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DOMINGO 24 DE marzo de 2013 / El Labrador

Reeditan libro “La Mujer”, de Isidoro Loi La iniciativa es de Editorial Random House Mondadori ¿Se acuerda de ese relato que partía preguntando por qué las mujeres se casan de blanco? Y bueno…para hacer juego con el refrigerador y la máquina lavadora. En chistes como éste se envuelve y enreda un machismo acendrado y exasperante que nos acompaña desde que éramos Capitanía General. ¿Por qué confinar a la mujer solo a las tareas de la cocina? ¿Acaso es lo único que ellas saben hacer bien? Bueno…no es mi caso, pues mi mujer hacía comidas congeladas mucho antes de que existieran los freezers. El libro de Isidoro Loi, “La Mujer”, (Editorial Random House Mondadori) viene a ratificar que grandes pensadores, de aquellos que consideramos clásicos y veneramos hasta el día de hoy, fueron harto discriminadores, peyorativos, inmisericordes y carajos a la hora de referirse a la mujer. ¿Qué me dicen de Aristóteles, el filósofo griego tenido por genio y hasta ahora jamás cuestionado? Se dio el lujo de decir (y citaré textualmente porque dan ganas de no creerlo) :”la mujer es por naturaleza inferior al hombre. Por lo tanto, no le queda otra opción que obedecer”. ¡Sáaaa…! Otro de esos clásicos cuyas opiniones no se cuestionan es Petrarca, el poeta italiano que hizo remecer a las mujeres con sus sonetos de amor. ¡Si supieran las cosas que dijo de ellas! He aquí una píldora, como ejemplo: “Enemiga de la paz, fuente de impaciencia, ocasión de querellas que destruyen toda tranquilidad, la mujer es el mismo Diablo” (¡SIC!) Pero el libro de Isodoro Loi tiene sorpresas de calado mayor. ¿Quién osaría hoy cuestionar la figura de Santo Tomás de Aquino, a quien los católicos adoran y los ateos respetan? Alzar la voz en contra de Santo Tomás es sacar patente de necio, blasfemo o ignorante. Pero Santo Tomás se mandó juicios contra la mujer, de esos que exigen una disculpa. Fíjense en éste: “Para el buen orden de la familia, unos han de ser gobernados por otros más sabios que ellos. Por ende, la mujer, más débil en cuanto a vigor de alma y fuerza corporal, está sujeta por naturaleza al hombre, en quien la razón predomina”. Machista o misógino, el hecho es que el autor de la Suma Teológica se inspiró en Aristóteles, lo que ya lo hacía convertirse en sospechoso. Afortunadamente los tiempos han cambiado;y la mujer no solo se está emancipando, sino que su imagen empieza a opacar la nuestra. Son buenas pagadoras (aunque mejor gastadoras), más prudentes y reconocidas por contraer deudas

esencialmente para mejorar su casa. Así de buenas clientas son las mujeres, según estudios del sistema financiero, aunque su buen desempeño no rige a la hora, por ejemplo, de abrirle una cuenta de ahorro a un hijo: sólo el padre puede hacerlo, y sólo él está autorizado para girar dinero de esa libreta. Claro, una mujer con libreta de ahorro, tarjeta de crédito o chequera es tan peligrosa como tiroteo al interior de un ascensor. Un amigo me confesó que su tarjeta de crédito se la habían robado desde el interior de su propio auto. Le pregunté si había dado aviso a carabineros. Me contestó fríamente: -¿Para qué? Te aseguro que los ladrones van a gastar menos que mi señora… “La Mujer” (Editorial Random House Mondadori) es un libro que se lee rápido, porque tiene menos hojas que un otoño calameño. Con ese talento hecho para la paremiología (tratado de frases y refranes) Isodoro Loi logra desnudar el pensamiento de grandes intelectuales y sabios, que dispararon a mansalva o a quemarropa en contra de la mujer. Caso aparte es el del viejo filósofo español José Ortega Gasset, más amargado que comunista en el exilio. El autor de “La Rebelión de las Masas” se dio maña y lujo para proferir esta frasecita: “El papel de la mujer en la mecánica de la historia es ser una fuerza retardataria frente a la turbulenta inquietud del hombre”. Más se le cargó la mata al budismo, que expresa sin adornos que “la mujer es mala. Cada vez que se le presente la ocasión, la mujer pecará”. Permítanme decirles que en un país desarrollado, como Alemania, las mujeres ganan un 20 por ciento menos que los varones. ¡Chúpense ésa chiquillas! La ley del embudo no es patrimonio chileno…¡también la practican en Europa! Para que mujeres logren igualdad de derechos, debemos mejorar la comunicación entre macho y hembra. A veces ellas sugieren algo de manera no explícita…y nosotros interpretamos de otro modo. Veamos el siguiente ejemplo: Un varón y una mujer quedaron encerrados en el ascensor de un moderno edificio. De pronto se anuncia que hay una bomba altamente explosiva y que quedan solamente cinco minutos para que explote. Ella se bajó la falda, miró fijamente al hombre y le dijo: -¡Hazme mujer por última vez! El hombre se sacó los pantalones y le respondió: -¡Plánchamelos…! Cierto. Debemos mejorar la comunicación entre varones y damiselas si queremos llegar a la igualdad de género.

Diario El Labrador de Melipilla - Domingo 24 de Marzo de 2013  

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