Issuu on Google+

Adriano Corrales - Alberto Sánchez Arguello - Alondra Umanzor Anamaría Mayol - Arturo Dávila Carlos Barberena - Duke Mental Don Cellini & Fer de la Cruz - Elena Salamanca - Esthela Calderón Gloria Elena Espinoza - Jesús Estrada Baltodano - León Salvatierra - Luis Bracamontes - Marcia Ondina Mantilla - María Celia Sandino - Rafel Lara-Martínez - Roxana Ávila - Sonia Peña. Flash—Back: Anna Akhmatova, Delmira Agustini.

ISSN 2305-1 086

e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


CONTENIDO NETO

(EDITORIAL) ¿Quiénes somos o somas? - Por Marcia Mantilla 1

Año: 3 N°: 6, enero - abril 2013

Carmina - Roxana Ávila

2

“Tierra adentro” - Luis Bracamontes

3, 5

Colegio de señoritas venidas a menos. I. - Elena Salamanca

4

CONSEJO EDITORIAL

Una araña - Esthela Calderón

5

Marcia Ondina Mantilla

Genotipo - Duke Mental

6

León Salvatierra

Fragmento de la novela Conspiración - Gloria Elena Espinoza 6,8,11,14 Operación Justicia - Sonia Peña

7,12

Mujeres - Adriano Corrales

9

Hay madres en Haití (…) - Don Cellini & Fer de la Cruz

9

DIAGRAMACION, Y DISEÑO

Galería de héroes nacionales - Elena Salamanca

10

José Luis Pereira

Simplificada - Marcia Ondina Mantilla

13

ILUSTRACIÓN DE PORTADA

El peso del amor - León Salvatierra

13

José Luis Pereira

Título: La McMona,

En Kandahar, antes de la llamada - Don Cellini & Fer de la Cruz 14 El día anterior - María Celia Sandino

15,17

El entierro - Alberto Sánchez Arguello

16

Digo - Jesús Estrada Baltodano

17

CONTRAPORTADA

Cuerpo tomado - Anamaría Mayol

18

Título: América

Un día cualquiera - Esthela Calderón

19

(Re)visión - Arturo Dávila

20

Soy... - Alondra Umanzor

20

Autor: CARLOS BARBERENA

Autor: Jan Van Der Straet

Entre la vida y la muerte, la página y la letra…

ILUSTRACIONES DE FLASH BACK.

- Rafael Lara– Martínez

20,21

El grito en silencio (óleo sobre lienzo)Duke Mental

Cambios - Alondra Umanzor

21

Dancers Leon´s - Gustavo Segade

FLASH-BACK:

CIUDADO DE LA EDICIÓN Y CORRECCIÓN DE ESTILO

Epigrama - Anna Akhmatova / Trad. León Salvatierra

23

El cisne - Delmira Agustini

24

Consejo Editorial

USO DE LA MONEDA /AGRADECIMIENTOS A LOS BENEFACTORES *********

*** EDITOR ASOCIADO DE VIDEO

En este Número encontrarás una Barra de Navegación e íconos integrados a los textos que posibilitan (desde el PDF), el acceso en Línea a información de interés vinculada con los colaboradores y con el mercado - Revista Literaria.

Ricardo Ríos EDITOR RESPONSABLE: Consejo Editorial el mercado Revista Literaria

ISSN 2305-1086

DIRECCIÓN: Iglesia La Recolección 3 cuadras y 1/2 al este. León, Nicaragua. E - mail: mercadoel@yahoo.es

elmercadorevistaliteraria@hotmail.com


Por MARCIA ONDINA MANTILLA. Empezamos un ciclo repetido, desde nuestra parte más pública a la intimidad. Asumimos según la circunstancias diversas tonalidades; somos madre e hija, hermana, pariente lejana de los otros. A diario intentamos retraernos o entramos en un mundo distante al que inventamos; nos espera uno inventado para nosotros. De ahí la publicidad constante, nociva y nada halagadora de nuestra imagen de consumistas, operadoras de utensilios para el hogar (nos venden planchas, cocinas, lavadoras). Se nos viste en los anuncios con delantales elegantes, y aparecemos en casas con pisos relucientes, hombres y niños sonrientes; felices de la mamá criada que mantiene las cosas en orden. La familia feliz inventada por el mercado y para el mercado; acorde a la teoría de los publicistas, más dignas, más humanas, mas femeninas y nada sexistas, todo entre comillas. La publicidad no incluye (a menos que se trate de espacios pagados) programas creados y dirigidos por mujeres. El rostro femenino ejerciendo un rol distinto, continúa siendo un discurso que debe probarse a diario y ajustarse a los estándares de la lucha femenina. Vale preguntarnos de qué ángulo. ¿Somos las agraciadas y desgraciadas a un tiempo, según el ojo que nos mira? En la revelación del sexo, no podemos limitarnos a una mera campaña en favor de las mujeres como discurso reducido a un asunto de lenguaje: nosotros y nosotras. Conviene preguntarnos si la guerra iniciada en relación al cambio de sexo de las palabras es un discurso creado para diluirnos, dividirnos; desviar nuestra atención de las campañas publicitarias de quienes hacen leyes de mercado y para el mercado. Quiere decir que la imagen de la mujer como objeto de consumo no ha sufrido mayor cambio. No podemos convertirnos en mujeres de pancartas, lanzadas a la calle para iniciar una guerra de sexos. No debemos formar parte de esos largos y apasionados discursos, donde es delito equivocarse con el uso de palabras que suenan masculinas; aún cuando por su naturaleza no deben ser sexuadas. Debemos cuidarnos de esas insistencias en cambiar o agregar @ para no molestar espíritus sensibles. Podemos decir Mujeros u Hombras y continuar nuestras reivindicaciones sin perder la perspectiva del problema de fondo que anula a la mujer. No podemos prestarnos a ser reducidas a literatura de panfleto, anuncio de periódico, noticia amarillista.

Cuál es la verdadera razón por la que se insiste tanto en ha-

blar de los aportes femeninos.

Debemos destruir el androcentrismo desde nosotras. Cuál es la verdadera razón de la insistencia en hablar de los aportes femeninos. Se ha creado y creído en la necesidad de justificar toda actividad realizada por la mujer como ser humano (o quizá debería decir como ser humana) que rebasan el rol de madre, hija, hermana, pareja, etc. Es como si de repente fuera absolutamente necesario convencernos de la importancia de la mujer como un ser venido de otro planeta, trabajando en su proceso de adaptación a la sociedad. ¿Quiénes somos realmente, nuestra propia realidad o el juego de otros? Conviene cuidarnos de no convertirnos nuevamente en la costilla de Adán, el molde de una generación, el resultado del avance tecnológico y la publicidad del mercado. Somos un ser con vida propia; inteligente, creador, inventor de arañas y murciélagos. Somos contadoras de historias hermosas y tristes. Somos protagonistas e inventoras de nuestra propia ironía, forma individual de ver y asumir la realidad, que no tiene que ver necesariamente con nuestra “sexualidad”. Debemos cuidarnos de no entrar en juegos extraños y peligrosos donde lejos de ser las salvadas del siglo, nos convertimos en las anuladas de siempre. Somos, las constantes guerreras de las tiranías, y no vale entonces ejercer una tiranía distinta, que viene agravar las diferencias, la desigualdad, esta vez practicada por las mujeres mismas. Te invito a compartir el 6° Número de el mercado, pensado para nosotros, donde las voces de las mujeres y los hombres transcurre en cada texto, como aguas revueltas donde hundir nuestros cuerpos.

1 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Te mirabas coqueta de boca escarlata, tacones dorados y un bolso color de hojalata Caminabas Carmina, erguida la frente, Orgullosa, enfundada en tu falda de cuarta con la angustia clavada en lujuria fingida, sabiéndote bella, deseada y odiada, proscrita. Carmina, Carmina Rompiste el hechizo, No te espera un varón en la puerta, solo el farol de una esquina, algún cliente casual y la buhardilla triste en el mismo lugar donde lloran los truenos que mojan tus huesos, Carmina, en el cielo… no te extraña nadie. Morarás bajo el pasto seco que entierra tu cofre de anhelos… me perdí tu angustia de dormir los siglos del terror y el miedo en el desenfreno, flor de campo, de la sicodelia la vida te negó todo, pero en las horas finales, dormirás un siglo, Carmina de fuego como bella durmiente, muñeca de trapo, juguete barato, serás recordada por la nota roja de un diario. Tus partes, Carmina Las piezas más bellas sobre tierra húmeda de rocío mañanero hoy yacen de púrpura como Santo Entierro, Como aves de Pascua, de resucitados. Carmina, te pienso, regada en un lienzo. Carmina, en el cielo…no te espera nadie.

Carmina del alma, ¿dónde estas Carmina? Ya puedes largarte sin culpas porque no encontrarás quien te absuelva. Eres cruel invento de la alegre vida la que dejas a la vera de un camino mustio marcado con la brasa del silencio.

2 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Siempre hay una primera vez para rogar. ¡Buenas tardes! Mi nombre es María, tengo 43 años y vivo en Zitácuaro, Michoacán. He venido aquí a contarles mi historia. No es fácil. Yo no quería al principio, pero me dijeron que esto podría ayudarles a muchas otras mujeres en mi situación. Seré breve, lo prometo. Les confieso que no preparé lo que voy a decir; lo intenté, pero mi pluma temblaba a la tercera palabra...Así que...aquí voy. Yo...estuve casada durante 28 años. Mi marido le pidió mi mano a mi padre cuando tenía tan sólo 15. Yo no lo conocía, pero un día llegó de la nada con un traje muy ostentoso y un faje de billetes para mi padre. El día de nuestra boda ni siquiera me miró a los ojos; al menos no de la manera en que se ve a la gente. Ahí frente a Dios y frente al padre me dijo por única ocasión que me quería, pero era un “te quiero” con acento de posesión. Me sacó de mi pueblo y supo bien cómo hacer que no me le fuera porque me llevó a donde nadie me conociera. No pasó mucho antes de que empezara a agarrarle cariño. Después de todo, era una muchacha soñadora que tenía que depositar su cariño en alguien y, pues, no tenía a nadie más. Al año, estaba ya perdidamente enamorada de él. No pensaba en nada más; solamente en que llegara a casa para servirle la comida y quitarle las botas. Pero cada vez se mostraba más distante y frío. Bueno, nunca fue realmente cálido; aunque se sentía diferente. Cada vez llegaba más frecuentemente tarde, en la madrugada, borracho y oliendo a sexo y a otras mujeres. Yo me enojaba con él y le gritaba. Fue un viernes después de la misa de bautizo de la hija de la vecina que pasó por primera vez. Íbamos entrando a la casa y le reclamé que le andaba viendo los senos a otra mujer. Debí haberlo visto venir. Me soltó una bofetada tan fuerte que me tiró al suelo. Él ni se dignó a voltear a verme. Me sentí tan culpable...incluso sentí compasión por él, por haberlo hecho llegar a tal extremo. Pasó un rato y me fui a disculpar. [Pasa a la página N° 5]

3 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Entre la directora y la virgen yo no sabía a quién distinguir: ante quién doblar la rodilla, ante quién caer de hinojos, ante quién besar el piso, sentir el olor de santidad, sentir el olor del plomo, el olor del alcanfor, y el olor de las rosas que se desprende de la leche desperdiciada de la ubre de las vacas. Entre la directora y la virgen yo no sabía distinguir, pero la virgen era hermosa y mi directora era redonda, no sonreía a los niños, tenía unas piernas parecidas a los jamones y usaba unos zapatitos diminutos donde no cabían sus pies, y le impedían caminar. Todos los días, las niñas rezábamos por la directora. Todos los días, pedíamos a la virgen por esa hija tan suya que había tenido a bien la caridad de construir nuestro colegio y a obligarnos, todos los días, a rezar por ella, por su prosperidad y su abundancia. Cada cumpleaños de la directora, las niñas depositábamos nuestros ahorros en un sobrecito de papel. Cada cumpleaños de la directora, las niñas bailábamos, decíamos poemas, recitábamos flores, loores, oraciones y agradecíamos a Dios, infinitamente poderoso, el haber permitido el nacimiento de nuestra directora, que era tan caritativa y amorosa con nosotras que, para evitarnos la avaricia, nos quitaba el sobrecito blanco donde guardábamos nuestros ahorros. Cada fin de año, nuestra directora viajaba a Europa, y nosotras nos quedábamos en casa, ahorrando, otro poquito, porque el otro año, con la misericordia de Dios, nuestra directora cumplirá un año más.

4 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


“Tierra adentro”. [Viene de la página N° 3]

Siempre hay una primera vez para rogar. Cuando me amenazó con dejarme, dejé a un lado todo lo que me quedaba de dignidad para hacerlo quedarse. Lo hizo. Pero todo fue empeorando con los años. Llega un momento en que una sólo busca desenterrar el alma del cementerio del cuerpo, soltar al canario de la jaula del pecho. Ya no Es por eso que ahora vivo tierra aguantaba más.

adentro, adentro de mí misma y

Llegué a ver en la televisión y a oír en la radio segura de que soy la que nunca cientos de campañas contra el abuso, que del me voy a abandonar a mí. DIF o del Instituto de la Mujer, otras organizaciones. Una muchas veces no quiere verlo, duele mucho para hacerlo; yo me decía que ¿para qué gastaban tanto dinero en campañas para nosotras? Si una quiere que ya no la golpeen, se va y punto. Pero el punto era que muy, muy dentro yo pensaba que algo hacíamos para ganarnos esos golpes y por eso no era justo ir a denunciar a nuestros maridos. Todos estos años la fuente de mi manantial había sido el miedo, el miedo al abandono. Y ésa era el agua que estaba bebiendo. De esas piedras era donde manaba el riachuelo de mi corta vida con él. Vivir con él era como contemplar un mar. Hacerlo era bello, pero en esas orillas siempre se está expuesta a los golpes de las olas de un mar intempestivo e impredecible, donde te podías ahogar en cualquier momento. Es por eso que ahora vivo tierra adentro, dentro de mí misma y segura de que yo soy la que nunca me voy a abandonar a mí. Ha habido gran movilización para ayudarnos a mí y a personas en mi situación. Mujeres ayudando mujeres, y creando lazos y redes para que salgamos adelante. Estoy muy agradecida y creo, creo que eso sería todo. ¡Muchas gracias! Hay días que suenan a silencio y hay noches que no saben callar. En esos días, alguien descubre que el arpegio de las ramas le va dictando las notas al viento, y como un péndulo le bailan los minutos. Mientras tanto, en una esquina del techo, una araña aligera sus muchos pasos en las redes de su casa. Va y viene de un hilo de saliva a otro, de mirar profunda con sus múltiples ojos. Un día lanzaré toda mi saliva por un delicioso escarabajo azul. De esa manera por fin, sabré desintegrar en mi lengua todos los sabores que conducen a la muerte. Así, igual como vos lo hiciste. Me habló la araña como si me conociera. 5 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Dedicado a la verdadera resistencia indígena 1932 Somos sangre de nuestros ancianos y abuelo de nuestros abuelos germen impuro el peor rojo incidente vertido sobre tierra vetusta somos civilización sin color de piel almas amorfas y grises retrogradas conciencias

Fragmento de la novela Conspiración.

desperdigadas en una generación sin memoria matiz de la tierra semilla negada por su origen y por su historia travestida

*** Yadira es una jovencita blanca, pecosa, risueña, pelo y ojos claros, con andar cadencioso hacia delante y un deje al hablar que la identifica como de tierra adentro. Llegó de esa montaña donde nadie sabe de actualidad, modernidad o posmodernidad…

desde la tumba sin nombre Cobardes ante la revuelta de la exclusión migrante de nuestra eterna identidad de propaganda leyenda de las tribus menores asiéndose de poder. Somos Macario Canizales resistencia indigna

donde el tiempo está detenido entre el barro de las eras...

Somos mujeres comadronas

no conocen el cine, la televisión, el teatro, los libros, la guerra biológica, la globalización, la política de los políticos, la constitución, lo que gana ni qué es un diputado, las plantas nucleares, el petróleo…

visionarias de otras dimensiones

[Pasa a la página N° 8]

de ajenos tiempos sobre tiempos una Mesoamérica amalgamada de muerte, expansión y ficción repetitiva Somos dominación y olvido cuentos de cadenas en códigos escritos dentro de nuestra sangre. 6

e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


“Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese no sé qué” dice el tango….y tiene razón, la primavera porteña se hace rogar y el aire atraviesa la ropa veraniega de esta viajera desprevenida. Después de casi dos años sin regresar me encuentro con un clima que –más allá del frio– refleja la esperanza renovada y la alegría de muchos argentinos. Hace tres días ganó la reelección “Cristina”, “Cris”, “la compañera”, como llama a la presidenta Fernández de Kirchner la mayoría de la gente. De cada diez personas a las que pregunto sobre los resultados de la última elección (recepcionistas, mucamas del hotel, comerciantes, libreros, jardineros, ex compañeros de la facultad que se instalaron en la capital) sólo uno se expresa mal de “la mina”. Es un taxista que no pasa de los treinta años y me aconseja andar con cuidado por el clima de “inseguridad terrible” que vive el país. Lo escucho sin interrupción hasta que menciona que “esto es un desastre”. Entonces le pregunto si tiene idea de lo que es vivir encerrado, en la zozobra de salir a la calle sin saber si se va a regresar, si sabe lo que es vivir entre tanquetas, camiones y milicos por todos lados, retenes y bolsas de arena formando barricada en plena ciudad, si sabe o tiene idea de lo que es vivir entre helicópteros, alarmas de ambulancias, cifras de muertos y desaparecidos que aumentan día a día… en fin, si se refiere a ésa “inseguridad” o a las noticias infladas con las que arremete el “Grupo Clarín” desde sus medios de comunicación. El joven alega que “eso ya fue” (se refiere a la dictadura militar, claro). Sin embargo, yo sé que “no fue”, que es y pasa en el México actual, país donde resido desde hace nueve años. Pero esas noticias no llegan hasta el Río de la Plata. Pago y me bajo para iniciar en la calle Corrientes mi cacería libresca.

[Pasa a la página N° 12]

7 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Fragmento de la novela Conspiración. [Viene de la página N° 6] sólo la sabiduría del paso del tiempo heredada de quienes habitaron esas cumbres neblinosas, frías, de selva, lluvia y mosquitos que zumban en la noche y pican con luna o sin luna en Semana Santa sin Santo Entierro o en Navidad sin árbol ni nacimiento ni el encantador Santa Claus que desde su trineo volador deja regalos por las chimeneas… allí donde las moscas no molestan al morral de las tortillas porque las cuelgan arriba del tenamaste ardiendo y también se ven los gajos de carne de venado o de mono, salados y sanos, limpios, porque el humo sube, ahuyenta los insectos y todo es limpio allá en la montaña… donde Yadira lavaba ropa con agua del río y aplanchaba con plancha de hierro... donde comía frijoles secos y majados con cuchara de guacal como lengua fingida de frijoles con cuajada y tortilla tostada... donde la historia ha sido el paso de los hombres en guerra, unos blancos, otros morenos, otros achinados y pequeños, descalzos o con caites, botas raídas, con lepra de montaña, tos, heridos y engusanados, calenturientos, temblorosos de miedo o de frío, de hambre o de rabia, lujuria, vileza, o llenos de ideales y ardor patrio… otros porque no tenían más remedio que andar allí… unos quedaron muertos gritando un ¡viva! otros pensando que mejor no hubieran nacido, que mejor morir en vez de sufrir semejante pesadilla, porque andar en la montaña era una pesadilla que no se la deseaban a nadie ni a su peor enemigo… que el infierno ya lo habían vivido allí y esa bala los libraría de más infierno o esa enfermedad desconocida acabaría con ese cuerpo podrido entre el lodo, entre el fango, entre la lluvia, entre la hojarasca, entre las culebras, entre las ratas, entre las hormigas asesinas, entre todo lo podrido que había, hasta su carne ya podrida entre el lodo… allá, donde les han dado de comer y beber al uno y al otro, donde los escondieron, donde han visto pelear al uno contra el otro, donde han visto y olido y se les ha pegado la sangre del uno y del otro… donde la pobreza ha reinado siempre, esté el cabecilla de aquel o de éste en el poder, donde ni siquiera el político ha necesitado llegar y el misionero ha escuchado pecados limpios en confesión… la vida y la historia para Yadira era el rancho, el río, el mono, las lianas, las culebras, la mula, el macho, el chagüite, la crecida del río, el temporal y hasta la piedra de moler que usó su tatarabuela, bisabuela, abuela, la mama, la tía, la prima, la cuñada y la otra mujer… ni siquiera tiene retratos para recordar a sus tatas ni a sus primos ni a las mujeres, todas las mujeres que han molido el maíz en esa piedra de moler... los nombres van pasando de generación en generación… y era joven y murió joven… o era tan vieja que se ha consumido igual que los árboles han engrosado su tronco y se han arrugado y abrigado con líquen… sin álbum ni retratera… sin herencia, más que aquellos cuentos y aquella voz débil y cansada que se va diluyendo con el tiempo… [Pasa a la página N° 11]

8 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Hay madres en Haití que usan las manos para llenar cubos de tierra, Adriano de San Martín

echar sal y manteca,

Sentadas o volando. Desnudas. Plurales. Danzantes en la labor comunal. Entre sueños. En el vientre del espanto.

amasar, luego tortear galletas y tostarlas al sol.

Mujeres en la sombra. Al trasluz de la linterna. En el tren de pasajeros. En la casa de los huérfanos.

¿En dónde quedó el ángel de la guarda

La historia les pertenece. La hicieron, la están pariendo. Nosotros la editamos. Pero ¿quién pudiera escribir las crónicas ciertas de sus quehaceres?

de todos esos niños que son alimentados con galletas

Porque del tálamo a hervir la leche. En la hora de la siembra y de la siega. En el centro de la noche. En el relámpago de la siesta.

de tierra al no haber más comida

En la caricia apetecida. En la batalla cotidiana. En la ribera amanecida. En la frutosidad de la fiesta. En la oscurana de la tragedia.

que ofrecerles? ¿Dónde están que no pueden evitarlo?

Ellas, siempre ellas. Danos hoy

Sin su faena no habría luna llena. Sin su lucidez no tendríamos locura.

nuestro pan de cada día

Son el territorio inédito del poema. en el nombre (Del libro San José varia, Ediciones Arboleda 2009).

no me importa de cuál dios.

9 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Muerden a los perros, muerden a los gatos, atrapan a las palomas, les rompen las alitas, y chupan cada hueso de la alita, tiran las membranas. Escupen los corazones de los pajaros.

Las ninas se levantan la falda y paren. Paren. Paren ninos delgados como ellas. Apenas aprenden a caminar, los ninos se caen. Apenas hincan el diente en el pan, los dientes se caen. El pan es muy duro, los dientes son debiles, los dientes son de leche, como dicen las abuelas. Los ninos nunca han tomado leche: ni siquiera una gota se desprendio del pezon magro de la madre. El calcio solo viene de la leche y de los huesos, /dicen las abuelas. La leche esta muy cara. La leche esta muy lejos.

Los ninos van creciendo. No son debiles como las madres. Siguen encontrando en el camino a las vacas /y los caballos, encuentran los veh铆culos, rompen los cristales; encuentran las casonas, rompen las rejas. Y los ninos, con sus dientes astillados, con sus dientes malcrecidos, con sus dientes podridos, van mordiendo lo que encuentran en el camino. Y muerden, sobre todo, la mano que los alimenta. Los ninos muerden incluso la yugular de esa nina que es su madre.

Por lo tanto, los ninos optan por los huesos. Los ninos comen los huesos, mastican huesos, van dejando un diente en cada hueso partido. Pero el hueso tiene fuerza en la medula, y la medula los va convirtiendo en unos ninos /enormes, malogrados, ojerosos. Ojos turbios. Y los ninos van mordiendo lo que encuentran /en el camino. 10 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. Le贸n, Nicaragua 2013.


Fragmento de la novela Conspiración. [Viene de la página N° 8]

y Yadira ha visto correr el tranquilo río, con ímpetu, contado lunas, suspiros, noches con las pisadas del puma, con el chillido de los monos, con los ojos del mapache y el sonido sigiloso de la culebra… y ha visto llegar la civilización porque se ha acortado la distancia entre su rancho y el claro de la selva… los árboles centenarios enormes, rollizos, perfectos, con sus arrugas ungidas por el tiempo, los vientos y los aguaceros, donde el musgo lució su terso verde, las arañas tejieron incansables, y las orugas ofrecieron mariposas con alas de colores, asiento milenario de generaciones de pájaros, donde las enredaderas han bebido savia y se han criado las orquídeas más bellas… ahora van a ser puerta o mesa o cama o techo, o papel, o… alejados de su tierra, sin su fronda ni raíz… mutilados, a la deriva del río se estancan, desordenados en su desplazamiento… a veces ya malolientes en su humillante postura horizontal… ¡gigantes caídos!... reciben soles, lunas, lluvias y la mirada de los árboles que quedan esperando tarde o temprano el mismo destino, llorando el paso del conjunto mortuorio… con sus ramas y hojas, los sobrevivientes a la orilla del río tocan el agua, espesa de troncos pasados por cuchilla… sus raíces yacen resignadas en lo profundo con el río de luto, atragantado, podrido… moribundo también… y se escucha el colisionar de los muertos y un mudo lamento que estremece a Dios… y las estrellas se esconden ante los focos de los hombres… Yadira ha visto los muñones formando un cementerio triste, quemado por el sol ardiente y bañado por la luna como si se mirara al espejo… y los gusanos, serpientes, ratones, armadillos, guardatinajas y ardillas se han tenido que marchar de lo que ya es páramo a otras tierras másadentromásadentro… y Yadira ha escuchado el llanto del árbol y el de los pájaros que allí tenían sus nidos, el de la lluvia que los mojaba persistente sólo para nutrirlos… y que ahora, violenta, surca el lecho de tierra y arrastra todo… [Pasa a la página N° 14]

11 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Operación Justicia. [Viene de la página N° 7]

El resultado es alentador, lo suficiente como para festejar con una tira de asado y vino tinto en una de las tantas churrasquerías de la Corrientes. Entro y todos miran en silencio la pantalla LCD de la pared. No, no es un partido de fútbol, no son los juegos panamericanos, no es la telenovela en turno. Es el juicio oral y público a los genocidas de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), símbolo por antonomasia de la más cruenta represión sistemática que se llevó a cabo durante la última dictadura militar (1976-1983). Los acusados se encargaron de secuestrar, torturar y desaparecer a miles de personas, entre ellos al periodista y escritor Rodolfo Walsh. El 25 de marzo de 1977, después de firmar, fechar y poner en un buzón su “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, el autor de Operación Masacre caminaba por la esquina de Entre Ríos y San Juan cuando fue interceptado por un grupo a quien resistió defendiéndose con una pistola calibre 22 que llevaba en el portafolio. Al- gunas versiones indican que se lo llevaron vivo, otras que ya estaba muerto cuando lo cargaron. El cuerpo de Walsh no apareció nunca. Los responsables de esa emboscada tienen nombre y apellido y el miércoles 26 de octubre de 2011 están siendo juzgados en los tribunales de Comodoro Py, localidad del Partido de Bragado, a 150 km de la capital. La gente se lleva el tenedor a la boca despacio, no se quiere perder nada: “Ricardo Cavallo: Perpetua. Jorge ‘El tigre’ Acosta: Perpetua”…. Cuando se pronuncia la misma sentencia para el “ángel rubio”, Alfredo Astiz, estalla el aplauso, los gritos, los cánticos: “Olé, olé, olé, olé/como a los nazis/les va a pasar/a donde vayan los iremos a buscar”, “Madres de la plaza/el pueblo las abraza”. Astiz espera que la cámara lo enfoque y se sacude una escarapela que lleva en la solapa, sonríe irónico, desafiante. Algunos no resisten la provocación: “¡Hijo de puta!” “¡Asesino!” “¡Nazi!”. La churrasquería se convierte en un mitin: aplaudimos, nos abrazamos, lloramos hasta que alguien empieza a entonar al ritmo de “Todavía cantamos” de Mercedes Sosa: “A pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos, ¡no nos han vencido!..” La melodía es contagiosa y me acompaña largo rato. Entonces comienzo a desandar la calle Corrientes sin hacer caso al aire frío de una primavera que florece en el corazón de cada argentino que sabe que hoy, al fin, se hizo Justicia. 12 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


El mismo hombre habla de otras formas de matar, haciendo que la muerte de forma semejante asumiera un rostro risueño y el cuerpo el estilo de una broma “ No se mata con la cólera sino con la risa” Decía y aun no encuentro la formula.

El problema del amor es que se hace más pesado que la persona a quien amamos De ahora en adelante voy amarte conforme a tu peso. Libra por libra Cuando subas de peso, te amaré más. Te seguiré a diario con una balanza para pesarte Cuando bajes de peso, te amaré menos. Te besaré menos todos los días Bajarán los besos por decenas. Por ejemplo. Si llegaras a pesar cinco libras menos, entonces equivaldría a quinientos besos de tu cuota diaria Sufrirás, yo sé que sufrirás, y nunca más me dirás “quiero bajar de peso porque me veo gorda” El problema será cuando subas demasiado de peso tendré que amarte más, aunque cuando estés encima, mi pecho colapse de tantos besos 13 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Fragmento de la novela Conspiración. [Viene de la página N° 11]

a Rosa, a Juan, a Chepe, a Terencio, a la vieja Paca, al niño de Chilo Rodríguez, a la vaquita de Zeledón y a la chancha de don Perfecto Armas con sus chanchitos y al perro flaco de Eusebio y la ranchita de los Gutiérrez y los ocotales de don Juan Marín y las mulas de los Matute… todos quedaron en la quebrada, regados, boca abajo, boca arriba, medio cuerpo, una mano salida, ahogados, soterrados, enlodados, muertos... como para una foto de primera plana de alguna revista famosa que hasta recibe un premio. A Yadira la trajo doña Ivania Maradiaga de Montes, encargada de un proyecto de capacitación campesina promovido por el Ministerio de Educación y un organismo europeo. La encontró en el cerro, en uno de sus viajes por los caseríos y ranchitas aisladas en las montañas del Norte. La iba a llevar a Murra para capacitarla en costura, pero ella insistió en aventurarse a trabajar en León. Era una ilusión. Por su insistencia doña Ivania la llevó donde doña Estela de quien es gran amiga, y le encargó que le enseñara lo que pudiera. Doña Estela aprendió a valorar la sabiduría de Yadira, ha tenido paciencia con ella, le ha enseñado a vivir en la ciudad y se ha dado a la tarea de alfabetizarla y enseñarle costura, orden y aseo, ir a misa, usar la televisión, la cocina de gas y los aparatos eléctricos. Desde ese momento Yadira se da cuenta de la vida y milagros de los artistas, espera ver los noticieros, se desenvuelve bien en el mercado y el supermercado, va a las procesiones y se siente feliz. Como dijo Isidro Rodríguez Silva, el juglar de los caseríos remotos: «Yadira hasta aprendió a aplaudir». Ya le dijo doña Estela que Ameriquita la va a llevar a los museos y a ver los murales de Daniel Pulido, que algún día van a ir a Managua para conocer las rotondas y las fuentes, porque las gasolineras, al fin y al cabo, son como las de la salida a la carretera, que tienen supermercado. También le dijo que irían a un centro comercial (aunque no compren nada), pues son como una ciudad que vale la pena ver. Doña Estela también guarda esa ilusión.

En Kandahar,

luego un pálido añil

ahora que Hazán,

antes de la llamada

se arquea al cielo

su hermano,

al rezo, apenas sobre

y a la quietud

ya se ha

el horizonte

nocturna.

ido.

se vislumbra

El aire va

Tenía

una luz

cargado de esa luz

catorce años.

casi malva

y, minutos

Su única elegía:

que va

más tarde,

el golpeteo del agua

degradando en

Faiza lleva

derramándose

rosa,

cubos de agua

en un vaso vacío.

14 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


-Es aburrido, dijo el pequeño. -Nunca se acuerda de mi nombre, gruñó el segundo. -No me importa lo que digan, replicó Rosa. Se levantan ya y se bañan que después desayunamos. La disciplina era fuerte en esa familia; por eso, a pesar de las protestas todos estuvieron listos a las seis y media como quería Juan.

Juan Padilla se levantó temprano aquel día. Rosa lo sintió y se despertó. -¿Qué hora es?, le preguntó. -Ya son las cuatro y media, contestó Juan. -“rm, grm, grm…”, guturó Rosa volteándose al otro lado de la cama. -Deberías levantar a los chavalos para que salgamos temprano. No quiero pegarme en el tráfico, le dijo Juan con la ropa en la mano mientras se dirigía al baño. Rosa se levantó y fue hacia el cuarto de los niños. Cada uno dormía plácidamente en su cama. Tres niños en tres camas. De repente pensó en los tres Reyes Magos, tres tristes tigres, los tres cerditos, los tres osos de Ricitos de Oro… ¿Por qué habrían tenido tres niños? El tercero fue el segundo intento buscando la niña. Dejaron de buscarla para no terminar en la media docena. Era una familia “antítesis”. Ella siempre quiso un hermano y Juan, una hermana. Venían de familias grandes, pero monosexuales: todos eran varones en la familia de Juan y mujeres en la suya.

Encontraron varios camiones y buses, pero antes de dos horas estaban parqueando frente a la casa de la abuela. Todos se bajaron y Rosa cogió el Pyrex de canelones que había hecho para el almuerzo. Sólo estaban de calentarse, así se aseguraba que al menos todos comerían bien. No sabía si su suegra iba a tener algo preparado para el almuerzo. Juan trajo su mejor sonrisa y se portó muy amable con su mamá. Hizo pasar a cada uno de sus hijos a darle un beso a la abuelita. Él era consciente que no la visitaban a menudo, pero hay tenían que venir. Los niños se portaron retentados, pero la abuela dijo que era normal. Sólo le hablaron para decirle que su casa hiedía a Zepol. [Pasa a la página N° 17]

-Levántense ya, muchachos, dijo Rosa desde la puerta. Entró al cuarto y abrió las cortinas para que entrara la luz-. Su papá quiere salir temprano para no coger tráfico. -Yo no quiero ir donde mi abuela, protestó el mayor de los niños.

15 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Viera usted que tristeza la de ayer: se nos murió Indalecio, un vecino muy querido. No tenía más de cuarenta años; de hablar pausado y tranquilo. Le tenían ocho chateles entre su "seño", su mujer y la querida. Muy bueno para hacer nada, pero eso sí, arrecho al guaro, al juego y servicial con los amigos. Todo el barrio se fue acompañando a sus viudas camino al cementerio. Lo llevamos en el carretón que usaba para acarrear basura, ja-

Resignados nos pusimos la caja al hombro para terminar el trecho que nos quedaba, atentos a ver si aparecía otro acreedor.

lado por Pancho, un caballo flaco con el que casi ganó la competencia del “Ben-Hur”. Detrás de nosotros venía aullando su fiel perro Rocky; era tan fuerte su queja que producía escalofríos de tristeza. Y ahora va a

ver usted que este mundo es cruel; una cuadra después nos paró el dueño de la gallera, dijo que el muerto le debía dinero de apuestas y se llevó a Pancho. Ahí nos tocó jalar el carretón a los más cercanos y proseguimos en silencio. Más adelante nos detuvo el carpintero con la misma historia y se llevó el carretón. Resignados nos pusimos la caja al hombro para terminar el trecho que nos quedaba, atentos a ver si aparecía otro acreedor. No habíamos pasado más de dos cuadras cuando efectivamente aparecieron el sastre, el cantinero y el boticario; para no cansar el cuento terminamos llegando ante la fosa con Indalecio en pelotas, sólo para entregárselo al carnicero que llevaba una hora esperando ahí. Ya puestos en el lugar no nos quedó más remedio que enterrar al Rocky. Aullaba triste el pobrecito mientras le echábamos tierra, pero usted sabe, un entierro sin cuerpo no es entierro. 16 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


El día anterior. [Viene de la página N° 15] A la hora de almuerzo, se sentaron todos a la mesa. La abuela no paraba de regañar a los niños por sus malos modales. Rosa callaba e intentaba no discutir. Juan buscaba temas de conversación para alejar la atención de su madre sobre los niños. -Mamá, cuénteme otra vez cuando usted y mi papa ganaron el concurso de baile en la fiesta del pueblo. La anciana sonrió y se relajó. Comenzó el relato como si estuviera viendo la escena en el cine. Describió cada detalle del vestido, zapatos, ambiente, olores, ruidos y emociones. Por un momento captó también la atención de los niños que la miraban sorprendidos porque desconocían esa faceta de su abuela: narradora y soñadora.

-Aló, contestó Juan, ¿qué querés, Santiago? Rosa se sorprendió. Santiago era el hermano mayor de Juan, pero no se hablaban desde hacía más de diez años. -No es posible, dijo Juan perdiendo el color. Bueno, voy a ver si puedo llegar, y colgó el teléfono. Volviéndose a Rosa le dijo como jugado’e Cegua: -Hubo un terremoto en Managua. A mi mama le cayó la casa encima y está muerta. Menos mal que la fuimos a ver el día anterior que se muriera.

Cuando terminó el relato también terminó el almuerzo. Rosa recogió los trastes y se puso a lavarlos. Juan acompañó a su mamá al porche de atrás. Los niños se fueron a jugar al patio. -Hace calor a pesar de ser diciembre, comentó la anciana. -Bastante, dijo Juan. Rosa terminó de arreglar la cocina y el comedor y se unió al resto. Estuvieron platicando hasta que fueron las cuatro y Juan armó viaje. -Que pase feliz Navidad, mamá, le dijo mientras abrazaba a la anciana. -Las fiestas para mí son cuando ustedes vienen, le contestó. A Rosa se le hizo un nudo en la garganta sin saber por qué. No le caía mal su suegra, pero le costaba visitarla. Emprendieron el regreso a León y no encontraron mucho tráfico. Eran más los carros que iban a Managua que los que salían a León. Normal; faltando tan poco para Navidad. Llegaron temprano y se fueron a dormir. El viaje a Managua era cansado, y el esfuerzo de estar con la doña los agotaba.

Para cada quien, hoy la vida es más o menos difícil,

Ya bien entrada la noche los despertó un temblor. Rosa se levantó a ver a los niños y se tranquilizó al ver que seguían durmiendo. Se volvió a acostar y al rato sonó el teléfono.

Para mí, hasta el silencio se ha vuelto complicado.

17 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


conozco la prisión de lo inasible mi sombra a veces transmuta golondrina la obstinada presencia Soy mi propio rehén

del amor en los ojos

el pausado veneno del verdugo

el roce inconfundible

el pacto con la muerte.

de una mano en el alma

OLGA OROZCO

Me he desterrado a veces en la tristeza

Soy mi propio rehén

otras

testigo de lo atroz

he caminado hacia mi propio abismo

protagonista de esta obra mía

he muerto en soledad con otras solas

Soy cada palabra que no he escrito

he surcado sus cárceles

cada poema plasmado en los insomnios

sin testigos ni juicios

cada silencio precipitado hacia el mar

sorteado emboscadas

la fuga permanente desde mi misma

que me tendió la muerte

Soy mi propio rehén poblada de desiertos sed y sal de fachinal grisáceo

Soy mi propio rehén

caldenes y aromos floreciendo

llevo este cuerpo tomado por la luna

en el patio de la infancia

lleno de noche y sombras

Soy ese punto ciego en el espacio

me reconozco en otras

que te detiene un segundo

como un espejo

despojo

como si yo no fuese

escombro del olvido

más que el pretexto

torbellino que rescata pasiones Soy mi propio rehén en la memoria

en el fuego arrebata a la lluvia su murmullo 18

e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Cruzo un campo de albahaca y desprendo muchas hojas antes de postrarme ante la lápida abierta que tiene inscrito mi nombre. Abro los ojos y de vuelta al silencio de la lluvia. Acomodo nuevamente mi cabeza y espero a que llegue el primer abismo. Ahora llegan risas, murmullos desde rincones que no encuentro. Una cortina de hilvanas uñas se abre, y deja a la vista la espalda diamantina de una serpiente, Un día cualquiera llueve

extiendo mi mano, la rozo y se va.

y no se distinguir

Me disperso poco a poco

el sonido de sus gotas.

sobre la crin de un campo de cebada

Agua cayendo despacito silenciosa

y traspaso las raíces de los granos.

deslizándose hasta el suelo.

El olor mineral hace que me recoja nuevamente

Todo se fue pintado de blanco

y empiece otro trecho de camino

con esa lluvia que no escucho.

debajo de toda la tristeza blanca y fría.

He quedado sorda en su existencia.

Cruzo un campo de albahaca

Ella sin mí y yo sin ella

y orgullosa no sé de qué

espejismo mutuo que en la noche se siente libre.

arranco muchas hojas

Abrazo la transparencia de lo que ha quedado afuera

antes de postrarme ante la lápida abierta

y me la llevo a mi cama.

que tiene inscrito mi nombre.

Acomodo la cabeza sobre el abismo de los sueños.

Me las restriego en la cara

Por fin puedo retomar el ruido

y me lanzo contra la furia de mi corazón

y presto oído a voces.

que no quiere morir.

Un gallo está cantando misa de cuerpo presente a los cuerpos inflamados que he visto desde mi infancia. Hay penumbras en esta caída voy girando y girando en la memoria que no duerme. 19 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Caída la tarde soy más miope que una gata y mis pupilas se agrandan se agrandan como la luna negra...

(H)ojeando las páginas de Homero en Cuernavaca, vi pasar a Helena (la otra, mi Elena) frente a la casa. ¡Ay, don Alfonso! exclamé de un grito, lanzando el libro a lo lejos. ¡Ay don Alfonso! Homero de nuevo tendrá que esperar.

El vaivén entre el día y la noche marca la alternancia, la Vida y la Muerte. Las tinieblas, la claridad. Entrada y salida de la caverna solitaria que devora, mutila cuerpos a su ingreso. Los liquida al marcharse. Un conflicto guerrero se activa al instante de la escritura. La letra mancha la página en blanco. Le confisca su lucidez de nieve. Como la planta, se nutre de la sustancia que la [Pasa a la página siguiente]

20 e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


[viene de la página anterior]

sostiene. Engulle el albor liso hasta absorberlo en una sombra líquida. A veces vaporosa de Muerte. Es la llegada del invierno, el verano del trópico. La estación marca la mortandad del ser, el auge de un mundo reseco. Sin follaje ni adorno. La letra asfixia lo que nombra. Su estampa anula la hoja. El Día de Muertos se decora de coronas, de flores amarillas. Vaticinan el cierre de la luz en lluvia. La grieta del invierno es una garganta. La boca ingiere el alimento como las letras invaden el papel. La escritura es el refugio de la página. El enclave opaco que la aniquila. Escribir es un acto depredador. Arruina la blancura del silencio al medir su crueldad. La palabra la ensucia de tiña para que una afonía denegada apoye la mancha y el sonido. Viceversa, la tierra palpitante, la página depredadora se viste de nieve en el invierno mate. Como polvo blanco de norte a sur, la hoja prohíbe que toda letra y vegetal se esparza. Decreta el silencio. La mudez sólida acalla el crimen. El asesinato hace que la palabra surja cada primavera de las tinieblas del silencio. Es la guirnalda que adorna el Día de la Cruz. Cada mes de mayo, la primicia frutal de la letra se da en ofrenda al renacimiento. Es el óbolo nutritivo de cuyo sacrificio brota la lengua. Entre la velluda hojarasca de la letra y el otoño sin flor de la página. Sea que la escritura prescriba el invierno hosco de la página, vaticine su floración colorida, una vocación de crimen envuelve la palabra. En su doble faz, la palabra se escribe sobre el pergamino de una piel tatuada. La articula la boca lacerante que alimenta al ser en su lesa humanidad. La que besa y muerde y mastica.

1 Los pasados años traen consigo obsequios Vislúmbrame en el cuerpo: lunares, marcas, y estrellas en las caderas. La tenue cintura aún es retraída y taciturna. ¡Qué decir de alargadas piernas níveas e inquietas! No existe orden en tal cuerpo. Ojos de espesura verde y triste. Cejas mutiladas. Labios pálidos que recurren a la hormiga Y al escarabajo carmín como Cleopatra. Manos deseosas de estrechar otros mundos… Pierden lentamente los murmullos de las aves los oídos adormecidos por el silencio. Cansados pies de seda se desfiguran sin encontrar paz. 2 Cuando no sabes valorar quien eres Tiendes a describir los atributos aparentes. ¿Pero qué esconden esos ojos tristes. Qué camino desean tomar esas piernas. De quién se dejara abrazar la cintura. Habrá suficientes hormigas y escarabajos para dar vida a los labios. Qué mundos desean estrechar esas manos. Y, cuál es la paz que el cosmos no puede dar? Sucesiva o desordenadamente para cada verso hay una pregunta. Y las respuestas retozan por allí algunas trasparentes como el agua que ya no existe y otras oscuras como la noche que se pierde al llegar la madrugada. 21

e l m e r c a d o - Revista Literaria. Todos los Derechos Reservados. León, Nicaragua 2013.


Título:

El grito en silencio

Técnica: Óleo sobre lienzo. Autor:

22


¿Pudo Beatriz haber escrito como Dante O Laura haber glorificado la congoja del amor? Yo puse el estilo para que hablaran las mujeres Dios ayúdame a callarlas otra vez

“Dancers Leon´s” por Gustavo Segade.

--1960.

Traducción de inglés a español por León Salvatierra De la traducción del Ruso al inglés por Stanley Kunitz y Max Hayward.

23


Pupila azul de mi parque es el sensitivo espejo de un lago claro, muy claro!… Tan claro que a veces creo que en su cristalina página se imprime mi pensamiento. Flor del aire, flor del agua, alma del lago es un cisne con dos pupilas humanas, grave y gentil como un príncipe; alas lirio, remos rosa… Pico en fuego, cuello triste y orgulloso, y la blancura y la suavidad de un cisne… El ave cándida y grave tiene un maléfico encanto; clavel vestido de lirio, trasciende a llama y milagro!… Sus alas blancas me turban como dos cálidos brazos; ningunos labios ardieron como su pico en mis manos; ninguna testa ha caído tan lánguida en mi regazo; ninguna carne tan viva he padecido o gozado: viborean en sus venas filtros dos veces humanos! Del rubí de la lujuria su testa está coronada: y va arrastrando el deseo en una cauda rosada…

Agua le doy en mis manos y él parece beber fuego, y yo parezco ofrecerle todo el vaso de mi cuerpo… Y vive tanto en mis sueños, Y ahonda tanto en mi carne, que a veces pienso si el cisne con sus dos alas fugaces, sus raros ojos humanos y el rojo pico quemante, es solo un cisne en mi lago o es en mi vida un amante… Al margen del lago claro yo le interrogo en silencio… y el silencio es una rosa sobre su pico de fuego… Pero en su carne me habla y yo en mi carne le entiendo. -A veces ¡toda! soy alma; y a veces ¡toda! soy cuerpo.Hunde el pico en mi regazo y se queda como muerto… Y en la cristalina página, en el sensitivo espejo del algo que algunas veces refleja mi pensamiento, ¡el cisne asusta, de rojo, y yo, de blanca, doy miedo!

24


La moneda que corre en el mercado tiene valor facial simbólico y su propósito es llevar un registro de los textos publicados de cada escritor (a). El valor incrementará a favor de los y las escritoras, a razón de colaboraciones publicadas en cada edición de el mercado.

La expresión cultural y crítica de este número 6° de el mercado -Revista Literaria no sería posible sin la participación económica de las siguientes personas, a quienes dedicamos esta edición: Alejandro Mendoza Castillo. Arturo Dávila. Dena Marie. Herald Terezón Javier O. Huerta. Karla Salvatierra. Miguel Ángel Pillado. Ricardo Amador. Platano Salvadoran Cuisine / Berkeley California.

Roberto's Tax Service/ San Francisco California.


‘América’ (c. 1600); Un grabado de Jan van Der Straet (Stradanus). En concordancia con las convenciones existentes de la grafía europea, el ‘nuevo’ continente se alegorizaba, a menudo, como una mujer rodeada de la parafernalia que se consideraba típicamente americana: papagayos, tapires, arcos, y flechas y banquetes caníbales. Las dimensiones sexuales del encuentro con Vespucci es, en ambos sentidos, visual y lingüísticamente, explícito. Traducción de León Salvatierra. Peter Hulme xii (Colonial Encounters)


6 el mercado r lit año 3 n°6 enero abril 2013