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Hugo Chávez: la herencia de las quimeras. Retrospectiva desde el anarquismo Compilación de textos divulgados en las semanas siguientes a la muerte de este personaje (el 5/3/2013), donde desde posiciones anarquistas consecuentes se proponen análisis e interpretaciones sobre lo que fue, hizo y representó.

¡Ni en duelo, ni en celebración! ¡Por la autonomía de las luchas sociales! COLECTIVO EDITOR DE EL LIBERTARIO [Declaración hecha pública el 5/3/2013, al conocerse la muerte de Chávez. Difundida ampliamente vía Internet, con traducción a varios idiomas y posterior publicación en medios impresos de distintos lugares del mundo.] Cuando se suman una gravísima dolencia, atención médica condicionada a miopes decisiones políticas, y un paciente alucinado de poder, solo cabía esperar este final: el caudillo ha muerto, con lo que tenemos un cambio sustancial en la escena política venezolana. En un instante, lo que fue mayor fortaleza del régimen se convierte en su debilidad esencial: Chávez lo era todo y, al faltar, sólo queda conjurar la fidelidad absoluta hacia su recuerdo con la obediencia a sus disposiciones sucesorales, evidenciando lo endeble de un gobierno que buscó reforzar su supuesto carácter “socialista y popular” con la práctica de un grotesco culto a la personalidad, ahora convertido en vacía invocación a las ánimas. El propio occiso es el principal responsable de este desenlace. El secretismo que rodeó a su enfermedad era movido por los mismos resortes de la centralización extrema del poder, lo que a falta de coherencia ideológica interna deja a sus seguidores enfrentándose entre sí por la herencia del mando, con clara ventaja para los altos burócratas rojos-rojitos y la casta militar, en labores de negociación asegurando impunidad para sus corruptelas. En cuanto a la oposición de derecha y socialdemócrata, la nueva situación les encuentra sin haber superado las derrotas en las presidenciales del 7-O y las regionales del 16-D, comicios en los que se habían comprometido con abultadas ilusiones y con la oferta de un “populismo sifrino”, jurando a los votantes mantener y ser eficientes en el uso de los instrumentos clientelares que tanto le valieron a Chávez. Ahora, esta oposición acomodadiza quiere creer que una fortuita metástasis por fin ha puesto a su alcance el ascenso a ese poder político del que sus ambiciones, errores, pereza e incompetencia los ha alejado por largos años, poder que ejercerían con similar necedad y afán depredador al que ha practicado la boliburguesía chavista.


Frente a ese cuadro de cálculos mezquinos y oportunistas, que iguala al Gran Polo Patriótico y la oposición de la Mesa de Unidad Democrática, tenemos la grave situación del país: inflación desbocada, creciente desempleo y precariedad ocupacional, devaluación monetaria, espantosa inseguridad personal, crisis en los servicios de agua y electricidad, educación y salud por los suelos, falta de viviendas, obras públicas obsoletas o en ejecución atropellada, atención sólo demagógica para las extremas carencias de los más necesitados, y un etcétera que no por largo es menos nefasto. Esos problemas no son la preocupación central de los dos bandos en contienda por la Silla de Miraflores y el botín petrolero. Por ello, nuestra respuesta colectiva debe despreciar su chantaje de exigirnos respaldo electoral a cambio de soluciones que nunca llegan o son ridículamente incompletas. Esta es la hora de desbordar a esas cúpulas podridas y construir, desde abajo, una verdadera democracia, con igualdad, justicia social y libertad. Hay que potenciar la indignación generalizada por la situación que padecemos, convirtiéndola en luchas sociales autónomas, extendidas y autogestionadas, diciendo claramente a los políticos del poder que no los necesitamos como intermediarios u otorgantes graciosos de lo que desde abajo y unidos podemos cosechar, sin necesidad de “manos blancas” o “boinas rojas”.

Hugo Chávez en 4 preguntas RAFAEL UZCÁTEGUI [Tomado de http://periodicoellibertario.blogspot.com/2013/03/hugo-chavez-en-4-preguntas.html] El periodista Eduardo Sklarz, como parte de los insumos para un texto sobre Venezuela, me hace estas preguntas por e-mail. El artículo que publicó se encuentra en http://infosurhoy.com/cocoon/saii/xhtml/ en_GB/features/saii/features/main/2013/03/06/feature04 ¿Qué hechos considera fundamentales en la trayectoria política de Chávez? R) Su irrupción militar en el golpe de Estado de febrero de 1992 y el haber asumido la responsabilidad en los hechos ante las cámaras de televisión; El haber realizado una correcta lectura del momento político en 1998, abandonado la estrategia insurreccional para participar en la contienda electoral en un momento viable para un outsider de la política; la propuesta de reformar la Constitución mediante un proceso constituyente en 1999; su actuación durante el golpe de Estado de 2002; el anuncio de las políticas sociales, misiones, en 2004; el desarrollo de la política internacional entre 2005 y 2008; su segunda reelección presidencial. ¿Cuáles factores explican su impresionante construcción de poder? R) Además de su carisma, el haber reactualizado con habilidad las principales matrices sociopolíticas de la cultura venezolana del siglo XIX


¿Cómo caracterizaría al chavismo? R) Un movimiento nacional-populista de izquierda sintonizado con la globalización económica ¿Qué legado Chávez le deja a Venezuela? R) 4 cosas: El mito de redención de los pobres a través del reparto de la renta petrolera; Una religiosidad popular con características políticas en torno a su persona; La devastación de la autonomía de los movimientos sociales venezolanos; el vacío de significado del discurso de izquierda.

A propósito de la muerte de Chávez CAPI VIDAL [Divulgado originalmente el 10/3/2013 en el Blog "Reflexiones desde Anarres" http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com/2013/03/a-proposito-de-la-muerte-de-chavez.html] La muerte de Chávez lleva, una vez más, a lo que considero debates estériles en los que chavistas y antichavistas polarizan la cuestión de manera caricaturesca y lamentable. Recuerdo a un compañero de trabajo venezolano, alguien no excesivamente conservador y con cierta cultura, con el que era imposible hablar sobre Chávez adoptando una posición previa pobremente absolutista; para él, todo lo que rodeaba al dirigente venezolano era falaz, un fraude. Otros compatriotas suyos afincados en España, más ponderados, reconocían al menos que sobre el papel los proyectos sociales de Chávez estaban muy bien, pero la cosa acababa siendo obstaculizada en la práctica. Diré, en primer lugar, en un análisis más bien superficial y tratando de no ser nunca visceral, que me interesa saber antes que nada si en determinado sistema la gente vive mejor, especialmente los más humildes y, por supuesto, que el bienestar de una clase no sea a costa de otra como ocurre en nuestro sistema económico globalizado. Dejando claro que el personaje Hugo Chávez me era detestable (y la palabra Caudillo, me da la impresión, se ajusta muy bien a ese intolerable y enajenante culto a la personalidad que tienen los regímenes estatistas), siendo justos, tampoco puedo hacer a nivel personal un juicio definitivo sobre su gestión. Por otros venezolanos que conozco, algunos muy progresistas y, insisto, nada viscerales, la información que tengo es que su retórica revolucionaria se traduce en poca transformación real, la democracia de base es solo de boquilla (el control estatal es grande) y al final solo han cambiado los actores económicos para convertirse Venezuela en otra pieza más del capitalismo mundial. Si lo que predican en parte ciertos regímenes, presuntamente socialistas, fuera cierto la tendencia sería hacia menos centralización estatal y mayor autogestión social y política (y no parece que eso sea así, más bien todo lo contrario). Lo que sí parece cierto es que la delincuencia es intolerable, y no se trata de algo producto de la necesidad, sino de la corrupción institucional (insisto, me comenta gente que vive allí, no es algo que yo haya simplemente leído). A pesar de todo esto, y es algo que se olvida con facilidad para favorecer a unos u a otros en el poder, en


todo sistema hay cosas buenas y malas, y de ahí que se juegue tanto con los datos hacia un lado o hacia otro; es increíble, y bien triste, la tendencia del ser humano hacia el rechazo o la adhesión incondicional. Lo que tampoco parece verdad es que aquello tienda a ser una dictadura comunista, tal y como dicen los más conservadores y reaccionarios, a pesar de sus muy sospechosas simpatías hacia el régimen castrista o sus buenas relaciones con el iraní. En un análisis más profundo, desde una óptica socialista y libertaria, creo que la gestión de Chávez (iba a decir el "régimen", pero tal vez no sea justo) está más que influenciada por la perversión de la izquierda, al menos, desde los año 60 con su definitiva militarización y su insistencia en fórmulas estatistas más que fracasadas. Los llamados gobierno de "izquierda" parecen realizar un importante papel en la perpetuación del capitalismo, y da la impresión de estar comprendiéndose, al menos en ciertos movimientos, de manera esperanzadora; la cara amable y progresista de un Estado no parece atenuar la intolerable acumulación del capital ni palia de manera significativa la lucha de clases. El sociólogo Rafael Uzcátegui, en su importante obra Venezuela: la revolución como espectáculo, concluye que la solidaridad ciega con una figura como Chávez es un síntoma de la crisis en las ideas revolucionarias. Otros estudios, como "De silencios y complicidades: la izquierda latinoamericana en tiempos posneoliberales", de Pablo Dávalos, llaman la atención sobre esos cambios constitucionales, realizados por gobiernos supuestamente progresistas en la región latinoamericana, que quieren ser vistos como una introducción a ciertos procesos históricos, mientras que en realidad consolidan y ratifican al liberalismo político y económico, clausurando con ello las propuestas libertarias de los pueblos. Es seguro que para el cambio social, sean cuales fueren nuestras simpatías, son necesarios el debate, la crítica y la pluralidad, y cierta izquierda latinoamericana parece negarlo desde el poder. Otro libro, Territorios en resistencia, de Raul Zibechi, también llama la atención sobre el tránsito hacia nuevas formas de dominación, y poco importa que se haga desde fuerzas que se denominan de izquierda. Zibechi considera que no es casualidad que estas nuevas formas de gobernar se estén dando en ciertos países (Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador…) que poseen desde los años 70 una importante movilización y resistencia a la imposición de políticas neoliberales. Esas mismas prácticas y experiencias también fueron enseñando al poder que esos movimientos no pueden ser derrotados solo con la represión (si exceptuamos, claro está, el completo exterminio); por ello, desde dentro de la izquierda, gracias a determinados actores, como los partidos políticos y las ONG, se acaba quebrando y cooptando a los referentes individuales o colectivos de esos movimientos en origen autónomos. Los gobiernos progresistas se convierten en los más capaces para anular el carácter antisistema y transformador de los movimientos. El comunicado que realizaron los compañeros de El Libertario, tras la muerte de Chávez y reclamando la autonomía los movimientos sociales, nos puede también acercar al asunto. Se recuerda el caudillismo, el grotesco culto a la personalidad, el nacimiento de la burguesía "bolivariana" y la corrupción, y ello sin olvidar la crítica a la oposición de derecha y socialdemócrata. El cuadro que se describe no es muy halagüeño: "…inflación desbocada, creciente desempleo y precariedad ocupacional, devaluación monetaria, espantosa inseguridad personal, crisis en los servicios de agua y electricidad, educación y salud por los suelos, falta de viviendas, obras públicas obsoletas o en ejecución atropellada, atención sólo demagógica para las extremas carencias de los más necesitados". Los libertarios reclaman, como no puede ser de otra


manera, autonomía en la lucha social, democracia desde abajo, capacidad de autogestión y, en definitiva, dar sentido a las palabras libertad e igualdad sin el obstáculo de ninguna clase mediadora. Esta profundización y comprensión, en las maneras de gobernar y en los movimientos y cuestiones sociales, es más que necesaria, en cualquier caso. A otro nivel, y observando la innumerables opiniones viscerales sobre la llamada "revolución bolivariana", lo que también debería hacernos reflexionar es la imposibilidad de tener en la distancia una opinión definitiva; ello, a pesar de los numerosos enlaces que se quieran aportar (hay mucho intelectual "progresista" que parece seguir confundiendo los deseos con la realidad, por mucho prestigio que tenga; es el caso de Chomsky o de Galeano), y teniendo en cuenta esta odiosa tendencia nuestra a buscar confirmación de lo que ya pensamos o deseamos. No es de recibo despreciar una información, solo porque venga de determinada gente o de ciertos medios, cuando se acepta acríticamente todo lo que favorezca una visión de la realidad más que cuestionable. En el caso de Chávez, mientras unos hablaban de un dirigente que estaba adoptando medidas para perpetuarse en el poder, con una progresiva concentración de poder (se habla incluso de una nula separación de poderes, aunque no sé si existe tal cosa en algún Estado), con la persecución de opositores y con el cierre de medios no afines, otros aseguraban que se trataba de un demócrata convencido que confiaba en que el pueblo eligiese continuamente y que se preocupaba por los más desfavorecidos; ¿cuál es la verdad? Tal vez es tan sencillo como utilizar una balanza y ver hacia donde se desborda el asunto. Otro ejemplo más de un mundo en el que fluye la información y, paradójicamente, no podemos estar más desinformados y enajenados sin contacto con la realidad en demasiados casos. Volviendo a un juicio (más bien, leve) sobre la gestión de Chávez, considero que vivimos en un sistema capitalista globalizado, con tantos problemas y tantos excluidos, que me da la impresión de que muchos tratan de aferrarse a cualquier cosa que parezca más humana.

Chávez: un espejismo bajo el sol del Caribe PERIÓDICO EL LIBERTARIO (VENEZUELA) [Versión en castellano de artículo publicado en la revista alemana Jungle Word, N° 11, 14/3/2013, http://jungle-world.com/artikel/2013/11/47325.html] Exponer un balance resumido de 14 años de gobierno bolivariano no es sencillo, en especial si debe hacerse siendo consecuentes como anarquistas y anticapitalistas radicales, diferenciándonos de lo que sobre el tema proclaman tanto la izquierda burocrático-autoritaria como la derecha y la socialdemocracia. Este ha sido para nosotr@s un esfuerzo constante, desmontando dos mitos complementarios: por un lado quienes glorifican a Chávez como prototipo del „socialismo del Siglo XXI‟ y el anti-imperialismo; por el otro, quienes lo denuncian como dictador y enemigo del libre mercado. Frente a ambos, hemos expuesto un enfoque independiente del cual aquí apuntaremos rasgos básicos, que con más detalles y referencias está en www.nodo50.org/ellibertario.


Entendemos que lo ocurrido desde 1999 en Venezuela ha sido mezcla de militarismo caudillista, demagogia populista y capitalismo de Estado, con base en la abundancia de la renta petrolera. El llamado gobierno bolivariano es una continuación, y no una ruptura, de la democracia representativa en Venezuela –iniciada en 1958 con el acuerdo de las élites de poder que se conoce como Pacto de Punto Fijo- y de su modelo económico basado en la explotación de recursos energéticos para el mercado internacional. Las transformaciones que los anarquistas pretendemos van en rumbo muy diferente al seguido por este „proceso‟, pleno de autoritarismo, en alianza vergonzante con el capital transnacional en empresas mixtas que controlan las reservas de petróleo y gas del país y con la entrega de recursos mineros como el oro y el carbón (militarizando para ello la Sierra de Perijá y las selvas de Guayana con la excusa de combatir la guerrilla o la minería ilegal, reprimiendo a las comunidades índigenas que allí habitan), un gobierno infectado de corrupción, con orientaciones, personajes y actitudes que no podemos respaldar. Lo afirmamos porque hemos investigado, documentado y denunciado sobre el rol asignado a Venezuela en la globalización económica, como proveedor seguro, barato y confiable de recursos energéticos al mercado mundial; buena parte de esa investigación y denuncia se recoge también en Venezuela: la revolución como espectáculo, libro publicado en varios idiomas y escrito por Rafael Uzcátegui –integrante de El Libertario. Como ningún otro en el pasado, este gobierno de retórica nacionalista y populista fue muy eficaz para aleccionar al país en someterse al negocio petrolero global, y agradecer servilmente las migajas recibidas mientras se mantiene una de las distribuciones de riqueza más injustas en Latinoamérica. Al mismo tiempo, los cuestionamientos ambientales y sociales acerca de los efectos de la explotación de hidrocarburos y minerales se han convertido en tabú y políticamente incorrectos, tanto para la seudo-izquierda en el gobierno como para los opositores de derecha y socialdemócratas, a quienes sin duda enfurece que las políticas petroleras de Chávez fuesen tan sumisas al capital transnacional como a ellos les correspondería hacerlas de estar en el gobierno. Gracias a su tramposo discurso, „el Comandante‟ pudo tomar decisiones que dos décadas atrás hubieran tenido un alto costo social y político, por ejemplo otorgar lucrativos contratos de extracción de hasta 40 años a favor de transnacionales como Chevron, BP, ENI y Repsol. El régimen bolivariano desarrolló un gran aparato de propaganda para vender las bondades de su líder y de las políticas sociales que creó, pero los datos y la propia realidad demuestran que si acaso hubo mejoras –pretexto de la acción estatal para atribuirse legitimidad en cualquier parte del mundo- la situación popular no ha mejorado significativamente, pese a contar en este período con los ingresos fiscales y petroleros más altos de la historia nacional para un lapso similar, que si han servido para encumbrar a la „boliburguesía‟ o burguesía bolivariana crecida a expensas del poder oficial. Mucho de esto lo hemos descrito con pormenores en El Libertario, procurando citar fuentes y datos del propio gobierno. Tal vez el mejor testimonio de cómo se ha agudizado la crisis para los de abajo es ver la terrible alza en la cifra de homicidios en Venezuela, con más de 21.000 muertes por dicha causa para el año 2012 (en 1998 hubo unos 4.400 homicidios). Esto señala la creciente extensión de un clima de violencia delictiva que refleja la desintegración social, pues tal tendencia se habría revertido, o al menos contenido, si la pobreza, la falta de educación y la desorganización colectiva estuvieran realmente en retroceso, según proclaman los voceros del chavismo en todo el mundo. No menos importante ha sido la anulación y domesticación de los movimientos sociales que resistieron al modelo neoliberal en la década de 1990. Los asesinatos en años recientes de


luchadores populares como Mijaíl Martínez, Luis Hernández, Richard Gallardo, Carlos Requena y Sabino Romero, cuya impunidad ha sido avalada por el silencio cómplice de los seguidores del gobierno, demuestra que en 14 años los únicos lazos de solidaridad construidos fueron de tipo vertical con la figura mitificada del „Comandante Chávez‟. La esencia militarista -y por consiguiente autoritaria, chauvinista y burocrática- de este régimen es evidente, tanto porque la mayoría de sus cuadros dirigentes vienen de los cuarteles, como por imponer una cultura política que copia rasgos detestables y peligrosos del oficio castrense, entre ellos el principio de obediencia ciega al líder con el resultante culto a la personalidad, del cual tuvimos una muestra reciente y grotesca en los rituales fúnebres del caudillo. Además, siguiendo una regla bien conocida en este continente cuando los militares están al mando, los gastos de las Fuerzas Armadas han tenido un crecimiento desenfrenado, lo que se confirma en hechos como que en años recientes el Estado venezolano ha sido el principal comprador de armamentos en América Latina. Para una reseña amplia en referencia a la militarización de la política y la sociedad venezolana, ver http://www.wri-irg.org/search/node/Venezuela. Hugo Chávez entra en los libros de historia dejando una herencia visible en la vida diaria de este país: inflación desbocada, creciente desempleo y precariedad ocupacional, sucesivas devaluaciones monetarias, espantosa inseguridad personal, crisis en los servicios públicos, educación y salud por los suelos, falta de viviendas, obras públicas obsoletas o en ejecución atropellada, atención sólo demagógica para las extremas carencias de los más necesitados, y un etcétera que no por largo es menos nefasto. Por obra de sus años de gobierno corrupto, inepto y derrochador, los venezolanos no tuvimos que esperar un bajón de precios en el mercado petrolero para que hoy estemos tan mal, pese a lo que quieran creer –y hacernos creer- quienes ahora lo veneran como ejemplo revolucionario a seguir.

Qué podemos esperar PEDRO PABLO [Artículo publicado en El Libertario, # 69, p. 4, abril-mayo 2013] Los comandantes y los obispos están llamados a sufrir la misma suerte; también a ellos les aguarda el Gran Bostezo anónimo y universal que es … el Juicio Final de la sociedad del espectáculo. Octavio Paz Chávez murió. Esto parece cierto, aunque no sabemos cuándo, ni dónde, ni cómo. Era cantado que los Castro no iban a cargar con este muerto aunque se les haya muerto en la isla como dicen, más cuando de haberse tratado en otra parte, capaz seguía vivo, Dilma Rousseff dixit. La madura teoría de la inoculación es un intento de lavarle la ropa a los cubanos, como el resto del show del regreso-no regreso, muerte y embalsamamiento. Lo que dejó


Mucho heredamos del fallecido en el modo de gobernar, pero citemos por lo pronto la entronización de la mentira, el ocultamiento, el misterio, el engaño, la teatralidad. Si bien la mentira y lo teatral es algo generalizado Chávez los llevó a alturas inauditas. Mentir fue una política de Estado, casi una obsesión, en las promesas, en los resultados, en los datos, en los negocios, en la propaganda. Sus herederos, oficialistas y opositores, han aprendido que la representación importa más que el contenido, la apariencia más que la esencia, que el gesto hace las veces de sentimientos, el desplante reemplaza a las ideas, el disfraz y la actuación es el mensaje y el recitado coplero toma el lugar de la argumentación. Chávez impuso que la política se reduce a poder y dominio. Luego de dar tumbos por Ceresole y otros, logró con Fidel una receta y pudo venderla a varios dirigentes latinoamericanos. Conservar el poder no era lo más importante, era lo único; todo estaba a su servicio, y sigue siendo así. La fórmula se apoyó en la aceitada maquinaria propagandística cubana y en los petrodólares, como lo puso al descubierto la valija con dólares para Cristina K. El afán de ser presidente eterno no tuvo límites legales, morales, constitucionales, o de cualquier otro tipo. Entonces no hay opositores, hay enemigos y como dice Cristina K., vamos por todo es la consigna. Por eso Chávez es tan popular entre los gobernantes latinoamericanos aunque no lo sea entre trabajadores y sindicatos. También heredamos la irresponsabilidad, el desenfado y la grosería en el gobierno, algo propio de militares cuarteleros con dólares. Chávez logró con sus discursos que la bravata, la insolencia, el insulto y el grito reemplazaran el contenido, los valores, las razones y el sentido amparando así la impunidad. Este gobierno no dio cuenta de nada a nadie. La lista es larga pero podemos mencionar que nadie sabe qué pasó con el más de 1,3 millón de millones de dólares recibidos y de una deuda adquirida de 220 mil millones, ni como se destruyó la industria petrolera venezolana (se pasó de 3,3 millones de barriles diarios a 2,4). Para Chávez la única regla válida era que el gobernante no tiene reglas y actúa según su arbitrio y conveniencia personal. Y a la Venezuela enamorada le pareció bien. Lo que vendrá Se abre un futuro que es un misterio. Si su muerte es un misterio, con más razón lo es el futuro que siempre es incierto, aunque donde importan argumentos y razones no lo es tanto. En un país que se ha tornado irracional, con marxistas aferrados a imágenes de la virgen María, con brujos ensalmando por doquier y con opositores esperando que el tiempo de Dios que es perfecto les sea favorable, el futuro es más que un misterio, es aguardar un milagro. Y no exagero pues las invocaciones religiosas tanto de Maduro como de Capriles lo confirman. Para idear soluciones necesitamos algunas condiciones. Primero poder pensar, lo que no es habitual ni frecuente en este gobierno que Chávez montó en emociones, provocaciones y desplantes pero sin saber sumar. Debe distinguirse entre inteligencia, capacidad de comprender, determinar causas y anticipar efectos, del ingenio y maña, que es la capacidad de establecer asociaciones contrastantes, disparatadas, que a veces hasta tienen resultados graciosos, usadas para esquivar una situación difícil, al modo de las respuestas que dan los niños o los comentarios de Kico Bautista. Estos gordos adolescentes cincuentones que quedaron a cargo son ingeniosos


(basta ver lo que han hecho con la constitución) pero no destacan en áreas del saber y la inteligencia. Con mañas no se resuelven problemas sino con conocimiento y razones. Lo segundo es que tenemos que tener algún poder de decisión en nuestras manos, es decir, alguna soberanía nacional. Pero no es así. En este absurdo existencial bolivariano, estamos en situación de vasallaje ante Cuba, un país donde, por decir algo, casi no hay Internet (tiene una penetración de 1-3%, una de más bajas en el mundo). El gobierno cubano controla aquí la política interior, las notarias, la educación paralela, los negociados en las sombras, la medicina sustituta, las FANB, el servicio exterior, tiene al menos 40.000 agentes distribuidos por todo el territorio y nos vende desde trigo hasta gasolina. Lo que haga el chavismo sin Chávez dependerá de lo que digan los hermanos Castro y ya sabemos cómo está Cuba. En tercer lugar, para cualquier acción hay que tener recursos. Tampoco esto tenemos. Los reales del petróleo ahora casi todos van a acreedores no generosos. Nos endeudamos como nunca, al punto que hubo que darle a los chinos permiso para que revisen el país en busca de minerales, de los que solo ellos sabrán los resultados y elegirán los que prefieran. Petróleo aparte, Venezuela oficialmente no exporta ni una gripe (la droga, el uranio, el oro, el coltán, van por los caminos verdes). Con un Chávez que no quería competencia en su afán de poder, compramos y tomamos prestado destruyendo toda fuente local de producción y trabajo aunque la gente fue feliz prefiriendo la limosna a los derechos. Ahora, con pocos dólares, con corrupción, no muy duchos en resolver y en hacer, sin medida en malgastar, con dinero devaluado, importaciones (léase comida) más caras, los problemas se acumulan. Final Con esta herencia y esta expectativa, en un barranco pasional por el líder muerto hasta que llegue el Gran Bostezo, vamos rumbo a una explosión social segura, aunque imprevisible en el tiempo. Con o sin Chávez, ni los Gordos al mando ni sus oponentes electorales tienen recursos intelectuales, morales o económicos que permitan evitar la catástrofe. Como dijo en La Hojilla Mario Silva, “si quieren ver una tormenta esperen ver un pueblo arrecho”. Excepto que el petróleo suba a 500 dólares, y éste sería el milagro.

Estadísticas, falsificación y académicos "progres" SOFÍA COMUNIELLO [Artículo publicado en El Libertario, # 69, p. 4, abril-mayo 2013] Con las novedades conocidas desde diciembre de 2012 sobre la salud de Chávez y en la posibilidad del fin de su ejercicio como gobernante, no se necesitaba ser muy despierto para darse cuenta que los delfines del chavismo agradecerían con creces todo alegato de aire universitario y originado en los odiosos “centros del poder imperialista” que hiciese balance halagüeño de la


obra del Comandante. En tal circunstancia, un trío de avispados scholars con base en Toronto – los catalanes Carles Muntaner y Joan Benach más María Páez Víctor, criolla radicada en Canadá– publicaron a comienzos de enero de 2013 el artículo “Los logros de Hugo Chávez y la revolución bolivariana”, que inmediatamente se convirtió en pieza central del arsenal publicitario del gobierno venezolano y, cómo no, del gobierno cubano. Ese artículo, de fácil ubicación en los medios de difusión a la orden del chavismo, se postula a sí mismo como «una evaluación lo más objetiva posible de los logros reales alcanzados por la Revolución Bolivariana de Venezuela durante los últimos 13 años», para lo cual la docta trinidad canadiense se propone «revisar algunos de los principales datos disponibles sobre los determinantes sociales de la salud y la pobreza». Veamos pues esos datos que permiten llegar a la triunfal afirmación que abre el párrafo final del escrito: « Los cambios que tienen lugar en Venezuela no son por tanto entes abstractos o intangibles. El gobierno del presidente Chávez ha mejorado significativamente las condiciones reales de vida de los venezolanos que se han comprometido en un dinámico proceso de participación política a lograrlo». Locademia de estadísticas I Una observación inicial forzosa es respecto a cómo la terna de Toronto cede a la tentación de dar respuestas simplificadoras a temas complejos escudándose en números de procedencia poco fiable y, peor aún, presentando datos en términos que lindan con la manipulación y la mentira descarada. Llama la atención que pese a su empaque académico, el texto viola una regla elemental para cualquier presentación de estadísticas sociales medianamente rigurosa: en lo posible tomarlas y citarlas desde la fuente primaria de dichos datos. Es obvio que esa fuente primaria aquí serían las diversas instancias del Estado a quienes ha correspondido ejecutar planes y programas que trajeron los cambios que se proclaman, pero lo cierto es que de las fuentes de referencia apuntadas en las 15 notas asentadas en el artículo –apenas dos en castellano-, solo una viene de un organismo estatal criollo (el MINCI, Ministerio que se ocupa de la propaganda oficial), sin que aparezcan citas directas a datos emanados de las instituciones responsables de los revolucionarios cambios que se exaltan en cuanto a salud pública y reducción de la pobreza, o por lo menos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El otro comentario previo es sobre el silencio que guarda el triunvirato sobre el tema de la inseguridad en Venezuela. Desde la década de 1990 el impacto de la violencia en la colectividad se agrava con tal fuerza que ha llegado a tener lugar destacado en las estadísticas de salud, por ejemplo como principal origen de muertes y atención hospitalaria para los varones entre 15 y 35 años, en un país donde se ha pasado, según renuentes estadísticas oficiales, de unos 4.400 asesinatos en 1998 a más de 21.000 en 2012, un incremento de casi 500 % mientras la población si acaso creció alrededor del 30 %. Todavía más turbia resulta la omisión del tema al recordar que para cualquier visión desde la izquierda sobre la pobreza y los males asociados a ella, no hay ninguna duda en asociar falta de educación e incremento de la miseria con el auge de los delitos y las agresiones físicas, por lo que al disminuir la pobreza es obvio que la criminalidad debe menguar o al menos estancarse. En el artículo optan por pasar agachados ante el irresoluble problema de explicar por qué se acrecienta la inseguridad como riesgo para la salud y bienestar de la sociedad venezolana, cuando se pregona que han ocurrido una espectacular reducción de la pobreza y un enorme auge de la educación, por lo que debía amainar ese terror cotidiano que sentimos en el país pero cuyo eco no incomoda al trío erudito.


Un “top ten” de cuentos chinos y cuentas chimbas Dadas las limitaciones de espacio, comentaremos solo una decena de las afirmaciones del artículo, mismas que dejan ver su tramposa intención propagandística, disimulada tras supuestamente irrefutables números y hechos: «Durante los últimos diez años, el gobierno ha aumentado el gasto social en un 60,6%, (772.000 millones de dólares)». - Eso suena muy convincente, hasta que una simple revisión de las cuentas gubernamentales nos indica que el gasto global del Estado en la última década se ha elevado más que ese 60,6 %, destacando el abrumador incremento de los gastos militares. De hecho, en los dos años recientes el porcentaje del presupuesto nacional que corresponde a gastos sociales tendió a bajar. «Venezuela es hoy el país de la región con el nivel más bajo de desigualdad (medida según el Coeficiente de Gini), habiendo reducido la desigualdad en un 54% y la pobreza en un 44%. La pobreza ha pasado del 70,8% (1996) al 21% (2010) y la pobreza extrema se redujo del 40% (1996) a un nivel tan bajo como el 7,3% (2010)». - Se hace ver que disminución estadística de la desigualdad equivale a un gobierno que hace una redistribución del ingreso nunca vista en Venezuela, pero al examinar nuestra historia es claro que tal proceso se presenta cada vez que el ingreso del Estado aumentó gracias a las subidas de precios o ventas del petróleo, lo que permite a los gobernantes de turno abultar las dádivas clientelistas que fortalecen su permanencia en el poder. El trípode de Toronto se deleita comparando cifras que corresponden al reciente período de alza desmesurada de precios e ingreso petrolero frente a datos de mediados de la década de 1990, cuando el mercado de hidrocarburos era muy adverso a los países productores, pero ni casualidad se atreven a contrastar datos con lo sucedido a mediados de los años 70 o de los 50, periodos de auge rentista. «En Venezuela el analfabetismo ha sido eliminado». - Aquí el artículo se excede en su lisonja al chavismo, pues aún las muy maquilladas cifras del INE para años recientes registran un persistente 4,9 % de adultos analfabetas. Añadiremos que, contrario a lo que suelen sugerir éste y otros ejemplos de propaganda oficial, el analfabetismo en adultos ya era relativamente reducido para fines de los años de 1990 (cuando más 10 ó 12 % de la población sobre los 15 años), en especial al comparar con 6 ó 7 décadas atrás, cuando abarcaba a dos tercios o más de la población mayor de edad. «En 1980 se importaron el 90% de los alimentos, hoy el porcentaje es menor al 30 %». - Desde los años de 1920 y 30, cuando la industria petrolera arrastró al país a la modernización capitalista, pasamos a tener una “agricultura de puertos” como origen de la mayoría de los alimentos que consumimos. Esa característica no ha variado nada –más bien se agrava- en la era Chávez. Decir que ahora es lo contrario no pasa de expresión demagógica que la vida cotidiana de los consumidores en Venezuela y aún las cifras oficiales se encargan de desmentir. Como muestra de esas cifras apuntemos un dato: el monto en dólares de las compras de alimentos al exterior fue en 2012 bastante más del doble a lo que era 7 ó 10 años atrás, pues se han debido cubrir necesidades en rubros básicos donde la producción nacional ha tenido caídas enormes, por ejemplo: azúcar, café, arroz, maíz blanco, pollo, leche, aceites comestibles y un largo etcétera.


«Un ejemplo de cómo el gobierno ha tratado de responder de la mejor manera posible a las necesidades reales de las personas es la situación que se produjo en 2011, cuando las fuertes lluvias tropicales dejaron a 100.000 personas sin hogar. La población fue inmediatamente protegida en forma temporal en todo tipo de edificios públicos y hoteles, y en sólo un año y medio el gobierno construyó 250.000 viviendas». - Aquí se ignoran las constantes protestas que protagonizan la mayoría de esos damnificados, todavía en “albergues temporales” donde quedaron a su suerte, pues solo salieron de allí quienes han podido alojarse con familiares o amigos, con una mínima fracción que ha logrado obtener vivienda gracias al Estado. Por cierto, esas “250.000 viviendas construidas” se obtienen con una curiosa suma donde van las viviendas nuevas en cuya construcción se involucró directamente el Estado, mas lo hecho por empresas privadas de construcción buscando ganancias, adicionando la autoconstrucción de vivienda a cargo de personas y familias que por sí mismas resuelven su necesidad, y también agregando viviendas ejecutadas previamente –en cualquiera de las tres modalidades antedichas- a las que se hicieron reformas y ampliaciones. «30.000 consejos comunales que determinan las necesidades sociales y los problemas locales, permitiendo que las personas sean los verdaderos protagonistas de los cambios que reclaman». - Basta con revisar el detallado y reflexivo estudio de María Pilar García sobre los Consejos Comunales (ver sección „textos‟ de www.nodo50.org/ellibertario) para que sólo desde el fanatismo desbocado o el oportunismo interesado haya quien suscriba sin matizar semejante afirmación. Para confirmación práctica, aconsejamos ir al consejo comunal más próximo a su domicilio, observando lo que allí sucede, quiénes tienen la sartén por el mango y, en definitiva, para qué termina sirviendo ese organismo. Ya después de eso se podrá juzgar dónde queda el tal verdadero protagonismo, si no eres de la directiva, del PSUV y tienes padrinazgo. «La economía venezolana tiene una baja deuda y reservas de petróleo y de ahorro muy elevadas;… su economía continua siendo fuerte incluso ante la crisis financiera global». - Menos de un mes después de perpetradas y difundidas al mayoreo tan enjundiosas palabras, tuvimos la segunda gran devaluación en menos de 4 años (una depreciando al 100 % el valor de nuestra moneda; la otra “apenas y por ahora” del 46 %), como para recordar a quienes las escribieron aquello de “el pez por la boca muere”… «Un indicio de la creciente diversificación de la economía es el hecho de que ahora el Estado obtiene casi tantos ingresos de la recaudación de impuestos como por la venta de petróleo, ya que ha reforzado su capacidad para la recaudación de impuestos». - Las cuentas públicas indican sin lugar a dudas que la recaudación de impuestos se ha incrementado gracias a otra medida revolucionaria del gobierno socialista: el restablecimiento del Impuesto al Valor Agregado, luego incrementado en su tasa. Recordemos algo que se supone sabe todo marxista (excepto si es funcionario del Estado venezolano): el IVA es el impuesto más regresivo y neoliberal, pues proporcionalmente pecha con más fuerza a los pobres que a los ricos. «La tasa de inflación, un problema endémico durante muchas décadas, ha caído en el último trimestre del 2012 a un mínimo del 13,7% en los últimos cuatro años». - Gracias a lo estable y más bien creciente de la renta petrolera, ¡si un problema estuvo ausente de la economía venezolana por muchas décadas fue la inflación! Aparece después de 1983 agravándose desde 1989, asociada con la declinación del ingreso rentista en esos años y con la aplicación del recetario neoliberal. Cabe atribuir a Chávez y sus secuaces el milagro económico


de habernos obligado a soportar, en tiempos de esplendor rentista sin paralelo, la inflación sobre 20 % anual que sufrimos en los 4 años recientes, lo cual nos da el dudoso honor de ser el país del continente en que se ha vivido la mayor y más extendida espiral inflacionaria en este lapso. En ese contexto, alabar el supuesto logro alcanzado en el último trimestre de 2012, cuando la inflación cerró ese año en 20,1 %, solo puede ser hacerse desde la insensatez o la bellaquería. «The Wall Street Journal ha señalado que el intercambio de acciones de Venezuela es con mucho la bolsa que mejores resultados tiene en el mundo (alcanzándose un máximo histórico en octubre de 2012), a la vez que los bonos de Venezuela se hallan entre quienes tienen mejores resultados en los mercados emergentes». - Aquí se supera a sí misma la troika de Toronto. En el mismo artículo donde pontifican cómo «este nuevo modelo de desarrollo socialista ha tenido un impacto espectacular en toda América Latina», y afirman con solemnidad que «la Revolución Bolivariana de Chávez sobrevivirá al líder socialista de Venezuela», no tienen mejor validación a las virtudes del chavismo que argumentos tomados del vocero por excelencia del capitalismo financiero transnacional. Ciertamente, con defensores y defensas “intelectuales” de esta catadura, no hay duda en que la era Chávez contribuye a asegurarse el lugar que bien merecido tiene de cara al porvenir.

Capitalismo del Siglo XXI [Artículo publicado en La Oveja Negra, Rosario (Arg.), N° 7, marzo-abril 2013, pp. 1-2 http://boletinlaovejanegra.blogspot.com] Cuando Chávez asumió el gobierno en el año 1999, en Venezuela, no hubo una ruptura en cuanto a lo que es el sistema capitalista y por lo tanto no existió un cambio profundo en las relaciones sociales de aquella región. Esta continuación capitalista, con sus distintivo patriotero, caudillista, demagógico y milico, bajo la denominación «socialista», fue lo suficientemente eficaz para desarrollar el negocio petrolero en aquel país, por lo cual todo asomo de crítica acerca de los efectos –tanto sociales como ambientales– de la explotación de hidrocarburos y minerales se han convertido en «contra-revolucionarios». En este sentido, dos días antes del anuncio de la muerte del líder espiritual del proceso capitalistabolivariano fue asesinado Sabino Romero, referente de las luchas del pueblo yukpa, que al último atropello que debieron responder fue al anuncio, realizado por Chávez, de la triplicación de la explotación del carbón a 36 millones de toneladas métricas anuales en territorios habitados por diferentes comunidades. Sabino Romero fue parte de las comunidades indígenas que se movilizaron para rechazar las consecuencias de la expansión de la megaminería en la región que habitan. Su lucha se enfocó en lograr la demarcación y titularidad de los territorios indígenas, para lo cual realizaron distintas movilizaciones tanto en el estado de Zulia como en Caracas, utilizando diferentes métodos de lucha, tales como la acción directa y la ocupación de tierras indígenas en manos de ganaderos[1]. Como es costumbre, los burgueses se tiran la pelota: que «fue la derecha», que «fue culpa de políticos corruptos aún existentes entre las filas de la revolución bolivariana». Es que los sicarios que lo asesinaron, como el dinero y el petróleo, no


son de derecha ni de izquierda. Es el aparato estatal capitalista, como una totalidad, el que garantiza y perpetua estos asesinatos. Un asesinato que muestra la continuidad de estas prácticas desde antes de la revolución bolivariana. Ya en el año 1995 la Guardia Nacional asesina a los yukpa Felipe Romero, Carmen Romero y José Vicente Romero, acusados de robo de ganado en un hecho conocido como la Masacre de Kasmera. Y podemos contar, desde aquel hecho hasta este, sucesivos asesinatos a manos de sicarios y ganaderos, además de palizas y campañas de difamación por parte tanto de Venezuela como de Colombia. En cuanto a comercio y represión el Capital tampoco tiene patria. A diferencia del funeral de Sabino Romero –donde las pocas fotos que circularon debieron ser sacadas a escondidas de las fuerzas de seguridad–, cuando muere un opresor los medios masivos de comunicación entran en sintonía para intentar machacarnos con lo mismo durante horas. Y la «opinión pública», en tanto que ideología dominante, se hizo eco en las redes sociales, en la calle, entre los conocidos. Lamentos y llantos desde el peronismo patotero y patriotero hasta autoproclamados grupos autónomos y muchas feministas llorando por quien representa a carta cabal «el Padre de la nación»: patriarca, cristiano, estatista, omnipresente. Sollozos de tantos y tantas que se posicionan contra el golpe del „76, pero como se confirmó una vez más, sus ídolos son generales, comandantes y coroneles. El fondo de la cuestión, más allá de minuciosidades como la representatividad, es qué persiguen este tipo de procesos. Si el Socialismo del Siglo XXI solo quiere afianzar la democracia, el mercado y el nacionalismo, habría que preguntarse por qué pensarlo como revolución, si solo está afirmando aquellos nauseabundos valores en que nos movemos todos los días. Tanto Correa y su revolución ciudadana como Chávez y la revolución bolivariana (en un país donde el año pasado la desintegración social dejó alrededor de 21.000 muertes por homicidio) no hacen más que mostrar que el capitalismo cambia a una imagen bondadosa y popular pero no por ello abandona su esencia de muerte. Lejos de querer dar un manual sobre revoluciones, ponemos en cuestión estos procesos al ver que no hacen más que ser aceites y remaches de la Normalidad. ¿Qué tienen de revolucionario las dádivas del Estado en un buen momento de la economía nacional o la espera de la palabra del Líder para saber qué hacer? ¿A quién asusta aprender a cantar más fuerte el himno nacional? ¿En qué nos diferencia eso de los burgueses? La categoría Socialismo del Siglo XXI busca plantearse como novedad mientras mantiene las mismas falsificaciones que hizo la Socialdemocracia durante siglos anteriores. A su vez, el chavismo supo astutamente usar el tan en boga Poder Popular llegando a nombrar así a los Ministerios y así disfrazar mejor su caricatura revolucionaria, apoyado en la idea de quienes sostienen que este concepto vendría a ser combativo. Se insiste en que Chávez o algún otro líder es quien va a devolvernos la dignidad como latinoamericanos, pues bien, no necesitamos ni líderes ni esa dignidad de ciudadano, de trabajador, de explotados y oprimidos, necesitamos dejar de serlo, a nivel mundial lejos de cualquier provincianismo. Más a la izquierda se insiste en que estos caudillos son solo el emergente de un movimiento social más grande, la cara visible, pero estos movimientos solo sirven de colchón para amortiguar y sostener las imposiciones del Capital administradas por tal o cual gobernante. Seguir dando la mano a este tipo de procesos es continuar subestimándonos


como explotados, subestimar nuestra capacidad de transformación, encerrar la imaginación revolucionaria en los moldes burgueses, lo que significa perpetuar estas relaciones sociales miserables, miseria que no hace referencia solo al aspecto económico. Ningún explotado en el mundo debiese llorar la muerte de sus gobernantes. Si esto ocurre, no es más que por la racionalidad invertida que mantiene este sistema en funcionamiento. Y es que quienes están en la administración de cualquier Estado, no están sino en contra de nuestros propios intereses, digan lo que digan sus credos ideológicos. En los procesos sociales que van construyendo al proletariado en sujeto revolucionario, la identificación del mismo con caudillos de fraseología socialista no es sino un signo de debilidad, un límite que debemos contribuir a superar. Y es que, por lo demás, no se puede construir un movimiento revolucionario con posibilidades reales de victoria sino es a partir de un cuestionamiento y combate radical a toda mistificación, a toda idolatría [2]. El cambio por un mundo nuevo será obra de nosotros mismos y no el resultado de la claridad o beneficencia de algún militar, presidente, cura u otro representante del mundo burgués. A pesar de la mentira, a pesar de los líderes. Notas [1] “Capitalismo energético: Autor material e intelectual del asesinato de Sabino”, periódico El Libertario (Venezuela). [2] Extraído del blog El Radical Libre (Chile).

Entrevista a Rodolfo Montes de Oca: Sobre la muerte de Hugo Chávez [Publicada en EL SURCO, # 44, Santiago de Chile, abril 2013, pp. 4-5] A propósito de la reciente muerte del presidente Hugo Chávez, quisimos conocer la visión de un compañero anarquista (miembro del Grupo Editor del periódico EL LIBERTARIO) sobre el significado y trascendencia de este acontecimiento. Aprovechamos la oportunidad para preguntarle sobre los anarquistas pro-gubernamentales que han proliferado en Venezuela, y que desgraciadamente se han esparcido por América Latina, y sobre el pasado encuentro libertario en esa región. EL SURCO: Para comenzar nos gustaría conocer tu reflexión personal sobre la trascendencia política que tuvo en Venezuela la administración Chávez. R. Montes de Oca: El proceso bolivariano se inicia en 1998, con el triunfo electoral de Hugo Chávez que logra montarse exitosamente en una ola de descontento popular y de desobediencia que venía experimentando la sociedad venezolana desde 1989 cuando se produce el quiebre


gubernamental y de concertación que significó el “pacto de Punto Fijo” durante el Caracazo. Su elección significo una contención democrática a la olla de presión que amenazaba con explotar. Esto significo el rescate de algunas de las banderas que de forma infructuosa venían ondeando la izquierda tradicional desde 1959 y que consiguieron un vehiculo de ascenso durante su administración y que le servía para legitimar una ficción de “revolución”. Esto aunado a un golpe de suerte como fue el aumento exponencial de los precios del barril petrolero por los conflictos en el Medio Oriente y Asia Central, un gran orador y el carisma popular de Hugo Chávez, permitió edificar un nuevo Estado que recoge por igual un discurso nacionalista como socialista, cuya principal fuente de ingreso es la extracción de materia prima para ser vendido a las potencias emergentes en Asia. Lo que le permitió profundizar algunas políticas de asistencia social que ya se venían implementando pero que se les cambió el nombre y se les dio un impulso distinto. Esto le generó el rédito político que ya todos conocemos. Pero sin duda alguna, podemos definir la transcendencia del gobierno de Chávez en cinco puntos: 1.-Un reconocimiento de las minorías sociales. 2.-Una histriónica forma de hacer política que rompe con la imagen tradicional del politiquero. 3.-Representó un dique a los movimientos sociales beligerantes, es decir, trajo paz social necesaria por los mercaderes con un discurso socialista. 4.-Perfecciono el rol de Venezuela dentro de la globalización económica como un surtidor de materia prima barata y confiable para los centros de producción mundial en el norte (llámense estos China, Rusia o Norteamérica) y 5.-vació de cualquier contenido contestatario a la izquierda local, institucionalizándola, devengándole un salario a cambio de su lealtad. ¿Crees que el gobierno de Chávez estuvo atravesado por la dependencia que crea el culto a la personalidad? Y en ese sentido ¿cómo ves el futuro de la revolución bolivariana? No es que estuvo atravesando una dependencia sino que el chavismo, como culto totalitario en Venezuela, fue uno de los objetivos perseguidos desde un primer momento por el actual gobierno. Como patrioteros que son, los bolivarianos siempre se han planteado la necesidad de endiosar a un mortal como un ser superior y guía espiritual del proceso, una suerte mesianismo redentor en pleno siglo XXI, obviamente el difunto pasara a un plano de deidad abstracta y esto ya se empieza a evidenciar cuando al comando de campaña de las próximas elecciones lo bautizaron con el nombre de “Hugo Chávez”. Es decir, que el culto a la personalidad se acentuara mucho más. Antes de morir el Teniente Coronel de Sabaneta ungió como su sucesor al ex-canciller, Nicolás Maduro, un hombre que viene desde hace muchos años de militar en la izquierda tradicional, de participar en sindicatos, el parlamento y es considerado por muchos como un hombre mediador y conciliador. Desde mi perspectiva, el chavismo con Maduro a la cabeza no radicalizará su agenda de gobierno, si no que por el contrario ira reformando su discurso y muy lentamente se irá acercando de forma solapada a varios grupos de la oposición que comparten ciertos puntos en común con ellos. Dejando de lado algunas de sus propuestas más radicales, todo esto con la finalidad de seguir manteniendo ciertas cuotas de poder en posibles gobiernos de transición donde ellos no sean mayoría.


Esto generara un escenario interesante, porque muchas personas, colectivos y movimientos sociales que han participado activamente dentro del proceso bolivariano, van a empezar a generar fricciones con el actual orden por postergar sus programas de lucha y reivindicación. Lo que obviamente generará una desilusión y una posterior radicalización por parte de ellos y es allí en esa brecha donde estaremos nosotros/as profundizando y complejizado esas críticas en la eventual transición que se avecina. ¿Cómo entender, desde tu perspectiva, la existencia de un sector autodeclarado anarquista que apoya y colabora directamente con el gobierno de Venezuela? Por lo que se puede entender de sus escasos escritos y comunicados, la FARV defiende una meta de “Comunismo Libertario” que en el contexto venezolano se transforma en la defensa de un Estado totalitario, monoproductor, que maneja un capitalismo estatal y que se ampara en un discurso socialista y progresista para mantenerse en el poder. Si se revisa cuidadosamente los escritos de la FARV, ellos jamás se han pronunciado en contra del gobierno de Chávez, jamás, aceptando sin chistar todas las políticas gubernamentales que se les imponían desde los centros de mando, siendo cómplices silenciosos de las atrocidades que se cometen actualmente, entonces: ¿qué tipo de anarquistas son estos, que están de acuerdo con el Estado?... Estos fenómenos de “anarquistas gubernamentales” no son nuevos en la historia de Venezuela, en el pasado existieron figuras como Salom Meza Espinoza o Francisco Olivo que militaban en el status quo socialdemócrata. Otro ejemplo fue la cómplice asistencia, solidaridad y acompañamiento de algunos exiliados ibéricos de la CNT con los gobiernos de Acción Democrática, considerados como el Némesis del proceso bolivariano pero con el cual comparte un programa reformista basado en la renta petrolera. La FARV no es más que eso, la continuidad tarifada de un fracaso reformista plegado a las políticas gubernamentales del administrador de turno. No se debería gastar tinta en ellos, la contradicción en su discurso es su peor castigo. El periódico EL LIBERTARIO y tú en particular, han sido fuertemente descalificados por la FARV de forma pública a través de sus comunicados. Te acusan, entre otras cosas, de estar alejado del movimiento popular, de una supuesta cercanía con la derecha y de promover una visión liberal de los cambios revolucionarios, esto último, debido a un planteamiento tuyo sobre el protagonismo de la clase media en las posibilidades de cambio social. ¿Cómo han respondido al anarcochavismo? ¿Qué consecuencias en la práctica han tenido este tipo de acusaciones? Primero que nada, hay que decir que las FARV como frente del chavismo dentro del movimiento popular, siempre buscara cualquier medio para tratar de desprestigiar aquellos anarquistas que se opongan al actual gobierno, buscando cualquier adjetivo para desprestigiar nuestra labor, de hecho, es uno de sus principales objetivos es tratar de fragmentar al bloque antiautoritario con acusaciones de poca monta que no pueden demostrar.


Esto no es nuevo en la historia del anarquismo latinoamericano, el oprobioso ejemplo de Manuel Gaona Sousa y sus afines en Cuba es un arquetipo de como un grupúsculo de marxistas infiltrados en los círculos libertarios puede desbaratar todo un movimiento y lanzarlo al ostracismo de las mazmorras, acusándolo de “derechista”. Tal y como pretende hacer hoy en día la FARV. Como anarquistas hemos participado en múltiples conflictos que se enmarcan dentro de las dinámicas del movimiento popular, por ejemplo: la lucha por la demarcación y autonomía de los territorios yukpas; la deforestación de Imataca; la explotación carbonífera o aurífera en la Sierra de Perija o Bolívar; nuestra resistencia al tendido eléctrico en la Amazonía; la devolución de la piedra Kueka; el apoyo y seguimiento de las ejecuciones extrajudiciales a través de los Comité de Victimas contra la Impunidad; los casos de sicariato de luchadores populares como Mijail Martínez, Sabino Romero, Richard Gallardo, Luis Hernández y Carlos Requena; la denuncia y seguimientos de las matanzas perpetradas por la Guardia Nacional y el Ejército en las prisiones, el último caso el de la cárcel de Uribana; nuestra oposición al armamentismo y la cultura de gendarme que ha introducido el chavismo en la colectividad; la lucha por la ocupación de espacios urbanos; el apoyo que hemos dado al sindicalista Rubén González acusado de “rebelión civil” por hacer una huelga y a los sindicatos de las industrias básicas y mineras; el acompañamiento que se lleva junto a los jubilados y pensionados de la CANTV y los trabajadores de FEMSA-Coca Cola; nuestra lucha contra la imposición del modelo IIRSA -que es la continuación del ALCA- en la península de Araya y otras zonas del país; y sobre todo la denuncia constante del chantaje económico al cual se ha sometido las expresiones populares en el actual gobierno, entre muchas otras campañas que llevamos adelante junto a la gente desde abajo. Solo basta con ojear las páginas de EL LIBERTARIO y hacer seguimiento a los artículos para ver el grado de compenetración y de solidaridad que tenemos con el movimiento popular autónomo y beligerante en Venezuela. Pero eso sí, nosotros como anarquistas no buscamos capitalizar ni cooptar la autonomía de esos conflictos emergentes, tampoco pretendemos llegar cual “evangelizadores” a decirle a la gente cómo debe actuar. Pero eso sí, allí donde hay una disputa con el poder y el capital, nosotros buscamos avivar las llamas del descontento, para así trabajar hombro con hombro en condición de iguales para transformar esas realidades desde una perspectiva antiautoritaria y equitativa. Debido a todo esto y a que la gente sabe quiénes somos, es que esas acusaciones sin fundamento no tienen ningún efecto y no dejan de ser mas que rabietas de chavistas, que no merecen ser ni contestadas, por lo burdo y ridículo de sus acusaciones. Si realmente estuviesen involucrados con el movimiento popular, no gastaran tiempo en generar una matriz de opinión en favor de un gobierno. Con relación al artículo que de forma irresponsable y totalmente descontextualizada cita Luis Vásquez Coraspe, es uno que redacte para el portal web soberania.org, llamado “Apuntes para entender una nueva forma de liderazgo dentro de los Movimientos Sociales”; en el cual argumento que debido a las características que tienen las organizaciones sociales de base (contrapoder, lucha continua, no institucionalización, autogestión, etc.) por práctica en el caso de Venezuela, las vocerías de las mismas suelen recaer sobre los hombros de personas provenientes de los estratos medios de la sociedad, debido a que es un sector que ha tenido acceso a


información contestataria y por tener cierta independencia económica que les permite invertir tiempo en el estudios y análisis que genera en activismo. Esto no significa que yo defienda a la “clase media”, por el contrario repudio cualquier concepto de clase o casta; como anarquista mi conflicto no es un simple posicionamiento en alguno de los dos polos en lucha (patronos-trabajadores) como lo quieren ver los de la FARV, mi lucha es antisistema y mi posicionamiento es junto a los excluidos de la concertación bolivariana (rebeldes sociales, presos, veganos, géneros diversos, queer, feministas, no-alineados, discapacitados, pueblos originarios, etc.) también acoto que rechazo esa concepción de “izquierdas y derecha” para mí solo hay dos franjas en este proceso de liberación total, nosotros, los iconoclastas defensores de la libertad y la igualdad a ultranza, y ellos, los detentadores del poder y de los medios de producción, llámense estos “socialistas”, “demócratas” o “liberales”. A diferencia de ellos, nosotros si conocemos bien a nuestros enemigos. Para finalizar tengo que acotar que a diferencia de ellos que escupen hacia arriba, yo no señalo ni soy chivato de nadie, no señalo en público a compañeros, como dirían ustedes: “no soy un sapo de la yuta”; tampoco me desgasto en controversias estériles e infantiles que no generan cambios. En lo personal oriento mis energías en accionar por una transformación social radical desde la base. Como dice el adagio popular: “Águila no caza mosca”. Tenemos un mundo nuevo que construir, sobre las ruinas del presente y sinceramente prefiero dirigir mi rabia y crítica hacia los verdaderos detentadores del poder que en Venezuela son: la administración pública boliburguesa con su política entreguista y usurera, la derecha partidista socialdemócrata y el capital trasnacional extractivista. Hace pocos meses han tenido en vuestra región un encuentro anarquista ¿Qué balances y proyecciones puedes sacar de él? El pasado mes de febrero logramos realizar un Encuentro Anarquista entre varios compañero/as que tenemos una perspectiva en común sobre la coyuntura que atraviesa Venezuela y sobre una misma metodología para alcanzar nuestras metas emancipatorias. Sobre la base de ello y de una mutua afinidad decidimos constituir una Red de acción en común que comparte los siguientes puntos: 1.-Negación y enfrentamiento al gobierno bolivariano y su Gran Polo Patriótico, así como a la oposición partidista de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), mediante la construcción y consolidación de una alternativa social libertaria que no busque, por ningún medio, alcanzar y monopolizar el poder. 2.-Afirmación de la autonomía de los movimientos sociales como un mecanismo para contrarrestar los efectos del Estado y el mercado. 3- Rechazo de la vía electoral y los subsidios estatales y privados para alcanzar nuestros objetivos. 4-Defensa de la autodeterminación de las comunidades organizadas a través de la autogestión, el anti-poder, el cooperativismo, la equidad de género, la autodefensa, la acción directa, la ecología radical y el respeto a toda forma de vida. 5-El empleo constante de lo lúdico, el apoyo mutuo, la acción directa, la investigación, el autodidactismo y la afinidad para dar a conocer nuestras ideas. En esta Red Anarquista existe una pluralidad de compañero/as, tendencias y propuestas que comparten un rechazo total al modelo actual y a sus falsos opositores. Contamos con compañeros en varios estados como Anzoátegui, Bolívar, Carabobo, Caracas, Lara y Zulia.


De momento nuestros esfuerzos se han direccionado a la formación interna de los grupos que la conforman; el apoyo a los compañero/as yukpas que lucha en la Sierra de Perijá; el seguimiento y denuncia de la política estatal de ocupación militar de las prisiones que está empleando el gobierno bajo el lema de “humanización del sistema penitenciario”, donde está “retomando el control” de las cárceles a sangre y fuego, como es el caso de El Rodeo, La Planta y Uribana; la articulación para exigir la libertad de José Del Moral, un joven que se acercó al anarquismo en prisión y al cual se le lleva un juicio inquisitorial por parte de la iglesia evangélica y la justicia bolivariana. Como anarquistas estamos consientes que nos enfrentamos a un gobierno populista que secuestra y deforma el discurso de la izquierda, que concede beneficios a cambio de la pérdida total de la autonomía y que constantemente chantajea a la población con la pérdida de ciertos beneficios sociales que ha otorgado gracias a la renta petrolera. Sin embargo, sabemos que la actual crisis económica y de legitimidad por la cual atraviesa Venezuela generará nuevas condiciones objetivas, en las cuales como ácratas debemos incidir para lograr nuestra única meta, que se resume en una sola palabra: anarquía. Para saber más de la Red y los grupos que la conformen, lo/as invitamos a ver la página web: http://redanarquistavenezuela.blogspot.com, También los invito a visitar mi bitácora personal: http://rodomontesdeoca.blogspot.com Gracias por la entrevista y, como diría el Mauri, ¡procuremos que viva la anarquía!

Funerales de Estado, Amnesia y Anarquismo. Respuesta a la declaración de la FAU ante la muerte de Chávez COLECTIVO EDITOR DE EL LIBERTARIO [Documento publicado en Tierra y Libertad, Madrid, # 298, mayo 2013, pp. 3-6, y difundido ampliamente vía Internet.] En memoria del querido compa Rafael Spósito (a) “Daniel Barret” Fechada al día siguiente del deceso del presidente venezolano, se divulgó la declaración titulada La muerte de Hugo Chávez. Su repercusión en América Latina y el mundo [1], publicada y mantenida (hasta el momento de escribir estas líneas) en lugar destacado de la página web de la Federación Anarquista Uruguaya – FAU, agrupación que firma como responsable de ese texto. Allí se proponen diversas consideraciones sobre la personalidad del fallecido, sobre su rol histórico en Venezuela y Latinoamérica, sobre el gobierno y el movimiento político que encabezó, y sobre el proceso político-social contemporáneo venezolano, apuntando a una valoración y a unas conclusiones en relación a las cuales nos ha parecido obligatorio expresar nuestra réplica, pues esa declaración, en base a estimaciones erradas y/o desinformadas sobre


Chávez y Venezuela, apunta a un juicio positivo, no sólo ajeno a lo que desde el anarquismo cabría decir, sino además sugiriendo un curso de acción (el así llamado „apoyo crítico‟) ante esa clase de figuras y sus gobiernos que, según entendemos, desnaturaliza totalmente al ideal y la práctica ácrata, que por esa vía termina por convertirse en remedo del marxismo, especialmente en cuanto a limitaciones y fallas. - Tropezar con la misma piedra 50 años después Se repite un recorrido similar al que en la década de 1960 llevó al „apoyo crítico‟ brindado por la FAU al castrismo en Cuba, que tuvo resultados tan negativos para la propia FAU, para el anarquismo latinoamericano en general y para el anarquismo cubano en concreto. En ese entonces, y a decir de Daniel Barret en El movimiento anarquista uruguayo en los tiempos de cólera [2], la Federación Anarquista Uruguaya, fundada en 1956 y reconocida como expresión importante del movimiento socialista libertario en esta parte del mundo, terminó convirtiéndose en „la FAU sin puntitos‟, donde las definiciones anarquistas –al igual que los puntos de las siglasiban perdiéndose a fuerza de repetir discursos, acciones y errores del marxismo latinoamericano en aquellos tiempos. No es el caso escudriñar aquí lo que terminó significando aquella postura de la FAU, pero para quien desee información y análisis al respecto hay, además del ensayo mencionado, otro texto de Barret: Cuba y la revolución latinoamericana, en particular la sección "Cuba, el socialismo y la libertad" [3]. También se discute el tema en el libro El anarquismo en Cuba de Frank Fernández [4]; en Los 'extravíos' teórico-ideológicos del pensamiento ácrata contemporáneo, de Gustavo Rodríguez [5]; en el artículo de Nelson Méndez Anarquismo en América Latina: consideraciones en torno a su historia, rasgos y perspectivas [6]; y en el panfleto (en inglés, con varios autores) The Federation Anarquista Uruguaya (FAU): Crisis, Armed Struggle and Dictatorship [7]. Más adelante, en los años 80, cuando la organización uruguaya empieza a reconstruirse de la feroz represión bajo la dictadura militar, parecía que esas visiones ambiguas quedaban atrás; pero cuando llega el siglo XXI vemos como éste y otros grupos de sesgo plataformista/especifista en el anarquismo continental van a posicionarse con un extraño silencio y neutralidad frente a gobiernos „de izquierda antiimperialista‟ como la añeja dictadura cubana y la flamante „revolución bolivariana‟, aunque en el segundo caso y con el correr de los años la neutralidad ha dado paso a diversas expresiones de simpatía o hasta respaldo, algunas ensayando sin éxito a ser más matizadas, como en el documento de la FAU y en el que con similar prédica suscribe Manu García desde Chile [8], otras en adhesión apologética y delirante (véase la proclama de la Organización Comunista Libertaria de Chile [9]). El resultado es que, a fin de cuentas, terminamos respirando un aire de familia deplorable entre enfoques suscritos por la FAU con medio siglo de diferencia, hoy sobre Venezuela y otrora ante Cuba, como si la historia y la experiencia valiesen para muy poco o nada. - Mito y discreción desde la Banda Oriental Es imprescindible reproducir letra por letra el primer párrafo de la declaración de la FAU, dado que allí se recoge de un modo patente la apreciación que sus redactores tienen sobre Chávez, su actuación como gobernante y el legado que deja:


«Una fuerte conmoción se paseó por el mundo, había muerto un gobernante y militante de características singulares. Bastante controvertido, polémico y polemista, de afirmaciones políticas vigorosas, creativo, incansable en su decir y proponer, de potente carisma. Trajo a la escena social política el nombre de socialismo cuando ya pocos o casi nadie, a nivel de gobiernos en una estructura capitalista, hacía mención a tal nombre, mucho menos después de la caída del llamado socialismo real. Con Marx y Dios en su boca lanzó un original socialismo del siglo XXI. Todavía se discute que contenido tiene tal concepto. Estaba entonces, como sigue estando, en el trono de la infamia el modelo neoliberal. Su hacer político lo marcó con sello muy personal. Gobernante paternalista, personalista, autoritario fueron las definiciones más frecuentes que se usaron para su accionar. Creo mística y esperanza en gran parte de su pueblo y también en parte de otros pueblos de América Latina. Con energía gritó fuerte, con ciertas contradicciones, su antimperialismo, acerca de la Patria Grande latinoamericana, de la Independencia, sobre Poder Popular creado fundamentalmente desde arriba. Tejió desde su gobierno, con bastante de su impronta, relaciones políticas con varios gobiernos del mundo. Hizo efectiva una política solidaria con países latinoamericanos e incluso más allá de esta área: venta de petróleo en condiciones ventajosas, y otras ayudas, a tren de ejemplo, para recuperación de industrias que llevarían adelante obreros, como en nuestro país. De la misma forma propuso y perseveró en la construcción de nuevos organismos a nivel latinoamericano fundamentado que con ello se lograría más independencia que traería mejorías importantes para el nivel de vida del pueblo.» Ante esa descripción, nuestra reacción inicial fue de incredulidad. ¿Es de esperar, desde una agrupación que se reclame dentro del anarquismo, parecida descripción indulgente del cabecilla de un Estado capitalista, para más señas de profesión militar, que siempre se presentó (por él mismo y por sus seguidores) como una suerte de líder con sabiduría absoluta e intenciones por definición positivas al que sólo cabía obedecer? Sin duda hay allí algunas calificaciones críticas al personaje, pero quien redacta es cuidadoso en no presentarlas como opinión de la FAU, sino asignándose a voces indeterminadas pero que, se presume, serían de maliciosos adversarios de Chávez. Pasa lo contrario con la adjetivación positiva, que se tributa al difunto en extenso y sin ninguna de las cautelas de redacción, disculpas de simpatizante o recelos ideológicos que hay para anotar algo en su contra. Lo cierto es que a cualquiera que lea ese párrafo le resulta claro el tono general de alabanza y que para quienes lo suscriben Chávez tiene lugar asegurado en el panteón revolucionario continental, pues habría sido un magno paladín responsable de la resurrección del socialismo, voz del antiimperialismo y rostro de las esperanzas latinoamericanas. - Desmenuzando el panegírico Examinemos las afirmaciones en torno a las cuales el documento de la FAU traza esa mirada laudatoria, contenidas en las palabras citadas y en otras partes del texto, que desde nuestra visión son insostenibles y del todo refutables al contrastarlas con hechos y procesos reales: Comienza la FAU con una lista de lo que exaltan como «características singulares» del personaje: una de ellas sería su condición de «polemista», lo que ciertamente jamás vimos en Venezuela, donde este incansable monologuista nunca aceptó participar en debates frente a sus contendores en elecciones presidenciales (una de sus excusas se hizo con una frase recordada: „águila no caza


moscas‟); otro rasgo es la capacidad de «creativo», de la que nos ocuparemos luego al describir el engendro más connotado del cual sería autor: „el socialismo del siglo XXI‟. Además, se dice de Chávez que «Creó mística y esperanza en gran parte de su pueblo». ¡Lo que fomentó fue la demagogia, la ilusión mesiánica y el clientelismo sustentado en el auge de la renta petrolera!, algo que por lo demás no es nuevo en la historia nacional, pues ya en el pasado medios parecidos sustentaron el respaldo popular que en la mayor parte del siglo XX recibió Acción Democrática, el partido político cuyos caudillos más significativos fueron Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez. La diferencia con el chavismo es que se sustituyó el agotado discurso del populismo socialdemócrata de A.D. por verborrea con tonos marxistoides y „antiimperialistas‟, pero manteniendo tantas semejanzas respecto al lenguaje del viejo partido, con las prácticas que le caracterizaron en el ejercicio del poder, así como en las conductas personales de sus dirigentes y muchos de sus militantes, que ya es lugar común en Venezuela identificarlos como „adecos con boina roja‟, lo que no es para nada un halago. Hay una insistencia reiterada en el documento, condensada en la siguiente frase para describir al Comandante-Presidente: «Con energía gritó fuerte, con ciertas contradicciones, su antiimperialismo». Aparentemente serían menores -y ni siquiera vale la pena describir esas «ciertas contradicciones», pues para la FAU lo deslumbrante es el supuesto rugido antiimperialista. Pero resulta que hay abrumadora evidencia en que la pirotecnia verbal de Chávez fue sólo cobertura para disimular una vergonzosa cesión del patrimonio del país al capital transnacional, que es el mayor soporte y beneficiario de ese imperialismo contra el cual vociferó tanto. Ejemplos sobran en el renglón de hidrocarburos, fundamental en Venezuela [10]: las empresas mixtas, donde el Estado –que tenía control total de esos recursos desde 1976cede a sus socios extranjeros la propiedad de hasta un 40 % en los yacimientos petroleros y 80 % en gas [11]; el amoroso trato y excelente rendimiento económico del cual han disfrutado corporaciones yankis como Chevron, Halliburton y Schlumberger; los acuerdos que atan volúmenes crecientes de la futura producción venezolana al pago de deudas contraídas con China en términos de usura; o las enormes erogaciones con que la petrolera estatal PDVSA agracia a sus competidores al comprarles crudo para sus refinerías del exterior y gasolina para el mercado nacional. Pero tampoco faltan las pruebas en otras áreas: los U$A como principal exportador e importador en el mercado venezolano; el negocio más que redondo hecho por la banca especuladora transnacional con los títulos de deuda emitidos por el gobierno chavista; la admisión de tratados contra la doble tributación que son una delicia para el capital foráneo, donde no sólo siguen vigentes 17 convenios internacionales que venían del anterior gobierno de Caldera, sino que se han suscrito 19 tratados más; la sumisa entrega de la prospección minera en todo el territorio venezolano a la empresa china Citic Group; las macro-compras de armamentos a capitalistas españoles y rusos [12]; los más que lucrativos contratos a favor de compañías constructoras como las brasileñas Odebrecht y Andrade Gutiérrez o la ibérica Essentium; la creciente presencia de pulpos transnacionales para controlar áreas en expansión y tan rentables como telecomunicaciones (DirectTV, Digitel, Movistar) o seguros (Liberty Mutual, Mapfre, Zurich); y así podría seguirse con una larga lista de esas «ciertas contradicciones» que la FAU con mucho tacto prefiere desestimar o silenciar, aún siendo hechos de tal peso que desnudan como pura hipocresía al tal grito antiimperialista.


Para más detalles sobre estos y otros compromisos entreguistas pasados, presentes y futuros de la „revolución bolivariana‟ con el capital transnacional, desde El Libertario hemos divulgado un mapa titulado Venezuela, transnacionales, militarismo y resistencias, donde se representan y describen tanto muchos de esos compromisos como las luchas de resistencia que han enfrentado. Puede verse en nuestro # 63 (mayo-junio 2011) y en www.nodo50.org/ellibertario. Así mismo, debe consultarse lo disponible en los websites informativos venezolanos http://periodicoellibertario.blogspot.com, www.soberania.org y www.laclase.info. - Gobernar al gusto de la FAU (y de ciertos autócratas) «Tejió desde su gobierno, con bastante de su impronta, relaciones políticas con varios gobiernos del mundo.» ¡Vaya manera elegante y comedida para referirse a los tratos de Chávez con tantas autoridades estatales impresentables, que han alegado ser antiimperialistas por romper el aislamiento internacional y/o por necesidad de petrodólares! Citemos a algunos de esos amigos entrañables que se fueron acercando al ahora difunto: el gobierno teocrático de Irán, la sangrienta familia Al Assad de Siria, un amplio surtido de dictadores africanos (por ejemplo: Mugabe de Zimbawbe, Jammeh de Gambia, Obiang de Guinea Ecuatorial o el occiso Gaddaffi), el grotesco Lukaschenko de Belarús, el capo mafioso Putin de Rusia, y -¡cómo olvidarlos!- los hermanos Castro de Cuba. Por lo demás, en este punto y en lo referido en líneas anteriores, la FAU parece ver al imperialismo sólo como el imperialismo yanki, así que termina por creer que todo lo que se diga o presente en contra de los gringos es un progreso, aunque sea a costa de silenciar –por pretendidas razones tácticas- los abusos, la opresión y la explotación que perpetran otros imperialismos y otras formas de dominio brutal. De modo explicito en ese primer párrafo repetidamente citado, y reiterándose en otras partes del documento, se resalta la importancia histórica de Chávez a cuenta del empleo demagógico y tramposo que hizo de términos como socialismo, antiimperialismo o poder popular. De ser así, ¿esa excusa vale también para otros usuarios de esas voces como la dictadura de los Castro en Cuba, el despotismo hereditario-militarista que reina en Nor-Corea, o el capitalismo salvaje hoy imperante en China o Vietnam? Eso por no hablar de hasta dónde llegó la gestión del finado en cuanto a la construcción concreta del socialismo en Venezuela, respecto a lo cual el economista Víctor Álvarez, quien ha ejercido de alto funcionario y es notorio simpatizante chavista, resume los resultados en los datos estadísticos -claros en sentido, aunque confusos en aritmética- que aportó en declaración al diario Ultimas Noticias del 7/6/2013: «El capitalismo [privado] en Venezuela aumentó de 64,7% del PIB en 1998 a 70% en 2009, mientras que el sector público cayó de 35% a 30%. "La economía social no llega al 2%".» [13] Y si como propone la propaganda oficial, se pretende la condición de socialista a cuenta de logros originales y épicos en el bienestar colectivo, el espejismo se deshace al examinar a conciencia y con ojo crítico los resultados proclamados, como lo verifica Rafael Uzcátegui en la segunda parte de su libro Venezuela: la Revolución como espectáculo [14], obra cuyo documentado enfoque se continúa en diversos artículos de posterior publicación en El Libertario, siendo el más reciente ejemplo Estadísticas, falsificación y académicos ‘progres’, incluido en el # 69 de abril-mayo de 2013. En otro orden de la acción gubernamental chavista, la descarada compra del apoyo de caciques políticos de nuestra área (recordar la maleta de dólares para la campaña electoral de la fashion Cristina K., las donaciones navideñas para el turbio Ortega de Nicaragua, o la entrega de guerrilleros al gobierno colombiano) se disimula dentro de lo que el documento de la FAU


bautiza como «política solidaria con países latinoamericanos», sugiriendo que han sido los pueblos y no el respectivo Estado y el Capital -privado o burocrático- los beneficiarios principales e inmediatos de los vínculos con Venezuela. Se da como ejemplo de esa solidaridad para Uruguay haber provisto recursos para la «recuperación de industrias que llevarían adelante obreros», obviando que la gran tajada de los intercambios entre ambos países correspondió la burguesía uruguaya y los boliburgueses bolivarianos (por ejemplo en la importación de carne a Venezuela y en el fraude de las casas prefabricadas [15]). Además, parece que la FAU desconoce que ese apoyo a la creación de puestos de trabajo industrial en el exterior se hace al mismo tiempo que la industria venezolana vive una situación de crisis, donde aquellos capitalistas enfrentados al gobierno van abandonando esa actividad (en muchos casos cerrando fábricas y saliendo afuera), mientras que la boyante boliburguesía -que engorda corrupción mediante en las finanzas, los servicios y el comercio importador- prefiere ramos de rentabilidad más pronta y que impliquen menos ajetreos para enriquecerse. También habría que recordar a la FAU lo acontecido en Venezuela con la «recuperación de industrias que llevarían adelante obreros», un resonante fracaso de la burocracia a cargo sobre el cual invitamos a ver lo descrito en la versión impresa de El Libertario, en los websites informativos venezolanos antes mencionados, y en los apartados “El Cooperativismo bolivariano” y “Las 'fábricas tomadas' venezolanas” del libro de Uzcátegui. No hay que ser especialista en relaciones internacionales para darse cuenta que a semejantes Estados y gobiernos les aflige perder un amigo tan conveniente a sus intereses de poder, así que eran de imaginarse los alardes luctuosos que han desplegado; pero lo que si resulta inesperado es que desde una federación anarquista se presente eso como indicio a favor del interfecto. En cuanto al «dolor del pueblo» como signo del papel positivo de Chávez, recuérdense las escenas en Corea del Norte a la muerte de Kim Il Sung, en la vieja URSS con Stalin, en China con Mao, en Egipto con Nasser, en Argentina con Eva y Juan Domingo Perón, por sólo mencionar a algunos déspotas estatales cuyas exequias fueron caracterizadas por la presencia y el llanto de multitudes. Es de suponer que para la FAU serían válidos argumentos de admiración parecidos hacia estos u otros gobernantes autoritarios, marxistas y/o populistas, que se las arreglen para morir con las riendas del poder en sus manos y una apoteosis fúnebre masiva y lacrimógena. El deferente y prolijo párrafo de apertura cierra aleccionándonos en cuanto a que el ahora nombrado Comandante Infinito: «…propuso y perseveró en la construcción de nuevos organismos a nivel latinoamericano fundamentado que con ello se lograría más independencia que traería mejorías importantes para el nivel de vida del pueblo.» Esto sonaría muy convincente y aún enternecedor, de no recordar que la esencia de esos «nuevos organismos» se manifiesta en la Iniciativa IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sur América) y el Plan Mesoamérica (antes Plan Puebla-Panamá), dos convenios donde, con absoluto descaro, los gobiernos adherentes –entre ellos el de la „revolución bolivariana‟- se comprometen a hacer lo que de ellos se requiere para fortalecer el modelo de capitalismo extractivista que las transnacionales y los poderes imperiales promueven en este continente [16]. - Fundamentos teóricos del anarco-estatismo La vocación del texto por levantar mitos no sólo se refiere al protagonista, sino también a su escenario. De ese modo, más adelante hay otro párrafo que también vale citar íntegramente:


«En estos años, especialmente en los de abajo al mango de Venezuela, se fueron desarrollando una gama de actividades populares. Esto fue tomando formas organizativas: colectivos, consejos comunales, comunas etc. Esto, en su conjunto fue denominado Poder Popular. La burocracia partidaria fue creciendo en injerencia y cada vez más desplazando a los auténticos representantes de estas formaciones populares.» Esto no es más que armar una fábula sobre el modo en que desde el poder estatal se concibieron e impusieron los consejos comunales y otras instancias de control social parecidas. Se pinta allí la imagen mítica de cómo en Venezuela, a partir del ascenso de Chávez a la presidencia, se fue forjando desde abajo un poder de los oprimidos, que surgió autónomamente y de algún modo perdura a pesar del ulterior intento burocrático por someterlo. Lo cierto es que hemos padecido el montaje de un aparato creado y siempre regulado por el Estado, para cuya imposición no se ha dudado en abatir o maltratar a dignas y combativas organizaciones populares de previa existencia, y donde lo de „Poder Popular‟ es básicamente un nombre que se ha calcado de la estructura gubernamental cubana. Sobre los detalles de este proceso de construcción desde arriba y control burocrático a los supuestos órganos de poder popular, ver lo publicado en diversos números de El Libertario, en el libro de Uzcátegui y en los trabajos de investigación de María del Pilar García disponibles en la sección textos de nuestra web www.nodo50.org/ellibertario. Si la historieta del impulso que con la „revolución bolivariana‟ habría experimentado la organización popular autónoma no fuese suficiente, el documento recuerda con beneplácito la ocasión en que el Amado Líder citó públicamente a Kropotkin, lo cual aparentemente acreditaría la afinidad o simpatía presidencial hacia algunas concepciones anarquistas. Con ese pretexto, se quiere ignorar que en la práctica concreta y cotidiana de su gobierno hubo infinidad de hechos evidenciando que Chávez era el principal responsable y agente de los rasgos burocráticos, centralizadores y autoritario-militaristas de un régimen que ha sido del todo opuesto a las aspiraciones del socialismo libertario. Ejemplo de ello es cómo se ha tratado a las organizaciones sindicales total o parcialmente independientes del control oficial, para cuyo acoso e intentos de anulación siempre hubo el aval y la inspiración del Comandante, de acuerdo a evidencia como la recopilada en el dossier Trabajo y Sindicalismo en Venezuela, disponible también en la sección textos de www.nodo50.org/ellibertario. Ese hostigamiento permanente contra sindicalistas y otros activistas autónomos hizo posible el clima en el cual han ocurrido asesinatos de luchadores sociales como Richard Gallardo, Luis Hernández, Carlos Requena, Argenis Vásquez, Jerry Díaz, Joe Castillo, Mijail Martínez y Sabino Romero, por solo citar los casos de más impacto; crímenes ante los cuales la ambigua respuesta del gobierno chavista y su incapacidad para dar con los responsables se parecen demasiado a la tolerancia o complicidad. En cuanto a citar personajes para dar legitimidad a alguna posición, recuérdese el oportunismo reiterado del Comandante-Presidente en cuanto a referencias teóricas, declarándose marxista, cristiano, bolivariano, maoísta, indigenista, trotskista, gramsciano, castrista, peronista, guevarista, etc., en un descomunal enredo ideológico que hace del todo incoherente a su socialismo del siglo XXI, creación atribuida al personaje a la que antes la FAU había calificado diplomáticamente de «idea original» sobre la cual: «Todavía se discute que contenido tiene tal concepto.» Por lo demás, frente a esa referencia positiva a Kropotkin, igual podrían traerse al tapete las repetidas exhortaciones de Chávez o sus pajes doctrinarios contra el anarquismo, sus principios y prácticas


básicas. Sobre esto, remitiremos a tres artículos de El Libertario: Un cierto panfleto bolivariano, en # 29, del año 2002; El socialismo chavista, # 42, 2005; y Chávez y el anarquismo, # 53, 2008. - ¿Por qué obstinarse con piedras, tropiezos y mitos autoritarios? La sección final del texto de la FAU, subtítulada «Una ideología para el Poder popular», expone un sumario de concepciones básicas del actual plataformismo/especifismo en América Latina, que a primera vista luce desconectado con el título y aparente objetivo básico que el documento asoma en su inicio. Dado que lo central de esta réplica a la FAU es discutir su visión sobre Hugo Chávez y Venezuela, no nos ocuparemos acá del análisis crítico que merecen esas concepciones, evaluación que por lo demás ya ha sido bien desarrollada -en términos que en sus puntos comunes compartimos- por Patrick Rossineri en Entre la Plataforma y el Partido: las tendencias autoritarias y el anarquismo [17] y en La aceptación del concepto de Poder como negación del anarquismo [18], por Daniel Barret en su libro Los sediciosos despertares de la anarquía [19] y en El movimiento anarquista uruguayo en los tiempos de cólera, por Gustavo Rodríguez en Los 'extravíos' teórico-ideológicos del pensamiento ácrata contemporáneo, y por Rafael Uzcátegui en Grupos libertarios y poder popular: Dinamitando el anarquismo desde dentro [20]. Pero si esa sección final está allí debe ser por algo, y considerando lo que hemos comentado, estimamos que para los redactores era necesario dejar constancia de esa profesión de fe en sus propuestas teóricas como acompañamiento a la previa descripción de lo mucho de positivo que cabe extraer de la experiencia de Hugo Chávez y su „revolución bolivariana‟, pues de esa clase de mixturas entre el anarquismo, por supuesto en el canon plataformista/especifista, y otras «experiencias de lucha» -como la inspirada por el Comandante- vendrá en nuestro continente la «ideología de ruptura» que, por supuesto, no podrá ser otra que «Una ideología para el Poder popular». Entonces, es muy probable que ese empeño en convencerse, y convencernos, respecto a que lo ocurrido en Venezuela de 1999 a 2013, bajo la ilustre guía del susodicho, ha sido una experiencia de lucha positiva que ha enriquecido la cantera ideológica del continente, tiene que ver más con la aspiración de hacer a la realidad calzar la horma de esquemas previos que con la realidad misma, pues si no se demuestra que bodrios autoritario-burocráticos como el chavismo ahora -y el castrismo antaño- son parte necesaria del rumbo a la revolución social, ¿de qué modo se justificaría el curso político cuasi frentepopulista de la FAU y sus homólogos en estas tierras? Por ello, ese empeño en negarse a reconocer los múltiples hechos que desmontan las pretensiones por presentar al chavismo como revolucionario, socialista, antiimperialista, y tolerante o aún afín con el anarquismo. Tal obstinación de rechazar lo evidente no es exclusiva de la FAU, siendo compartida por grupos análogos, que sistemáticamente callan o se ciegan ante cualquier visión crítica sobre la actual situación venezolana proveniente del anarquismo y otras voces de izquierda radical (sin olvidar que tampoco suelen opinar nada que cuestione al „hermano gobierno‟ de los Castro), siendo un buen ejemplo de esa actitud la elocuente ausencia de documentos con esas visiones críticas en las páginas web plataformistas/especifistas de América Latina, al tiempo que dan cabida y promocionan a curiosos „anarcos‟ cuyo mensaje se centra en hacer propaganda a presuntos éxitos alcanzados o por venir a la sombra del Estado venezolano, en profetizar las plagas que lloverían sobre el país si faltase el gobierno chavista, y en calumniar al anarquismo que no recibe subvenciones y/o consignas oficiales.


Si la FAU y similares son consecuentes en seguir sosteniendo esa valoración positiva hacia el „Comandante Eterno‟ y su legado plasmada en el documento comentado, lo menos que cabe esperar es que desmientan la certeza de los hechos y procesos que hemos presentado como argumentos para refutar la pretendida condición progresista de ese caudillo y su gobierno, ya que bajo su tutela no ha ocurrido nada en esencia diferente a lo que padecen los de abajo con cualquier otro de los actuales Estados latinoamericanos. De hecho, un gobernante como él ha sido más que apropiado para los intereses del poder transnacional en este continente hoy, pues se ajustó del todo al modelo de capitalismo extractivista y globalización económica. Cerrar los ojos ante la evidencia demostrativa de cómo esta o cualquier „revolución‟ autoritaria termina siendo sustitución de una opresión por otra –generalmente peor-, volviendo a embelesarse con promesas grandilocuentes y palabras inflamadas, es repetir torpemente la experiencia catastrófica de la década de 1960.

********************************* Notas 1 http://federacionanarquistauruguaya.com.uy/2013/03/07/sobre-venezuela-y-ante-la-muerte-dehugo-chavez-seguir-creando-un-pueblo-fuerte/ 2 http://www.nodo50.org/ellibertario/danielbarret.html 3 También en http://www.nodo50.org/ellibertario/danielbarret.html 4 Editado por la Fundación Anselmo Lorenzo, http://issuu.com/ellibertario/docs/elanarquismoencuba

Madrid,

2001.

También

en

5 http://www.nodo50.org/ellibertario/descargas/Algunasreflexionessobreelextravio.doc 6 http://estudios.cnt.es/estudios-2/ 7 http://libcom.org/history/federacion-anarquista-uruguaya-fau-crisis-armed-struggledictatorship-1967-85 8 http://www.anarkismo.net/article/25037 9 http://fel-chile.org/?p=370 10 Información detallada al respecto en el dossier Petróleo y Venezuela: voces alternativas, accesible en la sección textos de la web www.nodo50.org/ellibertario 11 Hay explicaciones y análisis esclarecedores sobre este asunto en el libro de Pablo Hernández Parra El Verdadero Golpe de PDVSA, Maracaibo, 2006. Buena parte del libro, así como otros materiales del mismo autor sobre el tema petrolero venezolano están disponibles en http://www.soberania.org/pablo_hernandez_portada.htm


12 El gobierno de Venezuela fue el primer comprador de armas latinoamericano en 2012, y el 2° para el lapso 2003-2012. Los datos que avalan esta afirmación están en la web del Stockholm International Peace Research Institute – SIPRI <http://milexdata.sipri.org> y en la web de la Internacional de Resistentes a la Guerra – WRI/IRG <http://www.wri-irg.org/es>. 13 http://www.revolucionaldia.org/foro/viewtopic.php?p=129877&sid=56e4010d74ac736705fcce03 dfa229af. Álvarez expone con amplitud lo referido a esos datos en el cap. 8 de su libro Venezuela: ¿Hacia dónde va el modelo productivo?, Caracas, C.I. Miranda, 2009, accesible en http://es.scribd.com/doc/35057361/Venezuela-%C2%BFHacia-donde-va-el-modelo-productivoVictor-Alvarez 14 Publicado en 2010 como coedición de Libros de Anarres (Buenos Aires), LaMalatesta (Madrid), Tierra de Fuego (Tenerife), La Cucaracha Ilustrada y El Libertario (Caracas). Accesible en http://issuu.com/ellibertario/docs/revespectaculo_web 15 http://www.reportero24.com/2011/03/corrupcion-casas-uruguayas-en-el-limbo/ 16 Más información sobre la IIRSA en http://periodicoellibertario.blogspot.com/search/label/IIRSA; para el Plan Mesoamérica (antes PPP), ver http://www.soberania.org/Articulos/articulo_4242.htm, http://www.aporrea.org/actualidad/a134530.html y http://www.aapguatemala.org/03_publicacions/cuadernos/descarrega/1cuadernos_ppp.pdf 17 http://materialanarquista.espiv.net/2012/03/23/entre-la-plataforma-y-el-partido-las-tendenciasautoritarias-y-el-anarquismo/ 18 http://periodicoellibertario.blogspot.com/2013/01/la-aceptacion-del-concepto-de-poder.html 19 Editado por Libros de Anarres, Buenos Aires 2011. Accesible en http://es.scribd.com/doc/74689595/Los-Sediciosos-Despertares-de-La-Anarquia-Daniel-Barret 20 http://rafaeluzcategui.wordpress.com/2010/12/09/grupos-libertarios-y-poder-populardinamitando-el-anarquismo-desde-adentro/


Hugo Chávez: la herencia de las quimeras.Retrospectiva desde el anarquismo