedad. Resultado: aprobado por unanimidad de votos.

Jueves 29, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. Griselda Padilla Rojas. Generación: 2001-2006. Asesor: Mtro. Miguel Ángel Sobrino Ordóñez. Tesis: El sentido de la filosofía dentro de la cultura en el pensamiento de Eugenio Trías. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. M a yo 2 0 0 7 Martes 8, 12:30 horas, sala de usos múltiples Licenciatura en Filosofía Esteban Sierra Montiel Generación: 2001-2006 Asesora: Dra. María Luisa Bacarlett Pérez Tesis: La filosofía ¿arte o violencia? Una reflexión en torno al nacimiento de la tragedia de Friedrich Nietzsche Resultado: aprobado por unanimidad de votos Miércoles 9, 8:00 horas, sala de usos múltiples Licenciatura en Letras Españolas Ángela Mejía Ángeles Generación: 1980-1984 Asesor: Mtro. Eugenio Núñez Ang Memoria: La lectura de textos literarios en la Escuela Secundaria núm. 74, comunidad de San Jerónimo Ixtapantongo, Ixtlahuaca, México Resultado: aprobada por unanimidad de votos.


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Miércoles 16, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Ciencias de la Información Documental. José Armando Mothelet Nepomuceno. Generación: 1998-2003. Asesora: Dra. Merizanda Ma. del Carmen Ramírez Aceves. Memoria: Análisis del proceso de certificación del centro de la Universidad del Valle de México campus Toluca, a través de la norma ISO 9001:2000. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Martes 22, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. Julián Eduardo Herrera González. Generación: 2001-2006. Asesora: Dra. María Luisa Bacarlett Pérez. Tesis: Los principios de la crítica de la razón vital en José Ortega y Gasset. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Junio 2007 Miércoles 6, 18:00 horas, sala de video. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Oderay Fabiola Espinosa Moneti. Generación: 2000-2005. Asesor: Mtro. Eugenio Núñez Ang. Ensayo: El travestismo en Sirena Selena vestida de pena de Mayra Santos-Febres. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Jueves 7, 11:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. Francisco González Jiménez. Generación: 1993-1998. Asesor: Mtro. Roberto Andrés González Hinojosa. Tesis: La existencia como límite-apertura en el pensamiento de Karl Jaspers. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Martes 12, 9:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. María del Rosario Osorio Colín. Generación: 2000-2005. Asesora: Dra. Ana Lidia García Peña. Tesis: La prostitución en la ciudad de Toluca ante la presencia de un reglamento de sanidad (1876-1910). Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Martes 12, 11:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. María de la Paz Garduño González. Generación: 2000-2005. Asesora: Dra. Ana Lidia García Peña.

Tesis: La prostitución en la ciudad de Toluca ante la presencia de un reglamento de sanidad (1876-1910). Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Martes 12, 12:00 horas, sala de video. Licenciatura en Filosofía. Marco Antonio Miramón Vilchis. Generación: 2000-2005. Asesor: Lic. Óscar Juárez Zaragoza. Tesis: Cómo se llega a ser lo que se es. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Miércoles 20, 18:00 horas, sala de video. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Nilda Damaris Becerril Pérez. Generación: 2001-2006. Asesor: Mtro. Francisco Javier Beltrán Cabrera. Tesis: Canción del alfarero de Gilberto Owen: cotejo y análisis de dos ediciones. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Miércoles 27, 11:00 horas, sala de video. Licenciatura en Filosofía. María del Rocío Isabel Gardeazabal Islas. Generación: 2001-2006. Asesor: Dr. Juan José Monroy García. Tesis: Pobreza: un desafío social que implica un reto para la persona. Resultado: aprobada con mención honorífica. Jueves 28, 10:00 horas, sala de video. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Sandra Lilia Rosas Torres. Generación: 1998-2003. Asesora: Mtra. América Luna Martínez. Ensayo: Algunas digresiones sobre Carmen Laforet. Por la búsqueda del soñado espacio propio. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Viernes 29, 12:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Ciencias de la Información Documental. Juana Iveth Tovar Molina. Generación: 1998-2003. Asesor: Mtro. Ariel Sánchez Espinoza. Tesis: Construyendo la sociedad de la información en México. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.


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Jueves 19, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Nancy Espino Guadarrama. Generación: 2000-2005. Asesor: Lic. Jesús Humberto Florencia Zaldívar. Tesis: Inmaculada o los placeres de la inocencia de Juan García Ponce: toda libertad se encuentra en el otro. Resultado: aprobada por unanimidad de votos

Julio 2007 Lunes 2, 12:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. Eva González Hernández. Generación: 1996-2001. Asesor: Dr. Alberto Saladino García. Ensayo: El pensamiento educativo de José Vasconcelos. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Lunes 4, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Ciencias de la Información Documental. Érick Alberto Sánchez Martínez. Generación: 1998-2003. Asesora: Mtra. Elvia Estrada Lara. Tesis: Estudio comparado del depósito legal, en beneficio del desarrollo de colecciones y propuesta de ley para el Estado de México. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Miércoles 11, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Ciencias de la Información Documental. Cristina Elena López Zamorano. Generación: 1999-2004. Asesora: Mtra. Silvana Elisa Cruz Domínguez. Tesis: Base de datos de textos completos y referencial sobre disposición documental. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Jueves 12, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Españolas. Silvia Leonor Con Gómez. Generación: 1978-1981. Asesor: Dr. Luis Quintana Tejera. Tesis: A pesar del oscuro silencio, acercamiento biográfico a Jorge Cuesta mediante una anécdota autobiográfica de Jorge Volpi. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.

Jueves 19, 17:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Ciencias de la Información Documental. Israel Pichardo Vázquez. Generación: 2000-2005. Asesor: Dr. Miguel Ángel Rendón Rojas. Tesis: Algoritmo de indización: base para el desarrollo de software en unidades documentales. Caso: biblioteca “Ignacio Manuel Altamirano” de la Facultad de Humanidades de la UAEM. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Agosto 2007 Miércoles 15, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Miriam Vanessa Gómez Nava. Generación 1999-2004. Asesor: Dr. Adolfo Díaz Ávila. Tesis: Relatos y tradiciones de San Juan Atzingo. Estudio e interpretación. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Miércoles 15, 12:00 horas, sala de video. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Maribel Gómora García. Generación 2000-2005. Asesor: Mtro. Gerardo Meza García. Tesis: El carácter controversial de Susana San Juan en Pedro Páramo de Juan Rulfo. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.


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Lunes 20, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Karla Giannina Arcos Espino. Generación 2000-2005, Asesor: Dr. Herminio Núñez Villavicencio. Tesis: El secreto de Romelia. La identidad femenina en la novela de Rosario Castellanos: El viudo Román. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Miércoles 22, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Olga Pérez Ramírez. Generación 1999-2004. Asesor: Dr. Adolfo Díaz Ávila. Tesina: El español de México en el siglo XVII a través de textos literarios. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Lunes 27, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Esther de la Cruz Martínez. Generación: 1997-2001. Asesora: Mtra. Hilda Ángela Fernández Rojas. Tesis: Manual teórico-práctico de los vicios más frecuentes en la redacción. Resultado: aprobada por mayoría de votos. Lunes 27, 12:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Sergio Casa Candarabe. Generación 2000-2005. Asesor: Dra. Hilda Lagunas Ruiz. Tesis: La evangelización franciscana y la práctica religiosa en la villa de Toluca 1543-1600. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Lunes 27, 18:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. Dolores García Velázquez. Generación 1994-1999. Asesor: Dr. Noé Héctor Esquivel Estrada Tesis: Los límites de la ciencia en la ciencia de los límites en el pensamiento crítico de Kant. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Viernes 31, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Cardyerik Colín López. Generación 2001-2006. Asesora: Dra. Gloria Camacho Pichardo. Tesis: La salubridad y el río Verdiguel durante el periodo de gobierno de José Vicente Villada en el Estado de México. Resultado: aprobado por unanimidad de votos.

S e p t i e m b re 2 0 0 7 Miércoles 5, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Carlos Augusto Torres Zetina. Generación 1996-2003. Asesor: Dr. Gerardo González Reyes. Tesis: Construcción de una imagen de España a través de la movida madrileña. Resultado: aprobado por mayoría de votos. .Jueves 06, 18:00 horas, sala de usos múltiples Licenciatura en Filosofía. Herminio Flores Hernández. Generación: 2001-2006. Asesor: Dr. Noé Héctor Esquivel Estrada. Tesis: Los límites de la ciencia en la ciencia de los límites en el pensamiento crítico de Kant. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Lunes 06, 12:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía Tania Rodríguez Martínez. Generación: 2001-2006 Asesor: Dr. Alberto Saladino García. Ensayo: Quehacer y misión de la filosofía en México. Resultado: aprobada con mención honorífica. Martes 18, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Rosa Isela Landeros Alcántara. Generación: 2000-2005 Asesor: Mtro. Eugenio Núñez Ang. Tesis: Análisis genérico de Feliz nuevo siglo Doktor Freud de Sabina Berman. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.


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Lunes 24, 18:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Luther Fabián Chávez Esteban. Generación: 1994-1999. Asesor: Dr. Adolfo Díaz Ávila. Tesis: Poesía como ideal y no poesía, una interpretación de cuatro poemas de Salvador Novo: La renovación imposible, Diluvio, La poesía y Poema interrumpido. Resultado: aprobado por unanimidad de votos. Miércoles 26, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Blanca Heredia Díaz. Generación: 2001-2006. Asesora: Dra. Martha Elia Arizmendi Domínguez. Tesis: Propuesta de material de apoyo didáctico para la asignatura Literatura II del bachillerato general estatal. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.

Miércoles 19, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Selene Alvirde Romero. Generación: 2000-2005 Asesor: Mtro. Gerardo Meza García. Tesis: La tradición oral en Almoloya del Río. Resultado: aprobada por mayoría de votos.

Miércoles 26, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Tanya Guadarrama Guerrero. Generación: 2001–2006. Asesora: Dra. Martha Elia Arizmendi Domínguez. Tesis: Propuesta de material de apoyo didáctico para la asignatura literatura II del bachillerato general estatal. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.

Miércoles 19, 18:00 horas, sala de video. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Alejandro Paz Gómez Tagle. Generación: 1993-1998. Asesora: Mtra. América Luna Martínez. Tesis: Un taller de literatura en el Centro Federal de Readaptación Social, número 1, La Palma, Estado de México (1993-1996). Resultado: aprobado por mayoría de votos.

Jueves 27, 10:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas José Luis Gómez Flores. Generación: 2001-2006. Asesor: Mtro. Gerardo Meza García. Tesis: Ironía y tortura en el Manual de los torturadores de Óscar de la Borbolla y la estrofa seis del primer canto en les Chants de Maldoror del Conde Lautréamont. Resultado: aprobado por unanimidad de votos.

Jueves 20, 18:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. Martha Jaimes de la Luz. Generación: 1977-1980. Asesor: Mtro. Ruperto Retana Ramírez. Tesis: La crisis de los valores morales para las y los adolescentes. Hacia una educación axiológica. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.

Jueves 27, 11:00 horas, sala de video. Licenciatura en Historia. María Del Carmen Angélica Méndez Carmona. Generación: 1997-2002. Asesor: Mtro. Pedro Canales Guerrero. Tesis: Todo gran viaje inicia con el primer paso: el Instituto de Morelos y las mujeres en Toluca 1868-1873. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.

Lunes 24, 12:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Letras Latinoamericanas. Araceli Román Bermúdez. Generación: 2001-2006. Asesora: Dra. Patrizia Romani. Tesis: Recopilación de relatos de tradición oral otomí de la región de Temoaya. Versión bilingüe. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.

Viernes 28, 11:00 horas, sala de video. Licenciatura en Ciencias de la Información Documental. Sandra Nelly Rodríguez Hernández. Generación: 1997-2002. Asesor: Mtro. Evaristo Hernández Carmona. Tesis: Las publicaciones culturales de la ciudad de Toluca, 1980 a 1999: diagnóstico y repertorio. Resultado: aprobada por unanimidad de votos.


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Octubre de 2007

Viernes 5, 9:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Araceli Vidal Rojas. Generación: 2000-2005. Asesora: Dra. Ana Lidia García Peña. Tesis: El rapto y la seducción en el valle de Toluca durante la Revolución Mexicana. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Viernes 5, 11:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Historia. Sandra Vilchis Reyes. Generación: 2000-2005. Asesora: Dra. Ana Lidia García Peña. Tesis: El rapto y la seducción en el valle de Toluca durante la revolución mexicana. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Martes 9, 11:00 horas, sala de usos múltiples. Licenciatura en Filosofía. María Catalina Rayón Fabela. Generación: 2000-2005. Asesor: Dr. Miguel Ángel Sobrino Ordóñez. Tesis: Análisis del discurso religioso católico desde la filosofía de género y su influencia en la configuración de las mujeres latinoamericanas. Resultado: aprobada por unanimidad de votos. Fuente: Departamento de Titulación

Posgrado Marzo agosto de 2007 27 de marzo de 2007. Pedro José Hinojosa Gutiérrez. Maestría en Humanidades: Filosofía Contemporánea. Tesis: Carl Gustav Jung: la creatividad simbólica, manifestación de una dimensión espiritual. Resultado: Aprobado por unanimidad de votos. Asesor: Mtro. Mariano Rodríguez González. Generación: 2004-2006. 30 de marzo de 2007. Martha Isabel Ángeles Constantino. Maestría en Estudios Latinoamericanos. Tesis: La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (flacso). Una historia de 39 años. Resultado: Aprobada por mayoría de votos. Asesor: Dr. Leopoldo René García Castro. Generación: 1997-1999. 30 de marzo de 2007. Juvenal Vargas Muñoz. Maestría en Humanidades: Filosofía Contemporánea. Tesis: Albert Camus: el tránsito de la idea del absurdo a la conciencia de la rebelión. Resultado: Aprobado por unanimidad de votos. Asesor: Dr. Mijail Malishev. Generación: 2004-2006. 6 de junio de 2007. Alejandro Rosales Corral. Maestría en Estudios Latinoamericanos. Tesis: Exposición y análisis de los proyectos educativos aplicados a los grupos étnicos: bilingüe bicultural (México) e intercultural bilingüe (Venezuela) propuestos en 1979. Resultado: Aprobado por unanimidad de votos. Asesor: Dr. Alberto Saladino García. Generación: 1996-1998. 29 de junio de 2007. J. Loreto Salvador Benítez. Doctorado en Humanidades: Ética. Tesis: Pobreza como ausencia de vida buena. Una interpretación desde la filosofía estoica. Resultado: Aprobado con mención honorífica. Asesora: Dra. Ma. del Rosario Guerra González. Generación: 2003-2006.


10 de agosto de 2007. Josefina García González. Maestría en Humanidades: Estudios Literarios. Tesis: Análisis del estereotipo de género en dos novelas de Ángeles Mastretta. Resultado: Aprobada con mención honorífica. Asesora: Mtra. Ángeles Ma. del Rosario Pérez Bernal. Generación: 2004-2006. 15 de agosto de 2007. Janeth Álvarez González. Maestría en Humanidades: Estudios Literarios. Tesis: Gabriel, el danzaqkuna y kipucamayoc, en la heterogeneidad sociocultural de El Sexto, de José María Arguedas. Resultado: Aprobada por unanimidad de votos. Asesor: Dr. Francisco Xavier Solé Zapatero. Generación: 2002-2004. 21 de agosto de 2007. Fernando Francisco López Gómez. Maestría en Estudios Latinoamericanos. Tesis: Historia de las actividades e infraestructura astronómica de dos países de Latinoamérica: Argentina y México (1980-2005). Resultado: Aprobado por unanimidad de votos. Asesor: Dr. Alberto Saladino García. Generación: 2001-2004. 28 de agosto de 2007. Anastacio Sosa Ramos. Maestría en Estudios Latinoamericanos. Tesis: Los proyectos educativos Latinoamericanos de José Vasconcelos y José Carlos Mariátegui. Resultado: Aprobado por unanimidad de votos. Asesor: Dr. Alberto Saladino García. Generación: 1997-1999. Fuente: Coordinación de Posgrado

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Escritores del taller de poesía Sor Juana Inés de la Cruz Érika Flores García No me llames

No me llames silencio... Soy eco que recorre tu cuerpo, nota perfecta si rasgas mi espalda, murmullo de viento. Soy gota que rompe en cascada de ansiedades, mar voluptuoso convertido en tormenta. Soy grito que reclama tu presencia, beso desafiante, gemido en tu [hoguera. Ahora.... No me llames silencio. Silencio Veo tu cuerpo desgarrar la [noche. Shhh… No pienses, no razones. Vierte figuras celestes en mis senos perdidos en la oquedad, el silencio masturba los sentidos. Somos almas condenadas, amantes envueltos en lujuria.

Durante dos años he coordinado el taller Sor Juana Inés de la Cruz, en la Casa del Poeta del mismo nombre. Dos años en que he visto circular unas cuatro decenas de jóvenes y no tan jóvenes escritores, algunos en ciernes, otros con madera y algunos solamente con ganas de escribir. Esta labor de dos años tiene una consecuencia lógica, a pesar de que haya gente que piense que en los talleres no se logren escritores. Por mis manos han pasado escritos con calidad, con menor calidad y sin ella, pero escritos que tienen algo en común: la honestidad con que fueron hechos. Es cierto que en los talleres no se hacen escritores, pero se alienta la capacidad cuando se tiene, se anima al prospecto, con la salvedad de decirle siempre, esa es otra muestra de honestidad, que, aunque en este momento no tiene los suficientes elementos para considerarse un escritor, sólo la constancia y la terquedad lo llevarán, al cabo de un tiempo indeterminado, a conseguirlo. Pero eso tampoco es preocupante. Durante estos dos años de labor intensa, hemos visto a gente que ha porfiado en su decisión, que descubrió, no sé si a tiempo o no, que la literatura es importante en su vida, lo más importante, y que la dedicación a las letras no es una pérdida de tiempo, ni un medio para subsistir, ni siquiera un escalón a la fama mundial, porque no a todos nos alcanza la fama. Siempre tomo como indicador la idea de Ricardo Garibay: la literatura es una carrera de resistencia y no de velocidad. Y trato de imbuir en la gente que asiste a mi taller la pasión por la vida y por la poesía. Esta pequeña muestra de tres escritores, consolidados algunos, con fuerza otros, intenta comprobar la teoría de mi taller. Sólo Betzabé Paz no pertenece directamente a mis talleristas, pero ha logrado asimilar el reto. Junto con Érika Flores García son, hasta el momento de escribir esta nota, las únicas representantes (que yo sepa) del Estado de México en el Festival Internacional de Poesía Mujeres Poetas en el País de las Nubes en Oaxaca. Arelí Ramírez Ortega también empieza a consolidarse, y junto a Obdulia Ortega Rodríguez, participó en el Encuentro Internacional de Poesía, en diferentes años, en Zamora, Michoacán. Félix Cardoso y Odilón Ortiz Trujillo también han participado en diferentes encuentros de escritores y son asiduos asistentes al taller, junto con los demás. Aunque sólo entrego un par de poemas de cada una, creo que bastará para dar una idea de que se ha logrado obtener calidad con el trabajo de cada semana; de que las palabras que uno dice en el taller no se las ha llevado la tarde-noche de cada martes, que hay en realidad muchas ganas por sobresalir, a pesar de los obstáculos que se tienen, naturales y creados. Dionicio Munguía

Atormentas, flagelas la piel. Bebo de las llagas, el llanto escurre [por tu lanza purificada con mi fuego.

Betzabé Paz

Arelí Ramírez Ortega Mírame con esos ojos perversos Mírame con esos ojos tímidamente perversos desnuda para mí esa espalda perfecta Ven, así, húmedo, arrodíllate separa mis piernas… Dame un beso en la frente en mis senos en mi sexo Sumérgete Explora esta tierra canela buscando mis labios con tus [dedos Déjame morderte arañarte como gata celosa y complacida. Hazme el amor como si me amaras Hazme el amor como si me [amaras —dijiste. Sonreí. Besé tus labios, tu cuello. Hazme el amor como si me [amaras… Mi sonrisa cambió. ¿Qué tiene este hombre? —pensé. Besé brazos, piernas, vientre… ¡Por favor! Hazme el amor como si me [amaras.

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¿Qué te haga el amor como si te [amara?

No hay registro en mi memoria, tan sólo sé que cada vez que llueve lloro, porque siento que el día que me abandonaste llovía.

Tengo que escribir sobre ti, despedirme de tu fantasma, la ausencia, todo lo que a su paso dejó la soledad.

Lo haría, Si por un segundo Entendieras Cómo se ama A una mujer como yo. ¿A qué viene ahora a pedirme [deseos?


Tlamatini número 12-13