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Entrevista a Victoria Montenegro, nieta recuperada y militante de Kolina

"Cuando era María Sol era egoísta"

Victoria Montenegro nació en Buenos Aires, pero su alma y su familia es toda de Metán, una ciudad que se encuentra a 160 kilómetros de la capital de Salta, hacia el sur, por la Ruta Nacional 9/34. De allí se fueron sus padres, perseguidos políticos, y terminaron en Buenos Aires donde fueron secuestrados, con su hija, ellos jamás aparecieron, Victoria si, fue una de los más de 500 bebés que se apropiaron ilegalmente durante la dictadura cívico/militar que castigó a la Argentina desde 1976 y hasta 1983, donde la democracia, de la mano de Raúl Alfonsín, se hizo cargo de nuevo de la conducción del país. Victoria, desde que es Victoria, viene a Salta cada que puede y se pega una escapadita a la ciudad que podría haberla visto nacer, y por éstos días vino, como miltante de Kolina, a una serie de jornadas por la memoria. En la confitería del Hotel de Empleados de Farmacias, una hora antes de comenzar la Jornada por la Memoria que organizó Kolina Salta, Victoria mantuvo una entrevista con quien firma la nota, un periodista de 36 años, que se crió en Salta casi creyendo que la etapa del proceso se contaba solo en los libros de historia como si fuera ciencia ficción. Relatos de la clase política de mano débil para juzgar a los genocidas, y de civiles que contaban la historia con liviandad, o militares que se apoyaban en el adoctrinamiento teórico de la guerra contra los subversivos, no pudieron callar las voces que en el futuro cuentan la oscuridad de los años de los militares en el poder, y el esquema de adoctrinamiento al que fueron, y son, cometidos los bebes que se robaron. El relato de Victoria ayuda a la juventud a reflexionar sobre lo que pasó y ayuda a la generación del "de eso no se habla" a no callar y volver a agarrar los manuales de historia y entender que acá hubo un plan sistemático de robos de bebés, de robo del Estado y de muerte por ideología.

Buscar en la web noticias de Victoria arroja millones de resultados desde información en Wikipedia, entrevistas en Página/12, La Nación, La Gaceta y miles de resultados más, pero soy capáz de apostar que son pocos, poquísimos los salteños que conocen esta historia, una historia que viene con la carga de 25 personas desaparecidas de Metán, entre ellos sus padres y una tío y una tía. Acá les dejo la entrevista para quien la quiera leer y guardar o para quien la quiera publicar donde quiera, total o parcialmente, es suya. Diego Comba: ¿Cómo llegas a ser una militante por la memoria la verdad y la justicia? Victoria Montenegro: Todo empieza a partir de poder aparecer, en el año 2000, gracias a la búsqueda a Abuelas. D.C.: ¿Cómo llegan tus padres a Buenos Aires y qué pasa con ellos y con vos? V.M.: Yo nací el 31 de enero del 1976, mis papás eran salteños, de Metán, y a partir del operativo independencia ellos se van de Salta, porque la familia estaba muy perseguida, y mis padres pasan a la clandestinidad. Llegaron a Buenos Aires y ahí nací yo; y el 13 de febrero en un operativo de las fuerzas conjuntas pasamos a ser desaparecidos, y aparezco en el 200 como María Sol Tetzlaff Duartes, hija de un coronel del Ejército. D.C: ¿Cómo descubrís que eras María Sol y llegas a ser Victoria? V.M.: Hay diferentes casos en lo que hace a la recuperación de la identidad, en mí caso puntual yo nunca tuve dudas que mi familia era hija de los Teztlaff Duartes. Nunca estuvo en mí la duda de que podía llegar a ser hija de desaparecidos, de hecho, por la formación ideológica que tenía la familia con la que me crié era que en Argentina no había personas desaparecidas, sino que era todo mentira, y abuelas era una pantalla política, nada más. D.C.: Somos de una generación que crecimos pensando que todo lo que pasó en ese momento no se hablaba en casa, estaba solo en los libros de historia y se trataba de una exageración de algunos sectores. V.M.: En realidad yo me crié con la idea de que en nuestro país hubo una guerra y que nuestros soldados habían tenido que hacer la guerra para ganar la paz, y gracias a esa paz los argentinos vivíamos en democracia. Mi papá era uno de esos soldados que había tenido que combatir contra la subversión, y después, lo que se sabía, o lo que me contaban era que habíamos ganado en el marco militar pero habíamos perdido en el ideológico, y las Abuelas de Plaza de Mayo eran la continuidad de la subversión ideológica, porque dañaron a la familia argentina, que trataban de instalar la idea de que podían, las familias


de los soldados de la fuerza, tener bebés que no les correspondían, pero por el simple hecho de dañar, porque eran la subversión, y la subversión ataca a los más importante de la sociedad que es una familia bien constituida. Así que en mi vida yo no estaba en una posición tibia, no estaba sin tomar posición, tenía una bien tomada, muy clara, con una formación ideológica muy fuerte, así que para mí todo lo que pasaba durante el tiempo que duró la causa era mentira, era una maniobra política para vengarse de mi papá, porque había sido uno de los soldados que había tenido que combatir a la subversión. D.C.: ¿Hay un clik que hace y cambias de vida o de ideas? V.M.: Yo creo que en nuestras historias, en todas estas historias de los nietos no hay un clik que haga que un día cambie todo, hay procesos que uno va elaborando como puede, y a partir de esos procesos hay como un quiebre que te hacen reacomodar las cosas y seguir. No hubo un clik, sí hubo quiebres y el primer paso fue aparecer, yo me negué a conocer a mi verdadera familia, sentí mucha vergüenza ante la prueba concreta de que era hija de subversión, tare casi 8 años en poder presentarme como Victoria, yo me seguía presentando como María Sol Tetzlaff y seguía siendo la hija de mis apropiadores, y durante esos años, durante el 2001, pude acercarme a mi familia biológico, no por una cuestión de voluntad propia o porque yo quisiera, sino porque la justicia me obligaba. Al notificarme, en un principio, fui con la idea únicamente de tomar el primer contacto y el último, cumplir para que no me molestaran más, y que ahí se cerrara esta historia y que yo pudiera seguir con mi vida de María Sol; y me acuerdo que la primera vez que mis tíos viajan a Buenos Aires (de todos los tíos hicieron un sorteo y viajaron dos), y a pesar de que yo no quería tener vínculos con ellos, esa noche comenzó una relación muy linda, acepte llevarles a mis hijos para que los conocieran, y a partir de ahí tenemos un vínculo que creció mucho y me ayudo en todo lo que fue el proceso de los que fue recuperar mi verdadera identidad, como el hecho de tener a mi verdadera

familia sosteniendo y esperando los tiempos que yo también necesitaba. D.C.: Desde que descubris que no eras quien te decían que eras, cómo fue tu relación con tus apropiadores. V.M.: Mi apropiador falleció en el 2003, o sea 3 años después que yo apareciera, y todavía yo era María Sol, así que siempre cuidándolo porque le habían dado una condena de 8 años y medios y como intercedí yo le bajaron la condena a 4 años, después intercedo para que lo trasladen al penal de Campo de Mayo y después se enferma, lo llevamos al Hospital Militar donde fallece, pero fui a cuidarlo hasta el último día. Mi apropiadora falleció hace 2 meses. Es muy difícil poder explicar una relación con la persona que cumplió el rol de padre; desde la lógica lo que te pasa a esta altura es que te choca muchas veces cuando te simplifican todo diciendo "bueno, te criaron con amor y por eso el vínculo", y ahora cuando pienso en mi pasado lo pienso como una situación de secuestro, a pesar de todo el cariño que les seguí teniendo a ellos, pero siempre me sorprende y me mata la distancia que había entre donde yo viví toda mi vida y mi verdadera familia, entonces un piensa en eso y entiende que desde la apropiación no hay amor, en todo lo que es el acto de la apropiación no hay amor, pero después hay una realidad que nos excede, y muchos de nosotros no podemos en jueces o dioses, sino que decimos cómo son las cosas y que lo que hicieron está mal. A mí me llevó muchos años reconocer que lo que hizo mi apropiador estaba mal, porque recién a partir de poder reconocer que lo que hizo estaba mal pude dejar de decirle papá, porque si no es como que tenés esa obligación de reafirmar lo que él dijo "bueno, pero la culpa es de la subversión"; en mi caso la culpa era de todos menos de él, y cuando pude ver un poco más allá y que no se trata de él únicamente, si bien fue el jefe de nuestro operativo, y la persona que nos hace desaparecer y me apropia casi 4 meses después, pero poder entenderlo como un Estado terrorista que decidió robar nuestras vidas, y criarnos lejos de nuestros afectos no está bien, y aunque yo quiero mucho a Herman reconozco que es un criminal. Además cuando te crían con una formación tan fuerte hay palabras y acciones que son muy importantes, sobre todo la lealtad, que es fundamental y yo soy una persona sumamente leal en la vida con mis afectos, con mis amigos y cuando a Herman lo detienen y comienza la causa, esto de encuadrarte como soldado, de decir que hay que bancarte hasta lo último y decir "siempre voy a estar y más cuando me


necesitas", y esto te choca y si yo les digo mamá y papá a mis verdaderos padres estoy de alguna manera traicionando a mis apropiadores, siempre está como una culpa, que lo vemos en muchos otros chicos, y quizás uno no lo pueda ver en uno mismo porque es su vida y sigue adelante, pero cuando te encontrás con otros nietos que están empezando porque aparecieron hace poquito y los ves transitar por todo esto podés entender realmente que es la culpa, entonces en nuestros hermanos lo podemos ver y orientarlos con estas cosas que son tuyas y que en algunos puede durar 10 minutos y en otros 10 años o toda la vida, es decir el tiempo que cada uno se da para procesar las cosas. D.C.: ¿Había hermanos en tu familia de apropiadores? V.M.: Tengo una hermana 10 años más grande que yo. D.C.: ¿Y ella es hija biológica de ellos? V.M.: Ella es adoptada pero no hija de desaparecidos, porque los hijos de desaparecidos estamos entre el 76 y el 82 u 83. D.C.: ¿Y cómo quedó tu relación con ella? V.M.: Mi relación con ella fue cambiando durante la causa sobre todo, porque obviamente cuando empieza la causa arrancamos desde el mismo lugar, desde la subversión y desde que las Abuelas, o las "viejas" eran lo peor que le pasó a la sociedad argentina, y en base a mi propia historia tuve que replantarme todo esto. Y después seguir con este planteo de que era todo mentira y yo ya tenía a mi verdadera familia en frente, entonces es muy difícil, pero pude dar el salto de decir que yo a Herman lo quiero, a pesar de todo pero esto no está bien, y mi papá es Toti y mi mamá es Hilda, y lo de mi hermana es otra situación, para ella, a pesar que es adoptada, sus papás siguen siendo Herman y Mary, y yo se lo respeto, pero estoy parada en otro lugar. D.C.: Y en este proceso tomás conciencia que no se trata de casos aislados como el tuyo, sino que hablamos de más de 500 bebés robados, y van apareciendo recién 105. V.M.: Claro, en realidad cuando vos te chocas con la prueba concreta, y después del pataleo del llanto y de todo, te muestran las fotos de tus viejos, comenzas a replantear esto, y los primeros años fueron duros, aún cuando mis apropiadores me confiesan haber realizado el operativo, lo que hice fue agradecerles porque yo pensaba que gracias a él yo era una buena persona, que realmente me habían salvado la vida. Y no pasar por estar viva, sino porque tuve la posibilidad de ser rescatada de esa ideología, él me dijo que lo que quería era salvarme la vida, pero no me lo dice porque me rescata, sino porque me forma en lo que ellos consideraban vida, y en ese momento lo que yo le agradezco no es que me hayan salvado de las balas, sino que me haya criado de esa manera y me haya rescatado de esa oscuridad que supuestamente era la subversión; y este fue un proceso de por lo menos 7 u

8 años de poder reacomodar las cosas y ahí entender que hubo un Estado terrorista con un plan sistemático de apropiación de bebés, que hubo un Estado que hizo lo que hizo con nuestros padres y que además decidió quedarse con nosotros, criarnos y formarnos de esta manera. Mi apropiador (que fue jefe de inteligencia del centro clandestino de detención El Vesubio) estaba todo el tiempo formándome a diario; desde que tengo uso de razón recuerdo que él me sentaba a su lado y charlaba y charlaba y me ponía a su derecha o al frente y me explicaba por qué Dios, Patria y Hogar, por qué La Bandera, la Iglesia, la Familia. Y por ejemplo mi hermana escuchaba música y a mí me sentaba horas contándome de la subversión. Estaba muy alerta, muy atento conmigo, porque realmente era peligrosa. Entonces todo esto lo llevas en la cabeza y tenés que ver con qué te quedas, porque no somos computadores que podemos reiniciar y borrar todo y arrancás de nuevo, hay un montón de cosas que están instaladas en tu vida y cómo todo eso que en algún momento sirvió para dominar, para manejarte, vos misma sos capaz de apropiarte de esas cosas para que te sirvan a vos como persona. D.M.: ¿Cómo decidis comenzar a militar? V.M.: Cuando Néstor asume, a mi papá (que murió antes que asumiera pero alcanzó a escuchar el primer discurso de Néstor antes de asumir) le decían que los Derechos Humanos eran una moda, que había que esperar que pase, o que hubiera un escándalo mediático o que una modelo se peleara ya pasaba y zafaban todos. Y a partir de Néstor, a quien no voté, lo que me pasó es que hace 3 años que había aparecido pero estaba en mí instalada esta vergüenza de ser hija de la subversión, y a partir de Néstor que vino a pedir perdón a nombre del Estado, y el primero que empieza a correr ese velo de oscuridad de que la subversión eran los montoneros que ponían bombas, y que uno ya sabe que nunca existieron, y lo que me paso es que Néstor pide perdón, y después estaba esto que había cosas que no se tocaban y no había que provocar para que no se enojen, y él era provocador y baja los cuadros, y yo fui una de las que decían que no había necesidad de provocar todo el tiempo, porque yo tenía esta idea de que había dos verdades, los dos demonios. Pero Néstor comienza a ponerle nombre y apellido y a rescatar y se rompe esa oscuridad, y comencé a escuchar voces de madres y abuelas, pero desde otro lugar, porque antes eran solo voces de reclamo, desde tener 2 segundos para pedir que haya justicia, entonces vos escuchabas a Estela solo cuando aparecía algún nieto, pero después, los pocos segundos que les daban eran para pedir justicia. Es un tema, porque desde el Estado no se las contenía, desde los medios de comunicación tampoco porque no había un estado que las convocara, entonces esto de comenzar a ponerle nombre y apellido a los familiares, y escuchar que había personas, entender


que detrás de todo había personas de carne y hueso, y ya habían pasado muchos años, yo misma había sido madres 3 veces, y me dí cuenta que tengo un ombligo y que de ese ombligo había una panza y que yo venía de una mamá, de alguien de carne y hueso; a tal grado llega la formación ideológica que te impide entender esto. Entonces a partir de Néstor comienza esta posibilidad de dejar de tener vergüenza y comenzar a hacerme cargo de mi historia, de movilizar la conciencia; después tengo la posibilidad de comenzar a trabajar en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y tengo la oportunidad de estar trabajando con muchas mujeres que tienen la edad que tendría mi mamá, y me pasó de verlas trabajar y ver que son mujeres muy temperamentales, muy fuertes y que le ponen mucha pasión a lo que hacen y mi idea de mujer era que la mujer se casaba, tenía hijos y tenía que quedarse en la casa criar a los hijos, y que todos los flagelos de esta sociedad era porque la mujer había tirado la chancleta y había ido a estudiar y trabajar, entonces yo tenía esa idea, que todo era culpa de que las madres no están en la casa, y ver estas mujeres me permitió entender de lo que somos capaces las mujeres, y me permitió poder tener una figura materna asociada a mi verdadera mamá, además de poder decir que si esas mujeres pueden hacer lo que hacían yo también puedo hacer tal o cual cosa, y me dio la oportunidad de comenzar a crecer como mujer, como persona y después nace Kolina, que es nuestro espacio político, al que vimos gestarse, y encontré la unión perfecta de la lucha de mis viejos, que eran militantes sociales, que estaban en el territorio y tenían pasión por todo lo que hacían, desde los sueños y esa necesidad o urgencia de obtener esa justicia social que ellos sabían que era posible en nuestro país, y por eso sentí que Kolina era mí espacio, donde podía unir mi historia con la militancia, y ahí empecé en Kolina, pero desde que soy Victoria tengo una militancia en Abuelas, que es incondicional, donde estamos siempre donde Abuelas nos necesiten. D.C.: Ayer fuiste a Metán, es la primera vez que vas? V.M.: No, yo desde el 2001 fue más de 40 veces, pude ir hasta 5 minutos de paso trabajando por la zona. D.M.: Cómo fue la primera vez? V.M.: Yo conozco a mis primeros parientes en el juzgado en Buenos Aires, me presenté como María Sol y les dije que los conocía porque la justicia me obligaba, ahí mi Tía Irma se puso a llorar y pude entender que la historia no era lo que yo pensaba y que no se centraba únicamente en la situación procesal de mi papá y en mi caso, sino que había algo más allá de lo que yo podía ver y que involucraba a otras personas, o sea que había algo más allá de mí dolor porque mi papá estaba procesado y fue preso. Ese año acepté viajar a Metán que fue para el casamiento de mi primo Orlando, y fue muy raro entrar a la casa y ver que había 45 personas en la casa esa

noche bañándose, corriendo de un lado al otro. Mi familia paterna es muy unida y tienen una vida totalmente diferente a la que yo tenía, hay una vida de respeto donde mis primos tratan a mis tíos de usted, y es toda esa cosa que uno no conocía, y ver todo esto fue muy lindo y me impactó, por ejemplo que mis hijos a los 15 minutos ya se sabían los nombres de todos mis tíos y primos y está esta sensación linda. Yo siempre cuento que la primera vez que viajé, con toda la resistencia hasta ideológica si se quiere, lo que yo sentí por parte de mi familia era que hace mucho que yo no iba, en ningún momento me sentí nueva o extraña. D.C.: Qué es lo mejor que te pasó desde que sos Victoria como militante V.M.: Cuando vos militás cambia tu percepción de la vida, todo lo que creías que era importante pasa a un segundo plato, a mí me cambio la vida, siento desde la militancia y desde mi espacio, que volví a mi vida, que éste era mi destino, no tengo dudas que si me hubieran criado mis viejos estaría en este lugar, pero bueno tardó un poco más pero llegó. Tengo esa sensación que tenemos los que militamos, que quizás el que militó siempre no lo entiende, pero los que estuvimos del otro lado, en esa vida que es tan diferente, que es una vida que no piensa en nada que no sea para sí mismo, para su entorno más íntimo, que no puede ver más allá de una realidad inmediata y cercana, entonces esto de poder militar y poder ver todo por encima de lo inmediato, entonces lo que antes era lo más importante pasa a ser un trámite, y lo que antes para vos ni siquiera existía pasa a ser importante, y después está esto de tener compañeros es lo más lindo que tiene la militancia, y esta posibilidad hermosa que tenemos los argentinos de poder militar con un Estado que nos convoca, porque cuando yo nací y todo lo que le pasó a mi padres y a todos los argentinos y a los 30 mil desaparecidos, era porque había un Estado que no soportaba la militancia, que no quería organización, que tenía la intención de instalar un modelo de país que sea útil nada más que a un grupito muy cerrado para que se enriquecieran y seamos colonia toda la vida; y hoy tenemos un Estado que empieza a recuperar esos sueños de esos compañeros y que convoca a la juventud. Uno cuando va a las escuelas y ve mucha juventud comprometida me enoja cuando escucho que se dice que la juventud no entiende, que la juventud no sabe, y su la juventud no sabe es por culpa de los adultos que nunca se encargaron de darles la posibilidad de que se sepan que hay algo más allá de eso, yo tuve la posibilidad de volver a hacer mi vida, de replantearme todo lo que estaba mal y poder cambiarlos, siempre que uno considere es para mejor. Cuando era María Sol era egoísta, sin darme cuenta, porque yo pensaba que uno cuando regalaba lo que le sobraba era bueno, entonces alguien viene y te pide pan le das y ya sos cristiana y soy una buena persona y me gané el cielo, me sobraba esto y te lo dí.


D.C.: Es eso de dar la ropa rota, la comida que está para tirar… V.M.: Claro, lo que me sobra te lo doy y soy buena, pero entenderlo ahora de este espacio, que un espacio propio donde uno no quiere darle comida a la gente, sino que queremos ayudar a que la gente que todavía no tiene la posibilidad pueda acceder a sus derechos, es esa presencia de ponerle el cuerpo para que podamos ir por todos lo que nos faltan que son muchos todavía, todo eso te pone en otro lugar, porque además no te paran y ahí está lo más importante. Nuestros sueños son todavía tan lejanos que son los que te empujan a que todos los días sepan que te falta mucho y que te pares, y tenés que seguir y que esta es la manera de poder hacer, desde un espacio político… D.C.: y eso es Kolina? V.M.: Si, eso es Kolina. Y por qué no empecé a militar antes en otras agrupaciones?, porque no las sentía esa esencia que tiene Kolina. Kolina tiene a Alicia a la cabeza, que es una mujer excepcional, y además la forma de construir y si hay algo que Alicia tiene, que la diferencia de otros conductores políticos, es que a ella le duele, y le duele en serio cuando no llega, cuando todavía falta que alguien pueda apropiarse de sus derechos, le duele y te demuestra que la única forma de cambiar eso es trabajando, y trabajando con humildad sobre todo, entonces eso era lo que yo necesitaba para sentirme cómoda en un espacio político, donde buscamos construir sin perder la humildad, ni el compromiso y militar realmente. Para qué militar en un espacio político, es muy importante llevar banderas, pero esas banderas tienen que estar llenas de compromiso por sobre todo, de humildad, de convicción; y todo eso lo siento, lo tenemos nosotros, tiene esa mística que es muy particular y que viene del trabajo, del territorio y del dolor, porque cuando uno está en una oficina haciendo una estadística es una cosa, y otras cosa es ver, y ver a la gente a la cara y ver el dolor, entonces a los que tenemos compromiso nos duele y nos obliga a trabajar para que no pase, eso te pone en otro lugar. D.C.: Tenés idea de cómo está la causa de los desaparecidos de Metán, de los cuales 4 eran parientes tuyos? V.M.: Ayer (por el jueves 29 de marzo) me encontré en Metán con una persona que comenzó a abrir causas, pero uno siempre ve, siempre que va y habla con quienes están ahí, es que hay muchísima impunidad. Yo no puedo creer cuando te dicen "ese que estaba ahí se llevó al marido de tal señora, ese se

lo llevó", y ese sigue caminando tranquilo por la calle. En realidad la mayoría no desaparecen en Metán, son muy pocos los que desaparecen ahí, otros desaparecen en Buenos Aires o en Tucumán, y las causas vienen avanzando desde el Estado nacional, y cuando uno ve que hay un compromiso concreto y real con la política de Derechos Humanos, y no de hacer pantallas de determinados juicios como para decir "bueno, acá se hace política de derechos humanos", pero hacen juicios en el que nadie va preso y en el que tibiamente se salpica a algunos pero sin tocar intereses de fondo, tenemos empresas y el 24 de marzo se nombraban empresas que fueron cómplices de la dictadura como el Ingenio Ledesma o La Veloz del Norte, una empresa que está directamente ligada a la dictadura. D.C.: Pero ese es el paso que sigue, la complicidad civil. V.M.: Claro, la complicidad civil, pero lo que a nosotros nos dueles es que acá casi no se empezó a tocar el accionar militar, el accionar de la fuerza, y de hecho que muchas de esas personas siguen hasta cobrando jubilaciones, pero hay que entender que no fue un o dos o tres loquitos que salieron y mataron gente, hubo un Estado detrás, y a esta gente les pagaban un sueldo para que matara a su propio pueblo, al día de hoy, muchos de los que participaron directamente sigan cobrando jubilación, sigan ocupando lugares en la justicia, pero es importante la investigación judicial, porque cuando vos tenés jueces que han dado chiquitos sabiendo que su familia sabiendo que su familia los estaba buscando, es una complicidad civil, de personas, como el caso de mi apropiador y el fiscal Romero Victoria que ayudó directamente a mi apropiador a que durante muchos años a dilatar la causa, pero hay muchos otros jueces y pasa que uno lee fallos que no entiende y se pregunta cómo un juez puede fallar así y cuando se comienza a investigar te das con jueces que fueron totalmente funcionales a la dictadura, y creo que hay muchos de esos bichos dando vuelta y es por quienes hay que ir, por memoria, verdad y justicia, nada más, no queremos


que les pase lo que les pasaron a nuestros seres queridos, pero sí hay que tenerlos en cuenta. D.C.: En tu historia personal falta que aparezca tu mamá y que al cuerpo de tu papá lo puedan traer a Metán? V.M.: En mi historia falta que aparezcan los dos porque el cuerpo de mi papá legalmente todavía no apareció. Pero no falta eso, mi historia no se reduce solamente a eso, y esto es lo bueno que tiene la militancia, porque no se reduce a solamente enterrar

los restos de nuestros seres queridos, tenemos 400 hermanos que son propios que todavía no aparecieron, esto va más allá de lo inmediato, las Abuelas que ya encontraron a sus nietos siguen buscando a los nietos que faltan, entonces lo nuestro no pasa por lo personal, aunque en lo personal yo quiero que a mis papás, a mis tíos y a esos 25 chicos, los podamos llevar a su ciudad y a que su familia pueda cerrar el duelo y seguir militando para que como dijo la presidenta, el próximo presidente que venga no tenga que pedir justicia.


Victoria Montenegro