Issuu on Google+

2014 Autor: John Hernรกndez

[LA METIDA DEL PRIMO] Basada en un hecho de la vida real


Al pasar los años sigo sintiéndome diferente a las personas, no estoy en donde pertenezco y sé que no encajo; aunque les comentaré brevemente no me siento mal, guio mi hogar, mis hijos son fantásticos, mi hijo varón ya está en tercer año de la secundaria y la más pequeña entra este año al jardín y bueno; podría decir que con mi esposa no me va mal, ella, ha hecho todo por mí, buena compañera, buena amante, persona incondicional, en fin creo que debo decir que agradezco a Dios y a la vida por darme esta oportunidad. Mi negocio propio está en progreso y las personas me ven como alguien íntegro aunque sigo sintiéndome sucio por dentro. Hoy decidí preguntarme, ¿Si todo está bien, porqué me siento así? La respuesta creo que la encontraré recordando lo que viví de niño y siendo franco me he mantenido durante mucho tiempo en silencio por no poder expresar lo que siento y decir lo que no he podido. Recuerdo pocas cosas de niño pero de lo que estoy seguro es que no fue una infancia normal, tenía mis amigos y me encantaba estar con ellos en el receso de la escuela y digo que no fue normal porque me besaba con un compañero dentro del aula y también nos acariciábamos, esto era a diario y como inocente no entendía porque lo hacía pero fue así. Un día fui a la casa de otro amigo, y el hermano, un pequeñuelo; me miraba fijamente, me emocionaba y quería hacer lo mismo que hacía con mi compañero de la escuela, nos hicimos tan amigos que nos escondíamos debajo de la cama y nos tocábamos. Durante la primaria, nadie se dio en cuenta lo que sucedía pero jamás tuve sexo porque a esa edad no sabía que eso existía. Al finalizar la primaria ingresé a un colegio de prestigio y exigente en la parte académica y me sentía feliz, inclusive era de católicos extranjeros. Dentro de los primeros años de estudio tuve acercamientos con un compañero con quién tenía una excelente amistad e inclusive existieron insinuaciones pero no pasó a más y preferí pedir el cambio de lugar de estudios.


Hasta ahora sé que tú como lector creerás que tengo aspiraciones gay o que estoy queriendo recién autodefinirme, espera y te explico. Pasaron los años y en mi adolescencia, conocí a varias chicas de las cuales una de ellas se convirtió en mi esposa y así también ya había olvidado lo que había vivido en los años de niño y adolescente. Una vez, al tener una fiesta familiar, se juntaron todos los parientes conocidos y no conocidos, entre risas y brindis se fueron sincerando las personas (ya tu sabes como es eso) y entre ellos estuvo un tipo que decía ser mi primo lejano, quien me veía peculiarmente y esto me causaba incomodidad. Este tipo al creer que todos estábamos ebrios tenia actitudes demasiado exageradas y similares a una mujer pero en realidad lo ignoré y continué disfrutando de la fiesta. Hasta que en un momento él aprovechó y se acercó y dijo: “hola, a los años que te veo, has cambiado mucho”. Preferí solo estrecharle la mano por educación y no hablar mucho con él, lo que hice es mantenerme fuera del lugar que era la fiesta para que no me molestara. Como estaba casado y tenía que ir junto a mi esposa porque ella estaba embarazada de mi hija y dije: “Gracias a todos me retiro”, pero él se acercó diciendo “espera, te acompaño tengo que decirte algo, tengo carro y puedo llevarte”. Acepté ir, en vista de que el lugar era lejos y era noche, también creía que entre varones no sucedería nada; al subir al auto empezó a comentar la vida de él y la verdad estuve incomodo por su actitud era muy insinuante y vulgar. Él se detuvo en medio del camino y me dijo ¿te acuerdas lo que vivimos cuando eras niño? Tuve una sensación de ira y repugnancia y expresé ¡Que debo recordar! Dijo: ¡no te alteres es solo una pregunta tú y yo éramos muy buenos amigos! ¡No que yo recuerde! – exclamé


El pregunto ¿alguna vez te has sentido atraído por un hombre? Y se me acercó tocando mi muslo En seguida me baje del auto y él fue detrás de mí y comentó: ¡ahora te haces el que no quieres! Fui donde el con tanta irá y le dije ¡maldito! ¡Qué fue lo que me hiciste de niño! ¡Te enseñe placeres, te enseñe lo que es bueno, te hice el amor! – dijo con una voz sigilosa. Lo golpeé y no se defendió, mientras lo maltrataba mis lágrimas no podían contenerse al entender que él me había violado de niño y que recién entendía el porqué de mis situaciones con mis compañeros de primaria y secundaria. Lo dejé ahí y no me siguió, preferí correr en la avenida y tomar un taxi. Al llegar a mi casa, entre al cuarto de mi esposa y la vi ahí dormida, fue a donde dormía mi hijo y me acerque suavemente a él. Lo veía tan indefenso e inocente, lo recogí entre mis brazos y tenía muchas ideas en mi cabeza; de pronto, se prendió inesperadamente la luz de la habitación y mi esposa grito ¡que estás haciendo! Inmediatamente me di vuelta, le entregue mi hijo, los abrasé y llorando les dije: ¡jamás permitiré que nada o nadie le haga daño a mis hijos, ustedes no tienen la culpa de lo que a mí me pasó! Mi esposa dijo: ¡de que hablas, que te hicieron, cuéntame! ¡No puedo, discúlpame, te amo, pero no puedo! – exclame ¡Puedes confiar en mí, aun así sea lo que sea yo te entenderé! – Comentó Decidí contarle todo lo sucedió y luego de eso ella lloró mucho y no podía creer que exista personas que causan este tipo de daño. Ahora, que tengo a mis dos hijos lo único que hago es entregarles todo mi amor y cuidado que realmente se merecen y necesitan porque no se sabe cuándo saldrá algún maniático a tratar de saciar sus bajos instintos


Del tipo que me hizo daño de niño, sé que lo detuvieron por tratar de violar a una menor y que está recibiendo un proceso penal, pero también sé que dentro de la cárcel, le van a hacer lo mismo que mi hizo a mí y al resto de personas que pasaron por las manos de él y de eso yo me encargaré. A pesar de que la única persona que sabe esta historia es mi esposa y ahora tú, como dije al inicio siento que no estoy en donde pertenezco y sé que no encajo, pero al final aprendí de todo esto y es que mis seres queridos jamás deben sufrir por algo que yo pasé, ellos no tienen la culpa. En la vida hay situaciones duras que jamás se podrán superar, lo que sí se puede hacer es aprender a vivir con esa mala experiencia y sobresalir ante toda adversidad. J.H


La metida del primo